04 junio 2021

La expresión “yo quiero”

funciona entre nuestros jóvenes como sinónimo de “yo tengo derecho a”. Y no es casual. Esta conducta es coherente con lo que la publicidad nos está continuamente animando a creer: que tenemos derecho a aspirar a que la equivalencia entre “yo quiero”, “tengo derecho a” y “yo puedo” sea un valor innegociable.

“La adolescencia: la cultura anfibia”, en El deber moral de ser inteligente.




29 mayo 2021

La condesa

Como cabía esperar, lo que más se recuerda de Emilia Pardo Bazán, en este su centenario, son sus actitudes “modernas”, “feministas”, etc. Para mí, Emilia Pardo Bazán fue una novelista notable que sacrificó su matrimonio en aras de un quehacer, el literario, donde había quien la superaba; lo cual me parece bastante lamentable en lo personal, por más que de todo ello nos quedaran Los pazos de Ulloa y algunos ejemplos de cómo evolucionó la narrativa europea en la última mitad del XIX y principios del XX.



28 mayo 2021

Musgos de una vieja rectoría

Estos relatos no son “siniestros” salvo en una leve proporción; sí fantásticos, pues tienden a la alegoría; en más de uno nos encontramos con ese desfile de personajes-tipo al estilo del Criticón gracianesco, salvo que aquí a veces es difícil identificar un correlato en la actualidad. Lo siniestro está presente en “La marca de nacimiento”, en forma de obsesión malsana; tal vez en “Feathertop”, el espantapájaros que cobra vida gracias a su fabricante la bruja, una especie de Gepetto femenino, aunque realmente predomina la sátira de las vanidades; tiene algo de inquietante “El artista de lo bello”, sobre el relojero que busca “espiritualizar la máquina”; y, desde luego, es inquietante “La hija de Rappaccini”, la que se alimenta de veneno, la del aliento venenoso, ese diablo disfrazado de bella inocente. La alegoría es palmaria, ya desde el título, en “El egoísmo, o la serpiente en el pecho”; y lo moral prevalece en un título como “el entierro de Roger Malvin”, sobre el tipo que ha de purgar la ruptura de su promesa de enterrar al amigo muerto en la guerra.

Desfile de tipos, dijimos: sí, y en realidad la mayoría de los cuentos de Hawthorne responden al esquema de “parada de los monstruos”: monstruos que pueden ser los seres desgraciados de “El banquete de Navidad”, los productos del alma humana en “El holocausto de la tierra” y en “Los nuevos Adán y Eva”, los clientes del demonio en “El joven Goodman Brown” o los poetas muertos en “La correspondencia de P.” Unos desfiles, con frecuencia fatigosos, que nos muestran la cara “siniestra”, sí, del ser humano, por acumulación de miserias. Cada uno podría ser un infierno.

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22 mayo 2021

Qué feo está eso de ser "concejala".

 Si yo fuera mujer preferiría ser "concejal", como los "claustrales" de la Universidad, que no tienen desinencia femenina, a lo que se me alcanza. 



21 mayo 2021

Sin odio

 Me hizo gracia lo de Marlaska (con k) cuando empezó lo de Ceuta: dijo que serían tan firmes para defender las fronteras como lo serían contra el odio al inmigrante. Habrá que recordarle que nadie le ha investido de las sagradas órdenes. Que es ministro y no obispo. Me recuerda a aquel capellán del Alcázar de Toledo que decía a los defensores: “Tirad, pero tirad sin odio”.



Línea Siegfried

¿Novela reportaje? Las peripecias amorosas del protagonista ocupan un lugar tan relevante como para que se pueda poner en duda que Línea Sigfried es “uno de los antecedentes del new journalism”, tal como proclama la contraportada. A mí me gusta otorgar ese lugar, dentro de la narrativa española, al Embajador en el infierno de Luca de Tena. Tampoco es, como yo pensaba, una de esas novelas de exaltación bélica (¿dónde estarán?) que según algunos el régimen habría promocionado mientras otros novelistas (Cela, Laforet, ¡!) le segaban la hierba bajo los pies. Sí es cierto que los sucesos históricos tienen su protagonismo aquí y que esos sucesos son los contemporáneos al momento en que Giménez-Arnau escribe, es decir, los inmediatamente preparatorios de la Segunda guerra mundial. Era el momento en que los alemanes eran amigos y en que el nacionalsocialismo aún no había mostrado su peor cara, por lo cual, si alguna peculiaridad tiene esta novela es la de ser una de las pocas en que los nacionalsocialistas no aparecen como los malos malosos.

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12 mayo 2021

Chiringuitos

 De nuevo escucho a gente en la radio hablar de los chiringuitos de género y cosas así. Creo que yerran el tiro cuando insisten en que las motivaciones de tales activistas están en el lucro. Es cierto que, ya de paso, si puede forrarse uno, tanto mejor. Pero las motivaciones están en otra parte, más allá de la pasta. No es tan difícil admitir que hay gente que piensa que el mundo debería ser así, con un sexo maleable y con el matrimonio prácticamente reducido a una institución histórica, o que quieren convencer al mundo de que las relaciones entre hombre y mujer son básicamente conflictivas. Personalmente, creo que, más que de una convicción, se trata de odio real a la postura contraria, es decir, a la que se funda en la naturaleza y en la recta razón: odio a la humanidad en definitiva, o al cristianismo, que recuerda que somos lo que Dios quiso que fuéramos. Pero eso no puede alegarse en un debate porque sería juicio temerario. En todo caso, lo pertinente no es descalificar a esa gente por su supuesto afán de lucro, sino afirmar la realidad del matrimonio y del hecho sexual o de lo que sea el caso frente a las insensateces a las que aboca un pensamiento fundado en el ajuste de cuentas con la creación. De otro modo, te pueden alegar, como hizo el otro día una periodista con la presidenta de la comunidad madrileña, que la tauromaquia es otro chiringuito, que la Iglesia (¡!) es otro chiringuito…, sin que puedas hacer más que eludir la cuestión reafirmando la justicia de sostener a esos entes sociales, pero sin acertar a distinguirlos de los otros.



11 mayo 2021

Libertad

 No deja de resultar chusca la manera en que los socialistas han asumido el tópico conservador: “Eso ya no es libertad, es libertinaje”, ha dicho tal cual una gerifalte del partido del gobierno, para meterse con los de Madrid. Los ha descolocado la asunción de la libertad como consigna, por parte de estos, cosa que ha sido un gran acierto, sobre todo cuando la consigna ha sido recogida por las masas. Lo malo sería que se quedara circunscrita al ámbito de la diversión. Porque esos gritos de “libertad, libertad” proferidos en Sol por los hijos de la Logse me recordaban inquietantemente a los epsilones de Un mundo feliz exigiendo el soma.




26 febrero 2021

Memorias inéditas de José Antonio Primo de Rivera

Carlos Rojas tiene cierta fascinación por los dictadores, tal vez por ser sobrino de uno. En esta ocasión se inventa nada menos que las confesiones de Stalin. No son confesiones en el sentido de descargo de conciencia, porque este hombre la tenía sepultada muy profundo, la conciencia. Simplemente se explaya a gusto ante una persona que no iba a adularle ni a decirle amén, como es José Antonio. Rojas imagina que agentes de Stalin se lo llevaron a Moscú dejando que fusilaran a otra persona en su lugar, ¿con qué intención?, esto no queda nada claro en la novela, pues parece algo endeble la excusa de que Stalin sentía curiosidad por cambiar impresiones con un jefe fascista. El hecho es que los dos dialogan sobre la muerte, la condición humana, la historia o las atrocidades del siglo. Stalin razona como un psicópata, es decir, como una persona normal pero con absoluto desprecio de la dignidad humana, considerándose nada diferente de quienes asolaron Hiroshima, mientras que José Antonio trata de poner el contrapunto cristiano, al tiempo que siente la angustia de ser alguien que vive en lugar de otro, cuyos gritos le atormentan de modo cotidiano.

Rojas hincha el perro con el relato pormenorizado del asesinato de Trotsky, que contrapuntea el diálogo entre los dos hombres, narrado por José Antonio a un interlocutor desconocido desde su presente de exilio en México y en una fecha próxima a la muerte de Franco. No veo tampoco clara la función de esta línea narrativa en la novela, que se entrecruza temáticamente con la otra puesto que Stalin fue el asesino; pero al menos alivia la posible monotonía del diálogo Stalin/José Antonio. En todo caso, este relato tiene un carácter objetivo e histórico frente a la total ficcionalidad del resto.

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11 febrero 2021

La mujer de otro

“Soy tu amor, pero no soy tu paz”

Una de las cosas que para mí dan la talla de un novelista es que sepa plasmar la diferencia entre la psique femenina y la masculina, sobre todo en cuestiones amorosas. En trance de adulterio, la mujer hace una opción; el hombre cede a un gustazo. Por lo menos antes de Paquita la del Barrio y Almudena Grandes. Andrés puede poner todos los pretextos de religión y de moral que quiera, pero su distanciamiento con respecto a Ana María se debe a que esta se le suben los humos y de algún modo él pierde el control sobre ella; así no tiene gracia. Cuando se le echa en brazos llorando, pasan los escrúpulos a segundo plano.

En dicho trance, la mujer se entrega; el hombre se posesiona. Por eso Ana María, que no entiende “que pueda haber pecado donde hay amor”, renuncia a Andrés justamente porque ese amor incluye la felicidad del amado, que ella no le puede proporcionar. Ese acto de renuncia acaba al fin con esa tristeza “que ha sido el acompañante más frecuente en nuestra relación”.

Cada novela que leo de Torcuato Luca de Tena me parece la mejor de las suyas. Urde tramas dickensianas, con ramificaciones que tienen su interés por sí solas pero que acaban convergiendo en el desenlace sin que se note el artificio. Es cierto que todo acaba demasiado bien, pero eso ocurre también en las películas de Frank Capra, y nadie les regatea su calidad. Símil imperfecto, por cierto, porque aquí no hay nada de ternurismo; al contrario, hay momentos de dureza extrema, que nuestro autor maneja con la habilidad que se requiere para no hacer concesiones al morbo.

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09 febrero 2021

Guerra santa

 “La de los católicos sublevados en España no es una guerra santa”, leo a Maritain, por la mañana, en cita de Cárcel Ortí. Por la tarde, en nota de la Biblia Eunsa a 1 Macabeos, leo: “La guerra emprendida por Matatías no fue propiamente una ‘guerra santa’”.

Coincidencia curiosa, aunque cada uno lo diga con una intención diferente, quizá. De hecho, continúa el anotador bíblico:

“… no fue propiamente una ‘guerra santa’, orientada a imponer una religión o a destruir a quienes practicaban otra, sino que se trataba de una guerra en defensa de su libertad y de su tierra ante la imposición por la fuerza de una religión ajena. Es un caso, por tanto, de guerra justa”.

Lo que conviene perfectamente a la sublevación del 36, si cambiamos “religión ajena” por “ideología totalitaria”. Y desarma a Maritain, cuya frase supongo, venía a desautorizar esa sublevación, de la que, como sabemos, no fue partidario. En efecto, no fue “guerra santa”, fue guerra justa.




02 febrero 2021

Monjitas

Entre los hábitos lingüísticos que me incomodan está el de llamar sistemáticamente monjitas a las monjas.

Será todo lo bienintencionado que quieran y, desde luego, no voy a recriminar a nadie que lo haga. De hecho, hay comunidades que se llaman a sí mismas hermanitas, por ejemplo. Pero no puedo evitar percibir un deje como de compasión, en ese diminutivo; o quizá de ese cariño que se tiene con lo débil y desamparado.

Cuando lo cierto es que son ellas las que deberían utilizarlo con nosotros, que somos los realmente débiles y desamparados: esos seglarcitos



28 enero 2021

Orgullo

Guillaume Derville, en Amor y desamor:

Es normal… que la apología de la impureza revista cierta arrogancia, un orgullo que pretende –sin lograrlo– revestirse de dignidad, porque oculta una susceptibilidad y una sensibilidad a flor de piel, “en carne viva”. Es una altanería que busca el reconocimiento, pero que necesita presentarse como víctima, pretendiendo así autojustificar su falta de control personal, y teorizando sobre la bondad de la propia conducta inmoral. En este caso, la dificultad –más que la falta de pureza, que después de todo puede ser comprensible o excusable y en todo caso siempre perdonable– es el orgullo, que impide la contrición y por esto cierra la vía del perdón. Este fue el pecado de Sodoma, como deplora Isaías: “La expresión de su rostro lo denuncia, ellos mismos proclaman su pecado, no lo ocultan. ¡Ay de ellos!” (Is 3, 9)

Y por eso la proclamación del orgullo tiende a dilatarse: un día, una semana, un mes…



22 enero 2021

La disponibilidad como virtud

 Encontrarse en situación de disponible no implica renunciar a nada de cuanto tenemos, sino asumir nuestro pasado en una cierta expectación vital que nos libere de su embargo. La disponibilidad es la virtud que pone a prueba categóricamente el nivel de libertad personal que cada hombre ha conquistado. En última instancia, puede afirmarse que únicamente somos libres en la medida en que nos encontramos en situación de disponibilidad. Todo lo humano nos “embarga” […]. Pues bien, el estado de embargo es la necesidad frente a la cual cobra sentido la libertad humana. Para sobrepasar el estado de embargo tenemos que no amar nuestros bienes, que no amar todo cuanto tenemos y cuanto somos, con amor posesivo, sino más bien con amor ofertivo. Tened todas las cosas como si no las tuviésedes, dice Cervantes. La disponibilidad es la virtud por excelencia del mundo aventurero cervantino.

Luis Rosales, en Cervantes y la libertad, segunda parte, capítulo III, final.





19 enero 2021

La muerte en Venecia

 


Vi la película de Visconti con suma indiferencia, pues fue en aquellos años en que se ponía la televisión casi automáticamente y se tragaba uno lo que echaran. Solo me sorprendió que la figura femenil que aparecía en la foto del diccionario enciclopédico, sub voce “cinematografía” o quizá “Visconti”, no sé, era en realidad un chico, el efebo de la obra. Pero creo que el tedio que nos causó a todos la película no fue superado siquiera por la natural repulsión que causa el ver a un señor mayor fascinado por un jovencito.

La de Thomas Mann, de todos modos, no es una novela sobre la pederastia, sino sobre ese tema tan grato a los centroeuropeos, desde del Romanticismo, que es la reflexión sobre la belleza y el arte. Se dice de Santo Tomás que quiso destruir sus escritos tras una aparición de Jesucristo: ninguna construcción teórica valía la pena ante la presencia de la pura belleza. Es lo que le sucede a Aschenbach, el creador meticuloso, “el poeta de todos los que trabajan al borde de la extenuación”, cuando descubre a Tadzio y lo sigue a todas partes, fascinado. La enfermedad y la muerte están ahí también, como es habitual en las novelas de Mann, entablando una relación con el tema principal que, una vez más, se me escapa. Seré demasiado mediterráneo.

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17 enero 2021

Símil culinario

 La literatura moderna elabora más platos para cocinero que para gastrónomo, dice Gómez Dávila. Muy agudo. Viendo la literatura española de hoy, sin embargo, creo que los elabora para clientes de burger.



09 enero 2021

El arte de la fragilidad

Pues lo siento: seré un réprobo, un infeliz, un adocenado, o quizá simplemente me hago viejo, pero todavía no sé qué es lo que me ha dicho Alessandro d´Avenia a lo largo de estas doscientas y pico páginas de retórica apabullante; vamos, que me quedo sin saber cómo la poesía puede salvarme la vida. A no ser que todo se cifre en lo que propone el último capítulo, es decir, que el secreto de los secretos es el amor, es Dios. ¿Y para eso hacían falta todas esas páginas llenas de estrellas, infinitos, destinos y arrebatamientos?

El libro se presenta como un diálogo con Giacomo Leopardi, el poeta favorito del autor: “Tú sabías que…, tú sabías que…”, repite sin cesar, y yo, insisto, me quedo sin saber qué es lo que Giacomo sabía. Para colmo, D´Avenia se declara admirador de El club de los poetas muertos, piensa que la escuela tiene que llevar a la felicidad y se supone que lo que vierte en este libro es lo que trata, al parecer con éxito, de comunicar a sus alumnos. Pero yo odio las historias de profesores guay y me pregunto por qué los de Literatura somos los únicos del gremio a los que se les pide hacer magia, transformar voluntades y salvar vidas, en vez de transmitir conocimientos del modo más eficaz posible, como los demás. En fin, que prefiero el D´Avenia novelista, al menos el de Lo que el infierno no es, que es lo que conozco de él.

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07 enero 2021

La crisis de la conciencia europea


 La crisis de la conciencia europea es uno de esos libros citados aquí y allá como referentes inexcusables a la hora de comprender un período de la historia, algo así como La cultura del Renacimiento en Italia de Burckhardt o El otoño de la Edad Media de Huizinga. Ocurre que hay momentos, y este es uno, en que es difícil encontrar nuevas ediciones de esos clásicos. Afortunadamente he podido hacerme con un ejemplar de Ediciones Pegaso (?), 1975, en una biblioteca particular. No parece que sea mala edición. Al menos, no he encontrado frecuentes  erratas ni chapuzas de traducción.

La crisis de la que habla el título es la que tiene lugar en lo que el autor llama también pre-ilustración, esa fase de la edad moderna en que de verdad empiezan a ponerse las bases del racionalismo que a su vez lleva a las convulsiones políticas y sociales de los últimos siglos. Paul Hazard acota esa etapa histórica entre los años 1680 y 1715, y sus protagonistas se llaman Bayle, Leibniz, Locke, Spinoza, Pascal o Hobbes. Hazard nos va explicando con detalle el pensamiento de cada uno de ellos sin perder la visión de conjunto, de modo que la fisonomía de la época viene dada por la aportación de cada uno de ellos. Lo que más me ha sorprendido de la lectura del volumen es su estilo divulgativo, de documental televisivo:

El debate se eleva más aún. Bayle saca el argumento predilecto, el que le parece más original y más nuevo: que si los cometas fueran un presagio de desgracia, Dios habría hecho milagros para confirmar la idolatría en el mundo… Se apasiona, se inflama; llega a ser elocuente y casi lírico: ¡ah, no vayamos, en nuestra flaqueza y nuestra ignorancia, a recurrir a la idea del milagro cada vez que estamos perplejos ante la explicación de un hecho!...

Apasionado y elocuente: eso podría decirse también del estilo de Hazard, y se agradece, por supuesto.

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29 diciembre 2020

Pues estamos a punto de verlo...

 Exageramos la constancia hasta luchar ocho siglos contra los moros; exageramos la religión hasta inventar la Inquisición; un día exageraremos el socialismo y ya veremos a dónde llegamos. 

Juan Donoso Cortés, citado por Waldo de Mier en La herencia.

...y si no lo vimos hace ochenta años, fue porque alguien lo evitó. 






23 diciembre 2020

John Le Carré

 En mi temprana adolescencia, ese nombre, junto con el de Graham Greene, venía asociado a películas de complejo argumento protagonizadas por unos tipos fríos y calculadores que, en medio de los peligros, se pegaban una vidorra viajando de acá para allá entre hoteles y locales de ocio más o menos glamuroso. Es cierto que el mundo del espionaje tiene un gran poder de fascinación a esas edades. Hasta el punto de que, más tarde, cuando La chica del tambor se vendía por ahí como un best-seller, tuve la impresión de que el nombre, al comercializarse, perdía parte de su hechizo. Como si sus libros anteriores no hubieran vendido igual.

Pero un día, ojeando un folleto no sé si del Círculo de Lectores, o algo así, leo que La chica del tambor está protagonizada por una chica antisionista. Por entonces yo creía en las conspiraciones mundiales, y los sionistas tenían una parte importante en ellas, según mis lecturas… ¿diré tóxicas? de aquel momento. Y encima ilustraban la reseña con una jovencita en pose tariro tariro (que, por cierto, no responde al tipo de la protagonista de la novela). Así que no debió de pasar mucho tiempo hasta que empezase a leer La chica del tambor con auténtica veneración. Y en ella me enteré, entre otras cosas, de que el antisionismo no era solo cosa de las tendencias políticas que yo por entonces frecuentaba, sino también de los rojillos, que estaban por los palestinos y tal. La chica del tambor (todavía no sé por qué ese título) era una roja ingenua a la que los israelíes consiguen reclutar. Y resulta que los judíos y los palestinos representaban, respectivamente, el papel de los occidentales y de los rusos en otras novelas del autor, es decir, los buenos y los malos, con todos los matices que un buen escritor debe considerar, claro. Allí empecé a matizar también mis posturas.

Mis experiencias posteriores con Le Carré pasan por la serie protagonizada por Alec Guinness y, mucho más tarde, por algunas lecturas de las que he dejado constancia en este cartapacio, aparte del Espía que surgió del frío, leída antes de que me diera por escribir reseñas, y con bastante gustito. Las obras posteriores a La chica, no sé por qué, no me atraen demasiado.



20 diciembre 2020

La danza de los salmones


 La única razón que se me ocurre para que Mercedes Salisachs escribiera esto es que quisiera dar la réplica al Juan Salvador Gaviota de Richard Bach, desde una perspectiva que sería fácil llamar burguesa, pero que quizá no sea más que un elogio de la vida sencilla y familiar frente a los excesos retóricos de esas espiritualidades sincretistas, con sus frases de hoja de calendario, que a base de voluntarismo abocan a la pura vanidad. Así sucede con el salmón llamado Trueno, el que renuncia a la danza (al apareamiento) y a las costumbres inveteradas de estos peces, para vivir en una solitaria superhombría (supersalmonería, en este caso) cuyas relaciones con los demás se limitan a ser el gurú de un coro de admiradores que repiten sus mantras. El salmón Patricio cae en esa trampa hasta el punto de erigirse en el más rendido admirador de Trueno y abandonar su romance con Potámide, convertido a la utopía a cambio de volverse un tipo altivo y rarito. Pero, como en una buena fábula, acabará escarmentando.

Dije que me parece la única razón porque Salisachs ha demostrado su capacidad para crear tramas novelescas sólidas, más allá de esta fabulilla superficial, como lo es la de Bach, por supuesto, hoy sumida en el olvido aunque sus frases adornaran tantas carpetas en los 70.

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29 noviembre 2020

Memoria (democrática o de la otra)

 Josep Pla:

Gracias a Dios hubo en España fuerzas sociales suficientemente sanas para que al impulso de un hombre providencial y la clase militar que nos ha salvado tantas veces en el curso de la historia -cosa que no existió en Rusia- pudiéramos invertir la situación.

Citado por Jordi Amat, 26 de noviembre de 2020



28 octubre 2020

Los progres de 1868

 Revolución gloriosa. Decreto sobre libertad de cátedra, 22de octubre:

 Llegará un tiempo en que, como ha sucedido en la industria, la competencia entre los que enseñan se limite a los particulares, desapareciendo la enseñanza oficial. Así lo aconseja el estudio de los móviles de la actividad humana, y así será, porque no puede menos de ser. Es propio del Estado hacer que se respete el derecho de todos, no encargarse de trabajos que los individuos pueden desempeñar con más extensión y eficacia. La supresión de la enseñanza pública, es, por consiguiente, el ideal a que debemos aproximarnos, haciendo posible su realización en un porvenir no lejano.

Tampoco parecen muy cercanos a ellos los del PSOE…







24 octubre 2020

La moción.

Casado actuó como el colegial al que malmeten diciéndole que fulano quiere fastidiarle, y se lo cree, y saca uñas y dientes, demostrando que sabe defenderse, ante la hilaridad de los cizañeros, que le dan cariñosas palmaditas. Sí, señor, tú vales…

Y el caso es que quizá fuese cierto que un éxito relativo de Abascal le apearía del liderazgo de la oposición. En ese sentido, estuvo también acertado al no poner buena cara a las palmaditas y enseñarle también los dientes al pelos. Ni ese me va a desbancar ni vosotros me vais a amansar, o así.

La pena es que no sea tiempo de mordiscos entre la oposición, sino de plantar cara al monstruo. Por eso perdieron los dos. Y perdemos todos, claro.

Paso por el Re-read y me hago con un tomo de obras de Muñoz Seca, más de mil páginas en papel biblia de obras de las que, salvo La venganza de don Mendo, nunca había oído hablar. Títulos como Adán y Evans o John y Thum ya dan el tono de lo que es el teatro de este hombre.

Me pregunta el librero si quiero que me avise cuando haya desembalado los otros tomos que obran en su poder. No soy tan devoto del autor, le digo. De momento, tengo para reírme un rato largo.

Sigo la lectura de Línea Siegfried, de Giménez-Arnau (padre), aún perplejo por el tono más bien rosáceo de una trama que imaginé ante todo bélica. Voy promediando el volumen y ya va adquiriendo algo de ese carácter documental que proclama la contraportada. Aun así, no lo pondría yo junto a un Embajador en el infierno o un Tres días de julio, por ejemplo.



03 octubre 2020

Pues va a ser verdad que el PSOE renunció al marxismo.

 Karl Marx, Crítica del programa de Gotha, IV:

Eso de “enseñanza popular a cargo del Estado” es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., y velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado, como se hace en los Estados Unidos, y otra cosa completamente distinta es nombrar al Estado educador del pueblo! Lejos de esto, lo que hay que hacer es sustraer la escuela a toda influencia por parte del gobierno y de la Iglesia.

(Citado por José Sánchez Tortosa, El culto pedagógico, parte 2, capítulo 8)

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24 septiembre 2020

Esa capacidad prodigiosa

 

Gregorio Marañón, Vocación y ética:

Lo más corriente es que el instinto sexual y el amor se susciten por detalles momentáneos y accesorios, cuya eficacia de atracción se desvanece después…

Y pienso en tantos matrimonios rotos porque “ya no sentíamos nada el uno por el otro”. Sí, dice Marañón, todo sería desengaño y tragedia

si no existiera esa capacidad prodigiosa que tiene el hombre de crear, a la larga, el amor o la vocación sin vocación y sin amor iniciales, tan solo con el material de la convivencia y la buena voluntad. Esta aptitud, la más noble de nuestra especie, la que más nos acerca al Dios creador, rectifica el error del principio; y quién sabe si no es, en definitiva, la fuente más pura y elevada de la humana felicidad.

(Pp. 41 y 42 de la edición de Austral, 1966)



19 septiembre 2020

“Detesto lo que usted dice, pero

 

daría mi vida por que pudiera decirlo”. Esta frase, atribuida no sé si a Voltaire, suele usarse para definir gráficamente la libertad de expresión. Curiosamente (dejémoslo en curiosamente), el PSOE llama democrática a la ley con la que pretende castigar con la miseria a todo aquel que disienta de su visión de la historia; siendo así que, según tengo entendido, uno de los pilares de la democracia es la libertad de expresión. Pero es que la idea de la democracia que tiene el PSOE coincide de hecho con ellos mismos. Es, sí, el rótulo que se ponen en la frente y que les habilita, según creen, para cualquier tropelía. La democracia son ellos, como el estado era Luis XIV.

Lo malo es que, en esta bufonada, el PP ha elegido el papel del patético. Cada vez que el PSOE, con una de sus leyes o decretos, pronuncia su “la democracia soy yo”, me los imagino dando saltitos y levantando el dedo: “¡y yo también!, ¡y yo también!”

Lo serán… pero menos. De eso se trata, claro.



16 septiembre 2020

La justificación por la democracia

 Los gobiernos socialistas me recuerdan a menudo la polémica sobre la justificación: ¿por la fe o por las obras? Ellos han inventado la justificación por la democracia, y se adornan la frente con el rótulo de demócrata como los fariseos con sus filacterias, erigiéndose en los buenos del sistema y con el escándalo siempre a punto contra aquellos que osan relativizar de algún modo la justificación por esa vía: así Abascal con sus ochenta años.

Pero la democracia no es un rótulo, sino unas disposiciones y unas actitudes. Desde una dictadura se pueden poner las bases para una democracia, con medidas educativas, económicas, sociales; mientras que desde un sistema democrático se puede trabajar para sumir al pueblo en el analfabetismo funcional y acabar aprovechando cualquier coyuntura, una pandemia por ejemplo, para llevarlo a la ruina y edificar desde allí el primer régimen de “socialismo del siglo XXI” en Europa. Es la diferencia entre los primeros cuarenta años y los segundos.



10 septiembre 2020

Genitales como ángeles

 Paso la mañana examinando un libro de texto de Casals. El contenido doctrinal es tan profuso que resulta obsceno. Ya en la portada, “Don Quijote frente a las apuestas”, o algo así, se lo juro. Luego, textos sobre la Greta ecolojeta, sobre la igualdad de las especies, la violencia en la “pareja” …; don Quijote defiende la libertad de conciencia y Cervantes critica la violencia machista… y feminismo, feminismo en cada página. Junto a Fray Luis y San Juan de la Cruz, una Luisa de cuyo apellido ni me acuerdo; junto a Lope y Calderón, otra que tal; sor Juana Inés a la par de Góngora y recordada por su “Hombres necios…”; de Santa Teresa, junto a su doctorado (menos mal) se recuerda, cómo no, su episodio con la Inquisición, y no se menciona una sola autora sin traer a cuento las dificultades que le trajo su sexo y su lucha contra los estereotipos. El material escolar de los años 40, con su exaltación de las glorias patrias, palidece de envidia.

La última ocurrencia de esas mentes erráticas que se rotulan con las siglas LGBTI (de momento) se ha presentado en una exposición de tema trans en Barcelona. Según ellos, el binarismo es una forma de opresión que nos clasifica arbitrariamente en hombres y mujeres. Y no: los genitales, sépanlo, son individuales, personales e inclasificables. Cada uno agota su propia especie, como los ángeles. Por supuesto, el consistorio les apoya.

Me sorprende gratamente el estilo divulgativo, como de documental televisivo, de un ensayo tan famoso como La crisis de la conciencia europea, de Paul Hazard. Un estupendo relax frente a tanta memez.




 

06 septiembre 2020

Empezar una novela de Antonio Prieto

 es preguntarse qué capricho lingüístico habrá tenido nuestro hombre esta vez. En Carta sin tiempo, por ejemplo, le da por utilizar de modo peculiar la preposición en, cosa que también se advierte, por ejemplo, en su estudio Morfología de la novela. En Isla blanca, cuya lectura acabo de emprender, la ocurrencia estriba en el uso transitivo del verbo caminar (caminar la calle), pero casi siempre como metáfora: caminar la vida, etc.

Es uno de sus atractivos… hasta que deja de tener gracia, por lo reiterativo.

Otra de las constantes de Prieto es la inclusión en sus novelas de personajes históricos, sobre todo del campo de la literatura. En Isla blanca hay extras como Gerardo Diego, Benavente o Galdós, y entre otras se cita una novela de un tal José Francés que me es desconocido: figura menor, al parecer, del mundo literario de la Edad de plata, según la Wiki reputado crítico de arte y novelista a ratos, que durante la guerra civil se refugió del interés de la izquierda por la cultura en la embajada de Rumanía, eludiendo así el destino de los Maeztu, Hinojosa o Maura Gamazo.

Y luego están esas manoletinas que se permite con la composición narrativa. En este caso, le da por partir los capítulos en medio de una carta, la que escribe Andrés a Helena o Helena a Andrés, dejándola a veces a la mitad de una frase. Por supuesto, es inútil buscar sentidos ocultos a tal proceder. Son cosas de virtuoso.



 

02 septiembre 2020

Buero Vallejo (q. e. p. d.)

 se une a los que dicen que Casa de muñecas es una obra feminista*. Tu quoque. Triste feminismo si el modelo es una mujer que abandona a su familia en pro de no sé qué “deberes consigo misma”. Bueno, es feminista si entendemos que es humanista. Lo que hay en Casa de muñecas es una afirmación de la dignidad de la persona, que en este caso es una mujer; por muchos deberes que una tenga hacia el marido y los hijos, sigue siendo una persona a la que no se puede tratar como una muñeca, quitándole toda iniciativa y responsabilidad.

Y el espectador comprende la reacción de Nora. No es una mujer débil que se someta al abuso de autoridad ni una santa que lo sufra en aras de un bien mayor. Otra cuestión es erigir esa conducta en norma para toda mujer. Elegirse a uno mismo es el camino más corto a la infelicidad, como bien sabemos.

Y hay aún algo que separa a Casa de muñecas del feminismo de hoy. ¿Qué dice Nora? “Mis deberes conmigo misma”. Deberes. El feminismo actual, como todos los victimismos actuales, solo habla de derechos. Como todos los victimismos actuales, es un movimiento adolescente.

*En su, por lo demás, interesante conferencia en la Fundación Juan March.






 

 

29 agosto 2020

Estercoleros...

En efecto, en Vox deberían pensar lo que dicen si no quieren ajustarse a esa imagen de chusma racista que les quieren colgar. No habría estercoleros si se dieran atribuciones a las fuerzas del orden para cortar de raíz cualquier acción delictiva o alborotadora, cometida por magrebíes o por cacereños; si se impeliera a todo el mundo a cumplir sus deberes de ciudadano y si se hiciera efectiva la igualdad ante la ley. Estercoleros serán esos lugares, aunque estén poblados por impolutos descendientes de los godos, si sale más caro a un policía un rasguño infligido a un delincuente que a ese mismo delincuente matar al policía. Más que la multiculturalidad, el problema es el Estado permisivo.

Por cierto, en Estado de alarma uno llama estercolero, varias veces (incluso una vez “pandilla de estercolero”, cosas del directo) a los proetarras que saldrán hoy en manifa. Apuesto a que el terminillo se pone de moda.

Más Estado de alarma: Hablan del prototema (el virus) y coinciden todos en que el gobierno no sabe qué hacer… Un cuerno. Van a ilegalizar la Fundación Francisco Franco y a meter en la cárcel a todos los que hablen bien de Franco. Ahí van como motos.

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28 agosto 2020

Anunciación y otras cosas

 

Bonito cuento de Luis Julio sobre la Anunciación a María, “La Niña”, dentro de sus Cuentos desde la orilla. Destaca a la vez la sencillez de María y su convicción de estar llamada a algo especialmente grande. “Esta muchacha, no sé, parece como si estuviera esperando un ángel”.

De la misma tacada leo otras piezas del mismo volumen. Melancolía ante el paso del tiempo, mirada amable a la naturaleza y compasión por los que bregan día tras día contra toda esperanza. “La frontera” es casi una alegoría de la propia vida humana.

Dicen que en Francia cambian el título a Diez negritos, de Agatha Christie, para no molestar y tal. El que se moleste es [aquí cualquier término del nonnato Diccionario de tontos de Jaime Campmany], pero además se trata de un atentado cultural (otro más), en nombre de un buenismo que amenaza con matarnos lentamente, como el tabaco.

(Suerte que Enrique, como siempre, se lo toma con humor. Qué haríamos sin él)

Green book. Cuando toda una sociedad se hallaba convencida de que tenía razón en sus brutales prejuicios y acabó desengañándose por la vía de los hechos, ¿será difícil convencerla de que el rechazo al “matrimonio gay”, por ejemplo, es fruto de un prejuicio similar? Lo sé, no tiene nada que ver lo uno con lo otro, pero la mala conciencia histórica puede pesar más que la razón, sobre todo en tiempos en que se fía más al sentir que al pensar. El mal siempre trae consecuencias.

Por cierto, el tema principal de esa película no es la denuncia de los prejuicios. Eso queda anulado, por supuesto, ante el fenomenal elogio de la amistad que es la historia del italiano y el negro y su mutuo enriquecimiento personal. Para los incondicionales de Cervantes, es inevitable recordar a Don Quijote y Sancho.



29 julio 2020

Guía espiritual de Castilla


De esta Guía espiritual de Castilla hizo Ámbito una edición de lujo, con buenas fotografías de un señor llamado Miguel Marín. Me encontré en Maxtor unos ejemplares nuevos de trinca a diez eurillos y salí con uno de ellos bajo el brazo. Liquidación de restos de la extinta editorial, me explicó el librero.

El aspecto es de libraco bonito para adornar mesitas, pero en realidad es un ameno ensayo, como todos los de Jiménez Lozano. No se trata de un análisis exhaustivo de los templos de Castilla ni de una reflexión de calado teológico, como puede llevar a pensar el título, sino más bien de un repaso a la vida cotidiana de las “tres culturas” en la España medieval: un concepto, este de las tres culturas, hoy puesto con frecuencia en irónico entredicho pero que en la época en que se publicó el libro podía suscitar entusiasmos. La interacción entre vida y arte, entre creencias e iconografía, queda aquí plasmada de forma convincente. En su debe pondría cierta tendencia a evocar los pecados cuando se trata de los cristianos (y me refiero sobre todo al pecado de la Inquisición) y las virtudes cuando se trata de las otras dos culturas, víctimas de aquella. Supongo que es también signo de los tiempos. Incluso en las figuras de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, devociones del autor, lo que más parece admirar son sus rasgos genéticos judeomoriscos.

Por lo que ese refiere a las fotografías, es curioso cómo el paisaje de Castilla puede llegar a parecerse a una pintura de Tapies, y si no véanse esas panorámicas compuestas de dos o tres franjas, suelo, cielo y a veces nubes.

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02 julio 2020

Empoderamiento


La mujer pierde su encanto no solo por permitirse palabras indelicadas, sino también por lo que escucha, es decir, por lo que osan decir en su presencia. En el seno de la familia la modestia y la sencillez se bastan para mantener las consideraciones que a una mujer se deben, pero en la calle hace falta más. La elegancia de su lenguaje y la nobleza de sus maneras forman parte de su dignidad misma y solo mediante ellas se ganará el respeto de la sociedad.

Madame de Staël, 1766-1817, novelista, autora de ensayos filosóficos, politóloga, crítica literaria, salonnière y exiliada antibonapartista. En La literatura y su relación con la sociedad, segunda parte, capítulo II.

Gracias, Madame…





24 junio 2020

La juventud de 1936


Francisco de Cossío, en Manolo:

Los predicadores se desgañitan en los púlpitos escandalizados por los hábitos de esta juventud. El teatro de costumbres nos la ofrece como una juventud medio tonta, sin ideales, entregada no más que a los estímulos de la sensualidad y del ocio. Se anuncia la disolución de la sociedad, por la pendiente en que se halla esta juventud. Ni padres ni maestros pueden con ella. Los hijos saben más de todo que los padres. No existe disciplina. El concepto de la jerarquía se ha perdido. “Estas son ideas rancias”. “Hay que marchar con los tiempos”, “los viejos están chochos”… Las normas morales las da el cinematógrafo, y por cualquier parte advertimos síntomas de disociación familiar. ¿Para qué va a servir esta juventud, Dios mío?

Citado por Rafael García Serrano en Diccionario para un macuto, el cual prosigue:

Esa juventud fue la de la generación de los voluntarios, la que siguió con fidelidad celtibérica, hasta más allá de la muerte, la bandera que habían levantado unos cuantos hombres jóvenes y a la que sirvieron ejemplarmente, como una alegre guerrilla, como una venturosa profecía, los jóvenes que ya luchaban por España antes de que el ejército levantase su espada.

¿Quién puede decir que todo está perdido?




16 junio 2020

Perplejidad


Juan Meseguer, en Aceprensa:

La libertad religiosa pinchó en ese país [España] la “burbuja católica”; esto es, la apariencia inflada de consenso en torno a unos valores y unas creencias que el régimen franquista consideraba intocables. Y de paso, se llevó por delante el caldo de cultivo para un anticlericalismo resentido, que no dejaba de ser una reacción al hecho de que alguien fuera obligado a actuar en contra de sus convicciones íntimas.

Me quedo pasmado. ¿Se puede afirmar, con la cara en su sitio, que el “anticlericalismo resentido” está ausente en la España actual? ¿Que hay menos anticlericalismo ahora que en 1967? Y, si efectivamente no es así, ¿se puede afirmar con semejante cuajo que la causa de ese anticlericalismo era la falta de libertad religiosa?

No dejo de tener la impresión de que, por lo que se refiere a cuando entonces, hasta los cerebros más juiciosos parecen incapaces de pensar fuera de los cauces impuestos como correctos hace ya demasiado tiempo…





13 junio 2020

Es mejor


Es mejor, en términos generales, que las mujeres se consagren únicamente a las virtudes domésticas…

Madame de Staël (1766-1817), novelista, autora de ensayos filosóficos, politóloga, crítica literaria, salonnière y exiliada antibonapartista.

(En su contexto, lo importante es el pero que viene a continuación, donde se queja de que los hombres perdonen mejor la falta de esas virtudes que el que las mujeres sobresalgan por su talento. Pero no me negarán que, como premisa, resulta impactante, viniendo de quien viene.)



05 junio 2020

El fin de la eternidad


Las novelas de ciencia ficción tienen con frecuencia un elemento de distopía, ya saben, ese tipo de relatos que nos muestran un mundo sometido a un poder omnímodo y deshumanizador a base de aplastar derechos y libertades, pero a menudo convencido de que hace lo mejor para la humanidad: “comunidad, identidad, estabilidad”, era el lema de los dirigentes del mundo feliz de Huxley.

En el caso de El fin de la eternidad, ese poder se ejerce desde más allá del tiempo, y se trata de reencauzar acontecimientos para que resulten lo más inocuos posible: un cambio de realidad lo llaman. Eso está reservado a una élite de funcionarios de la Eternidad agrupados en funciones que son casi castas: computadores, técnicos, operarios y no sé qué más. Aquí Asimov se enfrenta a las aporías del viaje en el tiempo, un desatino conceptual ya que el viaje como tal es en el espacio forzosamente, pero una idea atractiva desde que Einstein o quien fuese vinculó el espacio con el tiempo. Asimov hace encaje de bolillos para lidiar con estas aporías, entre las que se incluye la típica y chusca situación de encontrarse uno consigo mismo en el pasado. Pero no llega a convencer, claro. El tiempo sería aquí lo más parecido a un río en que cada punto es infinitamente cambiante, según aquello de Heráclito de que nunca te bañas en el mismo río; de modo que una persona tendría infinitos análogos en el mismo punto del tiempo. Una auténtica demencia.

La eternidad, ya se ve, aparece aquí como algo ajeno a la metafísica, es decir, no es ni de lejos la morada de Dios o de los ángeles, sino algo totalmente integrado en el universo físico, aunque la mayor parte de los temporales ni siquiera sospechen su existencia. Pero tampoco convence, pues esta eternidad acaba teniendo también su tiempo, que miden en fisioaños, fisiohoras…

Y, como en otras distopías, el tinglado entra en crisis cuando entra en escena el amor, prácticamente prohibido a los eternos. El prota, un técnico llamado Harlan, se propone nada menos que destruir la eternidad cuando ha de elegir entre ella o su amada. Y ahí lo tenemos pensando que es el caballero andante que va a salvar a la chica, ***SPOILER pero sí, sí…***

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02 junio 2020

Nihil novum


La libertad de opinión empezó en Francia con los ataques contra la religión católica porque eran los únicos actos de osadía sin consecuencias para el autor…


Madame de Staël (1766-1817), La literatura y su relación con la sociedad, parte I, capítulo XX.




18 mayo 2020

De la ética al control


"...ya no hay ámbito de la vida en el que no se hable de ética. Todo se ha moralizado minuciosamente. Observemos lo fácil que es, a continuación, transformar lo ético en político a base de promulgar una ley para cada norma moral, un escrache mediático para cada opinión o conducta políticamente incorrecta. Y el siguiente paso, una vez que hemos convertido ya todo lo personal en político, consiste en poner todo lo político bajo el control total de unos pocos."

Del artículo "La perversión de las causas justas", de Alfredo Marcos





14 mayo 2020

Transhumanismo


Nicolás Gómez Dávila:

El individuo se rebela hoy contra la inalterable naturaleza humana para abstenerse de enmendar su corregible naturaleza propia.

No sé si habrá una relación causal/final, pero al menos es llamativo que coincida el afán de hacer ingeniería biológica con la mentalidad de “a mí nadie me dice lo que tengo que hacer”.




09 mayo 2020

La sustancia del mal


Creo que los cineastas llaman macguffin a un episodio inicial que parece que va a convertirse en eje de la trama pero no: su función es secundaria y sirve para dar paso a la acción principal. Según eso, sería un macguffin el drama con que arranca esta novela, en que el protagonista ve morir a sus compañeros de expedición en una acción de rescate en la montaña. Él, documentalista de televisión, había querido acompañarles y por mi culpa y tal.

El caso es que en el pueblo tirolés donde vive su suegro, y donde él espera recuperarse de la terrible neura que le aflige desde entonces, sucedió hace años un horrible asesinato múltiple. Salinger (que así se llama) se obsesiona con el caso, y aunque mil veces quiere dejarlo otras mil vuelve a ello, llegando a concitar la enemiga de los del pueblo y a hacer casi naufragar su matrimonio, cosa que no sucede, dicho sea por lo raro del asunto.

Hay comedias de Jardiel Poncela donde, cuando parece que todo se ha descubierto, viene otra vuelta de tuerca y lo que parecía no era, y así varias veces. Algo parecido sucede aquí, y no sé si decir que eso mejora la trama o no. El caso es que Luca d´Andrea consigue mantener la expectación, adornando su relato con terrores clásicos y terrores psicológicos. Llamo terrores clásicos a la presencia de seres horráibols, que diría Forges, que nunca sabes si serán o no reales, y al paisaje nocturno y nebuloso, todo lo cual confiere a la novela un carácter híbrido entre relato de terror y ficción policíaca. Muy eficaz, ciertamente.
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06 mayo 2020

Antitipo


La señora [Mercedes] Ballesteros no respondía al tipo de la feminista al uso. Bonita, delicada, con el dulce seseo de su Colombia natal […] Trabajadora infatigable, ama de casa excelente y buena deportista, supo armonizar su vocación por la historia, sus cuidados a sus hijos y marido, y su afición al esquí.

En Mercedes Formica, Escucho el silencio, p. 48



01 mayo 2020

Pero yo os digo


En plena batalla del Ebro, el cura castrense de un regimiento navarro que solía rezar un rosario al anochecer, se encontró sorprendido con que la tropa le hacía una huelga de padrenuestros al llegar el momento de orar por nuestros caídos. “¿Qué pasa?”, preguntó. Y un barbudo navarro le contestó con voz varonil: Que se diga por nuestros caídos y por los de nuestros hermanos de enfrente”.

En Salvador de Madariaga, España, citado por Rafael García Serrano, Diccionario para un macuto, s. v. requeté.





27 abril 2020

Se hace tarde y anochece


Este libro viene a ser una especie de nuevo “Informe sobre la fe”, a semejanza del que publicó el entonces cardenal Ratzinger en conversación con Vittorio Messori. De hecho, el Informe sobre la fe es citado con frecuencia por el cardenal Sarah en esta su tercera entrevista con Nicolas Diat. Como en aquel, aquí se trata fundamentalmente de dar una voz de alarma ante ciertas tendencias diríamos viciadas en la Iglesia actual. En concreto, Sarah pone el acento en algo a lo que Julián Marías aplicaba el chiste de Quevedo, ese de “¿Quieres que las mujeres vayan detrás de ti? Ponte delante de ellas”. Es decir, la manía de querer acaudillar aquellas causas que tienen predicamento en la sociedad actual, tales como ecologismo o feminismo, por ejemplo, en detrimento de lo más sustancial de la doctrina y pensando que así se atraerán fieles.

Pero no se trata solo de un intento de corrección de líneas pastorales, sino de un diagnóstico de su mundo. Y con respecto a la Europa actual, ese diagnóstico es terrible: se trata de una sociedad que está muriendo y que quiere morir matando las identidades de los pueblos que no comparten los usos que han llevado a la ruina moral a los europeos, como África por ejemplo, aunque es de destacar también la defensa que hace de Rusia en ese sentido. La perdición de Europa es que ha optado por la desesperanza al rechazar a Dios, de modo que

…Occidente vive la experiencia de la soledad radical y deliberadamente deseada de los condenados.

Creo que nunca se había emitido un juicio tan feroz y al mismo tiempo certero sobre nuestra situación. Así las cosas, solo cabe borrar ya del mapa de una vez semejante pudridero, mediante una pandemia asoladora, por ejemplo, y esto ya lo digo yo. Pero, al contrario que Europa, Sarah no ha perdido la esperanza. Esta radica en esos cristianos que aún alimentan el fuego de la fe en Europa, cuya responsabilidad no consiste en salvar una civilización sino en

…vivir fielmente y sin componendas la fe que habéis recibido de Cristo. […] ¡Cuidad ese fuego sagrado! Que sea vuestro calor en medio del invierno de Occidente. Cuando un fuego ilumina la noche, los hombres van reuniéndose poco a poco en torno a él. Esa debe ser vuestra esperanza.

Pero hay muchas más cosas que merece la pena reseñar en este libro y así lo haré en entradas posteriores. Estamos ante uno de los títulos más importantes que se han publicado en su género, en los últimos años.
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25 abril 2020

Karenin vencedor


La compasión por Anna, el arrepentimiento por haber deseado su muerte y, sobre todo, la misma alegría del perdón, no solo habían aliviado sus sufrimientos, sino que le habían comunicado una paz interior desconocida hasta entonces. De pronto comprendió que lo mismo que había sido fuente de padecimiento se había convertido en fuente de alegrías espirituales, y lo que le había parecido insoluble cuando condenaba, reprochaba y odiaba, se había vuelto claro y sencillo ahora que amaba y perdonaba.*

Aunque aún le tocará sufrir…

*(Cuarta parte, capítulo XIX. De Anna Karenina, por supuesto)