04 agosto 2022

Esa censura franquista...

Wikipedia: 

Debido al contenido truculento de esta película [¿Quién puede matar a un niño?, España 1976], en algunos países la misma fue estrenada con cortes (como por ejemplo Argentina, Australia, Francia, Suecia y Estados Unidos) cuando no fue prohibida (como sucedió en Islandia y Finlandia aunque, en el país escandinavo, la película finalmente se estrenó en 2006 como parte del Night visions film Festival de ese año).



 

22 julio 2022

A contrapelo

Esta novela es una especie de “manual del perfecto decadentista”, con un protagonista, d´Esseintes, que solo una vez, que yo recuerde, se mueve de su casa para visitar Inglaterra y volver desengañado. Asistimos a un inventario de objetos para uso de decadentes: decoración, gastronomía, devociones literarias… Huysmans se muestra como un experto en este tipo de merchandising. Pero hay también una sección teológico-literaria, con un desfile de autores católicos de los cuales nos da su versión, para acabar, a propósito de Barbey d´Aurevilly, en esa mezcla de pasión por lo erótico y por lo religioso tan caro a esta tendencia, y que vemos en Rubén Darío, por ejemplo.

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21 julio 2022

La condición femenina en el Nuevo Testamento

El libro se divide en dos partes y unas conclusiones. La primera parte analiza en primer lugar el simbolismo de lo masculino y lo femenino en la Escritura, que para el Nuevo Testamento se traduce en la visión de Jesucristo y la Iglesia como unas nupcias. Se refiere también ampliamente a lo que el Nuevo Testamento refleja, sobre todo en las cartas paulinas, sobre las normas de vida práctica referidas a las mujeres. La segunda parte trata el tema de las funciones pastorales de las mujeres en la Iglesia.

Por supuesto, Grelot trata de aclarar los datos de supuesta misoginia que pueden deducirse tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En el caso de la simbología, hay que recordar que la mujer representa la situación de la humanidad frente a Cristo, caída y redimida. En lo que se refiere a las normas de vida práctica, el autor deja bastante claro qué cosas forman parte del derecho civil de la época romana y de las costumbres de Israel y cuáles responden a la visión cristiana del hombre. Como Pablo no vino a hacer una revolución, respeta esas normas del derecho vigente en lo que estas son compatibles con la dignidad humana: el vestido, los usos sobre el matrimonio, las funciones respectivas en la asamblea litúrgica… La visión cristiana del hombre, sin embargo, pone en pie de igualdad a hombre y mujer como a “judío y griego” y “libre y esclavo”, pero afirmando su diferencia, pues “hombre y mujer los creó” Dios en el principio.

Termina el libro con un apartado sobre los ministerios en la Iglesia y la famosa cuestión de las “diaconisas”. No entra en la cuestión de si deberían acceder las mujeres al primer grado del orden sacerdotal, pero deja claro que, si bien “las mujeres participaron activamente en la vida de las iglesias” y “cooperaron notablemente al servicio de la palabra evangélica”, “no tuvieron acceso a las funciones ministeriales de presbiterado y episcopado, de pastoría y de presidencia´”. Mantenerlo así es cuestión de fidelidad a la tradición apostólica.

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15 julio 2022

Coloquio en Sicilia

Silvestre, que vive en Milán, decide volver a su Sicilia natal para ver a su madre, toda vez que ha recibido una carta de su padre en la que le comunica que ha abandonado el hogar. En el viaje, Silvestre conoce a varios sicilianos. Una vez en su aldea, mantiene curiosas conversaciones con su madre, la acompaña en su tarea de poner inyecciones a los paisanos y paisanas. Luego traba amistad con un afilador y otros personajes del pueblo, con los que mantiene no menos extrañas conversaciones a la vez que evoca, bajo los efectos del vino, a su difunto hermano que murió en la guerra, transformado, en medio del cementerio, en un soldado que repite ejem, ejem.

Iba con la idea de encontrarme con una novela socialrealista, tal me la presentaron en la facultad hace varios eones. Pero no sé de dónde sacan las etiquetas, a veces, estos señores profesores. Solo superficialmente podemos comparar esto con algo como Los bravos de Fernández Santos, como no sea en las descripciones del paisaje. Estos personajes me recuerdan más bien a una película de Fellini, cuando no a Esperando a Godot o alguna otra obra de teatro del absurdo. Con qué intención, el autor lo sabe. Elio Vittorini, se llamaba.

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10 julio 2022

Carta del más allá

Es una historia policíaca que podría haberse sostenido sola, pero a Torcuato Luca de Tena le dio por mezclarla con una catequesis sobre el purgatorio, lo que ya es original. Sale airoso del experimento, aunque no se trate, quizá, de una de sus mejores obras.

Pues es que el protagonista es asesinado al llegar a su casa e inmediatamente lo tenemos reducido a su alma en pena, pero “viendo” y “oyendo” todo lo que sucede alrededor de su asesinato. De hecho, es consciente de que su pena va a consistir en penetrar las mentes de sus parientes y amigos y darse cuenta de todo lo que hay de sucio en ellas, al tiempo que contempla la resolución de su caso. Don Torcuato es explícito al dar, por boca del difunto, pelos y señales sobre la suerte de las ánimas del purgatorio, y de ahí lo de la catequesis: el muerto sabe que está destinado a la gloria y eso le quita toda tristeza pero siente que debe purificarse antes de acceder a la visión de Dios, lo que hace de buena gana. A la vez, es capaz de sugerir actitudes a aquellos con los que se relacionó en vida, sin que estos sean conscientes de que son movidos por una presencia espiritual.

Creo que el personaje más atractivo de la novela es la detective que se encarga de su caso, a la que él ya había conocido en vida, cuando le encargó que le facilitara visitas a su hija natural, que le había vedado su padre adoptivo. La resolución de uno y otro caso revela un talento fuera de lo común pero en los límites de lo real. Alguna situación límite roza lo inverosímil, pero en qué novela policíaca no pasa eso.

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29 junio 2022

Una mujer llega al pueblo

El dedo que señala y el juicio que hacemos de los demás son a menudo un signo de nuestra incapacidad para aceptar nuestra propia debilidad, nuestra propia fragilidad.

Esto que dice el papa Francisco lo puso en forma de novela Mercedes Salisachs en esta Una mujer llega al pueblo. De hecho sería un lema aún más certero que el de Kafka que puso ella*. En efecto, la mujer que “llega al pueblo”, Eulalia, es objeto de los más atroces desprecios por parte de sus convecinos por el hecho de llegar embarazada y soltera. Bueno, ya se fue así, pero el hecho de que vuelva es interpretado como un atrevimiento intolerable. Y esta falta de caridad, que llega al extremo de negarle un techo, parece desatar lo peor de cada uno de los paisanos, de modo que asistimos a un crescendo de violencias, de pasiones más o menos reprimidas hasta entonces. Ninguno de los vecinos de Eulalia podría tirar la primera piedra, ni la segunda ni la tercera. Como glosa el anónimo autor de donde saqué la cita papal: “Detrás de un juicio demasiado severo con los demás, no es raro encontrarnos con errores personales no descubiertos del todo”.

Salisachs contrapuntea los hechos subsiguientes a la llegada de Eulalia con el pasado de esta, desde su infancia desgraciada hasta el “desliz” fatal, con el fin de hacernos conocer el origen, no solo del drama de la protagonista, sino de los conflictos que vemos estallar en el presente. Conflictos que se muestran con una crudeza naturalista al tiempo que con toques de humor, mezcla que no sé si me acaba de convencer pero que no quita a la narración un ápice de interés.

Me causó cierto mosqueo, al principio de la lectura, el comprobar que el tema era (¡una vez más!) el puritanismo, tema tan grato al enemigo. Pero frases como esta del cura mosén Roque, definiendo a estas víboras bienpensantes, compensan ampliamente:

Había seres que no solo lucían su fe como un motivo de orgullo, sino que la inutilizaban para enseñarla como un objeto de lujo.

El propio mosén Roque ofrecerá también, al final de la novela, la clave del asunto:

Habéis querido buscar el mal en todo y no os dais cuenta de que buscándolo lo habéis creado…

En fin, bien está lo que bien acaba, o, mejor dicho, lo que bien se explica, ya que, una vez más, Mercedes Salisachs no hace concesiones al final feliz; si acaso, al final ejemplar.

 

*El pecho que respira tranquilamente desconoce todo temor. Desconoce la diferencia entre el crimen consumado y el crimen planeado.

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17 junio 2022

El año en que un tipo se convirtió en mujer para ganar un premio literario.

Bueno, no es que estableciese una relación directa, pero es significativo. A José García Nieto se le puso entre las cejas ganar el premio Adonais de 1950 a pesar de ser miembro del jurado y para ello escribió un poemario como si fuera una mujer, lo tituló Dama de soledad, lo envió bajo el nombre de Juana García Noreña e incluso buscó una “autora” que recibiera el premio, en la persona de la asturiana Angelines de la Borbolla. Era 1950. Ganó.

Los detalles del contrato me son desconocidos. Me enteré hace poco del suceso por la exposición que conmemoraba los 75 años de Adonais, donde daban cuenta de la chusca anécdota, y lo traigo aquí por lo que revela sobre la “marginación de la mujer” en el franquismo y tal y tal, abundando en lo que dije aquí y en otras partes.