18 junio 2024

Aprendiz de persona

Paulina Crusat nos hace un recorrido por los años de infancia de Monsi, la adolescente que coprotagoniza su novela ulterior, Las ocas blancas. Vemos crecer a Monsi como quien ve en un documental del National Geographic el desarrollo de una planta o un atardecer en la selva. Por utilizar otra imagen, los capítulos de esta novela, sobre todo los primeros, me recordaron a una sección de la Enciclopedia de la vida que tenían mis tíos, un mamotreto con cuyas ilustraciones yo me entretenía mientras los mayores conversaban sobre el pasado. Bueno, digo, en la sección titulada “El niño y su mundo” se explicaba la psicología del niño a lo largo de los años, desde su nacimiento. Aquí, claro, el asunto se trata literariamente y de modo, como dicen hoy, personalizado. La voz narrativa nos mete en la conciencia de Monsi haciéndonos percibir lo que percibe, sentir o pensar lo que ella pensaba o sentía, siempre en relación con su entorno: paisaje, familiares, vecinos, van siendo definidos gradualmente, a medida que la protagonista se afirma como persona.

Crusat utiliza, como cabía esperar, el mismo estilo que veíamos en Las ocas blancas: una prosa impresionista, de filigrana, que se hace cuesta arriba por la ausencia de grandes emociones pero que enamora por su virtuosismo. Como dije en otra ocasión, si alguna vez “dormita” es por exceso, por imágenes demasiado alambicadas (un amor triste y punzante como el olor de la tierra labrada cuando sale la luna: ¿?), pero convence cuando no aspira a elevarse en exceso (Aquí el agua ya no murmura. Desde su cauce hondo y estrecho, canta y llama). El presente narrativo nos hace contemporáneos de los hechos y, a la vez, la tercera persona sirve, diríamos, para justificar el vuelo literario, impropio de una niña, claro. Es curioso el uso del indefinido uno, así, en masculino, para referirse a la propia Monsi (…ya sin él siente uno que estas conversaciones son impúdicas):  de algún modo, actúa de enlace entre la voz narrativa y la conciencia que esa voz va desplegando ante nosotros.

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13 junio 2024

Sabía, por los cuentos,

que las cosas maravillosas y sentimentalmente perfectas han de ocurrir en traje medieval.

En Paulina Crusat, Aprendiz de persona, primera parte, capítulo III.



12 junio 2024

La corriente idolátrica del totalitarismo

no puede encontrar obstáculo más que en una vida espiritual auténtica. Si acostumbramos a los niños a no pensar en Dios se harán fascistas o comunistas por necesidad de darse a algo.

Simone Weil en Echar raíces. Citado por Jorge Soley en La antorcha, número 5 (abril de 2024)



07 junio 2024

Blas Piñar y la Legión de San Miguel Arcángel

Muchos de los militantes de la Legión de San Miguel Arcángel se refugiaron en España cuando Rumania pasó a la órbita soviética. Blas Piñar, que ideológicamente, y según propia declaración, se sentía ya atraído por el movimiento paramilitar y paramonacal de Cornelio Codreanu, no tardó en trabar amistad personal con ellos y en particular con quien sucedió al “Capitán”, es decir, el “comandante” Horia Sima. Hasta tal punto que se podría considerar a este como cofundador de Fuerza Nueva, pues, según nos cuenta José Luis Jerez Riesco, no dejó de animar a Piñar para realizar dicha fundación y estuvo junto a él en la inauguración de la primera sede en los años 60. Desde entonces, los exiliados rumanos serían invitados habituales en las conferencias que se impartían en Fuerza Nueva y la editorial homónima publicó algunas de sus obras. Recuerdo que, en la transición, cuando me dio por comprar algún ejemplar de la revista, me llamaba la atención ese nombre tan raro, Horia Sima, en lo que consideraba un tinglado puramente español: por entonces no tenía la menor idea de quién era ese tipo, y pensé que podría ser un seudónimo. Se anunciaban obras suyas como El hombre cristiano y la acción política o Qué es el comunismo, citados y glosados por Jerez Riesco en su libro.

Un libro que he leído con prisa para tratar de no reparar en el enjambre de comas que el autor ha esparcido por doquier y no siempre a tontas y a locas, pues entre sujeto y predicado el tío sigue la norma contraria a la establecida y no perdona la dichosa coma ni una sola vez, ni siquiera en las citas. Eso y una construcción con frecuencia caótica de las frases desespera al más pintado, a no ser que el tema te interese, como a mí. De todos modos, me he saltado los dos primeros capítulos, que te cuentan la historia de Rumanía y los contactos históricos entre ese país y España. El resto se dedica a la historia de la Legión, a la influencia del pensamiento de Codreanu en Blas Piñar, a la semblanza de los más relevantes personajes de esa tendencia que recalaron en España y a la relación entre ellos y don Blas, así como con el movimiento al que este dedicó su vida política. Todo ello con una no disimulada toma de partido que a veces toca en lo pueril, a tono con la retórica, mal envejecida, de la Legión de marras.

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31 mayo 2024

Formica

Le cuesta luego trabajo confesar sus preferencias en cuanto a sus colegas femeninas. Por fin dice un nombre: Mercedes Formica, con un comentario, o una justificación: “Es la que está más cerca de mi línea”.

Ana María Matute a ABC tras recibir el premio Planeta por Pequeño teatro, en 1954. Interesante. Me lo anoto, porque yo a Mercedes Formica la tenía por una abogada que alguna vez escribió alguna novela. Pero si lo dice la autora de Primera memoria




30 mayo 2024

Qué mortal desazón,

que diría Aute, es leer los periódicos, no por los contenidos, que ya se sabe en qué mundo vivimos, sino por ese atropello de los más elementales principios de la sintaxis, la propiedad léxica, la puntuación y el idioma en general. En qué tómbola les dieron el título de Bachiller… Es una pregunta hipócrita, claro: en la misma tómbola donde yo he estado sorteando aprobados hasta ayer mismo.

Por ejemplo, en El Debate.

Donde dice:

Tras el tándem empresarial presentar la carta al Ministerio de Economía, su empresa pública Red.es adjudicó a la UTE dos contratos públicos millonarios…

debe decir

Después de que el tándem empresarial presentara la carta… [Porque, señores, se supone que el infinitivo no lleva sujeto y, cuando lo lleva, se coloca discretamente detrás o se cambia la estructura de la frase]

Donde dice:

La primera fotografía que incluyen los investigadores se ve a la mujer de Sánchez en primer plano junto a…

debe decir:

En la primera fotografía que incluyen los investigadores se ve a la mujer de Sanchez… [porque, queridos aprobados in extremis, si decimos “se ve a la mujer…” estamos enunciando una oración impersonal y, por tanto, ni la fotografía ni ninguna otra cosa puede ser sujeto]

Y así una, y otra…

No espero que me lean, pero me satisface escribirlo.



23 mayo 2024

Franco, sí, pero...

Es la segunda entrega de las memorias de Torcuato Luca de Tena (y Brunet). En su prólogo se refiere siempre al libro como Confesiones profanas, que es el subtítulo, aunque en la portada no aparece. Tal vez alguien le sugirió lo de Franco, sí, pero…, como algo más comercial, así como fue otra persona, no recuerdo quién, quien le sugirió lo de Embajador en el infierno. El hecho es que estas memorias abarcan ese período en que aún podía ponerse en duda si Franco iba a seguir o le iban a echar o se iba a ir; en concreto, desde el final de la guerra civil hasta mediados de los 50, ya con la ley de sucesión promulgada. Los monárquicos, como nuestro autor, abrigaban la esperanza de que el Caudillo restaurara la monarquía en la persona de aquel en quien había abdicado Alfonso XIII, es decir, don Juan de Borbón. Y ahí está el pero del título: según dos imágenes que el autor utiliza, a Franco le ofrecieron una silla para sentarse, y se quedó con la silla; o bien, era como el cirujano que, después de haber llevado a cabo con éxito una difícil operación, dice que quiere quedarse en nuestra casa y además como administrador. Es decir, la idea era: tú nos ganas la guerra, echas a los rojos, y luego te vas y nos dejas el sitio a nosotros. Lo que me pregunto es con qué derecho, pues, a pesar de todo lo ilegítima que quiera el autor que fue la República (puesto que no fue votada), la monarquía perdió, si no la legitimidad (doctores tiene esa Iglesia que sabrán…) al menos la credibilidad, cuando su titular se largó de España con el pretexto de no querer ser ocasión de derramamiento de sangre.

En fin, volviendo al libro. Lo que resulta más razonable son esos temores suyos de que España acabara convirtiéndose en un país fascista. Cosa que no sé si podría haber sucedido, sobre todo en el caso de que los alemanes hubieran ganado la guerra. Pero creo que era conocer poco a Franco (él, en cambio, les conocía a ellos demasiado, me refiero a los que pretendían que se levantara de la silla, y por eso no lo hizo). Gran parte del libro está dedicado a lamentar que una parte del Movimiento (la Falange) usurpara la representación de todas las demás, con sus consignas y sus símbolos. Para quien se dedica al periodismo, además, si esa parte ejercía la censura, la cosa era especialmente sangrante: de hecho, Juan Aparicio, director general de prensa y propaganda, es aquí la bestia negra, con cuernos y rabo. Y le entiendo perfectamente, pues todos sabemos lo que molesta que metan las zarpas en lo que tú has escrito; o que no te lo dejen publicar ni siquiera en tu medio, como le sucedió a don Torcuato más de una vez. Por eso termina el libro en tono jubiloso, narrando la llegada del Semíramis con los españoles liberados de su prisión en la URSS.

Pues resulta que el citado Aparicio, ejerciendo las prerrogativas de su cargo, había indicado qué periódicos podían cubrir la vuelta de los prisioneros, y excluyó al ABC, al cual y a cuyo director (el propio Luca de Tena) tenía ya bastante tirria. De modo que, yendo de perro a puñetero, que se dice, don Torcuato viajó en privado a Estambul y consiguió embarcar en el Semíramis, de modo que pudo entrevistar a placer a todo hijo de vecino y ser testigo de las primeras conversaciones por radio de los prisioneros con sus familias. Para rematar la faena, publicó en forma de libro las memorias del capitán Teodoro Palacios, que ejerció de algún modo de líder entre los condenados a aquel infierno; libro que se convirtió en éxito de ventas y recibió el Premio Nacional de Literatura.

La travesía a Chile, de donde su padre fue nombrado embajador, la estancia y la accidentada vuelta, así como la corresponsalía de ABC en el Londres de la segunda guerra mundial constituyen asimismo puntos fuertes de este volumen, bien escrito y en un tono que aspira a ser equilibrado en cuanto a los juicios a los personajes. De todos modos, prefiero sus novelas.

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