08 mayo 2026

Nada más que la verdad

Con la colaboración del periodista Saverio Gaeta, Georg Gänswein hace una crónica de los años en que fue secretario personal de Benedicto XVI, que arrancan de la época en que este era prefecto de Doctrina de la Fe y se prolongan hasta la muerte del Papa, ya en el retiro. La idea es arrojar luz frente a las informaciones sensacionalistas que en torno a este pontificado y sus aledaños se fueron dando. En ese sentido, para lo que frecuentamos información fiable sobre los asuntos eclesiásticos quizá no resulte un libro que revele gran cosa. Por eso me voy a limitar a un punto.

Con motivo de la entrevista que Francisco concedió a Antonio Spadaro a los seis meses de su elección, el nuevo Papa pidió a Benedicto su parecer sobre lo que allí se decía. A propósito del modo en que los católicos debían hablar sobre cuestiones como el aborto o la homosexualidad, Benedicto muestra su acuerdo en términos diplomatiquísimos (y respetuosísimos, por supuesto). Sin embargo,

Me gustaría añadir un aspecto complementario. Por haber vivido 23 años junto al Beato Juan Pablo II, fui testigo del modo apasionado con el que llevó adelante su lucha por la vida. Comprendí que el beato Papa veía en la lucha pro-vida, junto con la lucha por los derechos humanos, un núcleo esencial de su misión. Y comprendí también que para Juan Pablo II esto no era un moralismo, sino la lucha pro la presencia de Dios en la vida humana. Juan Pablo II, así lo aprendí, había comprendido que el aborto y las formas de procreación artificial, de manipulación y de destrucción de vidas humanas eran sustancialmente un “no” al Creador. El hombre por sí solo se crea y se destruye. En este sentido, la gran lucha pro-vida fue la lucha por el Creador. Es verdad que en varias ramas del movimiento pro-vida no estaba suficientemente presente esta gran perspectiva y no faltaba el unilateralismo. Por consiguiente, es necesario un reequilibrio, pero la lucha pública contra esta negación concreta y práctica del Dios vivo sigue siendo ciertamente una necesidad.

Con respecto a la homosexualidad y cuestiones conexas:

La filosofía del gender que aquí está en juego nos enseña que es la misma persona particular la que se hace hombre o mujer. El ser hombre o mujer ya no es una realidad de la naturaleza que nos precede. El hombre es un producto de sí mismo. La filosofía de Sartre se concretó de una manera que en aquel momento todavía no era previsible. Se trata de una negación radical del creador y de una manipulación del ser en la que solo el hombre es dueño de sí mismo. En esta propaganda no nos interesa para nada el bien de las personas homosexuales, sino una voluntad de manipulación del ser y una negación radical del Creador. Sé que muchas personas homosexuales no están de acuerdo con estas manipulaciones y sienten que el problema de su vida se convierte en un pretexto para una guerra ideológica; por consiguiente, es necesaria una resistencia fuerte y pública contra esta presión. Debemos lleva a cabo esta resistencia sin perder el equilibrio entre el amor del pastor y la verdad de fe en la vida pastoral.

Dejo constancia también de un par de perplejidades de Benedicto XVI, que comparto.

Con respecto a Amoris laetitia,

...continuaba sin comprender el motivo por el que se había dejado flotar en el documento una cierta ambigüedad, que permitía interpretaciones no unívocas.

Y, sobre los Dubia presentados por cuatro cardenales acerca del mismo documento,

Benedicto se quedó solo humanamente sorprendido por la ausencia de cualquier señal de réplica por parte del Pontífice, a pesar de que Francisco normalmente se mostraba disponible a reunirse y a hablar con cualquiera.

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27 abril 2026

Y aún no se ha muerto, tú

 

...odiaba con todo el odio de que era capaz la generación naciente, esos patanes aterradores a quienes parece resultarles necesario hablar y reírse a todo pulmón en los restaurantes y cafés...

En Joris Karl Huysmans, A contrapelo (1884)



26 abril 2026

De guagua

 Así traduce Fernando Gutiérrez la expresión equivalente a "de gorra" en la Odisea. Nunca lo había oído. Según parece, se usa en Canarias y en el Caribe, aludiendo a lo fácil que era colarse sin pagar en el autobús...



22 abril 2026

Humanismo y santidad (II)

Tal como apunté en el comentario a Humanismo y santidad, recojo una selección de párrafos que ilustran el contenido del libro.

 

Moeller aborda “los problemas filosóficos desde la literatura” porque afirma que “la literatura es un campo privilegiado, en el que se pueden sorprender diversas actitudes ante la vida. Y es tanto más cuanto más perfecta es la obra literaria, cuanto más constituye algo artísticamente acabado (...) tanto más ofrece la literatura un testimonio insustituible de la condición humana”

[del prólogo de Bolívar Andrés Batallas Vega; la cita es de un artículo de Moeller]

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[Cita de Peguy] “Como todos los cristianos verdaderamente grandes, Pascal se abstenía de despreciar la Antigüedad; esta posee una secreta gracia, una gracia anterior. De un alma pagana surge la mejor alma cristiana. Esos modernos carecen de alma, pero son los primeros que carecen de ella. El mundo antiguo no carecía, en modo alguno, de alma.”

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Tan solo la concepción cristiana respeta íntegramente la sabiduría grecorromana, la deja intacta, en lo que ella es en realidad: una alborada del cristianismo y una admirable realización humana. Antes bien, los que la mutilan son los que la oponen al cristianismo.

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[Los antiguos paganos] Esos pobres hombres acechados por la muerte, pero esforzándose en ser buenos los unos con los otros, a veces incluso entre enemigos –recordad la entrevista entre Aquiles y Príamo–, ¿no esbozan a su manera los primeros trazos de la caridad cristiana? También en esto, una vez más, ¡qué diferencia de los “héroes modernos”!

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...porque Cristo no había venido aún. Los antiguos no quisieron buscar falsas rutas para llegar a lo absoluto: tuvieron el valor de ver cara a cara toda la miseria humana y aceptar el hecho de que no había remedio definitivo para ella.

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El conocimiento de la Antigüedad resulta útil para comprender mejor el cristianismo como doctrina de salud, primero porque, con Orígenes y Agustín, el cristianismo contrajo una alianza eterna con el helenismo –Clemente de Alejandría se sirvió de Homero para llevar a la fe cristiana–, y segundo porque, habiendo escogido a Cristo, ese Cristo que representa el término deseado, inconscientemente esperado por el héroe, el cristiano se encuentra con que el conocimiento de esa Antigüedad le pone constantemente en un estado de gracia precristiana, en una disposición expectante respetuosa, ante lo que nos falta.

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...el contacto con la cultura grecorromana entraña menos peligro para el cristiano que la excesiva familiaridad con la cultura posterior a Cristo...

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[El Quijote] ...uno de los libros más ricos de pensamiento de la literatura universal...

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La cuestión que constituye el eje de este libro [el Quijote] es precisamente la aparente imposibilidad de conciliar el heroísmo con la sabia sensatez...

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[Don Quijote, en sus últimas aventuras] es demasiado orgulloso para confesar a Sancho que no es un caballero andante, que ya no hay caballeros andantes, pero, en el fondo, él lo sabe y se somete a los castigos que le infligen los hombres...

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Las últimas páginas de Don Quijote evocan invenciblemente el recuerdo de Cristo doliente, humilde y dulce, escarnecido, pero, al propio tiempo, humano, grande y divino...

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[Goethe] tildaba al romanticismo de literatura de enfermo y se asombraba ingenuamente del carácter desesperado de los libros de Novalis, Tieck, etc... No comprendía que esa enfermedad podía ser el envés de una tristeza profunda: la de no encontrar a Dios.

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[Rousseau] se halla en el arranque de una curva que nos lleva, en su postrer recodo, al surrealismo, pasando por el simbolismo y el freudismo.

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El humanismo clásico comienza a partir del momento en que se corrige y enmienda la Naturaleza espontánea. En cambio, para Rousseau y los románticos de todos los tiempos, se trata de volver a la Naturaleza espontánea, al impulso primitivo.

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...ese descenso del hombre a su infierno y su paraíso interior que constituye uno de los distintivos más profundos del arte moderno...

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El romanticismo es el desquite de la vida. Cuando el orden es resultado de una dura conquista del desorden, es vivo, fecundo. Cuando se convierte en una receta, cuando se endurece, se momifica y cede a la rutina –destino inevitable de las cosas humanas–, reclama, en compensación, una nueva afluencia de valores vitales, dinámicos y revolucionarios.

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[Romanticismo] De la locura considerada como una de las bellas artes, o De las bellas artes consideradas como una locura.

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Tanto en el clasicismo como en el romanticismo hay, pues, valores humanos y valores cristianos: equilibrio humano, por un lado, aspiración hacia lo absoluto heroico o místico, por otro; sentido cristiano de los valores terrenos, por una parte, sentimiento de la necesidad de lo infinito, por otra.

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La aspiración romántica es la estela dejada por Cristo en una humanidad que no quiere saber más de Él o le ha olvidado.

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...si el cristianismo nos enseña a abandonar este mundo para buscar lo absoluto, este nos enseña, asimismo, a retornar a este mundo y a hacerlo con el mismo Cristo encarnado, que, además de la piedra clave del mundo invisible, es también, por su carne transfigurada, el centro y destino de este mundo visible.

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Ser humanista, esto es, en nuestra opinión, vivir profundamente la cultura humana, aprender a conocer al hombre en su inmortal y hermoso rostro.

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El humanismo terreno requiere el humanismo escatológico como complemento necesario.

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Santa Teresa de Ávila, que alcanzó la cúspide del desposorio espiritual con Dios, se mostró habilísima en el gobierno de sus funciones monásticas.

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[El humanismo terreno] exige la santidad como medio principal de consumar los valores humanos...

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[El humanismo terreno desempeña el papel de] una causalidad material respecto a la actividad transfigurante de la gracia divina.

 


15 abril 2026

Humanismo y santidad


La cultura clásica alcanzó el esplendor que conocemos explorando las cualidades del ser humano: una criatura que sin embargo siempre quiso ser más, desbordar las posibilidades de su naturaleza para igualarse con los dioses. Esto, que fue imposible para los antiguos, los sumió en una especie de melancólica resignación. Solo con Cristo esa vieja aspiración a sublimarse tuvo ocasión de hacerse realidad. La obra de Moeller desarrolla esa relación entre lo que llama el humanismo terreno y el humanismo escatológico: todo lo que el hombre es por naturaleza y lo que es gracias al nacimiento a lo sobrenatural hecho posible por Cristo. Para Moeller, lo que llamamos clasicismo y romanticismo en literatura está en íntima relación con esa dualidad. Tanto clásicos como románticos nos hablan de un hombre incompleto, los primeros por ceñirse a lo que ya no es, es decir, el hombre no elevado a lo sobrenatural, y los segundos por seguir buscando esa sublimación fuera de Cristo. Montaigne y Goethe serían los máximos representantes del clasicismo después de los clásicos, mientras que Rousseau y Nietzsche serían la mejor expresión de lo romántico. Solo Cervantes ha sido capaz de armonizar las dos posturas, haciendo que su héroe, paradigma de lo humano que quiso ser más, lo consiga al fin en el lecho de muerte, no como había pensado en los días de su locura sino acogiendo a su Salvador y abandonando sus fantasías: “Bendito sea el todopoderoso Dios, que tanto bien me ha hecho”.

El libro está formado por seis conferencias que ha reunido la editorial Encuentro, como hizo con el Libertad para qué de Bernanos. Dedicaré alguna otra entrada a ilustrar el pensamiento del autor con unas cuantas citas.

12 abril 2026

Lucky Luke integral, volumen I

Este primer volumen recoge “Raíles en la pradera”, Lucky Luke contra Joss Jamon”, “El juez”, “Los primos Dalton” y “La carrera por Oklahoma”. El segundo y el cuarto me eran desconocidos y no tenía idea de que los Dalton, Joe, Jack, William y Averell, eran primos de unos Dalton que al parecer existieron en la realidad y en alguna que otra película. Ese y muchos otros pormenores vienen explicados extensamente en la introducción, estupendamente ilustrada por otra parte. Las aventuras, como sabemos, reproducen tópicos del oeste y figuras legendarias, como la del juez Roy Bean en este volumen. Cosa que no importa, claro, porque lo relevante son los golpes cómicos del gran Goscinny bien apoyado por Morris. Muy recomendable, por supuesto.

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08 abril 2026

Conversación en La Catedral

Enésima novela hispanoamericana sobre un gobierno corrupto (de verdad, ¿para esto se independizaron?). La hace original la técnica narrativa, solo aparentemente compleja, ya que pronto te haces con ella e identificas a los interlocutores y los cambios bruscos de tiempo y espacio, que es lo que más desorienta al principio. Es como una de esas películas actuales de intriga, que cambian vertiginosamente de escenario y de personajes. Solo que aquí me pregunto si todo eso tiene algún sentido. Otra cosa que la diferencia de, por ejemplo, Yo, el supremo o El señor presidente es que el jefe supremo no aparece nunca, sino solo su entorno, que se prolonga hasta lo ínfimo de la escala social. Un favorito, un colaborador puesto en entredicho, el hijo de éste, atraído al principio por los partidos de oposición; periodistas, chóferes, rameras, matones. Según el autor, trataba de hacer ver los efectos perniciosos de la dictadura hasta en los ambientes alejados de lo político. Pero no convence: una dictadura de ocho años es incapaz de producir, por sí sola, semejante caterva de degenerados. Si el Perú de la época era así, habría que buscar causas más de fondo. Pero no creo que lo fuera ni que lo sea hoy. Vargas parece complacerse, como es su costumbre, en su mirada sucia, en dirigir el reflector a la jeripundia.

Y, ya que empleo este localismo, hay que decir que son los localismos, quizá, lo que hace más atractiva la novela, y en eso salen perdiendo los peruanos, para quienes no es novedad.

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