Y, ya que empleo este localismo, hay que decir que son los
localismos, quizá, lo que hace más atractiva la novela, y en eso salen
perdiendo los peruanos, para quienes no es novedad.
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CARTAPACIO DE JESÚS SANZ RIOJA
Y, ya que empleo este localismo, hay que decir que son los
localismos, quizá, lo que hace más atractiva la novela, y en eso salen
perdiendo los peruanos, para quienes no es novedad.
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Jaime Ferreiro Alemparte reúne las cartas que escribió Rilke desde Toledo y Ronda, alguna desde Sevilla y alguna desde Madrid. Toledo fue, según nos explica el editor, como una revelación largamente buscada y sentida, y un punto de partida para su obra posterior. La ciudad malagueña, cuyo pintoresco emplazamiento no deja de suscitar tampoco en el poeta praguense profundas consideraciones de orden metafísico, viene a completar de modo satisfactorio la experiencia toledana. Sevilla, en cambio, como no deja de hacer notar, fue una gran decepción.
Dejo algunas de las impresiones que Toledo produce en Rilke. Ni que decir tiene que a todos
nos gustaría poder reproducirlas en nuestras visitas a la ciudad imperial.
Si usted se imagina
una cosa visible al mismo tiempo a los vivos, a los muertos y a los ángeles, es
esta. Créame.
…
...una ciudad que es
para mí de una importancia sencillamente indescriptible, algo así como si todo
mi interior la hubiera presentido y esperado hace muchos años. La tierra se me
ha hecho más grandiosa en muchos sentidos desde que sé que existe tal ciudad.
…
Es maravilloso pensar
que una ciudad tan incomparable como Toledo me resulta tan afín, porque en modo
alguno se resuelve en lo humano, sino que, situada a la manera de un astro […], se alza a través de todas las dimensiones
de lo visible como una aparición que va desde la mirada del animal hasta la
contemplación del ángel.
…
…no, no es posible
salir de esta ciudad, a no ser derechamente al cielo en una huracanada Asunción.
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De la literatura de otros apenas hablan, y eso es de lo más
frustrante que tiene este libro. Surgen otros temas: Sender trata en varias ocasiones de hacer que ella se declare
políticamente, y ella no deja de insistir en que política, cero. Él aprecia la
fe religiosa de su corresponsal y él, como con cierto complejo, se dice
“religioso a su manera” (esta contradicción no debía de estar entonces tan
vulgarizada, de otro modo dudo que un tipo como él la hubiera utilizado). La
añoranza de España, por otro lado, se hacía en él cada vez más apremiante, y en
contraste no dejan de resultar molestas las apreciaciones negativas de ella
hacia su propio país. En fin, “y si habla mal de España…”
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…las personas de esa organización [el Opus Dei] que traté son las más dignas de estimación y respeto que he conocido en mi vida. Liberales, tolerantes, generosos, sabios, discretos. Yo discutí con ellos sobre religión y me escucharon con interés, aunque yo debía parecerles obviamente un endemoniado. No me cabe la menor duda de que, al margen de partidos y tendencias, y de rótulos y banderas, son la mejor gente de España.
Ramón J. Sender,
carta a Carmen Laforet, 9 de
diciembre de 1975 (recogida en Puedo
contar contigo)
Era la primera visita de Sender a España desde 1939. La observación es doblemente interesante porque en una carta
muy anterior había emitido otra opinión sobre el Opus Dei, obviamente lastrada por el prejuicio. No hay como tomar contacto con la
realidad.
Me gustaría que la
cocinera aprendiera a preparar el curry o que tuviera el buen tino de no intentarlo.
…
La señora Momeby
apretó contra sí al Erik genuino, como si temiera que su terrible vecina, por
resentimiento, pudiera transformarlo en un acuario de peces dorados.
…
Lo que más se asemejaba
a su ideal de un sedante nervioso era un music-hall atestado donde una ruidosa
orquesta brindara una interpretación exuberante de 1812 [después de asistir
a una serie de sucesos alucinantes en una granja].
…
…en cierta ocasión se había
comido cuatro manzanas verdes en el jardín botánico, de modo que se le atribuía
en general un ingenio bastante áspero. Las malas lenguas murmuraban que dormía
en una hamaca y que entendía los poemas de Yeats, pero su familia negaba ambas
acusaciones.
Y así. La lectura resulta deliciosa, aunque algunos finales
te dejen de un aire, hasta que los pillas. Pasa a veces con los chistes.
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Un dato que me llama la atención (ya no recordaba, si alguna
vez me interesó, el juego de alianzas en la vida parlamentaria de aquellos
años) es que UCD, capitaneada por Suárez,
se negara en redondo a pactar con Alianza Popular, siempre con el objetivo de captar
votos en la izquierda y con la desdichada idea aquella de que “ustedes (la
izquierda) tienen la legitimidad”. Me recuerda, claro, los asquitos del PP
hacia Vox. Si me hicieran la manida pregunta vargasllosiana, ¿en qué momento se
jostidió España?, probablemente contestara que en el momento en que a Suárez se le ocurrió aquella enormidad.
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