17 octubre 2026

A la espera de Dios

A los que estamos en la Iglesia desde niños nos resulta difícil saber por qué una persona tan cercana al cristianismo, que conoce tanto de Jesucristo y se esfuerza por vivir como Él vivió fue tan reacia a entrar en ella. Y más con pretextos tan pueriles como la Inquisición o las cruzadas. Le costó ver a la Iglesia como un organismo sobrenatural, y sin embargo alguna vez se refiere, en este libro, a “la salvación por el conducto que Él estableció”, o algo así. Tampoco convence eso otro de la solidaridad con quienes estaban fuera. Y, sin embargo, Simone Weil parece una persona tan sincera que no queda más remedio que creerla cuando dice que su conciencia le manda permanecer en el umbral.

Algo que nos puede enseñar a los cristianos una persona en esta situación es lo absurdo que resulta rezar limitándose a “menear los labios”, que decía Santa Teresa. Su ensayo sobre el Padrenuestro, contenido aquí, es tan hondo y admirable que le lleva a uno a proponerse no volver a decirlo mecánicamente. Es probablemente la parte más jugosa del libro, compuesto de unas cartas, al padre Joseph Perrin la mayoría, y una serie de ensayos, el más extenso (y complejo) el dedicado a “las diversas formas del amor implícito a Dios”, concepto éste que constituye una de las claves de su sentir religioso. De todo, me quedo con esto:

La belleza del mundo es la sonrisa llena de ternura que Cristo nos dirige a través de la materia.

(“El amor al orden del mundo”)

...es una equivocación reprochar a los místicos la utilización del lenguaje amoroso. Ellos son sus legítimos poseedores.

(Id.)

El reino de Dios es el Espíritu Santo llenando por completo toda el alma de las criaturas inteligentes.

(“Sobre el Padrenuestro”)

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13 octubre 2026

Un ciego con una pistola

En esta, al parecer, última novela de Chester Himes no debe buscarse un “quién lo hizo” sino una radiografía social, una supuesta radiografía social, porque ya se sabe que a estas novelas de denuncia siempre hay que aplicarles el coeficiente de reducción. Si yo fuera de Harlem me quejaría. En fin, lo digo porque en otras novelas de Himes sí que hay desenmascaramiento de asesino. Aquí hay asesinatos, pero sin conexión entre sí. Empieza con un blanco asesinado tras salir de un encuentro non sancto con un negro, sigue con una reunión de unos sectarios bastante grotescos que acaba con varias muertes y se salpica de manifestaciones callejeras de activistas negros, para al final envolverlo todo en la metáfora del título: un caos como el que provocaría un ciego con una pistola, demasiado para los esforzados Jones “el Ataúd” y Johnson “el Sepulturero”.

Un apaño para concluir una historia que no se sabía cómo desenlazar, si quieren mi opinión.

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10 octubre 2026

Karla y otras sombras

Se trata de una serie de historietas sentimentales, de las cuales la más extensa es la que da título al volumen, es decir, “Karla”. El escenario lo constituyen diversos lugares, más rurales que urbanos, de Europa, que se diría al fin unificada y no bajo frías normas políticas sino por su tradición común, como en la Rosa Krüger de Sánchez Mazas. Por cierto que aquí también menudean las Rosas Krüger, frescas bellezas que parecen un símbolo de lo que estamos llamados a ser: María de las Nieves, Jacqueline, Karla, ¡Angélica! (“difusamente idealizada, enormemente hermosa”). Los personajes afrontan los afanes de la vida sin estridencias, con el estoicismo propio del autor que llevaba bordado en la camisa azul el lema “los muertos saludan a los que van a morir”. Algunos recuerdan a los de las fabulillas de Cela, pero el humor de Luys Santa Marina se halla a años luz del negro pesimismo de aquél; al contrario, aquí, se trate de pobres diablos o de hombres de acción, siempre parece “reír la primavera”, en los corazones y en el aire.

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04 octubre 2026

Misión en Bucarest y otros relatos

“Misión en Bucarest” es una novela inconclusa, y maldita la gracia que te hace descubrirlo cuando estás a la mitad. Uno se queda sin saber el resultado de la misión de Julio Vega, que se hace pasar por encargado de negocios de la España gubernamental durante la guerra civil, siendo así que se había escapado de ella. Lo que hay (y es bastante) sirve para hacerse una idea del ambiente diplomático, que el autor conocía bien.

“Olor a cera” es una pieza sentimental sobre el mundo de los toros, francamente buena a pesar de un final más o menos previsible. Foxá hace gala de su estilo entre ramoniano y valleinclanesco, como en Madrid..., con hallazgos frecuentes como este: “[el toro] se espatarraba buscando la mejor peana para la escultura de su muerte”.

En cambio, “Viaje a los efímeros” resulta un poco pesado, y pesan también algunas incongruencias que Foxá quiere hacer pasar bajo la cobertura de la fantasía. Es una pieza a lo Swift en la que dos viajeros recalan en un país donde la gente vive sólo unos días. Como en Swift, la historia sirve, claro, para ofrecer una mirada crítica sobre nuestro mundo. Es curioso que el narrador diga al final:

¿No te parece que hemos soñado juntos y que volvemos de un país de gnomos, de enanitos del tamaño de un dedo índice?

Es curioso porque yo, de hecho, llevaba todo el tiempo imaginándome como enanos a aquellos seres. Curiosas correspondencias...

Fantástico es también “Hans y los insectos”, sobre una rebelión de tales animalejos, en la órbita de ciertas obras de ciencia ficción con parecido tema. Con “Santarán” viajamos a la época del descubrimiento con los primeros indios que pisaron tierra española. El remate es excelente: Ponce de León parte a la conquista de Florida, “y así es como España encontró en América su eterna juventud”, amén. Cierran la colección “El príncipe Pablo”, cuadro decadentista sobre la realeza de la Europa oriental, y “El lobizón”, de tema argentino y licantrópico. En conjunto, puede que sea de lo mejor que ha publicado Espuela de plata.

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28 septiembre 2026

Cicerón,

 citado por Emilio del Río.

Aspecto capital en el desempeño de una actividad o cargo público es disipar hasta la más mínima sospecha de codicia.

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Quienes están al frente de la república con nada pueden granjearse más fácilmente la benevolencia del pueblo que con la sobriedad y la templanza.




 

25 septiembre 2026

Exiliados


Es el drama de cuatro personajes (tres, de hecho, porque Beatrice queda un poco al margen) que tratan de vivir eso que se llama el “amor libre” pero no aciertan a desatarse de eso que se llama “los valores tradicionales”. Bertha vive con Richard pero tuvo una historia con Robert que para él no ha acabado. Richard la anima a continuar con el otro, si es su deseo, y asistimos a un deshojar de la margarita entre los tres, en medio de reproches, autocompasiones y miedos. Se atisba ya al cronista de la desorientación (o “exilio”) existencial pero sin sombra de lo que será el escritor rompedor e inextricable del Ulises.

22 septiembre 2026

Monstruos

“Dame la felicidad y seré virtuoso”. Gregorio Luri, en conversación con Juan Soto Ivars, recuerda esta frase del monstruo de Frankenstein para ilustrar la actitud de muchos europeos en esta, como dice él, sociedad de “psicosocialismo”. La pregunta era si creía que la pedagogía terapéutica que él denunciaba como uno de los males de la enseñanza de hoy (buscar siempre el diagnóstico y así adaptar al niño a lo que puede aprender) podía extenderse a toda la sociedad. Luri está de acuerdo. Si soy malo, si mato a mis tres hijos (aludía Luri sin nombrar), es por culpa de lo que no me han dado, es por culpa de las carencias que me han hecho padecer; en definitiva, por culpa de los otros. No seré feliz cuando sea virtuoso, sino que seré virtuoso cuando sea feliz. Y hacerme feliz es tarea de otros.

Y no es mal diagnóstico. Por parte de Luri, quiero decir. Una vez más, se confirma que seguimos viviendo en el romanticismo. En lo peor del romanticismo.