05 agosto 2026

Orquídeas para la médium

Daniel se halla obsesionado con contactar con su difunta madre en el más allá, pues ella le aseguraba que tal cosa era posible y que ella recibía mensajes de su difunto marido. Acude a expertos, participa en sesiones de espiritismo, llega a oír la voz de su madre... Mientras tanto, se ha enamorado de la médium y se casa con ella...

La primera mitad de esta novela es casi un reportaje novelado, que nos lleva por el mundo del espiritismo al hilo de las indagaciones del protagonista, desde un punto de vista bastante favorable que no hay que olvidar que es el del personaje. Los últimos capítulos desarrollan una intriga bastante previsible. ¿Usted cree que a Daniel le están tomando el pelo?, pues eso.

El doble punto de vista (las confesiones directas del narrador y el relato que este escribe para el juicio de la posteridad) tampoco aporta gran cosa, me parece. La novela no llega al Otro árbol de Guernica ni de lejos.

__

04 agosto 2026

Abarse

Sólo a mi padre he oído utilizar la voz ábate, para significar que aún había algo o alguien más digno de admiración (en el terreno que fuere) que aquello de que se trataba: “ábate el Antonio, ábate tu prima, ábate los del Aleti” (por ejemplo). Gracias a un diccionario aprendí que era el imperativo de un verbo defectivo, abarse, pero no miré la definición, que me debía de importar bastante poco. Lo encuentro en el Libro de buen amor, sin pronombre enclítico (“aba, aba”, estrofa 1188), y Julio Cejador me explica que vale por “quítate de ahí” y que funciona como “interjección que se dice en los peligros”.



02 agosto 2026

Cartas sobre la educación estética del hombre

Uno lee estas cartas y cree ver el origen tanto de la razón vital orteguiana como de la filosofía del hombre que trabaja y que juega de Eugenio d´Ors. En efecto, Schiller nos muestra al ser humano (y no es nada nuevo) como dividido en dos almas: la sensitiva, que él asocia con los instintos y con la materia, y la racional, vinculada, claro es, al juicio y a lo que él llama la forma. El hombre siempre estará oscilando entre estos dos polos hasta que domine uno sobre otro y su ser, por tanto, se vuelva incompleto, a no ser que... a no ser que medie una tercera alma, la estética, relacionada con el juego y la apariencia y que él llama a veces forma viva. Pero este sentido estético hay que educarlo. Es difícil, o es peligroso, pasar del alma sensible (que es primaria) al alma racional (que es secundaria en el tiempo) sin haber educado antes estéticamente al hombre. Esta forma viva (que participa tanto de lo racional como de lo sensible) es lo que recuerda inmediatamente a la razón vital de Ortega, concepto que él acuña también para salvar la antinomia (o lo que él entendía como antinomia) entre la vida y la razón. Por otra parte, si el juego es decisivo en esta configuración del ser humano, el cual no cabe duda de que es trabajador también por naturaleza, no es difícil acordarse de la obra fundamental, en lo filosófico, de Eugenio d´Ors.

Las primeras cartas vienen a ser una exposición de motivos donde, entre otras cosas, se justifica por no tratar directamente de cuestiones sociales, siendo así que los tiempos parecen exigirlo. De esta parte le compro esto:

...la más perfecta de las obras de arte, la construcción de una verdadera libertad política.

Esto es así porque “la libertad nace cuando el hombre está completamente formado” y “la belleza es la consumación de la humanidad”. Por tanto, nulla politica sine aesthetica”, podríamos decir.

__

29 julio 2026

La novela de un literato, I

Este título me recuerda inmediatamente a las Memorias de un dictador de Ernesto Giménez Caballero: es lo que hubiera querido ser cada uno. Lo digo porque, aunque Cansinos estuvo en medio de la efervescencia literaria del primer tercio del XX, animando los movimientos de vanguardia, no dejó una obra o unas obras dignas de renombre. Tan sólo estas memorias son citadas últimamente como un producto ameno y de gran interés para el conocimiento de aquella movida, como diríamos hoy, movida modernista-bohemia-vanguardista.

Este primer tomo abarca hasta el comienzo de la Primera guerra mundial. Al hilo
de su vida, Cansinos nos presenta una serie de personajes de la bohemia madrileña (poetas, periodistas, editores) a cuál más frívolo y petulante. Tan sólo los grandes (Juan Ramón, los Machado), retratados con respeto, nos libran de ver en aquel ambiente una charca de vanidades. No sé si el autor había leído mucho a Clarín, pero es quien se me viene a la mente al leer estos retratos inmisericordes. No es extraño que todos ellos hayan caído en el más justo de los olvidos. Cansinos es, en efecto, un gran retratista, y su narración es, sí, amena e incluso divertida. Probablemente le faltaron temas que llevarse a la pluma, pues (al menos en la prosa) parece que no supo salir de la crónica del mundillo en el que no tuvo más remedio que moverse si quería ser lo que nos dice en el título.

En esta novela de un literato vemos de primera mano el surgimiento del modernismo literario y su enfrentamiento con la incomprensión de los viejos, que no eran carcas desde el punto de vista político, sino republicanos y masones, como los redactores de El motín, donde hace Cansinos sus primeras armas. Pero esta incomprensión no los arredraba sino que recogían con gusto esa bandera de rebeldía que se les ofrecía. Nuestro autor hubiera querido vivir de la pluma pero al final no tuvo más remedio que acogerse al periodismo, y es en la redacción de La correspondencia española (“La Corres”) donde transcurren la mayor parte de las peripecias de la novela, junto al salón de Colombine (Carmen de Burgos), sede de la frivolidad intelectualoide de Madrid, y otros lugares de dudoso vivir por donde Cansinos pasea su mirada crítica, mostrándose (para eso es el autor) como lo más sensato que pasaba por allí.

__

25 julio 2026

Agnóstico

Una de las críticas más mordaces del agnosticismo la realiza, sorprendentemente, Ortega y Gasset en el artículo “Dios a la vista”, incluido en El espectador, VI:


Es, por lo pronto, gracioso el sentido negativo del vocablo. Equivale a llamarse No-Pedro o No-Juan. Y, en efecto, agnóstico significa “el que no quiere saber ciertas cosas”. Se trata, por lo visto, de un alma que antepone a todo la cautela y la prudencia: al emprender, el evitar; al acertar, el no errar. Y el caso es que las cosas cuya ignorancia complace al agnóstico no son cualesquiera, sino precisamente las cosas ultimas y primeras; es decir, las decisivas.

Hoy empieza ya a sernos difícil revivir parejo estado de espíritu. Porque la actitud del agnóstico no consiste en proclamar la realidad inmediata y “positiva” como la única existente –cosa que no tendría sentido–, sino, al contrario: reconocer que la realidad inmediata no es la realidad completa; que más allá de lo visible tiene que haber algo, pero de condición tal, que no puede reducirse a experiencia. En vista de ello, vuelve la espalda al ultramundo y se desentiende de él.

La consecuencia de ello es que el paisaje agnóstico no tiene últimos términos. Todo en él es primer plano, con lo cual falta a la ley elemental de la perspectiva. Es un paisaje de miope y un panorama mutilado. Se elimina todo lo primario y decisivo. La atención se fija exclusivamente en lo secundario y flotante.

Se renuncia con laudables pretextos de cordura a descubrir el secreto de las últimas cosas, de las cosas “fundamentales”, y se mantiene la mirada fija exclusivamente en “este mundo”. Porque “este mundo” es lo que queda del universo cuando le hemos extirpado todo lo fundamental; por tanto, un mundo sin fundamento, sin asiento, ni cimiento, islote que flota a la deriva sobre un misterioso elemento.



 

22 julio 2026

Primer Hipias

De esta obra platónica me voy a quedar con la filigrana esa de introducir un diálogo dentro del diálogo: en efecto, pues, al inicio de la conversación con Hipias, Sócrates le relata su previo coloquio con Eudico, discípulo de aquél, también en forma dialógica.

El diálogo principal, por así decir, es una refutación de ciertos errores acerca de la belleza (¿ha de tomarse a la mujer por referente?, ¿hay que identificarlo con la vida buena?, ¿tal vez con el oro?), pero acaba sin una respuesta concreta por parte de Sócrates. La belleza, ese misterio...

__

19 julio 2026

La perla

No es Al este del Edén, pero es una gran novelita, que reúne dos temas eternos: el hombre que resiste a brazo partido contra la adversidad (como en El viejo y el mar o El coronel no tiene quién le escriba) y el objeto que te absorbe y pugna por llevarte a la perdición, como el tolkieniano anillo de poder. Feliz por haber hallado aquella perla que le serviría para pagar los servicios de un médico para su hijo moribundo, Kino ve atado su destino a ese objeto precioso que puede, en efecto, sacarle para siempre de la pobreza pero que es codiciado por mucha gente a la que no le importaría matar por poseerlo. Una mala venta podría proporcionarle una vida más que digna; sin embargo, ese comprensible sentido de la justicia que le lleva a no aceptar semejante trato hace que Kino se vea abocado a ser la víctima de una despiadada caza del hombre. La partida quedará en tablas, cuando la pérdida de lo más querido (el hijo) le convenza al fin de destruir la perla. Muy bien, como siempre, Steinbeck en la narración y en la descripción de ambientes.

__

17 julio 2026

Un camino inesperado

Como sabe todo tolkieniano, el autor de El señor de los anillos no quiso que su obra se leyera como una alegoría. Diego Blanco Albarova acepta el envite y nos propone nada menos que “desvelar la parábola” latente en la obra: una interpretación en clave cristiana por supuesto, porque eso sí que lo dijo Tolkien, que se trataba de una obra religiosa y católica. La empresa de Frodo y sus socios sería una paráfrasis de la vida del cristiano, de la lucha por la santidad y contra el pecado. Frodo no es un héroe, sino un mortal común a quien en un momento dado se le encomienda una misión que, desde luego, supera ampliamente sus capacidades y sus disposiciones. Todo saldrá bien, sin embargo, mientras sea dócil a Jesucristo (Aragorn) y al Papa (Gandalf). La custodia del anillo no supone sino mantener a raya el fomes peccati (Blanco no utiliza esta expresión, pero se deduce) hasta hacerlo morir llegado el momento, dejando con un palmo de narices al enemigo (Sauron) y a sus secuaces (Saruman, jinetes negros, orcos...). Y así, Blanco hace partícipes de su interpretación alegórica a los principales personajes y elementos de la obra (Gimli, los judíos; elfos, la vieja cristiandad; Galadriel, María; Tom Bombadil, el monje...). Todo sorprende a los que no somos muy devotos de la saga, y en particular me encantó (ya no recordaba bien el final) el modo de acabar con el anillo: no merced a los esfuerzos de Frodo, pues en el momento culminante el hobbit está a punto de sucumbir, sino a través de un fallo de otro ente hostil como es Gollum; lo cual, aparte de darle a la historia una emoción muy hollywoodiana, muestra a la providencia divina actuando a través del mal, convirtiéndolo en bien y cortando de raíz todo posible engreimiento del héroe (o del santo).

El libro sirve, también, para recordar los episodios principales de una historia que algunos leímos a marchas forzadas, como la propia comunidad del anillo.

__

13 julio 2026

Cuanto sé de mí

Me refiero, no a la compilación que publicó Hierro con el mismo título, sino al volumen así titulado aparecido en 1957. Comienza muy juanramonianamente, sugiriendo como su oficio el nombrar las cosas para poseerlas, aunque él insiste en lo perecedero de las cosas frente al anhelo de eternidad del de Moguer. Maneja bien los metros tradicionales y llama la atención su maestría con el eneasílabo, esa rareza. Divide su libro en cuatro partes encabezadas por versos de La vida es sueño, lo que debería ser una pista para el contenido de sus poemas, supongo. De ese contenido no puedo hablar más que de “Requiem”, quizá la más famosa de las piezas aquí contenidas, y lo digo porque lo he visto reproducido en otro sitio, ahora no recuerdo dónde. Creo que lo relacionaban con la poesía social. En todo caso, es un poema más existencial que otra cosa, el enésimo planto sobre el sinsentido de la muerte, partiendo de la de un ciudadano español fallecido en accidente en New Jersey.

__

10 julio 2026

Dictaduras y democracias

En ¡Viva Franco! (con perdón), Fernando Vizcaíno Casas reproduce las palabras de Antonio Reol, ex fiscal del Tribunal Supremo, en ABC de 12 de mayo de 1978, en las que recuerda, entre otras cosas, que durante el régimen de Franco tuvo lugar el “hecho insólito en la Historia de España” del proceso a unos ministros.

Hoy, en democracia, el partido del gobierno reacciona ante el mismo hecho como un adolescente que dice que el profesor (los jueces) le tiene manía y le denuncia por ello (al profesor, o sea a los jueces). Pero la cosa viene de antiguo:

¿Es que, además de la moderación, estamos perdiendo el sentido de las proporciones, si no lo hemos perdido ya irremisiblemente? ¿Ha visto usted a lo que ha dado lugar la absolución de la duquesa de Franco? Un partido, con ciento y pico, mucho pico, de diputados, aquél al que los votos han hecho el segundo del país, el partido al que el sistema político le ha otorgado el papel de pieza de recambio en el procedimiento de turno a que pretendemos someter nuestro devenir, el partido que representa el contraseguro de nuestra democracia, lanzado a denunciar una sentencia judicial y a pretender que el Parlamento la desvirtúe o contradiga, ¿puede haber nada más descabellado? ¿Pero esto qué es, señor Director, una democracia constitucional o una convención? ¿No se da cuenta el Partido Socialista Obrero Español de la incongruencia entre su enorme poder como el segundo partido de España que puede ser mañana el primero, y su empresa contra una sentencia judicial?

Era Augusto Assía en La Vanguardia, 15-V-80, citado en el mismo libro. Muy atinado lo de Convención, por cierto. Es a lo que vamos, ahora mismo.



 

05 julio 2026

¡Viva Franco! (con perdón)

Hacia 1980 había llegado ya a altas cotas esa propaganda antifranquista que cuarenta y seis años después no ha remitido y que es la principal arma con que la deleznable casta que se alzó al poder con pretexto de democracia ha tratado de ocultar su propia endeblez humana y política. Esa casta le daba hechos sus éxitos editoriales a Vizcaíno Casas, que no tenía más que poner negro sobre blanco lo que todos habíamos experimentado, es decir, el próspero balance de lo que llamaban la dictadura y la escasa altura de quienes estaban pilotando el cambio de rumbo.

Este ¡Viva Franco! (con perdón) consta de dos partes: una apología del régimen de Franco y una colección de meteduras de pata, casos de corrupción, despilfarros, salidas de tono y estupideces varias protagonizadas por los demócratas. Podría aducirse que muchas de éstas podrían encontrarse, al menos parecidas, en la etapa anterior, pero el objetivo claro es mostrar la verdadera dimensión de quienes pretendían (siguen pretendiendo) lucir un aura de auténticos libertadores.

__

28 junio 2026

Alek

 es el típico consejero fiel y honrado que sirve de conciencia al héroe de tragedia. Habla con Almanzor:

Un Rey del Ser supremo es un retrato;

a Dios solo será lenguaje grato

la voz de la verdad; así es debido

que te hable con estilo no fingido.

Adule, finja y mienta, si gustare,

quien menos tu carácter venerare;

tal vez de sus lisonjas más gustoso

oirás el atractivo delicioso

que el acento severo que pronuncia

la dura voz que la verdad anuncia.

Yo te diré verdades: satisfecho

quedará con decirlas este pecho,

como queda tu oído desgraciado

cuando necias lisonjas ha escuchado.

 

(José Cadalso, Don Sancho García)


Lo que dice del rey podría decirlo de cualquier ser humano, claro.




25 junio 2026

Don Sancho García

Cadalso recrea la leyenda de la condesa traidora, bautizando al moro como el más temible de los moros, Almanzor. La condesa bebe los vientos por el africano, cual socialista contemporánea, y se halla dispuesta a matar a su hijo Sancho, heredero natural del condado, para facilitar al muy chulo la corona de Castilla. La tragedia surge de este corazón dividido, pues tragedia pura pretende ser, como mandaban los cuadriculados cánones dieciochescos. Como tal, está escrita en indefectibles endecasílabos pareados, que no resultan agobiantes, al contrario, la obra se lee con interés, diga lo que diga la crítica, para la que Cadalso sigue siendo el autor de ese adoquín titulado Cartas marruecas. Es sorprendente la fortuna que ha tenido ese título en al ámbito escolar.

__

24 junio 2026

La bella Aurora

Aunque Aurora no tiene un papel pequeño, los auténticos protagonistas de esta comedia mitológica son los esposos Floris y Céfalo, víctimas, una vez más, de los celos. Lope hace gala aquí de una rica polimetría, de la que cabe destacar sus combinaciones de endecasílabos y heptasílabos, llámense liras, sextetos liras o silvas, que de todo me ha parecido ver. En todo caso, el arte mayor tiene una presencia mayor que en otras producciones. Fiel también a su mezcla de géneros, hay aquí tanto de comedia de enredo como de tragedia, por el final. Y, por supuesto, sus habituales disquisiciones sobre el amor. En concreto, encontramos otra formulación de una de sus ideas favoritas:

...ni sé qué pueda tener

de discreto ni de grave

el marido que no sabe

ser galán de su mujer.

__

23 junio 2026

El espectador, V y VI

El quinto volumen de El espectador consta de dos partes: unas “Notas del vago estío” tomadas, se supone, a lo largo de un viaje por Castilla, y un ensayo sobre “Vitalidad, alma y espíritu”. De la primera parte destacan unas “Ideas sobre los castillos” que llevan al autor a muy diversos parajes intelectuales, desde la diferencia entre liberalismo y democracia (crucial en Ortega, como sabemos) hasta el origen del concepto de criado, pasando por unas interesantes reflexiones en torno a la muerte como cifra de lo que uno ha pretendido que sea su vida (no que “un bel morir tutta una vita honora”, sino que una bella muerte es el símbolo de una vida bella, digamos). En la segunda parte, de un modo un tanto caprichoso, relaciona esos tres conceptos con las potencias del alma humana: voluntad, intelecto, sentimientos, emociones. Como todo en Ortega, bien pensado pero sumamente discutible.

El sexto volumen reúne conferencias, artículos y textos de diverso origen que le sirven, como de costumbre, para divagar en torno a las cuestiones más variopintas. De su estudio sobre el fascismo (“sine ira et studio”, lo cual era ya, en efecto, bastante difícil), destaca su idea de que lo que le caracteriza es su ilegitimidad, dicho no como reproche sino como característica asumida, como propio de un movimiento político que surge en tiempos en que los europeos estaban hartos de todas las “legitimidades”. Es interesante también su visión del romanticismo en la conferencia que impartió con motivo de la inauguración del Museo Romántico, así como su “Interpretación bélica de la historia”, donde reivindica el papel de la guerra como motor de los cambios históricos, frente a Marx y su interpretación económica.

__

 

19 junio 2026

Violencia de género

“...mira, Leónides, y no creas que mi hermana es más lista; es más listo su marido... y hay aguas y aguas, Leónides, que yo solamente las veré ya en el río. Y no porque mi hermana sea más lista; es más listo su marido... ya ves, cómo son las cosas. Siempre se decía que yo andaba más rápida a hacer las cosas que mi hermana, pero no esta vez: y es que es más listo su marido... Y no te vayas a dormir para abrir, en la mañana, la tienda. Tampoco te duermas para cerrarla, que tú pareces el revés de un reloj. Naciste en calma y eso no te ha perjudicado solamente a ti, que también a mí. Ya ves, calma o falta de los jugos necesarios para hacer un hijo. Y mi hermana que parecía que hasta no sabía cómo comportarse con un marido, va y se embaraza; yo no sabía mucho pero sí más que ella, que fui yo la que le tuve que decir: `hija, hermana, mujer, que te casas mañana (porque el día que se lo dije era la víspera) y no sabes ni si es legal que él se apropie de tu íntimo´... Supongo que te vas a arreglar mal y eso que te dejo hasta el pan comprado, la cama hecha, la casa ventilada, la ropa planchada, y mires lo que mires, hecho. Que yo cumplo contigo y tú, bueno, no quiero volver a tal falta. Que mi hermana era de las que dudaban en casarse, porque decía que se le antojaba revoltijo lo que tenía que hacer con un hombre (ella era virgen, como yo, no te creas), que era acción que le daba miedo. Y yo le dije: `hija, hermana, mujer, por un hijo, las molestias que sean´. No creas, ella no tenía esta devoción que yo tengo por un hijo, y ya ves..., injusticia. Que ella lo tiene y yo... ¿Qué hora es? Que hablo y hablo, y para lo que voy a arreglar..., me da igual ser muda. Te queda un pollo asado y el pan reciente, y la cama hecha, y la casa ventilada y la ropa planchada. Cuando nazca el niño de mi hermana, ¿a que no sabes qué estaré pensando? A poco listo que fueras, lo sabrías. Pero ni ganas tienes de ser listo conmigo, que parece que te desmejoras y que te paro yo, cuando lo único que quiero es que andes... De novio me dijiste: `Laurita –aunque opinabas que Laura era más elegante–, que yo tengo las fuerzas –y los dos sabíamos a lo que te referías– bien puestas... Y me hablabas de la Biblia, de los pájaros libres y de los enjaulados. Y yo solté los míos, por ti. Y tampoco aquello parecía después necesario. Y cuando hablabas de la Biblia..., Dios, cuánto sabías. Hasta que entendí que lo sabías todo menos la creación, o sea cómo crear un hijo... Y que esto ya es materia vieja, pero que no se me pasa. Y yo, con estas ganas, cómo voy a ser estéril; imposible. Podías meditar, mientras estoy fuera estos dos días, qué te falta para cumplir con el mandato de cualquier matrimonio: creced y multiplicaos, hijo, Leónides, que es un dogma para nosotros desierto. Que no crees en los dogmas, dices a veces. También dices que eras un mentiroso ya de niño. Y un niño mentiroso hace un hombre mentiroso. Mentiroso, pero no seco. Y, ¿qué hora es? Menos mal que yo ya calculo las horas con muchos minutos de más, así llego a todas partes. Y que lo de mi hermana me ha soltado la lengua, ¿no llevo tiempo hablando? Todo es poco. Aquí está mi barriga plana, ¿has visto barriga más plana? Es una triste barriga... Y no te duermas para abrir. Y tampoco para cerrar... Ya ves que te dejo poco tiempo. Podía irme una semana, no sería injusticia. Ya ves cómo vuelvo de rápido a mi puesto. Que sé mi deber. Ya podías tú saber, así de bien, el tuyo. Ah, y casi se me olvida. Que nadie, digo nadie, ni niños ni mayores, suban a la casa, pues, aunque está limpia y ventilada, resulta que no me da la gana. Es, ¿cómo te diría yo?, como si se asomaran a mis interiores... ¡y es que la casa es mucho para mí! Nadie tiene que subir... Y no por limpia y ventilada... ¡Hijo! ¡Me entretienes! ¡Si supieras tus deberes, no tendría que explicarme yo tanto! Sobre mal, mal. O sobre mal, peor. Te dejo ya, ¿quieres algo antes de que desaparezca por esa puerta?

En Elena Santiago, Amor quieto.



 

15 junio 2026

Amor quieto

Elena Santiago nos cuenta una de amor en el ámbito rural en que suele desarrollar sus creaciones. La niña Avi traba una curiosa amistad con el maduro Leónides, que se convierte en pasión amorosa cuando ella se hace mujer y él queda viudo. El matrimonio de Leónides había sido más bien desafortunado, con una mujer a la que solo le interesaba concebir y que nunca lo logró. Por parte de Avi, la vida tampoco había sido una alegría perenne: la muerte de su hermana había trastornado a su padre, que les abandona, y su tía Gela parece no vivir más que para poner peros a su relación con Leónides.

En fin, una historia de animales racionales (cero Dios) que la autora narra con una prosa exquisita, de cierto barroquismo a lo hispanoamericano, pero sin agobiar, como en algunos de estos. Opta por una doble primera persona, un capítulo narrado por ella, otro por él, alternancia que sólo alguna vez se rompe. Lo cierto es que no consigue que estos amores nos conmuevan ni nos enfaden. Que tengas suerte, Leónides, y que no te deje la moza cuando flaqueen tus potencias.

__

 

 

 

13 junio 2026

Plácida, la joven

Plaza & Janés reunió, en su colección El ave Fénix, tres historias cortas de Elena Quiroga aparecidas por primera vez en la década de los 50: “Plácida, la joven”, “Trayecto 1” y “La otra ciudad”. En la primera, la voz narrativa, una mujer, muestra su consternación por la muerte de una joven madre a quien no tuvo tiempo de dedicar unas palabras en el tiempo en que convivieron en el mismo pueblo gallego. Plácida se convierte en imagen de todo ser humano, criatura desamparada y abocada a la muerte, imagen también, por tanto, de la propia narradora, que proyecta en la difunta su propia inquietud existencial.

En “Trayecto 1” el tema es el mismo, pero aquí pasamos del personaje individual al protagonista colectivo, el que se da cita en una línea de autobús madrileña. Hay también un narrador que actúa como cámara subjetiva, pues es uno de los usuarios del transporte. El paso de Joyce por la literatura es aquí palpable, pues Elena Quiroga usa tanto del diálogo caótico y del cambio rápido de enfoque que a veces es difícil seguirla. La muerte también hace acto de presencia, en el último tramo narrativo, en la persona de una hija del conductor, víctima de un absurdo accidente.

“La otra ciudad” es un cementerio, donde habita la familia protagonista, allí empleada. Aquí el eco del neorrealismo es más notorio, también en la opción por el narrador externo, con abundancia de estilo indirecto libre. Dentro de las ordinarias vicisitudes de la familia, el tramo final, con la crónica de la vocación sacerdotal del hijo menor, parece casi un relato dentro del relato, adherido de modo un tanto endeble.

__

11 junio 2026

El bien es universal

El azar me ha llevado a leer, uno detrás de otro, un libro que defiende la existencia de la verdad y otro que hace lo propio con el bien. David Cerdá reivindica la moral como ciencia, lo que implica que es capaz de llegar a conclusiones ciertas y válidas universalmente, contra la difundida creencia acerca de lo contrario. Y, a la vez, defiende la identidad entre ética y moral, contra quienes piensan que aquella se refiere a lo que es válido para todos y en todo momento, mientras que ésta tiene como objeto lo que es válido solo para una comunidad humana determinada: la ética sería, pues, universal, y la moral relativa.

“Cualquier otra ciencia es perjudicial para quien carece de la ciencia de la bondad”, asegura Montaigne en cita que encabeza el volumen. Como ciencia, la moral es capaz de progresar, pero al hombre de cada tiempo le compete asumir ese progreso o por el contrario rechazarlo y refugiarse en posturas que suponen un subdesarrollo, como son el amoralismo, el nihilismo y el subjetivismo, que el autor desarrolla en uno de sus capítulos. Dedica también un espacio interesante a desmontar la importancia concedida a los “valores”, concepto vaporoso del que con frecuencia se echa mano para evitar hablar del bien.

__

08 junio 2026

Príncipe Valiente, 1942-1944

Val deja en estos números sus aventuras romanas para partir hacia nuevos lances heroicos, con algún receso en Camelot. Damas vengadoras, vikingos, ladrones, caballeros presuntuosos y doncellas bravas, junto con las propias fuerzas de la naturaleza (él y sus hombres llegan a encontrarse con el Kraken, que los ignora olímpicamente), son sus oponentes. Vemos a Gawain ceder alguna vez a las debilidades humanas pero siempre resurgiendo, y a Val, como siempre, sucumbiendo solo a su pundonor. Sus cualidades de luchador, estratega y artífice de todo tipo de trucos no varían, mientras que en las temporadas de descanso sigue ejerciendo de trovador y galanteador de doncellas. Hay un reencuentro con su padre, cuyo reino habrá de defender de nuevo, y con el viejo usurpador Sligon, convertido en personaje de comedia. La edición, como el tomo anterior que comenté, es de Planeta de Agostini, 2006.

__

04 junio 2026

El destronamiento de la verdad

Rialp publica bajo este título tres breves textos de Dietrich von Hildebrand: el primero y el tercero aparecieron como artículos en revistas y el segundo es un capítulo dentro de una obra mayor. La idea común es, claro, la que expresa el título: el desprecio de la noción de verdad en la actividad filosófica y, como consecuencia, el escepticismo instalado en la vida cotidiana.

El primer artículo, que se titula como el libro, ofrece un repaso a las diferentes tendencias negadoras de la verdad: nihilismo, historicismo, relativismo, y su plasmación en los regímenes totalitarios, y señala a Kant como predecesor de todo ello, al sustituir la verdad objetiva por el postulado. Para Hildebrand, hay que devolver a la razón su ordenación hacia la verdad: en último término, volver a la luz suprarracional de Cristo.

Porque Cristo es la verdad hecha persona, y la fe en Él no puede separarse de lo que Él es. El segundo texto (“El debilitamiento de la verdad”) pone de manifiesto que la fe en presupone la fe que: es lo que los teólogos llaman, respectivamente, fides qua y fides quae. La absoluta confianza en Cristo, la fe de los protestantes, no puede obviar la adhesión a los misterios revelados.

Enlazando con esto, el último ensayo, “Falsos frentes”, muestra cómo “...a lo largo de los dos mil últimos años en el mundo solo ha habido dos frentes: el frente a favor de Cristo y el frente en contra de Cristo. Él es la piedra angular que distingue a todos los espíritus. Cualquier otra antítesis evita la cuestión fundamental y, por tanto, es superficial”. Esto no presupone una fe personal, sino que “el criterio es la cuestión de en qué medida nos adherimos a los principios del Occidente cristiano en el aspecto moral, legal, sociológico y cultural”. Adhesión que se manifiesta, como condición sine qua non, en “el respeto profundo a la verdad”.

__

 

01 junio 2026

Memorias políticas

Federico Silva Muñoz fue un competente ministro de Obras Públicas en los años del desarrollo y serio candidato a presidir el gobierno tanto a la muerte de Carrero como tras la dimisión de Arias. Al menos, según estas memorias, que divide en tres partes: antes, durante y después del ministerio. De la primera destacan sus empresas culturales en el seno de la Asociación católica de propagandistas (de la que fue secretario general), junto con otros que después serían importantes actores de la transición: Leopoldo Calvo Sotelo, Landelino Lavilla o Alfonso Osorio, entre otros. La parte central se dedica, por supuesto, a glosar su labor al frente del ministerio en el contexto de las sucesivas crisis de gobierno de aquel régimen, mientras que la última se centra sobre todo en la puesta en marcha de Alianza Popular y en los Pactos de la Moncloa, en los que Silva tomó parte activa.

Hay que decir que estas memorias resultan menos ácidas que otras del mismo estilo, sobre todo porque Silva no busca el ajuste de cuentas con nadie: de hecho, apenas se notan malquerencias y cuando hay que decir algo menos bueno de alguien no lo cita, “porque ya murió” o con algún otro pretexto. De este libro me quedaría con la semblanza que hace de Franco, que como buen técnico resume en una serie de puntos que él desarrolla y que yo aquí simplemente enumero: una mente analítica; una prudencia rayana en la desconfianza de todo y de todos; un profundo sentido del deber y de su cumplimiento; una ironía y un sentido del humor poco comunes; un ejercicio constante de la moderación; un valor extraordinario.

Destaco también la siguiente anécdota, sucedida en el contexto de una cena-tertulia de la etapa anterior al ministerio, y que revela el lado jocoso de un personaje normalmente tenido por adusto y carilargo:

Acababa de producirse la crisis de 1957, entonces Fueyo, dirigiéndose a Pérez Embid que ocupaba el centro de una de las bandas de la mesa rectangular, le preguntó: “¿Cuántos ministros hay del Opus Dei en el actual gobierno?” Pérez Embid respondió: “Salvo Alberto Ullastres, que lo es conocidamente como yo –y mostraba su anillo–, de los demás nada sé, al igual que si me preguntaran cuántos socios de la Obra hay en esta mesa.” Se produjo un silencio embarazosísimo, que rompió Leopoldo Calvo Sotelo, quien llevándose la mano al pecho y dirigiéndose a Pérez Embid le preguntó: “Por ventura, ¿seré yo, maestro?” Fue difícil seguir hablando.

Entre los habituales anexos, coloca Silva Muñoz unos versos que Torcuato Luca de Tena dirigió a los mismos contertulios agradeciendo un homenaje. Son ingeniosos, pero me llaman la atención porque revelan quién inventó aquello del “ten con ten entre el cilicio y el Rémy Martin” que creo que resucitó Alfonso Guerra para meterse con los del Opus Dei. Don Torcuato lo dirigía a Pérez Embid y, desde luego, sin el menor ánimo de fastidiar:

Maquiavélico del bien,

por hábil, astuto y fino

—cilicio y Rémy Martin,

cielo y tierra ten con ten—,

le decimos “florentino”.

__

26 mayo 2026

Sana doctrina

[Habla de mortificar las potencias del alma]

Finalmente, dominad vuestra voluntad. A todos nosotros nos gusta hacer nuestra propia voluntad; consultemos la voluntad de los demás. Muchas personas están obligadas a hacerlo. Los sirvientes están obligados a hacer la voluntad de sus señores; los trabajadores, la de sus patronos; los niños, la de sus padres, y los maridos, la de sus mujeres.

John Henry Newman, Sermones católicos. Subrayado mío.

Puedo asegurar que no hay ironía alguna. No la hay en el conjunto del texto y por tanto aquí sería extemporánea.



24 mayo 2026

Rosario de sonetos líricos

No sorprende comprobar que la característica más acentuada, en lo formal, de estos sonetos unamunianos es la frecuencia del encabalgamiento, y además abrupto, y a mayor abundamiento entre estrofas: muy propio de la inquietud y la vehemencia del personaje. Por lo demás, Unamuno demuestra su dominio del léxico, que le permite, entre otras cosas, ligar unos consonantes rotundos: saldo/gualdo, cincho/pincho, empeño/sedeño, gonces/entonces, remedia/acedia, etc. etc. Canta al Cristo que se fabricó, o que se fabricaba a cada paso; a las “tierras de Portugal y España”; y al ansia de vivir, que le lleva hasta la blasfemia, que en buena poesía no es tanto, claro (“de la avaricia/de Dios sea tu vida una protesta”): de hecho, este soneto es desarrollo de la frase que lo encabeza, obra de un/una tal Senancour (no lo/la conozco), que dice: si le néant nous es reservé, ne faisons pas que ce soit une justice. Lo que no deja de ser una afirmación de la inmortalidad de la persona por la vía del absurdo: si el futuro es la nada, no nos queda, en estricta justicia, más que hacer el animal.

__

20 mayo 2026

Machado

 Nada hay más temible que el celo sacerdotal de los incrédulos.

(En Juan de Mairena, claro)



16 mayo 2026

Poesías (Carolina Coronado)

Ediciones Aliar recupera el volumen publicado en vida de la autora, que no recoge toda su producción poética. Vemos en estas Poesías una gran variedad de metros, que la autora maneja con soltura, y unos temas muy propios de la época romántica: a veces canta directamente a los sentimientos de melancolía y de soledad y otras veces estos sentimientos aparecen sugeridos a través de la naturaleza: “Al otoño”, “A una gota de rocío”, “A una estrella” ... En este sentido, aparecen varios poemas dedicados a las flores (“Al jazmín”, “A la siempreviva”...) Hay una serie de cuatro poemas que titula “Los cantos de Safo”, de los que mi desconocimiento de la poetisa griega me impide decir si son traducción, paráfrasis o simple homenaje. Y hay uno que hará las delicias de todos los que ven una feminista en cualquier criatura con faldas que publique algo: “El marido verdugo”.

Digamos que le falta mucho para ser Bécquer, incluso para ser Espronceda, pero no está mal.

__

13 mayo 2026

En el artículo “España y Europa”,

publicado en el número 1 de Punta Europa (enero 1956), Christopher Dawson incidía en el complejo de inferioridad de los españoles en cuanto a su historia y su cultura, partiendo de una realidad: lo poco que los extranjeros se ocupan de España.

...mientras la política española ha despertado siempre profundo interés y controversia, la historia de España ha sido extrañamente abandonada por la mayoría de los que han escrito sobre cultura europea [...] [Estos], salvo alguna rara excepción, como Ranke en el pasado o Curtius actualmente, han mostrado una extraordinaria falta de interés y, con frecuencia, una sorprendente ignorancia sobre cuál haya sido la contribución de España a la herencia común de la cultura occidental o sobre la luz que la evolución de España pueda arrojar sobre el proceso de la evolución europea.

Tenga esto o no que ver, lo cierto es que los españoles pasaron mucho tiempo (quizá hasta hoy mismo) cuestionando su europeidad, cuando no, añado por mi cuenta, problematizándose a sí mismos por esa razón.

No hay nación que haya prestado mayor atención a sus relaciones con Europa, al problema de cómo conciliar su propia y característica tradición nacional con la línea general de la cultura europea. Esto ha ocurrido particularmente en los últimos 50 o 60 años, desde 1898, en cuando que la generación del 98 fue profunda y casi morbosamente consciente de la divergencia entre España y Europa, y de la necesidad de una nueva síntesis que asegurase las características esenciales de la cultura española, poniendo fin a la vez al aislamiento en que se había hallado España durante el siglo XVIII y buena parte del XIX.

Si es que ese aislamiento fue real, como vienen dudando, y ya es hora, muchos revisionistas de nuestro siglo. Lo curioso es que

En el Norte, la idea de Europa se asocia a la idea de tradición y especialmente a la idea de Cristiandad como unidad supranacional. En España, por el contrario, el concepto de Europa ha adquirido un carácter antitradicional. Se asocia con innovación e introducción de nuevas formas de vida y de ideas revolucionarias y subversivas.



10 mayo 2026

Enemigos

“El Señor no nos pide no tener enemigos, sino amarlos”, dice el cardenal Sarah. San Josemaría, sin embargo, nos exhortaba a tener sólo amigos, “de la izquierda y de la derecha”; se refería, claro, a no tener enemigos personales. En ese sentido, amar a los enemigos es lo mismo que no tenerlos. Sarah se refiere a los que son enemigos nuestros por serlo de la Iglesia: esos no podemos ignorarlos, pero

la fortaleza cristiana tiene que infundir en nosotros el coraje para enfrentarnos sin miedo a las sonrisas desdeñosas de los biempensantes, de los medios y de las supuestas élites. Debemos recuperar la audacia de hacer frente a la inquisición secularista que expide certificados de buena conducta y estigmatiza desde lo alto de la autoridad que se ha conferido a sí misma.

(En Se hace tarde y anochece, capítulo 17)



08 mayo 2026

Nada más que la verdad

Con la colaboración del periodista Saverio Gaeta, Georg Gänswein hace una crónica de los años en que fue secretario personal de Benedicto XVI, que arrancan de la época en que este era prefecto de Doctrina de la Fe y se prolongan hasta la muerte del Papa, ya en el retiro. La idea es arrojar luz frente a las informaciones sensacionalistas que en torno a este pontificado y sus aledaños se fueron dando. En ese sentido, para lo que frecuentamos información fiable sobre los asuntos eclesiásticos quizá no resulte un libro que revele gran cosa. Por eso me voy a limitar a un punto.

Con motivo de la entrevista que Francisco concedió a Antonio Spadaro a los seis meses de su elección, el nuevo Papa pidió a Benedicto su parecer sobre lo que allí se decía. A propósito del modo en que los católicos debían hablar sobre cuestiones como el aborto o la homosexualidad, Benedicto muestra su acuerdo en términos diplomatiquísimos (y respetuosísimos, por supuesto). Sin embargo,

Me gustaría añadir un aspecto complementario. Por haber vivido 23 años junto al Beato Juan Pablo II, fui testigo del modo apasionado con el que llevó adelante su lucha por la vida. Comprendí que el beato Papa veía en la lucha pro-vida, junto con la lucha por los derechos humanos, un núcleo esencial de su misión. Y comprendí también que para Juan Pablo II esto no era un moralismo, sino la lucha pro la presencia de Dios en la vida humana. Juan Pablo II, así lo aprendí, había comprendido que el aborto y las formas de procreación artificial, de manipulación y de destrucción de vidas humanas eran sustancialmente un “no” al Creador. El hombre por sí solo se crea y se destruye. En este sentido, la gran lucha pro-vida fue la lucha por el Creador. Es verdad que en varias ramas del movimiento pro-vida no estaba suficientemente presente esta gran perspectiva y no faltaba el unilateralismo. Por consiguiente, es necesario un reequilibrio, pero la lucha pública contra esta negación concreta y práctica del Dios vivo sigue siendo ciertamente una necesidad.

Con respecto a la homosexualidad y cuestiones conexas:

La filosofía del gender que aquí está en juego nos enseña que es la misma persona particular la que se hace hombre o mujer. El ser hombre o mujer ya no es una realidad de la naturaleza que nos precede. El hombre es un producto de sí mismo. La filosofía de Sartre se concretó de una manera que en aquel momento todavía no era previsible. Se trata de una negación radical del creador y de una manipulación del ser en la que solo el hombre es dueño de sí mismo. En esta propaganda no nos interesa para nada el bien de las personas homosexuales, sino una voluntad de manipulación del ser y una negación radical del Creador. Sé que muchas personas homosexuales no están de acuerdo con estas manipulaciones y sienten que el problema de su vida se convierte en un pretexto para una guerra ideológica; por consiguiente, es necesaria una resistencia fuerte y pública contra esta presión. Debemos lleva a cabo esta resistencia sin perder el equilibrio entre el amor del pastor y la verdad de fe en la vida pastoral.

Dejo constancia también de un par de perplejidades de Benedicto XVI, que comparto.

Con respecto a Amoris laetitia,

...continuaba sin comprender el motivo por el que se había dejado flotar en el documento una cierta ambigüedad, que permitía interpretaciones no unívocas.

Y, sobre los Dubia presentados por cuatro cardenales acerca del mismo documento,

Benedicto se quedó solo humanamente sorprendido por la ausencia de cualquier señal de réplica por parte del Pontífice, a pesar de que Francisco normalmente se mostraba disponible a reunirse y a hablar con cualquiera.

__

 

 

 

 

27 abril 2026

Y aún no se ha muerto, tú

 

...odiaba con todo el odio de que era capaz la generación naciente, esos patanes aterradores a quienes parece resultarles necesario hablar y reírse a todo pulmón en los restaurantes y cafés...

En Joris Karl Huysmans, A contrapelo (1884)



26 abril 2026

De guagua

 Así traduce Fernando Gutiérrez la expresión equivalente a "de gorra" en la Odisea. Nunca lo había oído. Según parece, se usa en Canarias y en el Caribe, aludiendo a lo fácil que era colarse sin pagar en el autobús...



22 abril 2026

Humanismo y santidad (II)

Tal como apunté en el comentario a Humanismo y santidad, recojo una selección de párrafos que ilustran el contenido del libro.

 

Moeller aborda “los problemas filosóficos desde la literatura” porque afirma que “la literatura es un campo privilegiado, en el que se pueden sorprender diversas actitudes ante la vida. Y es tanto más cuanto más perfecta es la obra literaria, cuanto más constituye algo artísticamente acabado (...) tanto más ofrece la literatura un testimonio insustituible de la condición humana”

[del prólogo de Bolívar Andrés Batallas Vega; la cita es de un artículo de Moeller]

...

[Cita de Peguy] “Como todos los cristianos verdaderamente grandes, Pascal se abstenía de despreciar la Antigüedad; esta posee una secreta gracia, una gracia anterior. De un alma pagana surge la mejor alma cristiana. Esos modernos carecen de alma, pero son los primeros que carecen de ella. El mundo antiguo no carecía, en modo alguno, de alma.”

...

Tan solo la concepción cristiana respeta íntegramente la sabiduría grecorromana, la deja intacta, en lo que ella es en realidad: una alborada del cristianismo y una admirable realización humana. Antes bien, los que la mutilan son los que la oponen al cristianismo.

...

[Los antiguos paganos] Esos pobres hombres acechados por la muerte, pero esforzándose en ser buenos los unos con los otros, a veces incluso entre enemigos –recordad la entrevista entre Aquiles y Príamo–, ¿no esbozan a su manera los primeros trazos de la caridad cristiana? También en esto, una vez más, ¡qué diferencia de los “héroes modernos”!

...

...porque Cristo no había venido aún. Los antiguos no quisieron buscar falsas rutas para llegar a lo absoluto: tuvieron el valor de ver cara a cara toda la miseria humana y aceptar el hecho de que no había remedio definitivo para ella.

...

El conocimiento de la Antigüedad resulta útil para comprender mejor el cristianismo como doctrina de salud, primero porque, con Orígenes y Agustín, el cristianismo contrajo una alianza eterna con el helenismo –Clemente de Alejandría se sirvió de Homero para llevar a la fe cristiana–, y segundo porque, habiendo escogido a Cristo, ese Cristo que representa el término deseado, inconscientemente esperado por el héroe, el cristiano se encuentra con que el conocimiento de esa Antigüedad le pone constantemente en un estado de gracia precristiana, en una disposición expectante respetuosa, ante lo que nos falta.

...

...el contacto con la cultura grecorromana entraña menos peligro para el cristiano que la excesiva familiaridad con la cultura posterior a Cristo...

...

[El Quijote] ...uno de los libros más ricos de pensamiento de la literatura universal...

...

La cuestión que constituye el eje de este libro [el Quijote] es precisamente la aparente imposibilidad de conciliar el heroísmo con la sabia sensatez...

...

[Don Quijote, en sus últimas aventuras] es demasiado orgulloso para confesar a Sancho que no es un caballero andante, que ya no hay caballeros andantes, pero, en el fondo, él lo sabe y se somete a los castigos que le infligen los hombres...

...

Las últimas páginas de Don Quijote evocan invenciblemente el recuerdo de Cristo doliente, humilde y dulce, escarnecido, pero, al propio tiempo, humano, grande y divino...

...

[Goethe] tildaba al romanticismo de literatura de enfermo y se asombraba ingenuamente del carácter desesperado de los libros de Novalis, Tieck, etc... No comprendía que esa enfermedad podía ser el envés de una tristeza profunda: la de no encontrar a Dios.

...

[Rousseau] se halla en el arranque de una curva que nos lleva, en su postrer recodo, al surrealismo, pasando por el simbolismo y el freudismo.

...

El humanismo clásico comienza a partir del momento en que se corrige y enmienda la Naturaleza espontánea. En cambio, para Rousseau y los románticos de todos los tiempos, se trata de volver a la Naturaleza espontánea, al impulso primitivo.

...

...ese descenso del hombre a su infierno y su paraíso interior que constituye uno de los distintivos más profundos del arte moderno...

...

El romanticismo es el desquite de la vida. Cuando el orden es resultado de una dura conquista del desorden, es vivo, fecundo. Cuando se convierte en una receta, cuando se endurece, se momifica y cede a la rutina –destino inevitable de las cosas humanas–, reclama, en compensación, una nueva afluencia de valores vitales, dinámicos y revolucionarios.

...

[Romanticismo] De la locura considerada como una de las bellas artes, o De las bellas artes consideradas como una locura.

...

Tanto en el clasicismo como en el romanticismo hay, pues, valores humanos y valores cristianos: equilibrio humano, por un lado, aspiración hacia lo absoluto heroico o místico, por otro; sentido cristiano de los valores terrenos, por una parte, sentimiento de la necesidad de lo infinito, por otra.

...

La aspiración romántica es la estela dejada por Cristo en una humanidad que no quiere saber más de Él o le ha olvidado.

...

...si el cristianismo nos enseña a abandonar este mundo para buscar lo absoluto, este nos enseña, asimismo, a retornar a este mundo y a hacerlo con el mismo Cristo encarnado, que, además de la piedra clave del mundo invisible, es también, por su carne transfigurada, el centro y destino de este mundo visible.

...

Ser humanista, esto es, en nuestra opinión, vivir profundamente la cultura humana, aprender a conocer al hombre en su inmortal y hermoso rostro.

...

El humanismo terreno requiere el humanismo escatológico como complemento necesario.

...

Santa Teresa de Ávila, que alcanzó la cúspide del desposorio espiritual con Dios, se mostró habilísima en el gobierno de sus funciones monásticas.

...

[El humanismo terreno] exige la santidad como medio principal de consumar los valores humanos...

...

[El humanismo terreno desempeña el papel de] una causalidad material respecto a la actividad transfigurante de la gracia divina.

 


15 abril 2026

Humanismo y santidad


La cultura clásica alcanzó el esplendor que conocemos explorando las cualidades del ser humano: una criatura que sin embargo siempre quiso ser más, desbordar las posibilidades de su naturaleza para igualarse con los dioses. Esto, que fue imposible para los antiguos, los sumió en una especie de melancólica resignación. Solo con Cristo esa vieja aspiración a sublimarse tuvo ocasión de hacerse realidad. La obra de Moeller desarrolla esa relación entre lo que llama el humanismo terreno y el humanismo escatológico: todo lo que el hombre es por naturaleza y lo que es gracias al nacimiento a lo sobrenatural hecho posible por Cristo. Para Moeller, lo que llamamos clasicismo y romanticismo en literatura está en íntima relación con esa dualidad. Tanto clásicos como románticos nos hablan de un hombre incompleto, los primeros por ceñirse a lo que ya no es, es decir, el hombre no elevado a lo sobrenatural, y los segundos por seguir buscando esa sublimación fuera de Cristo. Montaigne y Goethe serían los máximos representantes del clasicismo después de los clásicos, mientras que Rousseau y Nietzsche serían la mejor expresión de lo romántico. Solo Cervantes ha sido capaz de armonizar las dos posturas, haciendo que su héroe, paradigma de lo humano que quiso ser más, lo consiga al fin en el lecho de muerte, no como había pensado en los días de su locura sino acogiendo a su Salvador y abandonando sus fantasías: “Bendito sea el todopoderoso Dios, que tanto bien me ha hecho”.

El libro está formado por seis conferencias que ha reunido la editorial Encuentro, como hizo con el Libertad para qué de Bernanos. Dedicaré alguna otra entrada a ilustrar el pensamiento del autor con unas cuantas citas.