13 junio 2026

Plácida, la joven

Plaza & Janés reunió, en su colección El ave Fénix, tres historias cortas de Elena Quiroga aparecidas por primera vez en la década de los 50: “Plácida, la joven”, “Trayecto 1” y “La otra ciudad”. En la primera, la voz narrativa, una mujer, muestra su consternación por la muerte de una joven madre a quien no tuvo tiempo de dedicar unas palabras en el tiempo en que convivieron en el mismo pueblo gallego. Plácida se convierte en imagen de todo ser humano, criatura desamparada y abocada a la muerte, imagen también, por tanto, de la propia narradora, que proyecta en la difunta su propia inquietud existencial.

En “Trayecto 1” el tema es el mismo, pero aquí pasamos del personaje individual al protagonista colectivo, el que se da cita en una línea de autobús madrileña. Hay también un narrador que actúa como cámara subjetiva, pues es uno de los usuarios del transporte. El paso de Joyce por la literatura es aquí palpable, pues Elena Quiroga usa tanto del diálogo caótico y del cambio rápido de enfoque que a veces es difícil seguirla. La muerte también hace acto de presencia, en el último tramo narrativo, en la persona de una hija del conductor, víctima de un absurdo accidente.

“La otra ciudad” es un cementerio, donde habita la familia protagonista, allí empleada. Aquí el eco del neorrealismo es más notorio, también en la opción por el narrador externo, con abundancia de estilo indirecto libre. Dentro de las ordinarias vicisitudes de la familia, el tramo final, con la crónica de la vocación sacerdotal del hijo menor, parece casi un relato dentro del relato, adherido de modo un tanto endeble.

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