Ediciones Aliar recupera el volumen publicado en vida de la autora, que no recoge toda su producción poética. Vemos en estas
Poesías una gran variedad de metros, que la autora maneja con soltura, y
unos temas muy propios de la época romántica: a veces canta directamente a los
sentimientos de melancolía y de soledad y otras veces estos sentimientos
aparecen sugeridos a través de la naturaleza: “Al otoño”, “A una gota de
rocío”, “A una estrella” ... En este sentido, aparecen varios poemas dedicados
a las flores (“Al jazmín”, “A la siempreviva”...) Hay una serie de cuatro
poemas que titula “Los cantos de Safo”, de los que mi desconocimiento de la
poetisa griega me impide decir si son traducción, paráfrasis o simple homenaje.
Y hay uno que hará las delicias de todos los que ven una feminista en cualquier
criatura con faldas que publique algo: “El marido verdugo”.
Digamos que le falta mucho para ser Bécquer, incluso para ser Espronceda,
pero no está mal.
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