14 noviembre 2014

El caos y la noche



Se le hace de noche a este anarquista español exiliado en Francia. Y el caos es el preludio de la noche definitiva. Él pretende seguir manteniendo sus convicciones pero le cuesta cada vez más poner coto a la sospecha de que sirven ya de muy poco. Una situación que no hace sino agravarse cuando viaja a España empujado por su pasión por los toros. Las evoluciones de hombres y bestias en el ruedo se mezclan con su propia agonía en un final de tipo simbólico con el que no contábamos y que, a decir verdad, no me convence demasiado. Pero, en conjunto, la obra no desentona de lo que ha sido la gran novela francesa del siglo pasado. Montherlant afirma en el prólogo ser consciente de que van a pensar en él mismo a propósito del protagonista, y no lo desmiente del todo. 

El caos es la crisis de las certezas: a Celestino le parece que el busto de Stalin se transforma en el de Franco. Todo da ya igual: vencedores, vencidos, fascismo, anarquismo, todo se precipita en la noche, en la nada, de la que ni siquiera le salva su hija, con la que convive. En suma, es una obra pesimista y nihilista, salvo que quieras interpretar que la breve experiencia religiosa de Celestino le sirvió de algo en el momento de la muerte. A este respecto, es interesante el apéndice en que Montherlant repasa su propia obra en los pasajes claves.

__

12 noviembre 2014

"Así canta Tennessee Ernie Ford"


Otro casete adquirido sin haber oído ni visto antes al artista. El caso es que era barato, las canciones prometían y lo mismo la cara y el nombre del tipo. No defraudó. Descubrí una voz de bajo excepcional, que brillaba especialmente en La balada de Davy Crockett, River of no return y Born to lose (aquí versión radiofónica). Lo de Davy Crockett es lo que siempre yo había oído con la letra de Pancho López, aquel que vivió toda una vida en diez años o así. En realidad es un canto al héroe de El Álamo, por supuesto: el rey de la frontera salvaje, que conocía cada árbol de su extensa tierra. River of no return es el tema de la película del mismo título, que creo que contaba con Marilyn Monroe y Robert Mitchum como protagonistas. Born to lose es un lento lentísimo, y de esto adolecen algunas otras piezas de esta antología, como Bright lights and blonde-haired women o el mismo Mule train, que Frankie Laine interpretaba de modo mucho más rápido, aunque con voz menos poderosa.

Hay que destacar también el Sixteen tons, la obra maestra de Merle Travis a la que Ford dio fama internacional: tengo una grabación en directo de Travis donde este interpreta su propia canción, cambiando el final: en lugar de I owe my soul to the company store, I owe my soul to Tennessee Ernie Ford. De todos modos mi 16 tons favorito es el de los Platters, con la voz de Herb Reed, por supuesto.

Chocante es un Shot-gun boogie de 1950, que presagia el rock and roll que llegaría cinco años más tarde. Y el disco-casete se cerraba con el clásico Nine pound hammer, también de Merle Travis, del que me encanta el fondo orquestal, muy western. Por cierto, la cinta incluía el nombre de los directores de orquesta en cada pieza.

__

09 noviembre 2014

Intención de voto


Las primeras víctimas de la LOGSE están ya en los cuarenta. No se les puede pedir más que unas nociones elementales de justicia en los mejores casos, y, en los peores, unas nociones toscas de igualdad, del estilo "si no me forro yo que no se forre nadie". A diferencia de la generación anterior, no tienen la beatería del sistema: la democracia es buena "si la bolsa sona", como Cataluña. Los derechos y libertades los reducen de hecho al de interrumpir embarazos y al de dar por el culo, dicho sea con perdón de los padres sinodales. Tal vez también al de ser mantenidos por el Estado. Pero siguen reclamando el rótulo de demócratas porque lo relacionan instintivamente con la envidia igualitaria que está en la base del triunfo de este sistema entre las masas, y con el rechazo de la autoridad que está en la entraña de la educación que recibieron.

Por otra parte, el figurín está hecho que ni de encargo por una empresa líder en el sector. Una aquilatada síntesis de perroflauta y anuncio de colonia, o quizá entre profe guay y cristo setentero, para los más exigentes. Un discurso de persona responsable que asume las proclamas de los irresponsables ofreciéndoles una base de justificación y de respetabilidad. Una máscara de equilibrio que hace a sus oponentes perder los nervios y el crédito. Hicieron bien en llevar su careto como logo a las europeas. Ahora sería excesivo. Pero lo votarán estudiantes, parados, ninis, militantes bienintencionados de oenegés e incluso el sector del pijerío que juega a rebelde como en los tiempos de Boccaccio (la discoteca, digo). Para meditar.

__

04 noviembre 2014

Porque no son el hombre

Perdida la noción de lo real, de lo que es (y, por tanto, del que se nombra a sí mismo como El que es, y eso es inteligible en el más estricto plano "natural", hasta ahí se puede llegar con buena metafísica), las filosofías de la Modernidad han difundido una imagen falsa del hombre, y consiguientemente del hombre bueno, del hombre íntegro, del hombre ético. La imagen dada por la Ilustración, que es la que de un modo u otro domina el panorama cultural y seudoeducativo de hoy, ha inmanentizado las virtudes éticas, ignorando la trascendencia natural de la persona, aquella capacidad de la persona de trascenderse a sí misma, dándose a los demás y, en último término, a Dios. Y así nos proponen la fe en el Hombre (con mayúscula, el hombre abstracto: nadie, en definitiva), la esperanza en el Hombre y el amor al Hombre: siempre el hombre irreal, imaginario, la inanidad total. Y en virtud de eso se puede eliminar tranquilamente a millones de individuos, porque no son el Hombre, ninguno ni un montón de ellos son el Hombre; aplazando para un futuro igualmente imaginario la llegada de ese Hombre al cual sí habría que amar. 

Carlos Cardona, Ética del quehacer educativo, cap. IV
__

01 noviembre 2014

Los 4 Fantásticos. Heroes reborn


Han mejorado mucho las cosas, técnicamente, desde aquellos formatos novela de los 60-70. El papel y el color, desde luego; bueno, el color, de la nada al ser. Normalmente no me gusta el dibujo actual de los comics de superhéroes. Demasiado expresionista, unos músculos inverosímiles y unas turgencias femeninas que tienen su sitio en alguna esquina, pero además una tendencia a la caricatura que no es lo mío. Este de los Cuatro Fantásticos, sin embargo, está por encima de la media. El tal Jim Lee se esmera con los cacharros tecnológicos y con los escenarios, pero además la figura humana está bien trazada, tirando a lo geométrico. Mucho más detallismo, desde luego, que el viejo Jack Kirby, al que sin embargo sigo prefiriendo: cuestión de edad, claro.

Es un remake (1997) del primer número de los Cuatro Fantásticos, cuando adquirieron los superpoderes en el viaje espacial. Se han actualizado un montón de cosas, sobre todo lo referente a la tecnología. Lo cierto es que nunca llegué a leer aquel primer número. Hay también mucho más elemento guionístico que en los productos de Stan Lee. Las onomatopeyas siguen brillando por su presencia y parece que los sonidos se propagan incluso en el vacío. En fin, un producto espectacular.

__

29 octubre 2014

Abba: "Greatest hits, vol. 2"


El volumen 1 era de esos títulos míticos, con portada artística y todo (una cosa casi daliniana), que además tenía el aliciente de ser el único disco grande donde aparecía Fernando, uno de los grandes-grandes éxitos de estos cuatro. En comparación con él, este segundo volumen tuvo una existencia mucho más discreta, empezando por la portada, con el cuarteto ya convertido en señores bien, aspecto respetable y posado formal. Además este disco sufrió la competencia de Voulez-vous, que acababa de aparecer, y parte de cuyo material aparece aquí.

El resto de títulos son de Abba, Arrival y The album. Se recogen las versiones en español cuando las hubo, lo que no sé si me gusta porque la adaptación obliga a hacer cosas horribles con las letras, a veces. Además se les nota, por supuesto, más inseguros.

No voy a decir nada de Abba que no se sepa. Qué voces, qué canciones, qué sonido, y tal. Aquí descubrí todas sus canciones anteriores a Chiquitita y posteriores a Fernando, que me resultaban desconocidas porque fue un período (de mis doce a quince años) de menor interés por la música. Ahora que hay fácil acceso a todo su material puede decirse, como ocurre con los Beatles por ejemplo, que cada disco suyo podría ser un Grandes éxitos.

__

25 octubre 2014

Curioseando


343 000 resultados de juez Alaya frente a 197 000 de jueza Alaya. ¿Se impone la estética y el buen gusto? Ca. Me temo más bien que es cosa de la fonética: la misma tendencia que nos llevó a decir el águila y el hacha, y, en tiempos pasados, hasta el encina.

En fin, en estas cosas nos fijamos los de Lengua.

...

Pues sí: aunque Forges no esté de acuerdo, los videojuegos son un producto cultural. Cuestión distinta es qué productos culturales son merecedores de subvenciones estatales. El problema es el respeto reverencial de que goza el concepto de cultura, que en labios políticos roza la beatería.

Productos culturales son el Madrid-Barça, la prensa rosa, los festivales de cine, las tertulias radiofónicas, las subastas o la pena de muerte, por aludir a otros titulares de la misma publicación.

...

Vaya, vaya. A poco de leer y de reseñar aquí los Naufragios de Cabeza de Vaca, va Olaizola y saca una novela sobre él. Hace bien: ya que no habrá superproducción de Hollywood, y menos ahora en el triste reinado de la corrección política, que tenga al menos la atención de un novelista best-seller. Aunque más de uno no lo considere, quizá, producto cultural.

__

23 octubre 2014

Capital amortizado

En todos estos años de oficio he observado que los hijos de los profesores suelen estar entre los alumnos más brillantes de la clase. Inger Enkvist también se ha dado cuenta y aventura una tesis.

Da que pensar que muchos profesores consigan dar una esmerada educación a sus propios hijos. Los profesores atesoran capital cultural y saben muy bien cómo formar a un joven. Sin embargo, la política educativa no les permite organizar la enseñanza de manera óptima y, por eso, canalizan su amor por los conocimientos y por la educación en sus propios hijos. 


Pues tal vez.

__

19 octubre 2014

Intemperie


Intemperie me ha recordado continuamente a Primera sangre, la novela de David Morrell protagonizada por un tal Rambo. Alto ahí: por supuesto que Intemperie es mucho más novela, más literatura. Pero, con todo lo que uno pueda decir contra la superficialidad de las producciones de Hollywood o de los thrillers de aventuras, saber aprovechar bien sus recursos es un mérito.

Jesús Carrasco ha depurado su relato hasta el límite, quitando, como Buonarroti, todo lo que sobra: nombres, lugares, épocas, y se ha quedado con lo esencial: el hombre en lucha por su dignidad. Y eso sí, ha aprovechado también hasta el límite los recursos de la lengua: sobrecoge la cantidad de vocabulario que acumula esta novela, referido sobre todo a la naturaleza o al mundo rural. Hay quien ha hablado de Delibes, y al principio me parecía descabellado: nada que ver en tono, ni en argumento. Pero, si bien lo miras, este chico es, como algunos de los personajes de Delibes, un justo que expía los pecados de los demás y que parece saberlo en el fondo de su conciencia, (y de ahí la ausencia de queja).

Lo de Primera sangre venía a cuento de ese continuo sufrir, por parte del protagonista, una contrariedad tras otra, a cuál más molesta o dolorosa, que lejos de hundirle parecen hacerle cobrar bravura, como a los toros de lidia. Uno termina la lectura reventado y disfruta, además, con toques de spaghetti-western, como el del viejo con la escopeta: "Al suelo, muchacho", y ¡pum!, el malo patas arriba.

Este chico es, desde luego, más hombre que la mayor parte de los héroes de la novela contemporánea. Alguien que sabe por qué cosas hay que luchar hasta el fin y qué otras hay que sufrir sin histerismos.

__






15 octubre 2014

Matchbox: "Flying colours"

Tras el disco de revelación, viene el de confirmación y luego el que inicia la decadencia. Así ha venido siendo al menos en aquellos artistas o grupos que no han merecido los honores del Hall of fame de la música popular pero tuvieron su tiempo de brillo. El de confirmación llega con un déficit de entusiasmo y sus ventas no menguan sustancialmente pero van a remolque del anterior. En el tercero las ventas hablan mucho del cansancio del público.

Esta tirada de la moto viene a cuento del tercer LP de Matchbox, que ya sólo funcionó entre incondicionales, o sea yo y poco más. El de confirmación fue Midnite Dynamos, por supuesto. Creo que Flying colours supuso un exceso de estetización por parte de Steve Bloomfield. En conjunto se alejaba demasiado de lo que pediría un rocker fanático, o sea, marcha. Temas lentos, armonías vocales, melodías tarareables, en definitiva un largo paseo por los territorios aledaños a su género, el rockabilly. Muy agradable, he de decirlo. Quedó como single un Babe´s in the wood que me parece fallido, seguido de una versión de Love´s made a fool of you de Buddy Holly, con mucha fuerza en la instrumentación. El sonido Matchbox, de hecho, queda ahí y es lo que le salva. En este blog que me monté pare entretenerme durante una convalecencia puntualizo un poco más.

__

13 octubre 2014

Volver absurda la iniquidad


Esa dice Vladimir Nabokov que es una de las notas del artista. Y continúa:

No hay nada más odioso para los dictadores que un resplandor inatacable, eternamente inaprensible, eternamente provocativo. Una de las principales razones por las que el valeroso poeta ruso Gumilev fue asesinado por los rufianes de Lenin hace treinta y pico años es que durante toda la dura prueba, en las oscuras oficinas del fiscal, en la cámara de tortura, en los tortuosos corredores que conducían al furgón, en el furgón que le llevó al lugar de ejecución, y en ese sitio mismo, con la tierra revuelta por los pies pesados de un pelotón sombrío y desmañado, el poeta no dejó de sonreír.

En Curso de literatura europea

__

09 octubre 2014

Naufragios


Álvar Núñez Cabeza de Vaca escribió esta crónica sobre su expedición a América del Norte y, cuando ya era adelantado, otra titulada Comentarios, que muchas veces se edita con Naufragios y que se dedica al sur del continente. El relato es espeluznante, como todos los de los conquistadores, y te hace quitar el sombrero ante el valor de esta gente. Allí estaba él, con tres compañeros, desnudos como nacieron, como dice él mismo, de indios a indios, hasta topar con cristianos vestidos con los cuales pudieron regresar a Europa. No sé si el mismo Cabeza de Vaca llegó a creerse esos relatos sobre curaciones milagrosas que nos cuenta aquí, o alguna que otra anécdota con aires de trola de cazador fantasioso. Juan Francisco Maura, en la introducción, dice que el relato es más literario que histórico, y que ambas cosas andaban fundidas casi siempre en los relatos del Nuevo Mundo, en general en los de los españoles de la época. Y me equipara a mi héroe con un pícaro. Pues tal vez. Pero desde luego eso no le quita valor a sus peripecias, que todavía no cuentan, que yo sepa, con una superproducción de Hollywood, a pesar de que Cabeza es uno de los conquistadores españoles más conocidos por allá, como es lógico.

Añade interés al relato ese castellano del XVI, tan nítido, y la naturalidad de la narración, casi evangélica, y por cierto que otra de las ocurrencias del Maura es que Cabeza se presenta a sí mismo como un Cristo. Bueno, algo hay que hacer para hinchar el perro en la introducción.

__

08 octubre 2014

Como por un puñetero perro

tengamos una epidemia de campeonato, habremos merecido que a los supervivientes nos masacren los del Estado Islámico.

He dicho.

(Afortunadamente se impuso la cordura. Edición de las 20.07)

__

03 octubre 2014

Sleepy LaBeef: "Beefy rockabilly"




Este es el disco que dio a conocer a Sleepy en España, y a partir de entonces este ha sido uno de los países donde más se le ha aplaudido. De hecho, su siguiente trabajo creo que fue Sleepin´ in Spain, cinta que tuve la debilidad de prestar a un rocker asturiano de cuyos muertos no me acuerdo porque gracias a él tengo una copia del Rockabilly originals de Steve Bloomfield, impagable. Como tantos otros, Sleepy (Thomas Paulsey, o algo así) se reinventó en los últimos 70. Su carta de presentación fue Good rockin´ boogie, una personal interpretación del Good rockin´ tonight que popularizó Elvis Presley aunque su autoría es negra, en concreto de un Roy Brown del que poco más conozco.

Lo que define a Sleepy como intérprete es una voz grave y resonante y unos estupendos solos de (su) guitarra y de piano. Se ha cantado prácticamente todo el repertorio rock´n´roll de los 50 y parte del de géneros aledaños. Aquí, aparte del Good rockin´tonight tenemos un Blue moon of Kentucky que resulta ser una combinación de la versión original (lenta) de Bill Monroe y la rockabilly que lanzó Elvis; un Roll over Beethoven que fue el segundo single y ciertamente una pieza maestra; incursiones en el repertorio de Carl Perkins, Buddy Knox, Little Richard, Johnny Burnette o Fats Domino y, como elemento raro, una versión del cantante folk Tony Joe White, Polk Salad Annie, un tanto pelma, del que lo que más me choca es su modo de pronunciar el título.

__

01 octubre 2014

El liberal Larra



En un artículo sobre calaveras, habla de la mujer-calavera.

La mujer con poca aprensión, y que prescinde del primer mérito de su sexo, de ese miedo a todo, que tanto la hermosea, cesa de ser mujer para ser hombre; es la confusión de los sexos, el único hermafrodita de la naturaleza; ¿qué deja para nosotros? La mujer, reprimiendo sus pasiones, puede ser desgraciada, pero no le es lícito ser calavera. Cuanto es interesante la primera, tanto es despreciable la segunda.



__

28 septiembre 2014

Los otros


Ya que he dejado claro lo que opino del PP y su chalaneo con cuestiones fundamentales, tengo que hablar ahora de otra especie: los resabiados, los del ya os lo dije, los del hay que ver cuánto canelo que va a misa, es decir, los mismos del no eres católico si votas PP y mucho menos si no rompes el carné.

Vamos a ver: yo podría (condicional simple) votar al PP sabiendo que no moverá un dedo por la vida porque lo que no voy a solucionar con mi voto es la cuestión del aborto. La sociedad española ha llegado a un punto en que en dicha cuestión hay dos opiniones mayoritarias: una, la de los que promueven el aborto por las razones que sean; dos, los del y yo qué sé; o sea, los que carecen de convicciones en esto y en todo, porque se les ha educado en el escepticismo, en el qué es la verdad.

En el PP predomina esta última tendencia, porque el PP no es una isla en la sociedad española, sino que es una muestra de ella. Así las cosas, yo podría votarles, insisto, porque con mi voto no voy a cambiar España de arriba abajo; sé lo PI que es citar a José Antonio, pero bueno: "en estas elecciones votad lo que os parezca menos malo; pero no saldrá de ahí nuestra España", decía el de Estella. Pero tampoco se trata de elegir lo menos malo, sino de elegir el mejor gestor, sabiendo que lo otro es batalla ganada pero que se librará por otros medios y que tal vez no vivamos para ver la victoria.

Para castigar su progresismo de imitación, no voté PP en las europeas. No lo votaré en las próximas generales por su falta de respeto al electorado y su comercio rastrero con cosas sagradas. Pero, a estas alturas de la película, enrocarse en una actitud de inhibición política como la que supone dar el voto a formaciones testimoniales sería correr el riesgo de abocarnos a un nuevo non expedit. Por eso no pienso escupir sobre los ministros católicos que no dimitan ni señalar a nadie como réprobo por tener carné de ese partido.

__

23 septiembre 2014

Mirando al otro allí


O conozco poco al papa Francisco, o este poemario le encantaría. Creo que nunca habría oído hablar de Manuel Alonso Alcalde (vallisoletano, 1919-1990) de no ser por Luis Julio, lector infatigable, quien lo conoció a su vez a través de José María de Campos Setién (santanderino, 1924) autor de un estudio sobre su obra. Este número 455 de la colección Adonais es una pequeña joya de la poesía religiosa, y su protagonista es Cristo o el hombre, creo que podría decirse así, en plan aleixandrino, porque el tema central es la identificación de ambos, o más bien el encuentro con Cristo a través de la miseria humana: ese maravilloso intercambio mediante el cual Él nos confiere una esperanza en medio de la desolación, justamente por el procedimiento de haber asumido Él mismo la desolación.

Te condené al silencio, desde luego / pero ahora te proclamo a voz en grito. / Ah, pero no a mis solas: a grito entre los hombres, con los hombres, / junto a esas pobres sombras que transitan, / pasan, se alejan, gimen, / sufren, hambrean, lloran, / se llagan de injusticia y, por último, mueren, / sin haber entendido los por qués [sic] ni los cómos.

Hay una queja al cielo, como en Hijos de la ira o como en Ancia, pero la esperanza es más cierta, porque Cristo no abandona al que sufre, aunque parezca callar:

Empeñó su palabra, ergo / no puede fallarme; así de fácil.

Y

...esa pelada sonrisa que en la sombra se enciende / pronuncia, sin saberlo, tu nombre cada noche, / lo musita, ignorándolo. / Y tu dormido campo se bebe sus susurros como un agua tranquila, / y sus palabras interiores te hacen sonreír cada noche / y tender hacia ellas cada noche tu mano.

Mencioné a Francisco porque el libro parece sumamente actual:

Porque así estaba escrito y Cristo murió joven, / hoy llora en algún sitio una viuda reciente / y es incluso posible que en este mismo instante / a alguien le haya llegado una orden de desahucio.

Y hay palabras contra los que hablan de Cristo sin serlo:

Que, aunque otra cosa digan, ellos no te conocen, / ni te han mirado nunca, ni han dormido a tu lado, / ni saben cómo hueles, de qué forma masticas, / de qué manera bebes el vino por los bancos.

Y también, cierta pérdida de respeto a la iconografía: a él le habían enseñado un paraíso

...bóveda de cristal y teología, / bajo una luz helada, neta, cruda, / de quirófano. Así lo fui soñando. / Y es que entonces --¡qué niño!-- no caía / en que, al decir amaos, ya no hay duda: / el paraíso empieza aquí. Y amando.

En fin, si consigo el libro (el que tengo es prestado) ya insertaré aquí algunos poemas completos.

__

19 septiembre 2014

Quién bendice la pederastia

Desde que salieron a la luz los abusos sexuales cometidos por eclesiásticos, la intelectualidad progresista está muy sensibilizada en contra de tales actos. Pero no siempre fue así. En Retorno al pudor, Wendy Shalit ironiza sobre los modos de justificar la pornografía por parte de algunos de estos intelectuales.


... tomemos como ejemplo El final de Alicia, una novela de 1996 escrita desde la perspectiva de un hombre con deseos sexuales desviados al que le gusta violar a niñas pequeñas. La autora, A. M. Homes, declaró a los periodistas que su pedófilo "es una persona de la que no hemos tenido experiencia previa. Pienso que es listo [...] y que tiene cierto sentido moral". Esto último queda patente: a pesar de que viola a una de sus pequeñas víctimas con una cuchara, la apuñala sesenta y cuatro veces, la decapita, humedece sus labios en su sangre y la besa repetidamente, y continúa teniendo relaciones sexuales con el cuerpo muerto, no está dispuesto en ningún caso y bajo ningún concepto a utilizar un tenedor en vez de una cuchara. De verdad, nada de tenedores, lo pone en el libro tal cual. Al fin y al cabo, es necesario tener algún tipo de normas. El Boston Book Review recogió en su crítica que El final de Alicia "estaba llena de ideas seductoras", el Chicago Sun Times publicó que contenía una "prosa muy sugerente" y Gregory Crewdson añadió en Bomb que, en realidad, "en su núcleo se trata de una historia romántica, incluso de carácter moral". Sólo Cathleen Medwick expresaba algunas dudas. Durante una entrevista le preguntó a la autora "¿Qué efectos puede tener una novela escrita desde la perspectiva de un pedófilo sobre nuestra percepción de los niños que han sufrido abusos sexuales?" La novelista respondió después de reflexionar: "Pienso que a las niñas les gusta disponer de un poder así".

(Corrijo el autor y el novelista por sus respectivos femeninos, ya que al parecer el traductor no se dio cuenta de que A. M. Homes es mujer.)

__

17 septiembre 2014

Chet Atkins & Mark Knopfler: "Neck and neck"


Mark Knopfler había mostrado ya su querencia al country con The Notting Hillbillies, junto a otros tres músicos de cuya identidad no me voy a acordar. En 1990 apareció este trabajo con Chet Atkins, el guitarrista country por excelencia. Country y algo más, pues he oído cosas suyas incluso en Radio Clásica.

Aquí Knopfler consigue hacer cantar a Atkins: "Nobody wants you when you just play guitar", dice el muy hipócrita. There´llbe some changes made, habrá que hacer algunos cambios, titulan la canción. Lo hace también en Yakety Axe, un clásico que muchos recordarán gracias a Benny Hill. Casi todo el resto de piezas es también de cosecha ajena. Se manejan bien con Don Gibson y sus suaves tonadas, de las que aquí traen Sweet Dreams (instrumental) y Just one time (con voz). Del estilo de esta última son Poor boy blues y The next time I´m in town, esta compuesta por el propio Knopfler, y estupenda por cierto.  

Lo demás es todo instrumental: evocador y melancólico casi siempre, salvo en I´ll see you in my dreams, donde se acelera un poco el ritmo. En fin, dos virtuosos en acción. Una de esas cosas que gustan a casi todo el mundo.

__

14 septiembre 2014

Prefiero un fanático a mil sabandijas




Esta vez se acabó, Mariano. Estaba cantado, pero no por eso duele menos.

¿Vosotros tenéis principios? Sí, claro: negociables, como los de Groucho. ¿Quién queréis que os mire con respeto? Si hubierais sacado adelante vuestra tímida y tramposa ley, a lo mejor me habríais engañado en las generales. Ahora mismo me estoy planteando entregar el voto a los fanáticos, no porque ellos defiendan esa causa con la que vosotros comerciáis, que ya sé que no; sino para echar abajo cuanto antes vuestro lamentable tinglado. Porque ellos sí tienen principios, y entre ellos figura el de acabar con tanto chalán, tanto arrastrado, tanto progre de tienda de chinos como bulle bajo la doble p. Y espero que sea contra una tapia y por la espalda. Ellos tampoco pagan traidores, me temo.

__

11 septiembre 2014

Imago

1938, encuentran en un pueblo danés un muerto de la época de la guerra con Prusia; 2004, una historiadora aficionada se dispone a investigar la identidad del cadáver; 1864, la guerra; esto salpicado de otros relatos que incluyen episodios de la vida de personajes imaginarios o históricos como Hans Christian Andersen.

Imagínense tratando de reconstruir una película perdida de Ingmar Bergman a partir de elementos heterogéneos: unas cuantas secuencias conservadas, el texto de una crítica, fragmentos del borrador del guion... Algo así es lo que propone Eva Marie Liffner en este experimento narrativo, que no en vano alguien ha llamado novela arqueológica o algo similar. Así como la narradora trata de reconstruir la historia del cadáver hallado en la turbera, nosotros hemos de hacer lo propio con la novela, que incluye su propia peripecia, claro. ¿Cuál debe ser el resultado? No lo hay, por supuesto. Tan solo hay lugar a conjeturas, como en el caso de la arqueología. De mí he de decir que no pienso hacer ninguna y me conformo con saborear el ambiente de la obra, que resulta subyugante si tienes un poco de paciencia. Un ambiente que llamaría bergmaniano, en efecto, con riesgo de meter la pata, sobre todo porque falta el componente religioso, o al menos así me lo parece.


 __

08 septiembre 2014

Manuel Altolaguirre. Biografía esencial

Murió besando el crucifijo que un hermano de San Juan de Dios le ofrecía.

(En Andrés Trapiello, Las armas y las letras, testimonio del hermano de Altolaguirre.)

06 septiembre 2014

Prefiero mil corruptos a un fanático


Al menos mientras los corruptos mantengan el estado de derecho y las libertades civiles, y eso con todas las deficiencias que esas instituciones puedan arrastrar y de hecho arrastran. Con ellas podemos criticar a los sinvergüenzas e incluso llevarles de vez en cuando a los tribunales... y gritar a los cuatro vientos que habrá corruptos en tanto que uno no crea en cosas más altas que la propia democracia y el propio estado de derecho.

Ahora parece que muchos han descubierto que hay gente que lo pasa mal, que hay parados y desahuciados. Y han decidido entregarse a los salvapueblos, vamos a decir salvapueblos y no salvapatrias, ya que parece que la patria no le importa más que a un dieciséis o veintiséis por ciento, según las últimas estadísticas. Eso no ocurre desde hace mucho tiempo y es producto no tanto de la crisis como de la ignorancia cultivada con ahínco durante todo ese tiempo entre las nuevas generaciones.

La situación puede ser hoy peor que hace diez años. Y la gente del sistema puede ser más o menos honrada: de hecho pienso que, hoy por hoy, la democracia consiste en elegir al golfo más eficaz (eficaz como gobernante, no como golfo, claro). Pero siempre serán preferibles a un fanático dispuesto a arrasar con derechos y libertades a cambio de imponer una ideología que, además, lleva casi un siglo arruinando pueblos. Y que, por cierto, tampoco preserva de la corrupción a quien la profesa.

__

03 septiembre 2014

Randy Travis: "No holdin´back"


En los últimos 80 descubrí en Radio 3 el programa Toma 1, de Manolo Fernández, dedicado a la actualidad de la música country. Allí me enteré de que existía un movimiento, dentro de ese género, denominado nuevos tradicionalistas. Se trataba, supongo, de recuperar el sonido clásico después de unos años de apogeo del country-rock. Recuperarlo dentro de lo que cabe, supongo, porque es muy fácil distinguir a un George Strait o a una Reba McEntire de un Ernest Tubb o una Maybelle Carter, aunque sólo sea por la instrumentación.

Entre las estrellas de ese movimiento figuraba Randy Travis. Tenía dos posibilidades a mi alcance: hacerme con Old 8 x 10, el disco que le había proporcionado más fama, o con No holdin´back, que era lo último. Cedí a la sugestión de lo último. La voz de Randy era equiparable a la de cualquier clásico, en efecto, tipo Merle Haggard o Hank Snow, y la cinta contenía buenas canciones, de las que destaco las que abrían ambas caras: Mining for coal y It´s just a matter of time, esta última una vieja pieza de soul de Brook Benton. Por el contrario, no me convenció su interpretación de Singing the blues. La que cierra el disco, Have a nice rest of your life, ("Que tengas un feliz resto de tu vida sin mí; estoy orgulloso de haber sido parte de tu historia") me sirvió hace poco para componer un discursito decente para despedir a unos alumnos de bachillerato que se graduaban. Nunca sabes qué papeletas puede solucionarte una canción.

__

31 agosto 2014

Todos quieren matar a Carrero


Sí, como en el Asesinato en el Orient Express de Agatha Christie, parece que todos tenían interés en quitárselo de en medio, al menos por lo que nos cuenta Ernesto Villar. Pero, a diferencia de aquello, aquí sólo el Argala apretó el botón. Y es curioso, tratándose de la persona que se trata, un tipo piadoso y ejemplar en el desempeño de sus funciones (Carrero, digo, no Argala). Uno piensa en aquello del libro de la Sabiduría: el justo nos molesta, nos sienta como una bofetada, da grima verlo, etc.

Nadie molestó a los etarras en sus merodeos por Madrid; les dejaron hacer un túnel a lo Rififí; se despreciaron informes que avisaban de la próxima comisión de un atentado fuerte ("al menos veinte indicios de que algo iba a ocurrir", se titula el extenso capítulo III); los servicios secretos parecen la TIA de Ibáñez; la escolta del almirante era ridícula y a nadie se le ocurrió que cambiara de itinerario; los políticos se expresan como si Carrero fuese un grano en retaguardia; los asesinos reciben la amnistía primero y luego mueren o los liquidan... En fin, tengo la impresión de que esta película ya la he visto y se titulaba JFK. Para redondear el efecto teatral, Villar añade un último capítulo donde recuerda una foto de Arias Navarro y Carmen Polo mondándose de risa a poco de ser nombrado el nuevo presidente... y un epílogo titulado "Qué a gusto nos hemos quedado sin él" (frase verídica de un tipo), donde veinte figuras de la época abundan en la impresión de que no se hizo nada por evitar la salvajada.

Se non é vero...

__

29 agosto 2014

La doncella


Estas líneas de Vicente Aleixandre a Leopoldo Panero (y no me extraña que a Aleixandre también le gustara decir bastadas en la intimidad; como para idealizar a los poetas a estas alturas), saludando la llegada de la república, resultan proféticas con respecto a lo que ocurrió después:

... Sí, chico, por mí que viva la joven doncella [la república] ¿Te atreves a violarla?

Él no estaba para esas cosas, me temo; pero sus camaradas bien que le tomaron la palabra.

__

26 agosto 2014

Te quiero pero no te necesito


El otro día hablaban en la radio con un tipo que se está forrando con unos libros de autoayuda, de esos que se consumen con la misma fe que el ibuprofeno o el leixatín. Los suyos son nada menos que recetarios para ser feliz: "el arte de no amargarse la vida" se titula uno, aunque si hay que juzgar por una frase que citaron (la que dijo la locutora que más le gustaba) el título podría ser más bien "cómo acabar muerto de asco". La frase era: "Sabes si estás capacitado para tener una pareja cuando puedes decirle: te quiero pero no te necesito". Yo, desde luego, sé muy bien dónde mandaría a la mujer que me dijera eso.

Pongan en un anillo de compromiso "te quiero pero no te necesito", verán lo que pasa. ¿Dije compromiso? Ah, bueno, pero es que el tipo hablaba de pareja: esa palabra tan útil para borrar la diferencia entre lo frívolo y lo sublime. Pareja puede ser esa persona que tienes en casa y que te sirve para relajar, haciéndole arrumacos o recibiéndolos. Te puedes encariñar con ella pero no la necesitas: un yakuzi y un poco de imaginación suplen.

Pero, al final, la felicidad está justamente en la persona a la que puedes decir, como Cernuda: "Tú justificas mi existencia"; a la que puedes despedir como el Clooney de Los descendientes: "mi amor, mi amiga, mi dolor, mi alegría". Por lo que pude oír, apuesto a que en los libros de este tío no hay la menor alusión a lo que implica colocar juntos el amor, el dolor y la alegría. Lo que los invalidaría totalmente.

__

23 agosto 2014

Hank Williams. The Country Store Collection


Lo compré sin haber oído jamás la voz de Hank Williams. Pero sabía que era el gran mito de la música country y tenía por ahí muchas composiciones suyas en boca y guitarra de otros artistas. Y he de decir que la voz me produjo de entrada una gran decepción: aguda, más bien mediocre (yo soy amigo de los bajos y barítonos), nada que ver con Johnny Cash o Waylon Jennings. Pero claro, en esto, como en otros campos, musicales o no, el mito no lo crea la perfección técnica, sino la innovación o un encanto especial que emanan los productos del artista en cuestión.

Y con el tiempo entiendes que el modo de interpretar de Hank Williams está en el origen de tantas y tantas otras figuras del género, hasta el punto de que Waylon titulaba una de sus canciones ¿Estás seguro de que Hank lo habría hecho así? De algún modo tocó la fibra del público, un público popular que disfrutaba con él como muchos españoles con Antonio Molina, por ejemplo.

Conozco mejores versiones de Jambalaya entre las trescientas mil o así que existen, pero oír el original fue un momento de esos que llaman mágicos. Algo similar puedo decir del resto de piezas, de las que destaco Lovesick blues, Cold cold heart, I can´t help it o Lost highway.

__

21 agosto 2014

El diente y la uña


Bill S. Ballinger es un hacha con la técnica del contrapunto. La otra novela suya que conozco, Retrato de humo, utiliza este procedimiento y aquí, en El diente y la uña, puede decirse que la novela es el procedimiento. Sin él, habría perdido todo su encanto. De tal modo que aquí no nos preguntamos por la identidad del asesino, sino por la identidad de la propia víctima y del acusado. También es una incógnita si el acusado coincide con el asesino y lo sería también la propia existencia de un asesinato, si el narrador no nos hablara de él en el prólogo. Y todo ello se debe a la alternancia de dos líneas narrativas sin aparente conexión.

Los capítulos impares nos presentan un juicio con todas las características de los thrillers judiciales norteamericanos, con mucho protesto y dos letrados enfáticos tratando de seducir al jurado. Al parecer, un tipo ha matado a su sirviente y ha quemado el cadáver en el horno de su casa. En los pares, narrados en primera persona por su protagonista, tenemos a un ilusionista que conoce a una chica desamparada con un maletín que pesa lo suyo y sólo después de casarse con ella conoce lo que llevaba dentro. Las historias tardan en converger y no nos olemos la tostada (los incautos, por lo menos) hasta los últimos capítulos. En fin, un planteamiento y una resolución muy típicos de un tipo que hacía guiones para Alfred Hitchcock presenta.

__

19 agosto 2014

Qué tío más sabio.

Los hombres rechazan la verdad cuando viene de sus enemigos, y sus amigos apenas se la dicen; por eso yo se las he mostrado.

Tocqueville, en La democracia en América

__

17 agosto 2014

En democracia no hay censura. Hay notas orientativas.


Me pregunto si alguna de las novelas publicadas en la posguerra española, como las que recibieron el premio Nadal, o el Planeta, aparecería con una nota en la que alguien tratara de orientar al lector para interpretarla en un sentido afecto al régimen.

Lo digo porque en El caos y la noche, de Henry de Montherlant, edición española de 2009, un tipo se ha creído obligado a escribir un cómico apéndice que pretende disuadir al lector de leer la obra como una apología del franquismo, ya que, según él, ocurre lo contrario.

Y lo cierto es que a ningún lector con dos dedos de frente, al llegar a la página 186, se le habría ocurrido hacer una interpretación política, pro o antifranquista, de esta magnífica novela de corte existencial.

No sé si hacen reír o llorar. O expeler otro tipo de materia orgánica.

__

15 agosto 2014

Super country hits, vol. 3


Este volumen de la colección de la RCA empezaba con una versión de Kris Kristofferson (Sunday morning coming down) a cargo de Bobby Bare: eterno versionado por eterno versionador, con perdón de los barbarismos. Kristofferson es un gran compositor pero mediocre cantante, al contrario que Bare, otro de esos tipos con aspecto de pistolero. El gran Ronnie Milsap aportaba Stand by my woman man: mira que me costó traducir el título, porque no veía que las cuatro primeras palabras formaban un adjetivo. Muy orquestal, muy melódico, como todo lo suyo; y se agradece esa declaración de fidelidad. Hay unos Danny Davis Singers a los que solo conozco por estos casetes, pues en la red solo encuentras al tal Davis con su grupo de instrumentistas. Y el caso es que es un coro bastante apreciable. Aquí se marcan un impresionante Born to lose, aunque quizá lo mejor sea el solo de trompeta.

Igualmente, del I´m so lonesome I could cry de Dickey Lee me quedo con el solo de steel guitar: desgarrador. Dave & Sugar convencen con Queen of the silver dollar: una versión muy diversa de la de Emmylou Harris, pero que no cede a esta en calidad. Aportan un ritmo más acelerado y unos a capella muy interesantes. Me sorprendió agradablemente un desconocido Vernon Oxford con su Redneck, al que supongo una especie de reivindicación del paleto o pueblerino, que es lo que significa eso de cuello rojo. Una voz muy ad hoc y unos violines consiguen el buen resultado.

Y otra de las perlas de este volumen es el instrumental del final. En este caso, un elegante Cotton fields en el piano de Floyd Cramer, un tipo que consiguió meter el country en los ambientes refinados donde se escucha eso que llaman easy listening y que por aquí denominaríamos música ambiental. (Debió de hacer más de una versión, porque esta no es la que yo tenía; es más saltarina y sustituye los violines por armónica y mandolina.)

Lo demás, prescindible, aunque incluya cosas de Dolly Parton o Waylon Jennings. Realmente, no eran tan super hits como clamaba el título. 

__

14 agosto 2014

Cinco panes de cebada


Esta es una historia ejemplar. Sencillota, tópica muchas veces; pero de ese tipo de historias de las que, en realidad, no podemos prescindir. Uno se ve como Daniel ante Natán, que le dice "tú eres ese Javier Arive, ganado por el desencanto, que prefiere despreciar con altanería a los que se obstinan en el error antes que mover un dedo para que ocurra el milagro en el que no crees". Porque ese es el meollo de este relato, que empieza como el típico "menosprecio de corte y alabanza de aldea" en su variante de chica acomodada que casi se muere de disgusto al llegar al pueblo para luego encariñarse con la vida sencilla de sus habitantes. En un momento dado Muriel, maestra novel, descubre que la providencia divina no la ha puesto allí para gastarle una broma pesada. A sus veinte años y con su aspecto frágil no dejará de aportar los cinco panes evangélicos que pueden acabar alimentando a una multitud. "Yo, como los quería tanto, sabía que era así": en el fondo, todos sabemos el secreto. Sin el "tuvo lástima de ellos" tampoco habría habido milagro.

Al final la que siembra empieza a ver el fruto. Ya dije que era una historia ejemplar y sencillota.

__

12 agosto 2014

Asociados al Novio



He aquí otro de mis párrafos favoritos de Nicolae Steinhardt.

En esta segunda celda sucede, me parece, algo similar a lo que debió de acontecer en el camino hacia Emaús. El Salvador ya no está entre los suyos, el novio se ha ido. Pero es conveniente que empieces, tú, hombre, a generar fidelidad y un nuevo tipo de felicidad, más en sordina, y que aprehendas la realidad de la presencia del Redentor en los lugares más inesperados y más áridos; en ti mismo. Tienes que dar más de ti mismo, ya no eres un simple espectador, un invitado a la boda, sino un participante con los mismos derechos, asociado, creador autónomo de felicidad. Tienes que demostrar algo muy difícil, que no sólo el comienzo --la boda-- es puro, sino que la vida cotidiana puede llevarse a un nivel aceptable de nobleza y dignidad relativas. No es igual que el comienzo: y nos duele. Pero precisamente en esto consiste la diferencia entre la infancia y la madurez: el dolor reconocido y soportado, la aceptación de la inevitable diferencia de nivel entre la pureza de la boda y de la fiesta y la impureza de los días de diario y del transcurrir de los años.

__

11 agosto 2014

Pedro Sánchez Imperator


El PSOE está dispuesto a resucitar la doctrina de las dos espadas y a tomar la suya para proteger a la Iglesia (y a las otras religiones, claro, claro), pero esta vez no contra herejes o infieles, sino contra sí misma; en concreto, contra su malhadada tendencia a creerse en posesión de la verdad.

Y hemos de ver a Pedro Sánchez convocando un concilio... ¿ecuménico?, con asistencia de representantes de las grandes religiones de España, del que saldrá, Dios mediante, el Símbolo de la fe del nacional-indiferentismo hispánico, que tanto ha de dar que hablar. Y llevará el nombre de Libertad Religiosa, como nuevo gran sarcasmo del Gran Hermano.

Si al marciano aquel le entraba la mala leche en cuanto se encasquetaba el tricornio, tengo la sensación de que a muchos, en cuanto les invisten de cualquier poder civil, e incluso antes, les entran unas ganas tremendas de marcarle el camino a la Iglesia.

__

08 agosto 2014

Lo mejor de Flaco Jiménez


Normalmente los casetes que llevaban la frase "lo mejor de..." se vendían en gasolineras. Así fue en este caso, aunque no me acuerdo en qué gasolinera fui a encontrar esto. En un programa de Radio 3 dedicado a la música country (creo que todavía existe y se llama Toma 1) me descubrieron a Flaco Jiménez, acordeonista que practica el estilo denominado Tex-Mex (por Texas y México): acababa de lanzar un disco titulado Partners, donde acompañaba a estrellas country del momento. Los trabajos eran excelentes: Carmelita con Dwight Yoakam, West Texas waltz con Emmylou Harris, Across the borderline con John Hiatt... Este oficio de acompañante de estrellas lo ha practicado Flaco con asiduidad. Recuerdo ahora mismo su trabajo en el tema de los Mavericks All you want to do is bring me down (aquí sin Flaco)

El tex-mex se canta en inglés y en español, pero sobre todo en español, y es un estilo donde el acordeón es fundamental. Este casete (also available on CD and vynil) recopilaba unas cuantas simpáticas piezas, todas ellas en el idioma de Cervantes, donde Flaco canta y toca su instrumento titular con gran virtuosismo. Las letras cantan al amor, sobre todo contrariado, o a costumbres como El bingo (aquí un sample) o El pantalón blue-jean (aquí otro sample). 

__

05 agosto 2014

El club de los negocios raros


Basil Grant es una especie de Padre Brown que no resuelve casos policíacos, sino situaciones peregrinas que se le presentan una tras otra a él y al narrador Swinburne. Y, como sucede con las obras teatrales de Jardiel Poncela, esa resolución es a veces menos atractiva que las situaciones en sí. Me resulta un poco antipático, el tal Grant. Sobre todo por su tendencia a la carcajada y a sugerir que todos los demás son unos infelices que nadan en aguas superficiales sin calar en lo hondo de las personas y las situaciones. Es la voz del autor, supongo, y es un procedimiento que se ha utilizado otras veces (Pirandello, por ejemplo, creo que era en Uno, Nessuno e Centomila) con la idea de mostrarnos lo ingenuos que somos, pero con un aire de suficiencia que repele.

En este caso se trata de menospreciar los hechos a favor de la intuición a la hora de juzgar de un asunto cualquiera. Un anti Sherlock Holmes, vaya. La lógica, cuando se trata de seres humanos, no sirve de mucho, viene a decir Grant-Chesterton. Una obra muy de su época, por tanto, en la línea del surrealismo, de Ramón Gómez de la Serna o del propio Jardiel, y con un tono risueño que lo acerca más a los últimos que al primero.

__

04 agosto 2014

Oído, papás

Soy una persona mucho más fuerte por haber tenido un padre "paternalista" que siempre me ha dicho lo que tengo que hacer. Sé que lo hace porque me quiere. Además, cuando un chico deja de salir conmigo porque "necesita saber si somos compatibles" y yo no accedo a acostarme con él, es fácil dudar de mí misma, y en momentos como ese no hay nada como una sonora voz de varón al otro lado del teléfono. 


Wendy Shalit, Retorno al pudor 

__

02 agosto 2014

Pujol


José Ramón le saludó en catalán. Yo lo hubiera hecho en español, no por tirria al otro idioma español, sino porque Pujol me entendería perfectamente y lo contrario me habría parecido un síntoma de esa mala conciencia que no acaba de abandonar a muchos compatriotas con respecto a las lenguas periféricas. Cuando dos catalanes hablan en catalán ante mí, no me quejo: les escucho tranquilamente mostrando que les entiendo pero no trato de imitarles. En la intimidad tampoco: ahí hablo cheli.

Pujol... La verdad es que se entiende el empeño de nuestros demócratas por denigrar al franquismo. La etiqueta de demócratas es lo único que les va quedando. Pujol: otro puñado de votos para Possumus. Los de Possumus, que tampoco se van a hacer franquistas porque tienen del franquismo una idea pésima, y eso sin haber leído un mal libro sobre la historia de la corrupción en el franquismo, quizá porque aún no ha sido escrito, por qué será.

__