Este poemario apareció en Madrid editorial Renacimiento, en
1925, recogiendo poemas escritos desde el 1919. En pleno ultraísmo
Gerardo Diego vuelve, en una pirueta muy
suya, a lo más tradicional: sonetos, letrillas, décimas... Lo que no quiere
decir, claro, que sea un pastiche de épocas pasadas. Soria y el Duero, los
amigos vivos y muertos, requiebros a amantes soñadas, filosofía (“Secreto panteísmo.
/Mi oración es así. /Tú estás en todo/y todo en mí”). Y también esa geometría
muy propia de las vanguardias, a pesar de todo (“Arquitectura plena. /Equilibrio
ideal. /Las olas verticales/y el mar horizontal”).
Todo muy bien adjetivado, pero todavía sigo sin saber por qué
califica de dulce al ciprés de
Silos...
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