03 julio 2014

Las difíciles circunstancias


Cada vez que se muere una escritora en España es obligado utilizar ciertos adjetivos: tristes, difíciles, gris... en referencia a las circunstancias en que desarrollaron su labor, por ser mujeres y por haber lo que había. Acaba de suceder con Ana María Matute. Uno puede recibir la impresión de que los escritos de estas mujeres permanecieron en el cajón hasta que cumplieron los sesenta o que sólo vieron la luz en Francia o en Uruguay. Y, sin embargo, hablamos de la época en que Elisabeth Mulder, Luisa Forrellad, Concha Alós, Carmen Laforet, Carmen Kurtz, Elena Quiroga, Dolores Medio, Carmen Martín Gaite, Eulalia Galvarriato, Paulina Crusat, Mercedes Salisachs, Carmen Conde, Concha Zardoya, Gloria Fuertes o la propia Ana María Matute publicaban y eran reconocidas con los premios Planeta, Nadal y otros. Nunca hubo tanta producción literaria de autoría femenina como en aquella época, si exceptuamos la siguiente, claro.

De Ana María Matute conozco una novela bien escrita, La torre vigía, y una buena novela, Primera memoria. Hay una diferencia entre ambas cosas, sí, aunque Primera memoria también está estupendamente escrita. Si añado su cuento infantil Paulina, que tuve que leer para ver qué les estaba ofreciendo a los de 1º de la ESO, Matute se me revela como una escritora de gran sensibilidad que no pierde de vista la famosa circunstancia, es decir que se une al inmenso why que constituye toda literatura de posguerra, por utilizar el eslogan que se puso de moda cuando la guerra de Vietnam. Una sensibilidad y una compasión hacia el ser humano sufriente que compensa en cierto modo la ausencia de ideas, no digamos de respuestas.

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01 julio 2014

Marty Robbins (The Country Store Collection)


Marty Robbins poseía una voz agradable y potente, una apariencia simpática y un talento nada común de compositor. Murió en accidente de avión hacia 1980 pero dejó un repertorio inmenso. Esta recopilación (de las pocas que se podían encontrar en 1989) reúne muestras de algunas de las muchas teclas que tocó. Era básicamente un cantante de western y él mismo compuso clásicos como El Paso o Big iron, pero recreó estupendamente otros como la balada de El Álamo, Streets of Laredo o Cool water. En los 50 no se privó de hacer rock and roll y ahí está, por ejemplo, Ruby Ann. Le tiró la música hawaiana, de la que aquí no hay ejemplos, y por supuesto la mexicana: en María Elena exhibe un español muy mejorable pero no deja de recordar a Los Panchos.

Pero, después del western, su faceta más relevante es la de la canción romántica, lo que allí llaman crooning, para la que no le faltaban cualidades vocales (nada que envidiar a Matt Monro o a Andy Williams, por ejemplo) y donde obtuvo éxitos indiscutibles como My woman my woman my wife, aquí no representada. En cambio tenemos The air that I breath o I did what I did forMaria.

Cuando alguna vez ha ido a buscar en otras voces (Don Edwards, Sons of the Pioneers) cosas que él cantó, no han pasado la prueba. En western, Marty Robbins.

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26 junio 2014

Los Buddenbrook



Thomas Mann es sobrecogedor narrando agonías. Al leer aquí la de la señora Buddenbrook me vino a la memoria el niño con meningitis de Doktor Faustus, cuyo nombre y papel en la novela no recuerdo pero que desde entonces hace que se me ericen los pelos cuando oigo hablar de esa enfermedad. Lo mismo me podría pasar desde ahora con la neumonía (“¡Algo para dormir, caballeros!”) si no me constara lo que hemos avanzado en cuestión de sedación. Y eso para no hablar del relato de una extracción de muelas de las de entonces, que también aparece aquí.

El caso es que en Los Buddenbrook, como en La montaña mágica, la enfermedad se asocia a la lucidez, a una extraña lucidez que se impone sobre una vida superficial que puede arrastrarse durante años, incluso con éxito, como es el caso del cónsul y luego senador Thomas Buddenbrook. Las expectativas de este hombre se ven truncadas con la personalidad hipersensible y enfermiza de su único hijo, tipo del artista romántico, que muere después de una arrebatadora improvisación musical. Pero previamente el senador había hecho ya la experiencia del dolor como paso previo a una muerte que se le aparece como la vida definitiva.

Por cierto, que sólo Thomas Mann es capaz de narrar la muerte de un personaje dedicando un larguísimo capítulo a contar un día normal de su vida para en el siguiente describir con pelos y señales, y con frialdad de enciclopedia, la enfermedad de la que murió (“El tifus cursa del siguiente modo:”)

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21 junio 2014

Bovary y similares



Tocqueville, en La democracia en América:

Cuando un europeo quiere reflejar en sus ficciones una de esas grandes catástrofes que tan a menudo suceden entre nosotros en el seno del matrimonio, procura excitar de antemano la compasión del lector mostrándole unos seres mal avenidos o a quienes se ha obligado a convivir. Aunque una larga tolerancia haya relajado nuestras costumbres desde hace tiempo, difícilmente conseguiría interesarnos en las desventuras de esos personajes si no empezara por excusar su falta. Este artificio no deja de surtir efecto. El espectáculo cotidiano de que somos testigos nos predispone cumplidamente a la indulgencia.

Los escritores norteamericanos no pueden presentar a sus lectores tales excusas como verosímiles, pues tanto sus leyes como sus costumbres las rechazan de plano. Así pues, ante la imposibilidad de hacer amable el desorden, renuncian a presentarlo. A esta causa, en parte, hay que atribuir la escasez de novelas que se publican en los Estados Unidos. 



Todavía no había aparecido La letra escarlata de Hawthorne. Es curioso, pero poco después de publicado el texto de Tocqueville empieza a despegar la novela norteamericana.



 

18 junio 2014

Daniele

Por un momento pensé que el nuevo rector de la Universidad de Valladolid era italiano: Daniele de Miguel. Pero en seguida reconocí el dialecto de los informadores locales de radio. Ya saben, “nose dirigímose ahora a Palencia, para conocere los detalles de…”

Lo malo es cuando hablan de la Consejería de Sanidace…


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14 junio 2014

Tubular Bells


Puesto a hacer largos viajes en solitario, discos como este son los más adecuados para transitar por puertos de montaña. "Fluctuante, etérea, onírica", son adjetivos que le colgaron algunos a la música de Mike Oldfield, y mucho de eso hay, ciertamente, así que le pega bien a un paisaje grandioso. Serviría también para relajar en la autovía de Extremadura, pero no es lo mismo.

Estoy hablando de un clásico, así que para los detalles véase wikipedia. A mí me lo dio a conocer un compañero de colegio y quedé inmediatamente seducido, a pesar de oírlo en un casete de mala muerte. Sorpresa añadida fue enterarse de dónde habían sacado la sintonía de Torneo, el mítico programa deportivo de Daniel Vindel. Pero aquella era, supongo, la versión orquestal que se hizo poco después. Desde luego, en Tubular Bells sonaba muy diferente.

Parte del encanto de Tubular Bells es que se trate de una pieza indivisa, salvo por el imperativo de las dos caras. Pero uno se dejaba fascinar también por los cambios de tema, que podían ser bruscos, como el que da paso a esa especie de polka final, o lo que sea. Desde luego, lo que yo siempre esperaba con ansia era la llegada de esa parte salvaje de la segunda cara que se diría la agonía del propio Satanás. De hecho, cuando supe que habían utilizado Tubular Bells en El exorcista, pensé que sería esa parte la elegida. Luego resultó que era la primera, esa cadencia monótona que todos recordamos.

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10 junio 2014

Guerra y paz

No comparto el entusiasmo de tantos lectores, y en particular del editor Muchnik, responsable de esta edición, por Guerra y paz. Hay páginas y páginas de paz y otras tantas y tantas de guerra que son de tipo más documental que novelesco y exigen una gran paciencia del lector. Pero estoy convencido de que se trata de una limitación mía, que esperaba mucha más novelería del autor de Anna Karenina. Es al final de la obra cuando aprecias la grandiosidad de esta novela-universo; pero te pilla cansado, tan cansado...

Quizá es un síntoma de su grandeza el hecho de que no fuera capaz de fragmentarla, como otras. Había pensado apurar una parte y e ir difiriendo las demás para sucesivas temporadas, pero me di cuenta de que eso me iba a hacer perder perspectiva, que una vez dentro había que llegar al final de una tacada.

De esta novela panorámica de la que tanto se podría comentar me llama la atención el personaje de Pierre Bezujov, ese escéptico que roza el nihilismo y llega a parecer un personaje de novela del siglo XX; pero cuyo final no se diluye en la nada, como suele suceder en estas, sino que acaba en un encuentro con Dios nada ingenuo ni artificial, sino como resultado de un peregrinaje dantesco por el infierno y el purgatorio en la tierra. No es, pues, un final feliz forzado, como podría pensarse, sino tan realista como el resto de la novela.


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08 junio 2014

Poder y resentimiento



...la difícil situación de las escuelas de educación en las universidades se ve contrarrestada por la enorme importancia que tienen en la esfera de la certificación de profesores y por su inmensa influencia ideológica en las escuelas del país. Nunca resulta sano que personas que son tenidas en poca estima ejerzan gran influencia en una esfera de importancia. La conjunción de poder y resentimiento es mortífera. El hecho de que la comunidad educativa identifique conocimientos con "elitismo" denota una estrategia nacida más de la hostilidad que de un principio racional. Los profesores de educación, rodeados en la universidad de prestigiosos colegas cuyo punto fuerte es supuestamente su nivel de conocimientos, han traducido el resentimiento contra este cuerpo de elite en resentimiento contra los conocimientos de los cuales deriva su prestigio. Este antagonismo fuera de lugar se ha definido a sí mismo retóricamente como antielitismo populista, lo cual, sumado al antiintelectualismo endémico, menoscaba aún más el aprendizaje académico tradicional.

J. D. Hirsch, La escuela que necesitamos

Una vez más, qué bien dicen los demás lo que yo pienso.

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06 junio 2014

"Relaciones de pareja"


Escándalo en las ondas: un veinte por ciento (o así) de los jóvenes admiten cierto tipo de violencia en las "relaciones de pareja". Plañid, plañid, malditos, que mientras os empecinéis en ese vocabulario no conseguiréis ni plantear el problema. "Pareja" tienen los lirones caretos, las águilas perdiceras y otras especies que nos hizo conocer el amigo Félix. Los seres humanos tienen novias, novios, esposas, esposos. "Relaciones de pareja" son las del Repolido con la Cariharta, y en ellas tienen cabida esas cosas, como bien sabía su colega la Gananciosa:

"... y cuando estos bellacones nos dan, azotan y acocean entonces nos adoran; si no, confiésame una verdad, por tu vida: después que te hubo Repolido castigado y brumado, ¿no te hizo alguna caricia?"

Cien mil me hizo, responde la Cariharta. ¿No quieres violencia? Devuelve su dignidad al matrimonio. Mientras no, las quejas encubren muy mal la envidia de los palos.




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03 junio 2014

Robert Gordon: "Rock Billy Boogie"


El mérito de este hombre fue hacer unos arreglos muy decentitos que dejaban los rockabillies de los 50 perfectamente reconocibles pero con la cara lavada, por así decir,  a base de una instrumentación más rica y una voz de las que hay pocas. Los grandes fans de los Vincent, Burnette, Cochran y demás me quemarán en efigie por esto que digo, pero vivo en un tiempo en que mola ser hereje.

De la primera cara de este disco se extrajeron tres singles, Rock billy boogie (de Johnny Burnette), Black slacks (de Bennet) y All by myself (de Fats Domino, el abuelo rocker de Louisiana, del que realiza una versión espectacular). The catman era una producción propia que homenajeaba a Gene Vincent. Y la sorpresa del disco, para mí al menos, estaba en su cara B, donde Gordon luce poderío vocal en unas melodías ya bastante alejadas del rock, tales como Wheel of fortune, Walk on by y el impresionante It´s only make believe. Ya en otro lugar dejé dicho que Rock billy boogie (1979) supuso el espaldarazo para este hombre, después de que Link Wray le ayudara a escalar. Aquí la guitarra creo que era de Chris Spedding, pero no lo aseguro.

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01 junio 2014

El castillo


Hace tiempo me metía yo aquí con los románticos de la lectura, que dicen que sólo se debe leer por placer. Pues bien, no entiendo cómo alguien puede leer a Kafka por gusto. Es un auténtico narrador de pesadillas, lo cual tiene su mérito, sin duda, pues no es nada fácil narrar bien una pesadilla. Y al decir pesadillas no me refiero a monstruos que se te quieren comer o cosas así, como alguna serie juvenil titulada de esa manera. Hablo de sueños angustiosos, obsesivos, desasosegantes, que pueden consistir en cosas cotidianas, pero transfiguradas de la manera que solo sabemos hacer los humanos cuando dormimos. Un interrogatorio a las tres de la mañana, tú que te metes en una habitación donde un tío insomne te habla sin parar, tus propios intentos de compartir su cama para dormir por fin un poco, un trabajo absurdo de bedel que nunca empieza, estar (simplemente estar) en una posada a la espera de no se sabe qué..., sólo Kafka es capaz de sostener trescientas páginas con este tipo de situaciones, y darle un toque onírico inconfundible. Este tipo es el mejor desmitificador del concepto de sueño. Y además no termina la novela, yo creo que adrede, para que tengas la sensación de despertarte de repente, como en las pesadillas.

Ya sé que no es la manera más airosa de comentar a Kafka: sería mejor aventurar una interpretación simbólica más. Eso se lo dejo a Hannah Arendt, por ejemplo, que firma un buen artículo en el prólogo de esta edición que he cogido (Galaxia Gutenberg). Tampoco es que sea una interpretación más: dice la doña que lo de Kafka es hacer una maqueta de la realidad, o un plano. Tú ves un plano y aquello no es el sitio, pero te permite ver cuál es su estructura y la relación entre sus partes. Tal vez, tal vez sea kafkiano el ordenamiento del mundo, por supuesto sin el factor Dios, o mejor dicho, sin el factor Cristo, y quizá por eso tenga sentido el considerar a Kafka como el mejor intérprete de la conciencia del siglo XX.

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29 mayo 2014

Ninis


... el mundo de la educación está lleno de la retórica del individualismo romántico, pero carente de ideas y de esperanza. Aprobar a los estudiantes por decreto es una terapia basada en la ilusión. Equivale a creer que se puede inducir una mejora psicológica y social, otorgando estrellas de oro inmerecidas y omnipresentes caritas sonrientes por cualquier trabajo que los alumnos lleguen a realizar. No obstante, la terapia de la ilusión lo único que logra es postergar el momento de enfrentarse a la realidad y rendir cuentas. Los estudiantes que han sido elogiados por su excelencia innata y su valor intrínseco y único descubren más tarde que no son capaces de conservar un buen empleo.

J. D. Hirsch, La escuela que necesitamos

Son los descartados (como diría el Papa) a fuerza de buenas intenciones.

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27 mayo 2014

"La revolución devora a su madre",


titulaba José María Pemán un capítulo de su historia de España para los escolares de los 40. La LOGSE empieza a devorar a su madre con los cinco escaños de Podemos. Consignas fáciles para posgraduados en ESO a quienes las viejas siglas de sus profesores (PSOE, IU) les resultan blandengues y timoratas. Pablo Iglesias se come a Pablo Iglesias. En el fondo, un cambio de piel de serpiente: unas lágrimas por el puño y la rosa, el sacrificio de ciento y pico años de honradez y firmeza en aras del fruto de treinta años de evaluación continua y aprendizaje significativo.
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24 mayo 2014

Hank Mizell: "Jungle rock"


Yo tampoco lo conocía de nada cuando lo compré en Simago, pero tenía buenas trazas: hombre, he de decir que la canción titular sabía que la tenía grabada Shakin´ Stevens, y además la cinta era de Charly Records, garantía de, hum, autenticidad. Desde entonces Hank Mizell es uno de mis rockers favoritos. El hombre, como otros de su estilo, tuvo una segunda oportunidad a finales de los 70, ya con esas arrugas que luce en la portada, y, como otros de su estilo, se dedicó a arreglar sus "éxitos" de los 50.

Se trata de un disco medio conceptual, cosa nada normal en un disco de rockabilly, a no ser que entendamos que la estupidez de las letras (las cosas como son) les den unidad. Digo medio conceptual porque hay varias canciones que se refieren a la jungla. Aparte del titular, tenemos Singing in the jungle, Kangaroo rock, Animal rock and roll y Ubangi stomp (Ubangi, si no me equivoco, era el antiguo nombre de la República Centroafricana; el original es de Warren Smith). Pero, entre nosotros, la que más me sigue poniendo (con perdón) es Rakin´ and scrapin´. Mizell exhibe su voz grave y aguardentosa y se acompaña con un rasgueo ácido de guitarra y un saxo cuya paternidad desconozco por aquello de que los casetes no solían traer información.

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22 mayo 2014

Trabajos de amor ensangrentados

Hay puristas en todo, y su opción no tiene por qué cargarse con connotaciones negativas. Tete Montoliu tenía todo el derecho a hacer jazz como Duke Ellington, y Edmund Crispin a escribir novela policíaca a lo Agatha Christie. Un colegio inglés con su ceremonia de graduación, modales exquisitos, ironías sutiles, un detective culto y una larga explicación final, son ingredientes de este relato y al parecer del resto de los que escribió este hombre.

Lo de Trabajos de amor ensangrentados alude a Shakespeare, claro, porque Shakespeare forma parte de la trama, y los guiños al bardo y a su obra son constantes. El Gervase Fen que ejerce de detective bosteza cuando tiene que explicar una solución tan clara, para él, a gente tan obtusa como la que le rodea. Pero antes ha tenido que sudar y pasar miedo enfrentándose a los malos, y hay que reconocer que Crispin tiene arte para narrar estas secuencias aventureras. En realidad, toda la novela es un buen divertimento, tanto por el dicho arte narrativo como por el abundante humor, presente tanto en el diálogo como en las situaciones.

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20 mayo 2014

Miscelánea

Muerte de Mercedes Salisachs: en La Gaceta, de derechas, noticia de portada; en El País, de izquierdas, relegada a páginas de cultura; todo muy normal. En La Gaceta, de derechas, una noticia de agencia, esquelética; en El País, de izquierdas, la crónica de un escritor, en concreto de Ignacio Vidal-Folch. Todo muy normal.

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Muy mal le tiene que pintar a César Vidal para escribir una cosa titulada Historia secreta de la Iglesia católica. Jugando a Dan Brown, con lo que ha sido este hombre.

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Cañete lo demuestra de nuevo: nada más patético que uno de derechas queriendo ser más progre que los progres. No quiso ser machista, dice el tío, y por eso no atacó a fondo en el debate con la otra. Amigo, eso se llama caballerosidad, y está catalogado como una de las modalidades incruentas de machismo. Que no te enteras.


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18 mayo 2014

Juliano y Cirilo


Chateaubriand, en El genio del cristianismo.

La obra que contra ellos [los cristianos] escribió [Juliano el Apóstata] no ha llegado hasta nosotros. Pero san Cirilo, patriarca de Alejandría, cita algunos fragmentos en su refutación, trabajo que poseemos. Cuando Juliano se muestra razonador, san Cirilo triunfa de él; mas cuando el emperador recurre a la ironía, el patriarca pierde sus ventajas. El estilo de Juliano es vivo, animado, florido, al paso que san Cirilo se encoleriza y se muestra incoherente, oscuro, amanerado.


O sea, nihil novum.

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16 mayo 2014

Kenny G: "Classics in the key of G"


El smooth jazz viene bien en el coche según quien te acompañe, y también como fondo de una actividad intelectual. Sin embargo más de veinte minutos de saxo me resultan cargantes. Kenny G tuvo su apogeo en los 90 y The moment me pareció una cosa soberbia, así que me agencié también estos clásicos, producidos en el 99, o sea, en los estertores del casete como soporte musical. He de decir que me agradaba más este Desafinado que el original de Stan Getz, quizá porque el jazz nunca fue mi fuerte. El resto responde también a las expectativas de un profano. Cuando dice clásicos son clásicos: Summertime, The look of love, What a wonderful world, In a sentimental mood, The girl from Ipanema, Stranger on the shore, Body and soul, Round midnight y Over the rainbow. Y, como estaba en el candelero, se permitía featurear a George Benson, Bebel Gilberto e incluso la voz del difunto Louis Armstrong.

Era un típico producto para regalar en Navidad, de acuerdo.

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15 mayo 2014

André Breton y los datos fundamentales del surrealismo

Este meritorio ensayo está compuesto como una alabanza de fines y de medios; vamos, que va en plan laudatorio. Sin embargo, no consigue convencerme de que la escritura automática sea algo más que una técnica útil para psiquiatras, o que la yuxtaposición de cosas extrañas sea buen medio para captar esas cosas que no puede soñar la filosofía. Eso sí, ayuda a comprender un poco más la poesía de un Vicente Aleixandre, que es el surrealista que mejor conozco, y ello a pesar de que no lo nombra nunca. La lucha por borrar los límites, el amor como deseo de fusión con una totalidad digamos mística, todo eso, que yo creí original de don Vicente, está en la carta de identidad del surrealismo, según Carrouges, porque al parecer se trata de salir de un Matrix (¿alguien se acuerda ya de aquello?) creado por una razón y un sentido común de cortos alcances.


Antes de pasar a analizar la escritura automática y el azar objetivo, conceptos claves del surrealismo, Carrouges vincula aquí el surrealismo con viejas metafísicas, en concreto con el hermetismo y con la alquimia, conocidas bastante bien por Breton, al parecer, y concluye con un análisis de la relación del arte surrealista con la ciencia. En este sentido, Carrouges no rechaza nada, sino que opta por una complementariedad: arte y ciencia cooperando en la búsqueda de esa superrealidad que un día estará a nuestro alcance. En definitiva, creo que Carrouges  esperaba demasiado de un movimiento más bien limitado, a no ser que se amplíen sus conceptos fundamentales hasta abarcar todo arte que pretenda no quedarse en lo superficial. 

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12 mayo 2014

Viciada de qué

Señora se encuentra en la calle al violador de su hija. Violador se cachondea. Señora compra gasolina y pega fuego a violador. Señora a la cárcel. Comentario de columnista: nuestra sociedad está "viciada de machismo".

Desde que denunciar el permisivismo te convierte en sospechoso de simpatizar con la Brigada político-social, parece que uno está obligado a utilizar este lenguaje idiota que no explica nada. Machismo. Hay que jorobarse.

Por qué no decir que el violador es uno más entre los beneficiados por esa desorientación ante el bien y el mal que es de lo que realmente está viciada nuestra sociedad. Legisladores y jueces no se creen su papel, y si no hay más violadores achicharrados es porque el estado permisivo pone más cuidado en reprimir al que se toma la justicia por su mano que al propio delincuente.

Por qué no decir también que, cuando se enseña que el sexo es una necesidad, equiparable a la comida o la bebida (y más publicitada, si cabe), no puede extrañar que haya quien se aplique el principio de que nadie tiene derecho a negarle el pan a un necesitado. No hay más violaciones porque las mujeres se lo han creído y se han vuelto complacientes en extremo. En el fondo, el violador es un tímido que no se atreve a pedir por Dios (es un decir) lo que le sería dado sin demasiado esfuerzo. Y aquí sí que concedo lo del machismo, pero de él son víctimas tanto las novias del momento (los casos de depresión en las chicas triplican los de los chicos) como las violadas. El permisivismo sexual está diseñado a la medida del egoísmo masculino.


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09 mayo 2014

Consideremos las siguientes paradojas...


-Poner el énfasis en el pensamiento crítico a la vez que se elimina el conocimiento reduce la capacidad del estudiante de pensar críticamente.

-Alabar a un niño constantemente para reafirmar su autoestima sin tener en cuenta su logro académico alimenta la autocomplacencia o el escepticismo, o ambos, y desemboca finalmente en un declive de la autoestima. 

-Prestar atención de modo significativo a un estudiante en una clase de veinte o cuarenta significa que el profesor acaba por abandonar a la mayoría de los niños la mayor parte del tiempo.

-Las tareas para casa, que han sido denominadas como "evolutivamente inapropiadas" han demostrado ser altamente apropiadas para millones de estudiantes en todo el mundo, mientras que los escasos conocimientos con los que se alimenta a los niños estadounidenses sí que es evolutivamente inapropiado (en dirección descendente) y encima a menudo les aburre. 

J. D. Hirsch, La educación que necesitamos.

Él lo llama paradojas, supongo que irónicamente. Cualquier educador que se guíe por la experiencia y no por construcciones mentales ex nihilo los llamaría principios elementales.

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03 mayo 2014

Matchbox (1979)

Uno tiene a veces la suerte de que el primer disco que oye dentro de un género determinado sea el mejor de ese género. Estoy convencido de que eso es lo que me sucedió en 1979 con este trabajo, poco después de haber oído que existía algo llamado rockabilly. El término lo escuché por primera vez en un programa de televisión de Ángel Casas, Musical Express creo que se llamaba, pero no recuerdo quién actuaba. Poco después veo en un anuncio de El gran musical: "El mejor rockabilly: Matchbox". El siguiente paso es la audición de Rockabilly rebel: tocado y hundido. Me compro el casete. Empieza por el citado RR, sigue por el que fue primer single, Buzz buzz a diddle it (una oscura pieza cincuentera de un tal Freddy Cannon), y continúa disparando: Seventeen, Tell me how... Estado de delirio hasta el final de Black slacks, el tema de un tal Bennett que Robert Gordon había grabado con éxito por esas mismas fechas.

No he vuelto a oír nada igual. Ni siquiera proveniente de los Estados Unidos, y eso que estamos hablando de un rock and roll con una tasa de country más elevada de lo habitual (rock + hillbilly). El grupo, británico, lo constituían unos músicos soberbios y bien avenidos, comandados sin duda por el guitarrista Steve Bloomfield, que conocía bien el country y sus aledaños y había grabado un disco en solitario (literalmente: lo tocaba todo) que puede disputarle los laureles al que estoy comentando. Él componía la mitad de este Matchbox (nombre del grupo y del disco, homenaje a Carl Perkins) y, francamente, uno podía pensar que cosas como Everybody needsa little love o Poor boy eran temas tradicionales. Graham Fenton, cantante, hacía lo posible por imitar a Gene Vincent y Buddy Holly pero eso yo entonces no lo sabía y me pareció eso que llaman muy auténtico, salvando ciertos ribetes de afeminamiento que no dejaban de irritarme (y presentes también en Gene y Buddy)

En fin, a ustedes todo esto les sonará como a mí cuando me cantan las glorias de Camarón, pero qué se le va a hacer. Misterios del paladar musical.


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30 abril 2014

La enfermedad del amor

El protagonista de esta novela es un alter ego de Antonio Prieto, un filólogo que ejerce de profesor universitario en diversas ciudades de Italia, y sufre esa enfermedad del amor que poetizaron los trovadores y los poetas petrarquistas, y de la que se burló cruelmente Fernando de Rojas en La Celestina. Este nuevo Calisto no paga con la muerte sino con la amnesia, y su enfermedad del amor está íntimamente relacionada con ese río Bíos, esa vida en sentido nietzscheano que consiste en una exaltación del instinto, en este caso no de la voluntad de poder sino del eros, rechazando toda moral a la que se ve como imposición extrínseca y mera represión.

La enfermedad de nuestro hombre tiene diversas crisis, con nombre de mujer: en el pasado, esa Letizia que le arrebató "un viento helado de junio", de naturaleza nunca revelada pero tal vez relacionada con los malvados moralistas y ese momento en que ella le dijo "no puedo seguir: tengo la sensación de que me estás utilizando"; y, en el presente, Brenda, la lasciva puella que compartía piso con él y su compañero saxofonista (que pone una especie de banda sonora a la novela) y que es asesinada: el sentido de este asesinato y la relación simbólica de Brenda con Letizia y con el propio protagonista constituye el mayor misterio de la novela, que no he sido capaz de descifrar. Prieto suele depararme estas frustraciones después de muy buenos ratos de lectura.


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26 abril 2014

Se murió el tema 10


De los autores que uno explica con cierta extensión en clase, Gabriel García Márquez era probablemente el único vivo. Ahora ya no lo es. Era el ídolo de los universitarios de mi generación y resulta difícil decir hasta qué punto eso se debía a la literatura o a la política. Personalmente me alejé de esos autores desde que vi en la televisión una serie basada en novelas hispanoamericanas del XX, llamada Escrito en América, una cosa realmente soporífera.

Creo que si pudiéramos acercarnos a la cara de los personajes de García Márquez descubriríamos que tienen ojos de muerto. Es un mundo peculiar, sí, un mundo mágico, sí, y sé que a mucha gente le fascina, pero a mí me produce cierto repeluzno. El coronel es una especie de Sísifo sin pedrusco, mirando cada día el buzón, y los demás parecen actuar a fuerza de reflejos, sin sangre en las venas y, desde luego, sin el hilo de esperanza que es el motor de la citada narración. Tal vez el colombiano tuviera de Juan Rulfo y de su Pedro Páramo mucho más de lo que se ha dicho. De todos modos, tampoco puedo opinar mucho habiendo terminado sólo el Coronel y la Crónica (por cierto: si Borges no hubiera tenido a Eduardo Mallea, tal vez podría haberle aplicado a García Márquez su famosa ironía sobre aquel: "qué lindos títulos pone; es una lástima que tenga la costumbre de adjuntarles un libro"). De otras obras suyas, como los Cien años y la Candida Eréndira, me produjeron rechazo, qué le vamos a hacer, las frecuentes incursiones en el asunto venéreo. En efecto, estos seres sin sangre parecen conservar sólo la que pone en marcha el chimbo, que dicen en Colombia. Gabriel García Márquez o cómo fornican los zombis. Pero ya digo, esto es mi opinión a día de hoy y puede cambiar si Dios me da vida, larga vida.

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22 abril 2014

Hombre de criterio


Me intrigaba esa expresión cuando empecé a leer Camino. Y más en cuanto que san Josemaría la vinculaba con "meterse por caminos de oración y de Amor". Si entonces hubiese estado leyendo Guerra y paz, me lo habría explicado perfectamente Tolstoi cuando describe al nuevo Pierre que ha descubierto a Dios.

En los asuntos prácticos, Pierre notaba ahora, de un modo imprevisto, que contaba con el punto de apoyo que antaño le faltaba. En otros tiempos cualquier cuestión de dinero, sobre todo las peticiones que, dada su enorme riqueza, le hacían con frecuencia, lo sumían en un mar de confusiones "¿Le doy o no? --se preguntaba--. Tengo mucho y ese hombre lo necesita. Pero aquel otro tiene más necesidad aún. ¿Quién lo necesita más? ¿Y si los dos me engañan?" Antes no encontraba solución a esas preguntas y daba a todos. La misma turbación le producía cualquier consejo sobre el modo de administrar sus bienes de fortuna.

Ahora, con gran asombro suyo, ya no encontraba en semejantes problemas dudas ni confusiones. Había ahora en él una especie de juez que, de acuerdo con determinadas leyes, ignoradas por él mismo, le dictaba lo que convenía hacer o no hacer.


Como antes, no sentía atracción por el dinero, pero sabía perfectamente lo que debía o no debía hacer con él. El primer caso práctico a resolver por ese juez fue el de un coronel francés prisionero, quien después de contarle con todo detalle sus proezas le pidió, casi exigiendo, cuatro mil francos para enviárselos a su mujer y a sus hijos. Pierre, sin esfuerzo alguno, se los negó, admirándose después de lo fácil y sencillo que resultaba hacerlo; en otros tiempos le habría parecido una dificultad invencible. Y al mismo tiempo que denegaba la petición del coronel, pensaba cómo hacer, antes de irse de Orel, para que el oficial italiano aceptase el dinero que evidentemente necesitaba.

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20 abril 2014

Flashbacks, volumen 2

Lo malo de comprar casetes en vez de discos era, entre otras cosas, que te perdías gran parte de la información: en los 70 no había internet. En este caso, la cinta no informaba de la marca del cochazo de la portada. Era una colección de la CFE que reunía cosas de los 50, primeros 60 tal vez; el nacimiento del rock and roll, vaya. Este volumen (no conozco los otros) traía muchas piezas de doo-wop, que servían para hacerte una idea de la cantidad de grupos que se dedicaron a este género en esos años. Desde luego, desde mi punto de vista, Rocky Sharpe & The Replays los mejoraron sensiblemente. Yo destacaría Walking along, de los Solitaires, y Remember then, de The Earls.

Algunas pistas eran francamente deleznables, como las de Don and Dewey. Lo de Koko Taylor (Wang dang doodle), sintiéndolo mucho, no me hacía ninguna gracia entonces, y ahora tampoco. Hay cosas simpáticas, como Last kiss de J. Frank Wilson, y curiosas como la versión original de ese Popotitos que bailaron nuestros padres en la voz de los Teen Tops y que atentó también Miguel Ríos. Se titula Bonie Moronie y su autor e intérprete es un rocker negro llamado Larry Williams.

Lo mejor son las piezas de Little Richard (Rip it up, Ready Teddy) y Bill Haley (R. O. C. K.), junto al Rudy´s rock del saxo de los Comets, Rudy Pompilli. Y han colado de rondón dos frenéticos números de rock and roll a cargo de Hank C. Burnette, rocker sueco muy posterior al resto de intérpretes, y que eran los que yo siempre esperaba al oír esta cinta.

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14 abril 2014

Las cloacas del 11-M


Este libro mal escrito y peor editado añade bastante poco a lo ya expuesto (mucho mejor) por José María de Pablo en La cuarta trama y por Luis del Pino en su larga serie de artículos sobre la cuestión: la mochila de Vallecas, el cachondeo de los explosivos, las mil caras del Chino, el numerito circense de la Kangoo, etc. Su única aportación relevante, en la última parte, es su propia tesis sobre las intenciones que movieron a ejecutar aquella salvajada y sobre sus autores. Según López Bru, se trató de dar un viraje a la política antiterrorista sin que forzosamente hubiera de cambiar el gobierno. El PP tenía previsto un atentado dirigido, a través de sus infiltrados en la ETA, que movería al electorado definitivamente en su favor. Pero las "cloacas malas" del Estado, es decir, miembros de las fuerzas de seguridad y de los servicios de inteligencia que militaban a favor de la entente con ETA, decidieron adelantarse y provocar una masacre: en cuanto se descubriera el pastel de los inflitrados, el gobierno se vería forzado a la negociación. El invento de los islamistas vino después, como mal menor para el gobierno (y por tanto para el sistema) cuando algo hizo pensar que el PP se avenía. Al perder este las elecciones continuó la farsa.

El autor repite mucho aquello de se non é vero é ben trovato, y la frase puede aplicarse a su propia teoría. Pero cuando le da por jugar a Dan Brown y sugerir que el Opus Dei estaba en la conjura para cambiar de signo la autoría del atentado, pierde credibilidad a chorros. Vamos, no es que pierda credibilidad, sino que no tienes más remedio que pensar que este tío es imbécil. Y eso juega claramente en su contra. Bueno, eso y los atentados que comete contra la lengua española, hasta el punto de que parece querer competir con el portero de La gran familia: alegoría por analogía, proverbial por asombroso, alter ego (quizá) por homólogo, uña y carne del por uña y carne con, editorial (de periódico) en femenino, prolijo por pródigo, indelebles sin venir a cuento... Sin hablar de las erratas y del continuo uso de la raya en lugar del guion. Un auténtico 11-M lingüístico, si decirlo no fuera falta de respeto a los muertos.

Para que mi opinión sobre él salga más fácilmente en Google, escribo su nombre completo: Ignacio López Bru.

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11 abril 2014

Esto nos ha pasado por la guerra de Irak.

En Las cloacas del 11-M, Ignacio López Bru dice que la COPE estuvo dividida aquellos días: mientras un sector (Apezarena, Villa) dio pronto pábulo a la tesis islamista, hubo otros (Jiménez Losantos, Cacho, Sánchez Vicente, López Schlichting) que nunca tragaron. De hecho, es este un libro ad usum delphini, siendo en este caso el delfín el entorno de Federico, por así decir, para el que hay jabón a cubos y que le ríen la gracia en la contraportada.

Pero las cosas no fueron así. Una de las pocas cosas que recuerdo de las que se dijeron en la radio al anochecer del día 11 es la frase que he puesto en el título, dicha por Jesús Cacho con tono de sentar cátedra y desengañar al personal. Oh, vamos, en aquellos días, la autoría islamista era algo tan deseado por unos y tan temido por otros que todo el mundo estaba emocionalmente preparado para aceptarla, desde que se le ocurrió a Otegui. Menos historias de héroes y villanos.

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09 abril 2014

Metanoia


Antes parecía una buena persona, pero desgraciada; por ello, la gente se alejaba de él aun sin darse cuenta. Ahora, su rostro estaba siempre iluminado por una sonrisa jubilosa y en sus ojos se transparentaba la simpatía por los hombres, la pregunta de si estaban todos tan a gusto como lo estaba él. Y los demás se encontraban siempre bien en su presencia.

Antes hablaba mucho; se acaloraba en las discusiones y escuchaba poco; ahora rara vez se apasionaba y sabía escuchar de tal manera que todos le confiaban de buen grado sus más íntimos secretos.

(Pierre, en Guerra y paz, después de esto)

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06 abril 2014

The Blues Brothers Complete

Los solos de guitarra del rockabilly me prepararon para apreciar el blues, pero sobre todo el blues blanco (por motivos estrictamente musicales, he de decir, por si acaso, que el Laico Oficio tiene oídos por doquier). Ahora mismo oigo una delicia de Robben Ford mientras tecleo. En la película The Blues Brothers hay números antológicos, como sabe cualquier aficionado. Hay que aguantar un poco los de soul, como el pesadísimo The old landmark de James Brown, pero en seguida llegan Minnie theMoocher y Sweet home Chicago, el primero a cargo de Cab Calloway, el segundo interpretado por los propios Brothers en la voz; ambas piezas me parecen lo mejor del disco, que imagino que no contiene sólo temas de la película. Es cierto que Minnie the Moocher gusta mucho más si ves a Calloway paseándose por el escenario con su smoking blanco.

Pos supuesto, sucede lo mismo con las piezas interpretadas por Jake y Elwood, por darles el nombre de la ficción. No me gusta lo que han hecho con Jailhouse Rock y con Flip flop and fly, pero en fin, es su estilo. En cambio quedan muy bien Shake a tail feather o Messin´ with the kid, junto a los popularizados Everybody needssomebody to love y Gimme some lovin´. Y hay cosas prescindibles, claro: es un doble LP o MC con diecisiete canciones.


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04 abril 2014

Esto no es todo

Quino es a la literatura lo que un buen viñetista de diario, Forges o Mingote por citar a los clásicos, es al periodismo de opinión. En una de esas ocasiones en que te toca hacer una lista de libros recomendados, por aquello del fomento de la lectura y tal, me dio por incluir uno de Quino, y alguien que lo compró se quedó consternado porque no había nada que leer. Espero que aprendiera a hacerlo.

Este volumen, si no es todo, es casi todo lo que no es Mafalda. Como artista de su tiempo, Quino es un escéptico que siente compasión por el ser humano a la par que se ríe de sus invenciones (como ese Dios que se carcajea con un tratado de física) y de sus convenciones, y pone en evidencia su debilidad: todo lo suyo es como la monumental maqueta del avión que, en una agencia de viajes, se viene al suelo por el descuido de un tipo que engancha su chaqueta.


Las viñetas (o tiras) van agrupadas por temas: el amor y su degeneración en rutina, la comodidad burguesa y su rechazo de todo idealismo, el mundo moderno con la incomunicación y masificación (a lo Kafka o a lo Ionesco) que conlleva; la guerra como lugar privilegiado para el absurdo, la chapuza nacional, los abusos del poder... Y siempre con un dibujo tan expresivo que produce, en ocasiones, un leve escalofrío añadido a la sonrisa.

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28 marzo 2014

¿Stop desahucios? Guardaos vuestra moral rancia.

El clamor no cesa: dan dinero a los bancos y echan de sus casas a la gente que no puede pagar. Y sorprende el clamor. Se está pidiendo que se aplique una virtud cristiana, y de hecho el obispo de San Sebastián recurrió a una parábola evangélica para explicarlo: aquel deudor a quien se le perdonó una suma exorbitante y no fue capaz de perdonar a su vez una cantidad ridícula que se le debía a él. Hablamos de misericordia. Pero, ah... estamos en un estado laico, ¿recuerdan? ¿Cómo era la cantinela? "Tú no puedes imponer tu moral eclesiástica a toda la sociedad". En la sociedad civil los contratos se cumplen, y punto. No pagas, te vas. Hablamos de la ley. El banco es imprescindible para el funcionamiento del sistema. Un señor arruinado no lo es.

Y habrá que decirle a ese obispo que sus palabras suponen una intromisión intolerable de la esfera religiosa en la vida pública y que las creencias deben quedar en el ámbito de lo estrictamente personal.


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25 marzo 2014

Interior intimo meo

Pierre Bezujov (Guerra y paz) vive una experiencia preagustiniana.

No podía tener un objetivo, porque ahora poseía la fe. No la fe en determinadas normas o palabras, ni la fe en unas ideas, sino la fe en un Dios vivo siempre presente. Hasta entonces lo había buscado en los objetivos que se planteaba, porque aquella búsqueda de un fin no era más que la búsqueda de Dios. Y de súbito, en el cautiverio, había conocido, sin necesidad de palabras ni de razonamientos sino por sentimiento directo, lo que su niñera le había dicho muchos años atrás: Dios está aquí, en todas partes. Pierre había aprendido que el Dios de Karatáiev era más grande, infinito e inconcebible que el Arquitecto del Universo reconocido por los masones. Y experimentaba el sentimiento de un hombre que ha encontrado de pronto bajo sus pies lo que había buscado durante mucho tiempo, mientras dirigía la vista a lo lejano. Durante su vida Pierre había mirado a un punto distante por encima de las cabezas de los hombres que lo rodeaban. Y ahora sabía que no era necesario fijar la vista allí, sino mirar sencillamente ante sí.

El siguiente paso es encontrarlo dentro de sí, más íntimo a él que él mismo. Si no lo dio, al menos encontró la paz, después de tanta guerra, no solo de sangre y fuego.

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24 marzo 2014

Shakin´ Stevens & Sunsets


Shakin´ Stevens era (es, creo que sigue en activo) uno de esos millones de fans de Elvis Presley que, como las moscas, no pueden estar equivocados. Se movía como él e incluso mejor, pero la voz dejaba que desear. A pesar de ello, fue uno de los protagonistas del revival rockabilly de los 70-80 en Gran Bretaña. Realmente, sus grabaciones de estudio no cedían en calidad a sus directos. Lo primero que le oí fue un Marie Marie (el original es de los Blasters, o sea de Dave Alvin) muy apañado, cuando ya actuaba solo. Después vino This ole house, versión rockera de lo de Rosemary Clooney, luego el álbum Shaky (ya había hecho suyo el hipocorístico que acuñaron sus seguidores) y luego, nada.

Pero antes se había hecho un hueco en esta escena con su grupo The Sunsets. Este album modesto con portada en blanco y negro reúne piezas realmente interesantes de las que destacaría las que abren cada cara: The spirit of Woodstock y That´s rock and roll. El resto son calcos del Rey, de Johnny Burnette y otros clásicos. Se atreve con Me and Bobby McGee y se deja oír, pero el I came out of the sky hace añorar a John Foggerty. En Big River boogie se calla y deja que su pianista rinda homenaje a un estándar originalmente titulado Swanee River. Return of the superstar es una tomadura de pelo pero se le perdona. 

Como curiosidad, mi casete venía con tres cubiertas.

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22 marzo 2014

¿Como en el 36? ¡Qué va!


Afortunadamente, esto no es el 36, suelen decir los comentaristas políticos cuando sucede algo que perturba la convivencia entre los españoles. Yo también he llegado a esa convicción leyendo esta tarde el correo. No estamos como en el 36, y por una simple razón que se expresa de modo proverbial: dos no riñen si uno no quiere.

Veamos: de Hazte Oír me comunican que gracias a mi firma, oh, los culpables de la profanación de una Misa del Gallo serán perseguidos legalmente. Y pasan a recordar los pormenores del suceso, señalando, quizá con la loable intención de resaltar la gravedad del caso, que "los fieles sintieron miedo".

Los fieles sintieron miedo...

No, no estamos en el 36.

Luego, una alerta de Google me lleva a una información según la cual, en la Universidad Complutense, unos ponentes pro vida fueron interrumpidos con gritos y amenazas de muerte por un grupo pro aborto. "Nos quitaron --dice una organizadora del acto-- el manifiesto y nos lo rompieron delante de nuestras narices"

Y yo, quieto.*

Esto no es el 36, qué va.

Ya sé que quien defiende sus ideas con argumentos se carga de razón y, en cambio, se desacredita quien sólo sabe recurrir al grito y la amenaza. En ese sentido, la causa pro vida no hace más que ganar puntos mientras el abortismo se está cubriendo de caca en cantidad.

Pero, hombre, ni una mala guantada...

Créanme, en la mayoría de estos casos no haría falta mucho más. Me han enseñado que para ser santo antes hay que ser hombre. Muchas veces quisiera que esto se hiciese realidad en su sentido más tosco. A ver si lo iban a tener más claro los del 36, tan preconciliares ellos. 

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*Es un modismo familiar. Procede de una anécdota sobre un tipo que, queriendo seguramente presumir de aplomo, contaba cómo le iban robando los productos de su huerta mientras él observaba a distancia. No recuerdo cómo acababa la cosa, pero por la sorna con que lo contaba mi padre, debía de ser que se lo acababan llevando todo... y yo, quieto.

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20 marzo 2014

El conde Lucanor


Nuestra Scheherezade, vaya por Dios, vino a ser un respetable varón, barbado o no, pero con el dedo admonitorio. Bien es cierto que este cuentacuentos no daba sus consejos sino a demanda. También es verdad que muchas de sus historias son tan árabes como las Mil y una Noches: los árabes no solo contaban historias de amor y fantasía a lo Aladino.

Y, bien mirado, se trata de uno de los libros más simpáticos de la Edad Media española. El conde y su consejero son lo que se dice unos buenazos y caen tanto más en gracia en cuanto se expresan en ese castellano del XIV, tan ingenuo a nuestra vista. Es como un humorista andaluz o argentino que resulta más chispeante a los foráneos por mor de su acento. Y uno no puede evitar sonreír de hecho muchas veces, como al ver a esos dos caballos que se llevaban muy mal, a los que deciden echarles a un león para conseguir que se entiendan; o al moro de la mujer antojadiza, a la que preparó un estanque con barro a base de azúcar, canela y clavo; y, por supuesto, al padre y al hijo con su burro, que nunca lo hacían bien, ya se montara el uno o el otro, los dos o ninguno.

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18 marzo 2014

Pero qué carcas eran estos genios, madre.

                                                

[Natasha] no comprendía en absoluto las discusiones y conversaciones referentes a los derechos de la mujer, a las relaciones entre cónyuges, sus libertades y recíprocas obligaciones, que entonces no fueron llamados problemas como ahora, aunque eran los mismos que en nuestra época.

Esas cuestiones, entonces como ahora, no  existían más que para personas que sólo ven en el matrimonio el placer que mutuamente se procuran los esposos, es decir, tan sólo el principio del matrimonio, y no toda su importancia, que radica en la familia.

Aquellos razonamientos y las cuestiones de hoy, parecidas a la pregunta de cómo conseguir el mayor placer comiendo, no existían de hecho, ni existen hoy para quienes piensan que la finalidad de la comida es alimentarse, y la finalidad del matrimonio es la familia.

Narrador, en Guerra y paz.


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08 marzo 2014

The Brothers Four: "Más éxitos folk"


Desconozco el título original, si es que lo hay (puede que el recopilatorio sea español). Entrando los 80 este cuarteto volvió a gozar de popularidad con las nuevas versiones que realizó de sus éxitos sesenteros. Greenfields & other gold (que imagino del 79) se subtituló aquí Doce clásicos del folk americano y esos clásicos sonaban, desde luego, a la perfección. Descubrir, más tarde, la versión sesentera de Greenfields y The green leaves of summer fue decepcionante: las voces eran ya magníficas pero cantaban como si les hubieran atiborrado de valium.
 
Esta secuela (1980) contenía, como indica su nombre, standards folk como This land is your land, que es lo primero que te enseñan siempre de Woody Guthrie; Shenandoah (un coro de ensueño), Scarlett ribbons, o Lemon tree; pero también cosas más recientes como el Don´t think twice de Bob Dylan o The most beautiful girl, una canción de Charlie Rich que ya excede los límites de lo folk pero que en sus voces no desentona del resto. Lo mismo hay que decir de Tie a yellow ribbon, y quizá digo lo mismo porque tengo en el subconsciente la versión de Los Mismos. Scotch and soda pertenece más bien al ámbito del swing, así como tal vez San Francisco Bay blues. El caso es que me gusta redactar estas notas sin buscar información y voy a hacer como si no existiera internet para comprobarlo.

Ellos eran los típicos amigotes universitarios que descubren que no cantan mal y se lanzan. Brothers es aquí adjetivo, así que de hermanos nanay. Su nombre es mucho menos conocido que Peter, Paul and Mary, pero les dan cien mil vueltas. El repertorio coincide en gran parte, de modo que les recomiendo que busquen al cuarteto más que al trío, si tienen curiosidad por lo que cantan los norteamericanos después de bien comer.

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05 marzo 2014

Vetos

Basta con admitir que algo amenaza la tranquilidad pública y todo acto resulta justificado. Todos los terribles excesos del Terror se cometieron con el pretexto de la tranquilidad pública. 

Narrador, en Guerra y paz, de León Tolstoi

 Que se lo digan a los decanos y rectores de las universidades españolas. ¿Cómo vetar a este incómodo personaje? Respuesta: Puede alterar el orden público.


02 marzo 2014

El rabí de Nazaret, hospedado en casa de Zaqueo

El jefe de publicanos es conocido por haberse enriquecido a base de fraudes y extorsiones

Así podrían haber titulado los de La Gaceta si hubieran vivido en la Judea del siglo I. Más o menos como hicieron el otro día con lo de "Marina Geli, invitada en un colegio del Opus Dei", titular al que seguía un currículum poco edificante de la señora en cuestión. 

Sí: Jesús podía haber llamado a Zaqueo chorizo y chupasangres, cuando aún estaba subido en el árbol, y todos se habrían divertido mucho. En lugar de eso, prefirió ofrecerle amistad y comprensión, con el resultado sabido. 

No creo que Eduardo García Serrano faltase a la propiedad lingüística cuando calificó a la Geli como lo hizo, pero sólo consiguió perder una bonita suma de euros. Las de La Vall conocerían o no el incidente con don Eduardo, pero sí que habían leído el Evangelio según san quien fuese, que no me acuerdo. Sin duda no fueron tan idiotas como para permitirle a la doña impartir una charla de educación sexual; en cambio, la doña tuvo la oportunidad de conocer más de cerca a unas personas que tal vez pudieran enseñarle algo a ella. 

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