23 marzo 2016

Abba: "Waterloo"


A la hora de elegir un casete de Abba me dije que por qué no empezar desde el principio, y así este acabó siendo uno de tantos proyectos inacabados, porque no continué con la adquisición del resto. Por entonces no conocía la existencia de Ring ring, que es realmente el primer disco grande del cuarteto.

Si no continué no es porque me decepcionara, desde luego. El material de Waterloo podría constituir un grandes éxitos para cualquier otro grupo. Se nota que es una de sus primeras producciones porque aún meten mucha baza en lo vocal los dos varones, que más tarde se quitaron de en medio para dedicarse a sus zapatos, es decir, a la composición y a la parte instrumental. Las chicas se bastaban y sobraban para cantar. Es algo parecido a lo que sucedió con los hermanos Carpenter: hubo un momento en que el chaval (¿Richard se llamaba?) se dio cuenta de que tenía que dejar sola a Karen. En fin, lo más granado del disco es, por supuesto, la canción que les dio la victoria en Eurovisión y que da título al disco. Destaca también el lento Hasta mañana, Honey honey y Gonna sing you my lovesong, por no hablar del Ring ring que vuelve a aparecer. De Hasta mañana a lo más bestia que es King Kong song, toda una gama de ritmos.

Y no, no pienso decir nada de la indumentaria que gastaban.

__

21 marzo 2016

Hacia otra España


Hacia otra España es lo único que se encuentra, creo, de Ramiro de Maeztu en versión digital. Edición de Javier Varela, Clásicos del pensamiento, Biblioteca Nueva. Es una colección de artículos agrupados en tres bloques que Maeztu o sus editores titularon "Páginas sueltas", "De las guerras" y "Hacia otra España". Su interés me parece limitado; limitado al estudioso de la política de la época. Ahí está una pieza que el famoso manual de COU de Lázaro y Tusón incluía entre los más representativos del dolor de España en la Generación del 98, "Parálisis progresiva" ("Parálisis... nos place la palabra")

Estamos ante el Maeztu primerizo, el dizque revolucionario: la verdad es que si lo comparas con las proclamas de los socialistas de su tiempo, su revolución se queda bastante aguada. Vamos a dejarlo en un liberalismo radical que la mayor parte de las veces se queda en una enmienda a la totalidad a la política de la Restauración. Y no deja de ser bastante realista y nada dogmático: así cuando ironiza sobre el hecho de que las democracias se rearmen y sea el zar, personaje autocrático y belicoso por excelencia, quien propone el desarme general. "¿No será cosa de preguntarse si la centuria que agoniza [el XIX, claro] ha transcurrido, pugnando en vano por ajustar los hechos a una filosofía preconcebida, en lugar de derivar la filosofía de la sucesión aleccionadora de los hechos?" En esas seguimos, amigo.

__


08 marzo 2016

No está mal como definición.


... el género ensayístico, que siempre ha gozado del privilegio de hacer preguntas en lugar de afirmaciones y de ofrecer propuestas en lugar de resultados...

Rosa Sala Rose, El misterioso caso alemán, Introducción



05 marzo 2016

De Goethe al momento político


Ando estos días buscando referencias que me expliquen por qué Goethe es un gran escritor, y en concreto por qué el Meister y las Afinidades son grandes novelas. Algunas películas las he apreciado sólo después de leer una crítica que más o menos me revelaba su sentido, pero con la literatura me sucede menos: si no veo una novela, la sigo sin ver después de los comentarios más o menos sesudos sobre ella (no digamos ya con obras poéticas, para cuya lectura a menudo me falta tanta gracia como para su creación). He rescatado del anaquel El misterioso caso alemán de Rosa Sala Rose, a ver qué pasa, aunque no espero mucho.

En todo caso, he llegado hasta el final del Meister como un campeón, sin dificultades en la lectura pero sin que me abandonase la sensación de vacío, cuando no de estar ante una versión ñoña del Cervantes de las ejemplares. Debe de ser cuestión de eso que llaman la diversidad cultural.

...

Estos días Enrique García-Máiquez se está revelando como un gran analista político (¡encima!), sin apearse de su tono de ironía jovial (véase el Trampolink). Algunos necesitamos ese optimismo como el comer, porque, aunque la resistencia sea más hermosa que la victoria, según al parecer célebre frase de Jünger, nos puede por momentos la desolación de comprobar que veinticinco años de LOGSE no salen gratis, que está al caer la dictadura más estúpida de todos los tiempos, que más pronto que tarde seremos represaliados por afirmar lo obvio. O sea, que el PSOE cederá a su querencia guerracivilista y totalitaria. Por eso, gente como Enrique, como Ignacio Ruiz Quintano o como Ignacio Aréchaga son el proverbal bálsamo, el tópico soplo de aire fresco, con los que uno puede ir a la muerte social con el espíritu con que Muñoz Seca fue a la muerte física.

...

Tétrico estoy, pardiez. Y sin embargo debería agradarme la perspectiva de formar parte de un reducto humano similar al de los hombres libro de Bradbury o de los compañeros de represión de Nicolae Steinhardt, sostenidos unos a otros cual castillo de naipes gracias a su decisión inquebrantable de mantener esa cultura que nos hace humanos a pesar de los stalines o los hijos del FRAP. A propósito de Steinhardt, está su traductora Viorica Patea un poco mosca porque la editorial (Sígueme) lo distribuye mal o no lo distribuye. Bueno, creo que es una editorial eclesiástica, y ya se sabe el espíritu de empresa que tiene ese estamento. Además, no es el típico libro best-seller sino un licor selecto. Le señalo como consuelo el nombre de algún entusiasta de marca mayor, una vez más el propio Enrique.

__

26 febrero 2016

The Golden Gate Quartet: "Negro spirituals"


El sonido de esta cinta siempre fue malo, y bien que lo siento, porque las voces de estos cuatro negros merecen otra cosa. Tal vez simplemente es que no lo habían remasterizado: hablamos de un grupo y de unas canciones con bastantes añitos. En algunas de estas piezas se puede apreciar un germen del futuro rock and roll: por aquellos años 80 en que lo compré me resultaba revelador, porque tenía mucha menos idea de música. Hoy veo que con lo que está emparentado directamente es con el boogie y el swing, y a través de ellos con el rock. Así lo vemos en Daniel saw the stone o Blind Barnabus, o en el mismo Joshua fit the battle of Jerico. Pero no lo compré por eso, sino por los lentos, tales como Go down Moses, Anyhow, Steal away and pray o Nobody knows the trouble I´ve seen. La noticia remota de estas armonías me venía, como otras cosas, de las películas del oeste.

__

17 febrero 2016

Cristo en Torremolinos


Desde luego, no esperaba encontrarme con un Bernanos español, o tal vez sí. Pero la experiencia ha sido decepcionante: es una historia moralista a lo Balarrasa, con gente que muere con las manos vacías después de dedicarse a la vidorra padre y gente que acaba regenerándose gracias al punto de esperanza que queda en ellos, o quizá gracias a un toque de gracia divina que saben aprovechar, o las dos cosas: este es el caso de Felipe, el protagonista. Creo que la novela habría ganado bastante si no llega a aparecer la figura de Cristo en persona, nunca designado como tal pero reconocido hasta por el lector más limitado. Al fin y al cabo, también hay en la novela un personaje que parece expiar con su muerte los pecados de los demás. Eso bastaba para justificar el título.

José María Souvirón reacciona aquí contra el desmadre de Torremolinos que abrió una vía de agua en la reserva espiritual de Occidente, en los años 60. Los caídos en esas redes contrastan con los sensatos, en diálogos correctos que recuerdan, insisto, el cine bienintencionado español de la época. Maricas y corruptos acaban en la perdición más absoluta y los buenos reciben con impecable espíritu cristiano los zarpazos del mal. También son correctas las descripciones de ambiente, hasta el punto en que uno añora esas travesías en cochazo por las costas de Málaga. Al final cierras el libro con satisfacción cuando hace tiempo que has comprendido su limitado alcance. A su nivel, cumple.

__

09 febrero 2016

"Como siempre, la Iglesia ha necesitado la oposición de otros para llegar a decirse a sí misma su propio misterio"



Interesante conclusión de Marie-Joseph Le Guillou (El rostro del Resucitado) comparando la cuestión de la libertad religiosa, planteada por el Concilio Vaticano II, y la situación del siglo IV, cuando la iglesia hubo de "reconocer las exigencias racionales de la fe y descubrir un lenguaje nuevo, revelado en sus significados y racional en sus expresiones". El liberalismo decimonónico habría hecho, así, el papel de los herejes de aquel momento primitivo.

Por supuesto, tanto lo de ha necesitado como lo de siempre han de tomarse como ejemplo de esa exageración a que el lenguaje humano tiende de suyo. Pero este fenómeno muestra también cómo Dios continúa, a través de su Iglesia, con esa admirable virtud de sacar bien del mal.


05 febrero 2016

Algo se muere en el alma



Uno se apega a cualquier cosa, y me voy a poner melancólico cada vez que vea el Cerro de San Cristóbal vacío de esa doble espadaña, o como quiera llamarse, que enmarcaba el monumento a Onésimo. Desde que tengo uso, no ya de razón, sino de sentidos, ha formado parte de mi entorno, de mi circunstancia, eso que al parecer es tan de uno mismo como el alma. He vivido cincuenta y dos años al pie, como quien dice, de ese cerro coronado por el monumento: él indicaba que estabas en casa al volver de viaje, y en cierto modo era el propio Valladolid que te decía adiós al salir. No dejará de estar el cerro pero no es lo mismo.

Onésimo Redondo Ortega nunca me dijo gran cosa, y su monumento era ya una cochambre, porque el anterior alcalde optó por abandonarlo, como si fuera la estatua de la libertad del Planeta de los Simios. Pero no dejaba de simbolizar el Valladolid moderno, dentro de esa España que se hizo moderna, paradójicamente, bajo la dirección de un régimen tradicionalista. Así que me duele que lo quiten con ese espíritu cainita que sobrevive en la izquierda española. En eso nunca defraudan.

__

01 febrero 2016

Fascistas


Un concejal de la oposición le dice a Carmena que está actuando como la dictadura franquista, al tratar de borrar de la memoria a la gente que no le es grata. Quizá. Pero también tendría sentido hacerle ver a la alcaldesa que hay algo peor que ser malo, y es ser encima tonto. La furia iconoclasta contra el callejero franquista está teniendo el efecto de mostrar cuánta gente del mundo de la cultura estuvo alineada con aquel bando, a pesar de todo. Es decir, que hubo más fascistas de lo que nos vienen diciendo desde hace tiempo. ¿Fascistas? Esa es otra. Esa gente a la que se descubre como franquista, en su mayor parte, no es tenida como tal por nuestros escolares, a quienes se les ha dicho sobre ellos de todo menos que eran fachas. Y con razón hasta cierto punto, porque aquella alineación no fue determinante en la obra de casi ninguno de ellos.

Me basta tirar de mi experiencia personal: Mihura era el debelador de tópicos, el que postulaba una vida libre de las ataduras burguesas y que llamaba Rosario y Sacramento a sus personajes más necios. Jardiel, el escéptico que se preguntaba si hubo alguna vez once mil vírgenes y hacía al propio Dios protagonista de una de sus novelas de comicidad disparatada. Ramón Gómez de la Serna, un anarquista rijosillo que se divertía imaginando mil y un tipos de senos. Wenceslao Fernández Flórez, otro nihilista para quien el bien no era más que una debilidad y mostró que el mundo se sostenía gracias a los pecados capitales. Dalí, el amigo de Buñuel y de Lorca, coautor con el primero de la irreverente Edad de oro y pintor del Gran masturbador. Gerardo Diego colaboró como nadie a introducir en España los vanguardismos poéticos y su único lazo con lo que se entiende por derecha podía ser su religiosidad personal. Manuel Machado era republicano y bohemio impenitente. De Cunqueiro sabíamos que era galleguista y escribió toda su vida en gallego. De Pla, lo mismo pero en catalán...

En suma, hablamos de posturas y actitudes que casan bastante poco con lo que suele uno relacionar con el imaginario franquista. Entonces, ¿qué pudo llevar a esas personas a tomar el partido que tomaron durante la guerra civil? O, formulado de otro modo: ¿Qué fue lo que vieron en el otro bando? Esa es la pregunta que, sin duda, los munícipes comunistas de Madrid prefieren esquivar pero cuya actitud sectaria, insisto, hace inevitable plantearse.

__

26 enero 2016

Emmylou Harris: "Elite Hotel"


Como ya dije comentando otro trabajo suyo, Elite hotel me parece de los más logrado de Emmylou Harris. El título no coincide con ninguna canción, y tampoco lo de elite parece compaginarse con las rotas escaleras que lucen en la portada. Pero lo que importa son las doce canciones que componen el LP-casete: algunas de composición propia o de su entorno: Rodney Crowell, Gram Parsons... Otras, excelentes versiones. Amarillo, que abre el fuego, no me parece gran cosa, pero inmediatamente da paso a un Together again superior al de su autor Buck Owens y la calidad ya no desciende: Feelin´single seein´double, de autor para mí desconocido; el Sin City de los Flying Burrito Brothers, por tanto casi propio; la cadenciosa One of these days, también excelente y de autoría oscura (E. Montgomery); y el inmenso Till I gain control again, compuesto por el descubrimiento de Emmylou, Rodney Crowell, y que llegó a interpretar Waylon Jennings.

La cara B también empieza discreta, con una lectura personal (más emotiva, más lenta) del beatliano Here, there and everywhere. OohLas Vegas, de Parsons, anima el cotarro y a continuación nos sorprende con un par de canciones live, cosa seria (el directo de esta mujer es extraordinario): Sweet dreams de Don Gibson, a cámara lenta pero impresionante; y uno de los mejores Jambalaya que se han oído, que ya es decir. El himno (que es como por allí llaman a los cantos religiosos) Satan´s jewel crown da paso a un broche de oro como Wheels, también de Parsons. En dos palabras...


20 enero 2016

La condición humana


Pocas veces me sucede empezar una novela sin la menor idea de su contenido, y es una de las mejores sensaciones que se pueden experimentar como lector. De La condición humana solo conocía su lugar en la primera división de la narrativa del siglo XX, por así decirlo, y que era el título más representativo de André Malraux. Fue sorprendente descubrir que se desarrollaba en la China, y en unas circunstancias históricas que me eran prácticamente desconocidas, con el enfrentamiento entre el partido comunista y el Kuomintang, en 1927. El arranque resultaba además bastante misterioso, ya que nos sitúa, muy cinematográficamente, ante una situación límite de la que no se nos dan antecedentes: un tipo a punto de asesinar a otro que duerme en una cama con dosel. Las reflexiones del asesino dan la pauta de lo que será la novela: un gran interrogante sobre la vida y la muerte con el trasfondo de uno de tantos momentos azarosos de la historia del pasado siglo. Unos tipos que ponen su vida al tablero por un ideal político sin tener idea de qué puede suceder cuando les den mate, lo cual acaba sucediendo en el caso de los más arriscados. Estos conviven con los que prefieren pasar por la historia sacando el máximo partido material y arriesgando lo menos posible, pero para estos tampoco hay tranquilidad espiritual.

No es, por tanto, una historia de buenos y malos, a pesar de que a los comunistas les toque bailar con la más fea y acabar reprimidos brutalmente. Malraux forma parte, más que del partido comunista, de lo que René Albères llamó cultura de la acción, por lo que son los personajes que se juegan la vida los que resultan más justificados en medio de un mundo de inseguridades.

__


18 enero 2016

Medicus eris si recte facias...


El buen hombre no tiene ni siquiera dos días de vida, quizá ni seis horas –dijo el estudiante de medicina–, y sin embargo no podemos dejar de combatir el mal. Será necesario prodigarle cuidados costosos.

…si non facias, non eris. Se decía de los reyes, pero podría aplicarse igual a los médicos.




16 enero 2016

El niño la camarada




A los dictadores les encanta fotografiarse con niños, testigos Facebook y Twitter, que bullen de imágenes como la que va aquí arriba. Es parte de su marketing. Sin embargo, no sé lo que puede beneficiar a Iglesias que le vean haciendo cuchi cuchi a un niño, como en la memorable sesión de inicio de legislatura. Qué va a pensar la gente de su mesías vengador.

En todo caso, creo que los motivos de la diputada Bescansa son mucho más simples, tanto como lo que hay bajo las rastas de su compañero de bancada. Es el orgullo de la madre que disfruta enseñando al rorro, pero potenciado por la impudicia de la generación logse, que se hace extensiva a sus maestros. Con el mismo desparpajo vociferan, dicen tacos o hacen aguas en la vía pública. Apuesto a que el próximo show es un magreo furibundo entre diputado y... diputada, con suerte.

__

15 enero 2016

Luis Eduardo Aute: "Grandes éxitos. Paseo por el amor y el deseo"

Si hubiera sido un vinilo, lo hubiera puesto siempre por la cara A; bueno, bastantes más veces. En la B también hay cosas muy catárticas, como Dos o tres segundos de ternura o Sin tu latido. Pero De paso me resultaba muy pretencioso y Cada vez que me amas un tostón. Aute será recordado por Al alba, Las cuatro y diez, De alguna manera o Pasaba por aquí. El subtítulo, amor y deseo, es acertado aunque la y vale aquí lo que un como. No hay animalidad pura, pero sí una reducción del amor al sentimiento, a un eros que no quiere pasar a otra cosa y cuya limitación más evidente es la fragilidad: la ruptura amorosa es el motivo más repetido en estas canciones. Una suave melancolía (“fue en ese cine, te acuerdas…”), la dificultad de resignarse (“pasaba por aquí…”), el tedio (“qué terriblemente absurdo es estar vivo”) o lo que los clásicos llamaban simplemente la ausencia (“de alguna manera tendré que olvidarte…”) son facetas de ese vacío que deja lo que quizá se ha tomado en un arrebato (“anda…”, “quiero bailar un slow with you tonight” caiga quien caiga), tal vez incluso con un toque de cinismo (“o me llevo a esa mujer o entre los tres nos organizamos…”). Pero los tonos más trágicos se alcanzan cuando la ruptura es forzada por un elemento extraño y brutal, como es la muerte violenta en Al alba. Creo que Aute no ha volado nunca tan alto como aquí, y eso independientemente de las circunstancias que motivaron la canción y de lo que yo opine de ellas.

Las versiones son todas muy remozadas desde el punto de vista orquestal, aunque los enlaces que he puesto no siempre corresponden a este disco. 


__

10 enero 2016

El malvado Carabel


Uno nace inevitablemente bueno o malo; si nace bueno, será absolutamente incapaz de hacer el mal; si nace malo, no tendría sentido que se propusiera ser bueno, pues sería renunciar a sus posibilidades, ya que es el mal lo que hace avanzar el mundo. Es difícil saber hasta qué punto el propio Wenceslao Fernández Flórez se creía esta tesis, enunciada por uno de sus personajes e ilustrada por el otro. No deja de ser una reflexión amarga que quizá nos hemos hecho alguna vez tras sufrir una injusticia, pero que no resiste el análisis, ya que olvida cosas fundamentales como que el bien no consiste sólo en dejar de hacer cosas, que el mal no deja de ser mal porque se haga chapuceramente, y que si en efecto hay gente que siente más repugnancia que otra a cometer maldades es gracias a la educación recibida y no debido a una especie de tara de nacimiento.

De hecho advertimos a lo largo de toda la novela una simpatía hacia el pobre hombre que le da título y un frío desprecio hacia quien se aprovecha de él, es decir, de los malos. De modo que prefiero interpretar el sarcasmo del autor como una pregunta: ¿por qué hemos dejado que las cosas sean así, o que alguien se vea obligado a pensar la realidad en esos términos?

Ya ven que me estoy tomando perfectamente en serio una novela de humor, eso que tantas veces nos han pedido que hagamos. Tras ese tratamiento humorístico, tan propio de los españoles (Ramón, Mihura, Jardiel), se esconde una de las obras más pesimistas de nuestro siglo XX. Carabel es un bueno en el mal sentido de la palabra, un pelanas patético que recuerda a los héroes del cine mudo o a ciertos papeles de Peter Sellers o Woody Allen. Sin embargo, la novela no deja de presentar curiosos contrastes: frente a episodios a lo Berlanga como el de la carrera pedestre organizada por los patronos tenemos la historia dramática de los desengaños amorosos del policía amigo de Carabel, que nos da la clave de su visión sombría del mundo.

__

08 enero 2016

La ternura del palo



"Quien bien te quiere te hará llorar", dice el refrán. Hay una ternura del palo. El que quiere mi felicidad, cuando me alejo de ella, no puede sino corregirme. El buen padre no trata de otra forma a su hijo querido. Si por sensiblería o por temor a disgustarlo le evitara la reprimenda cuando es necesaria, su amabilidad sería de una crueldad refinada. El niño al que se acaricia de esta forma sería un niño más maltratado que uno al que se golpea: se le dejaría pudrirse por dentro, sin incurrir en delito. Sufriría un maltrato espiritual. Disfrutaría de golosinas tan azucaradas que le provocarían caries hasta en el alma. Una buena trabajadora social debería citar al padre y ordenarle que castigara a su hijo, bajo pena de retirarle la custodia: "Usted le consiente sus caprichos, lo adormece en la pereza y la comodidad, ¿qué va a ser de él? Su alma será tan pusilánime y susceptible que odiará a todo el que contraríe sus apetitos: será incapaz de escuchar a los demás, caerá en la presunción o en la desesperanza, acabará siendo un asesino o un suicida".

Fabrice Hadjadj, Tenga usted éxito en su muerte, Introducción.

__

07 enero 2016

De miserias y maravillas



Me cuentan que un alumno de escuela de Artes ha presentado al examen una performance en vídeo en la que aparece despersonalizado, esto es, en pelota viva, mientras profiere blasfemias como la bestia del Apocalipsis (o de Daniel, que no me acuerdo), aunque sin su empaque, claro. Le han dado un sobresaliente.

Sin duda conocía a su profesora (creo que era hembra). En una de sus novelas, Gironella habla de unos estudiantes de la inmediata posguerra que hacían exámenes patrióticos, esto es, firmando Arriba España para asegurar el aprobado. El procedimiento es similar, aunque sin duda el odio crea una complicidad más estrecha que el compartir unas ideas. Y allí la exhibición de los cueros tampoco habría ayudado, por supuesto.


Carlos Rodríguez Braun suele escribir sobre economía, y hace bien, porque esa es su especialidad. Sin embargo, resultó especialmente brillante en su comentario sobre las cabalgatas laicas, señalando como un rasgo genuinamente totalitario este de imponer desde arriba cómo debe pensar o sentir el pueblo, en contra de sus tradiciones.


Hace un año ya, cielos, de la matanza de Charlie Hebdo, y me entero por Ignacio Ruiz Quintano de que la revista ha rememorado aquello sugiriendo que el culpable es Dios, es decir, la fe en Dios: ilustra la portada una imagen inequívoca del Dios cristiano.

Es la manera más cobarde, en efecto, en que cabe reaccionar a un ataque: señalando para otro lado: a esos, a esos es a los que hay que quitar de en medio. Ayuda mucho el que el Islam prohíba las imágenes de Dios, así se evitan dibujar a Alá y sacar boletos para una nueva masacre. Ruiz Quintano, menos críptico y más grave de lo habitual, merece la lectura.


Termino El lobo de mar, de Jack London. Acaba a la manera hollywoodiana, que es el formato que había adoptado ya en el último tramo, desde que aparece la mujer. El chico y la chica salvados del monstruo, en el barco en que han pasado penalidades sin cuento, con un barco pacífico a la vista. Y sin embargo es claramente una novela de ideas, a la que ha querido dar una envoltura de acción, pero se le ha notado demasiado el artificio: es larga y más bien anodina, y la aparición de la chica no lo arregla.


Mi amigo Embajador me recomienda para el día de Reyes el coro de los pastores de La infancia de Cristo, de Berlioz. Escucho por la noche la segunda parte de la obra, un Berlioz sorprendentemente clásico. También sería bueno para estas fechas El Mesías de Haendel en sus primeras partes (For into us a child is born, Omnes de Saba venient…). Yendo más a lo mío, acabo de descubrir en Spotify un disco de Tennessee Ernie Ford, acompañado por una magnífica coral, que aunque por el título (The story of Christmas) parece ser un recorrido por las canciones de Navidad de todo el mundo, hace predominar el repertorio clásico anglosajón. En todo caso, unas voces de primera.

__

23 diciembre 2015

Es Navidad

Y todo tiene sentido.


15 diciembre 2015

Milladoiro: "Galicia no tempo"

La llamada música celta consiguió hacerse un sitio en el fenómeno de la música folk que estalló a partir de los 60, con tipos como Alan Stivell. Luego se hizo más comercial y rockera con Gwendal, que fueron quizá los que abrieron camino a multitud de grupos de todas las naciones celtas, como gustan decir algunos. Entre los gallegos, creo que con razón el más prestigioso fue Milladoiro. Discos como A Galicia de Maeloc o Galicia no país das maravillas suponen la integración en los circuitos comerciales de todo un patrimonio, no solo gallego, ya que allí se abrían a muestras de otras tradiciones célticas, como en el espléndido Valsvöda.

Sin embargo, la primera producción suya que me agencié fue Galicia no tempo, que era la banda sonora (sí, tenía banda sonora, como las películas) de la exposición homónima, un proyecto de la incipiente autonomía gallega, en la línea de Las edades del hombre pero en plan profano (creo que en Asturias se montó otra con el título de Astures). Este trabajo (el de Milladoiro) era inequívocamente celta y gallego pero se inclinaba ya a otra moda del momento como era la New Age. Es de gran calidad pero le falta, quizá, la frescura de los citados anteriormente. Era, sin embargo, la fórmula del momento (Galicia no tempo es de 1991): mezclar lo celta y lo new age, aprovechando la vena mística del celtismo, y constituyó la base de un grupo como Capercaillie, por ejemplo. Galicia no tempo consta de cuatro partes: As raíces, O camiño, O esplendor y O noso tempo, y como curiosidad diremos que incluye un fragmento en gregoriano del Codex Calixtinus.

__

06 diciembre 2015

Malvaloca

No fue Valle-Inclán el primero ni el único en poner acotaciones literarias en sus obras de teatro, aunque sí que abusó del procedimiento, y empleo este término sin matiz peyorativo, bendito abuso. Ese hombre habría sido capaz de poner metáforas en una escritura de propiedad. A lo que voy es a que los Quintero, que Valle quería fusilar, también hacen acotaciones literarias, y no hay más que ver la primera de esta Malvaloca, aunque no tan floridas y pintorescas como las del otro.

Bien, esto pasa en un asilo de ancianos llevado por monjas, y Malvaloca es la típica mujer deshonrada con corazón de oro. Y también la típica andaluza con sal a raudales. O sea, lo propio para llorar y reír, que es de lo que se trataba, claro. Cuando no había andalucistas, bien entendido: porque este tipo de personal es tan susceptible que habría sido capaz de denunciar la obra por el hecho de que los personajes más asentados no son andaluces mientras que estos son los que hacen las gracias, esos diálogos que sirven más que nada para aderezar una trama más bien simple. Esta se basa en un símil entre la protagonista y una campana, llamada la Golondrina por los residentes del asilo, antiguo convento. Ambas suspiran por una nueva vida, ya que la Golondrina está rota y no suena como en sus mejores tiempos. Un curioso toque costumbrista este, por cierto: los lugareños andan en rivalidades con sus campanas como si fueran Joselito y Belmonte. Bien, pues Malvaloca también sueña con una reparación (no a lo Celestina, Dios nos libre, sino moral o espiritual), porque su antiguo novio la abandonó después de. Y hete aquí que aparece por el asilo Leonardo, empresario de fundición. Se imaginan, ¿no?, pues eso.


__

04 diciembre 2015

"En España también hay muertes sospechosas en las campañas",


dice una, defendiendo a Venezuela al estilo y tú más. Pero es cierto. En algunas, hasta ciento noventa y dos muertes sospechosas. En otras, solo una.


29 noviembre 2015

Estoy harta de ser una tonta.


Carabel no ignoraba que cuando una mujer asegura estar harta de ser una tonta, es precisamente cuando se dispone a hacer una tontería.

En Wenceslao Fernández Flórez, El malvado Carabel

Llevado al plano colectivo, el debate podría ser interesantísimo.


27 noviembre 2015

Carl Mann: "In rockabilly country"


Después de reinventarse en 1980, Carl Mann trató de aprovechar el filón con este In rockabilly country. El resultado fue, desde mi punto de vista, muy bueno, pero quizá no tanto para las ventas. En Goher Shop ya estaba entre los baratos cuando salió (nada que ver esas quinientas y pico con las ochocientas que costaba por entonces el Gideon de Kenny Rogers, por ejemplo).

Muy bueno porque la colección de canciones, entre los dos estilos que insinúa el título, son excelentes y Carl Mann y su banda las interpretan bastante bien, salvando esa dichosa manía de ondular las notas finales. En las piezas rockeras la técnica es muy parecida a la de Sleepy Labeef, con una voz grave y solos de guitarra y piano alternando. En los lentos tiene más protagonismo la steel guitar.

Como en el disco anterior, la mitad más o menos son de cosecha propia y el resto versiones. Ramona queda mejor en su voz y su guitarra que en las de los Blue Diamonds o los Tres Paraguayos, tan empalagosos ellos. Y por muy Willie Nelson que sea, prefiero este Blue eyes crying in the rain al suyo. Hasta puede resistir la comparación con la Nitty Gritty Dirt Band en Sunny side of the mountain. Lamentablemente, menos de la mitad del repertorio está disponible por la cara, y en el mercado predomina abrumadoramente el Carl Mann de los 50, que encuentro menos atractivo.

__

22 noviembre 2015

Los renglones torcidos de Dios


Voy a ser poco original, porque no voy a hacer sino alabar una novela que se ha vendido como chuches y se ha leído, no me cabe duda, hasta el punto de merecer una edición conmemorativa, creo que a los treinta años, en el 2009.

De Torcuato Luca de Tena, desde Edad prohibida, siempre me espero lo mejor. Esta vez superó todas mis expectativas. Tal vez los problemas humanos que plantea se queden al nivel de lo psiquiátrico, de lo moral y de lo social, pero el modo de afrontar esos problemas y de mostrarnos la psicología, tal vez no muy compleja, de los personajes resulta deslumbrante. De hecho es una novela psicológica, social, ejemplar, policíaca, documental, todo ello en las dosis requeridas para satisfacer a un sector amplio de público sin quedarse en las banalidades de los bestsellers habituales.

Es un bestseller, sí, y de ello da fe, de entrada, el propio glamour de la protagonista, que se une luego a otros elementos como los anabolizantes didácticos, para emplear la expresión de David Viñas; los toques de horror y de sensualidad, desde luego el suspense e incluso los momentos de emoción aventurera. Pero, insisto, todo ello se halla medido con primor y nada resulta excesivo. Y el toque de genio, como suele suceder en este hombre, está en la estructura narrativa, aquí consistente en un habilísimo jugueteo con el lector acerca del carácter de la protagonista, que nos mantiene en un constante vaivén: ¿loca?, ¿cuerda?, hasta el mejor final feliz del último medio siglo (por no pillarme los dedos).

__

19 noviembre 2015

No somos Grecia... pero nos damos un aire.


          Si hubiera entrado usted en la academia de policía en la época en que yo estudiaba, le hubieran pedido un certificado de buena conducta, jovencito—le dice—. Después de la dictadura, el certificado de buena conducta quedó suprimido y sustituido por un certificado no oficial de convicciones progresistas. Zeologuis era especialista en la entrega de certificados de convicciones progresistas. Por eso subió tan rápido en el escalafón académico.

            —De acuerdo, pero ¿y el tribunal que debía evaluar la tesis? –pregunta Papadakis.

            —El tribunal ya había decidido aprobar esa tesis, de modo que ni se tomó la molestia de leerla. —Respira profundamente y se vuelve hacia mí—: En el mejor de los casos, Zeologuis era un académico mediocre, señor comisario. Su poder no derivaba de sus conocimientos de derecho. Provenía de los sindicatos y organizaciones estudiantiles, que le seguían y le apoyaban. En la Facultad de Derecho no sucedía nada que él no aprobara.

En Petros Márkaris, Pan, educación, libertad


17 noviembre 2015

Yo soy Juana de Arco. O Charles de Gaulle


Puede que lo que voy a decir parezca una salvajada, pero el hecho es que no me llaman nada esas demostraciones colectivas de consternación que suelen organizarse tras una masacre en suelo europeo o norteamericano. ¿Ahora nos desayunamos con el misterio de iniquidad? ¿Nunca ha matado la gente, por un montón de causas, unas más explicables, otras menos? No estoy justificando nada, simplemente constatando que el ser humano, a veces, comete maldades, y no puede uno comportarse como si eso fuera cosa de la famosa Edad Media.

La gente mata y es terrible, pero en lugar de horrorizarse como niñas bobas lo que procede es que quien tiene el monopolio de la violencia en los Estados de derecho persiga a los criminales, los cuelgue de los compañones en sentido real o figurado y tome rápidamente las medidas encaminadas a evitar una repetición del acto. Por supuesto, no deben faltar las honras fúnebres, públicas y privadas, a las víctimas. Pero tal vez sobren esas solemnes representaciones de un horror por lo demás efímero, sobre todo cuando, como suele suceder, se conciben como alternativa a la represión, que se entiende como  venganza, y las anima un sospechoso espíritu de equidistancia y de compunción por la parte que se supone que le tocaría a nuestra sociedad por haber hecho actuar de modo tan espantoso a esos muchachos a quienes han idealizado los libros escolares y la grotesca clerecía instalada en los centros de enseñanza.


14 noviembre 2015

Super Country Hits


Este es el primer volumen de la serie, y por eso no lleva ordinal; o no pensaban en una continuación o no quisieron pillarse los dedos. Lo mejor, desde mi punto de vista, es el Folsom Prison blues de Charley Pride, el único negro que triunfó en el country y normalmente con temas ajenos. Este de Johnny Cash lo interpreta a un ritmo más rápido y le queda bordado. De hecho lo que más me gustaba del Young love de Connie Smith era el final, porque daba paso a Folsom.

Hay un Riders in the sky instrumental (son los mejores) a cargo de unos Pridesmen que tal vez sean los músicos de Charley Pride, no sé. Y, si Dolly Parton se carga el In the ghetto de Elvis Presley, Hank Snow cuaja un estupendo Frankie and Johnny, pieza que también interpretó el Rey con fortuna regular. A Jim Reeves siempre es agradable escucharle (aquí con I love you because, también en el repertorio de Pelvis desde su mocedad). Lo demás, cosas discretas de gente famosa en esta escena: Jerry Reed, Waylon Jennings, Dottie West, Jimmy Dean, Charlie Rich y Skeeter Davis.

__

12 noviembre 2015

Sonata de primavera


Bradomín llega a uno de esos lugares frondosos con alguna que otra ruina y llenos de colores, olores y rumores. Se entrevista con marquesas y obispos y conoce a jovencitas tan etéreas como sensuales. Alguien se muere en la cama mientras suenan las fuentes y cantan las niñas. Nadie levanta la voz salvo, tal vez, en el momento supremo, en forma de chillido. Nadie corre, salvo quizá para acudir al grito, en el mismo momento. Todo el mundo siente nostalgia. Se goza la melancolía, se saborea a veces. La santidad es una estampa conventual a la que Bradomín sueña con añadir el toque maestro de la profanación elegante. De vez en cuando el contrapunto de lo carnavalesco, a lo Venecia, claro, no a lo Tierno Galván. Pero no está ahí la estilización del pecado, sino que ha de surgir en el escenario más místico, a ser posible brotando de la virtud misma, o de su apariencia. Y tal vez acabe pagando el inocente. Todo eso y muchos más tópicos es el Valle-Inclán de las Sonatas. Algo fácil de parodiar, quizá, pero le sirvió como rodaje para lo que después fue el esperpento, una especie de negativo de todo este mundo. Y en todo caso sigue siendo una delicia.

__

09 noviembre 2015

Psoadas


Sánchez esgrimió el divorcio como una conquista social, al atribuir la ley española a su propio partido, en una nueva muestra de esa tendencia del PSOE a considerar que ellos inauguraron la democracia. El divorcio, sin embargo, no es sino regresión a épocas de cabezas duras, según la conocida sentencia evangélica, y su regulación legal, tal como se viene practicando, un atentado del Estado contra la sociedad. En efecto, pues, si el matrimonio (y la familia, por tanto) es el pilar de la sociedad, establecer por ley la disolubilidad del primero es torpedear la línea de flotación de la segunda. Aunque una pareja pueda decidir no disolver su matrimonio, ante el Estado el suyo será siempre un matrimonio disoluble. Nadie tiene derecho a contraer, en estas circunstancias, un matrimonio indisoluble, aunque pueda mantenerlo indisoluto.

...

Y otra vez Franco. La consigna no ha variado: hay que seguir agitando el espantajo. Que lo saquen del Valle de los Caídos, es esta vez el pretexto. Y la misma trampa saducea de siempre: a ver, señores de la derecha, defínanse. Si acceden a condenar el franquismo, con el gesto que sea, reconocen que ellos eran los malos de la guerra y los socialistas los buenos; si no acceden, vean, señores: todo eso del centro reformista y tal y cual esconde al franquismo de siempre. ¿Se acabará con eso la crisis, el paro, la amenaza separatista...? Ca: todo eso importa relativamente. Lo esencial es que se quiten los otros de en medio. Hablamos de los que inauguraron la democracia, según Sánchez.


04 noviembre 2015

Algo que se suele olvidar

acerca de por qué el varón solía legislar a su favor.

A la sociedad natural de hombre y mujer le incumbe la preservación de la especie. Si esa unión presocial –antisocial a veces—no puede dejar de ser asociación puesto que un mínimum de connivencias tiene que haber entre los asociados, es evidente que la honestidad respecto al capital común es la primera base. Esto es lo que legisló el hombre desde el principio de los siglos, por la sencilla razón de que en cuanto a fidelidad en la administración era el hombre el que se encontraba en inferioridad de situación, el hombre es el que podía ser estafado; la mujer, no.

Rosa Chacel, "La mujer en el siglo XX. Comentario a un libro histórico". En Tiempo de historia, nº 67, 1980.

Por supuesto, cuando esa sociedad natural importa tanto como para ser pisoteada sin piedad, el hombre puede jugar a que repara viejas injusticias, con legislaciones igualitarias o positivamente discriminatorias.

                                                  

02 noviembre 2015

Crazy Cavan´n´The Rhythm Rockers: "Live at the Rainbow"


Había en las estanterías de Simago, impregnados de olor a palomitas, muchos casetes del sello Charlie, distribuidos aquí por Auvi, que solo esperaban el oído que supiera apreciarlos, el mío, claro. De hecho me divertí como un enano durante muchos años con el directo de estos tipos: doce ráfagas de sonido nervioso al servicio de ese vértigo que tanto demoniza Alfonso López Quintás como opuesto al éxtasis que toda buena música debe causar. A lo mejor tiene razón, pero no me preocupa.

Ya he hablado aquí de Crazy Cavan y su banda: rockabilly británico, con estética de teddy boy. Esta cinta fue mi primer contacto con ellos, primero y decisivo. En el escenario de este Rainbow sueltan versiones y cosas propias, como es habitual en toda banda de estas características. De las versiones, la más curiosa es la de Ol´Black Joe, por tratarse de una pieza del siglo XIX, de un tal Foster, un clásico del folklore norteamericano. Constituye el principio del fin del concierto, por decirlo así: un broche de oro que se continúa con una de las más conocidas piezas de su autoría, My little sister´s gotta motorbike (aquí junto con la anterior), en la que Cavan no se corta en hacer el burro imitando el sonido de la moto, que en la versión de estudio aparece sintetizado. Y culmina con Real gone lover, original de Fats Domino, dentro del cual incluyen la despedida, antes de que acabe la canción con un berrido, cosa que me resultaba emocionante, ya ve usted.

__

27 octubre 2015

Instrucciones para una ola de calor


Esta novela es la mejor relatio postsinodal que uno podría desear, al menos teniendo en cuenta los términos en que los medios han ido reflejando el acontecimiento; y es curioso que me haya sido dado leerla en coincidencia con él. Aquí hay unas familias, hay miserias y hay perdón. Miserias que aparecen como tales y perdón que no sale solo ni es decir que lo negro es blanco. Y, por encima de todo, la mirada amable de la narradora, sin desgarros, al estilo cervantino. Tal vez tenga razón Vicente Trelles (Aceprensa, solo para suscriptores) cuando dice que para estos personajes "la fe no es un motivo de consuelo sino de sufrimiento en la medida en que censura sus comportamientos tantas veces desordenados". Pero es la fe en la forma en que la entiende Gretta, la madre, como un conjunto de cosas que hay que hacer y que hay que evitar. Para eso no era necesaria la encarnación del Hijo de Dios. ¿Quiere decir eso que hay que hacer mangas y capirotes de dichas normas? Absit!, que diría san Pablo. Pero es que hay algo más que eso, en Gretta como en los demás: de hecho, es difícil no pensar que es esa fe, por oculta que se halle, la que lleva a un hombre a cuidar en la enfermedad al hermano que le adornó la cabeza el mismo día de su boda, o a una mujer con más hombres que la Samaritana a aceptar al bebé que viene cuando el padre y la madre se hallan en la peor situación imaginable para criarlo. Esa recepción de la vida (con el añadido de otra vida que se recupera: ¡oh, ese exquisito final!) aparece casi como la recompensa del perdón, y todo eso es más importante que la difícil solución de la situación de Robert y Gretta, y de Mónica y Peter, desde un punto de vista, digamos, canónico. En definitiva, yo atribuiría a esta novela una frase que me acabo de encontrar también en Aceprensa: "La misericordia es la respuesta de Dios al poder destructivo del pecado, no su banalización".

Por cierto, la autora es Maggie O´Farrell. Es el tipo de novela que hay que considerar en su conjunto, porque a ratos puede resultar, si no anodina, del montoncillo. Es de esos casos en que te felicitas de haber tenido paciencia.

__

24 octubre 2015

Cada vez que se difunde una imagen


de los asesinos islámicos ejerciendo de tales, nunca falta quien saca a relucir la Edad Media. Aparte de que la pena de muerte es muy anterior al siglo V y que siguió siendo una práctica habitual durante los siglos XVI y posteriores, es que el siglo XX rompió todas las marcas de salvajismo y lo hizo por mano de quienes pretendían sacarnos de las tinieblas medievales y conducirnos a un mundo de libertad e igualdad (la fraternidad dejó de predicarse muy pronto, supongo que por mero pudor), y no en desiertos lejanos y montañas remotas, sino en el Occidente civilizado. Es un tópico, lo sé, pero conviene recordar que ese tópico ha sido propiciado por los antecesores de los que hoy quieren eliminar la religión de la enseñanza y que jamás recuerdan a las brigadas del amanecer.


23 octubre 2015

Sabiduría práctica


--No, padre, de verdad que no. No le amo porque sea un buen partido.
--¿Por qué, entonces?
--Oh, vaya, porque siempre le he amado. Jamás se me dio tan bien regañar a otra persona, y ese es un punto a tener en cuenta en un marido.

En George Eliot, Middlemarch


21 octubre 2015

Cortes marlowianos. I


            --No olvidaré fácilmente su grosería –dijo entre dientes--. Nadie me había hablado nunca de ese modo.
            Me levanté y caminé rodeando el escritorio.
            --No piense mucho en ello. Podría acabar gustándole.

(La hermana pequeña, capítulo 7)


17 octubre 2015

Kenny Rogers: "Collection"

¿Una collection más de Kenny Rogers? Tal vez sí, pero este fue uno de esos casetes en que me acompañó la suerte, porque las canciones reunidas aquí son de las que más suenan a country, dentro  del repertorio del barbas. No están las veleidades crooner tipo Lady ni el country pop, más lo segundo que lo primero, que practicaba con la First Edition.

Algunas, sin embargo, procedían de aquella época, como Reuben James o Ruby don´t take your love to town. Tal vez más. Pero las versiones recogidas aquí son posteriores y, desde luego, mejores (son las que enlazo). Son las que abren cada cara, por cierto. Otra de mis preferidas era Green green grass of home, un clásico con el que tomé contacto por primera vez en su voz, con una letra de esas propicias para hacer llorar, sobre un tipo que sueña con su casa la noche antes de ser ejecutado. Y otra era Lucille, creo que también remozada: en ese caso creo que puedo decir que la Lucille de Waylon Jennings sería superior a Lucillle-Kenny-1 pero inferior a Lucille-Kenny-2, si ustedes me siguen.

Pero todas merecen mucho la pena, salvo la castaña pilonga titulada Sweet music man, donde se metió a compositor, oh vanidad, y el lento que aparece en The gambler, The king of Oak Street, una cosa hipnótica en el peor de los sentidos. Por cierto que The gambler no está. Eso es aparte.

__

13 octubre 2015

Los archivos de The Spirit, volumen 4


El enorme prestigio de Will Eisner entre los aficionados al cómic hace que su personaje más popular, Spirit, esté decentemente editado y pueda encontrarse con facilidad en español. No recuerdo ahora qué editorial publicó sus historias allá por el 80. Ahora es Norma quien recoge todo el material.

Ya expresé en otro lugar mis antiguos prejuicios contra esta serie: o jugamos al inspector Dan o jugamos al Zorro, pero un detective enmascarado, oh, no, de qué estamos hablando. Es ahora cuando veo su carácter paródico hasta cierto punto, y su afán de ir más allá del realismo. Con todo lo cual, sin embargo, refleja perfectamente la imaginería del género negro, tanto de la novelística como del cine, y si nos vamos a las producciones menores en vez de a Perdición o El sueño eterno, lo vemos mejor. En conclusión, es un gozo contemplar cada una de estas viñetas.

Ahora lo que me parece pecado es el haberlas coloreado. Es como colorear El gabinete del doctor Caligari. El ambiente tétrico que creaba el blanco y negro en aquella benemérita editorial, que causaba una depresión mezclada de no sé qué extraña nostalgia, queda aquí muy atenuado. A todo esto no sé si el original era en color o no. Pero hombre, va la editorial Mosquito y te prepara una Petra Chérie en blanco y negro, con lo que rebaja el encanto de las aventuras de la espía fatal tal como las vi en Bruguera, y a los de Norma se les ocurre colorear lo que tenía vocación de sombrío. En fin, es difícil tenerlo todo.

__

12 octubre 2015

Luis Alberto de Cuenca exhibió una de sus horas más bajas


 en una reciente entrevista radiofónica, curiosamente con motivo de un premio literario (otro).

 Para empezar, no supo definir a una mujer más que como maravillosa (alguien con quien acababan de hablar, creo, y de quien desconozco su relación con el poeta).

Luego recordó su preferencia por la línea clara en poesía: término inventado por él, según creo, y cosa que es fácil confirmar con la lectura de cualquiera de sus libros. No le gustan, explica, los enigmas y las complicaciones. Pero inmediatamente después se ponen a hablar de Machado y dice que don Antonio no es uno de sus referentes, sino más bien Juan Ramón y, de modo más cercano... Juan Eduardo Cirlot. Y uno se pasma: ¿es Cirlot ejemplo de línea clara en algo? Al menos lo que le conozco me resulta tan impenetrable como una película de Tarkovski.

Y para terminar, se define como escéptico. Lo cual tampoco es nada nuevo para quien le conozca, pero se podía haber quedado ahí. Lejos de ello, tal vez acuciado por el horror vacui ante el micrófono, se pone a repetir el tópico progre (¡él!, con tópicos progres) de que el escepticismo es lo que hace avanzar (no dijo en qué, simplemente avanzar), mientras que los que tienen creencias y dogmas son los que se estancan. Vamos, un pensamiento a la altura de cualquier famosete de temporada. Qué mal le está sentando la senectute. Estuvo más inspirado cuando compuso Caperucita Feroz.


05 octubre 2015

Para generosidad, la suya.


Si tengo algo de patriota, no es en el sentido de hacer mío todo lo bueno que se diga de los españoles, así que no me siento halagado por esto. Pero me gusta que lo diga un inglés. George Orwell, Homenaje a Cataluña:

Desafío a cualquiera a verse sumergido, como me ocurrió a mí, entre la clase obrera española y a no sentirse conmovido por su decencia esencial y, sobre todo, por su franqueza y generosidad. La generosidad de un español, en el sentido corriente de la palabra, a veces resulta casi embarazosa. Si uno le pide un cigarrillo, te obliga a aceptar todo el paquete. Y más allá de eso, existe generosidad en un sentido más profundo, una verdadera amplitud de espíritu que he encontrado una y otra vez en las circunstancias menos promisorias. (Capítulo 1)

Sorprende aún más teniendo en cuenta que esos españoles con los que se codeaba eran los asesinos del Frente Popular. Ya se ve que somos capaces de lo mejor y de lo peor. 


__