26 agosto 2026

Historia de Mayta

Mario Vargas Llosa se puso a investigar sobre un revolucionario peruano de segunda fila y lo trasladó a la novela tomándose todas las licencias del mundo. Pero no se limitó a eso, qué vulgaridad, sino que lleva también a la novela sus propias pesquisas. En efecto, el narrador es el propio biógrafo (que tampoco se hace llamar Mario Vargas Llosa, claro) y la novela se articula en un contrapunto entre el presente de las investigaciones de éste y el pasado de las actividades subversivas de Mayta, a veces sin transición, vinculando dos conversaciones en diferentes tiempos, como haría un buen director de cine. El narrador deja claro a sus interlocutores que no quiere hacer una biografía sino una novela, cambiando lo que e él le parezca. Sus entrevistados (parientes, compinches y enemigos de Mayta) mantienen actitudes diversas ante el entrevistador pero siempre acaban mostrándose explícitos. Lo que sorprende es que sus versiones resultan con frecuencia contradictorias, e incluso el encuentro final con Mayta muestra una personalidad muy diversa de lo que se nos había permitido entrever. La novela, pues, es también un espejo de lo relativo de las opiniones humanas y del limitado crédito que nos ha de merecer una investigación basada en testimonios.

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