06 noviembre 2008

(Hace medio siglo) La posguerra


"Confieso sinceramente que no entiendo cómo muchos amigos a quienes les parecía obligado, muy de acuerdo con las normas de León XIII y papas sucesivos... colaborar con la república de Lerroux y aun con la de Azaña y Largo Caballero, sientan ahora escrúpulos tan profundos en colaborar con Franco". Esta "extraña" actitud que pone de manifiesto Tomás Cerro, miembro de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, no era sino el comienzo de un fenómeno que se repetirá luego una y otra vez, y no sólo en España: el complejo de inferioridad de la derecha, o de cierta derecha, empeñada en ser más antifascista que nadie. El boicot de Aznar a Heider en el parlamento europeo no es sino el último acto de este sainete, del que lleva mucho tiempo aprovechándose la izquierda. El propio José María García Escudero, a cuyo cargo están los artículos introductorios de estas entregas, llama con ironía a Gil-Robles "antiguo campeón del posibilismo", al tiempo que destaca su actitud radical para con Franco. Suerte que este (en el fondo objeto de las envidias de casi todos) no tuvo ese complejo. Quizá sea cierto que si hubiera tratado de integrar, poco a poco, a la España vencida en su régimen, al cabo hubieran sido otros los malos de la película en este fin de siglo. Pero no quiso correr ese riesgo. No ganó una cruenta guerra de tres años para correr ese riesgo. Se me olvidaba decir que todos los artículos que componen este volumen mantienen un digno nivel de objetividad.

(Nota redactada en agosto del 2000. Se trata de un serial en fascículos que sacó el diario Ya hacia el 90, y que me dio por leer enterito cuando lo vi encuadernado.)

05 noviembre 2008

Pues ya está. Obama presidente.


Que sea enhorabuena. El Mundo se comprometía abiertamente ayer en su editorial: "Por qué queremos que gane Obama". No me resulta difícil compartir algunas de sus razones: el triunfo del candidato demócrata, por ejemplo, avala la idea de que en los Estados Unidos se han acabado los prejuicios raciales y de que cualquiera, en ese país, puede llegar a presidente siempre que consiga infundir la suficiente confianza en los ciudadanos.

Pero no deja de causar estupor el prejuicio que, a su vez, exhibe el periódico contra una persona determinada: Sarah Palin. Pues otra de las razones por las que era deseable, según ellos, que ganara Obama era que no llegase a presidente una persona como la gobernadora de Alaska.

Y causa estupor porque no sólo se trata de El Mundo: contra Sarah Palin se han vertido los odios más irracionales. El Jueves, tan ingenioso otras veces a pesar de su mal gusto, presentaba a Palin en portada en figura de cerdo y con el apelativo de "ese ser". Odio irracional, rechinar de dientes. "... Sus corazones se consumían de rabia y rechinaban los dientes contra él"... Sólo faltó lapidarla en efigie.

¿Estupor, dije? Bueno, sólo de entrada. Todo es la mar de razonable.

04 noviembre 2008

¡Unamunooo...!


Encuentro esta perla en En torno al casticismo:

... razón por la que son mayores las circunvoluciones en el cerebro humano que en los de los demás animales, y mayores en el del blanco que en el de razas inferiores.

Si llega a decir "el vasco" en lugar de "el blanco", hoy tendríamos su careto en todas las ikastolas...

03 noviembre 2008

Tratado sobre la tolerancia


No cabe duda de que nos hallamos en una sociedad panfletaria. Son los panfletos, lanzados aquí y allá con el soporte de columnas periodísticas, entrevistas televisadas o mítines políticos, los que conforman hoy la opinión pública. Por eso no es extraño que este Tratado sobre la tolerancia, salido de la pluma del gran maestro del panfleto, parezca un compendio de las ideas de nuestra época, o, por mejor decir, de sus creencias; es casi casi el símbolo de la fe para los conformadores de la opinión pública de nuestros días.

Entiendo por panfleto aquel escrito que, con un estilo brillante o al menos atractivo, difunde ideas simplistas o que con frecuencia no resisten un análisis riguroso. Así ocurre con la tolerancia volteriana, concepto de difusa significación y de escaso fundamento, que tan pronto equivale a la caridad como al indiferentismo, y que se sustenta sobre sí mismo, como nuevo dogma inatacable. Y si Voltaire pudo ser considerado (por Goethe) como "el más grande de los escritores franceses", lo es sin duda por esta facultad de hechizar a su público con tan escasa base intelectual. Se me ocurre que, en este sentido, Francisco Umbral puede ser considerado un nuevo Voltaire, insigne decorador de ideas pueriles cuando no delirantes, heredero del trono de la ironía.

Nota redactada en febrero de 1999

30 octubre 2008

Tan chapucera como la película.

La bomba, digo. Porque se puede cocear con arte, pero, en España, ya ni eso.

Los períodos prolongados de calma...


... favorecen ciertas ilusiones ópticas. Una de ellas es la suposición de que la inviolabilidad del domicilio se funda en la Constitución, se encuentra asegurada por ella. En realidad la inviolabilidad del domicilio se basa en el padre de familia que aparece en la puerta de la casa acompañado de sus hijos y empuñando un hacha en la mano. Sólo que esta verdad no siempre se halla a la vista; y tampoco constituye una objeción contra las Constituciones. Lo que vale es el viejo adagio: "Es el hombre el que sale garante del juramento, no el juramento el que sale garante del hombre". Este es uno de los motivos de que encuentre tan escasas simpatías en el pueblo la nueva legislación. En teoría no está mal eso de la "inviolabilidad del domicilio"; pero vivimos en unos tiempos en que un funcionario le va pasando al siguiente el picaporte de la puerta de nuestra casa.

En la antigua Islandia, por ejemplo, hubiera sido imposible un ataque a la inviolabilidad y aun santidad del domicilio en las formas en que ocurrió, como mera medida administrativa, en el Berlín de 1933, en medio de una población de millones de almas. Merece ser citado, como excepción honrosa, el caso de un joven socialdemócrata que en el pasillo de su apartamento abatió a tiros a media docena de los denominados "policías auxiliares". Aquel hombre continuaba siendo partícipe de la libertad sustancial, de la antigua libertad germánica que sus adversarios ensalzaban en teoría. Naturalmente, el mencionado joven no había aprendido eso en el programa de su partido. En todo caso no era de aquellos de quienes dice Léon Bloy que salen corriendo en busca del abogado mientras su madre está siendo violada.

Ernst Jünger, La emboscadura. Son dos fragmentos separados, pero con continuidad lógica.

29 octubre 2008

Pasarse de listo


No fue el pensar más de la cuenta, como cínicamente (y sin pizca de intención de que le creamos) sugiere Juan Valera, lo que destrozó la vida de don Braulio. Tampoco ninguna de las cosas que apunta al final Inesita, ni siquiera el "tener menos religión que un caballo" o el "estar desesperado de ser feo y enclenque", aunque algo cooperaron ambas cosas. Lo que le perdió fue el faltar a uno de los deberes fundamentales del matrimonio, cual es la confianza en el cónyuge. Para don Braulio, como para la mayor parte de los personajes de esta novela, el matrimonio es una convención sostenida en el qué dirán: la fidelidad importa hasta que los demás han dejado de creer en ella. Por otro lado, don Braulio es un fiel amante, pero no un amante esposo. La presunta infidelidad de su joven mujer le lleva a la desesperación, pero ni siquiera se le ocurre hablar francamente con ella sobre la base de que alguien ha querido calumniarla. Entristecido (es cierto) por su propia insignificancia física, desestima a Beatriz creyéndola capaz de traicionarle por un cuerpo gallardo, lo que, dicho sea de paso, habla muy mal de lo que hubiera sido su comportamiento en caso de haberse casado con una mujer fea.

Sabiniano, don Braulio: "y morirme contigo si te matas..." Pero, del matrimonio, ni idea. Valera, qué bueno.

Nota redactada en septiembre de 2007. La novela fue editada ese mismo año por "Los libros de Raquel".

28 octubre 2008

Imprescindible el artículo

de Margaret Somerville, extractado en Aceprensa, sobre el derecho a conocer a los padres biológicos. Única objeción: no entiendo por qué habría que reconocer civilmente las uniones homosexuales, al menos mientras no se reconozcan similares derechos a las parejas de hermanos y hermanas que conviven establemente. Reconocer sólo a las parejas homosexuales representa una discriminación a favor de la actividad sexual, lo que de hecho significa una equiparación con el matrimonio. Eso sí, mirando para otro lado.

27 octubre 2008

También lo vio él.



... muchas personas experimentan hoy una necesidad de formas culturales, aunque al mismo tiempo sienten repulsión frente a las Iglesias. La gente barrunta una carencia en la existencia y es en eso en lo que se basa la corriente que se forma alrededor de los gnósticos, de los fundadores de sectas, de los apóstoles, los cuales pasan a desempeñar con mayor o menor éxito la función que antes representaban las Iglesias. Cabría decir que existe siempre una determinada cantidad de disposición a creer, una sed que era aplacada de modo legítimo por las Iglesias. Pero ahora, habiéndose librado de éstas, esa fuerza se adhiere al primer objeto que le sale al paso. De ahí la credulidad, la fe de carbonero del hombre moderno, que es simultáneamente un incrédulo. Ese hombre cree lo que viene escrito en el periódico, pero no cree lo que está escrito en las estrellas.

Ernst Jünger, La emboscadura

Las estrellas siempre han sido muy poéticas, y vienen de perilla para cerrar brilantemente un párrafo o un discurso. Aquí Jünger ha caído en esa trampa. Más que las estrellas, yo habría puesto "en lo más hondo de su conciencia". O algo así, vamos.

24 octubre 2008

Su vida


No es una biografía tal como habitualmente se entiende. Estamos más bien ante una autobiografía interior, por así decirlo. Santa Teresa nos refiere más sus experiencias de oración y sus altibajos espirituales que anécdotas sobre su peripecia vital por este mundo. Y si uno está convencido de que su propia santidad no pasa necesariamente por las visiones y los éxtasis, este libro no le disuadirá de lograrla. En realidad, lo que más subyuga de Santa Teresa no son estos fenómenos extraordinarios, que ella contaba casi con vergüenza y restándoles importancia, sino el realismo de su espiritualidad, en lo cual fue una avanzada de nuestro tiempo, y la atractiva familiaridad con Dios: "dame sólo paciencia", le decía, indicando que estaba conforme con todo lo que quisiera enviarle, pero que se conocía lo suficiente para saber que su carne de barro podía protestar. "Dame, Señor, lo que me pides y pídeme lo que quieras", decía el discreto San Agustín con una lógica divina que no podía menos de enamorar a nuestra autora, y ella lo tuvo presente toda su vida. Lúcida como pocas, deseaba que todos aquellos que tuvieran encomendada la cura de almas fueran además letrados, esto es, doctos: "de devociones a bobas nos libre Dios". Este realismo en la vida espiritual la convirtió en maestra de santos, a lo largo de los tiempos. Y si no hubiera sido por esta lucidez, que le proporcionó la admiración de personas de muy diversas creencias, quizá nos hubiera costado más trabajo creerla cuendo cuenta las mercedes de Dios. Su reticencia ante todo lo extraordinario es su mejor aval.

Nota redactada en enero del 2001

23 octubre 2008

Estatal


Ahora al rock que se hace en España le llaman rock estatal. Incluso hay una revista con ese adjetivo, supongo que pensada para todos los suspensos en inglés que en el Estado vienen siendo. Nada de nacional, pues. Y es que estos radicales son lo más políticamente correcto que existe.

Hoy, oh cielos, veo que mi sindicato inicia también la perestroika, como el PP. En su revista informa de la "Asamblea estatal de ANPE". Cuando mi digna comentarista, reducida hoy a tiza y papel, lo era todo en esa organización, lo suyo se llamaba "ANPE nacional". Imagino que ahora reservarán el término para las diversas federaciones de las distintas realidades nacionales. Supongo que yo estoy en "ANPE nacional de Castilla y León". O tempora.

22 octubre 2008

Los mártires, los más fuertes


Se suele asociar a Jünger con Nietzsche, no sin razón. Por eso me alegra leer cosas como esta.

... Y al Fundador siguieron no sólo los mártires, los cuales fueron más fuertes que el estoicismo, más fuertes que los césares, más fuertes que aquellos centenares de miles de personas que los encerraban en los circos. Al Fundador siguieron también los innumerables seres humanos que han muerto llenos de confianza. Esto es algo que en nuestros días está operando de una manera más intensa de lo que a primera vista se cree. Las catedrales se derrumban, pero en los corazones subsiste un saber, un patrimonio heredado, el cual va socavando los palacios de la tiranía, igual que hicieron las catacumbas. Basándonos en esto nos está permitido tener la seguridad de que la nuda violencia, ejercida según patrones antiguos, no puede triunfar a la larga. Aquella sangre introdujo sustancia en la historia y por ello seguimos contando con toda razón los años a partir de esa fecha, que es el instante en que gira el tiempo. ... El sacrificio se repite en innumerables altares.

Ernst Jünger, La emboscadura

21 octubre 2008

La tesis de Nancy


Se entusiasmó el propio Ramón J. con su Nancy y la prolongó hasta extremos lindantes con el tedio. Lo poco agrada y lo mucho enfada. No niego que tenga gracia el relato de los malentendidos de la ingenua estudiante. Con todo y con los chistes matusalénicos (que Sender podría justificar con obras clásicas españolas, tipo Lazarillo, en gran parte hechas con chascarrillos populares), uno no puede evitar la risa floja en multitud de ocasiones. Y don Ramón es tan buen narrador que incluso nos hace desear conocer a la muñequita en cuestión. Bueno, a ella y a su novio Curro, retrato acabado donde los haya del ligón aprovechado y que resulta más atractivo así, visto a través de los ojos ingenuos de Nancy, que si se nos hubiera mostrado a través de su propia conciencia o de la del autor. La maestría con la pluma hace también que la reiteración no aburra. Pero sí se echa de menos cierta variedad en los gags, reducidos al equívoco lingüístico o a la fascinación paleta por la cultura española en la protagonista. Sender se ha reído hasta no poder más de esa visión romántica que ha suscitado siempre España (y de modo especial Andalucía) en el extranjero. Si esta novela traspasara nuestras fronteras sería la puntilla para este fenómeno. ocurre, sin embargo, que las abundantes referencias a costumbres, conceptos y modos de decir españoles dificulta la adaptación. Y, la verdad, tampoco es para tanto. Ni creo que Sender pretendiera que fuera para mucho. Quiso divertirse él mismo y hacer reír a los demás. Que es, como dice el lema de Cervantes, oficio de discretos.

Nota redactada en diciembre de 1999

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19 octubre 2008

La reoca.

Ahora resulta que los misterios del Papa Mago y su cabeza parlante acaban... en el cambio climático. Como lo oyen. En el último parto de Miguel Ruiz Montáñez (autor de La tumba de Colón, por si se les escapa), un conde se dedica a investigar los descubrimientos de Silvestre II acerca del fin del mundo, ese que causó los (presuntos) terrores del año mil. Y en efecto, resulta que nuestro papa encontró documentos alusivos a una gran catástrofe, pero esta resulta ser la que los seres humanos le infligiremos a la tierra (la sacrosanta Gaia) hacia el 2033: ¡el cambio climático de nuestros pecados!

Como novela de cachondeo, no estaría mal. Al fin y al cabo, el cambio climático ha adquirido caracteres de nuevo terror milenarista. Y el Montáñez ha sabido aprovecharlo. Para mí que se ha reído lo suyo con sus propias paridas. Pero lo narra como si fuese totalmente en serio, confiando en que, si tragaron lo de Da Vinci, cuánto más esta advertencia sobre un tema que nos concierne a todos y tal.

Pero parece que hay algo (Silvestre lo llamaba "el poder") que puede parar la cólera de Gaia. Vamos a ver qué dan de sí las andanzas del detective y la chica en su busca. Llego a la página 300 y pico. Qué emoción...


18 octubre 2008

A "Retahílas",


la novela de Carmen M. Gaite, podría achacársele el ser una especie de versión castiza del nouveau roman, algo así como lo que la siesta es al yoga. Incluso el título parece una parodia. Pero resulta más convincente y menos pretenciosa que las retahílas de Claude Simon o la que comentábamos ayer del flamante nobel. Es un tributo al lenguaje, pero este no se absolutiza, sino que queda subordinado al elemento humano, a quien sirve. Tal como acordamos, les traigo uno de mis párrafos favoritos.


Fíjate, si es que es en todo lo mismo, con la literatura pasa igual; ¿tú concibes mayor memez que el libro ese de Love story que ha hecho tanto furor?, yo no lo entiendo. Y a Ester, por ejemplo, le encanta, dice que está muy bien desmitificar el amor, que ya era hora, que no todo van a ser los parlamentos de Melibea. ¡Pues sí señor!, en literatura amorosa o los parlamentos de Melibea o nada, a mí que no me den gato por liebre, para tanto como eso no escriba usted una novela si los amantes que salen allí no tienen nada que decirse; ¿cómo te vas a creer una historia de amor sin palabras de amor?, porque lo grande es que el autor pretende que te la creas. Pretende que te parezca verdad que aquellos dos chicos se enamoran nada más conocerse y que a ella le da leucemia y que deciden vivir intensamente esos meses que les quedan de estar juntos; pero, por favor, la leucemia precisa su retórica adecuada, no se te ocurre decir "pobre chica", no te crees una palabra de todo aquello porque a ellos mismos les parece que les cae por fuera. Y Ester dice: "Si lo que quiere indicar precisamente es que le quitan importancia, que viven el presente, o sea que no hace falta dramatizar", pero bueno, si ya sé lo que pretende, pero ¿cómo no va a haber que dramatizar cuando a la persona que más quieres en el mundo le da leucemia y los médicos la desahucian?, porque allí te quieren indicar eso, que se quieren mutuamente más que a nadie en el mundo pero que no necesitan decírselo, pues no sé, peor para ellos si no tienen nada que decirse. Cierras el libro y te han informado, sí, de que la muerte ha venido a interruppir el amor de dos jóvenes que se llaman Fulano y Mengana y que viven en tal ciudad, puros datos, pero es un amor que ni te conmueve, ni te interesa, ni te lo crees, te quedas diciendo ¿y en qué se notaba que se querían esos dos?, porque no se notaba en nada; vamos, anda, eso qué va a ser literatura. Y Ester siempre acaba diciendo que lo que me pasa a mí es que soy muy antiguo.


16 octubre 2008

De qué me suena Le Clézio


Pues, señor, esto es que un día me puse a leer un tomito divulgativo sobre escritores franceses contemporáneos, y los únicos que no conocía de los allí citados eran Jean Giono y J. M. G. Le Clézio, curiosamente ambos con apellidos muy poco franceses. Me quedé con los nombres (entonces aún tenía memoria). Años después, un amigo periodista solía llevarme algunos libros que recibía en la redacción, con la intención de que le seleccionara los que eran recomendables para jóvenes. Uno de ellos (de los recibidos) fue El atestado de Le Clézio, editado por Cátedra.

Lo aguanté hasta el final, a pesar de todo. "Todo" es que se trataba de una obra en la línea del nouveau roman, corriente paralela a esas filosofías reduccionistas según las cuales el lenguaje es el nuevo arjé, el elemento primario y origen de todo lo demás. Ya pueden imaginarse lo que puede dar de sí una novela en ese plan. De hecho, el título, Le procès verbal, es un juego de palabras intraducible, que puede referirse, en efecto, a un atestado, pero también al hecho de que toda historia, toda acción humana, es un "proceso verbal". El protagonista de la indigesta parrafada se llama, coherentemente, Adán, Adam, héroe primigenio de una nueva conciencia del mundo.

Todo muy bonito. Pero, puestos a elegir una obra cuyo tema sea el lenguaje y su alcance, prefiero mil veces el Retahílas de Carmen Martín Gaite, uno de cuyos trozos les plantaré aquí mañana, para que vean.


15 octubre 2008

Liberación

El aparcamiento del Honky-Tonk estaba casi igual que hacía quince años. Los coches habían cambiado. Mientras en los años setenta los clientes llevaban Mustangs y furgonetas pintadas con matices psicodélicos, las luces de la calle iluminaban ahora Por[s]ches, BMW y caravanas. Al cruzar el aparcamiento experimenté la misma curiosidad y excitación que cuando estaba soltera y salía de noche. Con mi presente nivel de sabiduría ni se me ocurriría repetir aquellas aventuras ("cerrar bares", lo llamábamos nosotros), pero en aquellos tiempos las acometía. En los años sesenta y setenta es lo que se hacía para pasarlo bien. Así se conocía a los chicos. Así te colocabas. lo que la Liberación de la Mujer "liberó" fue nuestra actitud hacia el sexo. Si antaño lo usábamos para negociar, ahora lo regalábamos. No sé a cuántas prostitutas dejamos sin trabajo por repartir "favores" sexuales en nombre de la libertad. ¿En qué estaríamos pensando? Lo único que conseguíamos al final eran borrachos llenos de ladillas.

Sue Grafton, O de odio

14 octubre 2008

El capitán Alatriste


"No queda sino batirnos", suele decir el pendenciero Quevedo que nos dibuja Pérez-Reverte en su ficción. No queda sino agradecerle al novelista el buen rato pasado con la lectura de El capitán Alatriste. ¿Con qué palabras elogiar la maestría narrativa, la contundencia expresiva, el encanto de las figuras, el perfecto acabado de cada capítulo y la trabazón entre todos ellos? Dumas puede sentirse orgulloso de su discípulo. Como decía Vargas Llosa por otra novela, "uno siente que este relato está amasado con el barro de las más auténticas, de las insobornables historias". Y ahora vamos a las profundidades.


Es claro que la obra debe gran parte de su gancho al atractivo del protagonista. Alatriste se sabe pecador ("he quebrantado los diez mandamientos") y no se cree un héroe, es más, se muestra escéptico con respecto al heroísmo. "Estábamos demasiado cansados para correr", responde, cínico, cuando alguien pondera el aplomo de su compañía en la retirada. Sin embargo, es fiel hasta la muerte a los principios morales que orientan su conducta, al código que se ha marcado: hay un límite que su conciencia no traspasa; la vida suya y la de los demás le importa poco, pero no mata a sangre fría, y devuelve el dinero cuando descubre que le habían metido, con engaño, en un juego demasiado sucio. Todo ello sin hipocresía, con semblante grave y un desengaño que no es, como en su creador, una pose. Si añadimos el ambiente de corrupción generalizada que se nos pinta como fondo, podemos decir que estamos ante una auténtica novela negra, con su Philip Marlowe, esta vez sin oficio de detective y trasladado a la España del 600.


Nota redactada en enero del 2000

10 octubre 2008

A veces no sé por qué nos cabreamos tanto


con las “tontadas anticlericales” del cine, español o extranjero, de hoy. Lo cierto es que el cine de todos los tiempos está lleno de ellas. Supongo que los predicadores protestantes tampoco eran tan tontos ni tan hipócritas como el que aparece en Duelo al sol, que trata de exorcizar a la bella Perla mientras la mira y remira por todas partes. Incluso el maestro John Ford cayó en esos excesos, y no hay sino recordar al atontado fanático que interpreta Boris Karloff en La patrulla perdida. No, no es nada nuevo que un escritor o un director se burle de lo que no es capaz de mascar. Pero también es cierto que no hay nada más repulsivo que la virtud impostada o el cristianismo cuando es mera apariencia. En el buen cine (sigo pensando en John Ford) salen mejor parados los que dan trigo que los que predican, los publicanos que los fariseos, y eso es puro evangelio. Otra cosa son los burdos desahogos de los subvencionados de hoy.

09 octubre 2008

Memoria histórica


Nadie corrió como Líster desde Toledo a los Pirineos. Lo malo era que, para justificarse, después de cada carrera hacía fusilar a una docena de oficiales. Con esto creía seguir el ejemplo de Stalin.


Ramón J. Sender

07 octubre 2008

¿Qué pasa en las aulas?


Al principio todos callaron con reverencial temor: la LOGSE parecía la nueva deidad y su impugnación el colmo de la estrechez reaccionaria. Pero ha llegado un momento en que ya no se ha podido aguantar más. Mercedes Ruiz Paz dio, en cierto modo, la señal de salida (hay que agradecérselo: eso es valentía, y no lo que como tal se vende por ahí) y, tras ella, una cascada de títulos ha venido a destapar lo que corría de modo subterráneo en la enseñanza española: el hastío de unos profesionales que han sufrido el acoso más vil y el mayor de los desconciertos al no poder ejercer en paz y en libertad su trabajo, debido a una inversión de valores digna de Sigerico de Horría, el tiranuelo caprichoso del Capitán Trueno. Enkvist, Rosúa, Sala, el autor de Síndrome de burnout (cuyo nombre ahora se me niega) o el entrañable Fray Josepho han dado salida sucesivamente a sus frustraciones en todos los tonos posibles. La condición de profesores de Lengua de la mayoría ha dado además un atractivo añadido a sus producciones. A ellos se suma Bárbara Pastor, con una pluma no menos diestra.


El libro da en la diana una vez y otra, y solo se le puede hacer un reproche: da la impresión de que la autora piensa que la enseñanza privada es algo así como un antro de perdición. Todos los males que encuentra en la escuela pública son para lamentar que los alumnos se pasen a la privada. Tranquila, mujer, si realmente es tan horrible acabarán también desertando de ella.


Nota redactada en noviembre del 2002

06 octubre 2008

Jaimito y los best-seller

La seño mandó aquel día, como ejercicio escolar, una narración que contuviera los siguientes elementos: religión, aristocracia, sexo y misterio. La respuesta de Jaimito fue un microrrelato:

¡Dios mío!, dijo la marquesa. ¡Estoy embarazada y no sé de quién!

Hoy los compañeros de Jaimito han descubierto que la fórmula era mágica, han desempolvado sus ejercicios de clase y, tras hincharlos convenientemente, han llenado con ellos las librerías y sus propios bolsillos. El que arrasa ahora se titula El papa mago y, en lo poco que llevo leído, la composición es esta:


Religión: va implícita en el título: Silvestre II , "el papa mago" (?)

Misterio: el secreto de la cabeza parlante, construida por el susodicho.

Aristocracia: el prota es un conde con la cabeza a pájaros.

Sexo: de momento, la bella cincuentona casada con el conde y adúltera, y su hija, que promete...


En todo caso, prefiero la ocurrencia de Jaimito, dónde va a dar.





03 octubre 2008

Me falta un dato


Leo un artículo sobre la campaña de los rumanos para mejorar la imagen de sus inmigrantes. Me parece de perlas dicha campaña y la presencia de los rumanos por aquí. Luego el autor empieza hablar de racismo y de fascismo, y entonces es cuando me mosqueo. Hay mucho savonarola de urbanización, amigo de poner sambenitos a los compatriotas que vivimos en los barrios, en buena armonía con rumanos, moros, sudamericanos y demás inmigrantes honrados. Mucho telepredicador con parejita y audi que fustiga el racismo como nuevo pecado original, fácil de purgar desde sus zonas ajardinadas y cuya verdad se pone de manifiesto en los votos que reciben en España los partidos xenófobos.

También se refería el autor, cómo no, a la emigración española de los 60, para deshacer el tópico de que nosotros íbamos allá con contrato bajo el brazo. No todos, dice, no todos, según los últimos estudios. Vale, majo.

Pero, aun así, me sigue faltando un dato: ¿qué índice de delincuentes españoles había en las cárceles suizas y alemanas en los 50/60?

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02 octubre 2008

Bosnios para un nuevo Guernica


Sombrío título y no menos sombrío panorama el que presenta Ángel Palomino en esta novela. Pero no por ello menos posible. ¿Por qué no habría de suceder en España lo que ha ocurrido no tan lejos en Europa? Confiemos en que la diferente condición histórica de las provincias vascas frente a las repúblicas yugoslavas contribuya a que acabe imponiéndose la sensatez. Pero hoy, a pocos días de celebrarse las últimas elecciones al Parlamento vasco, parecían más cercanas que nunca las catástrofes vaticinadas por Palomino. Si el llamado bloque constitucionalista se hubiera impuesto y los nacionalistas más radicales hubieran decidido no acatar la nueva situación, estábamos convertidos en yugoslavos.

Pero, yendo a lo propiamente literario, esta novela me parece fallida. Peca de explícita y de basta. Quizá la acción hubiera debido desarrollarse en un país imaginario y los caracteres lograr un perfil más acabado. En lugar de eso, tenemos a Arzallus proclamando la independencia de Euskadi y un elenco de personajes lastrado por el más burdo maniqueísmo. Los políticos son unos marrulleros inútiles y los militares nobles paladines. Los amores y los rencores del autor son demasiado manifiestos. En suma, es la novela que habría escrito cualquier ardoroso militante joven de un grupo radical de derechas. Ello no quita para que la advertencia sea válida: alentar el nacionalismo es jugar con fuego.

Nota redactada en mayo del 2001


Otras referencias a Ángel Palomino:

Insultos, cortes e impertinencias
De Madrid a Oviedo pasando por las Azores


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01 octubre 2008

Benedicto XVI y el buen vino nuevo




Se ha escrito mucho sobre el milagro de Caná como revelación de Jesucristo, y también de la santidad del matrimonio por la presencia del Salvador en aquella boda; pero nunca, que yo sepa, se ha relacionado el propio milagro con el amor esponsal. Así lo hace Benedicto XVI en su saludo al movimiento Retrouvaille, que tiene como objetivo la reconciliación de los matrimonios en crisis. Traduzco del italiano, así que no respondo de la exactitud, pero creo que merece la pena divulgar este jugoso texto, que puede pasar inadvertido en la web vaticana. Traigo sólo el pasaje sobre el milagro.

(Dice que crisis puede entenderse como paso a una situación mejor, y continúa)

En este sentido se puede leer el relato de las bodas de Caná. La Virgen María se da cuenta de que los novios "ya no tienen vino" y se lo dice a Jesús. Esta falta de vino hace pensar en el momento en que, en la vida de la pareja, termina el amor, se desvanece la alegría y desaparece el entusiasmo en el matrimonio. Después de que Jesús transforma el agua en vino, felicitan al esposo por aquel vino tan bueno que había guardado para el final. Esto significa que el vino de Jesús era mejor que el anterior. Sabemos que este "vino bueno" es símbolo de la salvación, de la nueva alianza nupcial que Jesucristo ha venido a realizar con la humanidad. Pero también es sacramento cada matrimonio cristiano, incluso el más desdichado y vacilante, y puede encontrar en la humildad la valentía para pedir ayuda al Señor. Cuando una pareja en dificultades, o (como demuestra vuestra experiencia) incluso ya separada, se confía a María y se vuelve al que ha hecho de los dos "una sola carne", puede estar segura de que aquella crisis será, con la ayuda del Señor, un tránsito a algo superior, y que el amor saldrá purificado, madurado, reforzado. Esto sólo puede hacerlo Dios, que quiere servirse de sus discípulos como colaboradores legítimos para acercar a la pareja, escucharla, ayudarla a redescubrir el tesoro oculto del matrimonio, el fuego que permanecía sepultado bajo las cenizas. Y Él reaviva y vuelve a hacer arder la llama, no desde luego al mismo modo del enamoramiento, sino de manera diversa, más intensa y profunda; pero la misma llama.

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29 septiembre 2008

Polémicas


Hay películas (libros...) que se conciben y nacen con polémica incorporada, como si fuera la banda sonora. Y aquí no vale el principio de que dos no riñen si uno no quiere, porque los medios, siempre cómplices en su avidez, irán a buscar a su propia casa a la otra parte y obtendrán un mínimo, una modesta declaración, una mueca de disgusto, que ellos se encargan de abultar hasta conseguir la polémica requerida. Ni que decir tiene que cuando la otra parte se encocora y hace ruido, no consigue sino engrosar el bolsillo del tunante.

Es un modo fácil de lograr publicidad sin talento. Lógicamente, si todos hicieran lo mismo, el efecto se anularía. Por eso el método ha de aplicarse de modo esporádico, y son los menos escrupulosos los que aprovechan la ocasión. Estos no merecen sino el boicot, un boicot elocuente en su silencio. Pero para eso se requiere, ay, un público maduro. Su escasez, y no sólo en España, es hoy por hoy la gran baza de los tramposos.

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27 septiembre 2008

Ora pro eis




Lo que no cabe en sus estrechas cabezas creen que no puede existir.

(J. A. Primo de Rivera, "La hora de los enanos")

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26 septiembre 2008

Ideologías


Al comienzo de Alemania, año cero, Roberto Rossellini dice algo así como: “Cuando las ideologías se alejan de la moral y la piedad cristiana, resultan destructivas y contaminan incluso a la infancia…” La parrafada sigue y de alguna manera te pisa la película, explicándotela. Es una tentación en la que es fácil caer, tanto por parte de cineastas como de literatos. Supongo que es explicable cuando la tragedia está aún reciente, como es el caso de esta cinta de 1947. Y la verdad es que, al terminar la película, corrí a buscar de nuevo la cita, como si fuese una moraleja (que lo es).

Me llamó la atención que Rossellini atribuyera a la ideología (o sea, al nacionalsocialismo) la ruina de Alemania, lo que podría hacer las delicias de Bush. Pero lo esencial de esta película es la destrucción, no de Alemania, sino del niño Edmund, cuya desesperación final es inducida, y uno se teme que no sólo por su depravado maestro, sino por una ideología de radio más amplio que el propio nacionalsocialismo, sólo una anécdota al fin y al cabo. Para que sobrevivan los fuertes hay que sacrificar a los débiles… Llámese a éstos no nacidos o ancianos y veremos hasta qué punto Hitler ha triunfado, por encima del sacrificio de su bonito reich.

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25 septiembre 2008

Obras completas (y otros cuentos)


Monterroso es el hombre que ha conseguido hacer de la intrascendencia virtud, literatura del pensamiento débil, o como se llame ese pensar pero no mucho que dicen que está de moda. Monterroso juguetea con su lector de todos los modos posibles, "se queda" contigo, como diría un castizo de ahora, con esas historias que no llegan a ser tales, con esos personajes que sólo son serios para sí mismos, K de Kafka visto a través del cristal de Molière. No sé qué extraña fascinación tienen los relatos truncados: todos sabemos del encanto del romance del prisionero o el del conde Arnaldos, justamente por quedarnos sin saber quién era ese marinero, quién sufría en aquella prisión. Lo mismo pasa con estos cuentos de Monterroso: romances para un tiempo sin héroes, épica de unas existencias tontas, más tontas aún porque se creen valiosas. Y es el autor quien hace aquí de Forrest Gump y nos recuerda que "a veces hacemos cosas que no tienen sentido". Con todo, de vez en cuando aparecen viejos fantasmas, dinosaurios que se resisten a irse, como sombra permanente de lo que fuimos. No se respeta el autor ni a sí mismo, pues el oficio de narrador queda ridiculizado sin piedad en "Leopoldo y sus trabajos", para mi gusto uno de los mejores relatos del volumen, con el protagonista obcecado en su afán de escribir algo que le supera ampliamente, como aparece demostrado en esas fenomenales parodias del estilo pedestre.

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Nota redactada en marzo de 1999

23 septiembre 2008

Hastíos


Se queja Javier Cercas de la insistencia de Solzhenitsin en sus denuncias del totalitarismo soviético y sus métodos represivos. Desconfía de los "exaltados" y ya empieza a estar un poco harto de los totalitarismos del siglo XX.

No deja de tener razón en cierto modo: quien sólo sabe rumiar el mal que le han hecho no es un tipo muy de fiar. Pero creo que Archipiélago Gulag fue un libro necesario, en un momento en que la intelectualidad de Occidente estaba volcada en masa con el socialismo, ciegos para todo lo que supuso este régimen en media Europa y más allá.

Por otro lado, todavía no he oído ningún gesto de hastío hacia las denuncias del Holocausto y el nazismo, que, estas sí, han alcanzado el nivel de la náusea hace ya tiempo, cruzando sin rubor los límites de la cursilería más empalagosa, con los pijamas y demás. Por lo que respecta al comunismo, prácticamente, acabamos de empezar. Cuando llevemos cincuenta años de denuncias, no dudaré en mostrar a mi vez mi hastío.

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22 septiembre 2008

Segunda parte de Lazarillo de Tormes

"De las crónicas antiguas de Toledo" dice haber sacado este Juan de Luna los materiales para su segunda parte. Como suele suceder en estos casos, el autor ha seleccionado de la obra original los aspectos más llamativos y comerciales y los ha exprimido hasta el aburrimiento. Esta es la razón de que las segundas partes no suelan ser buenas. La novela negra de nuestros días no consiste sino en un jugueteo monótono con lo sangriento y lo sexual, que estaban presentes de modo, digamos, colateral en la obra de los maestros (Hammett, Chandler) pero que el público más adocenado disfrutaba por encima de otros valores. Algo parecido sucedió con la picaresca: lo que en el Lazarillo y en el Guzmán de Alfarache tenía su sitio al servicio de una estructura mucho más rica, a saber, la sal gorda anticlerical y la broma escatológica (marrón, para entendernos) se sale de madre en las imitaciones hasta adquirir un protagonismo que el gran público debió de acoger complacido. En este sentido, la segunda parte del Lazarillo luce junto al anónimo original como una casamata junto a una catedral gótica, y desmerece su publicación conjunta por parte de la editorial Juventud, pues al no iniciado puede inducírsele a pensar que estamos ante la continuación natural de una obra inacabada, cuando lo cierto es que el anónimo Lazarillo de Tormes es, a pesar de las palabras finales, un ejemplo típico de "novela cerrada" y circular, que se explica a sí misma y repudia continuaciones.


Nota redactada en marzo del 2001.

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20 septiembre 2008

Anita Bryant


Navegando por ahí descubrí a esta cantante country a la que no conocía de nada, y me extraña: excelente presencia, magnífica voz, casada con un pez gordo del bisnis discográfico, lo tenía todo. Debió de ser conocida en los USA en los 50 y 60. Pero jamás vi un corte suyo en un recopilatorio, ni una mención en libros o artículos...


Me cayó mejor aún cuando me enteré de que fue una gran activista antigay. Una vez, durante un discurso, uno de esos chicos le estampó un pastel en la cara (un gesto muy propio del colectivo, todo hay que decirlo). Al parecer, la Bryant, sin perder los nervios, comentó: "Tenía que ser un pastel de fruta" (por lo visto, fruta es una manera de decir "marica" por allá).


Pero vamos, no creo que eso tenga que ver con el hecho de que no suene ya su nombre. No.

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19 septiembre 2008

La historia de Leo Taxil

aterroriza. Acabo de leerla en el último número de Razón española, por José Antonio Ullate, y uno se pasma ante semejante frialdad en el mal (también se puede encontrar aquí y aquí). Brevemente: pornógrafo y libelista de fines del XIX que en un momento dado finge una conversión al catolicismo y, como genial burla, no sólo escribe panfletos antimasónicos repletos de disparates que fueron creídos a pie juntillas, sino que se inventa una pecadora satanista que llega a "convertirse" después de obtener las oraciones de, incluso, Santa Teresita. Él mismo descubrió la farsa en una sonada conferencia.

La lección que se puede extraer de todo ello, me parece, es que nadie resulta más ridículo que el cristiano cuando se dedica a buscar culpables en lugar de practicar la caridad. Taxil sabía que la gente se cree lo que quiere creerse, sobre todo de sus enemigos, y que cualquier enormidad sobre los masones encontraría eco en aquella catolicidad (en honor a la verdad, hay que decir que no todos tragaron). Si la historia es maestra, sólo cabe preguntarse si acaso hay taxiles hoy y con quién están jugando. En todo caso, la honradez intelectual es la mejor arma para no volver a hacer el canelo.

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18 septiembre 2008

¿23-F?

... No hay mejor forma de controlar un acontecimiento que coadyuvar a su materialización.

Fráter León, en El dolor, de José Javier Esparza

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16 septiembre 2008

Lo eterno sin disimulo


Este volumen constituye una recopilación de escritos, entre ellos algunas cartas que C. S. Lewis cruzó con diversos oponentes. Pero son esas cartas lo menos atractivo, aunque sirvan para confirmar las dotes de polemista de nuestro autor. Lo que más destaca es, creo, el artículo "Por qué no soy pacifista", inicialmente una conferencia. El razonamiento es de un rigor intachable, y también los ejemplos traídos de la Escritura. El tema es actual, porque el pacifismo ha venido a sembrar confusión ente los cristianos, sobre todo desde que en las parroquias se cultiva un humanismo almibarado con grandes apelaciones a la fraternidad y a la solidaridad, pero sin un sólido fundamento doctrinal. Si de la filosofía de Aristóteles pudo decirse que era "el sentido común codificado", algo similar puede decirse ante la apologética de C. S. Lewis: el sentido común razonado, en este caso.


Si no sabes traducir tus argumentos al lenguaje de la gente corriente, viene a decir Lewis, es que no tienes muy claras tus propias ideas. Es lo mismo que decía Pedro Salinas acerca de las dificultades de expresar cualquier cosa: lo dicho oscuramente es lo pensado oscuramente. Y, para facilitar la tarea, Lewis nos ofrece, en otro de los momentos más interesantes del libro, un breve elenco de voces que han cambiado de significado en la mente del ciudadano común. La mayoría de los ejemplos valen también para un español del 2001.


Nota redactada en julio del 2001.

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15 septiembre 2008

Siniestras comadronas

Jesús Cueva, al que no conozco de nada, dedicó este poema a los abortadores profesionales. Literariamente no es muy allá y quizá peque de celo amargo, pero conviene recordar que estos sicarios son el agente sine qua non para que la estadística macabra se engrose cada día. Decía mi padre que el que mata es peor que el que manda matar, porque éste al menos tiene un motivo. Lo cual es perfectamente aplicable a las “áspides fértiles” y a las “siniestras comadronas”.


Necrófagos,
furtivos,
herodes que extraéis los cuerpos diminutos
que crecen en los úteros de las áspides fértiles, de las arpías fecundas;
qué ominosa osadía,
qué atroz retorcimiento,
qué puñado de plata os incita a matar,
a asesinar a un hombre en su principio, en su cálido origen,
en su sagrado aposento originario,
decídmelo,
oh, sí, decídmelo, decídmelo,
hidras tentaculares, horripilantes hienas, monstruos inverosímiles;
qué ímpetu inhumano os conduce a extirpar una concepción única, una preñez distinta (porque todas lo son);
qué craso atrevimiento, qué excusas aconsejan extinguir
el misterio de una vida que surge,
el misterio de un cuerpo delicado y flexible,
el misterio de un alma, de un corazón novísimo.

¡Madres abyectas, áspides, arpías,
ojalá que algún día caigan sobre vosotras
los hijos que entregasteis a los verdugos blancos!
¡Médicos crudelísimos, siniestras comadronas,
ojalá que la muerte abuse de vosotros!

Madrid, Babel. Rialp (col. Adonais), 1989. El título es mío.

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12 septiembre 2008

La mayoría de las novelas de tema medieval

que expenden en las librerías se empeñan en ver los siglos medios por el canuto de la corrección política. Dijérase que la Edad Media no fue sino la negación de la tolerancia, del laicismo, de la igualdad de género... Y esto hasta extremos realmente chuscos. Por ejemplo, en El sanador de caballos, de Gonzalo Giner, la hermana del califa se pone:
-En nuestra cultura nos está vedado (a las mujeres) cualquier camino que no sea el del matrimonio...

Que es algo así como imaginar que el Cid dijese: "¡cómo me gustaría hablar con Jimena! ¿Qué pena que en el siglo X no se haya inventado la telefonía movil!" No sé si me explico.

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11 septiembre 2008

La paz dura quince días


No importa, porque Rafael García Serrano era un enamorado de la guerra. Lo que no tiene por qué ser un desdoro, claro. Estamos ante una novela abierta, muy abierta, cuya peripecia consiste únicamente en el matrimonio de un oficial y su imposible luna de miel en el ambiente de la guerra civil. Es posible que el autor haya retomado a estos personajes en producciones posteriores, no sé. Es una novela más bien "de ambiente". Y describiendo ese ambiente es donde García Serrano se encuentra en su salsa. Cuenta lo que le gusta contar, como el abuelito de las batallas, y lo hace, a fe mía, con un arte excepcional. Al primer párrafo te quitas el sombrero y conforme avanza el capítulo rompes en alabanzas y acabas postrándote en adoración. Todo el volumen mantiene el nivel, pero ese primer capítulo es un alarde, de los que a mí me gustan, un arranque fulgurante.

Por otro lado, quizá haya que destacar que los hombres y mujeres que pueblan esta narración son "aproblemáticos", que diría un pedante. No tienen más problemas personales que los que la vida plantea, que ya es bastante. Y esos los encaran con la naturalidad y la fortaleza, sin exhibiciones, de los que ganaron la guerra del 36. El autor los trata con admiración recatada, y a los secundarios con una pizca de humor. Algo hay en unos y en otros de los galanes y los graciosos de Lope de Vega, quitada toda pompa.

Nota redactada en junio de 2005

Otras referencias a Rafael García Serrano:

La gran esperanza
Eugenio o proclamación de la primavera
Plaza del Castillo

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10 septiembre 2008

Hablando con alguien sobre "El niño con el pijama de rayas",


saqué a relucir la frase aquella de que “con buenos sentimientos no se hace literatura”. No sé quién lo dijo. Según mi interlocutor fue Francisco Umbral, pero no estoy seguro. En todo caso, hace poco, para mi sorpresa, me he topado con una formulación aún más cruda de la misma idea, a cargo de Flannery O´Connor. “Un corazón de oro es un estorbo para la creación literaria”, dice la narradora de Georgia. He aquí el párrafo completo:

Me gustaría que, en el futuro, los católicos tuviesen una literatura propia. Quiero que tengan una literatura que sea innegablemente suya, pero que nuestros demás compatriotas puedan comprender y apreciar. Una literatura para nosotros solos es una contradicción en los términos. ¿Y por qué no llamamos simplemente cristiana a esta literatura?, me preguntaréis. Pues porque, desgraciadamente, este término ha dejado de ser fiable. Ha terminado designando a cualquiera que tenga un corazón de oro. Y un corazón de oro es un estorbo para la creación literaria.

(“El novelista católico en el sur protestante”, en Misterio y maneras).

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08 septiembre 2008

Garzón y el Gran Vampiro


Esto de Garzón con las fosas franquistas me recuerda una historieta del Jabato, donde, como siempre, un grupo de caciques explotaba a los aldeanos, esta vez mediante el procedimiento de hacerse pasar por vampiros y crear una especie de dios, el Gran Vampiro (en realidad, como siempre, un muñeco). Cuando los malos necesitaban esclavos para trabajar en la mina, hacía su teatral aparición el Gran Vampiro solicitando víctimas.

Periódicamente, los socialistas necesitan sacar a pasear al Gran Vampiro, o sea al franquismo, el franquismo virtual que han inventado, claro. Viven de él. El juez estrella por antonomasia sabe que su iniciativa es inviable, pero lo que busca no son resultados judiciales, sino agitar el espantajo. Nadie va a ser condenado por aquellos sucesos, pero en la opinión pública va sedimentando la ecuación franquismo = genocidio, o República = víctimas. Es la propaganda (... estúpidos). La mano que mece la cuna, vamos.

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07 septiembre 2008

Por fin sabemos para qué sirve el ministerio de igualdad.


E abortados son iguales (los hijos de) los que viven por sus manos e los ricos...

05 septiembre 2008

Diario (de Ana Frank)


La lectura de este diario despeja dudas sobre su autenticidad. La sencillez conseguida por Ana Frank es admirable, pero sería aún mas admirable haberla inventado. Estaríamos ante el mayor escritor del siglo, y hubiera sido de desear que nos deleitara con más obras.

En realidad, si por algo vale este diario, es por la naturalidad con que se franquea su autora. Y su impacto en tantas almas, no lo dudo, proviene de que acusamos la injusticia que supone haber abortado semejante empuje vital. Esas ansias de vivir que Ana Frank declara con sencillez que desarma es lo que más lamentamos haber perdido, por encima de su talento como escritora. Más aún cuando sabemos que se cortaron por un capricho, por un antojo asesino de los hombres.

El proceso de su enamoramiento, por ejemplo, suena tan auténtico que no encaja en una falsificación. Juan Valera consiguió un verdadero primor al relatar el del protagonista de Pepita Jiménez. Pero hay algo ahí que delata su literariedad. Aquí, no.

Sus propias ideas sobre la humanidad, dejadas caer sin un orden premeditado, están también adornadas de la misma sencillez al par que de un sentido común aplastante, difícil de encontrar hoy entre los adolescentes. Me gustaría gritar a los pacifistas de hoy que "no creeré nunca que los responsables de la guerra son únicamente los poderosos, los gobernantes y los capitalistas. No, el hombre de la calle está también contento con la guerra... Los hombres nacen con el instinto de destrucción, de masacrar, de asesinar y de devorar".


Nota redactada en diciembre de 2002.

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04 septiembre 2008

Coen, os odio mucho.

Y no porque no me hagáis pasar buenos ratos. Pero, jolín, te sientas a ver No es país para viejos y piensas todo el rato que estamos jugando a policías y ladrones, y hete aquí que a falta de diez minutos resulta que jugábamos al sentido de la vida y tal. No vale.


Y sí, no sé si será para un óscar, pero el Bardem está mucho mejor cuando actúa que cuando aúlla en manada. Me descubrí al día siguiente imitando sus ademanes.

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01 septiembre 2008

"Confieso que he leído": Urbina, in pace.

Lástima que la vida del hombre sea tan breve. Si diera tiempo, daría también ganas de leer todo, todo, y hacer un manual de Literatura (o un libro que no sea manual) fruto de lecturas verdaderas, reposadas, personales... Tal vez un equipo de hombres y mujeres honrados pudiera hacerlo. No lo sé. Haría falta también un Banco honrado, un respaldo económico generoso y amante de la cultura y de la verdad y de la belleza.

Cuando, a finales de julio, Ignacio Peyró publicó su panegírico de Pedro Antonio Urbina, le comenté: "¡qué susto!, pensé que era una necrológica". No lo era, pero la muerte debía de presentirse cercana, porque, en efecto, PAU (como sus allegados le conocían) murió el último día de ese mes.

Llega un momento, feliz, liberador, en que uno puede decir con toda paz que La Comedia de Petrarca es una castaña. Monumental, pero castaña... Llega el momento liberador en el que uno advierte que el cacareado Antonio Machado y su "sabiduría" filosófica, como la de don Pío en El árbol de la ciencia, es incluso inferior a un mal manual, que ni como pose se sostiene...

No he tenido la suerte de leer lo mejor de su obra de creación. Pero sus artículos de crítica, literaria o cinematográfica, resultaban encantadores. Ayer cayó en mis manos, como involuntario homenaje, la breve delicia de la que proceden estos párrafos, incluida en un volumen colectivo titulado Breve diagnóstico de la cultura española y uno de cuyos epígrafes reza "Confieso que he leído", lo que hoy suena casi a epitafio.

... he leído... a Francisco Ayala como quien lee a un clásico, no sé si mayor o menor, pero su lectura me despierta (como el vaho del eucaliptus) ese clima natural y cierto de lo clásico. También Rosa Chacel... Requiem por un campesino español es una pequeña obra maestra muerta. Muerta porque la activa el odio. Es algo así como si un cantante dedicara a su amada una canción que la define ofensivamente. Disgusta escuchar su buena voz, que se ensombrece por la rabia y el despecho... Nada, de Carmen Laforet, me impresionó vivísimamente cuando la leí poco desúés de su aparición. Pienso que, sin decirlo, me indicó el camino del escritor: hablar de lo que se sabe y se ha vivido, y hacerlo vida.

Uno puede compartir o no estos juicios, y de hecho a PAU le disgustaría que los aceptásemos sin crítica porque vienen de él. Pero nos enseñan lo que debe ser un lector independiente y sin prejuicios. Hay pocos, y encima se mueren, dita sea.

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30 julio 2008

Septiembre está al caer.


Lo digo por experiencia. Son varias décadas viendo caer septiembres que parecían tan lejanos. Así que pierdan cuidado mis hipotéticos visitantes. Nos vemos en nada.

29 julio 2008

El final de los tiempos. El dolor


Presentando un libro de José María Aznar, Stanley G. Payne hablaba de nuestro tiempo como el de una "gran mutación" en el terreno de los valores y de la ética. Coincidía, supongo que sin saberlo, con José Javier Esparza en esta novela utópica, desarrollada justamente en una época que tiene como punto de partida un fenomeno conocido como la Gran Mutación. Es, por supuesto, una visión crítica de nuestro mundo, o de lo que nuestro mundo puede llegar a ser con las pautas establecidas de medio siglo a esta parte y que en España llevan camino de institucionalizarse de manera acelerada. Inversión de valores que halla su codificación en lo que se ha dado en llamar corrección política y que en esta novela (cabeza de la trilogía "El final de los tiempos") se nos muestra, con evidente ironía, depositada en manos de una Iglesia de la Solidaridad que tiene su jerarquía y sus tribunales. La novela, es claro, se alimenta de Huxley, de Orwell y de Jünger, pero también de Swift en lo que tiene de sátira. Supone también una reivindicación de lo espiritual frente al imperio de la tecnología, reivindicación que en los últimos capítulos toma la forma de "apología de la barbarie", encarnada esta en el pueblo desterrado que acoge a los dos protagonistas, pueblo de guerreros y místicos.

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28 julio 2008

Para entender los libros de texto.

De Literatura, en concreto.

Un panfleto es lo mismo que un duro alegato, pero escrito por un autor de derechas.

Fusilar y asesinar son la misma acción. La diferencia es que el segundo verbo se predica de Federico García Lorca y el primero de Maeztu y Muñoz Seca.

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25 julio 2008

-¿Acaso no sois un pueblo especializado en el estudio?

-Sí, lo somos. Pero sabemos que los libros por sí solos no bastan. Por eso también bailamos y cantamos, y buscamos aquello que está por encima del entendimiento. El sabio es rico de entendimiento, y los ricos cargan con la riqueza a sus espaldas en su regreso a las puertas del paraíso. Es una carga muy pesada. Muchos no llegan [...] Si el sabio es capaz de depositar la carga de riqueza y jugar como un niño, entonces todo estará bien en él.

(Respuesta de David Schäfer, judío, a Pawel Tarnowski en El librero de Varsovia, de Michael D. O´Brien)

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24 julio 2008

Ortodoxia


Si no fuera porque lo dicen todas las biografías, costaría creer que Chesterton escribió este libro antes de convertirse. Resulta tan difícil que uno realice semejante apología del cristianismo sin profesarlo... Y, sobre todo, resulta admirable la claridad con que Chesterton detecta los agujeros en las argumentaciones de los ateos. Si admitimos que no tenía fe cuando lo escribió, hay que concluir que nos hallamos ante una inteligencia descomunal. Bueno, las hay.

En todo caso, "è ben trovato". Chesterton plantea su apología como una mente que, a base de puro sentido común, va descubriendo que todos los argumentos esgrimidos contra el cristianismo se vuelven en realidad contra quien los sustenta. Y, desde luego, no deja colarse a la fe por parte alguna, y la prueba es que jamás habla de Jesucristo, salvo al final, sino del cristianismo como doctrina o como cosmovisión. Es la demostración, paso a paso, de que nos hallamos ante la doctrina más racional, más humana y más gratificante con la que uno pueda tropezar.
Nota redactada en junio del 2008
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23 julio 2008

No rezamos bastante por los curas.

Y luego nos quejaremos si se parecen a esos escolares que sólo se quedan con el chiste o la anécdota. Uno de mi pueblo tiene la costumbre de soltar un párrafo cuasihomilético "antes de comenzar los sagrados misterios". En el último se refirió a las enseñanzas del Papa en Sidney. Al parecer, Benedicto XVI

-... nos invitó a cuidar el medio ambiente y a acoger bien a los inmigrantes (más o menos).

Si ustedes han seguido los discursos de Benedicto XVI, se habrán admirado, como yo, de su habilidad para partir, como motivación, de temas que suscitan inquietud o polémica en nuestro mundo, para desde ahí tocar la llaga espiritual del asunto. La preocupación por el entorno natural será estéril sin la referencia a Dios creador; la solicitud por la paz y la solidaridad entre los pueblos empieza por el respeto de la vida humana.

Pero hay más, algo difícil de ver desde lo alto de los cielos (...) En el centro de la maravilla de la creación estamos nosotros, vosotros y yo, la familia humana «coronada de gloria y majestad».
... todo esto no se puede comprender prescindiendo de una profunda reflexión sobre la dignidad innata de toda vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, una dignidad otorgada por Dios mismo y, por tanto, inviolable.

(Por cierto, no menos admirable fue cómo, tras una catequesis eruditísima sobre el Espíritu Santo, acabó concretando:

... Inspirados por las intuiciones de san Agustín, haced que el amor unificador sea vuestra medida, el amor duradero vuestro desafío y el amor que se entrega vuestra misión.)

"Nos invitó a cuidar el medio ambiente"... Hala, hala, a rezar por los curas, más que a paso.

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22 julio 2008

¿Corrección política?

... Son espíritus incompletos, muchos de ellos devorados por el resentimiento, que buscan ocultar sus propias carencias imponiendo dogmas morales a los demás.

Ayesha, en El dolor, de José Javier Esparza

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21 julio 2008

Ética del quehacer educativo


"Con la libertad del amor; la única libertad que me exalta, la única libertad por que muero". Es una pena que Luis Cernuda no llegara a entender el auténtico sentido de sus propios versos. Porque son, letra a letra, el núcleo de la ética que nos presenta Carlos Cardona en este libro. El hombre es libertad, pero libertad para (y no libertad de, como comúnmente se entiende), y justamente libertad para amar. Estamos destinados al amor, que para eso es el que mueve el sol y las estrellas y tal, y el acto de educar ha de tender a desarrollar en el alumno ese amor libre, en el mejor de los sentidos. Educar para la libertad sería la única manera de educar, al menos si queremos formar personas. No se detiene Cardona a detallar cómo se logra esto, pues no ha sido su propósito (así lo declara) escribir un manual con normas de carácter práctico. Se trata de unos presupuestos previos a la tarea y que por tanto sirven también a quien no se dedique a tareas docentes. El volumen es, en efecto, más un libro de ética general que un código deontológico.

No le falta a Cardona la perspectiva histórica, y uno de los aspectos más interesantes del libro es la crítica de la Modernidad en cuanto esta ha sustituido al hombre singular por la humanidad, el número, la masa, con lo cual ha perdido el norte para perjuicio del propio hombre. Las diversas tendencias de lo que llamamos posmodernidad no han sido capaces de enderezar el rumbo, que pasa, sin remedio, por la vuelta a una visión cristiana de las cosas.

Nota redactada en abril del 2001
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19 julio 2008

Oscuro placer


Al parecer, en la Semana Negra de Gijón (evento anual dedicado a la novela policíaca y sangrienta) han montado una mesa redonda o coloquio con el título “El oscuro placer de narrar el fascismo”. Deben de referirse, sobre todo, al nacionalsocialismo, porque el régimen de Mussolini no suele proporcionar mucho material narrativo. El de Hitler, en cambio, nunca ha visto declinar su estrella en ese aspecto.

Oscuro placer... Sí, supongo que quien nunca ha sufrido el nacionalsocialismo puede permitirse eso al escribir. Debe de ser algo parecido lo que sentían algunos al hacer aquellas películas tipo La última orgía de la Gestapo y así. Tal vez, lo que mueve a otros a adornarse con paramilitar cuero negro en los tugurios gay.

En cambio, me extrañaría que Primo Levi, Solzhenitsin, Nadiezhda Mandelstam o Armando Valladares sintieran placer, ni oscuro ni del otro, al narrar el socialismo, porque ellos sí lo sufrieron. De hecho, no creo que les gustara el título de la cachupinada gijonesa. Puede que les resultara incluso ofensivo.

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17 julio 2008

Un hombre con un solo ojo

-Pawel, la mente humana es lo más asombroso de cuanto se haya creado. Este autor acaba de “demostrar” que el universo no existe. Insiste, de la forma más razonable, en que todos nosotros, tú, yo y todo cuanto existe, somos proyecciones de su mente. Su mente, ¿entiendes?, no la tuya o la mía.

-¿Quién ha escrito eso?

David se lo dijo.

-Sí. Ese es uno de tantos pensamientos de los que se alimentaron los precursores de Hitler. El autor al que lees contribuyó a crear el clima social que engendró a los nazis.

-Entonces las ideas son algo más que meras abstracciones.

-Tal y como los acontecimientos de nuestro siglo han demostrado.

David hizo una mueca y arrojó el libro al suelo.

-¡Esto es
sitra ahra!

-Sí, creo que tienes razón. No resulta nada bueno que los hombres brillantes se sirvan del pensamiento para destruir el pensamiento.

-Tal vez sería mejor no pensar. En la vida, quizá sólo debiéramos rezar.

-¿No pensar? ¿Tengo que oírtelo decir
a ti?

-Disculpa, pero hay veces en que hasta dudo de la mente.

[...]

-¿No sería más acertado decir que nuestro filósofo loco es como un hombre con un solo ojo?

-¿Y qué sería el ojo que le falta?


-La belleza –dijo Pawel-. El universo es bello. No tendría por qué. ¿Por qué es bello el universo? No puedo creer que ese filósofo contemplara alguna vez la obra de la Creación. Como mucho, creía contemplarla.

-Y nunca la amó.


-Es posible que amara partes de ella, pero no el todo.

Michael D. O´Brien, El librero de Varsovia.
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16 julio 2008

Diario de un cura rural


Bernanos se mueve a grandes profundidades, y una segunda lectura no acaba de despejar los arcanos de tantos diálogos como aparecen en la novela. Lo que más gratifica al lector medio, en esta obra, son los grandes discursos del cura de Torcy, sobre la alegría cristiana y sobre la Virgen. Sin embargo, hay más riquezas que admirar en ella: por ejemplo, el contraste entre los dos curas; el de Torcy, dotado del don de la fortaleza, al menos al nivel humano, y el narrador, humanamente débil. Y sin embargo, ambos son excelentes sacerdotes, grandes directores de almas: vemos al Espíritu actuar a través del soporte, a veces flojo, de sus hombres. No es que nuestro cura sea tibio; de hecho, apreciamos una fe y una esperanza bien ancladas a pesar de esas venidas abajo, esas hojas arrancadas en el diario que quizá velan gritos de angustia, quejas desgarradoras, que no son sino pequeños getsemaníes. Es un hombre inseguro, sin el asidero del carácter recio de su colega, y creo que es un gran acierto por parte de Bernanos el presentárnoslo enfermo, para terminar de perfilar su humana insignificancia, de modo que no vayamos a pensar en él como un titán cuando lo vemos enfrentado a esas criaturas orgullosas que acaban echadas a sus pies (a los pies de Cristo) después de una batalla sin cuartel, en esos diálogos a los que antes aludía, de profundidad abismal (y celestial).


Nota redactada en agosto del 2007

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15 julio 2008

Miscelánea bloguera

Muchos, al leer El hereje de Delibes, pudieron salir con la convicción de que los heterodoxos de la época eran los adalides de la libertad religiosa. Arp nos trae hoy una muestra de que no había tal, si es que ya Calvino con lo de Miguel Servet no nos bastaba. Ya sabemos el caso que hay que hacer al cine, pero recuerdo películas como Cromwell o María Estuardo, donde la cara de los líderes reformados no aparece, precisamente, como el envés de la de Torquemada, antes como una versión corregida y aumentada. De hecho, el concepto de libertad religiosa tal como hoy se entiende pertenecía a un idioma totalmente ignoto para la gente de la época.

Altea se hace cruces cuando se acuerda de un tipo que a estas alturas defendía a Napoleón y llamaba cretinos a los españoles que se le enfrentaron. Bueno, a lo mejor era el marido de Sonsoles Espinosa, que pasaba por allí. O una colega mía que también opinaba que nos equivocamos de bando. Son los que piensan que deberíamos haber hecho peña con Lutero y Calvino. Y luego con Stalin, claro.

Claro que la cosa puede empeorar, y ahí están los que sienten nostalgia de los árboles, como el tío al que cita don Enrique Monasterio. Uno que opina que la capilla Sixtina, el Requiem de Mozart, el Quijote o la misma internet, son animaladas. Alguien para quien una cosa peluda que come, chilla, se rasca, defeca y ocasionalmente te trae una pelotita es igual que un ser que llora, contempla, entrega, renuncia, comprende, ríe y trabaja. La nostalgia de las tiranías se puede calificar. Para estas otras, todavía no se ha inventado el nombre.

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14 julio 2008

Nazismo: Modernidad radical


A mí no me miren: lo dice Stanley G. Payne, en su obra sobre El fascismo. Tras caracterizar al fascismo como un concepto moderno sin ningún paralelo pre-moderno, continúa:



Todas las ideas políticas de Hitler tenían su origen en la Ilustración: el concepto de la nación como fuerza histórica superior, las ideas sobre la soberanía política derivadas de la voluntad general del pueblo y sobre las diferencias raciales inherentes en la cultura humana. Se trataba de derivaciones claras de la antropología de la Ilustración, que rechazaba la teología premoderna y las raíces y los intereses trascendentes comunes de la humanidad. El culto de la voluntad es la base de la cultura moderna, y Hitler se limitó a llevarlo a su extremo. El concepto mismo del nacionalsocialismo como "la voluntad de crear un hombre nuevo" no era posible sino en el contexto del siglo XX, como idea típicamente moderna y antitradicional. Lo mismo cabe decir de la búsqueda nazi de la extrema autonomía, la libertad radical para el pueblo alemán. Hitler llevó hasta un extremo sin precedentes el objetivo moderno de romper límites y establecer nuevas marcas. Pues en ningún otro movimiento imperó hasta tal extremo la doctrina moderna de que el hombre es la medida de todas las cosas.

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13 julio 2008

La úlcera


Pues, señor, es el caso que don Lucas, el indiano, vuelve a su pueblo a tomar pacífica posesión de la plaza. Sí, porque todos los pueblos tienen su plaza, y sólo una, de indiano. ¿Y ahora, qué? Porque una vez que uno ha hecho ya su fortuna, que el sentido de su vida ya se ha colmado, ustedes me dirán qué pinta uno en este mundo. Y esa es la clave, me parece, de esta novela: el aburrimiento. Aquí Zunzunegui ha elegido el tratamiento humorístico del asunto, con un humor a tono (a Tono, je) con el que estilaban Mihura, Jardiel o Tono. Un humor ilógico, disparatado: "travaillons sans raisoner; c´est le seul moyen de rendre la vie supportable", pone como lema, con palabras de Voltaire en el Cándido.

Lo que sorprende (y desagrada, a mí al menos) al lector es que el disparate empieza tarde. Durante la mayor parte de la narración lo que tenemos es un tono de comedia, sin mayores sorpresas. Pero en un momento dado la úlcera de don Lucas cobra vida y el indiano comienza a dialogar con ella y a tratarla como una mascota o incluso como a un nieto, en lo que es una sátira aguda de las vanidades humanas, pero que desconcierta porque no era ese el juego al que jugábamos hasta entonces. En todo caso, ya digo, está bien traída la sátira, tanto de ese aburrimiento que suele llegar en la edad tercera, que le dicen, como de la vanidad que le lleva a uno a presumir hasta de sus debilidades o sus males físicos. Pase, pues.


Nota redactada en febrero de 2005.

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11 julio 2008

Proust


A la mala costumbre de hablar de sí mismo y de los propios defectos hay que añadir, como formando bloque con ella, ese otro hábito de denunciar en los caracteres de los demás defectos análogos a los nuestros. Y se está constantemente hablando de los dichos defectos, como si fuera esto una especie de rodeo para hablar de sí mismo, en el que se juntan el placer de confesar y el de absolverse. Y es que nuestra atención, fija en lo más característico de nuestro ser, nota también esa cualidad en los demás mucho antes que las otras.


A la sombra de las muchachas en flor.

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09 julio 2008

Los cuernos de don Friolera

Lo cierto es que llega un momento en que Valle-Inclán empalaga un poco. Si, mucho virtuosismo lingüístico: se pinta solo para ofrecer un cuadro de fantoches sin alma, bueno, lo que él llama esperpento. Pero tantas páginas de esperpento acaban cansando. Una sesión de fuegos artificiales ha de durar veinte minutos a lo sumo.

Y la verdad es que todo es tan excesivo que nadie puede creerse que esto sea caricatura de una situación real, y mucho menos denuncia de una situación política concreta. Eso de que es una obra "contra las dictaduras y el militarismo" (lo dijo él mismo) sólo da cuenta de que ya por el año 30 vestía mucho, entre la clase intelectual, lo de pronunciarse contra esas cosas. Y Valle-Inclán no pasó de ser una vedette, aunque con talento, en una época en que lo del malditismo empezaba a estar demasiado visto. En definitiva, creo que lo que movía a Valle-Inclán era, como siempre, el arte más que otra cosa. Y si la toma con los militares es por esa ojeriza cursi que, como bien vio el hijo del dictador, alimentaban los intelectuales contra los uniformes.

Nota redactada en diciembre de 2007

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08 julio 2008

Tertulia de radio.

Dos contertulios mostraban escándalo (casi podía verse el dedo acusador) ante un tercero que estaba a punto de manifestarse partidario de la penalización del aborto incluso en caso de violación.

Al parecer, en el año de gracia de 2008, no basta con mirar por encima del hombro al hijo del pecado. Hay que cortarle la cabeza sin miramientos.

Yo también soy partidario del aborto en caso de violación. Del aborto del violador, claro. Que sea colgado por los compañones hasta que muera. En cuanto al fruto de su acción (y tomo prestado el argumento a los modernos anabaptistas), ya decidirá de mayor si se pone en manos de los sedadores de Leganés o decide continuar con su vida, a pesar de todo.

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07 julio 2008

Si el pecado no existe,

tampoco la virtud. En pura coherencia con sus ideas, Iván Karamazov debería dejar que condenasen a su hermano Dmitri por el parricidio que no cometió y que Iván teorizó. Por eso imagina la burla del asesino, ya muerto suicida:




-¡Me ha hecho rabiar. ¿Sabes? Con mucha habilidad, ¡mucha!: "¡La conciencia! ¿Qué es, la conciencia? Es obra mía. ¿Por qué me atormento? Por la fuerza de la costumbre. Por una costumbre universal que tiene el hombre desde hace siete mil años. Desprendámonos de esa costumbre y seremos dioses." ¡Lo ha dicho él, lo ha dicho él!
[...]
-Es él quien lo ha dicho, él, y él lo sabe: "Te dispones a cumplir un gran acto de virtud y no crees en ella, eso es lo que te irrita y te atormenta, por eso eres tan vengativo." Me lo ha dicho refiriéndose a mí. Y sabe lo que dice...

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04 julio 2008

Nos enseña Don Cógito

la Educación para la Ciudadanía de la República en guerra. Por entonces el enemigo no era la homofobia ni el neoliberalismo, sino el fascismo. Y tuvieron éxito, a despecho de la derrota por las armas, pues hoy el tal fascismo ha quedado reducido a un insulto. Por entonces era una de las muchas drogas políticas de un tiempo de crisis, y desde luego una de las que menor representación tenían en la España de la época. Pero su invocación sirvió para movilizar a medio país. No creo que los fantasmas actuales consigan otro tanto, pero las cartillas están ya en las librerías.

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03 julio 2008

Juanita la Larga


Unos tres años después de que apareciera Juanita la Larga, Ángel Ganivet definía, en Idearium español, el espíritu del senequismo: "No te dejes vencer por nada extraño a tu espíritu... "; sean cuales fueren los poderes que se levanten contra ti, "mantente de tal modo firme y erguido que al menos se pueda decir de ti que eres un hombre". No recuerdo las palabras exactas, pero esta máxima es todo menos determinista, y coincide con el propósito de Juan Valera de dar una bofetada al Naturalismo y con el carácter de Juanita, su personaje. Cordobesa como Séneca y antideterminista como Ganivet, encarna mejor que este la actitud firme y combativa que transcribíamos, pues al final el autor de Granada la bella se declaró vencido y se derrumbó, como bien sabemos. Ni las convenciones ni los prejuicios de los que mandan en su sociedad son capaces de imponerse a los firmes principios de Juanita, que resiste y vence, por más que conozca la tremenda fuerza de sus adversarios. Valera sabía bien que es más fuerte la mujer, con lo que las palabras de Séneca resultarían irónicas si no se tomara la palabra hombre en sentido genérico.

El personaje de doña Inés también es llamativo. No es una simple beata, como dice el prologuista de esta edición (Alianza), sino una mujer que no encuentra cauce para la santidad en su mundo, y trata de convertir en santa a Juanita ("si no vencí reyes moros, engendré quien los venciera") haciéndola monja. Pero sólo consigue hacer el papel de mala de la película. Triste destino que sólo la resolución de Juanita, una vez más, consigue frustrar.

Nota redactada en octubre del 2000.

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02 julio 2008

¿Qué fue de la alegría?,

porque, después de todo, es sobre lo que ha tratado fundamentalmente esta historia. Para serte sincero, el tema ha perdido para mí casi todo su interés desde que me convertí al cristianismo... Cuando nos perdemos en el bosque, ver un letrero es un asunto muy importante. El primero que lo ve grita: "¡mirad!". Toda la pandilla se reúne a su alrededor y contempla. Pero cuando hayamos encontrado la carretera y pasemos los letreros cada pocos kilómetros, no nos pararemos a mirar. Nos estimularán y agradeceremos a las autoridades que los hayan puesto, pero no nos pararemos a mirar, o no demasiado; no en esta carretera, aunque los postes fueran de plata y las letras de oro. "El año que viene en Jerusalén".

Por supuesto, no es que no me pille a menudo parándome a contemplar esos postes en los lados de la carretera o, incluso, objetos de menor importancia.


(La autobiografía espiritual de C. S. Lewis se titula Cautivado por la alegría (Surprised by joy) y estas son sus últimas líneas. Me parece un símil acertado.)

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01 julio 2008

Vida de Don Quijote y Sancho


Unamuno fue un eterno adolescente. Creo que este libro me habría encantado a los dieciséis años, como lo hizo aquella otra frase suya: "Pon en tu orden muy alta tu mira... Apunta a lo increíble". Pero ahora no puede por menos de parecerme un disparate (como tantas otras cosas de este hombre). Y tiemblo al pensar lo que sería esta filosofía llevada al campo político.

Es una apología del irracionalismo, claro. Viva don Quijote y muera el sentido común. Arriba la fe, abajo la razón. La fe de Unamuno tiene sorprendentes concomitancias con la cristiana: "Cúrate de la afección de preocuparte cómo aparezcas a los demás. Cuídate sólo de cómo aparezcas ante Dios". Podría ser una secta cristiana, de un solo miembro. Pero no es la fe católica. Ese loco que exalta Unamuno en permanente paralelismo con san Ignacio de Loyola sólo tiene sentido en el caso del santo que, antes de obedecer un mandato divino extraordinario, ha pasado mucho tiempo sujeto a lo ordinario, a la razón y al sentido común.


Nota redactada en abril de 2008.

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