12 agosto 2014

Asociados al Novio



He aquí otro de mis párrafos favoritos de Nicolae Steinhardt.

En esta segunda celda sucede, me parece, algo similar a lo que debió de acontecer en el camino hacia Emaús. El Salvador ya no está entre los suyos, el novio se ha ido. Pero es conveniente que empieces, tú, hombre, a generar fidelidad y un nuevo tipo de felicidad, más en sordina, y que aprehendas la realidad de la presencia del Redentor en los lugares más inesperados y más áridos; en ti mismo. Tienes que dar más de ti mismo, ya no eres un simple espectador, un invitado a la boda, sino un participante con los mismos derechos, asociado, creador autónomo de felicidad. Tienes que demostrar algo muy difícil, que no sólo el comienzo --la boda-- es puro, sino que la vida cotidiana puede llevarse a un nivel aceptable de nobleza y dignidad relativas. No es igual que el comienzo: y nos duele. Pero precisamente en esto consiste la diferencia entre la infancia y la madurez: el dolor reconocido y soportado, la aceptación de la inevitable diferencia de nivel entre la pureza de la boda y de la fiesta y la impureza de los días de diario y del transcurrir de los años.

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11 agosto 2014

Pedro Sánchez Imperator


El PSOE está dispuesto a resucitar la doctrina de las dos espadas y a tomar la suya para proteger a la Iglesia (y a las otras religiones, claro, claro), pero esta vez no contra herejes o infieles, sino contra sí misma; en concreto, contra su malhadada tendencia a creerse en posesión de la verdad.

Y hemos de ver a Pedro Sánchez convocando un concilio... ¿ecuménico?, con asistencia de representantes de las grandes religiones de España, del que saldrá, Dios mediante, el Símbolo de la fe del nacional-indiferentismo hispánico, que tanto ha de dar que hablar. Y llevará el nombre de Libertad Religiosa, como nuevo gran sarcasmo del Gran Hermano.

Si al marciano aquel le entraba la mala leche en cuanto se encasquetaba el tricornio, tengo la sensación de que a muchos, en cuanto les invisten de cualquier poder civil, e incluso antes, les entran unas ganas tremendas de marcarle el camino a la Iglesia.

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08 agosto 2014

Lo mejor de Flaco Jiménez


Normalmente los casetes que llevaban la frase "lo mejor de..." se vendían en gasolineras. Así fue en este caso, aunque no me acuerdo en qué gasolinera fui a encontrar esto. En un programa de Radio 3 dedicado a la música country (creo que todavía existe y se llama Toma 1) me descubrieron a Flaco Jiménez, acordeonista que practica el estilo denominado Tex-Mex (por Texas y México): acababa de lanzar un disco titulado Partners, donde acompañaba a estrellas country del momento. Los trabajos eran excelentes: Carmelita con Dwight Yoakam, West Texas waltz con Emmylou Harris, Across the borderline con John Hiatt... Este oficio de acompañante de estrellas lo ha practicado Flaco con asiduidad. Recuerdo ahora mismo su trabajo en el tema de los Mavericks All you want to do is bring me down (aquí sin Flaco)

El tex-mex se canta en inglés y en español, pero sobre todo en español, y es un estilo donde el acordeón es fundamental. Este casete (also available on CD and vynil) recopilaba unas cuantas simpáticas piezas, todas ellas en el idioma de Cervantes, donde Flaco canta y toca su instrumento titular con gran virtuosismo. Las letras cantan al amor, sobre todo contrariado, o a costumbres como El bingo (aquí un sample) o El pantalón blue-jean (aquí otro sample). 

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05 agosto 2014

El club de los negocios raros


Basil Grant es una especie de Padre Brown que no resuelve casos policíacos, sino situaciones peregrinas que se le presentan una tras otra a él y al narrador Swinburne. Y, como sucede con las obras teatrales de Jardiel Poncela, esa resolución es a veces menos atractiva que las situaciones en sí. Me resulta un poco antipático, el tal Grant. Sobre todo por su tendencia a la carcajada y a sugerir que todos los demás son unos infelices que nadan en aguas superficiales sin calar en lo hondo de las personas y las situaciones. Es la voz del autor, supongo, y es un procedimiento que se ha utilizado otras veces (Pirandello, por ejemplo, creo que era en Uno, Nessuno e Centomila) con la idea de mostrarnos lo ingenuos que somos, pero con un aire de suficiencia que repele.

En este caso se trata de menospreciar los hechos a favor de la intuición a la hora de juzgar de un asunto cualquiera. Un anti Sherlock Holmes, vaya. La lógica, cuando se trata de seres humanos, no sirve de mucho, viene a decir Grant-Chesterton. Una obra muy de su época, por tanto, en la línea del surrealismo, de Ramón Gómez de la Serna o del propio Jardiel, y con un tono risueño que lo acerca más a los últimos que al primero.

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04 agosto 2014

Oído, papás

Soy una persona mucho más fuerte por haber tenido un padre "paternalista" que siempre me ha dicho lo que tengo que hacer. Sé que lo hace porque me quiere. Además, cuando un chico deja de salir conmigo porque "necesita saber si somos compatibles" y yo no accedo a acostarme con él, es fácil dudar de mí misma, y en momentos como ese no hay nada como una sonora voz de varón al otro lado del teléfono. 


Wendy Shalit, Retorno al pudor 

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02 agosto 2014

Pujol


José Ramón le saludó en catalán. Yo lo hubiera hecho en español, no por tirria al otro idioma español, sino porque Pujol me entendería perfectamente y lo contrario me habría parecido un síntoma de esa mala conciencia que no acaba de abandonar a muchos compatriotas con respecto a las lenguas periféricas. Cuando dos catalanes hablan en catalán ante mí, no me quejo: les escucho tranquilamente mostrando que les entiendo pero no trato de imitarles. En la intimidad tampoco: ahí hablo cheli.

Pujol... La verdad es que se entiende el empeño de nuestros demócratas por denigrar al franquismo. La etiqueta de demócratas es lo único que les va quedando. Pujol: otro puñado de votos para Possumus. Los de Possumus, que tampoco se van a hacer franquistas porque tienen del franquismo una idea pésima, y eso sin haber leído un mal libro sobre la historia de la corrupción en el franquismo, quizá porque aún no ha sido escrito, por qué será.

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31 julio 2014

Matchbox: "Midnite Dynamos"


La segunda salida de Matchbox (1980) arroja un resultado tan brillante como la primera. De tener que elegir, me quedaría con el disco del 79, por una razón: en Midnite Dynamos se nota que Steve Bloomfield empieza a adornarse y a mariposear demasiado por los terrenos aledaños al rock and roll. Le sobran facultades, a él y a sus chicos, para hacerlo, y de hecho el resultado es casi siempre brillante, como en Stranger in Nevada (instrumental con ecos de Riders in the sky), Sweet Lolita o JellyRoll. Pero otras veces no lo es tanto: por ejemplo, el tema titular es una caca, aunque lo eligieran como single y lo programasen en las emisoras de radio.

También aquí las composiciones propias y las versiones se reparten al cincuenta por ciento. Mejoraron el Marie Marie de los Blasters, donde el guitarrista Gordon Scott empezaba a proclamar sus derechos como voz solista; desempolvaron un tema del malogrado Ritchie Valens (C´mon let´s go) y se volvieron a atrever con Buddy Holly (When you ask about love), al que, como de costumbre, Fenton remeda estupendamente.

En este disco la formación se convirtió en sexteto, ya que incorporaban a un nuevo guitarrista, Dick Callan, que también tocaba el violín, como se vio en Babe´s in the wood, ya en su siguiente producción. Por cierto, hablé antes de su segunda salida: quiero decir como grupo de éxito, porque antes habían publicado, que yo sepa, dos discos, pero de difusión discreta.

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29 julio 2014

La historia interminable


Un crítico decía de la película El gran Gatsby: "una sesión de fuegos artificiales de excesiva duración". Es justamente como yo definiría La historia interminable. La imaginación de Michael Ende es desbordante y uno se halla diciendo ¡oh!, ¡oh!, una y otra vez ante criaturas como Igramul el múltiple o Graograman, la muerte multicolor, y ante lugares como el desierto de colores o el monasterio de las estrellas. Pero a partir de un momento dado, y sin que cese la admiración, el paladar empieza a sentir empalago. Así que es fácil hacer guasitas con el título.

Y, sin embargo, la imaginación es la gran baza de un libro cuyos planteamientos no tienen nada de original: un niño tímido y acosado (como hoy se diría) por sus compañeros de colegio se refugia en los cuentos fantásticos y un buen día empieza a vivir esa aventura que siempre soñó, una aventura que a veces se presenta como alegoría del mundo: Bastian comprendió, dice el narrador en un momento dado, que no sólo Fantasía estaba enferma, sino también el mundo real. Ambos interaccionan a lo largo de la novela y el protagonista acaba transformado moralmente por su aventura.

Como de costumbre, el cine vino a suplir a la imaginación. Por lo poco que he visto, creo que lo hizo bastante bien.



14 julio 2014

Los buenos republicanos



Para el coronel Moreira César, la república y la democracia parlamentaria no son sistemas deseables por sí mismos, sino en cuanto le permiten hacer su política. Si los controlan los otros, no sirven. Curiosamente, acusa a su enemigo de querer destruirlos…

Hay una rebelión de gentes que rechazan la república… Objetivamente, esas gentes son instrumentos de quienes, como usted, han aceptado la República sólo para traicionarla mejor, apoderarse de ella y, cambiando algunos nombres, mantener el sistema tradicional. Lo estaban consiguiendo, es verdad. Ahora hay un presidente civil, un régimen de partidos que divide y paraliza al país, un Parlamento donde todo esfuerzo para cambiar las cosas puede ser demorado y desnaturalizado con las artimañas en las que ustedes son diestros. Cantaban victoria ya, ¿no es cierto? Se habla incluso de reducir la mitad de los efectivos del Ejército, ¿no? ¡Qué triunfo! Pues bien, se equivocan. Brasil no seguirá siendo el feudo que explotan hace siglos. Para eso está el Ejército. Para imponer la unidad nacional, para traer el progreso, para establecer la igualdad entre los brasileños y hacer al país moderno y fuerte. Vamos a remover los obstáculos, sí: Canudos, usted, los mercaderes ingleses, quienes se crucen en nuestro camino. No voy a explicarle la República tal como la entendemos los verdaderos republicanos. No lo entendería, porque usted es el pasado, alguien que mira atrás. ¿No comprende lo ridículo que es ser Barón faltando cuatro años para que comience el siglo veinte? Usted y yo somos enemigos mortales, nuestra guerra es sin cuartel y no tenemos nada que hablar.

Mario Vargas Llosa, La guerra del fin del mundo

Y a mí que me suena...

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03 julio 2014

Las difíciles circunstancias


Cada vez que se muere una escritora en España es obligado utilizar ciertos adjetivos: tristes, difíciles, gris... en referencia a las circunstancias en que desarrollaron su labor, por ser mujeres y por haber lo que había. Acaba de suceder con Ana María Matute. Uno puede recibir la impresión de que los escritos de estas mujeres permanecieron en el cajón hasta que cumplieron los sesenta o que sólo vieron la luz en Francia o en Uruguay. Y, sin embargo, hablamos de la época en que Elisabeth Mulder, Luisa Forrellad, Concha Alós, Carmen Laforet, Carmen Kurtz, Elena Quiroga, Dolores Medio, Carmen Martín Gaite, Eulalia Galvarriato, Paulina Crusat, Mercedes Salisachs, Carmen Conde, Concha Zardoya, Gloria Fuertes o la propia Ana María Matute publicaban y eran reconocidas con los premios Planeta, Nadal y otros. Nunca hubo tanta producción literaria de autoría femenina como en aquella época, si exceptuamos la siguiente, claro.

De Ana María Matute conozco una novela bien escrita, La torre vigía, y una buena novela, Primera memoria. Hay una diferencia entre ambas cosas, sí, aunque Primera memoria también está estupendamente escrita. Si añado su cuento infantil Paulina, que tuve que leer para ver qué les estaba ofreciendo a los de 1º de la ESO, Matute se me revela como una escritora de gran sensibilidad que no pierde de vista la famosa circunstancia, es decir que se une al inmenso why que constituye toda literatura de posguerra, por utilizar el eslogan que se puso de moda cuando la guerra de Vietnam. Una sensibilidad y una compasión hacia el ser humano sufriente que compensa en cierto modo la ausencia de ideas, no digamos de respuestas.

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01 julio 2014

Marty Robbins (The Country Store Collection)


Marty Robbins poseía una voz agradable y potente, una apariencia simpática y un talento nada común de compositor. Murió en accidente de avión hacia 1980 pero dejó un repertorio inmenso. Esta recopilación (de las pocas que se podían encontrar en 1989) reúne muestras de algunas de las muchas teclas que tocó. Era básicamente un cantante de western y él mismo compuso clásicos como El Paso o Big iron, pero recreó estupendamente otros como la balada de El Álamo, Streets of Laredo o Cool water. En los 50 no se privó de hacer rock and roll y ahí está, por ejemplo, Ruby Ann. Le tiró la música hawaiana, de la que aquí no hay ejemplos, y por supuesto la mexicana: en María Elena exhibe un español muy mejorable pero no deja de recordar a Los Panchos.

Pero, después del western, su faceta más relevante es la de la canción romántica, lo que allí llaman crooning, para la que no le faltaban cualidades vocales (nada que envidiar a Matt Monro o a Andy Williams, por ejemplo) y donde obtuvo éxitos indiscutibles como My woman my woman my wife, aquí no representada. En cambio tenemos The air that I breath o I did what I did forMaria.

Cuando alguna vez ha ido a buscar en otras voces (Don Edwards, Sons of the Pioneers) cosas que él cantó, no han pasado la prueba. En western, Marty Robbins.

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26 junio 2014

Los Buddenbrook



Thomas Mann es sobrecogedor narrando agonías. Al leer aquí la de la señora Buddenbrook me vino a la memoria el niño con meningitis de Doktor Faustus, cuyo nombre y papel en la novela no recuerdo pero que desde entonces hace que se me ericen los pelos cuando oigo hablar de esa enfermedad. Lo mismo me podría pasar desde ahora con la neumonía (“¡Algo para dormir, caballeros!”) si no me constara lo que hemos avanzado en cuestión de sedación. Y eso para no hablar del relato de una extracción de muelas de las de entonces, que también aparece aquí.

El caso es que en Los Buddenbrook, como en La montaña mágica, la enfermedad se asocia a la lucidez, a una extraña lucidez que se impone sobre una vida superficial que puede arrastrarse durante años, incluso con éxito, como es el caso del cónsul y luego senador Thomas Buddenbrook. Las expectativas de este hombre se ven truncadas con la personalidad hipersensible y enfermiza de su único hijo, tipo del artista romántico, que muere después de una arrebatadora improvisación musical. Pero previamente el senador había hecho ya la experiencia del dolor como paso previo a una muerte que se le aparece como la vida definitiva.

Por cierto, que sólo Thomas Mann es capaz de narrar la muerte de un personaje dedicando un larguísimo capítulo a contar un día normal de su vida para en el siguiente describir con pelos y señales, y con frialdad de enciclopedia, la enfermedad de la que murió (“El tifus cursa del siguiente modo:”)

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21 junio 2014

Bovary y similares



Tocqueville, en La democracia en América:

Cuando un europeo quiere reflejar en sus ficciones una de esas grandes catástrofes que tan a menudo suceden entre nosotros en el seno del matrimonio, procura excitar de antemano la compasión del lector mostrándole unos seres mal avenidos o a quienes se ha obligado a convivir. Aunque una larga tolerancia haya relajado nuestras costumbres desde hace tiempo, difícilmente conseguiría interesarnos en las desventuras de esos personajes si no empezara por excusar su falta. Este artificio no deja de surtir efecto. El espectáculo cotidiano de que somos testigos nos predispone cumplidamente a la indulgencia.

Los escritores norteamericanos no pueden presentar a sus lectores tales excusas como verosímiles, pues tanto sus leyes como sus costumbres las rechazan de plano. Así pues, ante la imposibilidad de hacer amable el desorden, renuncian a presentarlo. A esta causa, en parte, hay que atribuir la escasez de novelas que se publican en los Estados Unidos. 



Todavía no había aparecido La letra escarlata de Hawthorne. Es curioso, pero poco después de publicado el texto de Tocqueville empieza a despegar la novela norteamericana.



 

18 junio 2014

Daniele

Por un momento pensé que el nuevo rector de la Universidad de Valladolid era italiano: Daniele de Miguel. Pero en seguida reconocí el dialecto de los informadores locales de radio. Ya saben, “nose dirigímose ahora a Palencia, para conocere los detalles de…”

Lo malo es cuando hablan de la Consejería de Sanidace…


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14 junio 2014

Tubular Bells


Puesto a hacer largos viajes en solitario, discos como este son los más adecuados para transitar por puertos de montaña. "Fluctuante, etérea, onírica", son adjetivos que le colgaron algunos a la música de Mike Oldfield, y mucho de eso hay, ciertamente, así que le pega bien a un paisaje grandioso. Serviría también para relajar en la autovía de Extremadura, pero no es lo mismo.

Estoy hablando de un clásico, así que para los detalles véase wikipedia. A mí me lo dio a conocer un compañero de colegio y quedé inmediatamente seducido, a pesar de oírlo en un casete de mala muerte. Sorpresa añadida fue enterarse de dónde habían sacado la sintonía de Torneo, el mítico programa deportivo de Daniel Vindel. Pero aquella era, supongo, la versión orquestal que se hizo poco después. Desde luego, en Tubular Bells sonaba muy diferente.

Parte del encanto de Tubular Bells es que se trate de una pieza indivisa, salvo por el imperativo de las dos caras. Pero uno se dejaba fascinar también por los cambios de tema, que podían ser bruscos, como el que da paso a esa especie de polka final, o lo que sea. Desde luego, lo que yo siempre esperaba con ansia era la llegada de esa parte salvaje de la segunda cara que se diría la agonía del propio Satanás. De hecho, cuando supe que habían utilizado Tubular Bells en El exorcista, pensé que sería esa parte la elegida. Luego resultó que era la primera, esa cadencia monótona que todos recordamos.

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10 junio 2014

Guerra y paz

No comparto el entusiasmo de tantos lectores, y en particular del editor Muchnik, responsable de esta edición, por Guerra y paz. Hay páginas y páginas de paz y otras tantas y tantas de guerra que son de tipo más documental que novelesco y exigen una gran paciencia del lector. Pero estoy convencido de que se trata de una limitación mía, que esperaba mucha más novelería del autor de Anna Karenina. Es al final de la obra cuando aprecias la grandiosidad de esta novela-universo; pero te pilla cansado, tan cansado...

Quizá es un síntoma de su grandeza el hecho de que no fuera capaz de fragmentarla, como otras. Había pensado apurar una parte y e ir difiriendo las demás para sucesivas temporadas, pero me di cuenta de que eso me iba a hacer perder perspectiva, que una vez dentro había que llegar al final de una tacada.

De esta novela panorámica de la que tanto se podría comentar me llama la atención el personaje de Pierre Bezujov, ese escéptico que roza el nihilismo y llega a parecer un personaje de novela del siglo XX; pero cuyo final no se diluye en la nada, como suele suceder en estas, sino que acaba en un encuentro con Dios nada ingenuo ni artificial, sino como resultado de un peregrinaje dantesco por el infierno y el purgatorio en la tierra. No es, pues, un final feliz forzado, como podría pensarse, sino tan realista como el resto de la novela.


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08 junio 2014

Poder y resentimiento



...la difícil situación de las escuelas de educación en las universidades se ve contrarrestada por la enorme importancia que tienen en la esfera de la certificación de profesores y por su inmensa influencia ideológica en las escuelas del país. Nunca resulta sano que personas que son tenidas en poca estima ejerzan gran influencia en una esfera de importancia. La conjunción de poder y resentimiento es mortífera. El hecho de que la comunidad educativa identifique conocimientos con "elitismo" denota una estrategia nacida más de la hostilidad que de un principio racional. Los profesores de educación, rodeados en la universidad de prestigiosos colegas cuyo punto fuerte es supuestamente su nivel de conocimientos, han traducido el resentimiento contra este cuerpo de elite en resentimiento contra los conocimientos de los cuales deriva su prestigio. Este antagonismo fuera de lugar se ha definido a sí mismo retóricamente como antielitismo populista, lo cual, sumado al antiintelectualismo endémico, menoscaba aún más el aprendizaje académico tradicional.

J. D. Hirsch, La escuela que necesitamos

Una vez más, qué bien dicen los demás lo que yo pienso.

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06 junio 2014

"Relaciones de pareja"


Escándalo en las ondas: un veinte por ciento (o así) de los jóvenes admiten cierto tipo de violencia en las "relaciones de pareja". Plañid, plañid, malditos, que mientras os empecinéis en ese vocabulario no conseguiréis ni plantear el problema. "Pareja" tienen los lirones caretos, las águilas perdiceras y otras especies que nos hizo conocer el amigo Félix. Los seres humanos tienen novias, novios, esposas, esposos. "Relaciones de pareja" son las del Repolido con la Cariharta, y en ellas tienen cabida esas cosas, como bien sabía su colega la Gananciosa:

"... y cuando estos bellacones nos dan, azotan y acocean entonces nos adoran; si no, confiésame una verdad, por tu vida: después que te hubo Repolido castigado y brumado, ¿no te hizo alguna caricia?"

Cien mil me hizo, responde la Cariharta. ¿No quieres violencia? Devuelve su dignidad al matrimonio. Mientras no, las quejas encubren muy mal la envidia de los palos.




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03 junio 2014

Robert Gordon: "Rock Billy Boogie"


El mérito de este hombre fue hacer unos arreglos muy decentitos que dejaban los rockabillies de los 50 perfectamente reconocibles pero con la cara lavada, por así decir,  a base de una instrumentación más rica y una voz de las que hay pocas. Los grandes fans de los Vincent, Burnette, Cochran y demás me quemarán en efigie por esto que digo, pero vivo en un tiempo en que mola ser hereje.

De la primera cara de este disco se extrajeron tres singles, Rock billy boogie (de Johnny Burnette), Black slacks (de Bennet) y All by myself (de Fats Domino, el abuelo rocker de Louisiana, del que realiza una versión espectacular). The catman era una producción propia que homenajeaba a Gene Vincent. Y la sorpresa del disco, para mí al menos, estaba en su cara B, donde Gordon luce poderío vocal en unas melodías ya bastante alejadas del rock, tales como Wheel of fortune, Walk on by y el impresionante It´s only make believe. Ya en otro lugar dejé dicho que Rock billy boogie (1979) supuso el espaldarazo para este hombre, después de que Link Wray le ayudara a escalar. Aquí la guitarra creo que era de Chris Spedding, pero no lo aseguro.

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01 junio 2014

El castillo


Hace tiempo me metía yo aquí con los románticos de la lectura, que dicen que sólo se debe leer por placer. Pues bien, no entiendo cómo alguien puede leer a Kafka por gusto. Es un auténtico narrador de pesadillas, lo cual tiene su mérito, sin duda, pues no es nada fácil narrar bien una pesadilla. Y al decir pesadillas no me refiero a monstruos que se te quieren comer o cosas así, como alguna serie juvenil titulada de esa manera. Hablo de sueños angustiosos, obsesivos, desasosegantes, que pueden consistir en cosas cotidianas, pero transfiguradas de la manera que solo sabemos hacer los humanos cuando dormimos. Un interrogatorio a las tres de la mañana, tú que te metes en una habitación donde un tío insomne te habla sin parar, tus propios intentos de compartir su cama para dormir por fin un poco, un trabajo absurdo de bedel que nunca empieza, estar (simplemente estar) en una posada a la espera de no se sabe qué..., sólo Kafka es capaz de sostener trescientas páginas con este tipo de situaciones, y darle un toque onírico inconfundible. Este tipo es el mejor desmitificador del concepto de sueño. Y además no termina la novela, yo creo que adrede, para que tengas la sensación de despertarte de repente, como en las pesadillas.

Ya sé que no es la manera más airosa de comentar a Kafka: sería mejor aventurar una interpretación simbólica más. Eso se lo dejo a Hannah Arendt, por ejemplo, que firma un buen artículo en el prólogo de esta edición que he cogido (Galaxia Gutenberg). Tampoco es que sea una interpretación más: dice la doña que lo de Kafka es hacer una maqueta de la realidad, o un plano. Tú ves un plano y aquello no es el sitio, pero te permite ver cuál es su estructura y la relación entre sus partes. Tal vez, tal vez sea kafkiano el ordenamiento del mundo, por supuesto sin el factor Dios, o mejor dicho, sin el factor Cristo, y quizá por eso tenga sentido el considerar a Kafka como el mejor intérprete de la conciencia del siglo XX.

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