06 marzo 2023

La libertad, ¿para qué? (I)

Se trata de un cuarteto de conferencias que Bernanos pronunció en los años de posguerra, imbuido de un afán profético, avisando de los males que podría traer la nueva situación. En la primera de ellas, "Francia ante el mundo del mañana", nos sorprende con una exhibición del famoso chauvinismo francés. Nos habla, por ejemplo, de un presunto espíritu de la nación, que él identifica con su historia: “Para reconocer a Francia hay que verla en su historia, es decir, en su espíritu”. Está reprochando a algunos franceses que sean incapaces de reconocer a su patria en el estado actual:

…pero sucede que ya no se ve en ella misma. ¡No importa!... Un pueblo no se juzga por la masa. La masa francesa que en 1940 renunció a la guerra es la misma que la que hoy está tentada de renunciar al Imperio, es decir, al honor, las cargas y el riesgo del imperio.

Parece que estuviera hablando un franquista, ¿eh?... Bueno, ya se ve que muchas de las cosas que se juzgan franquistas son más normales de lo que se piensa. No le importa tampoco ser supremacista en lo que respecta a las virtudes: “lo que esperan de nosotros es que estemos [los franceses, se entiende] por encima de la media, digámoslo claro: que seamos superiores a ellos”. No es malo ser superior, de hecho

el más determinado de los imbéciles, siempre que corra riesgo de reventar, verá muy bien, momentáneamente al menos, que su médico sea netamente superior, no le encontrará nunca bastante superior.

Eso sí, nobleza obliga:

No tienen miedo [los demás] en absoluto de nuestro prestigio. Su temor es, por el contrario, que habiendo perdido la conciencia de ese prestigio y de los derechos que este confiere, hemos perdido al mismo tiempo la conciencia de los deberes que implica.

Seguiremos.

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02 marzo 2023

Agonía

 Pregunta de examen de Primero de Bachillerato:

--Indica los versos donde se pone de manifiesto la prudencia del Cid.

Pregunta de alumno de Primero de Bachillerato: 

--¿Qué es la prudencia?





01 marzo 2023

Los derechos humanos

El dominico Ramón Hernández hace una antología de textos de Francisco de Vitoria sobre lo que dice el título, aunque en sentido amplio. Así, tenemos textos sobre el hombre en sí mismo y en relación con los otros hombres; la familia, la sociedad civil, el poder (su razón de ser y sus límites), el derecho y las leyes, el dominio y la propiedad, el poder eclesiástico, la comunidad internacional, la guerra y la colonización. Tan exhaustiva relación nos da una idea del saber abarcado por este jurista al que últimamente se está reivindicando, junto con sus compañeros de la Escuela de Salamanca (Suárez, Mariana…). Pero lo que sorprende son sus planteamientos sobre los límites del poder, sobre la libertad de religión y de pensamiento y de lo que hoy llamaríamos autonomía de las realidades terrenas, en una época en que se supone que todo eso solo sería concebible si lo trajera un yanqui desde el futuro…. Por supuesto, una cosa es lo que dijera Vitoria y otra lo que se practicara, pero lo cierto es que no tuvo el menor problema, que yo sepa, con las autoridades políticas por hacer este tipo de asertos, como se supone que debería haber tenido, de dar por buenos, claro, los esquemas sobre el oscurantismo del siglo de oro español. Me explico:

Todo el poder del rey viene de la república, que es libre desde el principio. El poder del rey es el mismo que el de la república.

Entre los paganos hay legítimos gobernantes… Los príncipes cristianos, seculares o eclesiásticos, no pueden privar de ese poder a los príncipes infieles, si no han recibido de ellos alguna injuria que no sea la infidelidad.

Los infieles no deben ser coaccionados para que reciban nuestra fe.

La diversidad de religión no es causa justa para una guerra.

La libertad es más útil que cualquier otro bien privado.

El fin de la república y de la potestad secular es solo algo temporal, como la pacífica situación y convivencia de los ciudadanos.

Esto es necesario para la paz: que en lo que respecta al bien común el parecer de la mayoría prevalezca y domine.

Y así. Ramón Hernández ha puesto al frente del libro, como autor, a Vitoria, pero ocupan casi más espacio sus presentaciones y comentarios que los textos de fray Francisco. Aun así, no sobran esos comentarios, porque vienen a ser como un compendio del pensamiento de Vitoria que ahorra una lectura exhaustiva de este o prepara para ella.

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26 febrero 2023

Nazarín

Esto es un sacerdote como la progresía manda, harapiento, mansurrón, pobre de solemnidad. Las arpías le quieren, lo que quiere decir que le tienen lástima; se rinden a él algunos dimas y le sacuden a modo algunos gestas. La pregunta es: ¿pensaba Galdós que todos los curas debían ser así, o simplemente ha creado un ejemplo peculiar de caridad, como la Benina de Misericordia o la Leré de Angel Guerra pero más estrambótico? De hecho, es una novela llena de preguntas, como dicen que debe ser una novela, esto es, que suscite preguntas más que dar respuestas. Por ejemplo, cuestión es si es viable este tipo de sacerdote secular con carisma eremítico, o si estamos ante una vocación particular e intransferible. O si se ganarían más almas para Dios con este ejemplo chillón de pobreza y mansedumbre que dedicando tiempo a la predicación y a la administración de sacramentos. ¿Hizo una lectura correcta Buñuel cuando lo transformó en un esperpento, alguien que solo consigue crear conflicto cuando busca la paz y el bien? Esa posibilidad está a cada vuelta del camino de la historia de Nazarín, pero lo cierto es que nunca se realiza en la novela. Estamos más bien ante un ejemplo sincero de cristianismo, de una forma de vivir el cristianismo, llamativa, por supuesto, pero sincera si atendemos a las respuestas de este padre Nazario, llenas de piedad e inteligencia. En ese sentido, lo que dije al principio es exagerado. Sí, puede que Nazarín responda como concepto a ese muñeco algo tontaina que dije que gusta a los progres; pero no como carácter. Creo que Galdós era tan artista que, aun queriendo hacer un figurón de ese tipo (que no sé si quería), le salió un personaje redondo. No así a Buñuel.

Más pegas se le pueden poner a Nazarín, como por ejemplo ese dudosa prudencia que supone andar acompañado por dos mujeres, con el riesgo añadido del escándalo farisaico. Pero ya digo que el genio de Galdós tapa todo lo demás. Aun así, le veo más seguro en la veta naturalista que en la “espiritualista”. No era ningún Dostoievski.

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20 febrero 2023

No hubo gentes tan bárbaras

que pensasen que al hombre le estaba vedado el uso de las cosas.

Ah, fray Francisco de Vitoria*…, bárbaros quizá no, pero civilizados…

 

*En Los derechos humanos, selección de textos de Ramón Hernández, O. P.



17 febrero 2023

La democracia liberal

exige, además de valores básicos compartidos, una amplia clase media, cierto nivel de renta y de educación. Y esto sería lo que lograse el franquismo en un largo esfuerzo.*

Y eso es lo que el socialismo trata de destruir con todo su afán. ¿Inepcia? ¡Ca! Total voluntariedad. ¿Se entiende por qué ese empeño en envilecer la figura de Franco?

*Pio Moa, Los mitos del franquismo, capítulo 11.



15 febrero 2023

Relación topográfica

José Jiménez Lozano nos crea un microcosmos, con su particular estilo naïf, presentado como lo que dice el título, es decir, una especie de informe sobre el relieve de una ciudad de su invención, aunque, naturalmente, la narración se explaya luego más allá de lo puramente topográfico. A poco que avance uno en la lectura se da cuenta de que los paisanos de esta ciudad representan personajes históricos, de modo que la ciudad se convierte en una especie de aleph borgiano donde está representada toda la cultura europea en sus aportaciones más relevantes. Así, el señor Fidias, maestro de albañiles y marmolista experto; don Carlos, sociólogo y economista; el profesor Aristóteles, que mantiene largas conversaciones con su chófer Martín y a quien ponen melancólico sus dudas sobre el ser, melancolías para las que no tiene cura el doctor Segismundo… Encontramos allí partidos políticos que vienen a ser una suma de los que en el mundo han sido, o figuras del pasado como estrategos o sátrapas, o lugares como el ágora o el gobierno civil, con actividades como ir a la escuela, escuchar a la banda de música, comprar y vender, tiempos y lugares reunidos en una curiosa armonía, la armonía de un ambiente provinciano donde no hay lugar para grandes discordias. ¿Utopía? En todo caso, una sin planificación social. En fin, otra de las originalidades de don Pepe, que en gloria esté.

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14 febrero 2023

Frase sapiencial

del Calendario del Corazón de Jesús (vulgo Taco):

Las mujeres tienen que llenarse de valentía para alcanzar sus sueños dormidos. ALICE WALKER.

No, no voy a comentar lo de los sueños dormidos. Solo me pregunto si se refiere a la suma de los sueños de cada mujer individual o a lo que unas cuantas han decidido que deben ser los sueños de las mujeres como colectivo.

La frase del Taco venía precedida, en tiempos, del epígrafe Un minuto de filosofía. Supongo que lo quitaron porque ocupaba demasiado espacio. En todo caso, ahora tendría que llamarse Un minuto de cursilería.



11 febrero 2023

Caridad

Santa Teresa, Camino de perfección, capítulo 11, 7:

Y aquí se demuestra el amor al saber sufrir esas faltas y no espantarse de ellas. Así espero que lo hagan conmigo cuando yo las tenga y no me dé cuenta de ellas –y deben ser muchas–. Debe encomendarla mucho a Dios y tratar de lograr en sí misma la perfección en la virtud contraria a la falta que ve en la hermana; de esta manera ella entenderá mejor su error que con cualquier reproche o castigo.



10 febrero 2023

Javier Aranguren nos habla sobre el heroísmo

a partir de los héroes del cómic, de los héroes de su infancia, claro, que es la mía. Y realiza una interesante comparación entre dos personajes medievales: el Capitán Trueno y el Príncipe Valiente. Se fija en algo que yo he explicado muchas veces para hacer ver la diferencia entre la novela moderna y las historias antiguas de aventuras: que el Capitán Trueno, por ejemplo, no cambia nunca, permanece igual a sí mismo en vestimenta, edad, compañías y estado civil, y también en preocupaciones, que no parecen ser sino el modo de derrocar a un tirano y el que sus amigos no sufran daño por parte de los malos. Pero apunta también algo en que yo no solía reparar, y es que el Capitán Trueno no tiene pasado, ni feudo (¿de dónde es capitán?, ¿quiénes son sus vasallos…?), ni oficio, salvo deshacer entuertos (¿de qué vive este hombre?, ¿de qué viven sus amigos?), ni siquiera nombre.

Para Aranguren, esto muestra que el Capitán es solo una idea, como las ideas platónicas, la idea de heroísmo. Mientras que el Príncipe es el héroe real, con su circunstancia, con sus defectos, con sus dudas. En efecto, Val tiene un origen, cambia de indumentos, hay una trayectoria vital, tiene momentos bajos, se casa, tiene hijos.

Hay posibilidad de heroísmo en la vida cotidiana, concluye Aranguren. Podemos emular al Príncipe Valiente aunque nuestros vikingos y nuestros caballeros felones sean la enfermedad, Hacienda o los hijos adolescentes (los ejemplos son míos).

Mucha gente sigue pensando con sensatez en España. Pero uno se la juega también en detalles insignificantes, esas pequeñas zorras que destrozan las viñas. Pequeñeces que muestran que copiamos los esquemas del enemigo.

Me hago mirar de vez en cuando mi piel excesivamente fina, pero no puedo evitar que me salte la alarma cuando Aranguren, por ejemplo, se refiere “al matrimonio, a la pareja…”

¿Era necesario añadir esto último? ¿Es inevitable asumir la igualdad entre ambas formas de convivencia?

Otra: respondiendo a una estúpida pregunta sobre si la mediocridad del Capitán Trueno refleja la de la vida española de la época (lo que hace una soberana injusticia a los españoles que levantaron un país desde la más terrible postración y parece sugerir que ahora gozamos de altos niveles de cultura o de ética), Aranguren alude de pasada a Roberto Alcázar y a eso que se dijo de que era el vivo retrato de José Antonio (que ya es echarle imaginación, teniendo en cuenta la simplicidad del trazo de estas historietas), para dejar caer: “…tiene una pinta de falangista, el pobre…” ¿Por qué el pobre, por favor? ¿Habría dicho igual “tiene una pinta de miliciano socialista, el pobre”? Me pregunto cuántos ladrillos han puesto en ese constructo totalitario de la “memoria democrática” los del lado derecho, a base de asumir el discurso socialista. Oigo a Aranguren decirme que él no es de ningún lado, e incluso que de ser, sería del lado izquierdo. Claro. Solo que me temo que esas etiquetas no somos ni él ni yo los que las repartimos.



04 febrero 2023

Voces que te han cantado

Paulina Crusat ha reunido en este volumen los poemas religiosos que más le impresionan. Poca representación española, a mi ver, y de esta más en lengua levantina que castellana. Pero, de los muchos poetas extranjeros que aparecen, me complace ver gente que yo tenía catalogada como más o menos atea (William Blake, Paul Verlaine, Goethe) o simplemente indiferente a lo religioso (Emily Dickinson, Rilke). Algo parecido puedo decir de Carles Riba, Josep Carner o Josep Vicent Foix, cuya adscripción catalanista me llevaba, por inercia, a suponerles “del otro lado” en todos los aspectos. Me ha supuesto también, este libro, el descubrimiento de algunos poetas cristianos que desconocía del todo. Es el caso de Francis Thompson, curioso personaje, a juzgar por lo poco que he indagado sobre él, pero cuyo poema El lebrel celestial (The hound of Heaven) es lo más impresionante que recoge el libro, a excepción de los “clásicos”, claro: un alma perseguida por Cristo, que le va susurrando palabras que minan poco a poco su ánimo de huida:

                …Todo traiciona a aquel que me traiciona a Mí…

                …No huye tanto el temor como el amor persigue…

                …A quien no me da asilo, nada asilo será…

                …A quien no me contenta, ¿quién le contentará?...

                …¡Mira!, todo te huye porque tú huyes de Mí…

                Cuando el alma se siente hundida en el abandono, Él le tiende su mano: “¿Mi noche, acaso era la sombra de Su Mano, tan tiernamente abierta?”

                Hay otros descubrimientos aquí, nombres en los que habrá que profundizar: Marie Noël (que me entero que está en proceso de beatificación), Robert W. Buchanan, “Michael Field” (“nom de plume” de dos mujeres, al parecer), Mary Elizabeth Coleridge, y otros. Están los conversos del siglo XX (Claudel, Peguy, Chesterton) y, tal como apunté, están los “clásicos”: junto a algunos salmos de la Biblia, el Stabat Mater de Todi, los himnos eucarísticos de santo Tomás y el “No me mueve, mi Dios, para quererte”. No hay mención alguna a la traducción. Si es de la propia Crusat, hay que decir que ha realizado una labor de filigrana: uno no deja de advertir que está leyendo poesía de la mejor ley. No he mencionado, por cierto, que los poemas están en español y en el idioma original, de modo que es fácil, en los idiomas que uno más o menos conoce, cotejar ambas versiones.

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01 febrero 2023

Mira, para que no te encuentren el número de teléfono,

apúntalo así… Y Aurelia escribió en su carnet: Cigarros, 6. Taxi, 2. Extras, 3. Aperitivos, 5.

(En La Nardo, Ramón Gómez de la Serna, capítulo 27)

Es buena idea. No se me había ocurrido.



 

29 enero 2023

El cristianismo y la lucha de clases

Berdiaeff fue marxista y conserva, cuando escribe esta obra, algún respeto por su viejo maestro Marx: de hecho se la dedica a él. Quizá por ello parte de la existencia de la lucha de clases, que niegan otros, como los burgueses o los reaccionarios. La lucha de clases existe y la provoca el capitalismo, que es el enemigo a vencer si se quiere acabar también con el comunismo, pues este no existiría sin aquel. El comunismo necesita de la lucha de clases y del capitalismo como un presupuesto previo a la conquista del poder por el proletariado y como eslabón sine qua non para llegar a ese punto omega de la historia que es la sociedad sin clases. El cristianismo, en cambio, es incompatible con la lucha de clases, pues no es religión de confrontación sino de concordia. El objetivo de una acción social cristiana sería acabar con esa lucha propiciada por el capitalismo. El cristianismo, en efecto, debe tomar partido por el obrero frente al gran capital y frente a la burguesía, que deshumanizan al hombre y convierten su trabajo en mercancía. Vemos, pues, el eco de la enseñanza de los papas, aunque estos no condenen el capitalismo en bloque sino sus vicios iniciales y sus posibles derivas hacia la deshumanización del trabajador. Por cierto que Berdiaeff, dentro de su exposición, llega a hablar de pasada de la santificación del trabajo, aunque no lo desarrolla, claro. Tampoco desarrolla lo que sería su concepto de una alternativa al capitalismo y, aunque cuando habla de socialismo lo hace con más simpatía que cuando se refiere al comunismo, cabe deducir que lo suyo sería más bien un sindicalismo, nacional o no. Digo esto porque su crítica habría gustado bastante a José Antonio, que no sé si lo leyó.

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27 enero 2023

Max Scheler: Ética material de los valores

Se trata de un volumen de la colección Crítica filosófica de la editorial Magisterio Español, de allá por los años 70. Fue una buena labor editorial, que te daba una primera aproximación, muy útil, a obras clave de la filosofía moderna y contemporánea. Max Scheler fue objeto del interés y el estudio de Juan Pablo II. Su ética de los valores se hallaba muy próxima, como recuerda varias veces el autor de este volumen, a la ética natural e incluso a la cristiana. Católico fue él mismo, aunque en sus últimos años alejado de la Iglesia a causa, según Derisi, de turbulentas vivencias personales.

El libro consta de tres partes. La primera hace una exposición de la Ética de Scheler, la segunda analiza sus aciertos y sus errores desde una perspectiva aristotelicotomista y la tercera trata de bosquejar lo que sería un Scheler arraigado en Santo Tomás. Lo positivo de Scheler, dice Derisi, es que afirmaba la trascendencia de los valores, es decir, su existencia más allá de la propia conciencia, superando así las filosofías de la inmanencia y sobre todo la de Kant. Lo negativo es que esa trascendencia no lo era tanto, porque, a consecuencia de su utilización del método fenomenológico, se quedaba en decir que la conciencia los percibe como algo distinto de sí misma pero sin afirmar su existencia real. Bueno, eso ha entendido, al menos. He de reconocer que me pierdo con facilidad por estos vericuetos y que me resulta difícil entender cómo sería la existencia real de esos valores: ¿espíritus puros, atributos de Dios…? Supongo que esto último, ya que también para Scheler Dios es el valor superior, que contiene (supongo) a todos los demás. O quizá contener no sea el verbo adecuado pero maldito lo que soy capaz de afinar con el vocabulario filosófico, tan sutil él. No me trabajaron bien esa competencia en la escuela…

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26 enero 2023

"Toda mujer ama a un fascista"

La frase en cuestión, por lo visto, es de Sylvia Plath, y la utiliza Ana Iris Simón en su carga contra la moral feminista.

Porque si una lleva una falda o un escote de un tiempo a esta parte lo lleva para sí misma o en nombre del empoderamiento, una de dos, y que no me mire nadie porque machete al machote y madre mía qué fuerte e independiente con mi falda, que era a lo que me reducían antes, a ser dos piernas y poca tela y me quejaba y con razón y ahora como por arte de magia resulta que eso es signo de empoderamiento, pero no puede mirarlo nadie. Nos hemos encerrado tanto en nosotros mismos, nos hemos individuado tanto y hemos hecho tantos esfuerzos para acabar con las dinámicas de poder –y, nos guste o no, la belleza siempre ha implicado y siempre implicará poder– que hemos terminado creyendo que no provocamos ningún efecto, ninguna reacción en el otro y que lo contrario sería inaceptable, aunque las mujeres nos lo hemos creído a medias, como todas las mentiras que nos contamos a nosotras mismas.

Por eso rara vez nos ponemos escote y los labios rojos para estar solas en casa, de la misma forma que el pavo real no desplegaría su cola si no hubiera una pava a la vista, porque gilipollas no es y por lo del ahorro energético, y negar que un escote bonito es enseñado de cuando en cuando para ser visto, solo cuando quiere ser visto, cuando quiere ser mirado, además de ridículo niega parte de nuestro poder como mujeres, un poder que no se reduce a lo bello y a lo sexual pero del que lo bello y lo sexual forman parte y no pasa nada y por eso toda mujer ama a un fascista: porque todo el que mira nuestros escotes lo es, a no ser que sea un trapero en un videoclip, entonces es un trapero al uso, entonces se le permite. Y porque mal que bien y según el nuevo canon, nuestros abuelos lo fueron y nuestros padres lo son. No solo porque se les fueran los ojos con las mujeres bonitas que cruzaban los pasos de cebra cuando pensaban, inocentes, que no nos dábamos cuenta.

(En Feria, capítulo así titulado)



24 enero 2023

Feria

He de reconocer que lo que más me ha divertido de este libro es ver escrita la muletilla “¡te paece que…!”, que solía usar José Mota (la autora también es manchega). Bueno, eso junto al placer de ver a alguien que viene de familia rojeras reflexionar con tanta sensatez. Ya me lo habían anunciado en Aceprensa y en otros lugares, y por eso cogí el libro, claro. Es una especie de memorias familiares, por parte de la hija de unos feriantes, con lo que hay también el atractivo añadido de contemplar ese tipo de vida, del que los clientes solo vemos la parte más superficial. Ana Iris Simón no rompe con nada, estamos ante lo más alejado de un ajuste de cuentas. Simplemente piensa y llega a la conclusión de que los modelos de vida que le están proponiendo por ahí dejan mucho que desear.

La muerte, sin ir más lejos, enseña mucho. A su padre, cuando muere la abuela (su madre) le da por quedarse a velarla por la noche: “Se había olvidado de que éramos ateos de la pena y de los nervios”. Queda meridianamente claro que el abandono de la religión no es fruto de una reflexión consciente, sino de una vida que fue poco a poco abandonando la práctica religiosa. Es fácil ver, para quien piense con serenidad, que la religión cristiana es mucho más racional que las chatas ideologías que tratan de imponer hogaño. Lo mejor del libro, de hecho, es esa apuesta por la familia y por la diversidad entre hombre y mujer que está en su base:

…que nuestros padres no podrían ser jamás llamados hombres deconstruidos, pero que cocinaban y limpiaban y trabajaban y cuidaban más y mejor y tenían las cosas más claras que los niños disgenésicos que salían en el Tinder.

Y alguna otra perla que traeré en días sucesivos. Por cierto, algo que me incomodó un tanto fue comprobar que cuando se refería a “sus padres” se trataba de mi generación, porque inconscientemente tendía yo a pensar en los míos, cuya generación es ya la de los abuelos de ella. En fin. No me resisto tampoco a reproducir este diagnóstico inmisericorde:

…un mundo que se parece cada vez más a una competición de plañideras.

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21 enero 2023

Intelectuales

Paul Johnson nos presenta una galería de tiparracos, a cual más egoísta, ingrato, lujurioso y violento, que tuvieron el don de la palabra y el de hacerse escuchar por muchos. Se llamaban Rousseau, Sartre, Ibsen, Marx, Fassbinder, RussellTolstoi…y se erigieron en maîtres a penser, que dicen los franceses, para una o muchas generaciones.  Uno se siente a veces incómodo leyendo semejante exposición de trapos sucios, porque a uno le han educado de una manera… Pero, bien mirado, no está mal que alguien haga esa exposición, si vemos que algunos siguen equiparando arte (o ingenio, o cultura) y bondad personal. Lo que dicen los intelectuales sigue siendo considerado tantas veces como la nueva palabra de Dios... Clercs los llaman, de hecho, los franceses, creo: los nuevos clérigos. Lo que pretende Paul Johnson, como dice de modo explícito en el prólogo, es dar la réplica a quien aduce poca ejemplaridad en los clérigos, o incoherencia entre doctrina y resultados:

Una de las características más marcadas de los nuevos intelectuales laicos fue el deleite con que sometían a la religión y a sus protagonistas al escrutinio crítico… Ahora, después de dos siglos durante los cuales la influencia de la religión ha seguido decayendo y los intelectuales laicos han desempeñado un papel mayor en la formación de nuestras actitudes e instituciones, ha llegado el momento de examinar sus antecedentes tanto públicos como personales… ¿Cómo condujeron sus propias vidas?... ¿Y cómo han soportado sus propios sistemas la prueba del tiempo y la praxis?

De esto último se encargan mejor otros libros, si atendemos a que muchos de estos clercs eran socialistas. Johnson, como digo, incide más en lo personal. Uno no se sorprende, viendo la cara de Marx, de que fuese violento, o viendo la de Hemingway de que fuese un tarambana, y de Tolstoi ya sabíamos que andaba un poco chiflado… Sorprende más ver a Ibsen, tan adusto él, pirrándose por las condecoraciones, o cómo las mujeres se rifaban a Sartre, cuya cara debían de envidiar en el carnaval… Y está el capítulo de las mentiras: Lillian Hellman parece la protagonista de Vamos a contar mentiras, de Alfonso Paso, pero ya se ve que todos ellos, si en algo eran coherentes, era en su escepticismo con respecto a la verdad.

Creo que el mayor mérito de esta obra es haber abierto el camino a la desmitificación: en las últimas décadas hemos visto aparecer libros en la misma línea, ya de modo más monográfico: Che Guevara, Giner de los Ríos y otros de los que ahora no me voy a acordar, vacas sagradas del progresismo, han encontrado su biógrafo negro. Yo mismo haría el Intelectuales español, si tuviera tiempo y me hubieran educado de otra manera…

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18 enero 2023

La esfinge maragata

Quien habla de la mujer trabajadora como un adjetivo clasificador no entiende nada, sobre todo cuando la expresión se emplea como sugiriendo un tipo de mujer superior, emancipada de las servidumbres de la familia. La mujer ha trabajado siempre, y muy duro en ocasiones. La esfinge maragata no es una denuncia de las condiciones de la mujer campesina en aquel lugar y en aquel tiempo, ni un canto a la abnegación femenina capaz de sacrificar el amor en el altar de la familia, sino quizá ambas cosas a la vez. Es una pena que el tiempo haya tratado tan mal, o así me lo parece a mí, el estilo de esta novela, demasiado enfático o engolado para nuestro gusto actual, aunque a tono con el modernismo que imperaba entonces. Es una lástima porque no andamos sobrados de himnos a las auténticas virtudes femeninas, por encima de victimismos e igualitarismos prefabricados.

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16 enero 2023

Feminismo inteligente y feminismo necio,

dice Ignacio Sánchez Cámara… Estoy de acuerdo en lo fundamental. De hecho el artículo me parece tan bueno como todos los suyos. Y es cierto que el feminismo fue, en cierto modo, necesario, porque los usos sociales tienden a anquilosarse y el rol familiar de la mujer fue siempre tan apreciado y protegido, como es natural que sea, que verla en otras actividades pudo resultar chocante a muchos, hasta el punto de dificultarles el acceso a ciertos ámbitos profesionales, al arte, a la participación política…

Sin embargo, no deja de producirme resquemor el hecho de que, históricamente, las defensoras de los derechos de las mujeres hayan sido con frecuencia personas fracasadas en su matrimonio o incluso de sexualidad dudosa… No me acordaré ahora de todos los nombres, pero recuerdo siempre los de Emilia Pardo Bazán o Mercedes Formica, por ser las que más cercanas me resultan en cuanto a creencias o ideas. Estas no eran de sexualidad dudosa, por supuesto, pero sí que naufragaron en la cuestión familiar. No las condeno por ello (“quién soy yo”, y todo eso), pero me inquieta, digo, que el feminismo surja siempre como en confrontación a la vida familiar y conyugal, o que al menos lo parezca…

Por eso, el feminismo, así, tout court, necio o inteligente, no puede menos de resultarme antipático. Siempre nos quedará doña Concepción Arenal, claro…

 


14 enero 2023

Termino El canto del gallo,

 de Rafael Gil. Buena película católica, con reminiscencias de La última del cadalso y de El poder y la gloria y con el perdón como protagonista. Basada al parecer en una novela de Giménez-Arnau (no el jeta sino el padre que le engendró), que tendré que buscar por esos Iberlibros, a ver qué tal.

Por cierto que el malote (es un decir, en una historia de estas características no hay buenos ni malos) dice odiar a Dios, no descreer de él. Le odia por quitarle a una novia. Ahora que estoy leyendo el Intelectuales de Paul Johnson, me resulta fácil concluir que entre los famosos ateos hay muchos en las parecidas circunstancias, incapaces de superar su odio a Dios. Solo cabe desear que acaben, o hayan acabado, encontrando a su padre Müller, que era el bueno (otro decir, claro) de la película.




12 enero 2023

Ibsen

Dice de él Paul Johnson, en Intelectuales*:

Fue quizá el primer escritor –el explorador que precedió a lo que iba a ser un ejército enorme– que convenció a un gobierno conservador de que subsidiara una vida literaria dedicada a atacar todo lo que le era valioso.

Flipas: un siglo antes y a tres mil kilómetros de distancia del PP…

*Página 108 de la edición de 1990, Vergara editor.



10 enero 2023

La Nardo

Es una historia “galante” convencional pero iluminada por el ingenio verbal de Ramón: es como si fuese una historia contada en otro idioma, el idioma de las greguerías o ramoniano, a veces deslumbrante, otras veces menos, algunas pretencioso, pero que no cede nunca terreno a lo convencional. Aurelia, la Nardo, es una Margarita Gautier proletaria, nada dada a la melancolía como la de Dumas, antes al contrario, ambiciosa en su trepar por su triste mundo arriba, que en la ficción de Ramón no es nada triste. La que fue vendedora del Rastro se deja seducir por el buscavidas Samuel y emprende una carrera triunfal por el mundo de la liviandad [destripe] hasta que es vencida por una fuerza superior a la de la “voluntad de poder” (estamos en eso, en el fondo) cual es la de Eros.  La historia termina románticamente, con una doble inmolación en aras del amor-pasión: [fin del destripe]

Vieron, unidos en su abrazo de juramentación, que la vida tenía gesto de acantilado y que todos eran enemigos del amor que al fin se encuentra y que no es culpable de llegar a deshora ni de que haya otros compromisos hechos cuando llega. Si el verdadero amor ha llegado, todo pierde sentido menos su existencia, todo debe caducar en vez de pedir que caduque él, que es lo único vivo y supremo.

Claro que, tratándose de Ramón, es difícil decir si esto va en serio o si estamos haciendo malabares con los tópicos, una vez más…

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08 enero 2023

Antropología. Del Concilio Vaticano II a Juan Pablo II

La claridad es la cortesía del filósofo, decía Ortega. Debo agradecerle, ciertamente, a Juan Luis Lorda su estilo siempre claro, porque la materia se puede prestar a lo abstruso. Antropología del CV II y de JP II. Como lo claro no quita lo riguroso, Lorda empieza por los antecedentes: tendencias y autores que constituyeron el caldo de cultivo intelectual del Concilio por antonomasia. Autores franceses, sobre todo, en lo que se refiere a la Teología (Lubac, Congar, Maritain) y alemanes o centroeuropeos en lo filosófico (Buber, la fenomenología, Kierkegaard). Ya metidos en el Concilio, explica Lorda que se trató de dialogar con el mundo moderno sin comprometerse en lo opinable ni ceder en lo inamovible de la doctrina. Por eso, la Gaudium et spes, quizá el documento más conocido y representativo de los que emanaron los padres conciliares, se propuso en una primera parte afirmar lo doctrinal y en una segunda arriesgar, por así decirlo, posiciones en materias más sujetas a discusión. En todo caso, en esta, como en Dignitatis humanae, se trató de dejar claro el compromiso de la Iglesia con el ser humano, por la vía de mostrarle a Cristo como cabeza y modelo.

Al pasar a Juan Pablo II, Lorda no deja de observar que decir Juan Pablo II es, en gran parte, decir Concilio y viceversa. Nos muestra la amplia participación del cardenal polaco en los documentos que hemos señalado, y cómo tanto su pontificado como su pensamiento tomaron pie de la afirmación lapidaria de Gaudium…: “Cristo revela al hombre al propio hombre”. Repasa la filosofía personalista del papa, según la cual la persona se define por su capacidad (y necesidad) de relacionarse, lo cual la asemeja (“a Su imagen y semejanza” fue creado el hombre) a la Trinidad. Y hace ver cómo su personalismo da paso con facilidad a su doctrina social, según la cual el capital está subordinado al trabajo, por ser este, el trabajo, una dimensión fundamental de la persona, de la que carece el mundo animal.

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07 enero 2023

El cansancio de ser libres

Es una selección de artículos de Aquilino Duque editada por la Universidad de Sevilla, con el título de uno de ellos. La sociedad, la política y la cultura son asunto de estos artículos, en los que se pone de manifiesto le elegancia con que don Aquilino sabía dirigir sus críticas, en el fondo aceradas, contra los vicios de nuestro tiempo. Temas recurrentes son los separatismos en España y la inversión de valores de nuestra época, pero también hay espacio para lo literario, siempre en relación con la realidad española: así los artículos finales sobre Camoens, de cuyos Lusíadas Duque realizó una edición bilingüe.

Sobre esto último, llama la atención cómo don Aquilino era partidario de una unidad hispánica, partiendo simbólicamente de la base de que la Península Ibérica es una cabeza (cabeza de Europa) cuyo cráneo es España y Portugal su rostro. Por lo mismo, insiste, siguiendo a Unamuno, en que todo español culto debería tender a conocer lo mejor posible todas las lenguas peninsulares. Destaca también cómo Camoens hablaba de sí como un español (“gente muy brava de España”, o algo así, eran los portugueses según un verso de los Lusíadas), pero cuidaba de distinguirse de los castellanos, con los que Portugal entraría en conflicto al poco de la muerte del poeta. Poeta que lo fue también en castellano, por cierto.

Dentro de esa elegancia de estilo que antes señalaba, entra esa ironía muy característica de Duque, ornada con una creatividad verbal que envuelve en plata sus críticas más mordaces. Me refiero a expresiones como las “minorías abyectas”, los “listos útiles”, el “fascismo ilustrado”, o la que prefiero sobre todas, “la censura del sector privado”: una censura que ha funcionado a pleno rendimiento contra ciertos sectores ideológicos desde el fin del franquismo y a la que, merced a su buen desempeño, ha llegado la hora de extenderse al sector público, como bien pudo experimentar el propio Aquilino Duque en sus últimos años.

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01 enero 2023

Año nuevo

En este día, el tránsito al Padre de Benedicto XVI suple la ausencia de noticias. Entre muchos otros, me tropiezo con este artículo de Martin Rhonheimer, que al parecer (es de acceso restringido) denuncia los intentos de involucrar al difunto papa, como encubridor, en el asunto de los abusos a menores. Ha sido este, desde que comenzó el siglo, la manera en que el poder ha intentado, y logrado, reducir al silencio a una institución con la que uno podía, en años anteriores, contar para proclamar en voz bien alta la recta doctrina y la recta moral. Hace tiempo que son los “católicos culturales” (buenistas de Gustavo, comunicadores liberales o conservadores, desengañados del rojerío) los que dan la batalla en su lugar, lo que no deja de ser un fenómeno digno de análisis.

                                                                            

Esta conferencia de Jesús Laínz muestra hasta qué punto las políticas lingüísticas están unidas al nacionalismo. No se preocupa uno por normalizar una lengua minoritaria si no está buscando un objetivo político de independencia. Se ha inventado un euskera, se ha inventado un asturiano y se está imponiendo a valencianos y baleares una lengua que no es la que hablan los paisaninos, que dicen en Asturias. Es este, el del asturiano, el caso más lamentable, porque no tiene raíces históricas y se reduce a un fenómeno de imitación.



Y habrá que seguir a este David Cerdá que no cierra los ojos ante el panorama devastador, por utilizar su propio calificativo, de la enseñanza, sobre todo la secundaria, en España. Estoy a media entrevista y habrá que ver si aparte de ver los males tiene alguna posible solución en perspectiva, lo que no es fácil, claro.

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31 diciembre 2022

Bonum certamen certavi,

 cursum consummavi, Fidem servavi.

Qué gran balance de fin de año. Que lo podamos decir nosotros cuando toque, amén. 

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29 diciembre 2022

La libertad en el pensamiento

Este librito de don Antonio Orozco no trata de lo que parece sugerir su título, es decir, de la libre circulación de ideas en un país y su reconocimiento o no por el poder. Es, más bien, un breve tratado de gnoseología que, al adoptar un punto de vista cristiano, afirma el libre albedrío de la persona. Es decir, que uno encuentra la verdad no solo si puede, sino también si quiere. Y, cuando uno no quiere, surgen las filosofías no realistas o sus retoños, las ideologías.

Que uno no pueda vivir sin la verdad lo muestra el que los que la niegan sean incapaces de ser consecuentes hasta el final:

Se cuenta la anécdota que sucedió estando J.-P. Sartre –el filósofo del absurdo– en petit comité, defendiendo con particular vehemencia, argumentando con toda suerte de efectismos dialécticos que la verdad no existía. En esto, una discípula, enardecida por el entusiasmo, exclamó: “¡Qué gran verdad es esta!”. No deja de ser una esperanzadora respuesta. (p. 30, edición 1977)

Decir que en la negación de la verdad, o en la afirmación del error, influyen las pasiones humanas, y en concreto la soberbia, sería hoy una proposición indecente, casi delito de odio. Y, sin embargo, es fácil ver hoy que cuanto más desquiciado es un punto de vista –lgtbismo, animalismo, etc.– con más cabezonería se defiende. Es tan viejo como san Agustín: …et error meus erat deus meus (p. 133, edición citada).

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27 diciembre 2022

Política sin Dios

Este libro surge a raíz de la polémica sobre la mención o no mención del cristianismo en el proyecto de Constitución europea, felizmente olvidada, la constitución, digo. El título original es El cubo y la catedral, mientras que Política sin Dios iba en el subtítulo, al contrario que aquí. Antojos de los editores. El cubo es la Grande Arche, un monumento parisino al que GeorgeWeigel erige en símbolo de la Europa laicista frente a la catedral de Notre-Dame, que, decían, cabía entera en el cubo de marras.

Lo que consiguió aquella polémica fue poner de manifiesto la catadura de los gobernantes europeos, que negando, u ocultando, la matriz cristiana de Europa, hacían una declaración de intenciones. El caso es que la dichosa constitución se ha olvidado, pero el proyecto de descarte de Dios sigue adelante a grandes pasos. Weigel repasa los principales fenómenos concomitantes de esa descristianización (o que él considera tales, desde su postura de conservador norteamericano), los autores que han venido haciendo de profetas (Solzhenitsyn, LubacEl drama del humanismo ateo–, Dawson y, más modernamente, J. H. H. Weiler, de cuyas ideas este libro viene a ser en parte una glosa), defiende el origen cristiano de los derechos humanos y la democracia, encomia el papel de Europa del Este, sobre todo Polonia, en su lucha contra el comunismo y, por supuesto, destaca el papel de Juan Pablo II (de quien, por cierto, es biógrafo), que, como de costumbre, no dejó entonces de afirmar las raíces cristianas de Europa con voz recia y clara.

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25 diciembre 2022

¿Qué fue de aquellos pastores,

con el paso del tiempo? Supongo que no nos hemos merecido un Evangelio más novelístico, al estilo de Dickens, donde todos los personajes hallan su lugar en el desenlace y hasta el último cabo queda anudado. O no ha sido voluntad del Padre el inspirarlo, por lo que sea. Supongo que todos ellos acabaron bautizados, al menos de deseo. Como esos otros que salen de paso: enfermos, menesterosos, tal vez incluso el joven rico.

Encontraron a un niño envuelto en pañales en un pesebre. Y seguro que no tenía cara de niño bueno de Enciclopedia Álvarez, como lo pintan a veces. Apenas tendría cara, como no la tienen los recién nacidos. En todo caso, mis niños jesuses preferidos son esos de pocos meses, con cara de susto, prestos a sonreír o a llorar en cualquier momento, una monada.

Nunca olvidaron al coro celestial, eso seguro. ¿Cómo lo contarían a sus nietos? Ni ojo vio, ni oído oyó… Esa catequesis capilar de los comparsas del Evangelio… “Paz en la tierra a los hombres en los que Él se complace”… que no son los perfectos (no los hay) sino los que le buscan…



24 diciembre 2022

24 de diciembre

Me desayuno con la anécdota del pastor que no tenía nada y a quien la Virgen le confió al Niño, contada por Francisco. Me quedo con la moraleja extraída por el Papa: “Si tus manos te parecen vacías, si ves tu corazón pobre en amor, esta noche es para ti”.  Lo relaciono inmediatamente con el pasaje de Knox que repasaba ayer, de sus Sermones pastorales: si te cuesta creer, venía a decir, que Jesús pensaba en ti cuando se entregó a la pasión y la muerte, considera la Eucaristía: allí está realmente, contigo, como lo está con todos los demás, íntimamente.



23 diciembre 2022

El misterio de la caridad de Juana de Arco

Es este una especie de poema dramático donde una Juana aún no investida de su misión dialoga con diferentes interlocutores acerca de cuestiones relacionadas con lo que indica el título, es decir, la virtud capital del cristianismo. De esas cuestiones, me parece, dos son las más relevantes, también en extensión. La primera, acerca de la licitud de rezar o de preocuparse por las almas de los condenados. Juana se siente impelida a ello por más que su interlocutora le insista en la buena doctrina según la cual ya los condenados han hecho su elección definitiva y es ociosa toda solicitud por ellos. La segunda, lo que podríamos llamar el misterio de la huida de los apóstoles. “Yo nunca le abandonaría”, insiste Juana una y otra vez, mientras que, una vez más, la otra voz la insta a no hacer un Simón Pedro, como hoy se diría, recordando de mil modos lo que es, también, buena doctrina, es decir, que somos capaces, naturaleza caída, de lo más abyecto. Se diría, pues, un enfrentamiento entre la virtud desbordada y la razón teológica, el impulso del corazón metido en cintura por la recta inteligencia de la verdad revelada.

Desde el punto de vista formal, lo que más sorprende en esta obra es el estilo repetitivo, insistente, que recuerda mucho al Evangelio según san Juan, con esas ideas que se repiten una y otra vez con matices o con variantes, como en una maniobra envolvente para acabar atrapando la verdad.

A raíz de su lectura, volví a escuchar el programa de José Javier Esparza dedicado a Charles Péguy, de su serie Disidentes. Y tendré que revisitar al autor con alguna otra obra.

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19 diciembre 2022

Parábola de la esponja

 Chateaubriand, en El genio del cristianismo, parte III:

El corazón del hombre se asemeja a la esponja del río, que ora bebe unas aguas puras en los días bonancibles, ora se impregna de unas aguas cenagosas cuando el cielo ha removido las corrientes. ¿Tiene acaso la esponja el derecho de decir: Creía que nunca habría tormentas y que nunca el sol se mostraría abrasador? 

(En la pagina 433 de la edición de Ciudadela, 2008)



17 diciembre 2022

Agustín

De ¿Qué es la verdad?, el diálogo entre los dos Fabrice, me quedo con esto de San Agustín:

 Los hombres aman la verdad cuando se les anuncia, y la odian cuando les denuncia.

No es que sea un hallazgo, pero es un modo ingenioso de decir. Qui dira les torts de la rime, decía aquel, pero quién dirá, también, las virtudes de la rima a la hora de aprender las cuestiones esenciales.



16 diciembre 2022

La piel

La piel es la narración, a medias real y a medias fantástica, de la peripecia militar del propio Curzio Malaparte al mando de unos hombres en la Italia ya pasada a los aliados y enfrentada con los alemanes. Medio fantástica, pero, ¿quién puede decir lo que es fantástico en esas circunstancias donde ves muertes y atrocidades a cada paso y te juegas la vida en cada lance? Suena fantástica la cabalgada de Curzio (que mantiene el nombre en la novela) entre árboles que poco a poco se transforman en judíos crucificados por los nacionalsocialistas, y suena fantástico el episodio del pescado con figura humana que algunos comensales, por eso mismo, se niegan a comer. Pero podría sonarnos a fantástico también aquel grupo de mozos que esperan su fusilamiento con un temple aterrador, entre desplantes que suenan a un nihilismo escalofriante en ellos. Una bajada a los infiernos, sí, como la de Dante, aunque en la tierra, en la propia patria, una patria desaparecida quizá y sustituida por la piel, la piel que hay que salvar de la embestida de todas las furias.

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12 diciembre 2022

Pasado de moda

Elisabeth Mulder en Solidaridad Nacional, 7-8-1949:

La mujer no es la musa ni el diablo. En fin eso ya está olvidado. Hoy en día no existen los derechos del hombre ni los de la mujer. Existen los del ser humano. Si algún tema me aburre soberanamente y considero pasado de moda es el del feminismo[,] sobre el que ya está todo dicho y de una manera magistral precisamente en España, por un cerebro femenino tan agudo, tan ponderado y bien informado, como es el de la Condesa de Campo Alange[,] que ha estudiado en su admirable libro La secreta guerra de los sexos todos los aspectos de esta así llamada cuestión del feminismo.

Citado, en la introducción a Alba Grey, por María del Mar Mañas, que luego trata de salvarla para la causa matizando lo que ella nunca matizó, que yo sepa.



11 diciembre 2022

Fantasmas y personajes

Del prólogo de María del Mar Mañas a Alba Grey extraigo dos citas de Elisabeth Mulder. La primera, de un artículo (“Interpretación novelística de la realidad”) aparecido en el número 122 de Ínsula (enero de 1957):

Para el novelista las ideas pasan a ser verdaderamente claras cuando adquieren ojos, boca, alma, circunstancias, atmósfera. Es decir, cuando se transforman en personajes. Y no al revés. El personaje esclavizado a una idea para servirla tiene siempre algo de fantasma, y las novelas, las buenas novelas, no se escriben con apariciones fantasmales, sino valiéndose de los más “vivos” y “sanguíneos” en el sentido de la vitalidad novelesca, claro está, de robustez literaria.

Es bueno saber, en efecto, cuándo una novela nos gusta por sus ideas (y puede ser un producto mediocre) y cuándo porque ha conseguido crear unos personajes interesantes, aunque puedan encarnar ideas discutibles. Fantasmas son, a mi modo de ver, los personajes de Unamuno; y son sus personajes “vivos y sanguíneos”, aunque encarnen ideas, los que elevan al Olimpo a Tolstoi o a Dostoievski, por ejemplo.

La segunda cita, para otro día.

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09 diciembre 2022

Azaña

¿Cuánto hay de los diarios de Azaña y cuánto y qué del propio Rojas en este producto? He sido incapaz de verlo, pero supongo que eso le habría gustado al autor. O no. Porque lo de mezclar los diarios de Azaña con su propia creación era, según confesión propia, una técnica narrativa más, una técnica narrativa atrevida, de esas que él se gasta. Y que le valió los palos que eran de esperar: “Azaña gana el premio Planeta”, y tal.

En todo caso, está claro que lo que es de Rojas es todo aquello que nos presenta al personaje como un meditador en torno a la verdad o mentira de este mundo, es decir, todo aquello que le identifica con su re-creador, el novelista “metafísico” que dicen los críticos. Rojas suele presentarnos a sus personajes históricos en una situación determinada de su vida, real o inventada. En este caso, ya moribundo, en conversación con un obispo, un obispo escéptico en cuanto a la vida eterna, como el San Manuel de Unamuno. Mientras que Azaña, el Azaña personaje, repite hasta la saciedad que en lo que no cree es en esta vida, lo que hace que el obispo se resista a absolverle. En fin, Carlos Rojas.

Y, como de costumbre en el autor, el trance en cuestión se simultanea con una panorámica de los hechos históricos. Azaña conversa, en largas analepsis, con diversos políticos e intelectuales de su tiempo, y aquí, claro, es donde probablemente se sitúen esos plagios de los diarios del ex presidente de la República, no sabemos hasta qué punto alterados o respetados por el de Emory.

Al parecer la novela se vendió bastante; era un premio Planeta, al fin y al cabo. Lo que no sé es cuántos de los que la adquirieron la leyeron hasta el final. La impresión, en efecto, es de una obra repetitiva, no solo porque se repitan una y otra vez las citadas ideas de Azaña y el obispo sobre esta vida y la otra, o el olvido por parte de “Azaña” del nombre de la república de la que fue presidente, efectos estos tal vez buscados por el autor, sino porque las miradas al pasado no parece que hagan avanzar la trama en ningún sentido. En todo caso, la calidad de la escritura de Rojas te mantiene el libro en las manos.

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07 diciembre 2022

Alba Grey

 

Alba Grey es toda una novela rosa, lo que no quiere decir que sea una novela mala, claro. Hay novelas policíacas excelentes desde el punto de vista literario, y lo mismo de aventuras, de ciencia-ficción e incluso del Oeste, supongo. La tal Alba es una figura misteriosa casi durante toda la primera mitad de la novela, puesto que apenas aparece; solo se la nombra, y eso hace crecer la expectación hacia ella. Este juego es peligroso, porque si luego el personaje no colma tus expectativas, pues eso. Es lo que creo que pasa aquí. Bien, Alba Grey es la nieta de un viejo aristócrata que se pasa muriéndose la primera parte de las tres de que consta la novela. De hecho, es que no le da la gana morirse hasta que no vea a su nieta, cosa que al fin consigue: las dos cosas, ver a la nieta y morirse. La segunda parte se centra más en el primo Lorenzo y en sus conversaciones en Egipto con una tía de ella, mujer de mundo. Alba termina por hacerse dueña del relato y la vemos oscilar amorosamente entre su primo Lorenzo y su otro primo Gian-Carlo [sic], venido a menos y residente en Nápoles (la familia, por cierto, es italoespañola). [destripe] Mulder nos muestra bastante bien el proceso de enamoramiento entre Gian-Carlo y Alba, que acaban casándose. Pero el italiano resulta ser un tipo supersusceptible, patético tras su máscara de bohemio cínico, y sus celos le llevan a una muerte violenta. Alba matrimonia de nuevo con Lorenzo, de modo que se cumplen inopinadamente los deseos del abuelo, quien en su lecho de muerte había pedido alternativamente a Alba que se casara con Lorenzo y con Gian-Carlo, lo segundo para saldar una deuda que tenía contraída con la madre del tal. [fin del destripe]

En mi primera experiencia con Elisabeth Mulder me encuentro con una novela que, si impecablemente escrita, se queda como en un resumen de lo que podía haber sido un novelón estilo XIX. La protagonista ya digo, no me parece muy definida, a pesar de que la trama nos la hace intuir como un carácter fuerte, y otros personajes me dan la impresión de que podían haber dado mucho más de sí, como esa pariente egiptóloga o alguna otra figura femenina cuyo relieve en algún momento de la historia (la institutriz) no llega a ligarse de modo convincente con la trama principal. Dickens lo habría logrado.

En todo caso, la autora de la introducción, María del Mar Mañas Martínez, nos hace un análisis tan bueno que te acaba convenciendo. Y, es cierto, Mulder describe los sentimientos como se espera de un buen novelista y como suelen hacerlo las escritoras, por lo general. No es Jane Austen ni George Eliot, pero pasa el examen.

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04 noviembre 2022

¿Qué es la verdad?


Es un librito (un folleto, sin casi) que recoge un debate entre Fabrice Hadjadj y Fabrice Midal. ¿Quién es este? Al parecer, un filósofo budista francés. El evento tuvo lugar en la catedral de Ruan y constó de dos intervenciones extensas de cada contendiente para luego abrir coloquio. Coloquio, en efecto, más que debate, aunque haya hablado de contendientes. El guante blanco predomina por ambas partes, que se esfuerzan en dar la razón al otro en lo que pueden, para luego matizar y acercarse a su propio punto de vista. Hadjadj insiste en que la Verdad no puede desvincularse de las personas, y late en su discurso que la Verdad es, de hecho, una persona, la de Jesucristo. Por su parte, Midal hace lo que puede por mostrar que su budismo no consiste en un mirarse el ombligo sino en una apertura hacia lo otro o los otros, signifique eso lo que signifique. En verdad, todo se mueve en unos niveles de abstracción que a los profanos nos deja perplejos. El prólogo de Enrique García-Máiquez sirve para hinchar un poco más este perro, pero lo cierto es que supone un buen tráiler de la película, anticipándonos puntos de la intervención de cada uno a la vez que alaba a ambos.

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