07 septiembre 2010

Pesebres de caoba


No sé quiénes son peores, si quienes mutilaban y fusilaban a los curas o quienes los infaman al cabo de los años. Porque el comportamiento de los eclesiásticos en la guerra civil resultó tan heroico que reírse de él o calumniarlos de cualquier manera revela una vileza casi superior a la de los verdugos. Pesebres de caoba no dedica mucho espacio al asunto, pero cuando aparecen monjas son tontas y cuando aparece un cura es un cobarde. No sé qué es lo que lleva a todo escritor contemporáneo no confesionalmente cristiano a meter el dedo en el ojo, aunque sea sin venir a cuento, a la gente de Iglesia. Es como un prurito incurable.

Por suerte, sabemos que un hombre de muy mala entraña es capaz de ser un muy buen novelista, y Pesebres de caoba es una novela sólida y digna. Producto de 1981, acusa la influencia hispanoamericana, con esos largos párrafos sin diálogo y de sintaxis indisciplinada, así como, en el contenido, con esa visión bárbara de las relaciones entre estratos sociales y entre sexos. ¿Bárbara? Valle-Inclán también puede detectarse aquí, con esas enumeraciones a lo Tirano Banderas. Pero Carlos Cal es más bien un don Juan de Montenegro a la andaluza. Hay algo de crepuscular también aquí, pues la novela parte de la muerte del patriarca, o mejor, el amo, como siempre se le denomina. Un amo a quien la fuerza vital le rezuma por los poros, como a sus bienamados caballos. Este simbolismo del caballo es una de las claves, y de los aciertos, de la obra.

Nota redactada en julio del 2006. Por cierto, el autor es José María Requena

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06 septiembre 2010

La nada flotante



Eso que dicen que dice Hawking de que la nada explotó y salió el universo me recuerda este diálogo de Carlos Arniches:

SEÑOR FLORO: Aquí no hay más Dios ni más ser que la Naturaleza madre y su produzto, que es el hombre, animal soberano y libre, y tóo lo demás que te digan, zanahorias condimentadas.
SEÑOR EULALIO: ¿De forma que tú crees que el mundo se ha hecho solo?
SEÑOR FLORO: De un modo automóvil, sí señor.
SEÑOR EULALIO: ¿Y de dónde ha surgido?
SEÑOR FLORO: Del caos.
SEÑOR EULALIO (Dudando): ¡Qué caos, ni qué cacaos!... ¿Y qué es el caos, vamos a ver?
SEÑOR FLORO: La nada flotante.
NICOMEDES (Admirado): ¡No le coge en una!
SEÑOR FLORO: Y pa que te enteres de lo que no sabes, te diré que este globo terraquio que habitamos no es más que una corteza desprendida de otro planeta que se ha enfriao.
UN OYENTE: Iría de verano.
SEÑOR FLORO (Muy molesto): Al que se chufle cojo una botella y le hago una alusión personal en las narices.
VARIOS: Callarse, hombre. (Silencio profundo)
SEÑOR EULALIO: Entonces, dime a mí, ¿qué soy yo, vamos a ver?
SEÑOR FLORO: UN mísero gusano dedicao a la albañilería y nacido de la putrefacción terraquia.
SEÑOR EULALIO: ¡Arrea! ¿Yo gusano?... Hombre, Floro, dices unas cosas...
SEÑOR FLORO: Chist...; aquí todo se prueba, como en las sastrerías. Ejemplo práztico de tu gusanez: coges un pedazo de queso, lo tiras a ese rincón, vuelves a los quince días y lo encuentras fermentao.

SEÑOR EULALIO: Eso será si no hay ratas, porque si hay ratas no lo encuentras.
SEÑOR FLORO: Aquí tienen gato. Por eso he puesto el ejemplo. Pues de la misma forma que el queso fermenta y salen gusanos u seres móviles y vividores, lo mismo de la cáscara mundial salieron seres u gusanos, que somos tú y yo, este y ese, la Inacia, la Tadea y personas que nos acompañan.
TODOS. ¡Muy bien!
UN OYENTE: Eso no es posible, señor Floro.
SEÑOR FLORO: ¿Quién ha graznao esa negativa?
UN OYENTE: Servidor; porque si yo creyera que una mujer con esos ojazos y unas formas como las de su cuñada de usté era produzto de un pedazo de queso, yo tiraba una bola. (El auditorio ríe)
SEÑOR FLORO (Amoscado): Tiés una cabeza, mi amigo, que la incluyes en un puesto de melones y no desmerece. Estoy filosofeando, y, por lo tanto, hablo en sentido hipotecario, ¿estamos?
UN OYENTE: Ah, bueno, usté disimule.
SEÑOR FLORO: No hay de queque. Orejita es lo que hace falta pa saber oír. Y voy a rematar Por lo tanto, Eulalio, ni hay ser superior, ni cielo, ni purgatorio, ni andróminas de esas. En este mundo no hay nada más que este mundo, donde está todo, lo bueno, lo malo y lo entreverao. Y el día que te mueras vuelves al seno de la tierra materna y te haces polvo, fósforo, gaseosa... nada. ¡He dicho!

"Los ateos", en Del Madrid castizo. Sainetes.

Vamos, que Hawking no ha venido a inventar nada que no supiera un obrero hace un siglo.

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04 septiembre 2010

Yo también he salido de la nada, Hawking.


Como todo el puñetero universo. Hasta ahí de acuerdo.

Ahora lo que procede es que expliques cómo lo que hizo bang salió de la puñetera nada. En términos estrictamente fisicoquímicos, por supuesto. Que Dios ya te ha dicho que él no ha sido.

Hala, científico: a justificar el sueldo.

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02 septiembre 2010

¿Es posible que el autor de las "Nanas de la cebolla" sea el mismo

que escupió zafias salvajadas como esta? La pregunta surge espontánea, pero está de más. Hace tiempo que sabemos, los que queremos saberlo, que no podemos idealizar desde el punto de vista humano al que tan bien nos cae como artista. Wagner fue un racista, Bécquer un pornógrafo, Alberti y Cela unos delatores, Rimbaud un negrero, los ejemplos podrían multiplicarse por los vicios y la lista bastaría para curar de espanto al más canelo.

Uno no sabe a qué carta quedarse con respecto a documentos de este estilo. Por pudor, sería partidario de darlo a las llamas y correr un velo sobre aquella hora estúpida del personaje, para quedarnos con lo que le hace grande. Hoy día tienden a airearse y a exhibirse como parte de las obras completas, junto con el papel más insignificante salido de manos del insigne (exceso que denunció Julián Marías). Pero hay en ello un regodeo en la basura tan cierto como el de la tele más vulgar. Por otro lado, sirven para derribar falsos ídolos. Miguel Hernández fue un gran poeta, tal vez un buen esposo y un militante fanático, pero ni de lejos el santo laico que venden por ahí.

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01 septiembre 2010

El cadáver fugitivo


Por las trazas, se trata de una de las primeras historias de Ellery Queen, pues aquí el joven Queen es aún un escritor que sólo mete las narices en los asuntos de su padre para conseguir argumentos para sus novelas, lejos del reputado detective que vemos en otros títulos.

¿Ven?, este es un caso de asesinato que no se habría producido de estar legalizada la eutanasia. Al gran señor Braun, rey de los tratamientos de belleza y él mismo un Apolo, se le diagnostica un cáncer, el semidiós no puede soportarlo, se manda quitar de enmedio y él contento y sus herederos a cobrar. En cambio, sin eutanasia de por medio, hay que preparar un tinglado, eludir al forense y a la policía, hacer desaparecer el cadáver... Un asco.

Ellery Queen es un personaje muy medido: no es el razonador patoso y tímido, ni el duro sarcástico y hábil, ni el cerebro superior a lo Sherlock Holmes, aunque reúne un poco de todos ellos, y de pasarse se pasa por repelente. Pero aquí queda muy discretito y elegante.


Nota redactada en marzo del 2009. Recuerdo que Ellery Queen es a la vez el nombre del protagonista y el seudónimo de sus autores.


Otra referencia a Ellery Queen aquí

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31 agosto 2010

Glup

Un alumno de diecisiete años, de 2º de Bachillerato, me decía últimamente: "¿Cómo quiere usted que tome en serio a mi profesor de matemáticas? Se viste y habla como nosotros y tiene los mismos problemas que nosotros".

Tony Anatrella, La diferencia prohibida

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30 agosto 2010

A Joaquín

Dios le ha tratado como a sus buenos amigos ("por eso tienes tan pocos", decía santa Teresa con su zumba habitual): lo ha crucificado. Creo que el blog en que glosa su trabajo en pro de las personas discapacitadas (todos pertenecemos a esa clase, en cierto modo), y el que otros realizan, merece como poco un enlace. Espero que no le importe que lo titule con la ocurrencia de la de Ávila. Al fin y al cabo, una de las cosas (muchas) que no ha perdido es el buen humor.

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29 agosto 2010

Tres pisadas de hombre


Siempre me han presentado esta novela como una de las prescindibles de su autor, o casi: al menos como un primer tanteo, tras el cual adquiriría su verdadera cara como novelista. De su primera novela, en efecto, se trata (premio Planeta 1955), pero me parece una de las mejores que le conozco. Nada de tanteo: es ya una novela de realismo total, más sólida que alguna de las últimas. Hay aquí tres pisadas distintas, como reza el título: tres modos diferentes de dejar huella en el mundo, ninguna especialmente edificante, pero bien trazadas. Para ello recurre, como es lo más normal en una novela de cortas dimensiones, a una situación extraordinaria, un contexto de aventura en este caso, aunque el contexto aventurero es aquí sólo eso, contexto. Tenemos una peripecia de contrabando narrada sucesivamente por sus tres protagonistas (¿a quién?, importa poco; sólo decir que el narratario también varía según el personaje y la situación). Los tres se nos delinean primorosamente a través de su discurso: lúbrico y salvaje Gad, indeciso y apocado (pero inteligente) Juan, desesperado y resuelto Luigi.


Nota redactada en marzo del 2008.

Otras referencias a esta novela aquí, aquí y aquí

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28 agosto 2010

Nihil novum

(Galdós describe el correccional monjil donde llevan a Fortunata, en su famoso novelón):

De allí venían los flauteados de un armonio tañido candorosamente en los acordes de la tónica y la dominante, y con las modulaciones más elementales; de allí venían también los exaltados acentos de las dos o tres monjas cantoras. La música era digna de la arquitectura, y sonaba a zarzuela sentimental o a canción de las que se reparten como regalo a las suscriptoras en los periódicos de modas. En esto ha venido a parar el grandioso canto eclesiástico, por el abandono de los que mandan en estas cosas y la latitud con que se vienen permitiendo novedades en el severo culto católico.

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27 agosto 2010

Bien, un agosto pobre en noticias donde los haya.

Al final, los cooperadores liberados. Me alegro por ellos y lo siento por los demás españoles que desde ahora estamos más indefensos.

Un mecánico me decía al cobrarme: "y para el rescate del Alakrana, tanto". Se refería al IVA, y no le entendí al principio. Ahora podrá decir: "y para el pizzo de Al-Qaeda, tanto".

...

Iceta, obispo. El Periódico de Cataluña critica a Rouco por españolizar el episcopado. Sin embargo, no conozco pronunciamientos de Iceta sobre la cuestión nacional. Al menos, el diario no los traía. Se ve que la inquisición nacionalista no necesita examinar proposiciones para encontrar sospechosos de herejía. Basta no hacer actos explícitos de fe.

...

Y tres muertos más en la guerra justa, legal y moral. Digo, en la misión de paz. Gloria a ellos.

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27 julio 2010

Vacaciones

Cierro el chiringo hasta el 27 de agosto, más o menos.

Mientras tanto, pueden repasar las entradas antiguas. Yo lo hago a veces y merecen la pena, créanme.

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17 julio 2010

Las máscaras y los papeles

Uno de los capítulos más instructivos de una filosofía cristiana de la historia sería el relativo a lo que podríamos llamar la confusión de las máscaras y de los papeles. No sólo se desempeñan papeles de iniquidad bajo la máscara o la apariencia de la justicia, sino que, a veces, papeles de justicia son desempeñados (y estropeados) bajo máscaras de iniquidad. No sólo quienes elaboran estandartes de verdad realizan un mal trabajo histórico, un trabajo inútil, sino que el trabajo bueno, el trabajo útil lo realizan (y lo estropean), a veces, los adversarios de estos estandartes de verdad. Sucede así porque la plena verdad es carga excesiva para la flaqueza humana; esta, excepto en los santos, necesita la atenuación que supone el error. De este modo, ciertos procesos históricos, normales y providenciales en sí mismos, y que debían haberse desarrollado en un sentido cristiano, han sido, en el curso de la Edad Moderna, y tanto por culpa de los propios cristianos como de sus adversarios, acaparados, falseados y disfrazados por las fuerzas anticristianas.

Lo mismo que en el orden intelectual, a partir del siglo XVI, el racionalismo y las filosofías más falsas han activado y deformado a la vez, por una especie de parasitismo o simbiosis, una cosa buena y normal como era el desarrollo admirable de las ciencias experimentales de la naturaleza, así, en el orden social, el crecimiento del socialismo en el curso del siglo pasado -automáticamente provocado por los excesos del capitalismo, pero que constituía una reacción nueva y típica, frente a males que se agitaban desde siglos atrás en el subsuelo de la historia, y que venía a articular en una voz potente la inmensa queja anónima de los pobres-, el crecimiento del socialismo, digo, ha activado, deformado y disfrazado ciertas adquisiciones históricas, en sí mismas buenas y normales.

Jacques Maritain, Humanismo integral

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15 julio 2010

El sol de Breda


Breda (o Bredá, según Calderón y Quevedo) ha quedado, gracias a Velázquez, inmortalizada como monumento a las armas españolas. Fue una de las últimas victorias de un imperio marcado ya, desde la Invencible, por el signo de la decadencia. El divorcio entre los gobernantes y los súbditos es señal clara de que las cosas empiezan a ir mal en una nación, sobre todo en una nación concebida como empresa, tal fue la España del mil quinientos. El mérito fundamental de esta narración de Pérez-Reverte (cuya lectura se parece tanto a la felicidad, como decían de La isla del tesoro) está en darnos esa imagen viva de una virtud, la de los soldados españoles, puesta al servicio de nada, tal era la condición de la monarquía española en los años de los Felipes menores. Los tercios de Flandes se batían, y se batían hasta el fin, contra toda esperanza, por puro pundonor, pues ese era su oficio, y un español de la época lo hubiera aventurado todo, incluso el alma, por el honor personal y colectivo. "Qué buen vasallo..." Si no se hubiera hecho tan tópico, Pérez-Reverte podría haber puesto el verso cidiano como lema de esta tercera entrega del capitán Alatriste, justa reivindicación de unos hombres que encarnaron cono nadie el mester de guerrero, con toda su barbarie y su grandeza.

Nota redactada en enero de 1999

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14 julio 2010

Paulina Crusat

es de esa especie de artistas que, cuando dormitan, lo hacen por exceso. Pasajes como este le dejan a uno perplejo.

La blanca polvareda que cubría su piel impecable y difunta no podía decirse si la había depositado allí la borla o el tiempo. El "matinée" almidonado aleteaba y los hechizos bastante descotados que lo abultaban parecían mantener su triste redondez, no con sangre y carne, sino con aserrín. Con su plumaje ceniciento y rubio, sus ojos de cristal turbio, más que una muñeca desenterrada parecía un pájaro, preparado en su día con esmero, apolillado ahora sobre su pedestal. A su lado, la butaca de ébano y raso celeste, hermana tropical, igualmente marchita. Encima de la chimenea, un papagayo, nominalmente blanco y amarillo, y una grulla de cuello cobrizo, triste y arenosa como una aurora en el desierto. Luego entraba renqueando el tío Félix, cadáver también, pero humano, porque su rugosa negrura era la de una momia y el perfume a alcanfor quedaba vencido por el del tabaco frío y varias drogas aromáticas. Por debajo de las drogas, el aliento de la desintegración orgánica pugnaba por abrirse paso, insolente. Y cuando tío Félix se sentaba en su trono ritual, los cachivaches de la vitrina cobraban sentido y entendía una que eran amuletos y objetos familiares del embalsamado, depositados según precepto en la cueva mortuoria.

(En Las ocas blancas)

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12 julio 2010

Somos una nación


Me hubiera gustado encontrarme con este titular, hoy lunes, en alguno de los diarios de gran tirada, en alusión a lo visto ayer noche en España.

Somos una nación, y nación capaz de de respetar a los que, dentro de ella, afirman pertenecer a otra. Aunque hayan quedado en ridículo.

No hay noticia, en efecto, de ninguna ofensa, de ninguna agresión, de ninguna chanza contra los que hacía sólo un día repudiaban a la nación que esa noche se afirmaba jubilosamente. Cosa que, lamentablemente, no puede decirse a la inversa.

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09 julio 2010

De Madrid a Oviedo pasando por las Azores


Esta caricatura hay que tomarla así, como una caricatura. A los simpatizantes de los nacionales nos divierte y tal vez a los republicanos les parezca una cochambre. Pero su auténtico valor está en ser una avanzada de La Codorniz, en ese humor que lo emparienta con lo que por entonces estaban haciendo Jardiel Poncela, Neville y demás. Pero también acusa la influencia de Ramón, y podemos encontrar de hecho abundantes greguerías. Es esa forma "alternativa", como diríamos hoy, de enfocar el mundo, que pulveriza los tópicos y las convenciones. El hecho de que se la carguen los republicanos es lo de menos. E incluso el título podría ser un buen lema para este género de humor.

Cuando la izquierda quiere poner verde a la derecha, la acusa de moverse por intereses pecuniarios. Cuando es al contrario, los móviles de la izquierda (sucedía también en las Memorias de un intelectual antifranquista de Ángel Palomino) se hacen residir en la vanidad, en el afán de protagonismo. Es lo que sucede con este aviador reconvertido en político, Alvarito Palmares, al que siempre recordaremos recitando los estrechos de Dinamarca ante una multitud borracha, el día de la proclamación de la República.

Nota redactada en diciembre del 2009. El autor, por cierto, es José María Pemán

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08 julio 2010

La probeta vasca ha sido un buen ejemplo de chantaje llevado hasta sus extremas consecuencias

[...] Un lustro tras otro lustro, un muerto tras otro, habían hecho falta novecientos asesinatos y más de tres décadas para que el miedo de demócratas y liberales diera paso a palabra, protesta y oposición. Mientras, se habían pagado, instalado y mantenido, con el dinero del Estado de Derecho, organismos, libros, actividades y personas abiertamente dedicadas a la implantación de un sistema de opresión y a la propagación forzada de un pasado ficticio cortadas sobre patrones cuya irracional virulencia las marcaba, desde sus comienzos, con el típico cuño totalitario. El franquismo era, para todos ellos, indispensable, y desde luego hubiese sido preciso inventarlo de no haber existido durante cuarenta años que se pretendían ajenos a la población del país. El exorcismo, largo tiempo después de la desaparición de un régimen que no había sido derrocado por oposición alguna y que había dispuesto las lineas generales en que se basaba la sucesión, continuaba, alegremente repetido por usuarios que lo asimilaban a cualquier impedimento a sus voluntades y lo esgrimían como amenazadora letra escarlata.

Mercedes Rosúa, El archipiélago Orwell

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07 julio 2010

Burka

La democracia (por lo menos, esta que conozco) necesita tocar de vez en cuando la trompeta delante de sí para que vean su virtud. Por ejemplo, prohibiendo el burka, cosa que maldita falta hace, porque yo, al menos, nunca he visto un fantasmón de esa especie paseando por mi barrio, y no es por falta de "sectarios de Mahoma", como decían los clásicos.

Un burka, en Occidente, no pasa de ser una carnavalada. Tenía razón, esta vez, el portadista de El Jueves, cuando traía a una mujer talibán ataviada de Spiderman y exclamando: "¡A ver si nos dejan en paz!". Creo que el carnaval, esa fiesta considerada obsoleta por Gustavo Adolfo Bécquer, fue prohibida en los 40 por los mismos motivos que ahora se aducen para el burka: la necesidad de hallarse siempre identificado, por seguridad ciudadana. En aquella posguerra la medida era de todo punto comprensible.

Aquí no pasa nada si alborotas el patio una noche de febrero bajo un sudario haraposo (Bécquer, de nuevo). Lo que no puedes es entrar en el Lidl envuelta en un burka. Lo encuentro razonable, aunque no deja de ser un atuendo bastante engorroso para un atracador. Pero, ¿quién se acuerda de la anciana que se topa a la vuelta de la esquina con un frankenstein con tutu? Cosas de la ética democrática.

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06 julio 2010

2001 (Poesías escogidas)


Poco más añade esta antología de la humilde y selecta Númenor a Punto y aparte, la recopilación de 1992. Agradecemos la inclusión completa de "Lecciones de historia" (qué magnífico ajuste de cuentas) y el exquisito prólogo de Enrique García-Máiquez, válido por sí solo como pieza literaria. Entre otras cosas, García-Máiquez nos explica el porqué del "punto y aparte", los rasgos distintivos de los poemas que vienen después, y que él, como experto en Miguel d´Ors, localiza mejor que los que sólo lo conocemos superficialmente.

Tal vez el motivo central de la poesía de d´Ors sea esa mala gana con que se renuncia a los sueños (Wyoming) y se acoge esa cotidianidad en la que uno va a encontrarse, a la larga, con una felicidad distinta. Leo esta antología después de El caballero de la resignación, de Vintila Horia, y no me queda más remedio que ver en d´Ors a uno de esos caballeros, aunque la resignación sea sólo un punto de partida e implique (como en la novela del rumano) no pasividad sino un nuevo combate. La cita de Kierkegaard valdría también aquí: "El caballero de la resignación renuncia al logro completo [Wyoming] y se inclina con toda humildad ante el poder eterno. Es su libertad".

Nota redactada en mayo del 2010

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05 julio 2010

Y menos mal que no había desfiles

Como prueba, por así decirlo, de su indiferencia erótica, y en cierto modo como una coartada moral, aunque insensata, llevó sus pesquisas comerciales hasta los locales del amor homosexual, locales que hasta entonces había rehuido temerosamente. No obstante, tenía la sensación de que quizá le llevaba a estos locales otro motivo. Cuanto allí sucedía debía en pura lógica haberle dejado indiferente, y en cambio era curioso el horror que experimentaba al ver bailar juntos a dos hombres mejilla con mejilla. No podía evitar recordar siempre la primera vez que estuvo en uno de esos antros inmundos, y cómo él, un muchacho a quien habían echado a rodar por el mundo sin que apenas hubiera conocido a su madre, sintió terribles deseos de huir y refugiarse junto a ella cuando vio por primera vez a un invertido, vestido con largo traje de seda y corpiño, que cantaba con voz de falsete canciones obscenas. Cuando ahora volvía a ver semejante porquería y se tragaba las náuseas que le provocaba la visión de estos homosexuales, pensaba que mamá Hentjen, aquella zorra, podría realmente comprender cuán poca diversión le proporcionaban sus gestiones comerciales.

(En Hermann Broch, Esch o la anarquía)

N. b.: el título de la entrada es mío.

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02 julio 2010

Igualdad

Oigo en una tertulia que el ministerio de igualdad debería hacer algo por erradicar las redes de prostitución. Creo que estos señores confunden la finalidad de dicho organismo.

No hablamos de un ministerio de dignidad femenina, sino de igualdad. Su objetivo último sería que los hombres pariesen. Por ahora, se conforman con que las mujeres lo hagan cada vez menos.

En este asunto del lenocinio, la competencia del ministerio de marras no es erradicar tan lamentable práctica, sino conseguir que haya tantos prostitutos como prostitutas. En ello están con denuedo.

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01 julio 2010

Gloria en subasta


No imaginaba que en la literatura española hubiese algo tan parecido a No es país para viejos, la película de los Coen. Recuerda mucho, sobre todo, en el ambiente (una atmósfera violenta que los personajes respiran con naturalidad) y en la narración, dura y psicológica al mismo tiempo, que aquí resulta si cabe más tensa aún por esa especie de carrera de relevos en que los personajes cogen uno tras otro el punto de vista narrativo: "Versión de Lucio Vargas", "Versión de Chon Pagés"..., así hasta diez puntos de vista distintos que acaban componiendo el puzzle de la trama, narrada sin embargo de modo casi lineal. El hecho de que se desarrolle en el desierto mexicano contribuye quizá a la semejanza.

Creo que Alejandro Núñez Alonso ha tenido éxito haciendo primar el aire de fatalidad por encima de los tópicos sobre el México rural, sus machos, sus chamacas sensuales..., todo lo cual está ahí pero como latente. Se diría también un spaghetti western de Sergio Leone donde los personajes fuesen algo más que poses de tipo duro o fantasmones sanguinarios.

Nota redactada en junio del 2009

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30 junio 2010

"¿Cuántas veces se ha declarado Toni?

Las declaraciones son como los matrimonios en los países en que hay divorcio; se van degradando por progresión geométrica.

Narrador, en Paulina Crusat, Las ocas blancas

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29 junio 2010

Mi padre era militar... pero poco


El Tribunal constitucional, ese tinglado que sirve para que, como reza el proverbio, vayan leyes do quieren reyes, ha optado por una solución mihuresca para el Estatuto de Cataluña. Remedando a Dionisio en Tres sombreros de copa, ha sentenciado que el Estatuto es inconstitucional... pero poco. Y, como si fueran de Mondoñedo, han dejado casi todo en un elusivo depende.

Pedro J. Ramírez recordaba, en una ocasión similar, el corrido mexicano: "la noche que la mataron, Rosita estuvo de suerte: de tres tiros que le dieron, no más uno era de muerte".

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28 junio 2010

Don Clorato de Potasa

Don Clorato de Potasa es un típico relato de los "felices años 20", cuando muchos creían poder dar de lado a los nubarrones de tormenta que se cernían sobre Europa. Es, en tono ramoniano y codornicesco, el intento de edificar una vida feliz al margen de la cultura y de la moral establecidas, tenidas por inevitablemente caducas: "nos hallamos limpios de intenciones y sin tradición que mantener", dice Clorato. Y se lo creían.

Neville dibuja, pues, con Clorato de Potasa, al ideal hedonista de la España de Felipe González, curiosamente anticipado en aquellos años prerrepublicanos: "en la antigüedad la gente se aburría tanto, que necesitaba ese género de creencias y de religiones... Las épocas en que los pueblos se han divertido más han sido en las cuales han hecho menos caso de sus religiones". Muy de ahora mismo, ¿no? Con la salvedad de que, ahora, han pasado muchas cosas y seguir manteniendo esa simpleza exige retorcerse el corazón, exige justificarse constantemente, aunque sea dando golpes bajos a los que vienen a aguarnos la fiesta. No es otro el motivo de los repetidos ataques a la Iglesia por parte de estos Cloratos inseguros de sí mismos. Las conciencias violentadas reaccionan con violencia.

Y lo hacen hasta tal punto que han llegado a crear una nueva moral, más opresiva aún que la que combaten. Un ejemplo: Edgar Neville pudo publicar en plena dictadura de Primo de Rivera una novela (esta) donde se hace chacota de la moral tradicional. ¿Hubiera podido hacerlo hoy sin dar un tijeretazo a sus chistes racistas? Me extraña.

Nota redactada en abril del 2002
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26 junio 2010

Anhelaban ser marcados con un solo nombre

... todos nosotros fuimos a una escuela rural en los primeros años, y todos hemos plantado árboles en ese tiempo, ¿te acuerdas, Tesa? Llevaban atado nuestro nombre inscrito en una tablilla de madera, y los cuidábamos. Nos explicaban que así hacíamos que el aire fuera más puro, que los pájaros pudieran hacer allí sus nidos y cantar en sus ramas, que darían sombra y deleite, y de su madera se harían mesas, sillas, camas, cunas y ataúdes, o que daría frutos espléndidos; y que, si alguno moría, en fin, tendríamos que plantar otro en su lugar, y cuidarlo más aún. Y así había sido siempre, explicó el señor juez, pero que luego, en este tiempo nuestro ya no era lo mismo. En cuanto florecieron el cornezuelo y el lenguaje chin, naciones enteras eran las que se ceñían con una sola tablilla y un solo nombre, y árboles, pájaros, sombras y todo lo existente, también los hombres, las mujeres y los niños, sólo anhelaban ser marcados. Allá lejos, en China -aunque sólo era un ejemplo-, no sólo cuando se sembraban árboles, sino cuando las espigas de las mieses apuntaban, se ponía un letrero en una de ellas con el nombre del presidente Mao, y luego se la seguía en su crecimiento, comunicando a Pekín que crecía el doble o triple que las otras espigas; y, cuando se segaba, también se comunicaba que era una única espiga de mil granos, aunque todas las otras espigas habían dado cincuenta, como en el mundo entero nunca se había visto hasta la Revolución. Porque esa era la verdad. Sólo los privados del ejercicio de su mente, y los enemigos del pueblo, podían dejar de verlo.

-Así es el totalitarismo, efectivamente -comenté.


-No le estoy hablando de política, sino de cultura y del lenguaje chin, el lenguaje que se empleaba para comunicar lo que ocurría con la espiga, y hablar de lo que no veían; y, en España y otras partes de Europa, hace tiempo que se viene hablando en
chin, y ya se piensa en chin. Sobre todo en las instituciones de enseñanza, entre nosotros.

En Carta de Tesa, de José Jimenez Lozano

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24 junio 2010

Cuando me levanto fascista y cabreado,

lamento que unas buenas cámaras de gas no aligerasen un poco de judíos la España de los 40.


Mi blog lo sigue algún que otro amigo a quien un click de más no le echa a perder la mañana. Pero creo que si llego a escribir lo de arriba sin más comentario, no tardaría en recibir una citación, amén de dicterios y amenazas sin cuento. Y sin embargo eso se ha escrito: lo ha hecho el famoso Arturo Pérez Reverte en su columna semanal. Claro que no dijo fascista, cámaras de gas y judíos, sino jacobino, guillotina y sotanas, o sea, curas.

Tengo dicho que la campaña de odio y de acoso que viene sufriendo la Iglesia en los últimos tiempos excede con mucho a la que se llevó a cabo contra los judíos en la Alemania nazi y prenazi. Si traducimos, como yo lo he hecho aquí, al antisemitismo los ataques verbales o por medio de películas o bestsellers que se produzcan contra la Iglesia o los cristianos, se verá con facilidad que otro verano del 36 es posible
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23 junio 2010

Humanismo integral


Al contrario que otros pensadores cristianos de nuestro tiempo, Jacques Maritain no renunció al concepto de cristiandad. Pero tuvo la habilidad de aplicarle una noción de Santo Tomás (no sé si también de Aristóteles) capaz de dar mucho juego: la de la analogía. Es lícito aspirar a una nueva cristiandad, sí, pero no igual a la que hubo (y que Maritain identifica, por comodidad, con el Sacro Imperio romano-germánico), sino análoga.

Significa esto que Cristo seguirá inspirando la actuación de gobernantes y gobernados, pero no a través de un poder político que tenga como competencia el servicio a la Verdad, sino de la conducta personal de cada cristiano. Esto en plan sumario. Luego Maritain se lanza a diseñar algunos rasgos de esa futura cristiandad, en lo que es la parte más discutible del libro. En efecto, el autor atisba el concepto de laicidad que hoy conocemos pero no llega, creo, a asumir todas sus implicaciones. Pues una de ellas es, justamente, que la polis sea organizada con arreglo al libre discurrir de cada cual, sin directrices concretas emanadas de la Iglesia en todo lo ajeno al Catecismo.

Nota redactada en diciembre del 2009

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22 junio 2010

Interesante distingo

Su producción tendía no al realismo, sino a la verdad.

(Erich Auerbach, en Mímesis, hablando de Homero)

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21 junio 2010

Cómo se titula la película

La Democracia Cristiana holandesa ha entregado el gobierno a la izquierda por no querer entenderse con un partido hostil a la inmigración. Faltaría más, oigh, usted me confunde, caballero. Qué ejemplo de virtud, señores.

El PNV era también, creo, un partido democristiano. No sé si sus escindidos, Eusko Alkartasuna, conservan la etiqueta, pero en todo caso van de demócratas y algunos son muy cristianos. Estos, en cambio, no tienen empacho en hacer causa común con Batasuna, esencia la más acabada de lo totalitario en esta piel de toro. Pero de izquierdas.

Democracia Cristiana: la historia de su vida.

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18 junio 2010

El arte de la ficción


David Lodge escribió esta serie de artículos como secuela de otra que alguien había publicado sobre el arte de hacer poesía, en el mismo periódico. No sé si este los reunió después en libro. Lodge sí lo hizo y le salió esto, que no está mal. Por lo menos, por lo menos, tiene el mérito de despertarte el apetito para leer a los clásicos ingleses. Sí, porque la cosa es que cada capítulo (o artículo) lo dedica Lodge a una cuestión relacionada con el arte de narrar: el punto de vista, el comienzo, el final, el tratamiento del tiempo, el lenguaje coloquial en la novela, etc. etc., y cada uno de ellos lo ilustra con trozos de algún clásico en lengua inglesa: James, Austen, Sterne, Conrad... y él mismo, cosa que es la que más me molesta del libro porque no he leído nada suyo ni tengo intención de leerlo, pero supongo que es cuestión de supervivencia, para él, digo. Tampoco vayan a creer que él se considera un clásico, pues también incluye ejemplos de algún que otro contemporáneo. En fin, sin ser, ni de lejos, la gran obra de referencia sobre el asunto, resulta instructiva.

Nota redactada en octubre del 2009

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17 junio 2010

"Con el fútbol, Franco logró el reconocimiento internacional de España"

Aunque no se lo crean, hay quien sigue escribiendo estas cosas sin temblarle la mano.

Hacia el año 1948, con el comunismo en expansión, las potencias occidentales discutían la conveniencia de mantener a Franco o de moverle la silla en favor de una monarquía democrática. En el pliego de conclusiones enviado a Harry Truman por el embajador norteamericano ante la Santa Sede, Myron Taylor, tras un encuentro con Pío XII, se recoge:

He dicho a Su Santidad que los miembros del partido realista español que he conocido y que son devotos de la monarquía, no creen que sea el momento oportuno para llevar a cabo un esfuerzo de restauración de la misma monarquía [...] Su Santidad está de acuerdo. En conclusión sobre este problema, parece que, con el peligro inminente, como alguno cree, de una conflagración general en Europa, el ejercicio de una presión sobre Franco a favor de la restauración de la monarquía puede ser aplazado [...] No se debe cambiar a Franco por un hombre de poco espíritu y poca fuerza.*

El fútbol...


*Ennio di Nolfo, Vaticano e Stati Uniti, 1939-1952

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16 junio 2010

Sentimentales

La parrafada de Bernanos, traída aquí el otro día, sobre los sacerdotes mediocres, iba a cuento de un amigo del protagonista que colgó los hábitos por una mujer. Y continúa nuestro hombre:

No me refiero al mal sacerdote. O mejor dicho, el sacerdote mediocre no es el malo. El otro es un monstruo. La monstruosidad escapa a toda medida común. ¿Quién puede adivinar los designios de Dios sobre un monstruo? [...] Estoy seguro de que mi desgraciado amigo no merece el calificativo de mal sacerdote. Supongo incluso que está sinceramente unido a su compañera, pues cuando le conocí era ya bastante sentimental. El sacerdote mediocre, ¡ay!, lo es casi siempre. ¿Será menos peligroso para nosotros el vicio que cierta insulsez? Se dan casos de reblandecimiento del cerebro. El reblandecimiento del corazón es mucho peor...

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14 junio 2010

La Generación del 98


Efectivamente, Castilla es, ante todo, cielo, cielo abierto y cambiante. A unos los deprime y a otros les inspira páginas inmortales, pero a nadie deja indiferente, esto parece claro; tampoco a Pedro Laín Entralgo, que, sabedor de sus dotes con la pluma, no resiste la tentación de echar su cuarto a espadas, al final de su ensayo, recogiendo sus propias impresiones de la Meseta: "ahora es el cielo protagonista del paisaje, y la tierra... se limita a la servidumbre de darle silueta y marco". Leyendo páginas así se comprende el lugar que han reservado a Laín los libros de texto. La altura la mantiene a lo largo del extenso tomo y, aunque en ocasiones resulte algo engolado para el gusto de hoy, no deja de ser una delicia. Y lo curioso es que no abandona la apariencia de una argumentación, hasta el punto de que se permite terminar con un "quod erat demonstrandum". Lo abrumador de las citas coopera también para dejarnos la impresión de que, en efecto, el investigador ha demostrado con creces una tesis: la existencia de la Generación del 98. Uno termina convencido, sí, de que fue Pedro Laín el inventor del "mito del 98", por más que fuese Azorín quien le diera el nombre. Mucho se ha afanado después la crítica para desmontar ese mito; se ha afanado con insistencia sospechosa. Y es que la cuestión tiene fuertes implicaciones ideológicas: ¿qué puede surgir en la vida política española con apoyo en ese mito? Esa es toda la almendra de la polémica.

Nota redactada en abril del 2001

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11 junio 2010

Cordón umbilical

Dice Cercas el de Salamina que la derecha debería cortar el cordón umbilical con el franquismo. Me pregunto quién es aquí el que sigue ligado a un útero indeseable. Aún estoy por oír que un político socialista se refiera con desdén a Largo Caballero o con horror a las chekas del 36, o que aluda al Frente Popular como paradigma de lo que no debió ser; cosas que hace a cada paso la derecha con el régimen anterior.

Por otro lado, no veo por qué la derecha debería avergonzarse del franquismo. Fue el franquismo quien creó las condiciones de libertad y prosperidad necesarias para que el régimen actual fuese una realidad, y lo fuese sin grandes traumas, a partir de la derrota del totalitarismo en 1936.

Pero, de hecho, fue eso, cortar el cordón umbilical con el franquismo, lo que hizo la derecha desde la propia muerte de Franco, con la ley para la reforma política y las ulteriores elecciones que desembocaron, por sorpresa, en la Constitución. Unas cortes nacidas de las Leyes Fundamentales dieron a luz, por birlibirloque, un nuevo régimen.

Lo llamaron el harakiri. A veces tengo la impresión de que la izquierda no ha intentado ni siquiera un lifting.

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10 junio 2010

Pagamos cara, muy cara,

la dignidad sobrenatural de nuestra vocación. ¡Está siempre tan cerca lo ridículo de lo sublime! Y el mundo, tan indulgente de ordinario con los ridículos, odia el nuestro instintivamente. La necedad femenina es ya muy irritante, la necedad clerical lo es aún más que la femenina, de la que parece a veces un misterioso vástago. El alejamiento que tantas gentes sienten hacia el sacerdote y su antipatía profunda son cosas que no se explican sólo, como quiere hacerse creer, por la rebelión más o menos consciente de los apetitos contra la Ley y quienes la encarnan... ¿A qué negarlo? Para experimentar un sentimiento de repulsión ante la fealdad, no es necesario tener una idea muy clara de la belleza. Y el sacerdote mediocre encarna la fealdad.

Narrador y protagonista de Diario de un cura rural, de Georges Bernanos



09 junio 2010

Las bostonianas

Y al final nos quedamos sin saber lo que opina Henry James sobre el feminismo. Dado el afán de tantos novelistas por adoctrinar, me parece un mérito. Iba a decir novelistas actuales, pero no, claro. Esto del novelista adoctrinador viene de antiguo, que se lo digan a Galdós o a Pereda. Bien, el caso es que, en una novela cuyo tema central es el feminismo, resulta difícil no implicarse. Pero aquí tenemos a Henry James, siempre penetrando hasta la médula de los pensamientos de sus criaturas y siempre distanciado por igual de todas ellas.

¿Dije el tema central? Bueno, lo es en apariencia, claro. El auténtico motor de la trama es la lucha entre Olive Chancellor y Basil Ransom por Verena. Hay algo más que entusiasmo ideológico en Olive por su amiga, eso lo vería un ciego, y sin embargo no se puede dejar de admirar, tampoco, la finura con que James evita hasta la más fugaz mención de un amor lésbico. Al final, el chico se lleva a la chica, pero James no nos decepciona ni en el desenlace: su distanciamiento a ultranza impide incluso un final completamente feliz: sólo nos da un realista sí, pero, un quién sabe...

Nota rdactada en febrero del 2008

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08 junio 2010

Pataleta


Lo de la destrucción del Valle de los Caídos no deja de ser como una quema en efigie, o en huesos, de las que se han aplicado en algunos tiempos y lugares, en plan póstumo y ejemplar, a aquellos herejes o enemigos del Estado que se murieron de rositas o que se largaron a tiempo. Exhumar los huesos del caudillo y ponerlos en una hoguera, o colocar una foto suya en un banquillo y condenarla, sería excesivo incluso para el socialismo zapateriano. En lugar de eso, resulta sencillo tomarla con el simbólico monumento.En español castizo, se llama pataleta. Lo malo de esta es que se va a convertir en memorial de agravios lo que era homenaje y oración. Dicen que un tonto estropeó un pueblo. Qué no podrán hacer una porción de necios con cartera.
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07 junio 2010

Milagros


...los milagros nunca conturbarán al realista. No son los milagros los que inclinan al realista hacia la fe. El verdadero realista, si no es un creyente, siempre encontrará en sí fuerza y capacidad para no creer ni en el milagro, y si este se le presenta como hecho incontestable, el incrédulo preferirá no creer a sus sentidos que admitir el hecho. Si llega a admitirlo, lo hará como si se tratara de un hecho natural, aunque desconocido de él hasta entonces. En el realista, la fe no nace del milagro, sino el milagro nace de la fe. Si el realista llega a creer, por su realismo ha de admitir también sin falta, precisamente, el milagro. Santo Tomás apóstol declaró que no creería mientras no viera, y cuando hubo visto, exclamó: "Señor mío y Dios mío!" ¿Fue el milagro lo que le obligó a creer? Lo más probable es que no, y si creyó fue tan solo porque deseaba creer y, quizá, creía ya por entero, en lo más recóndito de su ser, incluso cuando pronunció las palabras: "No creeré mientras no vea."


Fiódor M. Dostoievski, Los hermanos Karamázov

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04 junio 2010

Cuentos (E. T. A. Hoffmann)


Dice Berta Bías Mahou, en el prólogo a esta edición, que Hoffmann, desdeñado en su tiempo, influyó considerablemente en Poe, Baudelaire y muchos otros, pero no cita a Bécquer. No sé si Gustavo leyó a Hoffmann, pero las semejanzas son indudables, sobre todo en lo que respecta a esa intuición de un mundo sobrenatural que late de algún modo en nuestra realidad, y que sólo algunos espíritus privilegiados, los poetas, logran penetrar. El estudiante Anselmo se convierte en poeta tras haber tomado contacto con el cosmos en que viven Serpentina y su padre, la salamandra, de profesión archivero en la dimensión de nuestra existencia cotidiana. Y si en Bécquer es la mujer el ser preparado, por disposición natural, para captar la poesía, Hoffmann parece trasladar esa facultad a los niños. "Germánico" llamaban a Bécquer, y como una confirmación, nos aparece el hecho de que los mejores inventores de cuentos de hadas han sido los alemanes y nórdicos. Al cuento aludido, "El puchero de oro", le sigue en esta edición "Cascanueces y el rey de los ratones", la narración que inspiró a Chaikovski y protagonizada por una niña visionaria, y despojamos aquí a este adjetivo de todo otro matiz que no sea el de percibir más realidad que los otros mortales. Los muertos forman también parte del mundo de Hoffmann, como compañeros habituales, complementarios nuestros, y así lo vemos en "El caballero Gluck", como lo veremos en la Otra vuelta de tuerca de Henry James, y también su misteriosa presencia se deja notar en los cuentos que cierran esta edición [Colección Austral, no recuerdo el año], "Don Juan" y "El consejero Krespel".

Nota redactada en enero del 2001.
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03 junio 2010

De dictadura y democracia


"Me alegro de que me haga esta pregunta"

El texto de Maeztu contiene, sin duda, una referencia positiva a la dictadura y una negativa a la democracia. Pero en modo alguno una apuesta global por la una y contra la otra. Creo que Maeztu trataba de dar una razón del surgimiento de las dictaduras, que no fuera el mero afán de poder; y, a la vez, negar para la democracia una motivación siempre altruista. Es puro realismo antropológico.

Nuestra historia reciente ha dado una visión bastante simplista de estos conceptos. La razón estuvo en el empeño, por parte de quienes hicieron la transición, de justificar el nuevo régimen ante un pueblo que, en general, se sentía bastante a gusto con el anterior. La democracia y los demócratas eran el bien; la dictadura y los dictadores, el mal, sin paliativos. De ahí, entre otras cosas, la alegría con que muchos se dedicaron a toda clase de trapicheos una vez que se vieron con el título de demócratas en la frente. Pero eso es otra historia.

Maeztu está lejos de esas dicotomías. Todo su libro es, desde luego, un rechazo de lo que hoy entendemos por democracia. No quería para los pueblos americanos algo que, desde su punto de vista, es ajeno al espíritu de España (y que en aquel momento atravesaba una crisis que parecía irreversible). Pero torcería el gesto si a todo lo demás lo rotulasen, sin más, como dictadura. Creo que nunca llegó a formular una teoría política, pero estaba convencido de que había una manera tradicional y española de hacer las cosas. Fue la que intentó luego el régimen salido de la guerra civil. Con qué fortuna, eso él ya no pudo decirlo.

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02 junio 2010

Mutatis mutandis...

Nada ha sido más funesto a los pueblos de la Hispanidad que su concepto del Estado como un derecho a recaudar contribuciones y a repartir destinos. Desde luego, puede decirse que se debe a ese concepto la división de la Hispanidad en una veintena de Estados. De esta manera se dispone de otras tantas Presidencias, Ministerios, Cuerpos Legisladores y "funcionarios de todas clases", que es la definición que ha dado el humorismo de la nueva República española. Cuando Cuba era colonia nuestra, su presupuesto total era de unos veintitrés millones de pesos, diez de los cuales se los llevaban los intereses de su especial deuda, y otros diez el ejército y marina, quedando apenas tres para los servicios civiles de la isla. Al hacerse independiente, cargó la metrópoli con el servicio de la deuda y con los gastos militares. El presupuesto de tres millones no tardó en rebasar la centena. Después ha bajado, a causa de la crisis, pero hubo momento en que todos los cubanos parecían nacer con su credencial debajo del sobaco. Las dictaduras surgen en América por la necesidad de poner coto al incremento de los gastos públicos. Las democracias, en cambio, nacen del ansia, no menos imperiosa, de dar a todo el mundo empleos del Gobierno.

Ramiro de Maeztu, Defensa de la Hispanidad

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31 mayo 2010

La casa de los siete tejados


Lo que más me sorprende de Nathaniel Hawthorne (al menos, en esta novela) es el cinismo con que trata a sus personajes al tiempo que los pinta (los esculpe, casi) tan primorosamente. Lo normal es que un novelista que crea caracteres profundos se encariñe con ellos, sean buenos o malos, y que un creador de títeres de cachiporra los trate así, a porrazos. Sin embargo, en uno de los episodios más dramáticos de La casa..., aquel en que Clifford descubre muerto al juez Pyncheon y le acomete un muy razonable pánico, hasta el punto de que Hepzibah y él sólo saben vagar sin rumbo, en ese momento Hawthorne se permite una audaz elipsis (nunca nos dice directamente que Pyncheon ha muerto) y una ironía sangrante dirigida a su propio personaje, cadáver en la silla.

Pero no deja de ser también una especie de broma el que esta gran novela psicológica venga envuelta en un formato de novela gótica o folletín. Cuando te acercas esperando encontrar algo de eso, te extrañas de lo que tarda en arrancar, al tiempo que te va seduciendo el arte del autor, hasta que caes en la cuenta de que a Hawthorne no le interesa arrancar nada sino trazar una excepcional pintura de almas.

Nota redactada en noviembre del 2009


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28 mayo 2010

Cómo cambian los tiempos, Venancio

En el Congreso [de jóvenes de Acción Católica] nos encontramos con la oposición manifiesta de varias naciones y con una maniobra dirigida a excluir a España del bureau internacional. Las naciones que más se distinguieron en ello fueron Francia, Bélgica e Inglaterra.

[...] Lo que más daño me hizo de esta oposición fue que no se trataba exclusivamente de una cosa política, sino más bien de una cuestión doctrinal. No entienden nuestra posición católica, e incluso el Estado católico les parece contrario a la libertad y a la democracia, lo cual es más terrible en el aspecto religioso.

Pero tampoco será esto un secreto para usted que conoce las corrientes de muchos intelectuales católicos, particularmente en Francia. Por cierto que el Papa en el discurso que pronunció en la audiencia concedida a los miembros del Congreso hizo una alusión a esta desviación, condenándola.

Pero quería hablarle particularmente de la impresión que saqué en los círculos del Vaticano con respecto a nosotros.

[...] La consecuencia que he sacado es la siguiente: en el Vaticano se conoce lo que se hace en España y se aprecia; el Papa llegó a afirmar que en las actuales circunstancias del mundo, su consuelo está en España; pero temen por la continuidad de este estado de cosas. Recelan que esto pueda perderse todo y que la actual situación pueda desembocar en una revolución, si le pasase algo al Caudillo y por eso quisieran que en vida de éste se diese mayor estabilidad al Estado para evitar ese peligro. Y claro, esta posición ya es más razonable y se comprende fácilmente.

Mons. Vicente Enrique y Tarancón, obispo de Solsona, a Alberto Martín Artajo, ministro de Asuntos Exteriores, 17 de septiembre de 1947.

Fuente: Gonzalo Redondo, Política, cultura y sociedad en la España de Franco, 1939-1975, II/1

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27 mayo 2010

Afirmando lo obvio

La noticia es la excepción. Y como los noticiarios se nutren sobre todo de política, las excepciones en la política parecen la norma. Lo digo por la corrupción. Es como lo de los curas sinvergüenzas, pero en gran escala. La gente por ahí ya no cree que se pueda ser político y honrado, que la gente decente no se pringa en política. Y eso sería horrible. La gente decente tiene que pringarse en política. Es la única esperanza.

...

Otra cuestión es que el gobierno esté formado por inútiles. Pero eso ya se sabía. En España ha gobernado el socialismo y ha gobernado la derecha. En un momento dado decidieron devolver el poder al socialismo, por razones que sólo cada votante conoce. Y sucedió lo previsible, porque en política hay pocos milagros. Así que ahí no cabe la generalización, a no ser que pretendamos haber nacido en 2004.

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26 mayo 2010

Las afinidades electivas


Casi me salen granos leyendo la muerte, en el capítulo final, de estos dos bobos, Eduardo y Otilia. El gran Homero dormitó justamente en la suerte de matar, la que dicen que acredita o arruina toda una faena. Uno cree estar leyendo, no una radionovela (el guión de una radionovela, quiero decir) de Sautier Casaseca, sino una parodia de ellas. Y, desde luego, no sientes la menor pena por él ni por ella, ya que se metieron en su tinglado amoroso porque les dio la gana (como sucede en todos los adulterios) y no por afinidades electivas, Johann Wolfgang, pedantón.

La novela (que, por otro lado, está llena de valiosos análisis psicológicos, no lo pongo en duda) no deja de resultar curiosa, porque insinúa, ya en los albores del XIX, esa mentalidad tan actual que subordina el matrimonio a los derechos del corazón, al tengo derecho a ser feliz y tal. Incluso la esposa, Carlota, acepta tal situación con la naturalidad con que se supone que deben aceptarla hoy las mujeres. Y la renuncia final de Otilia (tarde y mal) no arregla el estropicio.

Nota redactada en junio del 2009

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25 mayo 2010

"Mis padres eran unos críos cuando se casaron.


Él tenía dieciocho años, ella dieciséis y yo tres.


Billie Holiday
(Lady sings the blues) dio con el arranque perfecto para la autobiografía de una cantante de jazz. Eso sí, como su vida no me interesa ni mucho ni poco, temo que me quedaré sin saber si el resto del libro mantiene el nivel.

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24 mayo 2010

Toros, chapuceros, malditos.

Es normal que proliferen los antitaurinos. Cuanto más bovinos nos hacemos, más compadecemos a los toros. Al fin y al cabo, la ética lennoniana que predomina en las últimas generaciones se parece mucho a lo que sería la vida de los toros de lidia sin el toreo: pacer, yacer, makin´love... y desaparecer, al fin, de la faz de la tierra como especie. El antitaurino no considera que la razón de existir del toro de lidia es la lidia. Pero es que tampoco considera cuál es la suya, claro.

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Han empapelado a Javier Krahe por hacer una gracieta con un crucifijo (los detalles, en HO). No me parece mal, ya que los musulmanes montan su pollo correspondiente a poco que les metan el dedo en el ojo. Pero, ¡qué horas más bajas está viviendo el malditismo! "A los tres días sale solo": qué penuria creativa, pardiez. Tiene suerte de que hay cuatro que se cabrean. Si no, estaría muerto de asco a estas horas.

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Por cierto que los malditos históricos acabaron encontrando a Jesucristo, aunque lo buscaran por vías tortuosas. Baudelaire pidió los sacramentos con toda lucidez y el cura que atendió a Rimbaud en sus últimos momentos dijo que "nunca había encontrado un cristiano tan auténtico". Cristo no hace acepción de artistas, por suerte para Krahe. Pero no sé qué perdonará más fácilmente, si la blasfemia o la chapuza.

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21 mayo 2010

El jorobado o Enrique de Lagardere


Novelón del XIX, de esos que solían publicarse por entregas. No sé si será este el caso, pero lo parece, por la manera en que el autor retrasa el desenlace, de manera que una y otra vez el lector cree hallarse ante el final y surge algo que vuelve a demorarlo. Diría que le sobran doscientas páginas; porque además esas demoras no introducen nuevas complicaciones o enredos, sino trabas a la consecución del fin por parte del protagonista. Le sobra también sentimentalismo, pero ese es mal común a las narraciones populares, incrementado por el paso del tiempo: esos llantos, esas explosiones de felicidad, esas damas que imaginan que toda la desgracia del planeta se ha acumulado sobre ellas y no lo saben callar, incitan a la risa o a la parodia. Un encantamiento llevado a cabo por una gitana, y totalmente fuera de lugar (aunque muy del gusto romántico), acaba de completar el cuadro de defectos de esta obra. Con lo cual, y en justicia, pasamos a sus virtudes, que no son pocas y compensan ampliamente. Pues, en efecto, la narración es apasionante y arrastra al lector de página en página. Quien escribió esto tenía el don de la fabulación, una destreza que iguala la de sus personajes con la espada, y que para sí quisieran todos los narradores actuales. Hay que volver a los espadachines.

Nota redactada en diciembre de 1998. Por cierto, el autor es Paul Féval.

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20 mayo 2010

Mirar Castilla

¿La tierra? En el primer momento de mi contemplación queda la tierra oscurecida, postergada por el cielo. En este paisaje castellano que ahora veo... prevalece la gloria luminosa del cielo. Ahora es el cielo el protagonista del paisaje, y la tierra -unos recuestos terreros, pinos dispersos- se limita a la servidumbre de darle silueta y marco.

Pedro Laín Entralgo, La generación del 98

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19 mayo 2010

¿De qué va la COPE?

¿De quién ha sido la idea de ilustrar su campaña de petición de elecciones con esa canción: "y tú que te creías el rey de todo el mundo..."? Se creerá muy ingenioso, él. Lo cierto es que pone en evidencia un deseo malsano de ver morder el polvo a Z, y hombre, aunque sea verdad, proclamarlo de ese modo es de un gusto pésimo. Si hay que ir a elecciones será, en primer lugar, por el bien de España. "Ahora que estás acabado, qué lástima me das..." Hombre, un poco de cuidado con lo que decimos, no nos rebote en la cara.

Yo no voy a pedir elecciones. Para qué, ¿para que vuelva a ganar el PSOE y se me quede cara de tonto? Eso si no hay que lamentar algún muerto, sean ciento noventa y tres o uno. Ya conocemos a la facción gobernante y cómo dominan la técnica de ganar elecciones. Y conocemos a los españoles. Pero algunos se van a ir a la tumba chupándose el dedo.

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18 mayo 2010

Llenos de vida


La traducción del título incluye una interpretación, pero lo cierto es que el original, Full of life, deja abierta la posibilidad de leer tanto llenos como lleno de vida, y esto último tendría también un sentido muy profundo si tenemos en cuenta que es el narrador-protagonista quien al final se siente "lleno de vida" en todos los sentidos.

John Fante es un bromista. Te lleva a lo largo de cien páginas haciéndote creer que estás leyendo la aburrida vida de un tipo escéptico y mediocre que maldito lo que tiene que decirte y al que odias porque no deja de llamar bulto al vientre gestante de su mujer, un tipo que parece simplemente ir soportando la vida. Pero el tío te va dejando aquí y allá ciertas pistas de que la cosa puede terminar en algo bueno. Y, en efecto, tenemos un final apoteósico, de esos que hacen cerrar el libro con una sonrisa de satisfacción, todo ello sin que objetivamente ocurra nada fuera de lo normal. Es la irrupción de la gracia con su naturalidad habitual. Y muy buen día el de la Pascua de Resurrección para terminarlo. En cuanto a los que han hecho la portada y la contraportada, "no hablemos de ellos, sino míralos y pasa".

Nota redactada en abril del 2010

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17 mayo 2010

De qué me suena

(Aunque lo parezca, no es una crónica del año 2010)

Llovía a manta, llovía en ráfagas, a cántaros, mansamente, dulcemente, tibiamente, pero también llovía, a veces, con bravura tropical, con iracundia antillana, con chaparrones que eran como latigazos de carretero, como arengas malsonantes de un buen sargento, como goterones, como salivazos, como boinas, como ostras de Arcade, y con tan delicada menudencia como cuando riega geráneos, allá en el séptimo cielo, una chica guapa; llovía con prisa, jarreaba de lo lindo y también a paso de buey, y ratos llovía con aquella beatitud que distingue en los urinarios a los poetas líricos, a los diputados de la Ceda y a los borrachos empedernidos. Llovía malva y violeta, azul y rojo, acero y negro, llovía con la vejiga de Juan Ramón y con la ibérica vejiga de Valle-Inclán y también con la vejiguilla de Rafaelito Alberti...

Llovía de verdad, sin descanso, por la mañana y por la noche, al mediodía y a la tardada, al amanecer y al tramonto, dale que te pego, sin pausa, sin respiro, lo mismo a la hora de maitines que a la de vísperas, igual al toque de diana que al de oración, chipi chapa, chipi chapa, pero llovía alegremente, como si sólo se tratara de aliviar el suelo de polvo y dejarlo tierno y limpio en honor de los que tenían que llegar...

Rafael García Serrano, La paz dura quince días

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14 mayo 2010

El misterio de la revista desaparecida

También contamos con edición facsímil de la revista vallisoletana Meseta, fundada por los poetas José María Luelmo y Francisco Pino, pero incompleta porque no incluye un número salido en 1939 -Meseta de la Poesía (Valladolid, Tipografía Cuesta, 1939)-, número que no he visto y, según parece, muy politizado, una especie de tributo rendido a los vencedores en la guerra civil.

José María Martínez Cachero, Liras entre lanzas

Habrá que llamar a Banachek...

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13 mayo 2010

Notas para la definición de la cultura


A decir verdad, no me ha aportado mucho este ensayo. Aunque también pudiera ser que esté ya tan influido por estas y otras ideas (el intelectual moldea inconscientemente la mentalidad de las generaciones sucesivas) que me parece algo sumamente elemental. Hay pensamientos agudos, no cabe duda; e incluso pensamientos que desafían ciertos dogmas de nuestra época. Pero, en conjunto, decir que una cultura aislada perece tarde o temprano; que las culturas necesitan del enriquecimiento que les proporciona el contacto mutuo; que es bueno tender al mantenimiento de esas diferencias; que, dentro de una cultura, cada clase o cada grupo humano adopta un matiz diferenciador; todo ello suena a cosa sabida e incluso básica. Con todo, una cosa me parece que demuestra esta obra: que hay cuestiones serias que no admiten la banalización o la reducción a los límites de una ideología, en el sentido peyorativo que dio a esta palabra Fernández de la Mora. Y vuelvo con esto a lo que decía antes sobre el desafío de los dogmas: nadie, en las páginas de El País, por ejemplo, se atrevería, como lo hace Eliot, a hablar contra la igualdad de oportunidades en la educación, o contra la pretensión de nivelar las diferencias culturales entre las clases sociales. Son cuestiones que, aunque uno no comparta la postura del autor, no están más allá de toda discusión, por más que esto escandalice a los neomoralistas.

Nota redactada en noviembre de 1998

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12 mayo 2010

Memoria epistolar

Posición: no comunista ni fascista, por supuesto. Pero en esta guerra, considerando como mal menor el triunfo nacionalista, el deseo de que triunfe un régimen que yo, en cuanto a mi vida personal, estimo inaceptable, y que habrá de eliminarme tarde o temprano. O sea: anticomunismo resuelto y un mínimo de continuidad histórica. Y todo ello, en el horror, con la vergüenza de cuanto se ha hecho y se hace en los dos bandos españoles, que son iguales: nunca como en esta guerra de veras "civil" he sentido tan nacionalmente la homogeneidad de una sola España terriblemente única --en una terrible decadencia creciente.

Jorge Guillén a Pedro Salinas, julio de 1937.

O, como dijo Esperanza Aguirre en memorable intervención, "no todo fue tan sencillo".

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11 mayo 2010

Nadie vomita

Ángel Ruiz nos recuerda el lamento de Manuel Chaves Nogales por una Francia pacifista y poltrona que sucumbió con facilidad ante la invasión alemana, antes nazis que muertos.

Vintila Horia
nos dibuja un panorama similar en la Venecia del siglo XVII. El príncipe Radu Negru, de Valaquia, viaja a aquella república para pedir al Dux una cruzada contra los turcos, que tras invadir su país amenazan de nuevo a la cristiandad. Pero halla a los venecianos sumidos en la molicie y dispuestos a contemporizar con el otomano. Como de costumbre, el autor nos pone en situación a través de hechos simbólicos, como este.

En aquel momento pasaban junto a ellos un hombre y una mujer. El sol hacía brillar los bronces de las cúpulas y la fachada de San Marcos. Una luz dorada, madura como jugo de melocotón, bañaba el lugar y suavizaba los perfiles. El hombre, un noble, llevaba la espada al cinto. Un aire de desafío ensombrecía sus miradas. Con el brazo derecho, rodeaba, en un gesto de protección, los hombros de su compañera. Caminaban al mismo paso, con prisa de llegar a su casa y de encontrarse solos. Radu-Negru miró a la mujer, cuyos cortos cabellos no llegaban a cubrirle la nuca, y se estremeció de asco. Della Porta se detuvo y le tendió al príncipe la mano, que este estrechó con fuerza.

-Hasta mañana, señor. No penséis más en eso. Como veis, nadie protesta, nadie vomita. Ni siquiera se fijan en ellos. En mi juventud, lo habrían quemado vivo.


Aquella mujer era un hombre.




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10 mayo 2010

El corazón de las tinieblas


Alguien decía que en cada uno de los tomos de las "Memorias de un hombre de acción" de Baroja había material para unas cuantas novelas de Conrad. Leyendo El corazón de las tinieblas entiendes por qué. Sorprende, en alguien que tiene fama de autor de novelas marineras y de aventuras, esta morosidad, esta introspección, que reduce el argumento al mínimo. Y, viceversa, uno se pregunta cómo tan exigua trama ha podido inspirar una película como Apocalypse now (que no he visto, pero que imaginaba, también, como el típico film bélico lleno de peripecias).

Las "tinieblas" son las del Congo (no las de Vietnam, como en la película, claro) y, tal como uno sospecha desde el título, aluden a algo no sólo físico sino psicológico y moral. Kurtz, personaje omnipresente por más que sólo salga a escena en unas pocas páginas, se nos aparece casi como un mutante, una criatura transformada por obra de las tinieblas, objeto casi de temor reverencial. Interesante descubrimiento, esta sublimación de la novela de aventuras.

Nota redactada en abril del 2009. Ahora he visto Apocalypse now, eso sí, en pantalla pequeña, que es como ver el Machu Pichu en "búsqueda de imágenes" de Google. Tal vez por eso llegó a torrarme a ratos. Pero creo que le hace justicia a la novela.

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07 mayo 2010

Nihil novum

Muchos años después, cuando, ya libre y artista, se creía por sus actos y representación en el caso de ser muy avanzado, librepensador y cosas por el estilo, aprovechaba sus recuerdos del seminario como argumento contra las instituciones religiosas. "¡Lo que son los curitas, díganmelo ustedes a mí!", solía exclamar; y como no hubiera damas delante, su narración, probablemente exagerada, ponía espanto verdaderamente, por lo que toca a determinadas violaciones del orden natural de los instintos.

Leopoldo Alas "Clarín", Su único hijo

De haber vivido hoy, esta buena pieza (Del seminario salió por una ventana, con un trabuco, pues nada menos exigían la prisa y el peligro con que acudió a defender la causa del pueblo en una intentona revolucionaria en que se vio comprometido por culpa de amistades heteróclitas, adquiridas en las escapatorias frecuentes que de noche emprendía con otros compañeros y algún seminarista amigo de ir al teatro y a lugares de corrupción más inmediata) podía haber escrito también un artículo titulado "Que la Iglesia me pida perdón", o así.

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06 mayo 2010

"Los especuladores disparan contra España",


titulaba ayer Público. Y tiene gracia, esa lógica. Según ella, a Liberty Valance no lo mató ni James Stewart, ni John Wayne, sino el médico que, tras apurar un trago de whisky, dictaminó: ¡Muerto!

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04 mayo 2010

Cómo sobrevivir intelectualmente al siglo XXI


Lo que yo me pregunto es cómo se habrá dejado convencer Juan Manuel de Prada para poner a esta antología un título tan rimbombante. Y, si ha sido él quien lo ha puesto, peor. Aunque también lo del "Chesterton de la lengua española" resulta descaradamente comercial.

Leonardo Castellani, por lo que se puede leer aquí, fue efectivamente un escritor agudo y mordaz, sobre todo lo segundo, y desde luego más empeñado en morder que el propio Chesterton. Claro está que las dentelladas no nos resultan excesivas a los que disfrutamos viendo lanzar piedras contra los mitos contemporáneos, sobre todo si son progresistas. Yo lo habría llamado más bien el De Maistre de la lengua española, puestos a exagerar.

Pero no sólo vemos aquí a un polemista brillante, sino a un lector inteligente, como revelan sus observaciones sobre el Quijote, la Comedia, Dostoievski..., y a un perfecto conocedor de la intelectualidad de su tiempo y de su país.

Nota redactada en mayo del 2009
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03 mayo 2010

Realidades

Las gradas del Nuevo José Zorrilla eran, el sábado, todo un símbolo de los tiempos. Vivimos inmersos en dos realidades: la propiamente real, que se puede querer ver o no; y la virtual, creada con diversos propósitos: políticos, propagandísticos, opiáceos..., tragada acríticamente por la masa.

En las gradas lucían las pancartas: SOMOS DE PRIMERA. Los marcadores cantaban al poco rato: Valladolid 0, Getafe 0; Jerez 2, Almería 1; Tenerife 2, Racing 1. O lo que es lo mismo: somos de segunda y gracias.

(Ojo: probablemente si me gustara el fútbol habría estado allí también con la pancarta: no critico a los aficionados. Simplemente me parecía interesante como símbolo)

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