25 abril 2007

Un sepulcro en el cielo

Lo de Vintila Horia por España fue una pasión. Y José Ramón Ayllón me recordaba esta mañana, a través de uno de sus libros, que la pasión funciona a modo de unas gafas de sol que deforman la realidad a gusto del apasionado. Si los tradicionalistas creen a pie juntillas en una esencia metafísica de España, esta va a encontrar en Vintila Horia su más esforzado paladín. Felipe II fue el santo que emprendió la gran aventura de conquistar un imperio para Cristo. Fracasada esta última posibilidad de Cristo en la tierra al hundirse la Invencible, uno no puede sino ser pesimista con respecto al destino del mundo, hundido en las tinieblas del Humanismo y la Reforma. Se pregunta incluso, por boca de su personaje, si será lícito seguir llamándose cristiano después de aquel fracaso. El entierro del conde de Orgaz no sería sino el mejor símbolo de toda esta tragedia, y el Escorial, renacentista y pagano, la cifra de todo lo que condujo al fracaso.

No sé si será lícito atribuir a Vintila Horia todo lo que expresa aquí el Greco, su Greco. Pero me da la impresión de que está hablando terriblemente en serio, y que no le importa, a pesar de su rancio tradicionalismo, situarse alguna vez en la heterodoxia como cuando pone en duda la existencia del infierno. En todo caso, insisto, se trata de una pasión, la pasión del exiliado que ha encontrado al fin una segunda patria y con ella las claves de la existencia. Eso, al menos, supuso él siempre. Y no niego que haya en su visión de la historia grandes espacios de verdad.

Nota redactada en enero de 2003.


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24 abril 2007

Poe según d´Ors

Edgardo Poe es, en cierto sentido, un caso recíproco al de Federico Nietzsche. Éste exalta muy turbiamente las visiones claras. Aquél narra con gran lucidez las aventuras misteriosas.

Si hubiésemos de buscar, no diré un Padre, pero siquiera un Tío para ciertas preferencias ideológicas del Novecientos, no le hallaríamos en el turbio exaltador -como se ha afirmado tantas veces con ligereza-, sino en el narrador lúcido.

Dictar las tablas del Clasicismo entre rayos y truenos y zarzas ardientes, es obra de romanticismo. Colonizar algunas islas de misterio y sujetarlas al imperio de la razón, es obra de clasicismo. Téngase presente.

23 abril 2007

Ver a un tío hurgarse con afán

en los orificios o recovecos naturales del cuerpo humano no es lo peor. Lo peor es cuando a continuación se mira los dedos, como si hubiera allí diamantes u oro de Ofir.

(Y que me perdone Quevedo por el medio plagio)

21 abril 2007

Anillos para una dama

Es claro que Antonio Gala no ha querido hacer una recreación medieval: las indicaciones sobre el atuendo así lo atestiguan. Por el contrario, Gala ha metido en el pellejo de Jimena Díaz a una mujer de nuestro tiempo, a una mujer de Carmen Martín Gaite, podríamos decir. Tiene su interés, pero no puedo dejar de pensar que lo realmente interesante sería hacer lo contrario, colocar a una mujer medieval en circunstancias actuales. No sólo porque estaría menos visto sino porque contribuiría a aclarar algunas cosas. Normalmente tendemos a pensar que si una mujer de la Edad Media, como los Visitantes, recalara en nuestros días, exultaría de felicidad por la libertad de que gozan las mujeres, lejos de la sumisión total al marido, etc. Pero vale la pena planteárselo de otro modo: ¿qué echaría de menos? A la Jimena de Antonio Gala la oprime la historia, la política, la servidumbre de la realeza. Si Jimena viviera hoy, es posible que se asustara del desierto moral que la circundaba: ¿dónde ha ido a parar la fidelidad? ¿Qué ha sido de la entrega, de la abnegación? La Jimena de Gala quiere reivindicarse a sí misma, antes que a la esposa y a la madre. La Jimena auténtica, quizá, no vería otro modo de encontrar a la mujer que a través de la esposa y la madre. No me resulta simpática esta Jimena existencialista, con un ego superlativo. No es de la mujer del Cid de quien esperaríamos un discurso del tipo "quién podría decirme por qué vivimos y por qué sufrimos". Creo que la mujer del Cid lo sabía.


Nota redactada en septiembre del 2001.

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20 abril 2007

"Santo retiro" vs. "obligaciones"

Afirmaba doña Inés que ella había deseado y deseaba siempre buscar un santo retiro; pero que ya no podía ser por las mil obligaciones que había contraído y que le era indispensable cumplir, por enojosas que fuesen; porque tenía hijos que criar y educar, marido de que cuidar y hacienda que ir conservando y mejorando, a fin de transmitirla a los que habían de heredar un nombre ilustre, que deslustraría al quedar huérfanos y abatidos por la villana pobreza.

Juan Valera, Juanita la Larga

La idea de que Marta y María han de ir cada una por su lado le ha venido muy bien a la burguesía y a su moral de mínimos, pero ha perjudicado al Cristianismo. Por fortuna, eso se ha acabado.

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19 abril 2007

Primero

lo de Carlos y Nerea, ahora lo de María San Gil... Ella ha dado razones poderosas que no hay por qué poner en duda, y menos viniendo de una heroína (sí, no quito una letra) como ella. Pero uno no puede evitar la impresión de que los resistentes vascos se están desmoralizando, y no es para menos. Tantos años jugándose la piel para que todo se venga abajo por obra de unos traidores... Eso acogota a cualquiera. Tal vez yo en su lugar me hubiera retirado del mundo mucho antes, a reflexionar sobre las razones para no mandar a la humanidad a la porra y quedarme a contemplar cómo se encarroñan los unos a los otros.

Será cuestión de apelar, desde boxes, a Miguel Ángel Blanco, para que obre como la serpiente en el desierto. Si el Foro de Ermua se queda sin nombre, ahí tiene uno que no podrán quitarle.

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17 abril 2007

Los tres mosqueteros

Lo que uno más suele recordar de la historia de d´Artagnan y sus tres compañeros es la famosa aventura de los herretes de la reina. Y, sin embargo, ese episodio ocupa sólo una escasa primera parte dentro de la historia. La segunda parte, de extensión similar a la primera, está ocupada casi íntegramente por el personaje de Milady de Winter, como confirmando que el mal es más interesante que el bien, como suelen repetir los que tienen del bien una idea demasiado simple. Y, si es así, Dumas ha perdido una excelente oportunidad: porque la maldad de Milady es demasiado esquemática, es demasiado unilateralmente mala, es (como suelen repetir sus adversarios) un auténtico demonio. Claro está que Dumas no pretendía hacer un retrato humano, sino crear un blanco para las iras del lector. Sin embargo, hay que admirar la minuciosidad con que va trazando el plan de seducción del teniente Felton, algo inverosímil por otra parte. Esta segunda sección de la novela sirve también de cancha para que el novelista ensaye sus fintas con el relato gótico, y ahí está la figura del verdugo de Lille, el bueno con figura de bestia, la antítesis de Milady.

Pero creo que los dos personajes más atractivos del relato son el mosquetero Athos y el cardenal Richelieu. Imagen el primero del hombre desesperado pero digno, y el segundo figura de una complejidad apenas esbozada pero visible.

Nota redactada en agosto del 2002.



Siempre es sólo la Iglesia la que tiene un interés sensato y legítimo en la expansión colonial

Sí, vea usted, Europa se ha vuelto un punto muy dudoso para la Iglesia. ¡Con África ocurre lo contrario! Cientos de millones de almas como materia prima para la fe. Y puede estar usted seguro de que un negro bautizado es mejor cristiano que veinte europeos. Es más que comprensible que tanto el catolicismo como el protestantismo luchen por hacerse con estos fanatizados; allí está el futuro de la fe, allí están los futuros paladines de la fe, aquellos que un día arremeterán a sangre y fuego, en nombre de Cristo, contra una Europa hundida en el paganismo y en el lodo, para colocar finalmente un Papa negro en la silla de Pedro, entre las humeantes ruinas de Roma.

Bertrand, en Pasenow o el romanticismo, de Hermann Broch (1931)

No era difícil verlo, pero qué apreciación tan deforme del Cristianismo, ¿no? Se diría que mezcla el panorama misionero de la Iglesia con las actitudes del Islam más enfermizo. Nada menos fanático que los cristianos africanos, víctimas tantas veces (ahora) del auténtico fanatismo.



16 abril 2007

Ahora

¿Sería mucho pedir a los redactores de titulares que dejaran de abusar del adverbio ahora como término descalificador? Lo poco agrada y lo mucho enfada. Ya saben, "Fulanez dice ahora que...". Con lo cual el Fulánez queda como un tío que no se aclara o, peor, como un mentiroso de la peor especie. Genial, un hallazgo la primera, la segunda, hasta la tercera vez, pero hombre, creo que se puede exigir un poco de creatividad también en ese arte.

Tampoco todo se escenifica.

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15 abril 2007

La sinrazón


Rosa Chacel se mueve aquí a unas alturas abrumadoras. He sido incapaz de seguir la peripecia espiritual de este personaje, pero creo estar capacitado para distinguir una auténtica novela intelectual de las veleidades de un pedante, así que puedo afirmar que nuestra autora se halla al nivel de un Thomas Mann. Sin comprender ni jota (insisto, y no por ello) sé que me hallo ante una cumbre de la novela española, por encima de alguno de los monstruos de la edad de plata, a la que ella no deja de pertenecer, al menos por edad. Y esto aunque sólo fuera por la elegancia con que fluye la narración, en la que, por cierto, lo sexual y lo político aparecen de pasada, como uno hablaría de decoración, sin adquirir ese protagonismo que muchos parecen creer necesario, aunque sea a ratos, no digamos ya nada si se trata de izquierdistas boccaccianos. Y eso a pesar de que la guerra civil está ahí como fondo (uno de los muchos fondos) y que algunos de los personajes son exiliados: nada de quejas, nada de victimismos, nada de abultar crueldades. ¡Bravo! El asunto, es evidente, pertenece a un orden mucho más profundo que todas esas cosas.

En el mismo sentido hay que decir que, aunque dicho asunto linda con lo metafísico y lo religioso, nunca trata de destacar un pronunciamiento doctrinal o moral y así, el "se ve que no es usted egoísta", dirigido a un padre de muchos hijos, surge con idéntica naturalidad, con sordina diríamos, a años luz del moralismo.

Nota redactada en abril de 2005. Lo de izquierdistas boccaccianos no va por el autor del Decamerón, claro, sino por la discoteca barcelonesa en que se formaron los guías intelectuales de hogaño.


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14 abril 2007

No era la razón lo que le faltaba, sino todo lo demás.

Le faltaba todo en el mundo menos la razón. Y él quería apoderarse, con su razón, de todo lo que le faltaba.

Lope de Aguirre, en la versión de Sender, es una mezcla de ideólogo revolucionario y terrorista. La anterior definición nos lo muestra como un Lenin del siglo XVI. La orgía de muertes que sigue a su toma del mando no hace sino corroborarlo.

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13 abril 2007

Atentados fundacionales

En artículo del 4 de abril, José María Carrascal traza las semejanzas y diferencias entre la Santa Transición y la nueva transición que parece querer llevar a cabo ZP. Principal semejanza: ambas utilizan como rampa las instituciones del régimen anterior. Principal diferencia: la segunda se hace sin consenso.

Se olvida otra semejanza, y es que ambas tienen su acta fundacional en un atentado. El 11-M recuerda cada vez más al Asesinato en el Orient Express de Ágatha Christie, y no sólo porque sucediera en los trenes. En esa historia, el asesino era el conjunto de todos los sospechosos, cada cual con su móvil. En el 11M da toda la impresión de que los diversos beneficiados del cambio de régimen colaboraron a su modo (comisión, omisión o manipulación). Y, fuese quien fuese la mano homicida, no cabe duda de que se trata de la piedra angular del cambio. El asesinato de Carrero Blanco fue pieza sine qua non para la alabada Transición, pues con seguridad el almirante no hubiera dado su visto bueno a la reforma política. ETA fue la ejecutora, pero aún ignoramos hasta qué punto otros agentes del vuelco institucional fueron más allá de la satisfacción. Alguna vez se ha hecho notar que los autores del magnicidio fueron muriendo en los años siguientes, de modo, por lo general, más discreto que los suicidas de Leganés. Semejanzas y diferencias, haylas siempre.

Ningún escándalo. En definitiva, es raro el cambio político que no viene inaugurado o precedido por algún hecho violento. Otra cuestión es el juicio moral que merezcan dichos actos, que, por cierto, suele guardar relación con el que merecen los gobiernos subsiguientes. Quizá nunca lleguemos a saber lo que pasó el 11 de marzo del 2004. Pero la función histórica de aquel suceso quedará siempre fuera de toda duda.

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12 abril 2007

Las raíces del romanticismo

De la imprecisión de los términos empleados en las ciencias humanas, quizá no haya ejemplo más claro y más típico que el del término romanticismo y sus derivados, romántico, etc. Ya sabemos la degeneración última a que en la lengua común ha derivado el concepto. Pero no nos referimos ahora a esto, sino a la significación que historiadores, artistas, críticos, etc. le dan. De esta dificultad parte sir Isaiah Berlin para, en una serie de seis conferencias editadas ahora por Henry Hardy, tratar de encontrar las claves definitorias de lo que es romántico. Y me parece que el intento se ha visto coronado por el éxito. Al menos, la fuerza de conviccción de las palabras de Berlin es grande, y se ven sostenidas además por una nitidez de estilo que deja admirado. Cuando leemos (al final, fieles a nuestra costumbre) en el prólogo de Hardy que se trata de conferencias, no podemos por menos de concluir que estamos ante un conferenciante delicioso. Pero, en suma, ¿cuáles son esas raíces, o esas claves del romanticismo? Tras una exposición, insisto, de gran amenidad, sir Isaiah Berlin llega a la conclusión de que son fundamentalmente dos, interactivas: la concepción del hombre como una voluntad implacable a la que no se le puede coartar con reglas o normas, y la idea de que en el mundo no hay una composición, una estructura que le sea posible desentrañar al hombre. Herder y Kant habrían sido los grandes responsables de esta revolución de la que aún vivimos consecuencias.

Nota redactada en diciembre de 2001.

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11 abril 2007

¿De qué me suena?

En su ensayo "La España celestial", José María Marco se refiere a la decepción que para Unamuno significó la neutralidad española en la guerra mundial.

Por eso esta es la experiencia más amarga que hasta entonces le había tocado vivir. Él convocaba a los españoles a una cruzada y ellos prefieren lavarse las manos, como Pilatos. La Historia es para ellos una "lata", una simple molestia. Prefieren mirar para otro lado y no enterarse de lo que ocurre. La presencia inglesa en Gibraltar había demostrado de sobra que prefieren la humillación al sacrificio de su mezquino pasar. Ahora ya sabemos lo que son: unos cobardes. Tienen miedo al peligro, a arriesgar su vida miserable, a pensar, incluso. Han olvidado lo que es el orgullo, y, puestos en el trance de elegir, prefieren ser europeos de segunda categoría. Los descendientes de quienes hicieron de la defensa de la fe su razón de ser han elegido la abstención: Don Quijote, de volver a cabalgar por los caminos de España, preferiría morirse de vergüenza, como a Costa y a Ganivet se les reventó el corazón de pena y de asco.

(Recogido en La libertad traicionada. Siete ensayos españoles)



10 abril 2007

Stand by your man

Manolo Fernández, en su programa Toma 1, de Radio 3, nos ha regalado con la lista de las 30 mejores canciones country de todos los tiempos, según una encuesta de la Country Music Television. La lista, como suele suceder, es tan discutible como variados son los gustos de cada cual. Pero ¿saben cuál es lo más llamativo de la tal lista? Pues que la canción que ostenta el número 1 es nada menos que Stand by your man, popularizada por Tammy Wynette. ¿Cómo se han atrevido? Estamos hablando de una canción que dice literalmente esto:

A veces es duro ser una mujer
que da todo su amor a un solo hombre.
Tú lo pasarás mal
y él se divertirá
con cosas que tú no entiendes.
Pero si lo amas le perdonarás,
incluso cuando no lo entiendes.
Y si lo amas,
oh, siéntete orgullosa de él,
porque después de todo es un hombre.

Quédate junto a tu hombre,
ofrécele dos brazos para estrechar
y algo tibio a lo que se pueda acercar
cuando la noche es fría y solitaria.
Quédate junto a tu hombre,
y muestrale al mundo que lo amas.

Qué escándalo, ¿no? Ya se ve que la tal lista no va a trascender mucho, que si no, alguna cabeza iba a rodar en la Country Music Television esa.

(Por cierto: Tammy Wynette no predicaba con el ejemplo).

09 abril 2007

Relatos (de Francisco Ayala)

Las vanguardias literarias de principios de siglo (que son la última gran convulsión hasta ahora) me recuerdan las reformas en la enseñanza, las dos que he conocido, la del 70 y la de la Logse. Un gran entusiasmo, al que acompaña la idea de que ahora, de verdad, empieza todo, y lo de antes no vale para nada, y cualquier novedad es buena. Luego todo vuelve a su cauce, pero el terremoto sirvió para darse cuenta de que los usos ancestrales van acumulando escorias de rutina y de desfase. Los cuentos vanguardistas de Francisco Ayala parecen (como todo relato vanguardista) no más que un ejercicio escolar, unos palotes, con algunos rasgos de genio aislados que surgen aquí y allá. Luego, en su obra posterior, resplandece todo el genio del autor, ya depurado. De esta apreciación excluyo "Erika ante el invierno", un extraordinario cuadro en que lo vanguardista sirve de marco para introducirnos en aquellos años (20-30) en que en Europa se anunciaba la tormenta. Un marco optimista donde el deporte constituía el ejercicio favorito del hombre moderno que iba a dominar a la naturaleza y donde el arte, según Ortega, se convertía en puro juego, lejos de todo patetismo. Pero algunos no podían dejar de observar aquellos goterones que empezaban a dejarse caer sobre tan idílico panorama. La muerte de Erika y la del niño son presagios sombríos. Con el tiempo, a Ayala no le va a quedar más que una mueca amarga, como la del Bosco en "El jardín de las delicias", y ahí están "The last supper" o "La barba del capitán", pero antes ha pasado por esa desconcertante cumbre que es "El Hechizado", sólo comparable al soneto de Cervantes al túmulo de Felipe II.

Nota redactada en mayo del 2000. Estoy hablando de la compilación de la editorial Bruño, en la colección Anaquel.

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08 abril 2007

Dónde ha quedado oh muerte tu victoria

eras la vencedora la total la reina
de la noche en el aire del olvido
eras la prostituta de las tinieblas
la sin sexo la del oscuro abismo
que devora lo mismo que parió
la lepra de sí misma la asquerosa
la coronada harpía del universo
la heredera legítima del pecado
y dónde ha quedado oh muerte tu victoria
vencida por Jesús eres la más hermosa
dominada por él eres la casi nada
la virgen del umbral la llena de luz
la que besa y se va por el infinito
eses la del relámpago la desnuda
la preñada del sol la que ilumina
y se muere de luz y desaparece
dónde ha quedado oh muerte tu victoria
Cristo resplandeciente te aniquiló
golpeó tu vieja cara de carroña
arrastró por el polvo tus cabellos
mírate en el espejo oh dominada
ahora que te has vuelto casi transparente
tu reino ya no existe eres la sombra
del sol sobre ti misma oh casi nada
oh virgen del umbral llena de luz.

José Miguel Ibáñez Langlois, Libro de la pasión, "La Resurrección", 14

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06 abril 2007

Y qué sería del mundo qué de la Iglesia

si no fuera por esas viejecillas enfermas abandonadas que suspiran en la oscuridad
dulces clavos dulce cruz
dulce nombre de Jesús.

José Miguel Ibáñez Langlois, Libro de la Pasión, "El Via Crucis", 17

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04 abril 2007

Noam Chomsky

(que también es lingüista), hablando de la coherencia que debe acompañar a toda oración gramatical, ponía este ejemplo de frase no coherente:

Incoloras ideas verdes duermen furiosamente.

Pero lo mismo podría haber elegido esta de Emilio Gutiérrez Caba:

Cuéntame
comete un acto delictivo, pues esconde los horrores de la dictadura.

¿Por dónde empezar a comer esto? Sé que a un actor hay que exigirle que interprete bien cada papel, no que razone como Cicerón. Pero no sé, un poco de... En fin, cuando Quevedo equiparaba el hablar al defecar, debía de estar pensando en este tipo de abusos del don de la palabra. A duras penas Pío Moa ha conseguido glosar como es debido la última parte de la frase. El conjunto es inabordable, salvo en un contexto soviético, ese que tantos actores españoles parecen añorar.

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03 abril 2007

Palos de ciego


No es mala idea la de novelar la vida del ciego del Lazarillo. Lo único, que Eduardo Alonso no ha sabido comunicar a la historia auténtico interés. La cosa se reduce a unas cuantas anécdotas traídas por los pelos, que recuerdan vagamente las peripecias habituales en la picaresca. Otra cosa es el estilo: en ese aspecto, impecable. Alonso conserva el sabor inconfundible del castellano clásico sin que deje de ser una narración fluida, quiero decir que al mismo tiempo tienes la impresión de leer una novela actual y de saborear a un Salas Barbadillo o un Espinel. Esto es un mérito y hay que reconocérselo. Es una gozada de prosa.

La novela es burdelera, pero no carga las tintas, menos mal. Aunque quizá se haya contenido porque se la publica una colección destinada a los jóvenes. Tampoco (segundo milagro) carga las tintas en la crítica al estamento clerical. Todo el mundo es aquí un sinvergüenza, pero en todo momento se tiene la sensación de que es un juego, un divertimento.

Me gusta el detalle del reencuentro entre amo y mozo, pero se echa de menos una mayor profundidad. El que el público vaya a ser joven creo que no es un obstáculo para ello. En fin, toda novela que tenga algo que ver con Lázaro de Tormes sufre la desventaja de la comparación con el original. ¿Quién sería el que escribió aquello?

Nota redactada en febrero del 2002.

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02 abril 2007

La existencia oscilaba siempre entre el beso y la llaga.

A José María Gironella le dieron el premio Nadal del 46 por su novelón Un hombre. Por mí podía haber escrito sólo esa frase y haberse ahorrado todo lo demás.

01 abril 2007

Propongo un proceso de paz

entre el parlamento español y la Real Academia de la Lengua: los académicos no presentarán enmiendas a las leyes emanadas del Congreso y los diputados se abstendrán de elaborar el Diccionario de la lengua española.

Trato inspirado por aquel cantinero zumbón que puso este letrero en su bar:

El dueño de este local ha hecho un pacto con los bancos del lugar: ellos no venderán vino y yo no prestaré dinero.

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31 marzo 2007

Cine GLT

¿Qué piensan que es? ¿Una técnica revolucionaria de producción de imágenes?, ¿un género cinematográfico vanguardista? ¡No! Hablamos del glorioso Cine gay, lésbico y transexual, que tiene su propio festival en Valladolid, qué honor, oig.

En fin, ya se ve que lo de las siglas no es sólo cuestión de comodidad o de esnobismo, sino un procedimiento para dignificar conceptos dudosos. ¡Pues no llamaban IVE a los abortos...!

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28 marzo 2007

La Comendadora, El clavo y otros cuentos


En tres volúmenes agrupó Pedro Antonio de Alarcón sus relatos breves: Cuentos amatorios, Historietas ncionales y Narraciones inverosímiles. Laura de los Ríos reúne en este volumen cinco de ellas, con dos ejemplos de cada una, quiero decir, a ver si me explico: dos de los amatorios, uno de los nacionales y dos de los inverosímiles. Si no teníamos experiencia del Alarcón cuentista, creo que nos pueden impresionar. Conmigo sí lo han hecho. Lo primero que hay que hacer, advierto, es olvidarse de la etiqueta de Realismo que hemos puesto a la época del autor, o, al menos, cogerla con muchas pinzas. Porque todas estas piezas podrían caber más a gusto bajo el rótulo de Romanticismo, pero, qué demonios, el mejor rótulo que se les puede poner es el de narrativa de la buena. Salvando algunos detalles sensibleros o algunas fórmulas anticuadas, los cinco cuentos pueden ser la envidia de cualquier aficionado de nuestros días.

Algún duende tiene, sí, Alarcón, si tenemos en cuenta que, en cuanto se refiere a los argumentos, los relatos son sencillotes: en manos de un narrador mediocre serían malísimos. Pero el arte de contar de don Pedro Antonio los vuelve subyugantes. Todo lo que dice Laura de los Ríos sobre "La Comendadora" es cierto: uno cree estar leyendo al Francisco Ayala de "El Hechizado"; sin que te des cuenta, la atmósfera, entre mágica y asfixiante, te atrapa, y puede más que la historia misma, aunque sea ésta la que parece llevarte de la mano.

Nota redactada en junio de 1999.

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Pregunta

¿Por qué lo llaman agresión fascista cuando quieren decir agresión nacionalista?

¿Es Chesterton?

Rodeado desde la infancia por todas las formas de la revolución, Gabriel no podía menos de revolucionar en nombre de algo, y tuvo que hacerlo en nombre de lo único que quedaba: la cordura. Pero no podía negar su sangre de fanático, en el exceso de convicción, bastante ostensible, con que defendía el sentido común.

En El hombre que fue jueves.

27 marzo 2007

El PP no saca

a los falangistas a la calle, caso de que pudiera hacerlo. Más bien se los quita de encima como a bichos asquerosos, porque ha aprendido a bailar al ritmo inventado por la izquierda. ¿Cómo se llaman esos que el PNV saca a la calle para hacer el trabajo... (iba a decir sucio, como si fuera limpio el otro) el trabajo de campo?

26 marzo 2007

Abel Sánchez


Nunca me ha convencido Unamuno como escritor, pero hay que reconocer que es un caso clínico interesantísimo. Bueno, más que caso clínico, caso pastoral. Sus personajes: Manuel Bueno, Sandalio, la tía Tula, Augusto Pérez... son hasta tal punto caricatura de sí mismo que empalagan de puro inverosímiles, ya que de por sí don Miguel era un rato raro. Unamuno interesa, más bien, por ser un representante pluscuamperfecto de la crisis cultural del siglo XX, de la crisis de la Modernidad. Nadie la ha vivido con tal pasión como él, hasta hacerla carne de su carne, así como Cervantes vivió en sí mismo la crisis que originó la transición del Renacimiento al Barroco.

Joaquín Monegro, protagonista de Abel Sánchez, es uno de esos personajes-límite tan del gusto de nuestro autor; un hombre que se cree incapaz de amar, condenado a odiar, como si del mismo demonio se tratara. Aranguren llamó la atención sobre el carácter luterano del modo de pensar y sentir de Unamuno, y sin duda esto encuentra en Joaquín Monegro una confirmación. Enemigo de la Iglesia como institución visible, Joaquín no puede liberarse de la creencia en algo superior a él, pero ese algo es precisamente su culpa, su pasión, la envidia, ante la que se siente impotente, aherrojado, y sin que jamás se le ocurra dirigir una mirada filial a Dios Padre. "No creo en el libre albedrío, padre; soy médico". Pero la ciencia, que destronó a la fe, se ha convertido a su vez en madrastra, y sólo queda la agonía, o una fe privada de racionalidad. Miguel de Unamuno.

Nota redactada en julio del 2000.

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24 marzo 2007

Estados de opinión y opinión de los estados

Observamos crecientemente que los medios -que siempre lo han hecho- buscan causas -que ellos llaman justas- para apoyarlas, para desarrollarlas. Esto de las causas ya se está instrumentalizando: se buscan algunas causas para crear estados de opinión. De forma que después esos estados de opinión se convierten en la opinión de los estados. Elige cualquier tema de familia, de uniones homosexuales, de eutanasia. Los medios eligen unas causas, dicen que son justas, las apoyan y lo convierten en estado de opinión general y luego en la opinión de los estados.

Carlos Cavallé, ex director general del IESE, entrevistado por Jordi Jordá en Nuestro tiempo, enero-febrero de 2005.

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23 marzo 2007

La blasfemia

ha llegado a ser hoy una especie de señal de identificación rebañega. Algo que hay que repetir regularmente para que nadie en el rebaño piense ni por un momento que te has salido de él, que te has lanzado al pensamiento libre. Un guiño cómplice que insinúa que tu mayoría de edad no se ha producido por vía intelectual sino testicular (por eso es doblemente repulsiva en las mujeres). Y, viceversa, en quien no la emplea, el hombre libre puede sentirse seguro de que ha encontrado un interlocutor gratificante, haga o no profesión de fe.

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paritas, paritatis

La ley de la paridad, la última parida del régimen del 13 de marzo, va a conseguir que, al menos en los partidos y en las empresas, se mire el sexo como nunca antes se había hecho:

-¿Quiere usted ser candidato/a? A ver, a ver esa cosita. Lo siento, de eso ya tenemos el cupo lleno.

Que es, creo, lo contrario de lo que se pretendía conseguir. Están como puñeteras cabras, pero ojalá fuera sólo eso.

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21 marzo 2007

Las libertades y las democracias (Historia Universal EUNSA, vol. XIII)

No deja de resultar irónico el título de este volumen, teniendo en cuenta la sarta de horrores que nos relata. Da la impresión de que nunca se ha jugado tanto con los pueblos como en esta época. Hablar de libertades en el siglo de Hitler y Stalin resulta, cuando menos, paradójico. Pero no cbe atribuir sólo a los dos mayores tiranos la tragedia que culminó en la segunda guerra mundial. La impresión de un enorme teatro manejado por unos líderes delirantes alcanza también a los gobiernos democráticos. Por cierto, que una de las cosas que quedan claras al final del libro es la vaguedad del concepto de democracia, susceptible de ser aplicado tanto a la Rusia soviética cuanto a los principios sociales de la Iglesia, pasando por el liberalismo del llamado mundo libre. Por otro lado, nunca un concepto como el de libertad fue tan proclamado al tiempo que violado.

El caso es que el mérito de la obra es indiscutible y se halla sobre todo en la primera parte, donde Gonzalo Redondo nos ofrece la clave de todo lo que ha ocurrido en nuestro siglo (abarcando desde el fin de la primera guerra hasta el fin de la segunda) y que él cifra en el concepto de crisis de la modernidad. La confianza ilimitada en el progreso humano y en la autonomía de la conciencia individual han producido los lodos de una gran desorientación, primero, y de un enloquecimiento colectivo después. La historia y el arte del siglo XX, sin esta gran decepción, no tienen sentido.

Nota redactada en diciembre de 1998. Añadir que cosas como el régimen del 13 de marzo no son sino caricaturas sin gracia de ese enloquecimiento colectivo, y espero que sus últimos coletazos.


20 marzo 2007

Quería decirle que ningún hombre es una isla,

no puede ser una isla, aunque en su cerebro alimente y cuide algo tan íntimo que nunca se hará palabra y es siempre amor. Decirle que la vida es siempre hermosa porque exige la lucha y el riesgo y ninguna cosa importante (absolutamente ninguna) nos es dada sin luchar por ella. Y que esta vida es más intensa, más extraordinaria capacidad de instante, cuando el hombre se sabe en el riesgo y no fijado al seguro que lo retiene. Era algo (¿recuerdas?) que te había explicado y constituía mi soberbia y mi vanidad... Por ello competía con los más jóvenes y te sentía Atenea dándome el vigor y la palabra....

Antonio Prieto, Carta sin tiempo



17 marzo 2007

Me permito sugerir

un buen motivo para la próxima contramanifestación del PSOE: la represión derechista contra los revolucionarios del 34. Aquello sí que fue tremendo.

16 marzo 2007

Gerona


No le pareció oportuno a Galdós situar a su héroe, Gabriel de Araceli, como protagonista de este episodio, quizá porque por su singularidad merece un tratamiento aparte. Ha querido don Benito, y lo ha conseguido, dar una idea de la tragedia que supone una ciudad sitiada, pero no con aullidos histéricos, sino acompañándola del sentido del honor que indudablemente tenían aquellos ciudadanos. El doctor Pablo Nomdedeu es la figura más señalada de este retablo. Su locura al no poder alimentar a su hija enferma, que resulta patética, es tanto más digna de compasión cuanto que Galdós nos lo presenta al principio como un hombre de trato amable, interesado por todo lo humano, lo que familiarmente llamamos una bella persona. Esa bella persona se transforma en un monstruo de egoísmo (si egoísmo puede llamarse el que tiene por objeto no uno mismo, sino su hija) por mor de la falta de alimentos. La sardana sin música, la caza de la gata, la lucha a muerte disputando por un Niño Jesús de alfeñique, la tentación del canibalismo, son secuencias que ponen los pelos de punta. Una situación límite que convierte en héroes a unos y en bestias a otros. Los discursos de don Pablo son memorables, así como el párrafo final donde Marijuán reflexiona sobre la locura política: los lectores de esta época no podemos sino reconocer, bajo el retrato que hace de Napoleón, a los hitleres y stalines de nuestro siglo.

Nota redactada en abril de 1999


15 marzo 2007

Me da en la nariz que eso no funciona

Cuando a poco de llegar a Buenos Aires se confirmó el vaticinio de mi tío con la caída de la monarquía en España, aquí no se alarmó nadie, al contrario, aquello le pareció a todo el mundo una gran fiesta general: yo lo miré con recelo. No me detengo a explicar por qué; lo intenté muchas veces, en la Facultad, en algunas de las casas que frecuentaba y la ola de anatema se alzó en seguida contra mi. Los atacados de escándalo vociferaban a mi alrededor, "¡Razones estéticas!..." No, no eran razones estéticas -con esto querían decir razones de color de rosa-, no eran ni siquiera razones. Era una íntima seguridad que sólo habría podido explicar diciendo: "Me da en la nariz que eso no funciona". Y así fue. Lo que al principio se desenvolvió como un acontecimiento feliz, al poco tiempo empezó a enturbiarse y a morir de consunción.

Santiago Hernández, en La sinrazón, de Rosa Chacel

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14 marzo 2007

Dos confesiones tácitas

Primera: reconocimiento de que la guerra de Irak no es, para el gobierno, sino un arma arrojadiza contra el PP. Dice Blanco: los manifestantes del sábado eran la mitad de los muertos en Irak. O sea, si ellos tienen uno, nosotros tenemos dos. Edificante.

Segunda: se ha cedido ante ETA. Dice el pretérito imperfecto: es deber de un gobierno evitar muertes. Que es más o menos lo que diría un empresario vasco para justificar su pago del impuesto revolucionario: tengo que pensar en mis hijos. Vale.

13 marzo 2007

La violencia y el orden

Para comprender este ensayo, me parece importante atender a lo que el autor dice en el prólogo: que es el libro de un vencedor en 1939 y vencido hoy. Esta sensación, la de que se ha invertido el estado de cosas que vivieron con fervor un día, es la que tuvieron la mayoría de los que participaron en la guerra civil con Franco. No era la reconciliación entre ambos bandos, un pelillos a la mar y cuenta nueva, sino la revancha de quien se había creído derrotar definitivamente tras duros esfuerzos. Y, entre paréntesis, habrá que decir que hoy, a la altura del 2005, los hechos les están dando la razón. Parece increíble, pero han vuelto para vengarse y reanudar, por otros medios, la tarea de aniquilación que no consiguieron rematar en los años 30.

Digo que este punto de vista es necesario para entender la visión negativa que Álvaro d´Ors mantiene con respecto al sistema hoy vigente, el que hemos dado en llamar democrático. La primera parte, la titulada "Retrospectiva", me parece acertada, sobre todo en lo que se refiere a la justificación de la guerra del 36. Más reservas me merece su rechazo tajante del capitalismo como reverso de la moneda del comunismo y su creencia en una sinarquía que estaría detrás de los gobiernos del mundo, moviendo hilos. Con todo, el fondo de este libro, que está presente en su título, es una defensa de la violencia ejercida para mantener, o restablecer, el orden: una de esas cosas obvias que hoy estamos obligados a argumentar.

Nota redactada en julio del 2005.

12 marzo 2007

Negra

Hoy se llama novela negra a cualquier relato policíaco, abusivamente. Raymond Chandler, con su laconismo habitual, marca la diferencia:

-No era ese tipo de historia -dije-. No era ágil e inteligente, sino oscura y llena de sangre.

(Adiós, muñeca)

11 marzo 2007

Vaya desde aquí

mi solidaridad con el o la manifestante a la que obligaron a retirar una bandera con el anterior escudo de España. Fue la única mancha en una jornada memorable. Sobre todo porque en anteriores convocatorias nadie hizo abatir las banderas carlistas, maoístas o ikurriñas que campearon. Se dijo que era una convocatoria abierta a todas las ideologías, ¿no? Pues fuera complejos. Pas d´ennemi a droite!

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Segunda parte de Lazarillo de Tormes

“De las crónicas antiguas de Toledo” dice haber sacado este Juan de Luna los materiales para su segunda parte. Como suele suceder en estos casos, el autor ha seleccionado de la obra original los aspectos más llamativos y comerciales y los ha exprimido hasta el aburrimiento. Esta es la razón de que las segundas partes no suelan ser buenas. La novela negra de nuestros días no consiste sino en un jugueteo monótono con lo sangriento y lo sexual, que estaban presentes de modo, digamos, colateral en la obra de los maestros (Hammett, Chandler) pero que el público más adocenado disfrutaba por encima de otros valores. Algo parecido sucedió con la picaresca: lo que en el Lazarillo y en el Guzmán de Alfarache tenía su sitio al servicio de una estructura mucho más rica, a saber, la sal gorda anticlerical y la broma escatológica (marrón, pare entendernos) se sale de madre en las imitaciones hasta adquirir un protagonismo que el gran público debió de acoger complacido. En este sentido, la segunda parte del Lazarillo luce junto al anónimo original como una casamata junto a una catedral gótica, y desmerece su publicación conjunta por parte de la editorial Juventud, pues al no iniciado puede inducírsele a pensar que estamos ante la continuación natural de una obra inacabada, cuando lo cierto es que el anónimo Lazarillo de Tormes es, a pesar de las palabras finales, un ejemplo acabado de novela cerrada y circular, que se explica a sí misma y repudia continuaciones.


Nota redactada en marzo de 2001. Temo que no hay rastro de la edición a la que aludo, a pesar de internet.

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08 marzo 2007

La mala educación

... "Come primero y habla después" o "Venga, venga, venga" o "¿Lo ves?, yo ya he dejado limpio el plato". No se podía chupar los huesos, pero tú sí. No se podía sorber el vinagre, pero tú sí. Lo importante era cortar el pan en rebanadas rectas; no importaba que tú lo hicieras con el cuchillo chorreando salsa. Había que evitar que cayeran restos de comida al suelo, pero al final era a tus pies donde más había. En la mesa no se debía hacer otra cosa que comer, pero tú te limpiabas y te cortabas las uñas, afilabas lápices, te limpiabas las orejas con un palillo. Por favor, padre, entiéndeme bien: todas esas cosas, por sí mismas, son del todo insignificantes; lo que las hacía devastadoras para mí era el hecho de que tú mismo, la persona cuyo criterio era para mí absolutamente definitivo, no te plegaras a los mandatos que me imponías. De ese modo, el mundo se dividía en tres partes: una, en la que vivía yo, el esclavo, sometido a leyes inventadas sólo para mí, y que, sin saber por qué, nunca conseguía cumplir a satisfacción; luego, una segunda, infinitamente lejana, en la que vivías tú, ocupado en gobernar, dictar decretos y enfadarte ante su incumplimiento; y finalmente una tercera, donde vivía feliz el resto de la gente, libre de mandatos y de obediencia. Yo siempre tenía que avergonzarme: o bien obedecía tus órdenes, lo cual era vergonzoso, porque sólo estaban destinadas a mí; o las desafiaba, lo cual no era menos vergonzoso, porque cómo iba yo a plantarte cara; o era incapaz de seguirlas, por ejemplo por carecer de la fuerza, el apetito y la habilidad que tú sí tenías, por más que me las exigieras como si fuera lo más natural del mundo; y esa era la mayor vergüenza. Por ahí se dirigían, no las reflexiones, sino los sentimientos del niño.

Franz Kafka, Carta al padre

07 marzo 2007

Perla

... se ordenó la expulsión en España de los moracos y judíos que no se convirtieran...

3º de ESO. Sic y negrita mía.

Dice Rodríguez

que lo del PP tiene un nombre. Es posible. Lo suyo no.

06 marzo 2007

La mujer nueva

Qué sorpresa, qué felicidad. Quin goig, quina joia, que decía el catalán. Tenía miedo de que La mujer nueva fuera todo eso, mejor dicho, sólo eso que dicen estos pobrecitos, los solapistas, prologuistas y críticos de esta nueva edición (¿cómo les daría por ahí a los de Destino?). O sea, que fuera una novela feminista disfrazada de cristianismo por temor a la censura. No me lo podía creer del todo, claro, tratándose de la autora de Nada, donde no necesitó disimular el catálogo de miserias que allí aparecen, fácil presa de los rígidos moralistas del momento (por cierto: ningún problema hubo, que yo sepa).

Pues no. Lo de la conversión no es una tapadera, ni algo artificial, sino el único, el puro y radical tema de la novela. No es el final, sino el principio. El solo motivo por el que Paulina (femenino de Pablo, lo que no es accidental) se separa de su Eulogio al principio de la acción es su propia inquietud espiritual, y la anécdota de la visita a las carmelitas con Blanca se encarga de dejarlo claro. Está Antonio, claro, pero Antonio se revela, poco a poco, como el último asidero de la mujer vieja, que Paulina intenta compatibilizar sin éxito con su nueva situación espiritual. Paulina busca la felicidad en Dios y en Antonio, para acabar viendo que la alegría carmelita que la fascinaba residía en la entrega de su corazón y que su convento eran Eulogio y el hijo.


Nota redactada en julio de 2005.

04 marzo 2007

Hasta un cerdo ciego

Lo que posibilitó la conversión de Scott Hahn fue su honradez intelectual. Leyendo un libro católico, comprendió la inmoralidad esencial de la anticoncepción. Por entonces seguía teniendo muy mala opinión de Roma, pero

... descubrí que todos los reformadores -Lutero, Calvino, Zwinglio, Knox y todos los demás- habían mantenido sobre esta cuestión la misma postura que la Iglesia católica. Eso me perturbó aún más. La Iglesia católica tenía el valor y la integridad para enseñar esta verdad tan impopular. Yo no sabía qué pensar, así que recurrí a un viejo dicho de familia: "Hasta un cerdo ciego puede encontrar una bellota". Es decir, después de dos mil años, hasta la Iglesia católica daba por fin en el clavo en algo.

O, como suelen decir otros, la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero. Magnífico.

(La cita, claro, es de Rome, sweet home)

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02 marzo 2007

Dice Esperanza Aguirre

que la excarcelación de de Juana es "el día más triste para la democracia después del 23F". Yo diría más bien "después de los días que motivaron el 23F". Días de sangre e impunidad. Si los tiros al techo son peores para la democracia que los tiros a la cabeza, que paren la democracia, que me bajo.

Y, por cierto, ¿qué hace todo el mundo prostituyendo la palabra novia? A gente como la chorba del de Juana se les ha llamado toda la vida mancebas o concubinas.

28 febrero 2007

El revés de la trama

Dios ama a los seres humanos, a pesar de sus miserias. Scobie también. La colonia en la que vive es una imagen a escala reducida del mundo de los hombres. El paraíso está "absolutamente del otro lado". Y Scobie, el honrado, dará su vida y su salvación por amor a un ser humano, a dos seres humanos. La identificación con Cristo es clara, y sin embargo, al suicidarse, nuestro hombre ha cometido un pecado imperdonable. Es la paradoja que nos plantea esta novela, tan propicia a la polémica. Se parece, por muchos motivos, a San Manuel Bueno, mártir, donde, también, un ser pecador aparece comparado a Cristo: Manuel Bueno, increyente, entrega su vida por los demás. Ambos planteamientos son igualmente inverosímiles, porque prescinden de muchos factores que también, gracias a Dios, entran en juego; pero presentan posibilidades teóricamente reales, como lo hace también El condenado por desconfiado, igualmente inverosímil.

El problema de Scobie es, aunque parezca sorprendente, de falta de humildad. El padre Rank, tan inoperante otras veces, acierta cuando, ante la declaración de Scobie, "me siento vacío", responde: "a veces ese es el momento que Dios elige". El protagonista, en cambio, es incapaz de aceptar que su visión de los hechos esté equivocada; pero es que tampoco le plantea nadie esa posibilidad porque él a nadie habla, ni siquiera a su diario. Se me ocurre que todas las conciencias atormentadas de la novela contemporánea son producto de la crisis de la dirección espiritual. Scobie es víctima de un enemigo del que nunca fue consciente, y que los ascetas suelen llamar el demonio mudo.


Nota redactada en agosto del 2001. Hablo, claro, de la novela titulada originalmente The heart of the matter, de Graham Greene.

27 febrero 2007

Me parece claro que la literatura

no se reduce a un puro juego fónico o estructural, ni a un escapismo para las clases ociosas... Para Andrenio... "es el gran instrumento del humanismo, el medio de evitar que a fuerza de ser civilizados dejemos de ser hombres. Júzguese si es útil".

Gracias, Andrés Amorós (Introducción a la Literatura). A los que lo sabemos nos gusta oírlo de vez en cuando.

26 febrero 2007

Partido de vuelta

La imagen de Ignacio Sánchez-Cámara es acertada: "se quiere convertir la Transición en el partido de vuelta de la guerra civil con remontada de la izquierda". En realidad, la transición es la historia de la generosidad del franquismo con la izquierda, a la que dio otra oportunidad tras haber abortado en los años 30 su escalada revolucionaria. Los sucesos de aquellos años acabaron con la legitimidad democrática de la izquierda y la transición fue algo así como si ahora mismo los gobiernos europeos decidieran legalizar el nacionalsocialismo, estimando que habían renunciado a sus procedimientos criminales. Es la izquierda quien ha de demostrar que es digna de esa generosidad. Es el socialismo quien ha de depurarse, si ello es posible, de aspiraciones totalitarias. Lo contrario no es sino una impostura que dura ya demasiado.

24 febrero 2007

Ejercicios de vértigo

Generoso es José Javier Esparza al retrotraer la Modernidad hasta la aparición de la Metafísica medieval. Eso vendría a identificarla casi con el Cristianismo, lo que explicaría la postura anticristiana de Nietzsche, cuya filosofía impregna estas páginas. La Modernidad, si he entendido bien a Esparza (¿y a Nietzsche?), aparece cuando el hombre sitúa lo sagrado fuera del mundo. En efecto, eso implica una impronta judía, pues es el pueblo de la Biblia quien resta todo carácter divino o sobrenatural a cualquier cosa creada, para otorgárselo sólo a Yahveh, el que es. Y fue el Cristianismo quien universalizó, en este sentido, la cosmovisión judaica. Pero situar lo sagrado fuera del mundo no significa que lo sagrado deje de inspirar y ayudar nuestros proyectos y afanes (inspirando praeveni et adiuvando prosequere, según la vieja fórmula). Es más bien cuando deja de ocurrir esto cuando aparece la Modernidad, y por eso creo que se acerca más a la verdad Gonzalo Redondo cuando habla de la posmodernidad como el momento en que hace crisis la creencia en la autonomía del hombre y en el progreso lineal.

“El fondo del problema es la carencia de certidumbres colectivas en nuestras sociedades, una carencia que empuja a la gente a abrazar las fantasías más insospechadas, algunas de ellas simplemente absurdas, pero que sirven para contestar a unas preguntas que la cultura social, simplemente, ignora.” Y es que las instituciones andan aún sumidas en la Modernidad.


Nota redactada en febrero de 2004. El libro, de los que antes de internet llamaríamos inencontrables, es una recopilación de artículos de Esparza aparecidos en diversos medios en los años 90.

23 febrero 2007

Esa falsa ley de estética social

Ángel Guerra, recién converso desde su anarquismo inicial, se enfrenta a Dulcenombre, que le dice que "el amor humano y la devoción de veras no hacen buenas migas. En una mujer todo eso es natural y hasta bonito; pero ¡en un hombre!..., quita allá..."

Yo me alegro mucho, y nada tengo que oponer a eso de que la piedad ardiente desilusiona del amor mundano. Bien podrá ser. Hay casos..., me parece a mí..., en que tal vez suceda lo contrario. Cada cual ve estas cosas a su manera. Lo que yo deduzco claramente de lo que acabas de decirme, es que hay cierta incompatibilidad entre el cumplimiento exacto, a la letra, de nuestras obligaciones religiosas y el actual convencionalismo de las opiniones humanas. Y siendo obra imposible el poner de acuerdo una cosa con otra, lo mejor es decidirse por la verdad, desdeñando esa falsa ley de estética social que ha establecido la ridiculez del seglar piadoso; lo mejor, digo, es seguir el camino de Dios, sin mirar hacia atrás para ver quién se ríe y quién no se ríe, ni hacer caso del vano juicio de mujeres.

Benito Pérez Galdós, Ángel Guerra


Cuánta tela que cortar, ¿no? En todo caso, esa falsa ley sigue aún lastrando a nuestros hombres, singularmente a los jóvenes, tal como apuntábamos ayer.

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22 febrero 2007

Ramadán

Leo en Rayos y truenos que los escolares pueden dar pelos y señales sobre el Ramadán pero ni idea de lo que es la Cuaresma ni el Miércoles de Ceniza. No me extraña nada. Hace unos años, un telediario francés abría con la noticia: "Ha comenzado el Ramadán". Y alguien comentaba lo difícil que hubiera sido que, en el mismo país o en el nuestro, algún informativo arrancara aludiendo al comienzo de la Cuaresma o a la Pascua de Resurrección, pues ya sabían lo que iba a caer: que si no podemos consentir que en un Estado laico, que si tiempos felizmente superados, que si oleada de conservadurismo, que si ofender los sentimientos de las minorías, etc. etc.

De todos modos, tengo la impresión de que más de un alumno sabía de la Cuaresma más de lo que quiso aparentar. Pero, ¿ustedes saben lo mal que pinta, entre los escolares, que los compañeros piensen que entiendes de religión? Un estigma imborrable, oigan.

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21 febrero 2007

Libertad de mi opinión

De jovencito viví la transición con escepticismo, porque conocía sobradamente la catadura de quienes empezaron a copar las calles haciéndose lenguas de libertad, democracia y otros nobles conceptos que rimaban poco con los símbolos que exhibían y con su propia historia. El tiempo decantó todo aquel magma y pudimos ver quiénes de aquellos eran los que luchaban por la libertad de opinión y quiénes los que luchaban por la libertad de su opinión. Fenómenos como el pacto del Tinell, la proyectada creación de comisiones de la verdad o las continuas agresiones de la izquierda contra quienes se apartan de la corrección establecida (véanse casos Correal contra Luis del Pino, Bardem contra Libertad Digital, del Olmo contra FJL) han confirmado nuestros peores augurios juveniles, a pesar de los años en que todo pareció normalizarse. Afianzados en el poder, incluso la palabra libertad ha desaparecido misteriosamente de sus bocas.

20 febrero 2007

Pipá

Es admirable. Siento tener que dar la razón a Lázaro Carreter, si fue él el que lo dijo, pero es cierto: es un escritor contemporáneo. (Digo que lo siento porque esto de ser escritor moderno, o similar, siempre me pareció una bobada, no sé por qué). Está más cercano a la estética actual que Galdós, por ejemplo. A su lado, don Benito y todos los demás parecen antiguallas. Hace lo que quiere con el estilo, domina la narración como un maestro. Hay quien tiene gran sensibilidad como crítico pero es incapaz de crear. En Clarín se dan las dos facultades. Sobre todo, con el estilo indirecto libre, es un primor.

Me asusta (es un decir) la capacidad que tiene para penetrar en la tontería humana y dejarla en calzoncillos ante el lector, de tal manera que si uno ha tenido alguna vez una de esas debilidades, se siente en evidencia. No me extraña que mi amigo se impacientase: “pero qué se ha creído, que él no tiene defectos, o qué”. Síntoma de que le había llegado al alma, cosa que, para bien o para mal, dice mucho de un escritor. Sobre todo la vanidad, la lujuria, la admiración pueblerina o las aprensiones tontas son ridiculizadas sin piedad en esos personajes tragicómicos que son Avecilla, Zurita, Bustamante o Comella, el hombre de los estrenos. Por eso creo que no es posible entender a Clarín desde una perspectiva de escuela, como un escritor naturalista sin más. Don Leopoldo supera ampliamente las limitaciones de esta tendencia: es un escudriñador del alma.


Nota redactada en abril de 1999. Lo del amigo es por alguien que no pudo terminar La Regenta debido a esas constantes dentelladas del autor contra cosas que ambos consideramos muy respetables. No le faltaba razón, claro.

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19 febrero 2007

El más precavido y el más indiferente

--Mi alférez, un proyectil ha dado de lleno en el sótano de la casa número once y aún quedan algunos hombres bajo los escombros.
(...)
En la galería subterránea de aquella casa encontré a un soldado herido y a un cabo, que me contaron lo siguiente. Cuando empezaron a caer sospechosamente cerca los primeros proyectiles, cuatro de los cinco ocupantes del edificio decidieron refugiarse en la galería. El primero bajó enseguida a ella; otro se quedó tumbado tranquilamente en la cama; los otros tres comenzaron a ponerse las botas. Como tantas otras veces en la guerra, quienes salieron mejor librados fueron el más precavido y el más indiferente. El primero no fue herido; al dormilón lo hirió en el muslo un casco de metralla. Los otros tres quedaron destrozados por una granada que atravesó la pared del sótano y reventó en el rincón opuesto al lugar por donde entró.

Ernst Jünger, Tempestades de acero

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16 febrero 2007

Tranquilizantes.

No sé quién dijo aquello de que "la verdad bien puede enfermar, pero no morir del todo". De chico me encantaba la frase. Hoy sustituiría la verdad por la conciencia. Toda conciencia violentada necesita un tranquilizante, que puede ser más o menos eficaz, más o menos peregrino. Las conciencias enfermas de los gobernantes se traducen a veces en leyes extrañas que acaban sufriendo otros; por ejemplo, los apacibles gustadores del fruto de la vid, o los que saborean el tabaco sin dependencia.

15 febrero 2007

Don Juan (de Azorín)

Un Don Juan desdonjuanizado a fuerza de azorinismo. ¿Y qué es el azorinismo? Este es el quid. Porque uno espera encontrarse con una nueva versión del mito, y al cabo de ¿cincuenta páginas? acaba desconcertado: es el Azorín de siempre, el de la melancolía, el del eterno retorno, el del detalle vulgar hecho eternidad. Es en el último cuarto del libro donde este don Juan, mero espectador hasta entonces, un comparsa más, sin nada que ver con el clérigo pecador de Berceo que nos evoca el prólogo, empieza a ser el de siempre, el seductor impenitente, llegando al corazón de Jeannette... Pero no concluye su jugada. Jeannette se va y sólo queda entre los dos el chispazo de la pasión, agotado antes de quemar. Es entonces cuando se nos revela la clave: Don Juan se ha convertido a Azorín, es decir, a la serena resignación, a la sonrisa melancólica de quien ama lo que no tiene más remedio que ser, y bendito sea Dios porque así sea. Como con su Calisto y su Melibea, Azorín ha aplicado la moviola y ha dejado envejecer a Don Juan para que dé gracias por que lo que hay sea tan poca cosa. Pena que Azorín no descubriera que en esa poca cosa estaba justamente la aventura.


Nota redactada en octubre de 1998

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14 febrero 2007

Exasperación de la estupidez

"... Y hay que añadir también aquí el fenómeno de los jóvenes airados que se desmayan o se rompen el cráneo a silletazos escuchando cantar a los ídolos sonoros. Ante tal exasperación de la estupidez, que se ha hecho masiva, y que es igual que la de los mayores sino que expresada de distinta manera, rebelión sin rebeldes, hay que preguntarse si pertenece al futuro o al pasado. De todas maneras, estos agitadores acaban por casarse, obtener un diploma y calmarse, o sea por envejecer. Y es descorazonador ver esto, porque, entre esos millares de violentos gritadores, ¿quién tendrá mañana el valor de permanecer hasta el fin fiel a sí mismo y de morir en clochard o en emigrado rimbaudiano? Lo que no deja de impresionar en esta explosión de golpes y de gritos es la belleza gratuita de su libertad -completamente aparente en definitiva- inscrita sobre el fondo triste y cretinizante de nuestras ciudades más iluminadas. Estos jóvenes apenas formados, tontos como leños, o inteligentes por instinto y herencia, no aceptan nada de lo que constituye nuestros asideros más burguesamente sagrados. Al mismo tiempo, ayudan a vivir a los fabricantes de discos, de whisky y de pantalones blue-jeans, a los propietarios de bodegas y de boites, a los guitarristas y a los pillos. Su revolución engrosa numerosas cuentas bancarias y hace florecer a obesos sexagenarios. La revolución sin objetivo preciso, desprovista de espíritu, no puede disponer más que de aperturas sobre el vacío. Sería preciso fomentar una revolución contra esta revolución. Pero, ¿quién sería capaz de ello a los dieciocho años, la edad del conformismo que se ignora?

Vintila Horia, Diario de un campesino del Danubio


Esto, hace cuarenta años. Ahí están ahora, de fiscales, de ministros, de directores de bibliotecas, progres burgueses. La abominación de la desolación.

13 febrero 2007

Libertad

Las Dixie Chicks viven en un país donde pueden decir que se avergüenzan de su presidente y al año siguiente ser premiadas con el mayor galardón de la música popular. Lo digo como un elogio, claro. Y como una censura para ese supercorrecto locutor que se pone: como dijo el propio Bush, “la libertad es una calle de dos direcciones”... y él parece ir siempre en la contraria. En dirección contraria a la evidencia, va siempre el establishmente cultural español.

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12 febrero 2007

Sombra del paraíso

Sombra del paraíso
impresiona aun cuando uno haya leído La destrucción o el amor y otros libros de Aleixandre. Aquí llega al tope esa ilusión de belleza que don Vicente sabe crear con las palabras, y uno comprende a Marcelo Arroita-Jáuregui cuando decía aquello de "Sombra del paraíso era otra cosa". Sigue estando ahí la elevación de la naturaleza a una especie de estado de gracia universal y la queja de la criatura por no poder formar parte de ella. En fin, todo eso a lo que Aleixandre nos tiene acostumbrados a los lectores de su obra anterior. Pero nunca como hasta ahora nos había maravillado.

Hay dos cosas que me sorprenden tras esta lectura. La primera es que el mundo poético de Aleixandre puede ser cristiano, o al menos comprenderse desde un punto de vista cristiano. Hay una voz poética que muy bien pudiera ser Adán, es decir, el género humano añorante de un cosmos glorioso que perdió, llorando por su imperfección y anhelando una recuperación que parece posible. Dios no aparece nunca, pero el universo puede ser su metonimia (o su sinécdoque, puesto que el universo es sólo parte de lo perdido, parte también desgajada del hombre como consecuencia del pecado).

La otra cosa es cómo este libro desmiente (una vez más) el mito del páramo cultural franquista o la idea de que en aquel régimen sólo podía el escritor hacer literatura crítica.


Nota redactada en julio del 2006.

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09 febrero 2007

Lo racional no es lo real

Marguerite Duras decía algo así como que Sartre no escribía, sino que daba doctrina. Francisco Ayala, en su artículo El escritor y el cine, parece glosar esta idea a propósito de un film sobre novela del filósofo francés:

... [las obras literarias de Sartre], excelentes casi siempre en sus materiales, bien construidas, bien redactadas y, por supuesto, originales en cuanto a la concepción ideológica que las organiza, pero en las que suele faltar la necesidad interior de la vida que estilizan, sustituida por la necesidad externa -sí, externa aunque rigurosa- que deriva de su pensamiento-clave. Y el hecho de que esa arquitectura mental, la filosofía de Sartre, insista como insiste de modo tan primordial sobre el momento de la libertad, de la decisión por parte del sujeto viviente, hace extrañar más aún el carácter de ejemplos -muy sagaces, brillantísimos- o ilustraciones de su teoría que tienen las peripecias encomendadas a sus personajes, cuya significación en esas admirables alegorías se reduce a ser portadores idóneos de la demostración intentada, de igual manera que las piezas del ajedrez, distintas entre sí, no tienen, a pesar de ello, otra individualidad que la conferida a cada una por el repertorio de posibilidades que en cada posición derivan de las reglas del juego. En Les jeux son faits esta común falta de propia sustancia, por la que se hace difícil imaginar a ningún personaje sartreano fuera de sus circunstancias y desprendido del particular problema donde actúa, toca, creo, al extremo: ni Eve es ahí Eve, sino la señora burguesa típica de un determinado ambiente, fecha y situación; ni Pierre es Pierre, sino un obrero revolucionario no menos genérico [...] Y lo notable es que esta carencia de un núcleo personal intuible en las figuras suscitadas por Sartre, tal como alcanzaría a concretarlo un escritor más artista que filósofo, desvirtúa su filosofía, en vez de confirmarla, al sustraer de la vista del público el momento cardinal de la decisión libre, que libremente ha de emanar de un personaje "viviente" y "autónomo". En la película comentada, los protagonistas se encuentran tan engagés por su vida respectiva, que aun yéndoles ella en el juego no son capaces de romper el compromiso; con lo cual el equilibrio de la existencia humana, siempre roto y de nuevo restablecido por las continuas decisiones vitales de sus portadores, cede el puesto a un inerte determinismo de las circunstancias, origen de ese regusto amargo que la película deja.

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07 febrero 2007

Historiadores.

Es sumamente difícil penetrar el misterio, dar con la clave última de por qué un grupo de historiadores, en trance de seleccionar los cien personajes más influyentes de la historia (La aventura de la historia, nº 100), omiten ruidosamente a Jesucristo. Ni el 1 ni el 2, ni el 11, ni el 99. Nada. Mahoma en el 6, Pablo Iglesias en el 54.

La simple deshonestidad intelectual no sirve para explicar el disparate. La mala fe es más sutil.

La solución se encuentra quizá en la propia revista, en la foto de grupo de los historiadores responsables de la selección. Esas caras reflejan una tara fundamental, aterradora, que al principio puede recordar a algunos retratos velazqueños o a algún personaje de Mario Camus, pero es más profunda, más de orden espiritual.

Así, después de Azarías o de Calabacillas, me vino a la mente La rebelión de las masas: "en rigor, dentro de cada clase social hay masa y minoría auténticas". Aquellos historiadores eran masa, más: rebaño. Pertenecen a esa clase de hombres que es feliz cuando piensa a favor de corriente, que hace un triunfo personal de la renuncia a pensar por cuenta propia; que tiemblan ante la idea de disgustar al mandamás o de ser señalados como incorrectos.

Es una simple impresión personal, claro. Y puede que a ellos no les gustase, pero...

En plata

"Los familiares de los asesinados por eta deberían dejar de pedir justicia, para que pueda prosperar el pacto de su gobierno con los criminales".

Duro, ¿eh? Traducido al hipócrita, qué duda cabe, queda más fino. Y Antonio Gala siempre fue un señor muy fino.

06 febrero 2007

Excepciones

Número de noviembre de Ínsula. Un colaborador analiza las versiones cinematográficas de las obras de Pío Baroja. Comienza diciendo que, en los años de la posguerra, el 50% de las películas estaban basadas en textos literarios (debe de ser por aquello del páramo cultural), aunque, dice, eran de autores "bienquistos por el régimen". Y añade que Baroja no contaba entre estos (?), como tampoco ninguno del grupo noventaiochista (¿??). Sin embargo, hubo "excepciones", "toleradas por los vencedores": Las inquietudes de Shanti Andía (Arturo Ruiz Castillo, 1946), Zalacaín el aventurero (Juan de Orduña, 1954) y La busca (Angelino Fons, 1966). Y recordaba yo alguna otra excepción de otro malquisto (La tía Tula, Miguel Picazo, 1964, sobre novela de Unamuno), cuando el propio autor trae a colación otra que yo no conocía: Abel Sánchez, Carlos Serrano de Osma, 1946, igualmente sobre novela del rector de Salamanca.

Jo con las excepciones. Entre los que burlaban y los que toleraban, los censores franquistas debían de sentirse unos tipos bastante frustrados humana y profesionalmente. De lo que no habla nuestro profesor es de las versiones de Baroja y de Unamuno realizadas con posterioridad al franquismo, ya sin trabas y rehabilitados los malquistos. Yo no las conozco, pero a lo mejor es porque no soy cinéfilo.

05 febrero 2007

A tomar nota

Qué barbaridad,
qué barbaridad:
te ponen una bomba
y quieres negociar.

En el hervor de la rebelión cívica (como con optimismo la denomina Alcaraz) del sábado en Madrid, me llamó la atención esta copla cantada por los de Unificación Comunista de España, partido maoísta residual enfrentado al comunismo separatista de ETA. Allí estaban, con sus grandes banderas rojas, con su hoz y martillo, fuera de lugar como antena parabólica en peli de romanos, pero dando ejemplo de oficio manifestante. El suyo fue el único sonsonete que pudo escucharse. Los demás coreaban lo de siempre, con la monotonía acostumbrada y alguna variante (el único accidente/ es el presidente; todos a una/ contra Batasuna... ). Pero estos rojetes, en su zona, dominaban el ambiente. Debieron de pensar, en términos de Asterix: "estos fachas están majaretas". Lo que hubieran hecho ellos con millón y pico de personas desparramadas por Madrid, no apelotonadas en la plaza, podría haber acabado en un vuelco que dejase chiquito al 14M.

02 febrero 2007

Hay cosas peores que la lluvia

A veces merecemos palos, a veces compasión, pero siempre conviene reírse, desternillarse vivos de nosotros mismos. Así parece entenderlo Carlos Villar en estas trece perlas de la narrativa breve. Hay mucho de Clarín en ellas, pero el sarcasmo que destilan los cuentos del asturiano se ve sustituido por la coña marinera, y perdón por la vulgaridad pero no se me ocurre otra expresión así al pronto: carcajada no es, tiene algo de cruel la carcajada; sonrisa amable tampoco, salvo quizá en "Doña Rosita la austera", admirable retrato de la buena señora misántropa que recibe una gran lección. No oculta Carlos la variada gama de fracasos, sinsabores, calamidades (¿putadas?) que pueden advenir a esta nuestra existencia, ni su gravedad, pero se ríe de todas ellas porque sabe que muy pocas cosas, en el fondo, importan realmente; y si importan, al fin y al cabo las suyas son almas de ficción.

Pero sería injusto no hacer aquí una referencia a la maestría técnica del amigo Carlos. Primero, su dominio de lo que Vargas Llosa llama "el dato escondido": esas identidades que se ignoran primero, se sospechan luego y acaban por desvelarse con auténtico gozo lector. Y, por otro, su arte de la escritura, aplicado, por así decir, de forma negativa, imitando formas de decir incorrectas, regionales o pedantes, que por paradoja te hacen admirar su amplio conocimiento de los recursos expresivos.


Nota redactada en septiembre de 1999. Hay cosas peores que la lluvia fue publicado por Nobel, de Oviedo, y hoy forma entre lo que antes de internet se llamaría inencontrable.

01 febrero 2007

El extravagante hidalgo

Fue José María Valverde (en su Historia de la Estética) quien me enseñó que ingenioso, en castellano clásico, significaba "extravagante". Así comprendí mejor el título del Quijote (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha), que siempre me había parecido algo impropio.

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31 enero 2007

Educación socialista

Caballero Bonald dice en El País que su panfleto didáctico (ese que dice que la Iglesia y la derecha existen para "joder al prójimo": por ejemplo, prohibiendo el tabaco, ¿no?), que ese panfleto está para "formar seres pensantes".

Yo diría más bien que para formatearlos. O mejor, para empezar a dar forma a las mentes previamente vaciadas por la LOGSE. No subestima Caballero el intelecto de nuestros chicos: semejante cosmovisión (je) ya ha empezado a instalarse en muchos. Véase si no este comentario a la misma novela que yo glosaba en la entrada anterior.

No obstante, uno no puede evitar la perplejidad. ¿Qué es lo que lleva a esta izquierda a proferir argumentos tan pueriles sin que el pudor les asome al rostro? Cualquier día nos desayunaremos con una declaración institucional que diga que los de derechas no tienen pilila.

Creo que las aristas de la foto de las Azores eran más cortantes de lo que pensaba.

29 enero 2007

No era de los nuestros

Si algo parece quedar claro, gracias al buen hacer de Vidal Cadellans, es que Jaime Arias sí es de los nuestros: otro ser humano con las mismas vacilaciones, las mismas preguntas sin respuesta, idéntica falta de puntos de referencia. Sólo que él se decidió por la ruptura, mientras todos los demás optan por acatar unos valores en los que sólo creen por inercia.

Porque ese es el meollo: nos hallamos ante un panorama de crisis de valores. La moral cristiana está ahí, presidiendo la vida de todos ellos, pero sin arraigo en las conciencias. Contemplamos los frutos del proceso de secularización, llevado a cabo con paciente tesón desde unos cuantos siglos atrás. Vemos cómo la cáscara de unas creencias se cae lenta pero inexorablemente a medida que esas personas reflexionan: no porque no contengan un fundamento de verdad, sino porque ellos no lo conocen, ni por consiguiente vivían conforme a él. Incluso doña Paz, la madre, la más firme en sus convicciones, se nos aparece como juez rigurosa de lo que está bien y lo que está mal, olvidando (es su drama) que “si no tengo caridad, nada me aprovecha”; o ignorando, más bien, la manera de poner eso en práctica en cada momento. Por cierto: es un detalle por parte de Vidal Cadellans el tratar de comprender también a este tipo de personaje moralista y antipático, despachado tantas veces con tosca superficialidad. La novela vale, en fin, porque da la clave de lo que sucedió después en España: la ruina de un catolicismo oficial que tenía los pies de barro.


Nota redactada en junio del 2002. No era de los nuestros ganó el premio Nadal en 1959. Su autor, José Vidal Cadellans (1929-1960) es uno de los autores que el ex-crítico Manuel García-Viñó solía recomendar como alternativa saludable al estrecho socialrealismo vigente en aquellos años.

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28 enero 2007

Padre Santandreu

Norma para reconocer a los santos, dos puntos –dijo con énfasis que mezclaba la ironía con la seriedad--. Son seres sencillos, profundos y transparentes, mientras que los pecadores somos complicados, superficiales y opacos. ¿Le sirve?

En La sombra del tiempo, novela de Carlos Pujol (1984)

27 enero 2007

"Hay palabras y actitudes

de determinados dirigentes del (...) o de algunas personas que a veces resultan difícilmente conjugables en términos de responsabilidad".

No deja de sorprenderme la habilidad que tienen los prohombres del GAL para definirse a sí mismos. Pongan simplemente PSOE donde la anciana vicepresidenta del gobierno dijo PP y verán lo que quiero decir.

(Lo sé: la propiedad lingüística de la anciana vicepresidenta deja que desear. Con seguridad quiso decir difícilmente compatibles con la responsabilidad. Pero no podemos exigir llaneza en el lenguaje a quien se ha retorcido tantas veces el corazón.)

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26 enero 2007

La aventura equinoccial de Lope de Aguirre

Con palabras de Cela, podríamos decir que este libro está escrito "sin caridad, como la vida misma discurre". No hay en Sender simpatías ni antipatías. Sólo un documento acerca de cómo, por más que un hombre se proponga grandes empresas, termina destruyéndose a sí mismo y a los demás. Es la visión del autor, claro. Y, como hombre muy de su tiempo, parece decantarse hacia aquel que reconoce su condición sin plantearse la posibilidad de la bondad. Aguirre admite ser bellaco y traidor, pero "al bellaco le está permitido todo si es dueño de su bellaquería" y no su esclavo, es decir, si es animoso. El superhombre. Con todo, no está exento Aguirre de hipocresía, pues más de una vez intenta justificar lo injustificable en nombre de una supuesta justicia. Y no se entiende que Pedrarias, el discreto, el culto, dé la razón a su jefe cuando se escuda en que "más gente ha matado Felipe II". No se entiende, claro, si no se ve que Pedrarias es el más autor de los personajes, hombre del siglo XX, desengañado y abúlico, que simplemente observa todo con interés sin tratar de tomar partido: ¿qué es la verdad? Escéptico también ante la autoridad, pues lo es sobre sus fundamentos, no distingue entre los crímenes arbitrarios de un megalómano y la justicia del rey, dejando aparte que en esta también se diesen arbitrariedades.

Superhombre nietzscheano, utopista del XVIII, político delirante del XX, en Aguirre hay todo eso, y mucho también del moderno terrorista. ¿Fue una advertencia de Sender, en 1962?


Nota redactada en julio del 2000

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25 enero 2007

Deslindando conceptos

... Bien es cierto que la mayoría de las personas, de la mayor parte de los países de la tierra, excluirá para su conducta personal como posibilidades de acción tanto el aborto como la eutanasia. Sin embargo, gran número de las personas que piensan así están dispuestas a tolerar esa conducta en otras personas, o, dicho con más exactitud, a rechazar una proscripción general por la sociedad y por el Estado de esos modos de comportamiento como discriminadora e intolerante.

De ello se deriva una situación enteramente nueva. La tolerancia ya no consiste aquí en resignarse a aceptar una práctica sobre cuya reprobabilidad existe un consenso general, pero a cuyos defensores se deja actuar para no poner en peligro valores superiores, sino que en cierto sentido se convierte en la aceptación de modos de comportamiento que para nosotros mismos nunca entrarían en consideración, pero que, sin embargo, deseamos conceder a otros como una alternativa de acción perfectamente legítima. Es claro que tal forma de “tolerancia” –en realidad es mucho más que mera tolerancia—no puede dejar de tener grandes consecuencias en el sistema jurídico, y también en el modo de pensar y de sentir de las personas, y por ello en las estructuras básicas psicosociales de toda una sociedad, pues no es tolerancia, sino, en último término, reconocimiento.

Martin Rhonheimer, Ética de la procreación

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24 enero 2007

¿Racismo en Alcorcón?

El País y Cristina López Schlichting han coincidido en mentar el pecado original de la corrección política para referirse a los sucesos de Alcorcón. ¿Racismo? Habría que vivir allí para dar una respuesta, y aun así sería difícil pronunciar un veredicto sin matices.

Es cierto que la LOGSE socialista ha venido esforzándose por acercar lo más posible al salvajismo a nuestros muchachos. Ahora mismo, el escolar medio carece de fundamentos intelectuales y espirituales para no apalear al prójimo cuando este se presenta bajo un aspecto indeseable o indeseado (igual que para no abortarlo, dicho sea de paso). Las ciudades están llenas de niñatos que, educados en la palabra tolerancia pero no en las bases morales que la sostienen, fomentan de modo frívolo posturas desdeñosas hacia los diferentes, ignorando incluso, en el caso de los hispanoamericanos, que son hechura nuestra.

Pero, por lo que sé, se trata de una banda mafiosa que impone su ley en Alcorcón y de unos vecinos que han llegado al límite del aguante. Ahí no hay racismo, porque da igual que el facineroso sea moreno, pálido o con tonos fucsia. Estamos ante un proceso casi químico: dada una ignominia habitual e impune, se produce una reacción violenta y de consecuencias imprevisibles. Llamar a eso racismo no es más que un modo, algo repulsivo, de afirmar la propia respetabilidad: "ellos son racistas; yo, que no vivo en Alcorcón y menos en esos barrios, soy el colmo de la corrección política". Agh.

23 enero 2007

Carta sin tiempo

Sin tiempo, en efecto, porque el héroe que escribe esta larga misiva amorosa se mueve a través de él con más soltura que Bob Morane en su segunda época de agente espaciotemporal. Con más, sí: aquí todas las épocas están mezcladas, y nuestro hombre es al mismo tiempo Amadís, Garcilaso, el cautivo de Cervantes, Cervantes mismo... y un contemporáneo de Cole Porter o Ella Fitzgerald. Se trata de superar, es evidente, la barrera que el tiempo impone a la universalidad de ciertas creaciones literarias. Amadís podría haber escuchado una pieza de jazz cool mientras se reunía con Oriana, porque el hombre, y su sublimación en el héroe, es el mismo en todas las épocas. Bueno, al menos creo que por ahí van los tiros. Choca, sin embargo, que del siglo XX sólo coja esas melodías sensuales norteamericanas. Prieto debía de ser un fan. Debe de ser.

Por lo demás, la obra es muy de su tiempo (1975), quiero decir que se halla inmersa en ese modo de hacer que Jorge Llopis llama "forma embarullada", aludiendo jocosamente a esos experimentos narrativos tan de moda en la España del desarrollo. Hasta incluye dos fotos, inseparables de la novela, de antiguos tapices cuya alegoría se explica en el texto, y se permite fingir que Antonio Prieto no es más que el editor de una carta anónima, a la que pone notas y todo.


Nota redactada en abril de 2005. La novela fue editada por Magisterio Español y la compré de viejo. Me gusta leer cosas de esa época milagrosa en que todo se censuraba y todo se publicaba.

22 enero 2007

Alfonso X el Sabio

Los moros han de bivir entre los christianos guardando la su ley e non denostando la nuestra... Por buenas palabras e convenibles predicaciones deven trabajar los christianos de convertir a los moros, para fazerles creer la nuestra Fe e aduzirlos a ella, e non por fuerça nin por premia; ca, si voluntad de nuestro Señor fuesse de los aduzir a ella, e de gela fazer creer por fuerça, Él los apremiaría si quisiese, que ha acabado poderío de lo fazer; mas Él no se paga del servicio quel fazen los homes a miedo, mas de aquel que fazen de grado e sin premia ninguna.

(Ahora me gustaría leer una declaración semejante por parte de algún califa o rey de Taifas. Más que nada por creerme lo de la tolerancia andalusí y esas cosas).

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