14 junio 2016

Os lo digo de verdad, hermanos,


Dios no lo ha permitido nunca, ni lo permite ni lo permitirá jamás. Pero, lo que es peor, estos pecados son tan acostumbrados y son tantos los que los cometen, que se cree ahora que eso está prácticamente permitido.

San Cesáreo de Arlés (470-542), refiriéndose al concubinato.


10 junio 2016

Anacleto se divorcia


Anacleto se divorcia es una broma gruesa a costa de la implantación del divorcio en los años de la República. Juega sobre todo con el carácter del macho hispánico, que seguirá considerando suya a la mujer de la que acaba de divorciarse a pesar de haberse dejado convencer para llevar a cabo la desconexión. Ante la perspectiva de que Baldomera se case de nuevo, Anacleto se muestra susceptible cada vez que alguien hace una alusión taurina. Esta supuesta incapacidad de los españoles para el divorcio puede hacer hoy también sonreír, pero amargamente. La pieza, en efecto, ha perdido toda frescura y solo algunas de sus situaciones tienen gracia. No podemos por menos de sentirnos de acuerdo con la tesis final, que viene a ser que el amor conyugal es más fuerte de lo que se pretende y es capaz de superar egoísmos y desavenencias, pero todo es demasiado superficial y previsible. Los personajes son andaluces para que tenga más gracia oír hablar de er divorsio, y Paco Martínez Soria, que protagonizó una buena versión cinematográfica con el título de El alegre divorciado, recurrió al disvorcio para remedarlo. En fin, Pedro Muñoz Seca estuvo mucho más inspirado con don Mendo.

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08 junio 2016

Parnaso en excedencia


Chema ha echado el cierre a su blog, pero ahí queda como una referencia interesante sobre novela española actual. He de decir que es un campo que no frecuento, porque teniendo tantos muertos por leer, es perder el tiempo arriesgarse con los vivos, que no sabes qué será de ellos al cabo de poco. De hecho el otro día estuvo en mi instituto Gustavo Martín Garzo, que además de novelista es paisano, y por mí como si llega a ir el candidato de Izquierda Unida. Además es un tipo del que he permitido que un comentario tonto e injusto deslizado en alguna ocasión me le haya hecho antipático.

Aprovecho para echar un vistazo a sus infumables y a sus recomendados (de Chema, no de Martín Garzo). Entre los primeros, no comparto su absoluto desdén por Arturo Pérez-Reverte, que me parece un buen contador de historias. Con Matilde Asensi espero no volver a tener más contacto que el que me deparó mi efímero oficio de comentarista de best-sellers. Creo que le haré caso acerca del Madera de boj de Cela, un tipo que creo que lo dijo todo en los 40 y 50. Con Javier Marías tal vez me vuelva a dejar engañar, pero con otra cosa que Los enamoramientos. De Eduardo Mendoza espero vivir para leer algún día La ciudad de los prodigios...

En cuanto a recomendados, lo que dice de Luis Landero me anima a poner en nómina esos Juegos que nunca me llamaron la atención. En cambio no entiendo qué le vio al Paraíso inhabitado de la Matute, un relato de principiante (y eso que fue el último) plagado de ñoñeces. Por lo demás, hay ahí muertos incontestables: Delibes, Torrente, Martín Gaite (¡hasta Rubén!)... que se apartan de ámbito propio del blog. Tengo miedo de hincarle el diente a lo nuevo de Jesús Carrasco, porque Intemperie fue un impacto tan certero que es difícil de repetir. Y Trapiello es el típico elemento del que no tengo ni dudas sobre su calidad ni razones para empezar a leerlo. A Pombo y a Pujol no los he agotado aún.

Me sorprende la piedad que ha tenido con Almudena Grandes.




04 junio 2016

Indisciplina y desasosiego



Una de los diagnósticos que me parecen más acertados sobre el siglo XX, o más exactamente sobre la cultura de los años que abarcan hasta la Segunda guerra mundial, es el que hace Gonzalo Redondo cuando define esa época como la crisis de la cultura de la modernidad: un hombre desorientado que ha dejado de entenderse a sí mismo tras haber comprendido que nunca será Dios en lugar de Dios. Pues bien, una buena formulación de esa crisis la hace Fernando Pessoa en el punto 175 de su Libro del desasosiego:

Cuando nació la generación a la que pertenezco encontró el mundo desprovisto de apoyos para quien tuviera cerebro y al mismo tiempo corazón. El trabajo destructivo de las generaciones anteriores hizo que el mundo al que nacimos no tuviera seguridad que darnos en el orden religioso, ni apoyo que darnos en el orden moral, ni tranquilidad que darnos en el orden político. Nacimos ya en plena angustia metafísica, en plena angustia moral, en pleno desasosiego político. Ebrias de las fórmulas externas, de los meros procedimientos de la razón y de la ciencia, las generaciones que nos precedieron derrumbaron todos los fundamentos de la fe cristiana, porque su crítica bíblica, pasando de crítica de los textos a crítica mitológica, redujo los evangelios y las anteriores escrituras sagradas de los judíos a un montón confuso de mitos, de leyendas y de simple literatura; y su crítica científica fue anotando gradualmente los errores, las salvajes ingenuidades de la “ciencia” primitiva de los evangelios; y al mismo tiempo, la libertad de discusión, que trajo a la luz pública todos los problemas metafísicos, arrastró con ellos los problemas religiosos cuando eren de carácter metafísico. Ebrias de una cosa incierta a la que llamaron “positividad”, esas generaciones criticaron toda la moral, escudriñaron todas las reglas de vivir, y, de tal choque de doctrinas, sólo quedó la seguridad de ninguna de ellas, y del dolor de no existir esa seguridad. Una sociedad así indisciplinada en sus fundamentos culturales no podía, evidentemente, ser sino víctima, en la política, de esa misma indisciplina; y así fue como despertamos a un mundo ávido de novedades sociales, y que con alegría se lanzaba a la conquista de una libertad que no sabía lo que era, de un progreso que nunca había llegado a definir.

Pero el criticismo frustrado de nuestros padres, si nos legó la imposibilidad de ser cristianos, no nos legó la satisfacción de poseerla; si nos legó la falta de fe en las fórmulas morales establecidas, no nos legó la indiferencia ante la moral y ante las reglas de vivir humanamente; si dejó en la incertidumbre el problema político, no dejó indiferente nuestro espíritu ante la posible solución de ese problema. Nuestros padres fueron felices destruyendo, porque vivían en una época que todavía conservaba reflejos de la solidez del pasado. Era aquello mismo que ellos destruían lo que daba fuerza a la sociedad para que pudieran destruir sin sentir resquebrajarse el edificio. Nosotros heredamos la destrucción y sus resultados.

En la vida de hoy, el mundo pertenece sólo a los estúpidos, a los insensibles y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy casi por las mismas vías por las que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación.

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01 junio 2016

Meditación sobre la Iglesia


Este libro pasa por ser uno de los pilares de la eclesiología actual, lo cual es curioso teniendo en cuenta su carácter más bien divulgativo, de ensayo podría decirse. En realidad, donde decimos eclesiología actual podríamos decir eclesiología a secas, ya que, como apunta Lubac, la iglesia no se ha parado a meditar sobre sí misma hasta prácticamente el siglo XX.

Se detiene Lubac en lo que él llama la doble naturaleza de la Iglesia, como elemento santificante y conjunto de los santificados, activa y pasiva por tanto. También dedica varias páginas a la diferencia entre creer en la Iglesia y creer en Dios: y una vez más no he logrado captar la significación de ese credere + in + acusativo, propio de Dios, que es mucho más, al parecer, que credere + acusativo, que se dice de la Iglesia y que es un mero asentir a su existencia. Supongo que es difícil de explicar a quien no sea consumado latinista. De momento me tengo que conformar con que credere in Deum lleva consigo una implicación personal, una vivencia de ese credere, que está ausente del otro credere sin preposición.

La de la Iglesia como cuerpo es otra de las ideas madre del volumen: se había publicado hacía poco la encíclica Mystici corporis de Pío XII y Lubac reflexiona ampliamente sobre este concepto, insistiendo en el papel de la Eucaristía como quien hace la Iglesia y a la vez es hecha por ella, según esa doble naturaleza a que nos referíamos. Hay un capítulo sobre la espinosa cuestión de "la Iglesia en medio del mundo", y más adelante encontramos los tonos más líricos (rozando lo empalagoso, quizá) cuando se refiere a la Iglesia Madre. Más afortunado en cuestión de estilo y apasionante me parece el último capítulo, dedicado a la Iglesia y María.

Para quien no le tenga miedo al pdf, el libro se encuentra en Mercaba, edición de Desclée de Brouwer, 1961

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29 mayo 2016

¿Si me hace gracia la presencia de la religión islámica en las escuelas?


 No.

Pues qué, ¿no se trataba de un derecho de los padres, la enseñanza de la religión?, ¿no era un atropello por parte del estado el hurtar ese derecho a las familias?...

Ahí está el dengue: el asunto me da la impresión de una jugada maquiavélica. Uno no puede quejarse ahora de la enseñanza del islam si ha piado por la enseñanza de la religión católica. De hecho, un Rafael Navarro Valls ha declarado ya que la decisión es totalmente laudable desde el punto de vista de la libertad religiosa. Pronto harán lo mismo, si no lo han hecho ya, las cabezas de la jerarquía católica. No hay más remedio.

Pero, como sabe cualquier persona informada, el islam tiene un componente de agresividad manifestado en bandas de fanáticos armados y en estados totalitarios donde la violación de derechos humanos so pretexto de religión es la norma. El laicismo que domina Europa lleva tiempo empeñado en demostrar que toda religión es peligrosa porque tiende al fanatismo. Normalizar la enseñanza del islam junto al cristianismo viene a equipararlos no solo legalmente sino, digamos, mentalmente. El paso de "las enormidades del islamismo" a "las atrocidades de la religión", en general, está abierto, y con él la futura proscripción de toda religión en la escuela. ¿Acaso no aparecía un Dios armado y ensangrentado en una portada de Charlie-Hebdo bajo el epígrafe "El culpable sigue suelto", en alusión al atentado sufrido por la publicación? ¿No se revelan esos laicistas como auténticos paladines del islam cada vez que se saca a la palestra la dimensión pública de lo religioso?

Por otro lado, la enseñanza del cristianismo no solo es cuestión de derechos y libertades. Es cuestión de educación cívica. Si los profesores de religión islámica van a enseñar el amor al prójimo por encima de razas, credos y demás diferencias; si van a enseñar que todos somos hijos de Dios y como tales iguales en dignidad e inviolables en nuestros derechos fundamentales, bienvenidos sean. Porque la moral cristiana supone un aporte fundamental para una sociedad abierta tal como hoy la entendemos.

Y esto me lleva a otro motivo de recelo. La asignatura de Religión, desde los años 70 para acá, viene siendo un monumental cachondeo que hace que los estudiantes abandonen el sistema sin tener de hecho la menor idea del credo y la moral católicas; un mariposeo lleno de murales, debates y audiovisuales en torno a esos valores etéreos (líquidos, que diría el otro) que conforman nuestra sociedad (igualdad, solidaridad, no violencia...) sin que sepamos darles fundamento. Mientras que, me temo, los profesores de islam no van a tener tanto complejo a la hora de hacer aprender el Corán de pe a pa. Fabricar un cóctel incendiario con lo que se enseñe en esas clases y lo que se difunde en los guetos y en las redes sociales viene a ser un juego de niños.

Así que no, no me hace gracia.


26 mayo 2016

Cardos virtuosos



[Nuestros compatriotas] rara vez piensan que se pueda ser justo con elegancia y amabilidad. De esa manera, inducidos por el espíritu de la contradicción, caen en el error de practicar las mejores virtudes con desabridas maneras.

En Goethe, Wilhelm Meister, libro segundo, capítulo sexto


 

18 mayo 2016

Rocky Sharpe & The Replays: "Rock-it-to Mars"


La segunda salida de Rocky Sharpe and The Replays (1980) estuvo marcada por cierto carácter conceptual, aunque muy engañoso, porque solo tenía de marciano el título del LP, el burlón Baile marciano (Martian hop) que cerraba el disco y quizá los trajes de fantasía que lucían en la portada, arrinconada ya la americana roja que les sirvió para identificarse con el estilo cincuentero.

En cuanto al sonido, nada de cambios, por fortuna para mí entonces: en su mayor parte, versiones de cosas doo-wop de los 50. Abre el disco un Buzz buzz buzz arreglado de un tipo que no conozco de nada, para seguir con el clásico Heartaches de los Marcels, prácticamente clavado; A teenager in love, que es de lo más recordado de Dion, y este sí que lo maquillan mucho más; Dream lover de Bobby Darin, interpretado a la voz solista por Helen Highwater (normalmente este papel se lo reserva Rocky); una pieza propia que no está mal, el lento The only one; The masquerade is over, cuyo título viene al pelo porque enmascara totalmente la versión original de un grupo de la época, única pieza en la que Eric Rondo es voz líder; para cerrar la primera cara con un animado You´re the one.

La segunda cara abre con Love bug, nuevo lavado de cara (pero solo: sin maquillaje que valga) de una canción de los 50. Sigue el clásico Little darlin´ (clásico pero que era de lo que menos me gustaba por entonces); un Mister Lonely agradable que no sé de dónde proviene (lo firman Andreoli / Poncia, ¿?); I will follow him, de lo más conocido del disco ("la tierra, la tierra, no tiene ya fronteras..."); otra cosa de Dion titulada Donna the prima donna, un poco latosa; luego la segunda de cosecha propia, Choo choo Valentine, al que salva el solo de guitarra; y el aludido Martian hop, que muchos llamarían una frikada. Me lo pasé pipa con todo.

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12 mayo 2016

Proyectos de pasado

...que todo aquel que atraviese el umbral de la Securitate o de cualquier otro organismo represivo análogo se diga a sí mismo con firmeza: desde este momento estoy muerto. Le está permitido consolarse: ¡Lástima de mi juventud y de mi vejez!, o: ¡ay de mi mujer, de mis hijos, ay de mí!, ¡ay de mi talento, o de mis bienes, o de mi poder!, ¡ay de mi amada!, ¡ay del vino que no voy a beber, de los libros que no voy a leer, de los paseos que no daré, de la música que no voy a escuchar!, etc., etc., etc. Pero hay algo que es seguro e irremediable: a partir de este momento soy un hombre muerto.

Recordaba estas palabras de Nicolae Steinhardt a medida que avanzaba con el volumen de Ana Blandiana, Proyectos de pasado, y las relacionaba con lo que había dicho yo a raíz de la muerte de García Márquez, es decir, que sus personajes me parecían estar muertos, no por mal construidos sino por arrastrar una vida irreal que no parecía humana. Es inevitable relacionar los relatos de Ana Blandiana con García Márquez, pero también con Kafka y en algún caso (como "La iglesia fantasma", con esa introducción que trata de dar visos de realidad a lo fantástico) con Poe. Lo que sucede es que Blandiana parece haber encontrado el lugar donde ese tipo de fabulaciones, que en los citados autores parecen caprichos o intuiciones de algo que se teme, tienen su suelo natural, adquieren visos de realidad, y ese suelo lo constituyen los regímenes comunistas. Las peores pesadillas o las alucinaciones más peregrinas se contemplan en esos espacios con la frialdad del cadáver o la desesperanza del enterrado en vida. Esos regímenes tienen, sí, el lamentable poder de acabar con la esperanza, que como dicen es lo último que se pierde.

Acabar con ella... o casi. De hecho, lo que caracteriza a los protagonistas de Ana Blandiana, frente a los Kafkas y los demás, es el reencuentro con lo que parecía perdido, llamémoslo la esperanza o lo espiritual o simplemente lo humano, mediante un destello de lo sobrenatural, que aparece bajo la forma de ensueños o de ángeles, como sucede en "Aves voladoras para el consumo", "El traje de ángel" o "Lo soñado". José Jiménez Lozano afirmaba en una reciente entrevista:

...aunque los grandes totalitarismos dieron pasos enormes en la liquidación de esa intimidad o recogimiento en “la sustancia de lo que es humano”, no pudieron abolirlo, precisamente por esto: los momentos de revivencias, sueños y pesares o esperanzas, la conversación, la confidencia y el momento de “in angulo cum libro” o el rinconcillo de leer y restañarse de los esquinazos del vivir, son la sustancia misma del vivir.

Lo que no deja de ser un buen resumen de la literatura de Ana Blandiana, al menos tal como la he entendido en estos Proyectos de pasado: ese pasado, esa historia humana individual que el socialismo se empeña en aniquilar puede reconstruirse mientras quede en el ser humano una mínima conciencia de su dignidad, como sucede con los protagonistas del relato que da título al volumen: robinsones en el Baragán cuya voluntad inquebrantable habría sido capaz, de no haber sido devueltos inopinadamente a casa, de haber creado una nueva célula vital en aquel desierto. Steinhardt sabía mucho de esto, como Armando Valladares, como el cardenal Van Thuan, y tantos otros. Y es significativo que el volumen se cierre con "La iglesia fantasma", la historia de esa iglesia a la que unos aldeanos trasladan a viva fuerza desde su emplazamiento original, ya que no les dejan construir una, y queda como una presencia misteriosa a través de los siglos. El nombre de la definitiva tabla de salvación parece claro.

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09 mayo 2016

Mortificación


Esa regulación voluntaria del propio confort no es nada comparada con el esfuerzo de un operador de televisión que lleva su instrumento de trabajo al hombro, o con el de un oyente obligado a escuchar a alguien pronunciar una conferencia mientras lucha contra el sueño, ni a quedarse encajonado durante una interminable comida entre dos interlocutores particularmente sosos, ni tampoco con las innegables [sic ¿por inacabables?] sesiones de gimnasio de los deportistas para mantenerse en forma en sus competiciones.



07 mayo 2016

Extraño






Preparan película sobre el Doctor Extraño, el parapsicólogo de los superhéroes, "señor de las artes místicas", decían en los viejos cómics: eso significaba que poseía poderes emanados de fuerzas sobrenaturales, y en último término de Vishanti, una cómica (involuntariamente) trinidad de entes que gobernaban todo ese mundillo invisible. Vamos, una especie de Harry Potter musculoso y con mallas. Antes de compartir campo de batalla con otros superhéroes, protagonizaba abracadabrantes historias  cortas que Vértice iba publicando en plan relleno de otras series, siempre contra el archienemigo Mordo: a veces tienen que pasar años para que te enteres de dónde sacaban los nombres estos benditos guionistas; cuando vi lo de Mordor en El señor de los anillos me resultó tan familiar como Aragorn, nombre de la montura del Caballero Negro que acompañó a los Defensores y a los Vengadores, mucho después de que Tolkien se lo asignara al hijo de Aratorn, señor de tal y de tal.


También Extraño llevaba capa. He tenido que ver a los superhéroes en películas para darme cuenta hasta qué punto era inútil esa prenda en unos tíos que tenían que batirse el cobre en los escenarios más increíbles y haciendo las acrobacias más asombrosas. Pues jamás se les enganchaban; pero en los tebeos quedaba de lo más natural.

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04 mayo 2016

"Grandes temas del oeste"


Sí, un subproducto de gasolinera, qué. No lo hacían tan mal estos de la Big Sound Orchestra, cuyo nombre aparecía solo en el interior y que seguramente se juntaban para grabar cosas como esta cobrando cuatro perras. Los títulos en riguroso castellano, pero con los autores perfectamente acreditados, como dicen en el mundillo. Por supuesto hay muchos temas de películas, algunas superconocidas: Solo ante el peligro, Las hojas verdes del verano (de El Álamo), Cómo se conquistó el oeste (traducción literal de lo que se tituló aquí La conquista del oeste), Oklahoma (O. K.)... Otras, canciones tradicionales como Hogar en la pradera (curioso: es el único título que ponen también en inglés y colocan el de la serie dulzona de televisión, House on the prairie, cuando la canción, que no tiene nada que ver con la serie, es Home on the range), Jesse James, El tren a colorado o Las calles de Laredo, que atribuyen sin fundamento a (Johnny, supongo) Cash. Y cierran con Mackie el Navaja [sic], que no sé qué tiene que ver con el oeste, pero en fin. Estos subproductos de gasolinera, tan divertidos.

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26 abril 2016

El africano


Todo aquel que ha vivido en África tiene que escribir sus memorias, obligatoriamente. No tengo el menor inconveniente en reconocer que es algo que marca, así como en decir que sería el último continente que elegiría como residencia. Bichos, calor, escasez de todo, uf. El africano es el propio autor, JMG Le Clézio, o su padre, que trabajaba en Nigeria como médico. Y si coges este libro a ratos y te dices que ya que lo has empezado lo vas a terminar porque tampoco es tan gordo, pues te puedes anotar un Le Clézio en tu curriculum, que es premio Nobel y viste mucho. En mi caso es el tercero, y desde luego no supera a Desierto ni tiene el atractivo de lo raro como El atestado. Sin embargo, la semblanza del padre es sobrecogedora y un ejemplo de lo que una guerra y unas condiciones duras de vida pueden hacer en el carácter de un hombre. Y se agradece que todo, los termiteros, los muebles de ébano, las murallas de adobe, las mariposas nocturnas, la sabana, "el estallido de la tierra roja", "todo ese calor, ese ardor, ese estremecimiento", esté reflejado con la vibración de lo vivido y sentido, y no con la neutralidad de una guía de viajes.

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24 abril 2016

Casi un sarcasmo marlowiano


–¡Le odio!
–No le dé vergüenza –dijo él.

Al pronto así me lo pareció. En efecto, puede ser la réplica de un cínico o de un santo. En el contexto de Bernanos (Bajo el sol de Satanás) es lo segundo, por supuesto. 



22 abril 2016

Caciques


La película Barbary Coast (Howard Hawks y William Wyler, 1933) nos muestra un San Francisco primitivo, embrionario, con calles en las que puede hundirse uno en el barro y una perenne niebla que hace más inhóspito el paraje. Un cacique encarnado por Edward G. Robinson impone allí un régimen de terror que no notan quienes se limitan a buscar oro y gastarlo en la ruleta, fraudulenta por supuesto. Sí lo notará el primero que se atreva a fundar un periódico.

No puedo evitar ver en este cacique el antecedente remoto del lobby gay, dueño hoy de San Francisco. En la película, la ciudadanía reacciona y el periódico se atreve por fin a lanzar noticias en libertad, aunque le cueste sangre. Es una de tantas producciones que muestran cómo la sociedad norteamericana conquistó sus libertades. La figura de Robinson, en medio de su prepotencia, resulta ridícula, con su vestuario floreado y su pendientito. Hoy la historia de los Estados Unidos parece desandar su camino, cuando los periódicos vuelven a lucir un bozal impuesto por tipejos ridículos con el poder de dar muerte civil a quienes osen contrariarles. No carecen de esbirros, algunos, como en la película, con toga y todo.


18 abril 2016

Vangelis: "Opera sauvage"


 

Creo que era música para una serie de televisión francesa. En todo caso quedó como una de las obras mayores de Vangelis. En su primera edición (de la que no he encontrado una imagen aceptable) aparecía con apellido y todo: Vangelis Papathanassiou

Poco sé yo decir de música electrónica: solo que viene bien de vez en cuando como alternativa al rock y al country. Merece la pena escuchar el disco completo, pero lo más conocido es Hymne y L´enfant. El primero fue elegido, con buen criterio, para la entrada de la tarta en una boda de un pariente mío, aunque si me preguntan yo habría escogido el Bluebird de James Last. En fin, la cinta acabó estropeándoseme un poco. Gracias a Spotify ahora la puedo recuperar, como todo.



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07 abril 2016

Cómo el mundo occidental perdió realmente a Dios


Todos sabemos que si el sexto y el noveno mandamientos fueran ahora mismo derogados por la Iglesia (en el supuesto de que pudiera hacerlo), la furia anticristiana decaería más que notablemente, aunque eso no supusiera un aumento del número de cristianos. La tesis central de este ensayo es que la pérdida del sentido de la familia precede al ateísmo y a la indiferencia frente a la religión en nuestro mundo, y no al revés como comúnmente se cree. Un mundo incapaz de concebir el matrimonio indisoluble y el valor de la familia numerosa deja de entender cosas como la paternidad de Dios o el amor de Jesucristo. Y en la medida, también, en que las iglesias cristianas dejan de lado el factor familia, colaboran en su propia caída.

Es un libro lleno de datos a favor de su tesis, por supuesto, pero, fuese primero el huevo o la gallina, al ciudadano le basta darse cuenta de que ambos fenómenos discurren paralelos. Y, siendo el agotamiento de la unidad familiar el preludio del fin del hombre, la conclusión se impone: seremos religiosos o no seremos. Mary Eberstadt concluye con unas "razones a favor del pesimismo" y unas "razones a favor del optimismo". Entre estas incluye el hecho cierto de que a la sociedad le resulta carísimo tanto el declive familiar como el religioso: "¿Le interesa a la sociedad favorecer la práctica religiosa? Solamente si le interesa favorecer la calidad de vida, la salud, la felicidad, la gestión de lo cotidiano, una menor delincuencia, menos depresión, y otros beneficios parecidos, asociados a la implicación religiosa". Claro que esta asociación, como dice un tal Charles Murray al que cita Eberstadt, es tan conocida por los sociólogos como obviada por los periódicos y los políticos.

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05 abril 2016

O tempora


Amado Alonso:

La pronunciación escénica, por un lado, acata el ideal artístico de la lengua; por otro, lo crea, recreándolo y vivificándolo; pero, en fin, ¿cuál es en sus detalles de pronunciación ese ideal artístico? Hace unos años vimos en Buenos Aires la compañía mexicana de María Teresa Montoya, que recorrió con éxito diversos escenarios de Sudamérica y de España. Aquellos actores mexicanos, cuando no representaban un papel regional, distinguían la ll y la y, no aspiraban las eses finales, practicaban una articulación de las vocales sin excesos de cerrazón o abertura y sin prolongarlas demasiado, y, lo que es más, distinguían la s de la c, z. Lola Membrives, argentina, directora de una compañía teatral que actúa alternativamente en España y en América, ha impuesto a sus actrices y actores, americanos y peninsulares, las mismas características.

("El ideal artístico de la lengua y la dicción en el teatro", en Materia y forma en poesía)

O tempora, sí. Ya se ve que por entonces no se hablaba de neocolonialismo y otras memeces producto de la susceptibilidad y del tú no eres mejor que yo.


03 abril 2016

Txorradas


Me alegro de que en Indiana prohíban abortar a los niños Down, pero me pregunto si eso implica que los que iban a nacer sanos podrán ser abortados. Porque, entonces, estamos en las mismas. Y otra cuestión chusca: se prohíbe el aborto por motivos de "raza, sexo, ascendencia o discapacidad". Raza... ¿es que puedes tener un hijo que no sea de tu misma raza? ¿O mezcla de las de ambos cónyuges, si el matrimonio es mixto? Salvo que se refieran a casos de cuernos, claro...

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¿Quién lo diría? Los neocomunistas españoles caminan hacia el nacional-mahometismo: cuotas para musulmanes en la policía, aplazamiento de la Selectividad para que no coincida con el Ramadán (ding dong)... Y, por supuesto, no a las procesiones para no ofender a los musulmanes. Sólo sorprenderá a quien se haya creído el cuento de la laicidad y no conozca las prioridades de esta izquierda, patentes en el caso Maestre: abajo los curas y arriba las faldas, que diría Eulogio López.

...

Que en los Estados Unidos hablen de bandas latinas para referirse a las que vienen del sur de Rio Grande tiene un pasar, sobre todo si lo dicen los orgullosos WASP, tan sajones, tan pálidos. Pero que lo repitamos aquí no hace más que dar cuenta de la cretinez que invade el lenguaje periodístico, esa que lleva a escribir pintxos para referirse a los que se consumen en los bares vascos junto con el... txikito, supongo. Si esas son bandas latinas, será porque nosotros somos fino-ugrios, kirguises o tuareg, digo yo.


02 abril 2016

The Brothers Four (sin título)


Toda recopilación de los Brothers Four había de incluir Greenfields y The green leaves of summer, a ser posible, como aquí, encabezando una cara cada una. El resto será una selección aleatoria del repertorio del grupo. La de esta cinta ("Grabación original"), del sello Nisu ("Caudal") y con los títulos en riguroso castellano, incluye entre lo más raro dos éxitos de Harry Belafonte, Banana boat y Jamaica farewell; un El Paso muy arregladito pero que no supera el de Marty Robbins, y la marcha The battle of New Orleans. El resto es más socorrido: If I had a hammer, 500 miles, Were have all the flowers gone... Me gustó descubrir We shall overcome, una de esas canciones para darse ánimos en la lucha por causas que de momento van más bien de culo.

Son grabaciones de los años 60, cuando cantaban a ritmo de camello con ciática y lucían esas trazas de los chicos más buenos de la universidad. Ya dije en otro lado que prefiero las versiones que hicieron en los primeros 80, con más vidilla*. En todo caso, las voces son impecables. Una especie de Trío Los Panchos del folk estadounidense. 

*Es posible que sean esas las que he enlazado. Ya no las distingo, oyendo sólo una.

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