24 febrero 2026

La bondad de Dios

D. Stephen Long es un teólogo metodista y por tanto no vamos a encontrar aquí un desarrollo de la Doctrina social de la Iglesia, entendiendo por Iglesia la católica romana, sino el personal punto de vista del autor, eso sí, ampliamente contrastado con otras muchas visiones del asunto, tanto católicas como de otras confesiones. Dije “entendiendo por Iglesia” y es que aquí el autor se refiere continuamente a la Iglesia tal como nosotros los católicos estamos acostumbrados a oírlo, pero cuidado, porque, sin duda, su idea de Iglesia es otra, ya sea el conjunto de las confesiones cristianas o la Iglesia escatológica, la de los elegidos cuyo número solo Dios conoce. Por el contexto, cabe optar por lo primero. Deduzco que entre los metodistas es normal hablar así, frente a los protestantes que se refieren a “las Iglesias”, identificadas con cada comunidad local. O puede que hable de la Iglesia como unidad de convivencia, como quien dice la nación o el municipio, cosa que también apoya el contexto. En cuestiones ecuménicas ando un poco en la inopia.

El asunto es “Teología, Iglesia y orden social”, tal como reza el subtítulo. Pero se parte de la idea del bien y del mal, de cómo seguimos “atrapados” en el bien, de cómo el bien nos sigue “fascinando” a pesar del “más allá” al que quiso llegar Nietzsche y a pesar del relativismo imperante. La primera parte del libro (la menos atractiva, creo) se dedica a criticar la idea kantiana de que el bien es un ente de razón que subsistiría más allá de la religión. Establecido que no hay más bien que la bondad de Dios, la segunda parte se dedica a pensar las relaciones entre la Iglesia y las comunidades naturales que él denomina en griego abriendo cada capítulo: oikos, ágora, polis: familia, patria chica, patria extensa. Long parece entender la Iglesia como una comunidad realmente actuante en la sociedad, a la que se debe prestar oído, cosa que parece normal en un país (los Estados Unidos) en que una gran parte de la población se sigue identificando con su confesión cristiana, pero lejos de la laicidad (aun sana) de que nos preciamos en Europa. De hecho, el argumentar con la ley natural, como solemos hacer por aquí los cristianos, le parece a Long contraproducente, puro kantismo, si lo he entendido bien, y puro colaboracionismo con el sistema capitalista, producto de aquel error de partida y del cual no deja el autor de dejar clara su desaprobación.

Lo que no dice el autor (o se me ha pasado) es cómo se haría realidad esa eclesiocracia respetando la libertad individual en un mundo donde convive todo tipo de creencias y no creencias: ah, pero es que este concepto, el de libertad, es también mirado con recelo por el autor como kantianamente aspirante a sustituir a Dios. Sin embargo, las enseñanzas de los últimos pontífices nos han enseñado a ver como compatibles el cristianismo y las libertades cívicas. Por eso, me quedo con la sana laicidad, al menos hasta ver un Occidente de plena cristiandad, hoy por hoy utópico. Pero me alegro de conocer otros puntos de vista sobre la cuestión, alejados también del tradicionalismo al uso, a pesar de lo abstruso (para mí y otros gañanes como yo) del ensayo de Long.

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20 febrero 2026

Más Steinhardt

…la fe en Dios me parece, en el pleno sentido de la palabra, el hecho más realista que puede existir: es la aceptación de la realidad y el abandono de las ilusiones. Por eso pide humildad; por eso la iglesia [sic] pone tanto énfasis en la humildad: no hay nada más difícil que renunciar a las fantasías. (Diario, p. 148)

…el consejo que lord Chesterfield le dio a su hijo: oirás muchos discursos bellos en la Cámara de los Comunes, algunos te harán cambiar de opinión, pero que ninguno cambie tu voto. (Diario, p. 153)

[Por supuesto, quien dice “oirás muchos discursos bellos en la Cámara… dice “leerás muchas informaciones bien contrastadas en los periódicos”]

Monseñor Hélder Câmara, arzobispo de la ciudad de Recife (también llamada Pernambuco), el cura “rojo”.

Se le aplica Mateo 24, 23-24:

“Entonces, si alguno os dice: ‘Mira, el Mesías está aquí o allí’, no lo creáis. Porque surgirán falsos mesías y falsos profetas y harán grandes señales y prodigios con el propósito de engañar, si fuera posible, aun a los mismos elegidos”.

Creo que este alto prelado con la flor roja en el ojal es culpable de ese pecado de cuya existencia estoy plenamente convencido: el pecado de la estupidez. (Diario, p. 566)

 


17 febrero 2026

Un par de datos sobre Salamanca 12 de octubre 36

Se organizó un gran alboroto. En medio de él Millán Astray lanzó un ¡muera la intelectualidad!, y a continuación uno de sus conocidos ¡viva la muerte! El alboroto se convirtió en conato de tumulto. Unamuno estuvo a punto de ser agredido. El propio Millán Astray, para protegerle, tuvo que indicarle que saliera del local dándole el brazo a la señora de Franco.

Diez días después, el 22 de octubre, se disponía el cese del Rector de la Universidad de Salamanca. Pero conforme a una regla que había de convertirse en costumbre a lo largo del régimen de Franco, de no inclinarse nunca, en caso de cualquier discordia, en favor de ninguna de las partes, se cesó también al general Millán Astray [como director de la oficina de prensa y propaganda].

En Así empezó…, de José Ignacio Escobar, capítulo X.

 


13 febrero 2026

“El vuelo onírico acabó en el Gulag”,

sentenciaba Vintila Horia a propósito de la deriva comunista del surrealismo francés. Esa deriva fue obra, según Stephen Koch, de Louis Aragon,

supervisado en todo momento por su esposa Elsa Triolet, quien, al igual que Koudachova y Moura Budberg, era otra “dama del Kremlin”.



11 febrero 2026

El fin de la inocencia

Aviso para amantes de la literatura: este libro habla más de los agentes estalinistas que de los “intelectuales”. Si buscabas saber cómo este, el otro, el de más allá, escritores, iban cayendo bajo la fascinación del comunismo gracias a los oficios de Willi Münzenberg, puedes quedar decepcionado. Stephen Koch nos narra más bien la odisea no solo de Münzenberg, sino de Otto Katz, Karl Rädek, Dimitrov y otros que operaron en Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos, junto con las vidas y milagros de periodistas o autores hoy poco recordados. De los de primera fila, destacan Gide, Hemingway, Dos Passos, Lillian Hellman y Dashiell Hammett como los más comprometidos, pero tampoco se nos cuenta su trayectoria ideológica sino más bien su cooperación con los agentes estalinianos.

El tiempo que abarca es desde el final de la primera guerra mundial hasta mediados de los años 30, cuando Münzenberg aparece muerto en un bosque suizo, probablemente asesinado en el contexto de las grandes purgas estalinianas. Asistimos a la creación de las organizaciones antifascistas, de los Frentes populares y de los congresos de escritores “por la libertad”, así como a la contumacia de unos seres que fueron capaces de orillar su “antifascismo” cuando la URSS y Alemania firman el tratado de no agresión o de confesar cualquier cosa cuando fueron llevados ante los “tribunales” del régimen. Y asistimos, sobre todo, a la inmensa capacidad de propaganda del aparato comunista, que consiguió que el caso Sacco y Vanzetti pareciera el summum de la injusticia universal mientras que en la propia URSS morían veinticinco mil presos políticos, estimación a la baja, en la construcción de un canal. Piensen en el caso Floyd o en lo de Minneapolis y luego en China, Irán y Venezuela y díganme si hemos cambiado tanto.

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07 febrero 2026

Steinhardt, de nuevo

Releo parcialmente el Diario de la felicidad. Anoto unas cuantas cositas.

Miles de demonios me corroen cuando veo que se confunde el cristianismo con la estupidez, con una especie de beatería boba y cobarde, una bondieuserie (es la expresión de tante Alice), como si la finalidad del cristianismo consistiera en que las fuerzas del mal se burlen del mundo y hagan posible la injusticia, puesto que, por definición, el cristianismo estaría condenado a la ceguera y a la paraplejia.

Después de haber conocido a Cristo te es difícil pecar, te da una vergüenza terrible.

[Aquí cabría matizar que conocer a Cristo no es simplemente tener nociones de religión cristiana sino estar acostumbrado al trato con Jesucristo).

De la frase de Arthur Miller [“Ninguna píldora puede volvernos inocentes”] se deduce también que la felicidad y la tranquilidad no las podemos crear nosotros solos, por vía material --y que nos vienen dadas desde arriba--.

Una prueba más de la existencia de Dios.


 


 

01 febrero 2026

Inmaduros

 Vaya usted poniendo cruces:

…hay algunos parámetros que pueden ayudar a distinguir a una persona con posibles rasgos de inmadurez: suele tomar las decisiones en función de su estado de ánimo, le cuesta ir a contracorriente, su humor es voluble, es muy susceptible, suele ser esclavo… de la opinión de los demás, tolera mal las frustraciones y tiende a culpar a los otros de sus fracasos, tiene reacciones caprichosas que no se corresponden con su edad, es impaciente, no sabe fijarse metas ni aplazar la recompensa, le cuesta renunciar a sus deseos inmediatos, tiende a ser el centro de atención, etcétera.

J. Mª Contreras, en Amor humano y vida cristiana, libro electrónico.



31 enero 2026

Este tipo de hombre cristiano

…que, si bien había respondido a las exigencias de la sociedad medieval, no respondía ya a las de la sociedad actual y se revelaba ineficaz. De ahí que la sociedad moderna tuviera que crear el tipo de hombre que necesitaba fuera del cristianismo.

(En El rostro del Resucitado, de Marie-Joseph Le Guillou, capítulo décimo segundo [sic])

De acuerdo con el hecho, pero no con las causas. Dice que esto fue así porque los siglos XVI y XVII se apartaron de la senda de Santo Tomás y volvieron a un agustinismo decadente. ¿Fueron “agustinistas decadentes” Melchor Cano, Domingo de Soto, Francisco Suárez y demás?



28 enero 2026

Sobre la vitalidad

Interesante esta precisión de Ángel Sánchez Rivero:

Cuando se llama antivital a una moral como la cristiana –lo mismo se podría decir del budismo o del estoicismo—es que se habla de una vitalidad puramente animal o de animales. No es extraño que Nietzsche hablase con delectación de la famosa bestia rubia. Pero esta vitalidad no es la humana. La vitalidad humana es la posibilidad de un estado de ánimo afirmativo, positivo, en el seno de una conciencia penetrante del destino humano […]. Lo humano es la expectativa, la anticipación. El hombre es movido no sólo por el instinto puro, sino también por su imaginación racional, puesta en ejercicio por el instinto. Es imposible volver al puro instinto.

(Citado por Gonzalo Sobejano, Nietzsche en España)



24 enero 2026

Así empezó...

José Ignacio Escobar, marqués de Valdeiglesias, formaba en el grupo de Acción española, que nunca aceptó la república como forma de gobierno y se mostró partidario de cualquier acto de fuerza para derribarla. En ese sentido, se oponía a la CEDA y a su posibilismo, y no deja de manifestarlo así el autor, que en su libro repudia siempre como colaboracionistas a Gil-Robles y los suyos. Era un sector monárquico tradicionalista que solo se diferenciaba del carlismo en la cuestión dinástica, pues eran partidarios de Alfonso XIII y don Juan. Como tales, apoyaron el Alzamiento en la esperanza de que restauraría la monarquía, como así fue, aunque luego ésta se orientara por otros derroteros. Don José Ignacio permaneció como procurador en Cortes hasta la reforma política, a la que votó negativamente, y su fidelidad a Franco, al contrario que Sáinz Rodríguez y algún otro de su grupo, no conoció fisuras.

El Así empezó de su libro es engañoso, puesto que nos cuenta no solo en comienzo de la guerra, sino todo su transcurso, siempre, por supuesto, desde su intervención en ella. Realizó gestiones en Berlín para conseguir armamento para Mola, fue capitán de requetés y se ocupó de la propaganda con escritos como el que nos cuela casi entero el su libro y recabando la colaboración de figuras intelectuales del momento simpatizantes con la causa. Dedica un amplio capítulo a la unificación de Falange y requetés en FET y de las JONS, de la que se muestra partidario, aunque le decepcionara la postergación que, según él, sufrió su propio grupo dentro del movimiento: hay que decir que, ahí, todos se sintieron postergados, pero era el predio a pagar por no echar a perder el movimiento a base de luchas partidistas. Llama la atención también el espacio que dedica a las andanzas de Agapito García Atadell, el socialista que asesinó y rapiñó en su propio beneficio hasta que, en trance de ejecución, manifestó un ejemplar arrepentimiento: “Muero como católico”, escribió a Indalecio Prieto. Los martirios empezaban a dar frutos…

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21 enero 2026

Iglesia y poder en España

Sin abusar de las dicotomías al uso (conservadores/progresistas…), Serrano Oceja ofrece una visión muy periodística del tema, relacionando, por ejemplo, la transición política con una cierta transición eclesial, que la Iglesia habría realizado previamente a la otra para acomodarse a las directrices del Vaticano II; o hablando del mayo (del 68) de la Iglesia, para significar los movimientos más o menos rebeldes que por entonces comenzaron a producirse. No es un reproche, al contrario: se agradece, por parte del profano, que nos vaya guiando un poco por la selva del mundo clerical, distinguiendo en el episcopado cordadas o constelaciones (las metáforas son del autor) que van siendo creadas en un momento dado en torno a una personalidad descollante: don Marcelo, Tarancón, Suquía

Aunque dedica más espacio a la primera parte del título (Iglesia, esto es, jerarquía eclesiástica) que a la segunda (el poder), el libro se ciñe a lo anunciado, de un modo no diré superficial (pues al fin y al cabo es un escrito más bien divulgativo), pero sí objetivo (cosa bastante difícil en esta materia) y sin estridencias ni sensacionalismos. Quizá sepa a poco a quienes hemos vivido justamente en ese período (“del Vaticano II a nuestros días”), sobre todo a medida que se acerca al 2000, que es el límite que se marca el autor. Para jóvenes interesados en el tema (pocos, pero los hay) es un título recomendable.

Algunas cositas que me han llamado la atención:

 

Querer lo que se debe, hacer lo que se puede. [Era la “divisa política de Alejandro Pidal y Mon, ministro de Fomento con Alfonso XII]

…reclama unas exigencias de perfección que estarían más justificadas si fueran acompañadas de una actitud igualmente exigente de perfección propia. [Rector de la Pontificia, refiriéndose a los alumnos en 1969, tiempo de rebeldías estudiantiles]

Suele ocurrir que, en la historia de la Iglesia en España, cuando hay un suceso no aclarado, se le atribuya la responsabilidad al Opus Dei.

Lo que no puedo admitir es que quienes antes se quejaban de las relaciones entre la Iglesia y el régimen del generalísimo, se pasen ahora la vida en reuniones ocultas de obispos, vicarios, protovicarios, teólogos y moralistas, con ministros, subsecretarios, directores generales y expertos de la política para lograr también consensos y pactos, a espaldas de otros obispos de los sacerdotes y del pueblo católico. [D. Marcelo González al nuncio Dadaglio]

Seleccionar mejor a los futuros obispos. Es muy necesario, Santo Padre. Más fieles en la doctrina, en la disciplina, en las exigencias de la vida sobrenatural. ¿Por qué ha de haber una oposición sistemática a que sea nombrado obispo algún sacerdote del Opus Dei, cuando en el orden religioso están haciendo una labor espléndida? No pertenezco a esta Asociación, pero les conozco y les estimo. [De nuevo D. Marcelo, a Juan Pablo II]

Dedicado también [monseñor Omella] a acompañar a personas con heridas por su experiencia de Iglesia, en particular a la defensa de los exmiembros [sic] del Opus Dei

compleja digestión del Concilio. [Expresión afortunada del autor, referida a la “época de la confusión"].

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11 enero 2026

La alegoría del amor

Se trata de una serie de estudios unidos por el tema común de la alegoría y no solo acerca del amor. C. S. Lewis analiza pormenorizadamente el Roman de la Rose, los poemas de Chaucer, de Spenser (La reina de las hadas) y otros autores menos conocidos por aquí. Por supuesto, de autores españoles ni pum. ¿Mena, Santillana, Arciqué?, ¿de qué me está usted hablando, sir? Emprendí ilusionado su lectura pensando que se trataba de una tesis acerca del amor cortés, quizá relacionada con su teoría sobre “los cuatro amores”, pero no. El amor cortés está presente a lo largo de toda la obra y el capítulo primero se dedica a los trovadores, pero no avanza nada nuevo en torno al tema. Solo enfatiza que el amor (eros) llegó a convertirse en una religión alternativa en una sociedad donde el matrimonio se contraía por interés. El resto de los capítulos, insisto, es de una minuciosidad extrema y supone en el interlocutor un conocimiento más que superficial del tema tratado. El estilo es como el traje de un gentleman, pulido, discreto, impecable, muchas veces cercano a la ironía sin incurrir en ella. Lo que, desde luego, hace que los gañanes perdamos mucho en la lectura.

08 enero 2026

Bloc de otoño

Es un libro que contiene poemas escritos entre 2013 y 2017. La tónica es la de otros libros de LuisAlberto de Cuenca, en lo poco que le conozco: culturalismo, culto a Eros, visión desdramatizada e irónica de la vida. También, como de costumbre, poemas breves, muchos inspirados en los clásicos (Variación sobre un tema de Catulo, de Alcmán, de Safo…). Alusiones frecuentes a la vida cotidiana, cierto prosaísmo que, si lo miras bien, no es tal pues se halla servido en perfectas formas clásicas (endecasílabos, alejandrinos). Como ilustración, valga una recopilación de primeras palabras, sin referencia a límite de verso.

Desde que tú te fuiste, ya no pace en hartura el ganado, nunca llueve, la tierra no da frutos.

De las mitologías que inventaron los hombres para embrollar las cosas, prefiero la germánica.

Tiene Rusia el añejo sabor de la madera del inhóspito bosque del medievo.

Soñé con Paco Rico la pasada noche, precisamente la de Reyes.

Eres un tipo que anda siempre poniendo pegas al destino, echando un pulso a los fantasmas, a las brujas y a los vampiros.

Me es imposible concebir el mundo si no es con tu dibujo, con tu trazo, con la magia de tu imaginación.

Mi alma es un libro abierto para ti.

Otra vez ese niño insoportable, Eros, me apunta con su flecha y da en el blanco.

Cinco gatos en casa y tres maridos a tus espaldas: un buen historial.

Pronto olvidarás todo. Pronto te olvidarán. Nuestra materia prima es el olvido.

Me parece que el tiempo que no paso contigo se mide solo en evos.

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04 enero 2026

Ramuncho

Su madre se llama Franchita y su novia Graciosa. Él vive en medio de ásperas montañas y habla una misteriosa lengua milenaria. Es un recio contrabandista y un pelotari consumado, y por la noche salta la tapia de la casa de su novia para pasar largos ratos en su compañía, en el banco de piedra del jardincillo. Pero cuando se va al servicio militar, la madre de ella, que se opone a la relación por ser él hijo ilegítimo, va y la mete en un convento…

Pierre Loti escribía en un tiempo en que una narración con semejantes elementos podía leerse sin provocar carcajadas o erupciones cutáneas. Se entiende que Emilia Pardo Bazán, en el prólogo, saque a colación el Pablo y Virginia de Saint-Pierre, cosa que me chocó hablando de un hombre a quien tenía por una especie de Conrad o de Baroja. En todo caso, Loti salva los muebles gracias a que sabe qué hacer con una pluma. Las dichosas montañas y los atardeceres, los sencillos lugareños y la remota lengua vasca vienen servidos con una estupenda prosa a lo Pereda que resulta más interesante que la propia historia.

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02 enero 2026

El precio era alto

La editorial Eterna cadencia recoge los cuentos de Francis Scott Fitzgerald que habían sido reunidos previamente por Bruguera en la colección Libro amigo, en dos tomos. Son piezas publicadas en el Saturday evening post y otras revistas de la época. Piezas de gran calidad, muchas veces con finales sorprendentes que no lo serían tanto si uno fuese lo suficientemente sagaz como para inferirlos de los datos que previamente se nos ofrecen. Los protagonistas pertenecen a esa clase media adinerada que suele poblar las obras de este autor, siempre en medio de cócteles y música de jazz, y los conflictos pertenecen a la esfera, digamos, sentimental o familiar: matrimonios en crisis, novias que se van o son sustituidas, flechazos inoportunos…, muchas veces resueltos, es justo decirlo, por la vía de la sensatez. De hecho, si en los cuentos de Flannery O´Connor siempre hay, dicen, un golpe de gracia divina que decide el desenlace, aquí el protagonista suele recibir como una moción que lo dispone a la salida menos fácil pero más responsable y que lo aleja de la frivolidad propia del ambiente, esos locos años veinte a los que puso fin la gran depresión.

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30 diciembre 2025

Por donde van las águilas

Andrés Trapiello, el gran defensor de las causas perdidas, es nada sorprendentemente el compilador de esta antología de Leopoldo Panero, una de las víctimas más tempranas, en el ámbito cultural, de la histeria antifranquista desatada hace ya cincuenta años. Me encuentro con un autor muy machadiano, cantor del paisaje desde la melancolía (“Hoy escucho al pasar junto a tu hondura mi propio corazón, mi furia triste…”, ¿cómo no recordar los “Campos de Soria”?), un paisaje en el que se derraman las propias emociones. Como Machado, Panero prefiere también las formas clásicas: sonetos, sí, como era usual en su generación, pero también tercetos, silvas, romances. Como él, más que él en realidad, pulsa con frecuencia la nota religiosa, en tono de contrición (“Por haberte perdido, por haberte encontrado…”) o de exaltación de lo creado (“Palabra vehemente de las cosas inanimadas… transparentes de Dios”); y la familiar, con poemas a los hijos o a la madre. Hay algunos poemas extensos, como el dedicado a la catedral de Astorga, en endecasílabos blancos, o el Canto personal, en tercetos, del que solo se reproduce un fragmento.

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27 diciembre 2025

Cuestión de lenguaje

…hay algo que es un desafío grande, pero también alegre, para la Iglesia: cómo readquirir y reentusiasmarse con su lenguaje específico. En las últimas décadas, la Iglesia católica ha tenido la sensación de que el mundo ha estado huyendo de ella. Y no ha parado de correr intentando alcanzarlo y aprendiendo a hablar como habla él y a usar los signos que él usa y a meterse en Tik tok e Instagram. Mientras sigamos así, simplemente nos estaremos condenando a la irrelevancia, porque siempre vamos a estar al menos diez pasos por detrás de todos los demás. Pero si hablamos nuestro propio lenguaje, si hablamos el lenguaje de la Escritura, el lenguaje de la liturgia, el lenguaje de los sacramentos, podemos decir cosas asombrosamente frescas, originales y hermosas. Y la gente sí las escucha.

Eric Varden, obispo de Trondheim, Noruega, en Aceprensa, diciembre 2025



26 diciembre 2025

El eclipse del padre

Es un libro heterogéneo: uno piensa encontrarse con un análisis de la crisis de identidad de los padres, y algo de eso hay en las primeras partes. Cordes pasa revista a las consecuencias de las actuales leyes que protegen en demasía a la madre y abandonan al padre, y al hecho de que los adolescentes desconocen esa figura, cada vez más ausente por divorcio o por asimilación de los propios padres al rol femenino. El acercamiento de los jóvenes a las extremas derechas europeas tiene, según Cordes, el sentido de reivindicar una masculinidad que ellos no entienden muy bien y reducen a “lo que no es femenino”, con predominio de las actitudes violentas.

Sin embargo, luego el autor pasa a analizar dos diferentes modelos de la figura paterna, uno representado por el padre de san Francisco de Asís y otro por el patriarca Abraham: el primero, posesivo; el segundo, desprendido en aras (qué bien dicho aquí) de la voluntad de Dios. No entiendo muy bien cómo liga todo esto con lo anterior y me parece más bien un pegote, aunque no carezca de interés. Me habían recomendado el libro como un hito en el estudio de la cuestión que de hecho se enuncia en el título, pero me deja bastante que desear.

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25 diciembre 2025

Las sevillanas del gallo

 En la Misa del Gallo 
--al consagrarse--,
lo mismo que en Belén, 
el Niño nace.
¡Mira qué cosa: 
igual que en el Portal,
aquí y ahora!


Los bebés cual ovejas
por cómo balan.
Los niños son cabritas
porque no paran.
Yo soy el Rey Mago
porque estoy viejo y
por el lumbago.


Se llama la del Gallo 
porque María
dijo en la Anunciación 
que "sí" en seguida.
En Nazareth
no esperó ni a que el gallo
cante una vez.


Por eso cuando cante 
el gallo al alba
ya estaremos durmiendo 
bajo las mantas.
Duermen felices 
los que a Dios dicen "sí"
como la Virgen.


Enrique García-Máiquez





14 diciembre 2025

Rosales

 La libertad se encuentra siempre condicionada por su propio ejercicio.

Cervantes y la libertad, p. 62

Vamos, que lo que hagas en uso de tu libertad te puede hacer más libre, o menos.