11 enero 2026
La alegoría del amor
Se trata de una serie de estudios unidos por el tema común
de la alegoría y no solo acerca del amor. C.
S. Lewis analiza pormenorizadamente el Roman de la Rose, los poemas de Chaucer,
de Spenser (La reina de las hadas) y otros autores menos conocidos por aquí.
Por supuesto, de autores españoles ni pum. ¿Mena, Santillana,
Arciqué?, ¿de qué me está usted hablando, sir? Emprendí ilusionado su lectura
pensando que se trataba de una tesis acerca del amor cortés, quizá relacionada
con su teoría sobre “los cuatro amores”, pero no. El amor cortés está presente
a lo largo de toda la obra y el capítulo primero se dedica a los trovadores,
pero no avanza nada nuevo en torno al tema. Solo enfatiza que el amor (eros)
llegó a convertirse en una religión alternativa en una sociedad donde el
matrimonio se contraía por interés. El resto de los capítulos, insisto, es de
una minuciosidad extrema y supone en el interlocutor un conocimiento más que
superficial del tema tratado. El estilo es como el traje de un gentleman, pulido, discreto, impecable,
muchas veces cercano a la ironía sin incurrir en ella. Lo que, desde luego,
hace que los gañanes perdamos mucho en la lectura.