13 febrero 2026

“El vuelo onírico acabó en el Gulag”,

sentenciaba Vintila Horia a propósito de la deriva comunista del surrealismo francés. Esa deriva fue obra, según Stephen Koch, de Louis Aragon,

supervisado en todo momento por su esposa Elsa Triolet, quien, al igual que Koudachova y Moura Budberg, era otra “dama del Kremlin”.