23 junio 2010

Humanismo integral


Al contrario que otros pensadores cristianos de nuestro tiempo, Jacques Maritain no renunció al concepto de cristiandad. Pero tuvo la habilidad de aplicarle una noción de Santo Tomás (no sé si también de Aristóteles) capaz de dar mucho juego: la de la analogía. Es lícito aspirar a una nueva cristiandad, sí, pero no igual a la que hubo (y que Maritain identifica, por comodidad, con el Sacro Imperio romano-germánico), sino análoga.

Significa esto que Cristo seguirá inspirando la actuación de gobernantes y gobernados, pero no a través de un poder político que tenga como competencia el servicio a la Verdad, sino de la conducta personal de cada cristiano. Esto en plan sumario. Luego Maritain se lanza a diseñar algunos rasgos de esa futura cristiandad, en lo que es la parte más discutible del libro. En efecto, el autor atisba el concepto de laicidad que hoy conocemos pero no llega, creo, a asumir todas sus implicaciones. Pues una de ellas es, justamente, que la polis sea organizada con arreglo al libre discurrir de cada cual, sin directrices concretas emanadas de la Iglesia en todo lo ajeno al Catecismo.

Nota redactada en diciembre del 2009

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22 junio 2010

Interesante distingo

Su producción tendía no al realismo, sino a la verdad.

(Erich Auerbach, en Mímesis, hablando de Homero)

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21 junio 2010

Cómo se titula la película

La Democracia Cristiana holandesa ha entregado el gobierno a la izquierda por no querer entenderse con un partido hostil a la inmigración. Faltaría más, oigh, usted me confunde, caballero. Qué ejemplo de virtud, señores.

El PNV era también, creo, un partido democristiano. No sé si sus escindidos, Eusko Alkartasuna, conservan la etiqueta, pero en todo caso van de demócratas y algunos son muy cristianos. Estos, en cambio, no tienen empacho en hacer causa común con Batasuna, esencia la más acabada de lo totalitario en esta piel de toro. Pero de izquierdas.

Democracia Cristiana: la historia de su vida.

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18 junio 2010

El arte de la ficción


David Lodge escribió esta serie de artículos como secuela de otra que alguien había publicado sobre el arte de hacer poesía, en el mismo periódico. No sé si este los reunió después en libro. Lodge sí lo hizo y le salió esto, que no está mal. Por lo menos, por lo menos, tiene el mérito de despertarte el apetito para leer a los clásicos ingleses. Sí, porque la cosa es que cada capítulo (o artículo) lo dedica Lodge a una cuestión relacionada con el arte de narrar: el punto de vista, el comienzo, el final, el tratamiento del tiempo, el lenguaje coloquial en la novela, etc. etc., y cada uno de ellos lo ilustra con trozos de algún clásico en lengua inglesa: James, Austen, Sterne, Conrad... y él mismo, cosa que es la que más me molesta del libro porque no he leído nada suyo ni tengo intención de leerlo, pero supongo que es cuestión de supervivencia, para él, digo. Tampoco vayan a creer que él se considera un clásico, pues también incluye ejemplos de algún que otro contemporáneo. En fin, sin ser, ni de lejos, la gran obra de referencia sobre el asunto, resulta instructiva.

Nota redactada en octubre del 2009

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17 junio 2010

"Con el fútbol, Franco logró el reconocimiento internacional de España"

Aunque no se lo crean, hay quien sigue escribiendo estas cosas sin temblarle la mano.

Hacia el año 1948, con el comunismo en expansión, las potencias occidentales discutían la conveniencia de mantener a Franco o de moverle la silla en favor de una monarquía democrática. En el pliego de conclusiones enviado a Harry Truman por el embajador norteamericano ante la Santa Sede, Myron Taylor, tras un encuentro con Pío XII, se recoge:

He dicho a Su Santidad que los miembros del partido realista español que he conocido y que son devotos de la monarquía, no creen que sea el momento oportuno para llevar a cabo un esfuerzo de restauración de la misma monarquía [...] Su Santidad está de acuerdo. En conclusión sobre este problema, parece que, con el peligro inminente, como alguno cree, de una conflagración general en Europa, el ejercicio de una presión sobre Franco a favor de la restauración de la monarquía puede ser aplazado [...] No se debe cambiar a Franco por un hombre de poco espíritu y poca fuerza.*

El fútbol...


*Ennio di Nolfo, Vaticano e Stati Uniti, 1939-1952

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16 junio 2010

Sentimentales

La parrafada de Bernanos, traída aquí el otro día, sobre los sacerdotes mediocres, iba a cuento de un amigo del protagonista que colgó los hábitos por una mujer. Y continúa nuestro hombre:

No me refiero al mal sacerdote. O mejor dicho, el sacerdote mediocre no es el malo. El otro es un monstruo. La monstruosidad escapa a toda medida común. ¿Quién puede adivinar los designios de Dios sobre un monstruo? [...] Estoy seguro de que mi desgraciado amigo no merece el calificativo de mal sacerdote. Supongo incluso que está sinceramente unido a su compañera, pues cuando le conocí era ya bastante sentimental. El sacerdote mediocre, ¡ay!, lo es casi siempre. ¿Será menos peligroso para nosotros el vicio que cierta insulsez? Se dan casos de reblandecimiento del cerebro. El reblandecimiento del corazón es mucho peor...

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14 junio 2010

La Generación del 98


Efectivamente, Castilla es, ante todo, cielo, cielo abierto y cambiante. A unos los deprime y a otros les inspira páginas inmortales, pero a nadie deja indiferente, esto parece claro; tampoco a Pedro Laín Entralgo, que, sabedor de sus dotes con la pluma, no resiste la tentación de echar su cuarto a espadas, al final de su ensayo, recogiendo sus propias impresiones de la Meseta: "ahora es el cielo protagonista del paisaje, y la tierra... se limita a la servidumbre de darle silueta y marco". Leyendo páginas así se comprende el lugar que han reservado a Laín los libros de texto. La altura la mantiene a lo largo del extenso tomo y, aunque en ocasiones resulte algo engolado para el gusto de hoy, no deja de ser una delicia. Y lo curioso es que no abandona la apariencia de una argumentación, hasta el punto de que se permite terminar con un "quod erat demonstrandum". Lo abrumador de las citas coopera también para dejarnos la impresión de que, en efecto, el investigador ha demostrado con creces una tesis: la existencia de la Generación del 98. Uno termina convencido, sí, de que fue Pedro Laín el inventor del "mito del 98", por más que fuese Azorín quien le diera el nombre. Mucho se ha afanado después la crítica para desmontar ese mito; se ha afanado con insistencia sospechosa. Y es que la cuestión tiene fuertes implicaciones ideológicas: ¿qué puede surgir en la vida política española con apoyo en ese mito? Esa es toda la almendra de la polémica.

Nota redactada en abril del 2001

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11 junio 2010

Cordón umbilical

Dice Cercas el de Salamina que la derecha debería cortar el cordón umbilical con el franquismo. Me pregunto quién es aquí el que sigue ligado a un útero indeseable. Aún estoy por oír que un político socialista se refiera con desdén a Largo Caballero o con horror a las chekas del 36, o que aluda al Frente Popular como paradigma de lo que no debió ser; cosas que hace a cada paso la derecha con el régimen anterior.

Por otro lado, no veo por qué la derecha debería avergonzarse del franquismo. Fue el franquismo quien creó las condiciones de libertad y prosperidad necesarias para que el régimen actual fuese una realidad, y lo fuese sin grandes traumas, a partir de la derrota del totalitarismo en 1936.

Pero, de hecho, fue eso, cortar el cordón umbilical con el franquismo, lo que hizo la derecha desde la propia muerte de Franco, con la ley para la reforma política y las ulteriores elecciones que desembocaron, por sorpresa, en la Constitución. Unas cortes nacidas de las Leyes Fundamentales dieron a luz, por birlibirloque, un nuevo régimen.

Lo llamaron el harakiri. A veces tengo la impresión de que la izquierda no ha intentado ni siquiera un lifting.

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10 junio 2010

Pagamos cara, muy cara,

la dignidad sobrenatural de nuestra vocación. ¡Está siempre tan cerca lo ridículo de lo sublime! Y el mundo, tan indulgente de ordinario con los ridículos, odia el nuestro instintivamente. La necedad femenina es ya muy irritante, la necedad clerical lo es aún más que la femenina, de la que parece a veces un misterioso vástago. El alejamiento que tantas gentes sienten hacia el sacerdote y su antipatía profunda son cosas que no se explican sólo, como quiere hacerse creer, por la rebelión más o menos consciente de los apetitos contra la Ley y quienes la encarnan... ¿A qué negarlo? Para experimentar un sentimiento de repulsión ante la fealdad, no es necesario tener una idea muy clara de la belleza. Y el sacerdote mediocre encarna la fealdad.

Narrador y protagonista de Diario de un cura rural, de Georges Bernanos



09 junio 2010

Las bostonianas

Y al final nos quedamos sin saber lo que opina Henry James sobre el feminismo. Dado el afán de tantos novelistas por adoctrinar, me parece un mérito. Iba a decir novelistas actuales, pero no, claro. Esto del novelista adoctrinador viene de antiguo, que se lo digan a Galdós o a Pereda. Bien, el caso es que, en una novela cuyo tema central es el feminismo, resulta difícil no implicarse. Pero aquí tenemos a Henry James, siempre penetrando hasta la médula de los pensamientos de sus criaturas y siempre distanciado por igual de todas ellas.

¿Dije el tema central? Bueno, lo es en apariencia, claro. El auténtico motor de la trama es la lucha entre Olive Chancellor y Basil Ransom por Verena. Hay algo más que entusiasmo ideológico en Olive por su amiga, eso lo vería un ciego, y sin embargo no se puede dejar de admirar, tampoco, la finura con que James evita hasta la más fugaz mención de un amor lésbico. Al final, el chico se lleva a la chica, pero James no nos decepciona ni en el desenlace: su distanciamiento a ultranza impide incluso un final completamente feliz: sólo nos da un realista sí, pero, un quién sabe...

Nota rdactada en febrero del 2008

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08 junio 2010

Pataleta


Lo de la destrucción del Valle de los Caídos no deja de ser como una quema en efigie, o en huesos, de las que se han aplicado en algunos tiempos y lugares, en plan póstumo y ejemplar, a aquellos herejes o enemigos del Estado que se murieron de rositas o que se largaron a tiempo. Exhumar los huesos del caudillo y ponerlos en una hoguera, o colocar una foto suya en un banquillo y condenarla, sería excesivo incluso para el socialismo zapateriano. En lugar de eso, resulta sencillo tomarla con el simbólico monumento.En español castizo, se llama pataleta. Lo malo de esta es que se va a convertir en memorial de agravios lo que era homenaje y oración. Dicen que un tonto estropeó un pueblo. Qué no podrán hacer una porción de necios con cartera.
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07 junio 2010

Milagros


...los milagros nunca conturbarán al realista. No son los milagros los que inclinan al realista hacia la fe. El verdadero realista, si no es un creyente, siempre encontrará en sí fuerza y capacidad para no creer ni en el milagro, y si este se le presenta como hecho incontestable, el incrédulo preferirá no creer a sus sentidos que admitir el hecho. Si llega a admitirlo, lo hará como si se tratara de un hecho natural, aunque desconocido de él hasta entonces. En el realista, la fe no nace del milagro, sino el milagro nace de la fe. Si el realista llega a creer, por su realismo ha de admitir también sin falta, precisamente, el milagro. Santo Tomás apóstol declaró que no creería mientras no viera, y cuando hubo visto, exclamó: "Señor mío y Dios mío!" ¿Fue el milagro lo que le obligó a creer? Lo más probable es que no, y si creyó fue tan solo porque deseaba creer y, quizá, creía ya por entero, en lo más recóndito de su ser, incluso cuando pronunció las palabras: "No creeré mientras no vea."


Fiódor M. Dostoievski, Los hermanos Karamázov

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04 junio 2010

Cuentos (E. T. A. Hoffmann)


Dice Berta Bías Mahou, en el prólogo a esta edición, que Hoffmann, desdeñado en su tiempo, influyó considerablemente en Poe, Baudelaire y muchos otros, pero no cita a Bécquer. No sé si Gustavo leyó a Hoffmann, pero las semejanzas son indudables, sobre todo en lo que respecta a esa intuición de un mundo sobrenatural que late de algún modo en nuestra realidad, y que sólo algunos espíritus privilegiados, los poetas, logran penetrar. El estudiante Anselmo se convierte en poeta tras haber tomado contacto con el cosmos en que viven Serpentina y su padre, la salamandra, de profesión archivero en la dimensión de nuestra existencia cotidiana. Y si en Bécquer es la mujer el ser preparado, por disposición natural, para captar la poesía, Hoffmann parece trasladar esa facultad a los niños. "Germánico" llamaban a Bécquer, y como una confirmación, nos aparece el hecho de que los mejores inventores de cuentos de hadas han sido los alemanes y nórdicos. Al cuento aludido, "El puchero de oro", le sigue en esta edición "Cascanueces y el rey de los ratones", la narración que inspiró a Chaikovski y protagonizada por una niña visionaria, y despojamos aquí a este adjetivo de todo otro matiz que no sea el de percibir más realidad que los otros mortales. Los muertos forman también parte del mundo de Hoffmann, como compañeros habituales, complementarios nuestros, y así lo vemos en "El caballero Gluck", como lo veremos en la Otra vuelta de tuerca de Henry James, y también su misteriosa presencia se deja notar en los cuentos que cierran esta edición [Colección Austral, no recuerdo el año], "Don Juan" y "El consejero Krespel".

Nota redactada en enero del 2001.
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03 junio 2010

De dictadura y democracia


"Me alegro de que me haga esta pregunta"

El texto de Maeztu contiene, sin duda, una referencia positiva a la dictadura y una negativa a la democracia. Pero en modo alguno una apuesta global por la una y contra la otra. Creo que Maeztu trataba de dar una razón del surgimiento de las dictaduras, que no fuera el mero afán de poder; y, a la vez, negar para la democracia una motivación siempre altruista. Es puro realismo antropológico.

Nuestra historia reciente ha dado una visión bastante simplista de estos conceptos. La razón estuvo en el empeño, por parte de quienes hicieron la transición, de justificar el nuevo régimen ante un pueblo que, en general, se sentía bastante a gusto con el anterior. La democracia y los demócratas eran el bien; la dictadura y los dictadores, el mal, sin paliativos. De ahí, entre otras cosas, la alegría con que muchos se dedicaron a toda clase de trapicheos una vez que se vieron con el título de demócratas en la frente. Pero eso es otra historia.

Maeztu está lejos de esas dicotomías. Todo su libro es, desde luego, un rechazo de lo que hoy entendemos por democracia. No quería para los pueblos americanos algo que, desde su punto de vista, es ajeno al espíritu de España (y que en aquel momento atravesaba una crisis que parecía irreversible). Pero torcería el gesto si a todo lo demás lo rotulasen, sin más, como dictadura. Creo que nunca llegó a formular una teoría política, pero estaba convencido de que había una manera tradicional y española de hacer las cosas. Fue la que intentó luego el régimen salido de la guerra civil. Con qué fortuna, eso él ya no pudo decirlo.

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02 junio 2010

Mutatis mutandis...

Nada ha sido más funesto a los pueblos de la Hispanidad que su concepto del Estado como un derecho a recaudar contribuciones y a repartir destinos. Desde luego, puede decirse que se debe a ese concepto la división de la Hispanidad en una veintena de Estados. De esta manera se dispone de otras tantas Presidencias, Ministerios, Cuerpos Legisladores y "funcionarios de todas clases", que es la definición que ha dado el humorismo de la nueva República española. Cuando Cuba era colonia nuestra, su presupuesto total era de unos veintitrés millones de pesos, diez de los cuales se los llevaban los intereses de su especial deuda, y otros diez el ejército y marina, quedando apenas tres para los servicios civiles de la isla. Al hacerse independiente, cargó la metrópoli con el servicio de la deuda y con los gastos militares. El presupuesto de tres millones no tardó en rebasar la centena. Después ha bajado, a causa de la crisis, pero hubo momento en que todos los cubanos parecían nacer con su credencial debajo del sobaco. Las dictaduras surgen en América por la necesidad de poner coto al incremento de los gastos públicos. Las democracias, en cambio, nacen del ansia, no menos imperiosa, de dar a todo el mundo empleos del Gobierno.

Ramiro de Maeztu, Defensa de la Hispanidad

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31 mayo 2010

La casa de los siete tejados


Lo que más me sorprende de Nathaniel Hawthorne (al menos, en esta novela) es el cinismo con que trata a sus personajes al tiempo que los pinta (los esculpe, casi) tan primorosamente. Lo normal es que un novelista que crea caracteres profundos se encariñe con ellos, sean buenos o malos, y que un creador de títeres de cachiporra los trate así, a porrazos. Sin embargo, en uno de los episodios más dramáticos de La casa..., aquel en que Clifford descubre muerto al juez Pyncheon y le acomete un muy razonable pánico, hasta el punto de que Hepzibah y él sólo saben vagar sin rumbo, en ese momento Hawthorne se permite una audaz elipsis (nunca nos dice directamente que Pyncheon ha muerto) y una ironía sangrante dirigida a su propio personaje, cadáver en la silla.

Pero no deja de ser también una especie de broma el que esta gran novela psicológica venga envuelta en un formato de novela gótica o folletín. Cuando te acercas esperando encontrar algo de eso, te extrañas de lo que tarda en arrancar, al tiempo que te va seduciendo el arte del autor, hasta que caes en la cuenta de que a Hawthorne no le interesa arrancar nada sino trazar una excepcional pintura de almas.

Nota redactada en noviembre del 2009


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28 mayo 2010

Cómo cambian los tiempos, Venancio

En el Congreso [de jóvenes de Acción Católica] nos encontramos con la oposición manifiesta de varias naciones y con una maniobra dirigida a excluir a España del bureau internacional. Las naciones que más se distinguieron en ello fueron Francia, Bélgica e Inglaterra.

[...] Lo que más daño me hizo de esta oposición fue que no se trataba exclusivamente de una cosa política, sino más bien de una cuestión doctrinal. No entienden nuestra posición católica, e incluso el Estado católico les parece contrario a la libertad y a la democracia, lo cual es más terrible en el aspecto religioso.

Pero tampoco será esto un secreto para usted que conoce las corrientes de muchos intelectuales católicos, particularmente en Francia. Por cierto que el Papa en el discurso que pronunció en la audiencia concedida a los miembros del Congreso hizo una alusión a esta desviación, condenándola.

Pero quería hablarle particularmente de la impresión que saqué en los círculos del Vaticano con respecto a nosotros.

[...] La consecuencia que he sacado es la siguiente: en el Vaticano se conoce lo que se hace en España y se aprecia; el Papa llegó a afirmar que en las actuales circunstancias del mundo, su consuelo está en España; pero temen por la continuidad de este estado de cosas. Recelan que esto pueda perderse todo y que la actual situación pueda desembocar en una revolución, si le pasase algo al Caudillo y por eso quisieran que en vida de éste se diese mayor estabilidad al Estado para evitar ese peligro. Y claro, esta posición ya es más razonable y se comprende fácilmente.

Mons. Vicente Enrique y Tarancón, obispo de Solsona, a Alberto Martín Artajo, ministro de Asuntos Exteriores, 17 de septiembre de 1947.

Fuente: Gonzalo Redondo, Política, cultura y sociedad en la España de Franco, 1939-1975, II/1

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27 mayo 2010

Afirmando lo obvio

La noticia es la excepción. Y como los noticiarios se nutren sobre todo de política, las excepciones en la política parecen la norma. Lo digo por la corrupción. Es como lo de los curas sinvergüenzas, pero en gran escala. La gente por ahí ya no cree que se pueda ser político y honrado, que la gente decente no se pringa en política. Y eso sería horrible. La gente decente tiene que pringarse en política. Es la única esperanza.

...

Otra cuestión es que el gobierno esté formado por inútiles. Pero eso ya se sabía. En España ha gobernado el socialismo y ha gobernado la derecha. En un momento dado decidieron devolver el poder al socialismo, por razones que sólo cada votante conoce. Y sucedió lo previsible, porque en política hay pocos milagros. Así que ahí no cabe la generalización, a no ser que pretendamos haber nacido en 2004.

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26 mayo 2010

Las afinidades electivas


Casi me salen granos leyendo la muerte, en el capítulo final, de estos dos bobos, Eduardo y Otilia. El gran Homero dormitó justamente en la suerte de matar, la que dicen que acredita o arruina toda una faena. Uno cree estar leyendo, no una radionovela (el guión de una radionovela, quiero decir) de Sautier Casaseca, sino una parodia de ellas. Y, desde luego, no sientes la menor pena por él ni por ella, ya que se metieron en su tinglado amoroso porque les dio la gana (como sucede en todos los adulterios) y no por afinidades electivas, Johann Wolfgang, pedantón.

La novela (que, por otro lado, está llena de valiosos análisis psicológicos, no lo pongo en duda) no deja de resultar curiosa, porque insinúa, ya en los albores del XIX, esa mentalidad tan actual que subordina el matrimonio a los derechos del corazón, al tengo derecho a ser feliz y tal. Incluso la esposa, Carlota, acepta tal situación con la naturalidad con que se supone que deben aceptarla hoy las mujeres. Y la renuncia final de Otilia (tarde y mal) no arregla el estropicio.

Nota redactada en junio del 2009

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25 mayo 2010

"Mis padres eran unos críos cuando se casaron.


Él tenía dieciocho años, ella dieciséis y yo tres.


Billie Holiday
(Lady sings the blues) dio con el arranque perfecto para la autobiografía de una cantante de jazz. Eso sí, como su vida no me interesa ni mucho ni poco, temo que me quedaré sin saber si el resto del libro mantiene el nivel.

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24 mayo 2010

Toros, chapuceros, malditos.

Es normal que proliferen los antitaurinos. Cuanto más bovinos nos hacemos, más compadecemos a los toros. Al fin y al cabo, la ética lennoniana que predomina en las últimas generaciones se parece mucho a lo que sería la vida de los toros de lidia sin el toreo: pacer, yacer, makin´love... y desaparecer, al fin, de la faz de la tierra como especie. El antitaurino no considera que la razón de existir del toro de lidia es la lidia. Pero es que tampoco considera cuál es la suya, claro.

...

Han empapelado a Javier Krahe por hacer una gracieta con un crucifijo (los detalles, en HO). No me parece mal, ya que los musulmanes montan su pollo correspondiente a poco que les metan el dedo en el ojo. Pero, ¡qué horas más bajas está viviendo el malditismo! "A los tres días sale solo": qué penuria creativa, pardiez. Tiene suerte de que hay cuatro que se cabrean. Si no, estaría muerto de asco a estas horas.

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Por cierto que los malditos históricos acabaron encontrando a Jesucristo, aunque lo buscaran por vías tortuosas. Baudelaire pidió los sacramentos con toda lucidez y el cura que atendió a Rimbaud en sus últimos momentos dijo que "nunca había encontrado un cristiano tan auténtico". Cristo no hace acepción de artistas, por suerte para Krahe. Pero no sé qué perdonará más fácilmente, si la blasfemia o la chapuza.

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21 mayo 2010

El jorobado o Enrique de Lagardere


Novelón del XIX, de esos que solían publicarse por entregas. No sé si será este el caso, pero lo parece, por la manera en que el autor retrasa el desenlace, de manera que una y otra vez el lector cree hallarse ante el final y surge algo que vuelve a demorarlo. Diría que le sobran doscientas páginas; porque además esas demoras no introducen nuevas complicaciones o enredos, sino trabas a la consecución del fin por parte del protagonista. Le sobra también sentimentalismo, pero ese es mal común a las narraciones populares, incrementado por el paso del tiempo: esos llantos, esas explosiones de felicidad, esas damas que imaginan que toda la desgracia del planeta se ha acumulado sobre ellas y no lo saben callar, incitan a la risa o a la parodia. Un encantamiento llevado a cabo por una gitana, y totalmente fuera de lugar (aunque muy del gusto romántico), acaba de completar el cuadro de defectos de esta obra. Con lo cual, y en justicia, pasamos a sus virtudes, que no son pocas y compensan ampliamente. Pues, en efecto, la narración es apasionante y arrastra al lector de página en página. Quien escribió esto tenía el don de la fabulación, una destreza que iguala la de sus personajes con la espada, y que para sí quisieran todos los narradores actuales. Hay que volver a los espadachines.

Nota redactada en diciembre de 1998. Por cierto, el autor es Paul Féval.

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20 mayo 2010

Mirar Castilla

¿La tierra? En el primer momento de mi contemplación queda la tierra oscurecida, postergada por el cielo. En este paisaje castellano que ahora veo... prevalece la gloria luminosa del cielo. Ahora es el cielo el protagonista del paisaje, y la tierra -unos recuestos terreros, pinos dispersos- se limita a la servidumbre de darle silueta y marco.

Pedro Laín Entralgo, La generación del 98

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19 mayo 2010

¿De qué va la COPE?

¿De quién ha sido la idea de ilustrar su campaña de petición de elecciones con esa canción: "y tú que te creías el rey de todo el mundo..."? Se creerá muy ingenioso, él. Lo cierto es que pone en evidencia un deseo malsano de ver morder el polvo a Z, y hombre, aunque sea verdad, proclamarlo de ese modo es de un gusto pésimo. Si hay que ir a elecciones será, en primer lugar, por el bien de España. "Ahora que estás acabado, qué lástima me das..." Hombre, un poco de cuidado con lo que decimos, no nos rebote en la cara.

Yo no voy a pedir elecciones. Para qué, ¿para que vuelva a ganar el PSOE y se me quede cara de tonto? Eso si no hay que lamentar algún muerto, sean ciento noventa y tres o uno. Ya conocemos a la facción gobernante y cómo dominan la técnica de ganar elecciones. Y conocemos a los españoles. Pero algunos se van a ir a la tumba chupándose el dedo.

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18 mayo 2010

Llenos de vida


La traducción del título incluye una interpretación, pero lo cierto es que el original, Full of life, deja abierta la posibilidad de leer tanto llenos como lleno de vida, y esto último tendría también un sentido muy profundo si tenemos en cuenta que es el narrador-protagonista quien al final se siente "lleno de vida" en todos los sentidos.

John Fante es un bromista. Te lleva a lo largo de cien páginas haciéndote creer que estás leyendo la aburrida vida de un tipo escéptico y mediocre que maldito lo que tiene que decirte y al que odias porque no deja de llamar bulto al vientre gestante de su mujer, un tipo que parece simplemente ir soportando la vida. Pero el tío te va dejando aquí y allá ciertas pistas de que la cosa puede terminar en algo bueno. Y, en efecto, tenemos un final apoteósico, de esos que hacen cerrar el libro con una sonrisa de satisfacción, todo ello sin que objetivamente ocurra nada fuera de lo normal. Es la irrupción de la gracia con su naturalidad habitual. Y muy buen día el de la Pascua de Resurrección para terminarlo. En cuanto a los que han hecho la portada y la contraportada, "no hablemos de ellos, sino míralos y pasa".

Nota redactada en abril del 2010

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17 mayo 2010

De qué me suena

(Aunque lo parezca, no es una crónica del año 2010)

Llovía a manta, llovía en ráfagas, a cántaros, mansamente, dulcemente, tibiamente, pero también llovía, a veces, con bravura tropical, con iracundia antillana, con chaparrones que eran como latigazos de carretero, como arengas malsonantes de un buen sargento, como goterones, como salivazos, como boinas, como ostras de Arcade, y con tan delicada menudencia como cuando riega geráneos, allá en el séptimo cielo, una chica guapa; llovía con prisa, jarreaba de lo lindo y también a paso de buey, y ratos llovía con aquella beatitud que distingue en los urinarios a los poetas líricos, a los diputados de la Ceda y a los borrachos empedernidos. Llovía malva y violeta, azul y rojo, acero y negro, llovía con la vejiga de Juan Ramón y con la ibérica vejiga de Valle-Inclán y también con la vejiguilla de Rafaelito Alberti...

Llovía de verdad, sin descanso, por la mañana y por la noche, al mediodía y a la tardada, al amanecer y al tramonto, dale que te pego, sin pausa, sin respiro, lo mismo a la hora de maitines que a la de vísperas, igual al toque de diana que al de oración, chipi chapa, chipi chapa, pero llovía alegremente, como si sólo se tratara de aliviar el suelo de polvo y dejarlo tierno y limpio en honor de los que tenían que llegar...

Rafael García Serrano, La paz dura quince días

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14 mayo 2010

El misterio de la revista desaparecida

También contamos con edición facsímil de la revista vallisoletana Meseta, fundada por los poetas José María Luelmo y Francisco Pino, pero incompleta porque no incluye un número salido en 1939 -Meseta de la Poesía (Valladolid, Tipografía Cuesta, 1939)-, número que no he visto y, según parece, muy politizado, una especie de tributo rendido a los vencedores en la guerra civil.

José María Martínez Cachero, Liras entre lanzas

Habrá que llamar a Banachek...

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13 mayo 2010

Notas para la definición de la cultura


A decir verdad, no me ha aportado mucho este ensayo. Aunque también pudiera ser que esté ya tan influido por estas y otras ideas (el intelectual moldea inconscientemente la mentalidad de las generaciones sucesivas) que me parece algo sumamente elemental. Hay pensamientos agudos, no cabe duda; e incluso pensamientos que desafían ciertos dogmas de nuestra época. Pero, en conjunto, decir que una cultura aislada perece tarde o temprano; que las culturas necesitan del enriquecimiento que les proporciona el contacto mutuo; que es bueno tender al mantenimiento de esas diferencias; que, dentro de una cultura, cada clase o cada grupo humano adopta un matiz diferenciador; todo ello suena a cosa sabida e incluso básica. Con todo, una cosa me parece que demuestra esta obra: que hay cuestiones serias que no admiten la banalización o la reducción a los límites de una ideología, en el sentido peyorativo que dio a esta palabra Fernández de la Mora. Y vuelvo con esto a lo que decía antes sobre el desafío de los dogmas: nadie, en las páginas de El País, por ejemplo, se atrevería, como lo hace Eliot, a hablar contra la igualdad de oportunidades en la educación, o contra la pretensión de nivelar las diferencias culturales entre las clases sociales. Son cuestiones que, aunque uno no comparta la postura del autor, no están más allá de toda discusión, por más que esto escandalice a los neomoralistas.

Nota redactada en noviembre de 1998

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12 mayo 2010

Memoria epistolar

Posición: no comunista ni fascista, por supuesto. Pero en esta guerra, considerando como mal menor el triunfo nacionalista, el deseo de que triunfe un régimen que yo, en cuanto a mi vida personal, estimo inaceptable, y que habrá de eliminarme tarde o temprano. O sea: anticomunismo resuelto y un mínimo de continuidad histórica. Y todo ello, en el horror, con la vergüenza de cuanto se ha hecho y se hace en los dos bandos españoles, que son iguales: nunca como en esta guerra de veras "civil" he sentido tan nacionalmente la homogeneidad de una sola España terriblemente única --en una terrible decadencia creciente.

Jorge Guillén a Pedro Salinas, julio de 1937.

O, como dijo Esperanza Aguirre en memorable intervención, "no todo fue tan sencillo".

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11 mayo 2010

Nadie vomita

Ángel Ruiz nos recuerda el lamento de Manuel Chaves Nogales por una Francia pacifista y poltrona que sucumbió con facilidad ante la invasión alemana, antes nazis que muertos.

Vintila Horia
nos dibuja un panorama similar en la Venecia del siglo XVII. El príncipe Radu Negru, de Valaquia, viaja a aquella república para pedir al Dux una cruzada contra los turcos, que tras invadir su país amenazan de nuevo a la cristiandad. Pero halla a los venecianos sumidos en la molicie y dispuestos a contemporizar con el otomano. Como de costumbre, el autor nos pone en situación a través de hechos simbólicos, como este.

En aquel momento pasaban junto a ellos un hombre y una mujer. El sol hacía brillar los bronces de las cúpulas y la fachada de San Marcos. Una luz dorada, madura como jugo de melocotón, bañaba el lugar y suavizaba los perfiles. El hombre, un noble, llevaba la espada al cinto. Un aire de desafío ensombrecía sus miradas. Con el brazo derecho, rodeaba, en un gesto de protección, los hombros de su compañera. Caminaban al mismo paso, con prisa de llegar a su casa y de encontrarse solos. Radu-Negru miró a la mujer, cuyos cortos cabellos no llegaban a cubrirle la nuca, y se estremeció de asco. Della Porta se detuvo y le tendió al príncipe la mano, que este estrechó con fuerza.

-Hasta mañana, señor. No penséis más en eso. Como veis, nadie protesta, nadie vomita. Ni siquiera se fijan en ellos. En mi juventud, lo habrían quemado vivo.


Aquella mujer era un hombre.




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10 mayo 2010

El corazón de las tinieblas


Alguien decía que en cada uno de los tomos de las "Memorias de un hombre de acción" de Baroja había material para unas cuantas novelas de Conrad. Leyendo El corazón de las tinieblas entiendes por qué. Sorprende, en alguien que tiene fama de autor de novelas marineras y de aventuras, esta morosidad, esta introspección, que reduce el argumento al mínimo. Y, viceversa, uno se pregunta cómo tan exigua trama ha podido inspirar una película como Apocalypse now (que no he visto, pero que imaginaba, también, como el típico film bélico lleno de peripecias).

Las "tinieblas" son las del Congo (no las de Vietnam, como en la película, claro) y, tal como uno sospecha desde el título, aluden a algo no sólo físico sino psicológico y moral. Kurtz, personaje omnipresente por más que sólo salga a escena en unas pocas páginas, se nos aparece casi como un mutante, una criatura transformada por obra de las tinieblas, objeto casi de temor reverencial. Interesante descubrimiento, esta sublimación de la novela de aventuras.

Nota redactada en abril del 2009. Ahora he visto Apocalypse now, eso sí, en pantalla pequeña, que es como ver el Machu Pichu en "búsqueda de imágenes" de Google. Tal vez por eso llegó a torrarme a ratos. Pero creo que le hace justicia a la novela.

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07 mayo 2010

Nihil novum

Muchos años después, cuando, ya libre y artista, se creía por sus actos y representación en el caso de ser muy avanzado, librepensador y cosas por el estilo, aprovechaba sus recuerdos del seminario como argumento contra las instituciones religiosas. "¡Lo que son los curitas, díganmelo ustedes a mí!", solía exclamar; y como no hubiera damas delante, su narración, probablemente exagerada, ponía espanto verdaderamente, por lo que toca a determinadas violaciones del orden natural de los instintos.

Leopoldo Alas "Clarín", Su único hijo

De haber vivido hoy, esta buena pieza (Del seminario salió por una ventana, con un trabuco, pues nada menos exigían la prisa y el peligro con que acudió a defender la causa del pueblo en una intentona revolucionaria en que se vio comprometido por culpa de amistades heteróclitas, adquiridas en las escapatorias frecuentes que de noche emprendía con otros compañeros y algún seminarista amigo de ir al teatro y a lugares de corrupción más inmediata) podía haber escrito también un artículo titulado "Que la Iglesia me pida perdón", o así.

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06 mayo 2010

"Los especuladores disparan contra España",


titulaba ayer Público. Y tiene gracia, esa lógica. Según ella, a Liberty Valance no lo mató ni James Stewart, ni John Wayne, sino el médico que, tras apurar un trago de whisky, dictaminó: ¡Muerto!

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04 mayo 2010

Cómo sobrevivir intelectualmente al siglo XXI


Lo que yo me pregunto es cómo se habrá dejado convencer Juan Manuel de Prada para poner a esta antología un título tan rimbombante. Y, si ha sido él quien lo ha puesto, peor. Aunque también lo del "Chesterton de la lengua española" resulta descaradamente comercial.

Leonardo Castellani, por lo que se puede leer aquí, fue efectivamente un escritor agudo y mordaz, sobre todo lo segundo, y desde luego más empeñado en morder que el propio Chesterton. Claro está que las dentelladas no nos resultan excesivas a los que disfrutamos viendo lanzar piedras contra los mitos contemporáneos, sobre todo si son progresistas. Yo lo habría llamado más bien el De Maistre de la lengua española, puestos a exagerar.

Pero no sólo vemos aquí a un polemista brillante, sino a un lector inteligente, como revelan sus observaciones sobre el Quijote, la Comedia, Dostoievski..., y a un perfecto conocedor de la intelectualidad de su tiempo y de su país.

Nota redactada en mayo del 2009
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03 mayo 2010

Realidades

Las gradas del Nuevo José Zorrilla eran, el sábado, todo un símbolo de los tiempos. Vivimos inmersos en dos realidades: la propiamente real, que se puede querer ver o no; y la virtual, creada con diversos propósitos: políticos, propagandísticos, opiáceos..., tragada acríticamente por la masa.

En las gradas lucían las pancartas: SOMOS DE PRIMERA. Los marcadores cantaban al poco rato: Valladolid 0, Getafe 0; Jerez 2, Almería 1; Tenerife 2, Racing 1. O lo que es lo mismo: somos de segunda y gracias.

(Ojo: probablemente si me gustara el fútbol habría estado allí también con la pancarta: no critico a los aficionados. Simplemente me parecía interesante como símbolo)

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30 abril 2010

Erich Auerbach habla de la métrica de la Divina Comedia

La constricción no restringe la múltiple libertad sino que la genera y la fomenta, o dicho de otra manera, no es arte ni estilo lo que nace de tal constricción sino una segunda naturaleza, conseguida con dificultad y por ello tanto más rica.

(Dante, poeta del mundo terrenal)

Ustedes pueden aplicarlo a lo que quieran.

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29 abril 2010

Pacto de sangre


Parece que, en vista del éxito de El cartero llama dos veces, James M. Cain dedició no arriesgar y ofrecer más de lo mismo. El pringado de su primera novela cede paso aquí a un agente de seguros y la diablesa ha cambiado de posición social para mejor. Pero él es aún un ser que obra por instinto animal y no deja nunca que lo humano se imponga sobre sus caracteres sexuales primarios, salvo en algún tibio rasgo de compasión y en la desesperación final. Ella es un monstruo de maldad, cubierta, como en las películas de horror, por un continente "capaz de enloquecer a un hombre". La víctima es igualmente un marido, pero las motivaciones de la malvada resultan aquí más sutiles.

Hay también una inocencia perjudicada por la maldad, cual es la hija del difunto y su novio, y, ni que decir tiene, sirve de contrapunto. Es algo, que yo recuerde, que también esá ausente del Cartero.

Y, en definitiva, ¿cuál es el aliciente de una novela como esta? La fascinación del mal, quizá, que Cain sirve con mano hábil, utilizando la elipsis conmo los buenos saben hacerlo, consiguiendo que resulte más estremecedor que el relato detallado. Me refiero a esto: "Me apoderé de una de las muletas y se la coloqué debajo del mentón. No quiero explicarles lo que hice entonces; pero a los dos segundos estaba acurrucado en el asiento trasero, con el cuello roto..."

Nota redactada en abril del 2007

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28 abril 2010

Género

Se queja el ministro del Interior de que se relacione la presencia de hombres en las cárceles de mujeres con los abusos sexuales. Bien, ¿y no es el propio concepto de violencia de género una culpabilización a priori del varón? La mera presencia de ese concepto en la legislación española supone poner bajo sospecha a todo el sexo masculino. Pero qué remedio, si hasta el predicador de la casa pontificia dijo, al parecer, que media humanidad tenía que pedir perdón a la otra media (lo que no deja de ser una curiosa variante de la doctrina de la culpa original).

En todo caso, ¿no quedamos en que la sexualidad era múltiple y proteica? ¿O es que las homosexuales nunca abusan?

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27 abril 2010

Pablo Cossío analiza la causa

de su inminente suicidio. Su yo artístico y su yo sentimental le reprochan:

No es culpa nuestra que nos haya tocado en suerte o desgracia operar y desenvolvernos en un mundo preestablecido, preelaborado, preconformado y que tú, yo monopsíquico e integral, has aceptado. Tú, conociendo ese mundo nos lanzaste el uno al amor, el otro al arte. Y al cabo del tiempo reniegas del arte y del amor porque el arte y el amor no han sido como tú los querías, sino como en el mundo se han ido haciendo. Tú no has podido crear ni el arte ni el amor y los que el mundo subasta te parecen demasiado bastardos, demasiado prefabricados y manoseados por los demás. En todo caso tu tragedia está en la soberbia desmedida que te posee, en esa ambición de querer que todo lo que salga de tus manos, de tu cerebro o de tu corazón sea prístino... Y tu misma falta de fe ¿no deriva de igual soberbia, la de no aceptar el Dios de los demás, sino el desear, por el contrario, tener uno solo para tu exclusivo uso y provecho? Por eso te vas a buscar a Dios a las nébulas, donde nadie lo busca, porque a Dios, cuando se le busca con humildad y con el corazón, se le encuentra muy cerca de uno mismo, en el propio aliento.

Alejandro Núñez Alonso, La gota de mercurio

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26 abril 2010

El fondo del vaso


Poco queda aquí de las vicisitudes políticas del dictador Bocanegra, sus secuaces y enemigos. Aunque normalmente se presenta como secuela, o como otra visión de los hechos, en realidad tiene poco que ver con Muertes de perro. Aquí el protagonista es un tal José Lino, comerciante, que al parecer es un personaje de la otra novela, pero muy secundario: y tanto, porque no lo recuerdo. La cosa es que fingió su muerte para escapar a las convulsiones que siguieron al derrocamiento de Bocanegra, y, de paso, para vivir una aventurilla con su empleada. Es esta aventurilla la que se erige en meollo del asunto. Se ve aquí más claro, pues, como decía el propio Ayala, que el tema fundamental de su literatura no es la denuncia de las dictaduras y tal.

En cambio, a lo que vuelve a jugar aquí es al qué sabe nadie. Al relativismo, si quieren, aunque no en sentido peyorativo, necesariamente. Perspectiva de Lino, perspectiva de los periódicos, otra vez Lino, pero esta vez en plan corriente de conciencia... O sea, esos juegos de técnicas narrativas que tanto nos encantan a algunos.

Nota redactada en octubre del 2008


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22 abril 2010

Velo

Hay cierta contradicción en los argumentos empleados por los que niegan el derecho a usar el velo islámico en la escuela. Veamos:

a) El velo, en el Islam, significa sumisión de la mujer.
b) Uno tiene que adaptarse a las leyes y costumbres vigentes en España.

Y pregunto: en España, ¿el velo significa sumisión?

Dicho de otro modo: si una alumna laica y bien laica decide ir a clase con un velo islámico en la cabeza (otros llevan pañuelos palestinos), ¿se le prohibiría porque en el Islam significa sumisión?

Y, en caso contrario, aquí ¿estamos juzgando intenciones?

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21 abril 2010

Totalitarismo guay


Ya hay algunas ciudades americanas en las cuales el número de divorcios iguala al número de bodas. Dentro de pocos años, sin duda alguna, las licencias de matrimonio se expenderán como las licencias para perros, con validez sólo para un período de doce meses, y sin ninguna ley que impida cambiar de perro o tener más de un animal a la vez. A medida que la libertad política y económica disminuye, la libertad sexual tiende, en compensación, a aumentar. Y el dictador (a menos que necesite carne de cañón o familias con las cuales colonizar territorios desiertos o conquistados) hará bien en favorecer esta libertad. En colaboración con la libertad de soñar despiertos bajo la influencia de los narcóticos, del cine y de la radio, la libertad sexual ayudará a reconciliar a sus súbditos con la servidumbre que es su destino.

Aldous Huxley, prólogo a Un mundo feliz.

Lo del número de perros está por llegar. En cambio, hemos conquistado la indiferencia al género: perro con perro, etc. Por lo demás, clavado, ¿eh?


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20 abril 2010

Con el totalitarismo pocas bromas,


parece decir Dennis Gansel en La ola, y menos si es para alimentar el propio ego. Creo, sin embargo, que la amenaza totalitaria tiene hoy otro aspecto, blando y coloidal en expresión de Claudio Magris, lejos de la parafernalia de uniformes, símbolos y contraseñas, que sigue nutriendo, no obstante, a las sectas.

Ya lo advirtió Huxley en los años 50: el totalitarismo futuro buscará, ante todo, que el súbdito no sienta las cadenas; es más, añado: que crea ser un rebelde e incluso estar conquistando nuevas parcelas de progreso mientras mantiene la vista baja, en el suelo o no tan lejos. Aunque lleva medio siglo escrito, se suele olvidar el prólogo que su autor puso a Un mundo feliz cuando los fascismos habían quedado atrás. Será cuestión de reproducir aquí alguno de sus párrafos más significativos. (Pero hoy no. Así nos ahorraremos un huy lo que ha dicho).

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19 abril 2010

Los días del odio


Es una novela desigual, tan desigual que en el primero de sus puntos bajos estuve a punto de dejarla. No se puede repetir tantas veces que "sentí una tristeza enorme" o que "yo no entendía nada", o calificar una risa de "implacable" cuatro veces en la misma página, aunque sea con intención, que supongo que sí. Afortunadamente, está llena de párrafos que compensan con creces esos baches de principiante. Supongo que el autor no la remiraba mucho.

En fin, se trata de un niño en la guerra civil, y el protagonista es el odio, como indica el título; y el punto de vista es cristiano. Con estos mimbres, y salvando esas chapucillas que decíamos, Alfonso Albalá hace un cesto decente. Los que sufrieron la guerra en la retaguardia asumen el papel de carne expiatoria de los odios, presentados aquí con cruda desnudez, propia de un Ingmar Bergman, diría yo: así el joven que, moribundo tras caérsele encima la cruz que había arrancado, escupe al cura que le iba a dar la absolución. De hecho, es una novela que en sus muchos movimientos simbólicos, a veces confusos, recuerda con frecuencia al cine clásico europeo.

Nota redactada en marzo del 2010. La novela es de 1969 y de localización difícil.
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17 abril 2010

Me piden nombres de autores

que sean famosos por un solo libro. No es tan fácil como pensaba, a no ser que te retrotraigas hacia autores enigmáticos como el Arcipreste de Hita (Libro de buen amor), o Fernando de Rojas (La Celestina). Pasando adelante, lo que hay en abundancia es gente que sería desconocida de no haber sido por una de sus obras. Si no fuera por el Ulises, Joyce estaría siendo ahora recuperado por El Acantilado o por Nórdica. Sin la Recherche, a ver quién recordaba algo de Proust. No sé si Giuseppe Tomasi di Lampedusa escribió algo que no fuera El Gatopardo, pero desde luego sólo los especialistas serían capaces de mencionarlo. Si admitimos un par de obras en vez de una, entonces tenemos a Juan Rulfo con Pedro Páramo y El llano en llamas, que con frecuencia se editan juntas.

Volvemos atrás: ¿alguien recuerda algo de Castiglione que no sea El cortesano? Claro que si nos salimos de la literatura, la cosa se amplía considerablemente. Volvamos: Sterne debe su puesto al Tristram Shandy. Sería curioso ver qué habría sido de Dante sin la Comedia, de Boccaccio sin el Decamerón, de Petrarca sin el Cancionero, de Jorge Manrique sin las Coplas. Yendo a América, tenemos a Leopoldo Marechal y su Adán Buenosayres, o a Fernández de Lizardi con El periquillo sarniento.

Seguiremos pensando. La próxima vez nos iremos a los muertos prematuros, a ver.

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16 abril 2010

Memoria histórica

La guerra acabó con una victoria por la que no se va a pedir ahora perdón, como pretenden algunos; lo que no supone que no merezcan comprensión y respeto los que lucharon limpiamente al otro lado. El régimen que surgió legitimado con la victoria no puede ser juzgado hasta que desaparezcan quienes vivieron aquella etapa en la vida de España; cuarenta años de historia no constituyen una etapa transitoria para volver a empezar e ignorar este periodo, y querer basar cualquier actividad política en lo que pasó en la guerra es no querer que la paz siga imperando en España. El respeto a la memoria de Franco ha de ser aceptado por todos y es piedra de toque para que la paz sea posible... El olvidar nuestra guerra y mirar hacia adelante no supone entreguismo, claudicación ni humillación para ninguno, sea cual fuere el bando en que luchó, sino, al contrario, paz donde antes hubo lucha; convivencia pacífica en vez de posiciones agresivas y permanente cooperación en vez de acciones contrapuestas; relaciones políticas normales contra la dialéctica de la violencia. Todo ello encuadrado en un mapa político nuevo que permita las discrepancias ideológicas pero exigiendo y respetando unas reglas de juego iguales para todos.

Teniente General Manuel Gutiérrez Mellado, 1977.

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15 abril 2010

Verano y humo


Me gusta Tennessee Williams porque te hace sentir normal. Tal como dice Alma, la protagonista de Verano y humo, en las almas de estos personajes reina la confusión. Pero, como bien sigue diciendo, "de un modo distinto". Hay algo enfermizo en John, y lo hay en Alma. Ambos viven su humanidad a medias, justamente porque quieren ser, respectivamente, sólo carne y sólo espíritu. Para John, el amor dimana del sexo, y para Alma es algo inmaterial, vaporoso, como el "humo" que da título a la obra. La tragedia de ambos es que no aciertan a ser espíritus en el tiempo o cuerpos animados, por emplear expresiones de los antropólogos cristianos modernos. Como otros personajes de Williams, John busca desesperadamente en lo carnal lo que este no le puede dar, y, como otros personajes de Williams, Alma se entrega a un espiritualismo que le resulta insuficiente. Tal vez el puritanismo tenga algo que ver en este desgarro que acaba separando a los protagonistas. La presencia obsesiva del ángel y su nombre, Eternidad, son significativos de esta pugna: queremos ser eternos, pero no podemos ser ángeles.


Nota redactada en julio del 2009


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14 abril 2010

Mahatma Gandhi


A mi juicio, afirmar que el acto sexual es un acto instintivo como el sueño o la satisfacción del hambre es el colmo de la ignorancia. La existencia del mundo depende del acto de procreación, y puesto que el mundo es un dominio que Dios gobierna y que constituye un reflejo de su poder, es imprescindible que el acto de procreación esté sometido a un control que tenga por finalidad la continuación de la vida sobre la tierra. La persona que así lo comprenda procurará, cueste lo que cueste, dominar sus sentidos, se armará con el saber indispensable para el completo desarrollo moral y físico de su progenitura y transmitirá los frutos de ese saber a la posteridad para su provecho.

Autobiografía

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13 abril 2010

Águila de blasón


He aquí otra sesión de fuegos artificiales, marca de la casa. Y he de reconocer que disfruto como un tonto con ellos. Sobre todo me admira cómo, en su primera época, Valle disimula el esperpento bajo el oropel modernista. Porque "esperpéntica" fue toda su obra, si bien de modo sutil en los principios y descarado al final. Creo que prefiero los principios, por la misma razón que aquél prefería la hipocresía al cinismo: el sepulcro blanqueado alivia el hedor de la podredumbre. En las "Comedias bárbaras", lo más feo que hay en nosotros aparece aún más abultado, pero hasta tal punto aliñado con motivos mágicos y aristocráticos, y con la pirotecnia verbal del autor, que en lugar de desagrado produce pasmo.

Estamos en una Galicia de leyenda artúrica, pero sin virtud, donde todos los caballeros fueran caballeros negros. A don Juan Manuel de Montenegro parece que le cuesta moverse, de tan literaria, o pictórica, que resulta su figura, pero en cierto modo les pasa lo mismo a todos. Nobles y siervos protagonizan una serie de viñetas prerrafaelistas donde (y tal vez aquí resida el toque valleinclaniano) sólo lo grotesco adquiere movimiento.

Nota redactada en marzo del 2008


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12 abril 2010

Memoria histórica

La verdad real: estamos derrotados por nuestras propias culpas: por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizá los siglos.

Julián Besteiro, 1933. Citado por Eduardo Palomar Baró en Razón española, 158.

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09 abril 2010

Tú lo quisiste, fraile mostén

Iñaki Oyarzábal, del PP vasco:

A mí me parece triste lo que está pasando. Yo tengo mucho respeto por el juez Garzón, ha prestado un servicio excepcional a la democracia en España y me parece lamentable que se tenga que sentar en el banquillo acusado por la Falange, no tiene ni pies ni cabeza.

Ah, amigo. Eso de que un partido fascista (como si es socialdemócrata) ponga juicio a un juez (como si es un agente inmobiliario) y lo gane, es síntoma inequívoco de normalidad democrática. De esa democracia que este pueblo se ha dado con tanto esfuerzo y tal y cual.

En una dictadura, esto no habría pasado.

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08 abril 2010

La democracia en América


Me gustaría tener la cabeza de Alexis de Tocqueville, y por cabeza entiendo aquí su clarividencia sobre los hechos y las perspectivas que ofrece su mundo. Es decir, me maravilla cómo en unos meses de viaje supo captar la psicología del puelo norteamericano y las posibilidades de la democracia en el mundo por venir.

Son un par de volúmenes de lo que suele llamarse "apretada lectura", pero no deja uno de sorprenderse conforme lee. Si hay un sabio de los tiempos modernos, nos hallamos ante él. Hay que echar un poco de paciencia, es cierto, en la primera parte del volumen primero, donde describe las instituciones de la democracia norteamericana. De hecho, me atrevo a recomendar, si uno no es jurista ni político, empezar por el segundo volumen y, una vez terminado, pasar a la segunda parte del primnero.

Hay dos cosas que me parecen especialmente reseñables en la visión de Tocqueville. La primera es que, siendo a todas luces partidario de la democracia como forma de gobierno y viéndola como inevitable en el mundo que se avecinaba, no la considera como algo milagroso o como algo bueno por el simple hecho de ser democracia, sino que ve la posibilidad del despotismo también en su seno. La segunda es cómo aprecia la función de la religión en la vida pública dentro de las democracias, situándose así en las antípodas de todo laicismo.

Nota redactada en junio del 2007

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07 abril 2010

Cantalamessa (y III)

“Pedir perdón por” y “pedir perdón si” no es lo mismo. En el primer caso, se reconoce un error; en el segundo, se lamenta haber herido a alguien con las propias palabras.

Cantalamessa dijo algo así como: “Pido disculpas si he podido molestar a alguien...” Pero los titulares decían: “El predicador pide perdón por comparar...”

¿Por qué dejar que la verdad te estropee un buen titular y, de paso, el mensaje: “el Vaticano se ve obligado de nuevo a rectificar”?

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06 abril 2010

Este es el texto de la discordia:

Estoy siguiendo con disgusto el ataque violento y concéntrico contra la Iglesia, el Papa y todos los fieles de parte del mundo entero. La utilización del estereotipo, el paso de la responsabilidad y la culpa personal a la colectiva me recuerdan a los aspectos más vergonzosos del antisemitismo.

Que yo vea, no hay nada aquí que justifique el grito en el cielo de unos y el repliegue conejil de otros.

Y, modestia aparte, yo había dicho lo mismo aquí.

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05 abril 2010

El escándalo Cantalamessa

La verdad es que el amigo judío del padre Cantalamessa tiene más razón que un santo, a pesar de aquellos de sus correligionarios que creen tener el monopolio de la condición de víctima, a pesar de los chacales mediáticos y a pesar de la portavocía vaticana que no pierde ocasión de arrodillarse.

Todo el mundo sabe que el genocidio nacionalsocialista fue posible gracias a un caldo de cultivo antisemita en el que tuvo una responsabilidad eminente la intelectualidad alemana de los siglos anteriores, de la que Nietzsche y Schopenhauer son sólo anécdotas. Gracias a ese clima, en los años 30, el pueblo alemán estaba preparado para aceptar una cosa como el nacionalsocialismo. Hoy, en Europa, las novelas más leídas son aquellas en las que la Iglesia aparece como un parásito que sólo existe para coartar la libertad y los instintos de aquellos que tontamente se le someten. El cine lleva décadas promoviendo una visión semejante del clero, hasta el punto de que se hace necesaria una costosa labor de investigación para hallar una película donde aparezca un cura que cumpla una función positiva. De la prensa, qué voy a decir que no se sepa. En España, por la misma época del genocidio hitleriano, una propaganda mucho menos poderosa llevó a una masacre sin precedentes contra la Iglesia.

No me vale que la actual campaña se base en unos hechos perfectamente probados. También es posible que algunas de las calumnias lanzadas contra los judíos tuviesen algún fundamento real, uno, dos o tres. Es todo lo que necesitan los tiburones.

Así que menos huy lo que ha dicho y menos ay que no quise. Lo de Cantalamessa (lo de su amigo) es una verdad como un templo. Pero a veces quieres acariciar y te muerden la mano. Ya lo sabe para otra vez, padre.

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04 abril 2010

Donoso Cortés, ejemplo del pensamiento de la tradición

Hay expresiones en la obra de Donoso Cortés que provocarían su fulminante condenación por parte de la moral imperante, junto con el más ruidoso escándalo. Por ejemplo, su elogio de la intolerancia (así, como suena) de la Iglesia católica, o esta otra que nos recuerda Edmund Schramm de la "represión religiosa" entendida como algo positivo, que hace avanzar a la sociedad. Enarbolar como bandera la intolerancia y la represión, así sin más eufemismos, ya supone atrevimiento en su época, pero hoy día no lo haría ni el más reaccionario, y con razón, porque ambos términos han sido sometidos al implacable paso del tiempo y han acabado como conceptos enteramente negativos en todos los órdenes. Pero apostaría algo a que, sin tener en cuenta el factor de la evolución semántica, un día serán utilizados con horror por algún democratólatra para denigrar la figura de Donoso o de sus seguidores.

Por lo demás, decir que esta conferencia es una sencilla aproximación al pensamiento político-religioso del marqués de Valdegamas, tan caro al tradicionalismo, aunque ya Schramm se cuida de decir que no debe entenderse tradicionalismo en el sentido carlista, y, yo diría, ni siquiera en el sentido de querer imponer un régimen basado en una supuesta tradición, porque Donoso ni siquiera pensaba que su modelo de sociedad, la sociedad cristiana, iba a acabar triunfando, sino más bien al contrario.

Nota redactada en abril de 1999. La conferencia fue publicada en la colección "O crece o muere", dirigida por F. Pérez Embid, en 1952.

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03 abril 2010

Qué mala leche

Estaba muy delgada y, aunque seguía siendo bella a su particular manera, estaba en los huesos, casi demacrada, y llevaba el pelo como si se lo hubiera cortado ella misma. Iba sucia y vestida con colores oscuros: todo en ella revelaba a una mujer entregada a una causa.

Narrador de Lo que arraiga en el hueso, de Robertson Davies

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01 abril 2010

El feminismo es caprichoso.

Se enfadan si no distinguimos, y si distinguimos se enfadan. Nos riñen si no decimos españoles y españolas, profesores y profesoras, y nos miran raro si decimos la poetisa en vez de la poeta.

Viene esto a cuento del SOS de Enrique García-Máiquez acerca de si debía o no decir la Pardo Bazán, pues al parecer resulta machista. He de decir que a mí siempre me pareció una tontería eso de anteponer el la al apellido de las mujeres, aunque no por prejuicios feministas, claro. Creo que fui de los primeros en decir en clase "Pardo Bazán", sin más, aun a costa de que algún alumno me hablase de "Emilio Pérez Bazán". Tal vez me parece inútil, tal vez vulgar. El caso es que últimamente en radio, prensa y tele se prescinde del artículo: Aguirre, Aído, Fernández de la Vega... Es posible que haya una motivación feminista, aunque, todo hay que decirlo, la mayoría de nuestras mujeres públicas van ya bastante apañadas como para encima ponerles un feo artículo delante.

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31 marzo 2010

El guardián entre el centeno


Después de leer, por fin, El guardián entre el centeno, encuentro mucho menos meritorio el Jack Frusciante... de Enrico Brizzi. Están cortados por el mismo patrón. Diferencias: el Alex de Brizzi es un proletario; Holden Caulfield, un niño bien. Jack Frusciante derrocha los tacos y se permite grandes libertades sintácticas; El guardián... taquea, pero menos, y se mantiene en una sintaxis académica. Alex encuentra el amor, y con él una especie de parcial redención; Holden no, pero se da cuenta del valor de tener ciertas personas a su lado. Y, aunque los dos están totalmente desorientados, Alex es bastante más cínico que Holden, a quien su incapacidad de cinismo, por así decir, le hace permanecer en una constante pose de enfado (aunque también Alex se definía como "kabreado social"). Ambos representan al hombre que ha sido echado, sin pedirlo, a un mundo absurdo en su carencia de bases firmes, de lo que llamamos corrientemente valores, y sin vocación de revolucionario o de santo (al menos, sin conciencia de ello). No pueden ser ni apocalípticos ni integrados, aunque tiendan más bien a lo primero. Es el rebelde sin causa y, diríamos también, sin rumbo, sin dirección en su rebeldía. Holden abomina de casi todo lo que ve en la gente que le rodea (me disgusta, odio, no aguanto, son palabras que aparecen por doquier), pero necesita a los demás, los busca, deseando encontrar no sabe qué en ellos. Es un menesteroso de humanidad, a quien quizá no se le ha ocurrido nunca dar gratis un poco de la suya.

Nota redactada en marzo del 2003

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30 marzo 2010

Ojo

Uno de los personajes de Balzac se llamaba Sarrasine, pero a Barthes se le ocurrió escribir ZarraZine, explicando que la Z "es la letra de la mutilación... Corta, intercepta, raya... Es la letra de la desviación".

Juan José Sebreli, El olvido de la razón.

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29 marzo 2010

Conversiones paulinas

Mayor Oreja dice que el PSOE chalanea con ETA. El que dirige el PP vasco dice que no, que el PSOE ahora es bueno. ¿Quién tiene razón?

No sé, pero si las conversiones paulinas son raras en las personas, en los partidos son impensables. ¿Qué puede llevar al PP a creer que se ha producido una en el PSOE?

Tal vez razones de táctica (que no entiendo mucho, la verdad). Pero juega también la creencia en la justificación por la democracia: el PSOE es un partido democrático, ergo no puede aliarse con criminales. Es como lo del ministro de justicia: si ustedes denuncian el chivatazo, están perjudicando a la democracia.

Esto, dicho por el poder, puede ser un ejercicio de cara dura. Por la oposición, puede tener muchos nombres, pero yo lo llamo beatería democrática. En todo caso, forma parte de la cartilla elemental que la izquierda le ha enseñado a la derecha en su papel de maestra de democracia, asumido por esta con las orejas gachas. Así está montado el tinglado desde su constitución.

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26 marzo 2010

Introducción al Cristianismo


Leyendo este libro comprobmos la diferencia entre un texto de divulgación doctrinal o apologético y uno de teología. No es que esto sea teología muy dura. Yo lo llamaría teología divulgativa, pero a lo mejor es que la pluma amable del futuro Benedicto XVI acerca mucho estos capítulos al lector medio. Lo que quería decir es que uno no encuentra aquí los habituales argumentos que nos explican la fe, al estilo de Leo J. Trese, por ejemplo, sino que Ratzinger (por entonces, 1968, ni siquiera cardenal y puede que ni obispo) expone sus propias conclusiones como "profesional", por así decirlo.

El capítulo de Introducción no puede por menos de dejar admirado, por el modo tan lúcido con que el autor plantea el problema de la fe en el mundo actual. La fe es, para Ratzinger, el modo de acceder a aquello que nos supera como criaturas racionales pero que humildemente reconocemos que existe, aunque la incredulidad estará siempre acechando nuesro castillo, como la fe lo hará con el del escéptico. El futuro autor de Deus caritas est se atisba en el resto del volumen por la importancia que da al amor a la hora de explicar la Trinidad o la Encarnación del Verbo. Pero estamos ante un libro al que sin duda hay que volver una y otra vez, pues merece la pena saborearlo con calma.


Nota redactada en agosto del 2007

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25 marzo 2010

Heinrich Heine:

Los conceptos filosóficos alimentados en el silencio del estudio de un académico pueden destruir toda una civilización.

Citado por Juan José Sebreli, El olvido de la razón. Ese es, de hecho, el tema del libro. Lo que echo de menos en él es una referencia a los Marx y los Sartre. ¿Tal vez en un libro futuro titulado El abuso de la razón...?

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24 marzo 2010

Escándalo en el patio

por lo de Mayor Oreja. La COPE cual novicia de fábula, a pique del desmayo. La SER en plan padre jesuita, con el dedo admonitorio. Y mi satisfacción sólo tiene una manchita: ¿por qué dijo potenciales...?

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23 marzo 2010

El metro de platino iridiado


Sí, la protagonista de esta novela es realmente "el metro de platino iridiado": alguien con quien todos se comparan o se miden. Pero no porque sea un dechado de cualidades (es, de hecho, una mujer del común), sino por su admirable equilibrio emocional. Y no quiero decir que sea insensible o apática, antes al contrario, siente la pena, el despecho o el hastío como quien más, pero nunca deja que esas emociones la aneguen o arruinen su vida. Perdona la traición de su mejor amiga, se sobrepone a la muerte de su hijo, causada absurdamente por el hermano de ella, y es capaz de volver junto a un marido infiel, cruel y presuntuoso, "porque les quiero", aunque ese querer sea más de voluntad que de afecto. En todo ello, María es la antítesis de su hermano Gonzalo, el homosexual infeliz (si no hay redundancia) que, enamorado de su sobrino, llega a causar su muerte en un acceso de celos. Y lo más asombroso es cómo Pombo, aun practicando una narración finamente psicológica, evita todo tipo de valoración moral, dejando al lector que sea él quien llegue a ese tipo de conclusiones.

Nota redactada en septiembre del 2009


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