23 junio 2010
Humanismo integral
Al contrario que otros pensadores cristianos de nuestro tiempo, Jacques Maritain no renunció al concepto de cristiandad. Pero tuvo la habilidad de aplicarle una noción de Santo Tomás (no sé si también de Aristóteles) capaz de dar mucho juego: la de la analogía. Es lícito aspirar a una nueva cristiandad, sí, pero no igual a la que hubo (y que Maritain identifica, por comodidad, con el Sacro Imperio romano-germánico), sino análoga.
Significa esto que Cristo seguirá inspirando la actuación de gobernantes y gobernados, pero no a través de un poder político que tenga como competencia el servicio a la Verdad, sino de la conducta personal de cada cristiano. Esto en plan sumario. Luego Maritain se lanza a diseñar algunos rasgos de esa futura cristiandad, en lo que es la parte más discutible del libro. En efecto, el autor atisba el concepto de laicidad que hoy conocemos pero no llega, creo, a asumir todas sus implicaciones. Pues una de ellas es, justamente, que la polis sea organizada con arreglo al libre discurrir de cada cual, sin directrices concretas emanadas de la Iglesia en todo lo ajeno al Catecismo.
Nota redactada en diciembre del 2009
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22 junio 2010
Interesante distingo
(Erich Auerbach, en Mímesis, hablando de Homero)
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21 junio 2010
Cómo se titula la película
El PNV era también, creo, un partido democristiano. No sé si sus escindidos, Eusko Alkartasuna, conservan la etiqueta, pero en todo caso van de demócratas y algunos son muy cristianos. Estos, en cambio, no tienen empacho en hacer causa común con Batasuna, esencia la más acabada de lo totalitario en esta piel de toro. Pero de izquierdas.
Democracia Cristiana: la historia de su vida.
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18 junio 2010
El arte de la ficción
David Lodge escribió esta serie de artículos como secuela de otra que alguien había publicado sobre el arte de hacer poesía, en el mismo periódico. No sé si este los reunió después en libro. Lodge sí lo hizo y le salió esto, que no está mal. Por lo menos, por lo menos, tiene el mérito de despertarte el apetito para leer a los clásicos ingleses. Sí, porque la cosa es que cada capítulo (o artículo) lo dedica Lodge a una cuestión relacionada con el arte de narrar: el punto de vista, el comienzo, el final, el tratamiento del tiempo, el lenguaje coloquial en la novela, etc. etc., y cada uno de ellos lo ilustra con trozos de algún clásico en lengua inglesa: James, Austen, Sterne, Conrad... y él mismo, cosa que es la que más me molesta del libro porque no he leído nada suyo ni tengo intención de leerlo, pero supongo que es cuestión de supervivencia, para él, digo. Tampoco vayan a creer que él se considera un clásico, pues también incluye ejemplos de algún que otro contemporáneo. En fin, sin ser, ni de lejos, la gran obra de referencia sobre el asunto, resulta instructiva.
Nota redactada en octubre del 2009
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17 junio 2010
"Con el fútbol, Franco logró el reconocimiento internacional de España"
Hacia el año 1948, con el comunismo en expansión, las potencias occidentales discutían la conveniencia de mantener a Franco o de moverle la silla en favor de una monarquía democrática. En el pliego de conclusiones enviado a Harry Truman por el embajador norteamericano ante la Santa Sede, Myron Taylor, tras un encuentro con Pío XII, se recoge:
He dicho a Su Santidad que los miembros del partido realista español que he conocido y que son devotos de la monarquía, no creen que sea el momento oportuno para llevar a cabo un esfuerzo de restauración de la misma monarquía [...] Su Santidad está de acuerdo. En conclusión sobre este problema, parece que, con el peligro inminente, como alguno cree, de una conflagración general en Europa, el ejercicio de una presión sobre Franco a favor de la restauración de la monarquía puede ser aplazado [...] No se debe cambiar a Franco por un hombre de poco espíritu y poca fuerza.*
El fútbol...
*Ennio di Nolfo, Vaticano e Stati Uniti, 1939-1952
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16 junio 2010
Sentimentales
No me refiero al mal sacerdote. O mejor dicho, el sacerdote mediocre no es el malo. El otro es un monstruo. La monstruosidad escapa a toda medida común. ¿Quién puede adivinar los designios de Dios sobre un monstruo? [...] Estoy seguro de que mi desgraciado amigo no merece el calificativo de mal sacerdote. Supongo incluso que está sinceramente unido a su compañera, pues cuando le conocí era ya bastante sentimental. El sacerdote mediocre, ¡ay!, lo es casi siempre. ¿Será menos peligroso para nosotros el vicio que cierta insulsez? Se dan casos de reblandecimiento del cerebro. El reblandecimiento del corazón es mucho peor...
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14 junio 2010
La Generación del 98
Efectivamente, Castilla es, ante todo, cielo, cielo abierto y cambiante. A unos los deprime y a otros les inspira páginas inmortales, pero a nadie deja indiferente, esto parece claro; tampoco a Pedro Laín Entralgo, que, sabedor de sus dotes con la pluma, no resiste la tentación de echar su cuarto a espadas, al final de su ensayo, recogiendo sus propias impresiones de la Meseta: "ahora es el cielo protagonista del paisaje, y la tierra... se limita a la servidumbre de darle silueta y marco". Leyendo páginas así se comprende el lugar que han reservado a Laín los libros de texto. La altura la mantiene a lo largo del extenso tomo y, aunque en ocasiones resulte algo engolado para el gusto de hoy, no deja de ser una delicia. Y lo curioso es que no abandona la apariencia de una argumentación, hasta el punto de que se permite terminar con un "quod erat demonstrandum". Lo abrumador de las citas coopera también para dejarnos la impresión de que, en efecto, el investigador ha demostrado con creces una tesis: la existencia de la Generación del 98. Uno termina convencido, sí, de que fue Pedro Laín el inventor del "mito del 98", por más que fuese Azorín quien le diera el nombre. Mucho se ha afanado después la crítica para desmontar ese mito; se ha afanado con insistencia sospechosa. Y es que la cuestión tiene fuertes implicaciones ideológicas: ¿qué puede surgir en la vida política española con apoyo en ese mito? Esa es toda la almendra de la polémica.
Nota redactada en abril del 2001
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11 junio 2010
Cordón umbilical
Por otro lado, no veo por qué la derecha debería avergonzarse del franquismo. Fue el franquismo quien creó las condiciones de libertad y prosperidad necesarias para que el régimen actual fuese una realidad, y lo fuese sin grandes traumas, a partir de la derrota del totalitarismo en 1936.
Pero, de hecho, fue eso, cortar el cordón umbilical con el franquismo, lo que hizo la derecha desde la propia muerte de Franco, con la ley para la reforma política y las ulteriores elecciones que desembocaron, por sorpresa, en la Constitución. Unas cortes nacidas de las Leyes Fundamentales dieron a luz, por birlibirloque, un nuevo régimen.
Lo llamaron el harakiri. A veces tengo la impresión de que la izquierda no ha intentado ni siquiera un lifting.
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10 junio 2010
Pagamos cara, muy cara,
Narrador y protagonista de Diario de un cura rural, de Georges Bernanos
09 junio 2010
Las bostonianas
¿Dije el tema central? Bueno, lo es en apariencia, claro. El auténtico motor de la trama es la lucha entre Olive Chancellor y Basil Ransom por Verena. Hay algo más que entusiasmo ideológico en Olive por su amiga, eso lo vería un ciego, y sin embargo no se puede dejar de admirar, tampoco, la finura con que James evita hasta la más fugaz mención de un amor lésbico. Al final, el chico se lleva a la chica, pero James no nos decepciona ni en el desenlace: su distanciamiento a ultranza impide incluso un final completamente feliz: sólo nos da un realista sí, pero, un quién sabe...
Nota rdactada en febrero del 2008
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08 junio 2010
Pataleta
Lo de la destrucción del Valle de los Caídos no deja de ser como una quema en efigie, o en huesos, de las que se han aplicado en algunos tiempos y lugares, en plan póstumo y ejemplar, a aquellos herejes o enemigos del Estado que se murieron de rositas o que se largaron a tiempo. Exhumar los huesos del caudillo y ponerlos en una hoguera, o colocar una foto suya en un banquillo y condenarla, sería excesivo incluso para el socialismo zapateriano. En lugar de eso, resulta sencillo tomarla con el simbólico monumento.En español castizo, se llama pataleta. Lo malo de esta es que se va a convertir en memorial de agravios lo que era homenaje y oración. Dicen que un tonto estropeó un pueblo. Qué no podrán hacer una porción de necios con cartera.
07 junio 2010
Milagros
...los milagros nunca conturbarán al realista. No son los milagros los que inclinan al realista hacia la fe. El verdadero realista, si no es un creyente, siempre encontrará en sí fuerza y capacidad para no creer ni en el milagro, y si este se le presenta como hecho incontestable, el incrédulo preferirá no creer a sus sentidos que admitir el hecho. Si llega a admitirlo, lo hará como si se tratara de un hecho natural, aunque desconocido de él hasta entonces. En el realista, la fe no nace del milagro, sino el milagro nace de la fe. Si el realista llega a creer, por su realismo ha de admitir también sin falta, precisamente, el milagro. Santo Tomás apóstol declaró que no creería mientras no viera, y cuando hubo visto, exclamó: "Señor mío y Dios mío!" ¿Fue el milagro lo que le obligó a creer? Lo más probable es que no, y si creyó fue tan solo porque deseaba creer y, quizá, creía ya por entero, en lo más recóndito de su ser, incluso cuando pronunció las palabras: "No creeré mientras no vea."
Fiódor M. Dostoievski, Los hermanos Karamázov
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04 junio 2010
Cuentos (E. T. A. Hoffmann)
Dice Berta Bías Mahou, en el prólogo a esta edición, que Hoffmann, desdeñado en su tiempo, influyó considerablemente en Poe, Baudelaire y muchos otros, pero no cita a Bécquer. No sé si Gustavo leyó a Hoffmann, pero las semejanzas son indudables, sobre todo en lo que respecta a esa intuición de un mundo sobrenatural que late de algún modo en nuestra realidad, y que sólo algunos espíritus privilegiados, los poetas, logran penetrar. El estudiante Anselmo se convierte en poeta tras haber tomado contacto con el cosmos en que viven Serpentina y su padre, la salamandra, de profesión archivero en la dimensión de nuestra existencia cotidiana. Y si en Bécquer es la mujer el ser preparado, por disposición natural, para captar la poesía, Hoffmann parece trasladar esa facultad a los niños. "Germánico" llamaban a Bécquer, y como una confirmación, nos aparece el hecho de que los mejores inventores de cuentos de hadas han sido los alemanes y nórdicos. Al cuento aludido, "El puchero de oro", le sigue en esta edición "Cascanueces y el rey de los ratones", la narración que inspiró a Chaikovski y protagonizada por una niña visionaria, y despojamos aquí a este adjetivo de todo otro matiz que no sea el de percibir más realidad que los otros mortales. Los muertos forman también parte del mundo de Hoffmann, como compañeros habituales, complementarios nuestros, y así lo vemos en "El caballero Gluck", como lo veremos en la Otra vuelta de tuerca de Henry James, y también su misteriosa presencia se deja notar en los cuentos que cierran esta edición [Colección Austral, no recuerdo el año], "Don Juan" y "El consejero Krespel".
Nota redactada en enero del 2001.
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03 junio 2010
De dictadura y democracia
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02 junio 2010
Mutatis mutandis...
Ramiro de Maeztu, Defensa de la Hispanidad
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31 mayo 2010
La casa de los siete tejados

Lo que más me sorprende de Nathaniel Hawthorne (al menos, en esta novela) es el cinismo con que trata a sus personajes al tiempo que los pinta (los esculpe, casi) tan primorosamente. Lo normal es que un novelista que crea caracteres profundos se encariñe con ellos, sean buenos o malos, y que un creador de títeres de cachiporra los trate así, a porrazos. Sin embargo, en uno de los episodios más dramáticos de La casa..., aquel en que Clifford descubre muerto al juez Pyncheon y le acomete un muy razonable pánico, hasta el punto de que Hepzibah y él sólo saben vagar sin rumbo, en ese momento Hawthorne se permite una audaz elipsis (nunca nos dice directamente que Pyncheon ha muerto) y una ironía sangrante dirigida a su propio personaje, cadáver en la silla.
Pero no deja de ser también una especie de broma el que esta gran novela psicológica venga envuelta en un formato de novela gótica o folletín. Cuando te acercas esperando encontrar algo de eso, te extrañas de lo que tarda en arrancar, al tiempo que te va seduciendo el arte del autor, hasta que caes en la cuenta de que a Hawthorne no le interesa arrancar nada sino trazar una excepcional pintura de almas.
Nota redactada en noviembre del 2009
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28 mayo 2010
Cómo cambian los tiempos, Venancio
[...] Lo que más daño me hizo de esta oposición fue que no se trataba exclusivamente de una cosa política, sino más bien de una cuestión doctrinal. No entienden nuestra posición católica, e incluso el Estado católico les parece contrario a la libertad y a la democracia, lo cual es más terrible en el aspecto religioso.
Pero tampoco será esto un secreto para usted que conoce las corrientes de muchos intelectuales católicos, particularmente en Francia. Por cierto que el Papa en el discurso que pronunció en la audiencia concedida a los miembros del Congreso hizo una alusión a esta desviación, condenándola.
Pero quería hablarle particularmente de la impresión que saqué en los círculos del Vaticano con respecto a nosotros.
[...] La consecuencia que he sacado es la siguiente: en el Vaticano se conoce lo que se hace en España y se aprecia; el Papa llegó a afirmar que en las actuales circunstancias del mundo, su consuelo está en España; pero temen por la continuidad de este estado de cosas. Recelan que esto pueda perderse todo y que la actual situación pueda desembocar en una revolución, si le pasase algo al Caudillo y por eso quisieran que en vida de éste se diese mayor estabilidad al Estado para evitar ese peligro. Y claro, esta posición ya es más razonable y se comprende fácilmente.
Mons. Vicente Enrique y Tarancón, obispo de Solsona, a Alberto Martín Artajo, ministro de Asuntos Exteriores, 17 de septiembre de 1947.
Fuente: Gonzalo Redondo, Política, cultura y sociedad en la España de Franco, 1939-1975, II/1
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27 mayo 2010
Afirmando lo obvio
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26 mayo 2010
Las afinidades electivas
Casi me salen granos leyendo la muerte, en el capítulo final, de estos dos bobos, Eduardo y Otilia. El gran Homero dormitó justamente en la suerte de matar, la que dicen que acredita o arruina toda una faena. Uno cree estar leyendo, no una radionovela (el guión de una radionovela, quiero decir) de Sautier Casaseca, sino una parodia de ellas. Y, desde luego, no sientes la menor pena por él ni por ella, ya que se metieron en su tinglado amoroso porque les dio la gana (como sucede en todos los adulterios) y no por afinidades electivas, Johann Wolfgang, pedantón.
La novela (que, por otro lado, está llena de valiosos análisis psicológicos, no lo pongo en duda) no deja de resultar curiosa, porque insinúa, ya en los albores del XIX, esa mentalidad tan actual que subordina el matrimonio a los derechos del corazón, al tengo derecho a ser feliz y tal. Incluso la esposa, Carlota, acepta tal situación con la naturalidad con que se supone que deben aceptarla hoy las mujeres. Y la renuncia final de Otilia (tarde y mal) no arregla el estropicio.
Nota redactada en junio del 2009
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25 mayo 2010
"Mis padres eran unos críos cuando se casaron.
24 mayo 2010
Toros, chapuceros, malditos.
21 mayo 2010
El jorobado o Enrique de Lagardere
Novelón del XIX, de esos que solían publicarse por entregas. No sé si será este el caso, pero lo parece, por la manera en que el autor retrasa el desenlace, de manera que una y otra vez el lector cree hallarse ante el final y surge algo que vuelve a demorarlo. Diría que le sobran doscientas páginas; porque además esas demoras no introducen nuevas complicaciones o enredos, sino trabas a la consecución del fin por parte del protagonista. Le sobra también sentimentalismo, pero ese es mal común a las narraciones populares, incrementado por el paso del tiempo: esos llantos, esas explosiones de felicidad, esas damas que imaginan que toda la desgracia del planeta se ha acumulado sobre ellas y no lo saben callar, incitan a la risa o a la parodia. Un encantamiento llevado a cabo por una gitana, y totalmente fuera de lugar (aunque muy del gusto romántico), acaba de completar el cuadro de defectos de esta obra. Con lo cual, y en justicia, pasamos a sus virtudes, que no son pocas y compensan ampliamente. Pues, en efecto, la narración es apasionante y arrastra al lector de página en página. Quien escribió esto tenía el don de la fabulación, una destreza que iguala la de sus personajes con la espada, y que para sí quisieran todos los narradores actuales. Hay que volver a los espadachines.
Nota redactada en diciembre de 1998. Por cierto, el autor es Paul Féval.
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20 mayo 2010
Mirar Castilla
Pedro Laín Entralgo, La generación del 98
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19 mayo 2010
¿De qué va la COPE?
Yo no voy a pedir elecciones. Para qué, ¿para que vuelva a ganar el PSOE y se me quede cara de tonto? Eso si no hay que lamentar algún muerto, sean ciento noventa y tres o uno. Ya conocemos a la facción gobernante y cómo dominan la técnica de ganar elecciones. Y conocemos a los españoles. Pero algunos se van a ir a la tumba chupándose el dedo.
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18 mayo 2010
Llenos de vida

La traducción del título incluye una interpretación, pero lo cierto es que el original, Full of life, deja abierta la posibilidad de leer tanto llenos como lleno de vida, y esto último tendría también un sentido muy profundo si tenemos en cuenta que es el narrador-protagonista quien al final se siente "lleno de vida" en todos los sentidos.
John Fante es un bromista. Te lleva a lo largo de cien páginas haciéndote creer que estás leyendo la aburrida vida de un tipo escéptico y mediocre que maldito lo que tiene que decirte y al que odias porque no deja de llamar bulto al vientre gestante de su mujer, un tipo que parece simplemente ir soportando la vida. Pero el tío te va dejando aquí y allá ciertas pistas de que la cosa puede terminar en algo bueno. Y, en efecto, tenemos un final apoteósico, de esos que hacen cerrar el libro con una sonrisa de satisfacción, todo ello sin que objetivamente ocurra nada fuera de lo normal. Es la irrupción de la gracia con su naturalidad habitual. Y muy buen día el de la Pascua de Resurrección para terminarlo. En cuanto a los que han hecho la portada y la contraportada, "no hablemos de ellos, sino míralos y pasa".
Nota redactada en abril del 2010
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17 mayo 2010
De qué me suena
Llovía a manta, llovía en ráfagas, a cántaros, mansamente, dulcemente, tibiamente, pero también llovía, a veces, con bravura tropical, con iracundia antillana, con chaparrones que eran como latigazos de carretero, como arengas malsonantes de un buen sargento, como goterones, como salivazos, como boinas, como ostras de Arcade, y con tan delicada menudencia como cuando riega geráneos, allá en el séptimo cielo, una chica guapa; llovía con prisa, jarreaba de lo lindo y también a paso de buey, y ratos llovía con aquella beatitud que distingue en los urinarios a los poetas líricos, a los diputados de la Ceda y a los borrachos empedernidos. Llovía malva y violeta, azul y rojo, acero y negro, llovía con la vejiga de Juan Ramón y con la ibérica vejiga de Valle-Inclán y también con la vejiguilla de Rafaelito Alberti...
Llovía de verdad, sin descanso, por la mañana y por la noche, al mediodía y a la tardada, al amanecer y al tramonto, dale que te pego, sin pausa, sin respiro, lo mismo a la hora de maitines que a la de vísperas, igual al toque de diana que al de oración, chipi chapa, chipi chapa, pero llovía alegremente, como si sólo se tratara de aliviar el suelo de polvo y dejarlo tierno y limpio en honor de los que tenían que llegar...
Rafael García Serrano, La paz dura quince días
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14 mayo 2010
El misterio de la revista desaparecida
Habrá que llamar a Banachek...
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13 mayo 2010
Notas para la definición de la cultura
A decir verdad, no me ha aportado mucho este ensayo. Aunque también pudiera ser que esté ya tan influido por estas y otras ideas (el intelectual moldea inconscientemente la mentalidad de las generaciones sucesivas) que me parece algo sumamente elemental. Hay pensamientos agudos, no cabe duda; e incluso pensamientos que desafían ciertos dogmas de nuestra época. Pero, en conjunto, decir que una cultura aislada perece tarde o temprano; que las culturas necesitan del enriquecimiento que les proporciona el contacto mutuo; que es bueno tender al mantenimiento de esas diferencias; que, dentro de una cultura, cada clase o cada grupo humano adopta un matiz diferenciador; todo ello suena a cosa sabida e incluso básica. Con todo, una cosa me parece que demuestra esta obra: que hay cuestiones serias que no admiten la banalización o la reducción a los límites de una ideología, en el sentido peyorativo que dio a esta palabra Fernández de la Mora. Y vuelvo con esto a lo que decía antes sobre el desafío de los dogmas: nadie, en las páginas de El País, por ejemplo, se atrevería, como lo hace Eliot, a hablar contra la igualdad de oportunidades en la educación, o contra la pretensión de nivelar las diferencias culturales entre las clases sociales. Son cuestiones que, aunque uno no comparta la postura del autor, no están más allá de toda discusión, por más que esto escandalice a los neomoralistas.
Nota redactada en noviembre de 1998
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12 mayo 2010
Memoria epistolar
Jorge Guillén a Pedro Salinas, julio de 1937.
O, como dijo Esperanza Aguirre en memorable intervención, "no todo fue tan sencillo".
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11 mayo 2010
Nadie vomita
Vintila Horia nos dibuja un panorama similar en la Venecia del siglo XVII. El príncipe Radu Negru, de Valaquia, viaja a aquella república para pedir al Dux una cruzada contra los turcos, que tras invadir su país amenazan de nuevo a la cristiandad. Pero halla a los venecianos sumidos en la molicie y dispuestos a contemporizar con el otomano. Como de costumbre, el autor nos pone en situación a través de hechos simbólicos, como este.
En aquel momento pasaban junto a ellos un hombre y una mujer. El sol hacía brillar los bronces de las cúpulas y la fachada de San Marcos. Una luz dorada, madura como jugo de melocotón, bañaba el lugar y suavizaba los perfiles. El hombre, un noble, llevaba la espada al cinto. Un aire de desafío ensombrecía sus miradas. Con el brazo derecho, rodeaba, en un gesto de protección, los hombros de su compañera. Caminaban al mismo paso, con prisa de llegar a su casa y de encontrarse solos. Radu-Negru miró a la mujer, cuyos cortos cabellos no llegaban a cubrirle la nuca, y se estremeció de asco. Della Porta se detuvo y le tendió al príncipe la mano, que este estrechó con fuerza.
-Hasta mañana, señor. No penséis más en eso. Como veis, nadie protesta, nadie vomita. Ni siquiera se fijan en ellos. En mi juventud, lo habrían quemado vivo.
Aquella mujer era un hombre.
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10 mayo 2010
El corazón de las tinieblas
Alguien decía que en cada uno de los tomos de las "Memorias de un hombre de acción" de Baroja había material para unas cuantas novelas de Conrad. Leyendo El corazón de las tinieblas entiendes por qué. Sorprende, en alguien que tiene fama de autor de novelas marineras y de aventuras, esta morosidad, esta introspección, que reduce el argumento al mínimo. Y, viceversa, uno se pregunta cómo tan exigua trama ha podido inspirar una película como Apocalypse now (que no he visto, pero que imaginaba, también, como el típico film bélico lleno de peripecias).
Las "tinieblas" son las del Congo (no las de Vietnam, como en la película, claro) y, tal como uno sospecha desde el título, aluden a algo no sólo físico sino psicológico y moral. Kurtz, personaje omnipresente por más que sólo salga a escena en unas pocas páginas, se nos aparece casi como un mutante, una criatura transformada por obra de las tinieblas, objeto casi de temor reverencial. Interesante descubrimiento, esta sublimación de la novela de aventuras.
Nota redactada en abril del 2009. Ahora he visto Apocalypse now, eso sí, en pantalla pequeña, que es como ver el Machu Pichu en "búsqueda de imágenes" de Google. Tal vez por eso llegó a torrarme a ratos. Pero creo que le hace justicia a la novela.
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07 mayo 2010
Nihil novum
De haber vivido hoy, esta buena pieza (Del seminario salió por una ventana, con un trabuco, pues nada menos exigían la prisa y el peligro con que acudió a defender la causa del pueblo en una intentona revolucionaria en que se vio comprometido por culpa de amistades heteróclitas, adquiridas en las escapatorias frecuentes que de noche emprendía con otros compañeros y algún seminarista amigo de ir al teatro y a lugares de corrupción más inmediata) podía haber escrito también un artículo titulado "Que la Iglesia me pida perdón", o así.
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06 mayo 2010
"Los especuladores disparan contra España",
04 mayo 2010
Cómo sobrevivir intelectualmente al siglo XXI
Lo que yo me pregunto es cómo se habrá dejado convencer Juan Manuel de Prada para poner a esta antología un título tan rimbombante. Y, si ha sido él quien lo ha puesto, peor. Aunque también lo del "Chesterton de la lengua española" resulta descaradamente comercial.
Leonardo Castellani, por lo que se puede leer aquí, fue efectivamente un escritor agudo y mordaz, sobre todo lo segundo, y desde luego más empeñado en morder que el propio Chesterton. Claro está que las dentelladas no nos resultan excesivas a los que disfrutamos viendo lanzar piedras contra los mitos contemporáneos, sobre todo si son progresistas. Yo lo habría llamado más bien el De Maistre de la lengua española, puestos a exagerar.
Pero no sólo vemos aquí a un polemista brillante, sino a un lector inteligente, como revelan sus observaciones sobre el Quijote, la Comedia, Dostoievski..., y a un perfecto conocedor de la intelectualidad de su tiempo y de su país.
Nota redactada en mayo del 2009
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03 mayo 2010
Realidades
En las gradas lucían las pancartas: SOMOS DE PRIMERA. Los marcadores cantaban al poco rato: Valladolid 0, Getafe 0; Jerez 2, Almería 1; Tenerife 2, Racing 1. O lo que es lo mismo: somos de segunda y gracias.
(Ojo: probablemente si me gustara el fútbol habría estado allí también con la pancarta: no critico a los aficionados. Simplemente me parecía interesante como símbolo)
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30 abril 2010
Erich Auerbach habla de la métrica de la Divina Comedia
(Dante, poeta del mundo terrenal)
Ustedes pueden aplicarlo a lo que quieran.
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29 abril 2010
Pacto de sangre
Parece que, en vista del éxito de El cartero llama dos veces, James M. Cain dedició no arriesgar y ofrecer más de lo mismo. El pringado de su primera novela cede paso aquí a un agente de seguros y la diablesa ha cambiado de posición social para mejor. Pero él es aún un ser que obra por instinto animal y no deja nunca que lo humano se imponga sobre sus caracteres sexuales primarios, salvo en algún tibio rasgo de compasión y en la desesperación final. Ella es un monstruo de maldad, cubierta, como en las películas de horror, por un continente "capaz de enloquecer a un hombre". La víctima es igualmente un marido, pero las motivaciones de la malvada resultan aquí más sutiles.
Hay también una inocencia perjudicada por la maldad, cual es la hija del difunto y su novio, y, ni que decir tiene, sirve de contrapunto. Es algo, que yo recuerde, que también esá ausente del Cartero.
Y, en definitiva, ¿cuál es el aliciente de una novela como esta? La fascinación del mal, quizá, que Cain sirve con mano hábil, utilizando la elipsis conmo los buenos saben hacerlo, consiguiendo que resulte más estremecedor que el relato detallado. Me refiero a esto: "Me apoderé de una de las muletas y se la coloqué debajo del mentón. No quiero explicarles lo que hice entonces; pero a los dos segundos estaba acurrucado en el asiento trasero, con el cuello roto..."
Nota redactada en abril del 2007
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28 abril 2010
Género
En todo caso, ¿no quedamos en que la sexualidad era múltiple y proteica? ¿O es que las homosexuales nunca abusan?
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27 abril 2010
Pablo Cossío analiza la causa
No es culpa nuestra que nos haya tocado en suerte o desgracia operar y desenvolvernos en un mundo preestablecido, preelaborado, preconformado y que tú, yo monopsíquico e integral, has aceptado. Tú, conociendo ese mundo nos lanzaste el uno al amor, el otro al arte. Y al cabo del tiempo reniegas del arte y del amor porque el arte y el amor no han sido como tú los querías, sino como en el mundo se han ido haciendo. Tú no has podido crear ni el arte ni el amor y los que el mundo subasta te parecen demasiado bastardos, demasiado prefabricados y manoseados por los demás. En todo caso tu tragedia está en la soberbia desmedida que te posee, en esa ambición de querer que todo lo que salga de tus manos, de tu cerebro o de tu corazón sea prístino... Y tu misma falta de fe ¿no deriva de igual soberbia, la de no aceptar el Dios de los demás, sino el desear, por el contrario, tener uno solo para tu exclusivo uso y provecho? Por eso te vas a buscar a Dios a las nébulas, donde nadie lo busca, porque a Dios, cuando se le busca con humildad y con el corazón, se le encuentra muy cerca de uno mismo, en el propio aliento.
Alejandro Núñez Alonso, La gota de mercurio
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26 abril 2010
El fondo del vaso
Poco queda aquí de las vicisitudes políticas del dictador Bocanegra, sus secuaces y enemigos. Aunque normalmente se presenta como secuela, o como otra visión de los hechos, en realidad tiene poco que ver con Muertes de perro. Aquí el protagonista es un tal José Lino, comerciante, que al parecer es un personaje de la otra novela, pero muy secundario: y tanto, porque no lo recuerdo. La cosa es que fingió su muerte para escapar a las convulsiones que siguieron al derrocamiento de Bocanegra, y, de paso, para vivir una aventurilla con su empleada. Es esta aventurilla la que se erige en meollo del asunto. Se ve aquí más claro, pues, como decía el propio Ayala, que el tema fundamental de su literatura no es la denuncia de las dictaduras y tal.
En cambio, a lo que vuelve a jugar aquí es al qué sabe nadie. Al relativismo, si quieren, aunque no en sentido peyorativo, necesariamente. Perspectiva de Lino, perspectiva de los periódicos, otra vez Lino, pero esta vez en plan corriente de conciencia... O sea, esos juegos de técnicas narrativas que tanto nos encantan a algunos.
Nota redactada en octubre del 2008
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22 abril 2010
Velo
a) El velo, en el Islam, significa sumisión de la mujer.
b) Uno tiene que adaptarse a las leyes y costumbres vigentes en España.
Y pregunto: en España, ¿el velo significa sumisión?
Dicho de otro modo: si una alumna laica y bien laica decide ir a clase con un velo islámico en la cabeza (otros llevan pañuelos palestinos), ¿se le prohibiría porque en el Islam significa sumisión?
Y, en caso contrario, aquí ¿estamos juzgando intenciones?
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21 abril 2010
Totalitarismo guay

Aldous Huxley, prólogo a Un mundo feliz.
Lo del número de perros está por llegar. En cambio, hemos conquistado la indiferencia al género: perro con perro, etc. Por lo demás, clavado, ¿eh?
20 abril 2010
Con el totalitarismo pocas bromas,
Ya lo advirtió Huxley en los años 50: el totalitarismo futuro buscará, ante todo, que el súbdito no sienta las cadenas; es más, añado: que crea ser un rebelde e incluso estar conquistando nuevas parcelas de progreso mientras mantiene la vista baja, en el suelo o no tan lejos. Aunque lleva medio siglo escrito, se suele olvidar el prólogo que su autor puso a Un mundo feliz cuando los fascismos habían quedado atrás. Será cuestión de reproducir aquí alguno de sus párrafos más significativos. (Pero hoy no. Así nos ahorraremos un huy lo que ha dicho).
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19 abril 2010
Los días del odio
17 abril 2010
Me piden nombres de autores
Volvemos atrás: ¿alguien recuerda algo de Castiglione que no sea El cortesano? Claro que si nos salimos de la literatura, la cosa se amplía considerablemente. Volvamos: Sterne debe su puesto al Tristram Shandy. Sería curioso ver qué habría sido de Dante sin la Comedia, de Boccaccio sin el Decamerón, de Petrarca sin el Cancionero, de Jorge Manrique sin las Coplas. Yendo a América, tenemos a Leopoldo Marechal y su Adán Buenosayres, o a Fernández de Lizardi con El periquillo sarniento.
Seguiremos pensando. La próxima vez nos iremos a los muertos prematuros, a ver.
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16 abril 2010
Memoria histórica
Teniente General Manuel Gutiérrez Mellado, 1977.
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15 abril 2010
Verano y humo
14 abril 2010
Mahatma Gandhi
A mi juicio, afirmar que el acto sexual es un acto instintivo como el sueño o la satisfacción del hambre es el colmo de la ignorancia. La existencia del mundo depende del acto de procreación, y puesto que el mundo es un dominio que Dios gobierna y que constituye un reflejo de su poder, es imprescindible que el acto de procreación esté sometido a un control que tenga por finalidad la continuación de la vida sobre la tierra. La persona que así lo comprenda procurará, cueste lo que cueste, dominar sus sentidos, se armará con el saber indispensable para el completo desarrollo moral y físico de su progenitura y transmitirá los frutos de ese saber a la posteridad para su provecho.
Autobiografía
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13 abril 2010
Águila de blasón
He aquí otra sesión de fuegos artificiales, marca de la casa. Y he de reconocer que disfruto como un tonto con ellos. Sobre todo me admira cómo, en su primera época, Valle disimula el esperpento bajo el oropel modernista. Porque "esperpéntica" fue toda su obra, si bien de modo sutil en los principios y descarado al final. Creo que prefiero los principios, por la misma razón que aquél prefería la hipocresía al cinismo: el sepulcro blanqueado alivia el hedor de la podredumbre. En las "Comedias bárbaras", lo más feo que hay en nosotros aparece aún más abultado, pero hasta tal punto aliñado con motivos mágicos y aristocráticos, y con la pirotecnia verbal del autor, que en lugar de desagrado produce pasmo.
Estamos en una Galicia de leyenda artúrica, pero sin virtud, donde todos los caballeros fueran caballeros negros. A don Juan Manuel de Montenegro parece que le cuesta moverse, de tan literaria, o pictórica, que resulta su figura, pero en cierto modo les pasa lo mismo a todos. Nobles y siervos protagonizan una serie de viñetas prerrafaelistas donde (y tal vez aquí resida el toque valleinclaniano) sólo lo grotesco adquiere movimiento.
Nota redactada en marzo del 2008
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12 abril 2010
Memoria histórica
Julián Besteiro, 1933. Citado por Eduardo Palomar Baró en Razón española, 158.
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09 abril 2010
Tú lo quisiste, fraile mostén
A mí me parece triste lo que está pasando. Yo tengo mucho respeto por el juez Garzón, ha prestado un servicio excepcional a la democracia en España y me parece lamentable que se tenga que sentar en el banquillo acusado por la Falange, no tiene ni pies ni cabeza.
Ah, amigo. Eso de que un partido fascista (como si es socialdemócrata) ponga juicio a un juez (como si es un agente inmobiliario) y lo gane, es síntoma inequívoco de normalidad democrática. De esa democracia que este pueblo se ha dado con tanto esfuerzo y tal y cual.
En una dictadura, esto no habría pasado.
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08 abril 2010
La democracia en América
Me gustaría tener la cabeza de Alexis de Tocqueville, y por cabeza entiendo aquí su clarividencia sobre los hechos y las perspectivas que ofrece su mundo. Es decir, me maravilla cómo en unos meses de viaje supo captar la psicología del puelo norteamericano y las posibilidades de la democracia en el mundo por venir.
Son un par de volúmenes de lo que suele llamarse "apretada lectura", pero no deja uno de sorprenderse conforme lee. Si hay un sabio de los tiempos modernos, nos hallamos ante él. Hay que echar un poco de paciencia, es cierto, en la primera parte del volumen primero, donde describe las instituciones de la democracia norteamericana. De hecho, me atrevo a recomendar, si uno no es jurista ni político, empezar por el segundo volumen y, una vez terminado, pasar a la segunda parte del primnero.
Hay dos cosas que me parecen especialmente reseñables en la visión de Tocqueville. La primera es que, siendo a todas luces partidario de la democracia como forma de gobierno y viéndola como inevitable en el mundo que se avecinaba, no la considera como algo milagroso o como algo bueno por el simple hecho de ser democracia, sino que ve la posibilidad del despotismo también en su seno. La segunda es cómo aprecia la función de la religión en la vida pública dentro de las democracias, situándose así en las antípodas de todo laicismo.
Nota redactada en junio del 2007
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07 abril 2010
Cantalamessa (y III)
“Pedir perdón por” y “pedir perdón si” no es lo mismo. En el primer caso, se reconoce un error; en el segundo, se lamenta haber herido a alguien con las propias palabras.
Cantalamessa dijo algo así como: “Pido disculpas si he podido molestar a alguien...” Pero los titulares decían: “El predicador pide perdón por comparar...”
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06 abril 2010
Este es el texto de la discordia:
Que yo vea, no hay nada aquí que justifique el grito en el cielo de unos y el repliegue conejil de otros.
Y, modestia aparte, yo había dicho lo mismo aquí.
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05 abril 2010
El escándalo Cantalamessa
Todo el mundo sabe que el genocidio nacionalsocialista fue posible gracias a un caldo de cultivo antisemita en el que tuvo una responsabilidad eminente la intelectualidad alemana de los siglos anteriores, de la que Nietzsche y Schopenhauer son sólo anécdotas. Gracias a ese clima, en los años 30, el pueblo alemán estaba preparado para aceptar una cosa como el nacionalsocialismo. Hoy, en Europa, las novelas más leídas son aquellas en las que la Iglesia aparece como un parásito que sólo existe para coartar la libertad y los instintos de aquellos que tontamente se le someten. El cine lleva décadas promoviendo una visión semejante del clero, hasta el punto de que se hace necesaria una costosa labor de investigación para hallar una película donde aparezca un cura que cumpla una función positiva. De la prensa, qué voy a decir que no se sepa. En España, por la misma época del genocidio hitleriano, una propaganda mucho menos poderosa llevó a una masacre sin precedentes contra la Iglesia.
No me vale que la actual campaña se base en unos hechos perfectamente probados. También es posible que algunas de las calumnias lanzadas contra los judíos tuviesen algún fundamento real, uno, dos o tres. Es todo lo que necesitan los tiburones.
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04 abril 2010
Donoso Cortés, ejemplo del pensamiento de la tradición
Por lo demás, decir que esta conferencia es una sencilla aproximación al pensamiento político-religioso del marqués de Valdegamas, tan caro al tradicionalismo, aunque ya Schramm se cuida de decir que no debe entenderse tradicionalismo en el sentido carlista, y, yo diría, ni siquiera en el sentido de querer imponer un régimen basado en una supuesta tradición, porque Donoso ni siquiera pensaba que su modelo de sociedad, la sociedad cristiana, iba a acabar triunfando, sino más bien al contrario.
Nota redactada en abril de 1999. La conferencia fue publicada en la colección "O crece o muere", dirigida por F. Pérez Embid, en 1952.
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03 abril 2010
Qué mala leche
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01 abril 2010
El feminismo es caprichoso.
Viene esto a cuento del SOS de Enrique García-Máiquez acerca de si debía o no decir la Pardo Bazán, pues al parecer resulta machista. He de decir que a mí siempre me pareció una tontería eso de anteponer el la al apellido de las mujeres, aunque no por prejuicios feministas, claro. Creo que fui de los primeros en decir en clase "Pardo Bazán", sin más, aun a costa de que algún alumno me hablase de "Emilio Pérez Bazán". Tal vez me parece inútil, tal vez vulgar. El caso es que últimamente en radio, prensa y tele se prescinde del artículo: Aguirre, Aído, Fernández de la Vega... Es posible que haya una motivación feminista, aunque, todo hay que decirlo, la mayoría de nuestras mujeres públicas van ya bastante apañadas como para encima ponerles un feo artículo delante.
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31 marzo 2010
El guardián entre el centeno
Después de leer, por fin, El guardián entre el centeno, encuentro mucho menos meritorio el Jack Frusciante... de Enrico Brizzi. Están cortados por el mismo patrón. Diferencias: el Alex de Brizzi es un proletario; Holden Caulfield, un niño bien. Jack Frusciante derrocha los tacos y se permite grandes libertades sintácticas; El guardián... taquea, pero menos, y se mantiene en una sintaxis académica. Alex encuentra el amor, y con él una especie de parcial redención; Holden no, pero se da cuenta del valor de tener ciertas personas a su lado. Y, aunque los dos están totalmente desorientados, Alex es bastante más cínico que Holden, a quien su incapacidad de cinismo, por así decir, le hace permanecer en una constante pose de enfado (aunque también Alex se definía como "kabreado social"). Ambos representan al hombre que ha sido echado, sin pedirlo, a un mundo absurdo en su carencia de bases firmes, de lo que llamamos corrientemente valores, y sin vocación de revolucionario o de santo (al menos, sin conciencia de ello). No pueden ser ni apocalípticos ni integrados, aunque tiendan más bien a lo primero. Es el rebelde sin causa y, diríamos también, sin rumbo, sin dirección en su rebeldía. Holden abomina de casi todo lo que ve en la gente que le rodea (me disgusta, odio, no aguanto, son palabras que aparecen por doquier), pero necesita a los demás, los busca, deseando encontrar no sabe qué en ellos. Es un menesteroso de humanidad, a quien quizá no se le ha ocurrido nunca dar gratis un poco de la suya.
Nota redactada en marzo del 2003
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30 marzo 2010
Ojo
Juan José Sebreli, El olvido de la razón.
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29 marzo 2010
Conversiones paulinas
Esto, dicho por el poder, puede ser un ejercicio de cara dura. Por la oposición, puede tener muchos nombres, pero yo lo llamo beatería democrática. En todo caso, forma parte de la cartilla elemental que la izquierda le ha enseñado a la derecha en su papel de maestra de democracia, asumido por esta con las orejas gachas. Así está montado el tinglado desde su constitución.
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26 marzo 2010
Introducción al Cristianismo

25 marzo 2010
Heinrich Heine:
Citado por Juan José Sebreli, El olvido de la razón. Ese es, de hecho, el tema del libro. Lo que echo de menos en él es una referencia a los Marx y los Sartre. ¿Tal vez en un libro futuro titulado El abuso de la razón...?
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24 marzo 2010
Escándalo en el patio
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23 marzo 2010
El metro de platino iridiado
Sí, la protagonista de esta novela es realmente "el metro de platino iridiado": alguien con quien todos se comparan o se miden. Pero no porque sea un dechado de cualidades (es, de hecho, una mujer del común), sino por su admirable equilibrio emocional. Y no quiero decir que sea insensible o apática, antes al contrario, siente la pena, el despecho o el hastío como quien más, pero nunca deja que esas emociones la aneguen o arruinen su vida. Perdona la traición de su mejor amiga, se sobrepone a la muerte de su hijo, causada absurdamente por el hermano de ella, y es capaz de volver junto a un marido infiel, cruel y presuntuoso, "porque les quiero", aunque ese querer sea más de voluntad que de afecto. En todo ello, María es la antítesis de su hermano Gonzalo, el homosexual infeliz (si no hay redundancia) que, enamorado de su sobrino, llega a causar su muerte en un acceso de celos. Y lo más asombroso es cómo Pombo, aun practicando una narración finamente psicológica, evita todo tipo de valoración moral, dejando al lector que sea él quien llegue a ese tipo de conclusiones.
Nota redactada en septiembre del 2009
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