28 junio 2012

Juicio a Franco

Este libro es ampliación de un artículo publicado en Razón española hace algunos años. Su núcleo sigue siendo la visión del franquismo como sucesión en el tiempo de tres figuras, en el sentido que daba Jünger a esta palabra; tres arquetipos, podríamos decir también. Esas tres figuras son la del soldado, la del misionero y la del desarrollista. Esto se amplía en el libro con unos capítulos que podríamos llamar introductorios y que versan sobre la necesidad de depurar la visión, digamos, oficial de Franco como dictador fascista y encarnación de todo lo que no debió haber sucedido en España. Hay también dos especies de epílogo, uno sobre la diferencia entre memoria e historia, encajado un poco a la fuerza en la estructura del libro y con ocasión, por supuesto, de la Ley Zapatero de Memoria histórica; y otro que es una conversación con Pío Moa y que viene a resumir de algún modo todo lo que se nos ha dicho en el volumen .


Podríamos decir que estamos ante lo que propiamente llamamos un ensayo: no un libro de historia, ni siquiera de divulgación, tampoco de biografía, sino ese "escrito de carácter expositivo donde el autor desarrolla un tema desde una óptica personal, sin ánimo de agotarlo y con cierto carácter literario". La prosa de Esparza es correctísima y amena, sus afirmaciones podrían discutirse a cada paso y completarse con abundantes datos, aunque no escasean las referencias a fuentes. La visión del personaje es, desde luego, favorable, pero distanciada, un distanciamiento que no deja de formar parte de la tesis del libro: hay que situar a Franco en la historia y en el debate sereno.


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