25 octubre 2009

Madonna del Magnificat


Era esto en Florencia ante la redonda pintura de Botticelli, que representa la Virgen del Magnificat entre los ángeles cantores, aquella en que Nuestra Señora es una rosa celestial entre lirios angélicos. Esa agradable pintura que parece en su eterna primavera exhalar la música y el aroma.

Rafael Sánchez Mazas, Rosa Krüger

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21 octubre 2009

Aquí no se termina nada

Lo mejor de los discursos del sábado lo dijo Benigno Blanco: la manifestación no termina aquí. Es algo que tenía ganas de oír, porque en todas las manifestaciones monstruo a las que he asistido la sensación era que terminábamos todos muy contentos y a otra cosa. Qué menos, por ejemplo, que acudir a Ferraz (en el caso de las manifas contra el "proceso de paz") a dar una pequeña cencerrada. Es lo que ellos hubieran hecho. Cada una de esas movilizaciones, si la lleva a cabo la izquierda, habría terminado en poco menos que un golpe de estado: así sucedió de hecho con la proclamación de la segunda república (y con la instauración del zapaterismo, por cierto). No digamos si son media docena de manifestaciones. El hipotético gobierno derechista se habría ido a su casa con más miedo que Alfonso XIII.

Aquí, en cambio, quienes acaban decapitados son San Gil, Jiménez y Vidal, por poner algún ejemplo. No vaya a ser que acaben haciendo daño a la democracia.

Y no se me diga que mezclo churras con merinas. Estoy hablando de movilizaciones contra tropelías clamorosas de un gobierno. No se me escapa que lo del sábado tiene mucha mayor trascendencia que lo otro. Dar carta blanca para matar es seguramente más grave que legitimar asesinatos pasados. Con más motivo, recojamos el guante de don Benigno: esto del sábado es sólo la ceremonia de apertura.

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20 octubre 2009

El amor


Se lamentaba Pleberio, en La Celestina, de los desmanes del amor: "¿quién te puso nombre que no te conviene?" Así pues, también en la España del siglo XV existía la conciencia de que bajo el nombre de amor se ocultaban realidades diversas, tan diversas como los resultados que podían producir, felicidad o tragedia. Este es el punto de partida del ensayo de Josef Pieper, que cita constantemente una de las obras, creo yo también, capitales para entender la cuestión, Los cuatro amores de C. S. Lewis, a quien no sin justicia llama "el gran teólogo seglar de nuestra época", y cuyo título es de por sí significativo.

Pero la novedad de Pieper consiste en la reivindicación de Eros, frente a la teología protestante que lo había condenado como opuesto al amor puro, al Agapé. Eros, dice Pieper, es necesario para no perderse en un amor tan sobrenatural que resulta desencarnado y para no sucumbir tampoco (quizá por reacción) a lo purmente venéreo. Venus, para Pieper, no es propiamente amor, y la confusión entre Venus y Eros ha sido, me parece, letal para nuestra cultura. Pleberio incurre en esa confusión, incurrieron todos, incluso Calisto, triste producto de una mentalidad incapaz de concebir que de lo erótico pudiera surgir, con el tiempo, el agapé. Murió el mancebo víctima de la otra vía a que su pasión podía conducirle, y lloró Pleberio sin haberse dado cuenta del fondo del problema. Por eso, un libro como el de Pieper merecería una más amplia difusión.

Nota redactada en abril de 1999

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19 octubre 2009

Siempre busqué algo detrás de ella


Cuando yo era algo así como spenceriano me creía enamorado de la ciencia; pero después he descubierto que aquello fue un error... No, nunca estuve enamorado de la ciencia, sino que siempre busqué algo detrás de ella. Y cuando, tratando de romper su fatídico relativismo, llegué al ignorabimus, comprendí que siempre me había disgustado la ciencia.

Dice Miguel de Unamuno en "Sobre la europeización". No sé si llegó a darse cuenta de que en realidad había sobreestimado la ciencia, o mejor, lo había hecho la generación de sus padres. La sobreestimaron y la estimaron mal, porque lo del fatídico relativismo tiene poco que ver con la ciencia, creo. Y de esa falsa apreciación surgió el desengaño.

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16 octubre 2009

Boicots

Encuentro a dos amigos hablando de la manifestación de mañana y de cómo la intentarán boicotear, como otras veces, con los controles a los autocares y cosas así.

Hombre, no. Tengo para mí que los servidores del orden no hacen sino cumplir con su deber en un evento que convocará multitudes. ¿Eso es lo que vosotros haríais? Aprendices. Así se explican muchas cosas.

Existen modos mucho más sutiles de boicot. Por ejemplo, lanzar basura sobre los promotores. En esa línea va el titular de portada de hoy en El País, que no voy a enlazar, anda y que les zurzan.

El Papa y Gürtel, sí. ¿Burdo? Desde un punto de vista racional, por supuesto. Pero es que la propaganda no funciona en plan racional, sino subliminal. Es una nueva modalidad del calumniare: semper haeret, de Maquiavelo. Tú asocia dos ideas, que algo queda.

Si se tratase meramente de la pugna entre dos máquinas de propaganda, esta guerra la tendríamos perdida sin remisión. Pero...

Hace poco murió don Jesús Urteaga. Su libro El valor divino de lo humano terminaba así:

Ellos -los despreciadores de Dios- confían para la lucha en sus carros de guerra y en sus caballos. Nosotros -los cristianos- confiamos en el Nombre del Padre. Confiamos en el Nombre del Hijo. Confiamos en el Nombre del Espíritu Santo. Confiamos en el Nombre de Santa María.

Estamos en octubre, como en Lepanto.

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15 octubre 2009

Mis encuentros con Franco


Esperaba mucho más de este libro. Y, aunque esperase poco, aún da mucho menos. Da la impresión de que Pemán se hubiese visto obligado, por la coyuntura y por el Consejo Privado, a escribirlo y lo hubiese hecho sin ganas. Es un libro absolutamente de temporada, como muchas canciones, donde ni el autor se explica con claridad sobre sus opiniones ni nos da a conocer aspectos nuevos (ni viejos) del protagonista, o sea el Caudillo. El culteranismo de su estilo le sirve aquí (o a mí me lo parece) para practicar el cantinflismo. Párrafos enteros sin sustancia, ejercicios retóricos de una pobreza de contenido casi umbraliana y sin la brillantez de la estrella de El Mundo, me habrían hecho abandonar la lectura (a punto estuve) si no fuera porque el volumen contiene muchas fotos y eso hacía esperar un desenlace más rápido.

Sólo hubo un momento de emoción: unas pocas páginas en que José María le dirige a Franco una seria advertencia sobre los riesgos de la arbitrariedad en el seno de un régimen personalista, en una entrevista que sostuvieron a raíz de ser destituido Pemán, por una tontería política, del cargo de director de la RAE. Un discurso que vale por todo el libro y que tengo para mí que, al no poder ser editado en folleto, lo recubrió de doscientas cincuenta páginas más para que pudiera ver la luz.


Nota redactada en septiembre de 1999


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14 octubre 2009

El paisaje y España


En los días grises del otoño, o en Marzo, cuando el invierno finaliza, se siente en esta planada silenciosa el espíritu austero de la España clásica, de los místicos inflexibles, de los capitanes tétricos -como Alba-; de los pintores tormentarios -como Theotocópuli-; de las almas tumultuosas y desasosegadas -como Palafox, Teresa de Jesús, Larra... El cielo es ceniciento; la tierra es negruzca; lomas rojizas, lomas grises, remotas siluetas azules cierran el horizonte. El viento ruge a intervalos. El silencio es solemne. y la llanura solitaria, tétrica, suscita las meditaciones desoladoras, los éxtasis, los raptos, los anonadamientos de la energía, las exaltaciones de la fe ardiente...

José Martínez Ruiz, La voluntad

Ubi sunt?

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11 octubre 2009

Épica, cristales, paz


Alejandro Amenábar lleva camino de convertirse en el cineasta de corte de ZP. Además, sus frases no le van a la zaga a las del jefe del ejecutivo. Es más, la última podría ganar de calle a todas las sansiroladas proferidas por este:

La violencia no es épica, dice el tío.

Va a ser que yo no sé leer la Ilíada.

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Por cierto, en su nuevo blog Metáforas, José Ramón Ayllón dice, a propósito de Hypatia, que Amenábar puede enseñarnos cine, pero no historia. Es cierto, y eso me recuerda lo que decía un amigo mío, con la radicalidad de la juventud: que "la novela histórica ni es novela ni es historia". Tal vez ha leído sólo a los Folletes y a los Falcones, y no a los Dickens ni Galdoses. Hombre, la novela, como el cine, hay que leerlos como lo que son. Y cuando el autor se sirve de personajes históricos es porque quiere proyectar su mirada sobre la historia, y nosotros hemos de ser conscientes de que miramos a través de su cristal. Otra cuestión es que el cristal esté pringado de babas, y entonces no apetece.

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El Nobel de la Paz no es otra cosa que la recompensa de la izquierda europea a quienes han sabido vestir de respetabilidad sus ideas. El de Obama tiene la particularidad de que resulta francamente cómico por su precocidad. ¿Es un nobel preventivo, como dice Luis del Pino? Lo que resulta extraño es que no se lo hayan dado todavía a ZP, incluso tras el fracaso de su chalaneo con ETA. Al fin y al cabo, lo ha intentado, como decía el pretérito imperfecto.

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09 octubre 2009

Misterio y maneras


Las "maneras", las manners, son, como indican las editoras, las cosas que pasan en la vida y la manera de afrontarlas por parte de una determinada comunidad humana. La de Flannery O´Connor es el Sur, esa parte de los Estados Unidos que designa no sólo una localización geográfica sino una historia y unas formas de vida. A lo largo de estos breves ensayos (conferencias en su mayoría), Flannery trata de dejar claro que el novelista sureño ha de contar con esas manners si quiere que su obra se sostenga, posea vida. Y el novelista católico añadirá a las manners el misterio, es decir, lo sobrenatural, la presencia de Dios en el mundo. Si algo sorprende en estos escritos es la claridad con que la autora contempla la función del escritor católico en un mundo donde el misterio ha dejado de contar. Lejos de buscar el relato piadoso o ejemplar, deberá mostrar la interacción entre la criatura caída y la redención de Cristo, siempre partiendo de lo concreto. Una pluma enérgica y mordaz para una inteligencia admirable.

Nota redactada en agosto del 2008

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08 octubre 2009

La bola, la telepantalla y el orgasmatron

Yo sentía curiosidades, pero, en definitiva, vocación clara y determinada, ninguna. Fuera de que me hubiera gustado tener éxito con las mujeres y correrla por el mundo, ¿qué más había en mí? Nada: vacilación. Oía hablar de viajes marítimos y me hubiera gustado embarcarme; hablaban de pintura, y me parecía un oficio muy bonito el de ser pintor; leía aventuras de un viajero, y soñaba con el desierto o con los ríos inexplorados. Pero el ser médico, militar, abogado o comerciante no me hacía ninguna gracia... De joven, y sin cultura, no iba yo a forjarme un concepto, una significación y un fin de la vida, cuando flotaba y flota en el ambiente la sospecha de si la vida no tendrá significación ni objeto...

Pío Baroja, Familia, infancia y juventud


Un pueblo en el cual esta sospecha se haya generalizado es fruta madura para el poder totalitario. Pero conviene además tenerlo entretenido, a ser posible con algo que les quite las ganas de ser marino, pintor o aventurerero. Es, en definitiva, lo que expresaba el personaje de Woody Allen:

¿Por qué tiene que haber una resistencia? Tenemos la bola, la telepantalla y el orgasmatron. ¿Qué más quiere esa gente?*

*En El dormilón (Sleeper, 1973), parodia de las fantasías utópicas tipo Un mundo feliz o 1984. La bola era un juguetito que producía un curioso placer al manosearlo.

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06 octubre 2009

Moa, Quasimodo, txakurrak


Todos tenemos manías. Pero está bien que alguien nos advierta cuando rayan lo ridículo. Estimo mucho la labor de divulgación de Pío Moa, pero creo que es hora de decirle que su capricho de utilizar el gentilicio useños para referirse a los naturales de USA resulta eso, caprichoso y poco serio. Estas ocurrencias pasan factura en términos de credibilidad, por más que sus trabajos sean intachables en cuanto a rigor histórico.

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Veo que no he sido el único en evocar a Quasimodo a propósito de las chicas de ZP. El Zurdo también ha tenido la misma sugestión. En todo caso, lo que a mí me sugirieron al primer golpe de vista fue un par de beatas galdosianas. En lo que difiero del Zurdo es en buscar intenciones ocultas a la foto. Es pura vulgaridad, muy propia del personaje. ¿Cuántas lauras y albas tuneadas con mejor o peor gusto circulan por la piel de toro? Lo que habría mortificado a ZP habría sido que sus chicas se presentaran ante el mundo ataviadas como maniquíes de Telva o de Vanity Fair...

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Los atuneros vascos piden la presencia del ejército en sus barcos. Del ejército español, claro. Militares españoles. Txakurrak.

Habráse visto. Qué pensarán los muchachos de las fotos.

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05 octubre 2009

Sabiduría griega y paradoja cristiana


Charles Moeller es uno de los lectores más extensos e intensos que conozco. Extenso por la cantidad de lecturas e intenso por la capacidad de intepretación de lo que lee. Los seis volúmenes de la Literatura del siglo XX y Cristianismo le dejan a uno abrumado. Pero si alguien pensaba que era un especialista en literatura del siglo XX, aquí lo tenemos impartiendo otra apabullante lección sobre los clásicos.

O tres lecciones, mejor dicho, porque estamos ante un libro muy bien estructurado en torno a tres ideas: el pecado, el sufrimiento y la muerte, tal como fueron tratados por los clásicos griegos (Homero y los trágicos) y por los más relevantes autores cristianos (para Moeller, Racine y, sobre todo, Shakespeare y Dostoievski, aunque no deja de hacer notar que el Quijote es una cima insuperada, lo cual se le agradece; también Dante está ahí, en un espléndido capítulo final, como no podía ser menos al tratar del mundo de ultratumba). El propósito fundamental es hacer notar cómo el cristianismo aporta un factor esencial, el del amor y el perdón divinos, que da sentido a todo aquello que dejaba perplejos a los antiguos.

Nota redactada en marzo del 2009

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03 octubre 2009

Superdotados


En el paganismo, donde dominaba la "especie", la aspiración ambiciosa era la de convertirse en aquel "ser extraordinario" que de alguna manera se sustraía a ella y la dominaba, como el déspota o el tirano. El Cristianismo devolvió al hombre común su grandeza de persona -en virtud de su libertad-, que todos (cada uno de todos) tenían y podían y debían desarrollar en forma "extraordinaria". La Modernidad, al abolir el Cristianismo, nos ha reintroducido en la especie. Y aquí, ya reducidos a número, a un ejemplar más de la serie, lo único que puede distinguir es estar "superdotado": un azar de la genética o de la "fortuna", cuando no un buen resultado tecnológico. A esto debemos oponer enérgicamente la esencialidad de la libertad, como capacidad de amar electivamente el bien para los otros, que es donde realmente -por la directa creación divina de cada alma- somos todos iguales, que es lo que nos hace a todos realmente excelentes y superdotados, y donde depende de cada uno lo que llegue a ser definitivamente y para la eternidad.

Carlos Cardona, Ética del quehacer educativo


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01 octubre 2009

Hipatia, aborto, revancha


Si hacemos más caso a los historiadores que a los panfletistas, la muerte de Hipatia no fue, como quieren estos, un caso de intolerancia eclesial sino un asesinato político. Y la conclusión que se impone es que, en aquella sociedad alejandrina, una mujer podía, como un hombre, llegar a ser una figura pública respetada... y tenía iguales posibilidades de ser asesinada por ello.

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Hay mucha gente perpleja ante las ansias gubernamentales por liberalizar el aborto, de iure y de hecho. Y se esgrimen a veces razones económicas, como es la presión de las clínicas que ganan una pasta con cada intervención, o que al Estado le sale más barato que proteger la maternidad...

Creo que la razón es otra. Lo mejor para un poder totalitario es tener al pueblo entretenido hozando y sin pensar. Y la arbitrariedad sexual está unida indefectiblemente al aborto, como la causa a la consecuencia. No se entiende la una sin el otro, así como la protección de la vida es inseparable de un respeto casi reverente al hecho sexual, lo que es decir maternal.

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Hubo un tipo que dijo en el 61: «volver a la vieja democracia liberal sería abrir el barranco de la revancha» (aquí, abajo). Era la cantinela de la ultraderecha y yo lo creí así en mi juventud. Después dejé de creerlo. Pero los gobiernos zapaterianos han hecho todo lo posible para devolverme a mi antigua convicción.

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29 septiembre 2009

Los españoles en la historia


Me agradan estos estudios que tratan de definir el "hecho diferencial" español, hoy que tan en duda se halla puesto. De una primera lectura me quedó esa conclusión de que "Cataluña nunca quiso vivir sola, sino siempre unida en comunidad bilingüe con Aragón o con Castilla", por lo que el nosaltres sols era un lema antihistórico. Esta vez me ha llamado la atención la inteligente mirada de Menéndez Pidal sobre lo que constituye la grandeza y miseria de España en la historia, sus miras excesivamente altas ("pon en tu orden muy alta tu mira, lo más alta que puedas... apunta a lo increíble", había escrito Unamuno, plenamente identificado, en su madurez, con esa España de las grandes empresas): el exceso de magnanimidad, si puede llamarse así, que aquel benedictino, fray Benito de Peñalosa, cifró en "las cinco excelencias que despueblan a España para su mayor potencia y dilatación". Es, en definitiva, el quijotismo, del que convenía haberse curado para quedar convertidos en Alonso Quijano el Bueno, y no en la triste figura del caballero vencido, primero, y después en el tristísimo despojo augurado por Alfonso Guerra.

No puede decirse que el de Menéndez Pidal sea el dibujo de una España idílica, o que, al contrario, goce con las miserias de los españoles. Trata de ser, al contrario, un diagnóstico, que da fe, si no de una España eterna, como querían los noventaiochistas, sí de una realidad histórica.

Nota redactada en diciembre del 2002

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28 septiembre 2009

Un órgano visual más perfecto


La crítica, como nos aconsejaba Ortega y Gasset, debe ser "un fervoroso esfuerzo para potenciar la obra elegida". Suscribimos íntegra y férvidamente sus palabras: "Procede orientar la crítica en un sentido afirmativo y dirigirla, más que a corregir al autor, a dotar al lector de un órgano visual más perfecto. La obra se completa completando su lectura".

Guillermo de Torre, Literaturas europeas de vanguardia

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27 septiembre 2009

Elogio desinteresado

Lo que más envidio de Enrique García-Máiquez es ese equilibrio entre contundencia, retranca y literatura. O conceptismo, mordacidad y humor, si quieren. Y mira que es difícil mantener el buen humor ante hechos como los que hoy comenta. Tal vez por eso a mí no me salgan los retruécanos ("Como todos los consejos, el de Estado se escucha sólo si propone lo que nos apetece", hay que fastidiarse): para conseguirlos hace falta serenidad. Voy a empezar a leer a Chesterton, a ver si está ahí el secreto.

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Y apenas lo escribo me doy cuenta de que el tío también es sabio. O si no, de qué otro modo que sabiduría puede calificarse el último párrafo de esto. Sabiduría, sí, porque ese concepto incluye la poesía, o el dar con las palabras justas para expresar lo que tal vez otros han dicho en largos párrafos.

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Que nadie piense que tengo que pedirle un favor a Enrique. Ni siquiera me atreví, cuando me envió dos ejemplares de Oficio, a decirle que de la misma tacada me mandara otro de Casa propia, que no lo encuentras ni para atrás en las librerías.

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26 septiembre 2009

Microcosmos


Al segundo o tercer capítulo, uno cae en la cuenta de que el título de este libro es un plural, si es que no ha leído el original, Microcosmi. Pero da lo mismo. Sea uno o varios microcosmos, la sensación es la que, supongo, pretendía comunicar el autor: en cada partícula de este mundo puede encontrarse tanta vida, tan intensa variedad de seres y de experiencias como en el total. La estructura del átomo se parece a la del sistema solar. El aleph borgiano existe y está por doquier. Pero sería hacer una injusticia a este libro el reducirlo a la ilustración de una tesis. Claudio Magris es un artista, y se disfruta de esta obra como se haría con un buen cuadro. He dicho obra resistiéndome a llamarla narración, por más que haya recibido un prestigioso premio de novela, de cuyo nombre no me acuerdo. Es, en efecto, una colección de estampas, salpicadas de vez en cuando por la reflexión. Los críticos hablan como si este género fuera nuevo, como si Magris hubiera sido su inventor, y lo llaman "mezcla de narración y ensayo" y motes así. Está claro que no se han molestado en leer a Azorín, que es, si no el inventor, al menos el más fecundo autor de esta modalidad de prosa que podríamos llamar paisaje con figuras, con permiso de Antonio Gala. Magris aporta como novedead el tono vitalista, tan opuesto a la resignación de Azorín.

Nota redactada en julio de 1999

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25 septiembre 2009

Qué bien se sabía Lope la teoría


--No te espantes, Felicia, que no te haya conocido, que aunque te visitaba no te vía; tan aprisa miro yo los rostros de las mujeres de mis amigos.

Y por si no nos hemos enterado, continúa el narrador:

¡Oh palabras dignas de estar escritas con letras de oro en mármoles, para que aprendiera la bestial ignorancia de algunos hombres el respeto que debe a la honra la amistad, y el buen nacimiento a la obligación! Que hay hombres cuya liviandad no sabe distinguir la honra de la infamia, ni el apetito de la razón, de que suele resultar tanta discordia y algunas veces tanta sangre.

("Guzmán el Bravo", en Novelas a Marcia Leonarda)

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23 septiembre 2009

Censura

En Los Palacios (Sevilla) han pedido que se prohíba un libro. Sí, eso que dicen que hacía Franco o que hacían los curas. El Partido Andalucista quiere suprimir de los colegios de primaria La gesta española, de José Javier Esparza. Pobres. No saben que eso, prohibir un libro, es el modo más eficaz para que los muchachos lo lean. Esparza está de enhorabuena.

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22 septiembre 2009

La desaparición


Menudo título que han ido a poner estos benditos editores a lo que originalmente se titulaba, intuyo, El huevo de oro (digo que intuyo porque es holandés). Como si ponen "El asesinato", vamos. Creatividad. Lo que sí está logrado es la foto de la portada. Esos dos viejos surtidores de gasolina, sin mangueras, aislados sobre un pavimento ruinoso en medio del campo se dirían dos tumbas, las tumbas incógnitas ("donde habite el olvido") de los dos protagonistas, bajo un cielo tormentoso.

En la solapa me comparan al autor con Patricia Highsmith, entre otros. Y ciertamente, esta historia del oscuro ciudadano y del psicópata podría haberla escrito ella, me parece. Es una novela sobre obsesiones que se realizan, lo que se llama terror psicológico, vamos. Y todo sin grandes voces, sin desgarros, con una angustia ahogada. El oscuro ciudadano no quiere justicia, no quiere venganza, sólo quiere que la fatalidad se explique, aunque él tenga que morir como su chica. Y el psicópata lo acepta, pero no se regodea, ni teme: su experimento salió a pedir de boca, se demostró algo a sí mismo, y ahora, hasta que se le vuelva a ocurrir un nuevo desafío. Es una manera de combatir el tedio: otros buscan chicas, hasta ver si dan con la perfecta.

El tío narra bien, estructura bien, pero tampoco dice gran cosa.

Nota redactada en julio del 2005. El tío es un tal Tim Krabbé.

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20 septiembre 2009

Morricone, muñequitos y tipos duros


Espero con impaciencia la banda sonora de Malditos bastardos. Por lo que veo, hay varios temas de Ennio Morricone, pero no los identifico: ignoro si serán compuestos para la ocasión o formarán parte de algún spaghetti. El resto de los intérpretes me son desconocidos, salvo Billy Preston, que nunca me ha dicho gran cosa, y David Bowie, que si no existiera me daría igual. En fin, no creo que supere la marca de Pulp fiction.


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Brad Pitt, el Di Caprio, el tío que interpreta a Jason Bourne y de cuyo nombre no me acuerdo, son muñequitos que pueden gustar a las treceañeras, pero ningún adolescente querrá ser como ellos, al contrario de lo que sucedía con los viejos héroes. Siempre me parecieron productos de la ideología de género, engendros de ambigüedad sexual calculada, pero creo que nunca lo habría explicado tan bien como Allan Bloom. Frente a ellos, qué gozo ver a Clint Eastwood, en Gran Torino, reivindicando lo otro, y encima muriendo confeso y casi mártir.


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Por cierto, que la escena final es casi la antítesis de la de Por un puñado de dólares, cuando las balas le rebotan en la coraza y a nadie se le ocurre dispararle en la cabeza. Ahora las encaja todas, con el mismo gesto e incoando un avemaría. Precioso.


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18 septiembre 2009

Fines y medios

El deseo de que muera efectivamente pronto una persona incurablemente enferma, que sufre graves dolores y que con seguridad va a morir pronto, es sin duda legítimo. Es lícito incluso rezar para que eso suceda. Pero la voluntad en la que inhiere ese deseo se pervierte en el momento en que este último se transforma en una intención de acción, es decir, en el momento en que se busca de hecho un medio, y se efectúa la correspondiente acción, para hacer real ese deseo, es decir, cuando se elige y efectúa una acción de matar. La voluntad que cumple un deseo de suyo legítimo es aquí pervertida por el querer de un obrar (medio) a través del cual se trata de producir de modo eficaz ese objetivo. La muerte, o la vida, del que sufre el dolor se emplea así como un medio para acortar ese dolor, es decir, la persona que sufre el dolor es utilizada (o se utiliza a sí misma) como medio para satisfacer el deseo "acortamiento del dolor" (la eutanasia pasiva se distingue de ello en que en su caso se renuncia a poner otros medios de alargamiento artificial de la vida; este es, desde el punto de vista intencional, el modo de actuar exactamente inverso).

Martin Rhonheimer, Ética de la procreación

Aquí un buen chiste eutanásico


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16 septiembre 2009

Nunca me abandones


Huxley y Orwell enseñan desde un principio sus cartas y nos enseñan el horror en todos sus detalles, y a los seres humanos como moscas en la tela de araña del totalitarismo, de la deshumanización. La impresión que uno recibe con esta novela de Kazuo Ishiguro es de hallarse ante un narrador mucho más artista, que deja en mantillas a estos predecesores en lo que a sutileza se refiere. Ishiguro dosifica el horror: nos lo hace intuir sin que lleguemos a creernos del todo lo que nos está insinuando, hasta que no tenemos más remedio que admitirlo. Y lo consigue a base de presentar a los protagonistas como auténticos seres humanos, con los deseos, temores, afectos, propios de cada hombre y de cada mujer. Ir descubriendo, a medida que pasamos las páginas, que ninguno ha tenido padres, que no tendrán una profesión, ni un amor, ni hijos, es lo que aterroriza y lo que confiere a esta obra su importancia y su actualidad en un momento en que los bebés-medicamento son ya un hecho del que se habla en los periódicos. Y, sin embargo, cuando terminas la lectura te das cuenta de que el alcance de la novela puede ser mucho mayor, hasta adquirir dimensiones de parábola.

Nota redactada en marzo del 2009

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14 septiembre 2009

De leyes y libertades


Esto de suprimir los funerales por Franco en el Valle de los Caídos me recuerda a lo de arrancar la cabellera, que hacían los indios, o a lo de sembrar de sal los campos del vencido, que acostumbraban los antiguos. Se trata de borrar no sólo la vida presente sino la futura del enemigo. Se trata, en el fondo, de hacer efectivo el odio, de comunicar "tú no deberías haber existido nunca". No, el puño alzado no es un gesto vacío.

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¿Qué opinarían de una ley de libertad de prensa que obligara a que los periódicos fueran leídos sólo por sus editores y redactores, tal vez con el loable fin de no herir la sensibilidad de quien piensa de otro modo? Pues algo así puede ser la nueva ley de libertad religiosa, me temo.

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La Iglesia no cree en la democracia ni en la libertad, dice Peces-Barba. En efecto, la palabra democracia no aparece entre los artículos de la fe. Y es que la Iglesia es bastante relativista en lo político, cosa que nos hace más libres a la hora de interpretar y juzgar.

En cuanto a la libertad, tampoco aparece en el Credo. No es algo en lo que haya que creer, don Gregorio: es la condición para creer. Y para muchas otras cosas, claro.

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11 septiembre 2009

Ser mártir todos los días

Morir por una religión es más simple que vivirla con plenitud; batallar en Éfeso contra las fieras es menos duro (miles de mártires oscuros lo hicieron) que ser Pablo, siervo de Jesucristo; un acto es menos que todas las horas de un hombre. La batalla y la gloria son facilidades; más ardua que la empresa de Napoleón fue la de Raskolnikov.

Sucede sin embargo, Otto Dietrich ("Deutsches Requiem", El Aleph, Jorge Luis Borges) que la existencia oscura de esos mártires no fue menos heroica por ser oscura. Es difícil llegar a las fieras sin haber sido, de algún modo, Pablo.

Otra referencia a "Deutsches Requiem", aquí.

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10 septiembre 2009

La extraña muerte del marxismo


A falta de viajar, bueno es leer para liberarte de prejuicios localistas, bueno, quiero decir eso que algunos llaman boina. Este libro, que no menciona para nada a España ni a ningún personaje español, te dibuja un panorama que recuerda en todo a la política llevada a cabo por los socialistas en España, de modo especial desde el 2004 para acá. La tesis de Paul E. Gottfried es que "la izquierda europea en el nuevo milenio" (tal es el subtítulo) ha dejado por completo de lado al marxismo y se limita a abanderar causas como el feminismo o los derechos de los homosexuales, pero sigue conservando una reverencia intacta hacia el viejo socialismo marxista y hacia los regímenes que lo encarnaron o lo encarnan. Y ello es así porque la nueva izquierda es ante todo antifascista, siendo el fascismo un fantasma al cual es sospechoso de pertenecer todo aquel que osa recordar los crímenes del comunismo. Franco es, para la izquierda española, lo que el nazismo para la europea: el fantasma que le permite vivir del cuento.

Nota redactada en julio del 2009

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09 septiembre 2009

Desagravios, puños, privacidad


Y yo que no creía a FJL cuando decía que le botaban de la COPE las presiones del PP más marianista... Tercer día de la nueva programación: entrevista (¿-desagravio?) a Rajoy; una semana más tarde, entrevista (¿-desagravio?) a Alberto Ruiz-Gallardón; boletines que podrían titularse "los dichos de Mariano..."

No me lo ponen fácil.

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Si un signo no significa, no es signo. Que levantar el puño sea "tradición" o "ritual" (Elena Valenciano, COPE, ayer) no quita que sea signo, antes al contrario. Y el puño sigue asociado como signo a la amenaza, la ofensiva o la confrontación. Y, por supuesto, a la ideología que convirtió el siglo XX en un infierno para unos cuantos millones de personas. El partido del gobierno no ha renunciado a ese signo. Lo curioso es que cada año se revuelva el patio con este descubrimiento.

...

Me pregunto si la ley contra la violencia de género no violará la privacidad. De pequeño, en plena transición, radical yo, pensaba que lo del Estado de Derecho era una gran hipocresía colectiva. Hoy, en el otoño de la varonil edad y en la Europa de la muerte, no tengo más remedio que replanteármelo.

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08 septiembre 2009

Pombo y las mujeres


¿Por qué no existen genios femeninos del arte? Es fácil responder, desde el feminismo, que la sociedad patriarcal ahogó la iniciativa de las mujeres y tal. Sin embargo, es posible que las mujeres hayan estimado el papel de esposa y madre muy por encima de lo que lo hacen sus campeonas de hoy. Álvaro Pombo, a través de los personajes de El metro de platino iridiado, expresa a su vez una peregrina teoría:


... las mujeres no se pintan de por sí: son la vida y además prefieren la vida a la pintura, a la escultura, a la arquitectura, a la literatura y a la música. ¿Cuántos Beethóvenes hay mujeres? ¿Cuántas mujeres Miguelángeles? ¿Cuántas plumas han alcanzado el rango de la historia de la literatura universal? Casi sólo Safo, que era un griego mal pedunculado. Por consiguiente, toda belleza artística es viril y estéril. Corresponde a las mujeres sólo una belleza impropiamente denominada vital, la belleza vital o natural, que en realidad es sólo vida: la belleza de la vida, es decir, la vitalidad. No hay mujeres bellas: sólo vivas. ¡Viva la vitalidad de la mujer que tiene tanta que hasta las feas nos parecen guapas porque cuanto más feas más vitales...


¿Es el punto de vista de un homosexual? En todo caso los homosexuales siempre se han interesado por la psique femenina. Sería curioso cotejar esto con los dramas de Tennessee Williams o las películas de Almodóvar...


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07 septiembre 2009

El árbol de las verdades


Blanca García-Valdecasas ha escrito un nuevo cuento de "menosprecio de corte y alabanza de aldea", aquel tópico del Renacimiento. Elisa es la joven incontaminada por las lacras de la vida moderna que afectan a Fernanda, la abogada divorciada, y a sus hijos. Para todos ellos la compañía de Elisa será como un bálsamo, aunque quizá sea demasiado tarde para Fernanda, como vemos al final. Sin embargo, no se trata de una novela ejemplar. Elisa tampoco es una santa, como nos parece casi en el primer tercio de la novela, y hay preguntas que quedan sin respuesta. Pero en todo caso las virtudes están siempre del lado de la familia de Elisa, la del cortijo granadino.

Uno tiene la impresión de leer literatura burguesa, al estilo de Manuel Halcón, pero esto no supone desdoro para la calidad narrativa de esta obra, que nunca carga las tintas en el diálogo coloquial ni se pierde en futilidades. Lo que le quitaría es esa manía de tomarse libertades con la puntuación, que en Faulkner cuela pero aquí está de más. ¡Y qué es eso de llamar huisqui al whisky...!

Nota redactada en julio del 2009

Otra referencia a esta novela aquí

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05 septiembre 2009

La sombra de la tele


La lengua española tiende a la acentuación llana, y por eso, al abreviar familiarmente los nombres de persona, prefiere los bisílabos llanos: Fede, Salva, Sofi, Tere. Por eso mismo, quien lleva un nombre con esas características, se queda con él: Carlos, Óscar, Marta, Carmen.

Para el inglés, en cambio, una palabra bisílaba es ya larga. De ahí que sus hipocorísticos sean de una sola sílaba: Al, Tom, Ben, Gene, Di...

Pues bien, de no mucho acá, en España, las Cristinas son Cris, los Fernando, Fer (antes Nando o Nani) y los Gustavos, Gus. El otro día me crucé con una chica que llamaba a su perro Táiguer, primero, y luego Tai. Puede que ni la tele ni los USA tengan nada que ver. Pero me parece que su sombra es más alargada de lo que pensamos. Y no digo que para bien ni para mal, claro.

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03 septiembre 2009

Subversivos


... Y de la misma manera que el gesto de abstinencia frente al sexo resulta hoy tan subversivo como en las postrimerías del XIX fue la publicación del Les fleurs du mal o de Madame Bovary, corre uno el riesgo de ser procesdado, como Baudelaire o Flaubert, por afirmar públicamente que la actividad sexual no es obligatoria, o que hay otros placeres tan o más recompensadores que el del tacto, el gusto y el olfato. Y que resulta hoy más subversivo leer a Pascal que a Sade.


Ignacio Soldevila Durante (que no siempre es tan afortunado), glosando a Philippe Sollers en Historia de la novela española (1936-2000)


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02 septiembre 2009

Geografía es amor


José García Nieto recorre la piel de España como si del cuerpo de una amante, en efecto, se tratara. Es el patriotismo elevado a eros, con una patria erigida en donna angelicata que provoca en el enamorado todo tipo de sublimaciones y, también, algún que otro dolor. Toledo, Soria y el Guadarrama son los puntos privilegiados de esta canción de amor, al menos por el número de poemas. Con todo, creo que una de las piezas más geniales del volumen es "Galicia bajo la lluvia", un himno donde el agua se convierte en savia, alma o principio vivificador de aquel país, aquel órgano concreto de la amada, por seguir con la metáfora. A Tales de Mileto le hubiera gustado. En todo caso, ahora miraré con otros ojos esa llovizna pertinaz cuando me deje caer por allí. Cosas de la poesía.

Pero no quiero dejar de mencionar uno de los últimos poemas que recapitulan el libro, el titulado "España Dulcinea". La asociación es certera, porque el ente España, negado por unos y afirmado con pasión por otros, ha dado pie a grandes luchas, a heroísmos y a disparates a veces. Don Quijote necesitaba a Dulcinea para dar sentido a su vida, y no podía soportar la idea de su inexistencia. Igualmente, ¿qué importa que otros nieguen a España con argumentos, si a nosotros su presencia nos hace mejores? Ella es siempre la más bella, aunque "un mundo que envilece cuanto toca" la haga aparecer fea: "... y si es preciso nos azotaremos para desencantarte"

Nota redactada en agosto del 2004

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31 agosto 2009

Tintín bajo arresto


Por ofender a los negros. Vaya, vaya. A lo mejor el próximo es Moby Dick. Está Ismael reflexionando sobre la habitual connotación positiva que atribuimos al color blanco y se pone:

... esta preeminencia que hay en él se aplica a la misma raza humana, dando al hombre blanco un señorío ideal sobre todas las tribus oscuras...

En todo caso, yo voy a ir pidiendo que se encierre a Robinson Crusoe. No me calenté ni nada cuando leí su diatriba contra los españoles a cuenta de su actuación en América (lo escribe un inglés, ojo). Y de paso que condenen a la mazmorra a Andrés Trapiello en Las armas y las letras: a ver qué es eso de llamar a Valladolid "ciudad inhóspita y levítica". Cazurro de las polainas. Y a La verdad sobre el caso Savolta de Mendoza, que se produce en términos aún más hirientes contra Pucela...

En fin, el día que yo me ponga a denunciar ofensas no va a quedar títere con cabeza en las bibliotecas. Puestos a entronizar la subnormalidad...


P. D.: como el artículo es restringido, pongo aquí el primer párrafo:

Un reciente artículo en un blog del New York Times habla sobre las normas por las que se rigen las bibliotecas públicas en Estados Unidos cuando reciben quejas sobre libros. En él se dice que la Biblioteca Pública de Brooklyn retiró de sus estanterías, en 2007, una edición de Tintín en el Congo debido a que su contenido se consideraba ofensivo hacia los negros, en las ilustraciones y en el texto.


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30 agosto 2009

Oficial Stubb, en "Moby Dick"


No hay modo de saber qué pensaba de la muerte misma. Podría preguntarse si alguna vez pensaba en ella en absoluto, pero si alguna vez inclinaba su mente hacia ese lado, después de una grata comida, no hay duda de que, como buen marinero, la consideraba como una especie de llamada de guardia para salir a cubierta y ocuparse allí en algo que ya vería qué era cuando obedeciera la orden, pero no antes.


Qué envidia. Si todo eso procede de una conciencia tranquila, claro, y no de atolondramiento. Pero el personaje no es un atolondrado.
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26 agosto 2009

Maduros


Estamos maduros para que se nos prohíba fumar en lugares públicos, dice la ministra socialista. Y es cierto. La ministra habla chin, claro. Traduciendo, significa que el pueblo español ha alcanzado el nivel de aborregamiento y sumisión necesarios para que cuele esa ley y las que vengan.

Resultó fascinante, en verdad, el modo en que se acogió la actual ley antitabaco. Rebaños de colegiales y profesionales, tan dispuestos a la rebeldía cuando los mandatos provienen de otras instancias (digamos Iglesia, digamos profesorado) se apiñaban en la puerta del instituto o de la oficina para fumar el pitillo sin el menor gesto de repulsa por su nueva condición de excluidos sociales.

Maduro es, en su recta acepción, el que no necesita prohibiciones porque es lo suficientemente responsable. En socialista, designa aquella sociedad a la que se le puede imponer una prohibición tras otra porque las acoge dócilmente. Como la española.

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16 agosto 2009

Imponer


Cuando algún socialista advierte que nadie debe imponer sus creencias a los demás, hay que leer: que nadie trate de interferir en el monopolio del gobierno sobre las ideas y las costumbres.

Y, sin embargo, en una sociedad abierta, es el gobierno, es el Estado, quien ha de abstenerse de inculcar pautas de pensamiento y de moral y dejar que sean las instancias sociales quienes expresen libremente sus propuestas en ese sentido. Pero un gobierno socialista, si puede renunciar a Marx, nunca abandona su querencia a dirigir la mente y los comportamientos de sus gobernados. Cuestión distinta es que lo haga bajo la bandera, no ya de la democracia, sino de otros rótulos igualmente biensonantes.

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15 agosto 2009

Desertores


Bueno, en contra de lo que pensaba, estas vacaciones me permiten un acceso a internet, así que seguiremos perpetrando piensodeques de vez en cuando.


Leo con horror a José María Marco. El libro de Paul Gottfried, La extraña muerte del marxismo, me hizo quitarme el pelo de la dehesa y darme cuenta de que eso de la memoria histórica no es un asunto sólo español, sino que en toda Europa ya se había llevado a cabo, sobre todo en Alemania, como proceso de reeducación. Marco aporta nuevos casos, sobre todo en Sudamérica, con la retirada de las estatuas de Colón y la promoción del indigenismo. Pero lo que más asusta, hasta el punto de que uno no se lo cree, es esa glorificación de la figura del desertor, que hasta ahora pensé circunscrita a una Mari Trini en decadencia, pero en la que se llega a pringar nada menos que Sarkozy. Asusta porque a un desertor se le puede compadecer, incluso comprender, pero lo que no puede es ser objeto de homenajes oficiales, y cuando eso ocurre sólo cabe concluir que estamos cada día más enfermos. Me acuerdo de Astérix en Córcega:

-Y el que deserte, será castigado como se merece.
-(Un legionario a otro) ¿Y qué es lo que se merece un desertor?
-La cruz. Pero no la de servicios distinguidos, ¿me entiendes?

Cómo cambian los tiempos, Venancio.


30 julio 2009

¿Contra ETA luchamos todos?

Yo no, y menos mientras gobiernen España unos señores que hace nada estaban sentados con los terroristas haciendo planes para cuando echaran a los populares del gobierno. Espero que se me suponga, como el valor en la mili, que soy un ciudadano honrado y que repudio el terrorismo. Pero luchar, luchan las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que para eso les pago. Así que lo siento, señor editorialista de La linterna: yo no estoy para hacer lo que no quiere hacer el gobierno, o hace sólo cuando lo aconseja la jugada, como decía el fiscal de nombre cantarín. Esa ingrata misión le toca, insisto, a los guardianes del orden, es decir, a mis guardianes. Estaríamos frescos.

Y, en otro orden de cosas: hasta septiembre, y feliz agosto a todos.
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29 julio 2009

Una historia perversa


A decir verdad, creo que esta novela podría haberla escrito cualquier aficionado. Su asunto mezcla lo rosa y lo gótico sin pizca de originalidad, y el estilo no da destellos de talento. En una colección de kiosco, tipo Estefanía o Barbara Cartland, no desentonaría. Pero quizá es algo que puede permitirse una escritora cuando su nombre ya ha sido inscrito en el olimpo de la fama.

El caso es que si buscamos el mensaje, podríamos encontrarlo, quizá a despecho de la propia autora. Sabemos lo que está sucediendo con el arte: cualquier esperpento puede hallar justificación teórica, y desde hace un siglo hay gente que sacraliza el arte hasta el punto de inmolar la vida en sus aras. Un burro crucificado, una Madonna pringada de mierda tienen su sitio en las galerías por más que insulten no sólo la piedad sino la inteligencia. ¿Dónde está, pues, el límite? ¿Puede extrañar que surja un Frankenstein del arte dispuesto a profanar la vida y la muerte para dar salida a sus teorías estéticas? Ese es Octavio Saló, el protagonista de esta "historia perversa". Su arte lo justifica todo, y quien ose criticarle es que sencillamente no le comprende. Sin embargo, la idea estaba ya en Los crímenes del museo de cera, aunque Octavio encaja bien en el mundo personal de Adelaida García Morales, tan aficionada a los personajes masculinos inquietantes y atractivos.

Nota redactada en julio del 2001

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28 julio 2009

Va una de Lope


Todas consultan la primera respuesta con su vergüenza y la segunda con su flaqueza.


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25 julio 2009

Santiago, ese tabú


Durante la posguerra mundial existió algo llamado reeducación: fue la idea de que el pueblo alemán debía pensarse de nuevo a sí mismo, renunciando a su pasado, pues en él estaban contenidos los gérmenes de lo que llegó a ser el nazismo. Toda manifestación de germanofilia fue por ello mirada con recelo e incluso combatida.

Impulsado por los vencedores de la guerra, fue un proceso que benefició sobre todo a la izquierda, pues, por un lado, permitió correr un velo sobre los crímenes del comunismo; pero, además, el pensamiento que más a mano tenían los alemanes para reinventarse era el neomarxismo de los Adorno, Marcuse y demás.

Ver a esta luz la política española del posfranquismo resulta esclarecedor. En este caso, la izquierda no ha sido sólo la beneficiaria, sino la impulsora de una reeducación de los españoles en la que el fantasma de Franco y el franquismo venía a representar el papel de Hitler en el caso europeo. Si a España no la había de reconocer ni la madre que la parió, en frase textual del más guay de sus reeducadores, todos los mitos hispánicos que el franquismo hizo suyos habían de acompañarle a la gehenna de la historia, igual que todo lo germánico había de ser enterrado con Hitler. El modo vergonzante en que España trata hoy a su Santo Patrono, arrinconado en una autonomía y privado de su condición de fiesta nacional, entra de lleno en esa lógica. Y lo triste es que la derecha, política y social, se ha sumado al experimento con la cabeza gacha, exactamente como el pueblo alemán cuya culpa colectiva no dejó de ser cebada por los vencedores, e ignorando que fue ella, la derecha, quien venció al totalitarismo con las armas y quien, a la postre, trajo la democracia.
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24 julio 2009

Desciende, Moisés


Creo que esto tiene más de "conjunto de relatos" que de "novela episódica", y si no, que alguien me explique el hilo conductor. Esta que me he tragado no es edición crítica, lo que tiene ventajas e inconvenientes: puedes interpretarla a tu aire, sin que nadie te guíe, pero puedes perder datos que te ayuden a comprenderla. Tratándose de Faulkner, es mejor que te guíen.

No me hacen gracia esas obras que te traen al principio un mapa o un árbol genealógico: es señal de que te vas a pasar la lectura retrocediendo hasta el mapa o el árbol genealógico. En este caso se trata del árbol. El del viejo McCaslin, fornicario e incestuoso, de cuyas expansiones lícitas e ilícitas nacen la mayor parte de los personajes de estos cuentos, blancos y negros. En algunos, Faulkner narra en plan normal ("Pantaloon de negro" o la primera parte de "El oso"), pero en la mayoría adopta ese condenado estilo suyo, ese del que se diría que todo está narrado por un subnormal, como en El ruido y la furia, o por lo menos que el punto de vista está pegado a la ropa de los personajes, todo primeros planos, sin dignarse jamás darnos un plano general, lo que te pone las cosas realmente difíciles. Aun así nos ofrece remansos como los tres primeros capítulos de "El oso", una pequeña epopeya "hombre vs. naturaleza" en plan Jack London, muy reconfortante.

Nota redactada en octubre del 2007

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23 julio 2009

Franquismo, Gibraltar, Bearn


Comenta el Zurdo, a propósito de mi nota sobre El mono azul, que no le parece una novela franquista. No, no lo es. Con el término franquista me refería al bando normalmente llamado nacional, y es evidente que El mono azul está narrado desde la perspectiva de ese bando. Lo de nacional no suelo utilizarlo porque siempre me ha parecido algo impropio, no sólo porque hubiera gente en el otro lado que se sintiera tan español como el que más, sino por una simple cuestión lexicológica. Hablar de bando franquista me parece más propio porque, aunque no todos sintieran una devoción incondicional hacia el caudillo, este aglutinó y acaudilló, en efecto, a todos los sublevados (adjetivo, por cierto, que también sirve para designar de modo objetivo y aséptico al colectivo de que venimos hablando).

...

¿Qué es más trasnochado? ¿El patriotismo de los que no renuncian a Gibraltar o el mantenimiento de una colonia en el año del Señor de 2009? ¿Qué apegamiento es más pueblerino, el de los españoles a Gibraltar o el de los británicos a la libra esterlina y a la milla? ¿Se equivocan aquellos de época o lo hacen los que profesan el nacional-anglicanismo con una reina que es defensora de la fe?

...

Ignacio Peyró reivindica de nuevo a Lorenzo Villalonga y su Bearn, tan maltratados. Por cierto, que esa novela la escribió primero en español y fue finalista del Nadal. Así que lo de relegarlo a las "otras literaturas hispánicas" como suelen hacer los manuales, tiene sentido hasta cierto punto. Qué pena la entrada en catalán de la Wikipedia. Claro que, viéndola, uno se hace idea de lo que deben de ser los libros catalanes de texto. Y tiembla.

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22 julio 2009

Familias y sociedades domésticas

Hay familias que en vez de familias son sólo sociedades domésticas: dos o tres personas que se han puesto de acuerdo en convivir. Hay que devolver cada cosa a su significado, pero lo importante es que veamos que la familia tiene un valor para la sociedad, y el matrimonio también lo tiene, porque se crea para procrear y educar hijos, que luego serán ciudadanos responsables. Pero las sociedades domésticas no lo pretenden como asunto principal, y en cambio cuestan dinero al Estado porque exigen derechos económicos, fiscales y de otra naturaleza, como si realmente hicieran una aportación positiva a la sociedad. Y no la están haciendo. El Estado no tiene que dar privilegios a personas que viven a costa de la sociedad, que se agrupan no por razones de necesidad sino por razones de placer. Si el Estado actuara de esta manera, no estaría actuando con justicia, que es una de sus características imprescindibles.

Carlos Cavallé, en entrevista con Jordi Jordà, Nuestro tiempo, enero-febrero 2005

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21 julio 2009

El mono azul

No recuerdo si Conversación sobre la guerra, el premio Nadal de José Asenjo Sedano, era del 73 o del 77. En todo caso, esta y El mono azul (finalista en el 73) son testimonio de que la guerra civil seguía interesando como materia novelística en años tan tardíos como los de la transición, antes o después de la muerte de Franco. Hoy sigue dando materia a obras de ficción, pero casi siempre en el contexto de la cínicamente llamada "recuperación de la memoria", esa bomba que la izquierda se empeña en agitar como un niño irresponsable.
Por supuesto, El mono azul está narrada desde la perspectiva franquista, pero no carga las tintas en la demonización del otro bando. La guerra es aquí casi el telón de fondo, y Duque se contenta con exhibir su talento narrativo en una historia privada en el marco de su Andalucía. Sí que vemos, con todo, cómo la guerra (o, mejor dicho, la política llevada a posiciones radicales) es capaz de excitar odios que no habrían llegado a la existencia de otro modo. El repudio de Aquilino Duque hacia los partidos políticos puede aflorar aquí, pero la impresión que deja El mono azul es la de un relato costumbrista que cobra fuerza en los últimos tramos, cuando el personaje de Tobalo, convicto, herido y prisionero, suscita en los demás el conflicto entre la misericordia y la justicia.

Nota redactada en diciembre del 2004, sin internet a mano. Ahora sé que la novela de Asenjo es del 77.




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19 julio 2009

Moral, idioma, Astérix


Aunque Juan Manuel de Prada tiene mucha razón, como siempre, en su artículo del sábado, no me convence la expresión frenos morales. Me suena demasiado negativo, como cuando Carmen Elgazu, en Los cipreses creen en Dios, decía: "la religión es el único freno". Hombre, no. La religión no es un freno, estaríamos frescos. La moral tampoco debe servir sólo para frenar. Por eso yo hubiera hablado de educación, horizontes, norte, barniz, orientación, revestimiento...

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En La estrella polar, de la COPE, volvían a tocar (superficialmente, todo hay que decirlo) el eterno tema: ¿español o castellano? A mí me gustó cómo zanjó la cuestión aquel canario:

-Pues mire, aquí hablamos español, porque el castellano no lo sabemos pronunciar.

En todo caso, creo que se trata de la más estéril de las polémicas. Hay poderosas razones en favor de ambas maneras de denominar a nuestro idioma. Pero, si nos ponemos puntillosos, como habría que llamarlo es hispanoargentinomexicanocubanoetc. etc. etc.
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Astérix cumple cincuenta años. Qué voy a decir que no se haya dicho o que sí se haya dicho. Tal vez, que no se homenajea como es debido a los traductores. El ABC trae una viñeta con los galos tomando la poción mágica y un rótulo: Los galos se preparan... y los romanos están listos.

Me gustaría saber cómo era el original, pero traducir ese tipo de juegos de palabras no debe de ser nada fácil.

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18 julio 2009

Nihil novum


Hay una prensa que puede decirlo todo contra Nos y contra Nuestras cosas, hasta recordando e interpretando en falso y perverso sentido la historia reciente y la lejana de la Iglesia, llegando hasta la pertinaz negación de toda persecución en Alemania, negación acompañada por una falsa y calumniosa acusación de política.


Pío XI, Nella luce (1939)


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17 julio 2009

Introducción a la Literatura (Andrés Amorós)


Algunos llamarían idealista a esta visión de la literatura. Yo creo que es más real que todas esas que contemplan el objeto literario como una simple combinación de elementos lingüísticos, me refiero al estructuralismo y similares doctrinas, o lo que sean. Lo cierto es que esta obra rebosa sentido común y amor al arte. Es lo más completo que he visto en mucho tiempo en cuestión de lo que su título indica, habida cuenta de que el libro homónimo de don José Miguel Ibáñez Langlois es una colección de artículos sin hilo conductor. Los géneros literarios, la periodización, la relación con el mundo, con las ciencias y con las otras artes... Todo ello está tratado de modo asequible y suficiente, a la par que, ya digo, con un admirable buen sentido, lo que es tanto como decir, hoy día, despojado de lastres ideológicos.

Me he pasado casi toda su lectura haciendo entusiastas asentimientos, así que no se puede dar importancia a la única y diminuta pega que me he topado en sus doscientas y pico páginas: no es ridículo, ni descabellado, que un moralista examine una obra literaria desde su punto de vista: si la literatura, como reconoce el propio Amorós, está conectada con lo más específicamente humano, no deja de ser ajena a la dimensión moral. El propio autor lo admite implícitamente, incluso, en otro lugar, cuando cita a Eliot: "la artística no es la única valoración que puede hacerse de una obra literaria".


Nota redactada en diciembre de 1999


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16 julio 2009

Agatha, fobias, vascos

Agatha Christie, ¿clase media? Bien, el problema es que no siempre hablamos de lo mismo cuando hablamos de novela policíaca. Vista como pasatiempo (crucigrama o charada), habría que colocar a Ms. Christie siempre en cabeza. Si contemplamos la cuestión desde el punto de vista literario, es claro que Hammett y Chandler le dan cien vueltas a la Dama del Crimen.

Luego la lista se resiente también de esa confusión, que denuncia el propio Navascués, entre novela policíaca y novela negra. Este fue un rótulo inventado por los franceses (Série Noire) y que venía a incluir lo que los norteamericanos llamaban hard-boiled (Hammett y sus seguidores) pero también otro tipo de relatos desarrollados en un ambiente de crimen y corrupción sin que necesariamente contuvieran un caso a resolver. Es el caso de James M. Cain (con su Cartero, por ejemplo) y de Jim Thompson. Estos tienen bastante poco de policíaco, aunque sí mucho de negro.

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La táctica es sabida. Se lanza la palabra, con ella el concepto, e inmediatamente pasamos todos a creer en fantasmas. Catalanofobia. ¿Alguien me puede citar casos de violencia contra personas o instituciones por el hecho de ser catalanas o defender lo catalán? Digo, cosas como amenazas de muerte, dianas, destrozo de vehículos, agresiones, insultos. En serio, digo: de los que salen en los periódicos. De entidad suficiente para poder hablar de un problema social.

Primero fue la homofobia. En las democracias, por lo visto, el límite a la libertad de expresión pasa por convertir una opinión en un vicio culpable y luego en un delito. Nadie ha sido condenado aún por homofobia, pero el camino está abierto y trillado. Al tiempo con la catalanofobia.

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A propósito: oigo en la radio a uno que se refiere a "los que dicen Vascongadas para molestar a los vascos". No sé las intenciones de otros. Pero si yo digo Vascongadas es porque el término Euskadi fue inventado ex nihilo por un separatista, y no quiero dar alas al separatismo ni mediante el léxico. Ya sé que no es oficial. Tampoco la homofobia figura en el código penal ni en el catálogo de patologías.

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14 julio 2009

Atraso español


-... Y, por favor, ¿en qué año pudieron licenciarse las mujeres en Cambridge?

-Mil novecientos cuarenta y ocho. En eso reconozco que se nos adelantó Oxford, mil novecientos veinte. Supongo que en España sería muy posterior.

-¿Hablas en serio? Vaya, vaya. En España la ley que permite a las mujeres doctorarse con los mismos derechos que los hombres, en todas las universidades, fue promulgada en mil quinientos cinco.

-Perdona, ¿cómo has dicho? Eso, lo siento, no puede ser cierto.

-Absolutamente cierto. La ley fue codificada en mil quinientos dos por los Reyes Católicos y promulgada en el cinco por doña Juana la loca... que no era tan loca. Además te diré que sólo hacía legal lo que ocurría normalmente en la práctica. A finales del siglo quince, mil cuatrocientos y algo, una hija de Nebrija enseñaba Retórica en la Universidad de Alcalá y en Salamanca enseñaba Lenguas Clásicas Lucía de Medrano. Tengo más ejemplos.

En Blanca García-Valdecasas, El árbol de las verdades (que es una novela, no un anecdotario, a pesar de este pasaje)
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13 julio 2009

Humanismo y reforma católica


Es un breve volumen que, como todos los de la colección MC, resulta muy clarificador. No cabe duda de que la Reforma de Lutero marcó poderosamente el período histórico que conocemos como Modernidad. El empeño del profesor Luis Suárez es demostrar que el movimiento que conocemos como Humanismo tuvo que ver más con la ortodoxia católica que con las desviaciones que tuvieron su origen en Ockham y sus seguidores, y que culminaron en la ruptura luterana. La reforma católica venía gestándose desde mucho antes, como reacción ante la lamentable situación de la Iglesia (del clero, sobre todo) en el siglo XIV. Las banderías, la mundanización, el olvido de lo esencial, en suma, dentro del mundo católico, fueron contrarrestadas por la acción de las personalidades que, como suele ocurrir, Dios suscita en "tiempos de desastre". Catalina de Siena, sobre todo, pero también Eckhart, Kempis, Cisneros mucho más tarde en España, son el origen, según Suárez, de lo que más tarde cuaja en el Humanismo, que no sería sino el redescubrimiento de las virtudes humanas, frente al ockhamismo y al luteranismo que las negaban. A pesar de Catalina y los demás, tuvo lugar el gran Cisma, pero sus esfuerzos obtuvieron fruto, con el tiempo, en el Concilio de Trento, que recondujo, por fin, las aguas a su cauce. Un libro de justicia histórica.


Nota redactada en diciembre de 1998


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12 julio 2009

Miscelánea caritativa

Habiendo leído la introducción de la encíclica Caritas in veritate, me doy cuenta de que Flannery O´Connor, en el texto reproducido aquí hace unos días, viene a expresar algo parecido. Separada de su fuente (de la Verdad, de Cristo), la caridad (que sería, así, sólo compasión, o sensibilidad) degenera, llegando incluso al horror. Recuerdo una tira de Sturmtruppen, de Bonvi, en la que dos soldados alemanes se compadecían de unos niños que lo habían perdido todo. El segundo soldado decía: "Sí, cuidado que dan pena... Hay que hacer algo por ellos... Vamos a matarlos".

Entonces, aquello era sólo una sátira del nazismo.

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Hace poco leía un folleto que hablaba sistemáticamente de un miembro del profesorado o un miembro del alumnado para referirse, obviamente, a "un profesor" o "un alumno" cualquiera, con indiferencia del sexo. Cuidaba el hombre, claro, de no molestar a los feministas y politicorrectos. Me da algo de pena (compasión, sí) cuando pienso que, a raíz de las iluminaciones de Aído, tendrá que hacer una nueva edición que diga "miembro o miembra del profesorado". Así es la vida.

...

Recomienda don Enrique, para leer en verano, vidas de Cristo. Las que cita no me convencen: a Fernández Carvajal le leo sólo por devoción y de Pedro Antonio Urbina conozco momentos mejores (la de Martín Descalzo no la he leído, pero me consta que escribe bien). Puestos a recomendar vidas de Cristo, yo señalaría al clásico Pérez de Urbel (aquí una muestra) y a Frank J. Sheed, una delicia de lectura y un pozo de ciencia histórica.

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11 julio 2009

Leszek Kolakowski, politólogo:

Después de todo, ¿quién inventó el comunismo? Los Apóstoles de Jesucristo: "todo lo tenían en común", dice el Evangelio.

Pura Sánchez Zamorano (su entrevistadora): Richard Pipes da una réplica humorística de esto último. Aclara que, mientras Jesús y los Apóstoles ponían en común lo que era suyo -lo que habían recibido en caridad, por ejemplo-, los socialistas y comunistas modernos pretenden hacer común y distribuir lo que pertenece a otros.

(Manera muy discreta, a que sí, de decir: "¿tu quoque, gran pensador, me sales a estas alturas con la vieja estupidez?)

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09 julio 2009

Invención para una duda


La invención es la que hace de sí mismo este personaje, cuando empieza a dudar de su existencia como criatura autónoma, cuando se descubre por azar como personaje de ficción, de otra ficción de Antonio Prieto. La novela no es sino este esfuerzo de Juan (que en Tres pisadas de hombre aparece, por lo visto, como figura secundaria y más bien insignificante) por crearse una personalidad.


Son muchas las referencias que podrían citarse como antecedentes de este planteamiento tan audaz. Niebla y Unamuno es el primero que viene a la cabeza, pero también está Pirandello, claro, recordado por Pere Gimferrer en el prólogo. Y por supuesto, está el Quijote, con su doble nivel de realidad. Y son muchas las interpretaciones que podrían hacerse de esta novela de Prieto, a la que le perjudican quizá todos estos ilustres precedentes, y también el hecho de que plantea más que resuelve: lo que empieza (y se desarrolla) como un alucinante conflicto de realidad/ficción acaba desembocando en una rotura de lanza por el poder del amor y de la literatura. Hay mucho lirismo, como es habitual en el autor, y no es un reproche. Y llama la atención el espacio que Prieto se concede a sí mismo, más bajo la máscara de Juan que bajo la suya propia.


Nota redactada en agosto de 2007


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08 julio 2009

"Decidir no es delito", te dicen.

Pero cometer sí.

En todo caso, si insisten en tomarnos por idiotas, les brindo otros eslóganes similares:

-ponerse a no es nada malo;

-hacer no es pecado;

-dar en es perfectamente loable.

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07 julio 2009

La verdadera fuente

Cuando ella entró por la puerta de la Casa de Atlanta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, cayó en manos de mujeres que no se escandalizan de nada y que aman tanto la vida que pasan la suya haciéndosela agradable a aquellos que han sido declarados incurables de cáncer.

Flannery O´Connor, en su semblanza de la niña Mary Ann, recogida en El negro artificial y otros escritos.

Más abajo:

Una de las tendencias de nuestra época es utilizar el sufrimiento de los niños para desacreditar la bondad de Dios y, una vez que se ha desacreditado su bondad, se rompe con él... Con esta compasión que sentimos hacia los que sufren, se hace patente un aumento de sensibilidad y una pérdida de visión. Si otras épocas sintieron menos, veían más, aunque fuera con el ojo ciego, profético y nada sentimental de la aceptación es decir, de la fe. Ahora, con la falta de fe, nos dejamos llevar por la sensibilidad. Es una sensibilidad que, desde que se separa de la persona de Cristo, se convierte en teoría, no es real. Cuando la sensibilidad se separa de su verdadera fuente, el resultado lógico es el terror. Termina en campos de concentración o en la cámara de gas.

... o en leyes sobre muerte digna.

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06 julio 2009

Lo raro es vivir


No sé si acabo de estar de acuerdo con don José Miguel Ibáñez Langlois cuando dice que los grandes novelistas de nuestra época serían aún más grandes si hubieran tenido ideas más definidas sobre moral y doctrina. Pero sí son ciertas dos cosas: a) me hubiera satisfecho mucho más esta novela si Águeda Soler llega a encontrar, al fin, la fe, el asidero definitivo para su vida, con lo que la novela cobraría, no hay duda, otra dimensión; b) aun sin ese final, la obra confirma a Carmen Martín Gaite como uno de los mejores (si no el mejor) novelistas españoles de nuestro tiempo. Con permiso de Eduardo Mendoza, es posible que Retahílas sea la mejor novela española de los 70. Nubosidad variable reafirmó esta genialidad, aunque en cierto modo no era sino una edición corregida y aumentada de la otra; pero con Lo raro es vivir alcanza cotas difícilmente superables. Uno se queda pasmado ante el alarde de estilo de estos no sé cuántos capítulos (doscientas y pico páginas) de una trama más psicológica que otra cosa. Las obsesiones de Águeda, hija única de una familia rota y personalmente de conducta irregular, nos son narradas con una profusión de imágenes que deslumbran al más pintado, sin que en ningún momento parezca exceso de retórica. "Me gustan las metáforas", dice encima, adornándose.

Nota redactada en abril de 1999
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05 julio 2009

Ustedes perdonen

esta semana de ausencia no anunciada. ¿Qué ha ocurrido en estos días? Han enterrado a Farrah Fawcett, la que en los albores de mi pubertad encontraba fascinante, con su melena y su pistola. No acaban de enterrar a Michael Jackson, que nunca me hizo ninguna gracia, salvo en Blame it on the boogie, cuando era negro y simpático. No cumplirá los 98 Karl Malden, el gran secundario, odioso en El árbol del ahorcado, despreciable en Baby Doll y cura valiente en La ley del silencio. Revisionen todo eso y déjense de ángeles, demonios y pagafantas.

Más obituarios: decapitan al presunto carota del CNI. No acaban de decapitar al otro presunto carota, el del PP. Menos al del gobierno, al tercer vice, digo. Pura rutina, en fin.

El lindacara del PSOE hace gestos. A los medios de derechas se les derrite el trasero, y total porque al parecer la táctica del chalaneo ha fracasado (de momento) y ahora se impone la cara de perro. Pronto se olvida contra quién iba aquel chalaneo, pronto se olvida quién es el auténtico enemigo para el PSOE, y quién es sencillamente el rival.

Y lo de Honduras. Unos claman por la democracia para encubrir su querencia por el nuevo caudillismo con más banderas que santos. Otros dicen que la democracia es lo que han salvado los golpistas, aunque un poco a lo basto. Democracia es a las actuales querellas lo que Dios a las antiguas, al parecer. Bueno: por manchar, que se manche un concepto abstracto y vaporoso.

Y poco más. Empieza el verano y sus serpientes. Habrá que hablar de libros.

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