05 noviembre 2026

Cristo y los intelectuales

Imagino que me anoté este libro ojeando la bibliografía de Ortega y Unamuno en la España de Franco, de Antonio Martín Puerta, pues a esa polémica parece obedecer su aparición. Recordemos que el sector falangista del sistema pugnaba por ofrecer a ambas figuras como faro de la nueva España, mientras que los tradicionalistas ponían el grito en el cielo debido a la heterodoxia de tales personajes. El libro de Antonio Pacios, sacerdote, se sitúa en esta última posición.

Lo digo porque son casi los únicos intelectuales que cita, pero el libro quiere ir más allá, generalizando en el sentido de que un país católico no puede situar en un altar a gente que se ha desviado del credo. En realidad, el volumen tiene un carácter más bien pastoral, recordando la norma de la prudencia en las lecturas: no se deben leer o retener libros que la Iglesia ha incluido entre los peligrosos para la fe, por más que en esos autores pueda haber destellos de verdad. Don Antonio reconoce, sin embargo, que al fiel cristiano le resulta difícil encontrar alternativas cristianas en su tiempo.

La Humanidad huye por instinto de las cosas muertas, de las aguas estancadas. Y es ese estancamiento en que nuestra pereza ha sumergido a la filosofía cristiana lo que ha hecho que el mundo moderno la olvide y la desprecie, a pesar de las riquezas de verdad que encierra.

El libro es de 1955 y todavía no se habían difundido, supongo, las obras de Yves Congar, Guardini, Danielou y otros. El libro no da para mucho y se entiende que no haya sido reeditado, o por lo menos no me consta. El título me hacía esperar algo así como un Moeller en pequeño, pero no. La sobrecubierta se me cae a pedazos como un símbolo.

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