[Voy a destripar el escaso argumento, eh] Fernand es un hombre sometido a una madre posesiva, casado con una mujer que muere al poco de sufrir un aborto y a la que, deducimos, su suegra no le ha dejado vivir en paz. Félicité, la madre, acaba también muriendo y Fernand queda un poco por haber de todo en la vida, atormentado por su complicidad, por omisión, en la ruina moral de su esposa y por el afán imposible de reparación. De este modo, su clamor final hacia la criada (el cuarto actor del drama), ¡Marie!, me gusta interpretarlo, como dicen los biblistas, por acomodación, como un clamor hacia Nuestra Señora, refugio de los pecadores, consuelo de los afligidos.
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