21 junio 2017

Históricamente incorrecto

Tenemos una notable tendencia a hacer de la historia un cuento de buenos y malos, así que no vienen mal libros como este, que tratan de hacer de abogados del diablo, es decir, de los malos. Como el autor (Jean Sévillia) es un periodista de Le Figaro, los malos por los que se intercede son las derechas o lo que las izquierdas han demonizado: el feudalismo, las cruzadas, la inquisición, el absolutismo, el colonialismo, la Iglesia como supuesta aliada del poder establecido... En definitiva, se trata de tomar conciencia de que hay menos lobos de lo que se cree en una de las partes y más de los que se cree en la otra; vamos, que los cátaros, los protestantes, los revolucionarios franceses o los de la comuna de París dieron más estopa de lo que se cuenta y viceversa.

Como digo, no viene mal recordarlo, pero la conclusión es lo de siempre: que el hombre está inclinado al pecado y en cuanto le dan la menor oportunidad se comporta como un salvaje, católico o protestante, absolutista o revolucionario. Que unos cortaran más o menos cabezas que los otros no exculpa a nadie. Solo cabe exigir a los estados que dejen de tratar de imponer una historia oficial y dejen campo libre a los del oficio.


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