Es admirable. Siento tener que dar la razón a Lázaro Carreter, si fue él el que lo dijo, pero es cierto: es un escritor contemporáneo. (Digo que lo siento porque esto de ser escritor moderno, o similar, siempre me pareció una bobada, no sé por qué). Está más cercano a la estética actual que Galdós, por ejemplo. A su lado, don Benito y todos los demás parecen antiguallas. Hace lo que quiere con el estilo, domina la narración como un maestro. Hay quien tiene gran sensibilidad como crítico pero es incapaz de crear. En Clarín se dan las dos facultades. Sobre todo, con el estilo indirecto libre, es un primor.
Me asusta (es un decir) la capacidad que tiene para penetrar en la tontería humana y dejarla en calzoncillos ante el lector, de tal manera que si uno ha tenido alguna vez una de esas debilidades, se siente en evidencia. No me extraña que mi amigo se impacientase: “pero qué se ha creído, que él no tiene defectos, o qué”. Síntoma de que le había llegado al alma, cosa que, para bien o para mal, dice mucho de un escritor. Sobre todo la vanidad, la lujuria, la admiración pueblerina o las aprensiones tontas son ridiculizadas sin piedad en esos personajes tragicómicos que son Avecilla, Zurita, Bustamante o Comella, el hombre de los estrenos. Por eso creo que no es posible entender a Clarín desde una perspectiva de escuela, como un escritor naturalista sin más. Don Leopoldo supera ampliamente las limitaciones de esta tendencia: es un escudriñador del alma.
Nota redactada en abril de 1999. Lo del amigo es por alguien que no pudo terminar La Regenta debido a esas constantes dentelladas del autor contra cosas que ambos consideramos muy respetables. No le faltaba razón, claro.
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20 febrero 2007
19 febrero 2007
El más precavido y el más indiferente
--Mi alférez, un proyectil ha dado de lleno en el sótano de la casa número once y aún quedan algunos hombres bajo los escombros.
(...)
En la galería subterránea de aquella casa encontré a un soldado herido y a un cabo, que me contaron lo siguiente. Cuando empezaron a caer sospechosamente cerca los primeros proyectiles, cuatro de los cinco ocupantes del edificio decidieron refugiarse en la galería. El primero bajó enseguida a ella; otro se quedó tumbado tranquilamente en la cama; los otros tres comenzaron a ponerse las botas. Como tantas otras veces en la guerra, quienes salieron mejor librados fueron el más precavido y el más indiferente. El primero no fue herido; al dormilón lo hirió en el muslo un casco de metralla. Los otros tres quedaron destrozados por una granada que atravesó la pared del sótano y reventó en el rincón opuesto al lugar por donde entró.
Ernst Jünger, Tempestades de acero
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(...)
En la galería subterránea de aquella casa encontré a un soldado herido y a un cabo, que me contaron lo siguiente. Cuando empezaron a caer sospechosamente cerca los primeros proyectiles, cuatro de los cinco ocupantes del edificio decidieron refugiarse en la galería. El primero bajó enseguida a ella; otro se quedó tumbado tranquilamente en la cama; los otros tres comenzaron a ponerse las botas. Como tantas otras veces en la guerra, quienes salieron mejor librados fueron el más precavido y el más indiferente. El primero no fue herido; al dormilón lo hirió en el muslo un casco de metralla. Los otros tres quedaron destrozados por una granada que atravesó la pared del sótano y reventó en el rincón opuesto al lugar por donde entró.
Ernst Jünger, Tempestades de acero
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16 febrero 2007
Tranquilizantes.
No sé quién dijo aquello de que "la verdad bien puede enfermar, pero no morir del todo". De chico me encantaba la frase. Hoy sustituiría la verdad por la conciencia. Toda conciencia violentada necesita un tranquilizante, que puede ser más o menos eficaz, más o menos peregrino. Las conciencias enfermas de los gobernantes se traducen a veces en leyes extrañas que acaban sufriendo otros; por ejemplo, los apacibles gustadores del fruto de la vid, o los que saborean el tabaco sin dependencia.
15 febrero 2007
Don Juan (de Azorín)
Un Don Juan desdonjuanizado a fuerza de azorinismo. ¿Y qué es el azorinismo? Este es el quid. Porque uno espera encontrarse con una nueva versión del mito, y al cabo de ¿cincuenta páginas? acaba desconcertado: es el Azorín de siempre, el de la melancolía, el del eterno retorno, el del detalle vulgar hecho eternidad. Es en el último cuarto del libro donde este don Juan, mero espectador hasta entonces, un comparsa más, sin nada que ver con el clérigo pecador de Berceo que nos evoca el prólogo, empieza a ser el de siempre, el seductor impenitente, llegando al corazón de Jeannette... Pero no concluye su jugada. Jeannette se va y sólo queda entre los dos el chispazo de la pasión, agotado antes de quemar. Es entonces cuando se nos revela la clave: Don Juan se ha convertido a Azorín, es decir, a la serena resignación, a la sonrisa melancólica de quien ama lo que no tiene más remedio que ser, y bendito sea Dios porque así sea. Como con su Calisto y su Melibea, Azorín ha aplicado la moviola y ha dejado envejecer a Don Juan para que dé gracias por que lo que hay sea tan poca cosa. Pena que Azorín no descubriera que en esa poca cosa estaba justamente la aventura.
Nota redactada en octubre de 1998
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Nota redactada en octubre de 1998
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14 febrero 2007
Exasperación de la estupidez
"... Y hay que añadir también aquí el fenómeno de los jóvenes airados que se desmayan o se rompen el cráneo a silletazos escuchando cantar a los ídolos sonoros. Ante tal exasperación de la estupidez, que se ha hecho masiva, y que es igual que la de los mayores sino que expresada de distinta manera, rebelión sin rebeldes, hay que preguntarse si pertenece al futuro o al pasado. De todas maneras, estos agitadores acaban por casarse, obtener un diploma y calmarse, o sea por envejecer. Y es descorazonador ver esto, porque, entre esos millares de violentos gritadores, ¿quién tendrá mañana el valor de permanecer hasta el fin fiel a sí mismo y de morir en clochard o en emigrado rimbaudiano? Lo que no deja de impresionar en esta explosión de golpes y de gritos es la belleza gratuita de su libertad -completamente aparente en definitiva- inscrita sobre el fondo triste y cretinizante de nuestras ciudades más iluminadas. Estos jóvenes apenas formados, tontos como leños, o inteligentes por instinto y herencia, no aceptan nada de lo que constituye nuestros asideros más burguesamente sagrados. Al mismo tiempo, ayudan a vivir a los fabricantes de discos, de whisky y de pantalones blue-jeans, a los propietarios de bodegas y de boites, a los guitarristas y a los pillos. Su revolución engrosa numerosas cuentas bancarias y hace florecer a obesos sexagenarios. La revolución sin objetivo preciso, desprovista de espíritu, no puede disponer más que de aperturas sobre el vacío. Sería preciso fomentar una revolución contra esta revolución. Pero, ¿quién sería capaz de ello a los dieciocho años, la edad del conformismo que se ignora?
Vintila Horia, Diario de un campesino del Danubio
Esto, hace cuarenta años. Ahí están ahora, de fiscales, de ministros, de directores de bibliotecas, progres burgueses. La abominación de la desolación.
Vintila Horia, Diario de un campesino del Danubio
Esto, hace cuarenta años. Ahí están ahora, de fiscales, de ministros, de directores de bibliotecas, progres burgueses. La abominación de la desolación.
13 febrero 2007
Libertad
Las Dixie Chicks viven en un país donde pueden decir que se avergüenzan de su presidente y al año siguiente ser premiadas con el mayor galardón de la música popular. Lo digo como un elogio, claro. Y como una censura para ese supercorrecto locutor que se pone: como dijo el propio Bush, “la libertad es una calle de dos direcciones”... y él parece ir siempre en la contraria. En dirección contraria a la evidencia, va siempre el establishmente cultural español.
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12 febrero 2007
Sombra del paraíso
Sombra del paraíso impresiona aun cuando uno haya leído La destrucción o el amor y otros libros de Aleixandre. Aquí llega al tope esa ilusión de belleza que don Vicente sabe crear con las palabras, y uno comprende a Marcelo Arroita-Jáuregui cuando decía aquello de "Sombra del paraíso era otra cosa". Sigue estando ahí la elevación de la naturaleza a una especie de estado de gracia universal y la queja de la criatura por no poder formar parte de ella. En fin, todo eso a lo que Aleixandre nos tiene acostumbrados a los lectores de su obra anterior. Pero nunca como hasta ahora nos había maravillado.
Hay dos cosas que me sorprenden tras esta lectura. La primera es que el mundo poético de Aleixandre puede ser cristiano, o al menos comprenderse desde un punto de vista cristiano. Hay una voz poética que muy bien pudiera ser Adán, es decir, el género humano añorante de un cosmos glorioso que perdió, llorando por su imperfección y anhelando una recuperación que parece posible. Dios no aparece nunca, pero el universo puede ser su metonimia (o su sinécdoque, puesto que el universo es sólo parte de lo perdido, parte también desgajada del hombre como consecuencia del pecado).
La otra cosa es cómo este libro desmiente (una vez más) el mito del páramo cultural franquista o la idea de que en aquel régimen sólo podía el escritor hacer literatura crítica.
Nota redactada en julio del 2006.
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Hay dos cosas que me sorprenden tras esta lectura. La primera es que el mundo poético de Aleixandre puede ser cristiano, o al menos comprenderse desde un punto de vista cristiano. Hay una voz poética que muy bien pudiera ser Adán, es decir, el género humano añorante de un cosmos glorioso que perdió, llorando por su imperfección y anhelando una recuperación que parece posible. Dios no aparece nunca, pero el universo puede ser su metonimia (o su sinécdoque, puesto que el universo es sólo parte de lo perdido, parte también desgajada del hombre como consecuencia del pecado).
La otra cosa es cómo este libro desmiente (una vez más) el mito del páramo cultural franquista o la idea de que en aquel régimen sólo podía el escritor hacer literatura crítica.
Nota redactada en julio del 2006.
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09 febrero 2007
Lo racional no es lo real
Marguerite Duras decía algo así como que Sartre no escribía, sino que daba doctrina. Francisco Ayala, en su artículo El escritor y el cine, parece glosar esta idea a propósito de un film sobre novela del filósofo francés:
... [las obras literarias de Sartre], excelentes casi siempre en sus materiales, bien construidas, bien redactadas y, por supuesto, originales en cuanto a la concepción ideológica que las organiza, pero en las que suele faltar la necesidad interior de la vida que estilizan, sustituida por la necesidad externa -sí, externa aunque rigurosa- que deriva de su pensamiento-clave. Y el hecho de que esa arquitectura mental, la filosofía de Sartre, insista como insiste de modo tan primordial sobre el momento de la libertad, de la decisión por parte del sujeto viviente, hace extrañar más aún el carácter de ejemplos -muy sagaces, brillantísimos- o ilustraciones de su teoría que tienen las peripecias encomendadas a sus personajes, cuya significación en esas admirables alegorías se reduce a ser portadores idóneos de la demostración intentada, de igual manera que las piezas del ajedrez, distintas entre sí, no tienen, a pesar de ello, otra individualidad que la conferida a cada una por el repertorio de posibilidades que en cada posición derivan de las reglas del juego. En Les jeux son faits esta común falta de propia sustancia, por la que se hace difícil imaginar a ningún personaje sartreano fuera de sus circunstancias y desprendido del particular problema donde actúa, toca, creo, al extremo: ni Eve es ahí Eve, sino la señora burguesa típica de un determinado ambiente, fecha y situación; ni Pierre es Pierre, sino un obrero revolucionario no menos genérico [...] Y lo notable es que esta carencia de un núcleo personal intuible en las figuras suscitadas por Sartre, tal como alcanzaría a concretarlo un escritor más artista que filósofo, desvirtúa su filosofía, en vez de confirmarla, al sustraer de la vista del público el momento cardinal de la decisión libre, que libremente ha de emanar de un personaje "viviente" y "autónomo". En la película comentada, los protagonistas se encuentran tan engagés por su vida respectiva, que aun yéndoles ella en el juego no son capaces de romper el compromiso; con lo cual el equilibrio de la existencia humana, siempre roto y de nuevo restablecido por las continuas decisiones vitales de sus portadores, cede el puesto a un inerte determinismo de las circunstancias, origen de ese regusto amargo que la película deja.
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... [las obras literarias de Sartre], excelentes casi siempre en sus materiales, bien construidas, bien redactadas y, por supuesto, originales en cuanto a la concepción ideológica que las organiza, pero en las que suele faltar la necesidad interior de la vida que estilizan, sustituida por la necesidad externa -sí, externa aunque rigurosa- que deriva de su pensamiento-clave. Y el hecho de que esa arquitectura mental, la filosofía de Sartre, insista como insiste de modo tan primordial sobre el momento de la libertad, de la decisión por parte del sujeto viviente, hace extrañar más aún el carácter de ejemplos -muy sagaces, brillantísimos- o ilustraciones de su teoría que tienen las peripecias encomendadas a sus personajes, cuya significación en esas admirables alegorías se reduce a ser portadores idóneos de la demostración intentada, de igual manera que las piezas del ajedrez, distintas entre sí, no tienen, a pesar de ello, otra individualidad que la conferida a cada una por el repertorio de posibilidades que en cada posición derivan de las reglas del juego. En Les jeux son faits esta común falta de propia sustancia, por la que se hace difícil imaginar a ningún personaje sartreano fuera de sus circunstancias y desprendido del particular problema donde actúa, toca, creo, al extremo: ni Eve es ahí Eve, sino la señora burguesa típica de un determinado ambiente, fecha y situación; ni Pierre es Pierre, sino un obrero revolucionario no menos genérico [...] Y lo notable es que esta carencia de un núcleo personal intuible en las figuras suscitadas por Sartre, tal como alcanzaría a concretarlo un escritor más artista que filósofo, desvirtúa su filosofía, en vez de confirmarla, al sustraer de la vista del público el momento cardinal de la decisión libre, que libremente ha de emanar de un personaje "viviente" y "autónomo". En la película comentada, los protagonistas se encuentran tan engagés por su vida respectiva, que aun yéndoles ella en el juego no son capaces de romper el compromiso; con lo cual el equilibrio de la existencia humana, siempre roto y de nuevo restablecido por las continuas decisiones vitales de sus portadores, cede el puesto a un inerte determinismo de las circunstancias, origen de ese regusto amargo que la película deja.
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07 febrero 2007
Historiadores.
Es sumamente difícil penetrar el misterio, dar con la clave última de por qué un grupo de historiadores, en trance de seleccionar los cien personajes más influyentes de la historia (La aventura de la historia, nº 100), omiten ruidosamente a Jesucristo. Ni el 1 ni el 2, ni el 11, ni el 99. Nada. Mahoma en el 6, Pablo Iglesias en el 54.
La simple deshonestidad intelectual no sirve para explicar el disparate. La mala fe es más sutil.
La solución se encuentra quizá en la propia revista, en la foto de grupo de los historiadores responsables de la selección. Esas caras reflejan una tara fundamental, aterradora, que al principio puede recordar a algunos retratos velazqueños o a algún personaje de Mario Camus, pero es más profunda, más de orden espiritual.
Así, después de Azarías o de Calabacillas, me vino a la mente La rebelión de las masas: "en rigor, dentro de cada clase social hay masa y minoría auténticas". Aquellos historiadores eran masa, más: rebaño. Pertenecen a esa clase de hombres que es feliz cuando piensa a favor de corriente, que hace un triunfo personal de la renuncia a pensar por cuenta propia; que tiemblan ante la idea de disgustar al mandamás o de ser señalados como incorrectos.
Es una simple impresión personal, claro. Y puede que a ellos no les gustase, pero...
La simple deshonestidad intelectual no sirve para explicar el disparate. La mala fe es más sutil.
La solución se encuentra quizá en la propia revista, en la foto de grupo de los historiadores responsables de la selección. Esas caras reflejan una tara fundamental, aterradora, que al principio puede recordar a algunos retratos velazqueños o a algún personaje de Mario Camus, pero es más profunda, más de orden espiritual.
Así, después de Azarías o de Calabacillas, me vino a la mente La rebelión de las masas: "en rigor, dentro de cada clase social hay masa y minoría auténticas". Aquellos historiadores eran masa, más: rebaño. Pertenecen a esa clase de hombres que es feliz cuando piensa a favor de corriente, que hace un triunfo personal de la renuncia a pensar por cuenta propia; que tiemblan ante la idea de disgustar al mandamás o de ser señalados como incorrectos.
Es una simple impresión personal, claro. Y puede que a ellos no les gustase, pero...
En plata
"Los familiares de los asesinados por eta deberían dejar de pedir justicia, para que pueda prosperar el pacto de su gobierno con los criminales".
Duro, ¿eh? Traducido al hipócrita, qué duda cabe, queda más fino. Y Antonio Gala siempre fue un señor muy fino.
Duro, ¿eh? Traducido al hipócrita, qué duda cabe, queda más fino. Y Antonio Gala siempre fue un señor muy fino.
06 febrero 2007
Excepciones
Número de noviembre de Ínsula. Un colaborador analiza las versiones cinematográficas de las obras de Pío Baroja. Comienza diciendo que, en los años de la posguerra, el 50% de las películas estaban basadas en textos literarios (debe de ser por aquello del páramo cultural), aunque, dice, eran de autores "bienquistos por el régimen". Y añade que Baroja no contaba entre estos (?), como tampoco ninguno del grupo noventaiochista (¿??). Sin embargo, hubo "excepciones", "toleradas por los vencedores": Las inquietudes de Shanti Andía (Arturo Ruiz Castillo, 1946), Zalacaín el aventurero (Juan de Orduña, 1954) y La busca (Angelino Fons, 1966). Y recordaba yo alguna otra excepción de otro malquisto (La tía Tula, Miguel Picazo, 1964, sobre novela de Unamuno), cuando el propio autor trae a colación otra que yo no conocía: Abel Sánchez, Carlos Serrano de Osma, 1946, igualmente sobre novela del rector de Salamanca.
Jo con las excepciones. Entre los que burlaban y los que toleraban, los censores franquistas debían de sentirse unos tipos bastante frustrados humana y profesionalmente. De lo que no habla nuestro profesor es de las versiones de Baroja y de Unamuno realizadas con posterioridad al franquismo, ya sin trabas y rehabilitados los malquistos. Yo no las conozco, pero a lo mejor es porque no soy cinéfilo.
Jo con las excepciones. Entre los que burlaban y los que toleraban, los censores franquistas debían de sentirse unos tipos bastante frustrados humana y profesionalmente. De lo que no habla nuestro profesor es de las versiones de Baroja y de Unamuno realizadas con posterioridad al franquismo, ya sin trabas y rehabilitados los malquistos. Yo no las conozco, pero a lo mejor es porque no soy cinéfilo.
05 febrero 2007
A tomar nota
Qué barbaridad,
qué barbaridad:
te ponen una bomba
y quieres negociar.
En el hervor de la rebelión cívica (como con optimismo la denomina Alcaraz) del sábado en Madrid, me llamó la atención esta copla cantada por los de Unificación Comunista de España, partido maoísta residual enfrentado al comunismo separatista de ETA. Allí estaban, con sus grandes banderas rojas, con su hoz y martillo, fuera de lugar como antena parabólica en peli de romanos, pero dando ejemplo de oficio manifestante. El suyo fue el único sonsonete que pudo escucharse. Los demás coreaban lo de siempre, con la monotonía acostumbrada y alguna variante (el único accidente/ es el presidente; todos a una/ contra Batasuna... ). Pero estos rojetes, en su zona, dominaban el ambiente. Debieron de pensar, en términos de Asterix: "estos fachas están majaretas". Lo que hubieran hecho ellos con millón y pico de personas desparramadas por Madrid, no apelotonadas en la plaza, podría haber acabado en un vuelco que dejase chiquito al 14M.
qué barbaridad:
te ponen una bomba
y quieres negociar.
En el hervor de la rebelión cívica (como con optimismo la denomina Alcaraz) del sábado en Madrid, me llamó la atención esta copla cantada por los de Unificación Comunista de España, partido maoísta residual enfrentado al comunismo separatista de ETA. Allí estaban, con sus grandes banderas rojas, con su hoz y martillo, fuera de lugar como antena parabólica en peli de romanos, pero dando ejemplo de oficio manifestante. El suyo fue el único sonsonete que pudo escucharse. Los demás coreaban lo de siempre, con la monotonía acostumbrada y alguna variante (el único accidente/ es el presidente; todos a una/ contra Batasuna... ). Pero estos rojetes, en su zona, dominaban el ambiente. Debieron de pensar, en términos de Asterix: "estos fachas están majaretas". Lo que hubieran hecho ellos con millón y pico de personas desparramadas por Madrid, no apelotonadas en la plaza, podría haber acabado en un vuelco que dejase chiquito al 14M.
02 febrero 2007
Hay cosas peores que la lluvia
A veces merecemos palos, a veces compasión, pero siempre conviene reírse, desternillarse vivos de nosotros mismos. Así parece entenderlo Carlos Villar en estas trece perlas de la narrativa breve. Hay mucho de Clarín en ellas, pero el sarcasmo que destilan los cuentos del asturiano se ve sustituido por la coña marinera, y perdón por la vulgaridad pero no se me ocurre otra expresión así al pronto: carcajada no es, tiene algo de cruel la carcajada; sonrisa amable tampoco, salvo quizá en "Doña Rosita la austera", admirable retrato de la buena señora misántropa que recibe una gran lección. No oculta Carlos la variada gama de fracasos, sinsabores, calamidades (¿putadas?) que pueden advenir a esta nuestra existencia, ni su gravedad, pero se ríe de todas ellas porque sabe que muy pocas cosas, en el fondo, importan realmente; y si importan, al fin y al cabo las suyas son almas de ficción.
Pero sería injusto no hacer aquí una referencia a la maestría técnica del amigo Carlos. Primero, su dominio de lo que Vargas Llosa llama "el dato escondido": esas identidades que se ignoran primero, se sospechan luego y acaban por desvelarse con auténtico gozo lector. Y, por otro, su arte de la escritura, aplicado, por así decir, de forma negativa, imitando formas de decir incorrectas, regionales o pedantes, que por paradoja te hacen admirar su amplio conocimiento de los recursos expresivos.
Nota redactada en septiembre de 1999. Hay cosas peores que la lluvia fue publicado por Nobel, de Oviedo, y hoy forma entre lo que antes de internet se llamaría inencontrable.
Pero sería injusto no hacer aquí una referencia a la maestría técnica del amigo Carlos. Primero, su dominio de lo que Vargas Llosa llama "el dato escondido": esas identidades que se ignoran primero, se sospechan luego y acaban por desvelarse con auténtico gozo lector. Y, por otro, su arte de la escritura, aplicado, por así decir, de forma negativa, imitando formas de decir incorrectas, regionales o pedantes, que por paradoja te hacen admirar su amplio conocimiento de los recursos expresivos.
Nota redactada en septiembre de 1999. Hay cosas peores que la lluvia fue publicado por Nobel, de Oviedo, y hoy forma entre lo que antes de internet se llamaría inencontrable.
01 febrero 2007
El extravagante hidalgo
Fue José María Valverde (en su Historia de la Estética) quien me enseñó que ingenioso, en castellano clásico, significaba "extravagante". Así comprendí mejor el título del Quijote (El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha), que siempre me había parecido algo impropio.
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31 enero 2007
Educación socialista
Caballero Bonald dice en El País que su panfleto didáctico (ese que dice que la Iglesia y la derecha existen para "joder al prójimo": por ejemplo, prohibiendo el tabaco, ¿no?), que ese panfleto está para "formar seres pensantes".
Yo diría más bien que para formatearlos. O mejor, para empezar a dar forma a las mentes previamente vaciadas por la LOGSE. No subestima Caballero el intelecto de nuestros chicos: semejante cosmovisión (je) ya ha empezado a instalarse en muchos. Véase si no este comentario a la misma novela que yo glosaba en la entrada anterior.
No obstante, uno no puede evitar la perplejidad. ¿Qué es lo que lleva a esta izquierda a proferir argumentos tan pueriles sin que el pudor les asome al rostro? Cualquier día nos desayunaremos con una declaración institucional que diga que los de derechas no tienen pilila.
Creo que las aristas de la foto de las Azores eran más cortantes de lo que pensaba.
Yo diría más bien que para formatearlos. O mejor, para empezar a dar forma a las mentes previamente vaciadas por la LOGSE. No subestima Caballero el intelecto de nuestros chicos: semejante cosmovisión (je) ya ha empezado a instalarse en muchos. Véase si no este comentario a la misma novela que yo glosaba en la entrada anterior.
No obstante, uno no puede evitar la perplejidad. ¿Qué es lo que lleva a esta izquierda a proferir argumentos tan pueriles sin que el pudor les asome al rostro? Cualquier día nos desayunaremos con una declaración institucional que diga que los de derechas no tienen pilila.
Creo que las aristas de la foto de las Azores eran más cortantes de lo que pensaba.
29 enero 2007
No era de los nuestros
Si algo parece quedar claro, gracias al buen hacer de Vidal Cadellans, es que Jaime Arias sí es de los nuestros: otro ser humano con las mismas vacilaciones, las mismas preguntas sin respuesta, idéntica falta de puntos de referencia. Sólo que él se decidió por la ruptura, mientras todos los demás optan por acatar unos valores en los que sólo creen por inercia.
Porque ese es el meollo: nos hallamos ante un panorama de crisis de valores. La moral cristiana está ahí, presidiendo la vida de todos ellos, pero sin arraigo en las conciencias. Contemplamos los frutos del proceso de secularización, llevado a cabo con paciente tesón desde unos cuantos siglos atrás. Vemos cómo la cáscara de unas creencias se cae lenta pero inexorablemente a medida que esas personas reflexionan: no porque no contengan un fundamento de verdad, sino porque ellos no lo conocen, ni por consiguiente vivían conforme a él. Incluso doña Paz, la madre, la más firme en sus convicciones, se nos aparece como juez rigurosa de lo que está bien y lo que está mal, olvidando (es su drama) que “si no tengo caridad, nada me aprovecha”; o ignorando, más bien, la manera de poner eso en práctica en cada momento. Por cierto: es un detalle por parte de Vidal Cadellans el tratar de comprender también a este tipo de personaje moralista y antipático, despachado tantas veces con tosca superficialidad. La novela vale, en fin, porque da la clave de lo que sucedió después en España: la ruina de un catolicismo oficial que tenía los pies de barro.
Nota redactada en junio del 2002. No era de los nuestros ganó el premio Nadal en 1959. Su autor, José Vidal Cadellans (1929-1960) es uno de los autores que el ex-crítico Manuel García-Viñó solía recomendar como alternativa saludable al estrecho socialrealismo vigente en aquellos años.
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Porque ese es el meollo: nos hallamos ante un panorama de crisis de valores. La moral cristiana está ahí, presidiendo la vida de todos ellos, pero sin arraigo en las conciencias. Contemplamos los frutos del proceso de secularización, llevado a cabo con paciente tesón desde unos cuantos siglos atrás. Vemos cómo la cáscara de unas creencias se cae lenta pero inexorablemente a medida que esas personas reflexionan: no porque no contengan un fundamento de verdad, sino porque ellos no lo conocen, ni por consiguiente vivían conforme a él. Incluso doña Paz, la madre, la más firme en sus convicciones, se nos aparece como juez rigurosa de lo que está bien y lo que está mal, olvidando (es su drama) que “si no tengo caridad, nada me aprovecha”; o ignorando, más bien, la manera de poner eso en práctica en cada momento. Por cierto: es un detalle por parte de Vidal Cadellans el tratar de comprender también a este tipo de personaje moralista y antipático, despachado tantas veces con tosca superficialidad. La novela vale, en fin, porque da la clave de lo que sucedió después en España: la ruina de un catolicismo oficial que tenía los pies de barro.
Nota redactada en junio del 2002. No era de los nuestros ganó el premio Nadal en 1959. Su autor, José Vidal Cadellans (1929-1960) es uno de los autores que el ex-crítico Manuel García-Viñó solía recomendar como alternativa saludable al estrecho socialrealismo vigente en aquellos años.
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28 enero 2007
Padre Santandreu
Norma para reconocer a los santos, dos puntos –dijo con énfasis que mezclaba la ironía con la seriedad--. Son seres sencillos, profundos y transparentes, mientras que los pecadores somos complicados, superficiales y opacos. ¿Le sirve?
En La sombra del tiempo, novela de Carlos Pujol (1984)
En La sombra del tiempo, novela de Carlos Pujol (1984)
27 enero 2007
"Hay palabras y actitudes
de determinados dirigentes del (...) o de algunas personas que a veces resultan difícilmente conjugables en términos de responsabilidad".
No deja de sorprenderme la habilidad que tienen los prohombres del GAL para definirse a sí mismos. Pongan simplemente PSOE donde la anciana vicepresidenta del gobierno dijo PP y verán lo que quiero decir.
(Lo sé: la propiedad lingüística de la anciana vicepresidenta deja que desear. Con seguridad quiso decir difícilmente compatibles con la responsabilidad. Pero no podemos exigir llaneza en el lenguaje a quien se ha retorcido tantas veces el corazón.)
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No deja de sorprenderme la habilidad que tienen los prohombres del GAL para definirse a sí mismos. Pongan simplemente PSOE donde la anciana vicepresidenta del gobierno dijo PP y verán lo que quiero decir.
(Lo sé: la propiedad lingüística de la anciana vicepresidenta deja que desear. Con seguridad quiso decir difícilmente compatibles con la responsabilidad. Pero no podemos exigir llaneza en el lenguaje a quien se ha retorcido tantas veces el corazón.)
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26 enero 2007
La aventura equinoccial de Lope de Aguirre
Con palabras de Cela, podríamos decir que este libro está escrito "sin caridad, como la vida misma discurre". No hay en Sender simpatías ni antipatías. Sólo un documento acerca de cómo, por más que un hombre se proponga grandes empresas, termina destruyéndose a sí mismo y a los demás. Es la visión del autor, claro. Y, como hombre muy de su tiempo, parece decantarse hacia aquel que reconoce su condición sin plantearse la posibilidad de la bondad. Aguirre admite ser bellaco y traidor, pero "al bellaco le está permitido todo si es dueño de su bellaquería" y no su esclavo, es decir, si es animoso. El superhombre. Con todo, no está exento Aguirre de hipocresía, pues más de una vez intenta justificar lo injustificable en nombre de una supuesta justicia. Y no se entiende que Pedrarias, el discreto, el culto, dé la razón a su jefe cuando se escuda en que "más gente ha matado Felipe II". No se entiende, claro, si no se ve que Pedrarias es el más autor de los personajes, hombre del siglo XX, desengañado y abúlico, que simplemente observa todo con interés sin tratar de tomar partido: ¿qué es la verdad? Escéptico también ante la autoridad, pues lo es sobre sus fundamentos, no distingue entre los crímenes arbitrarios de un megalómano y la justicia del rey, dejando aparte que en esta también se diesen arbitrariedades.
Superhombre nietzscheano, utopista del XVIII, político delirante del XX, en Aguirre hay todo eso, y mucho también del moderno terrorista. ¿Fue una advertencia de Sender, en 1962?
Nota redactada en julio del 2000
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Superhombre nietzscheano, utopista del XVIII, político delirante del XX, en Aguirre hay todo eso, y mucho también del moderno terrorista. ¿Fue una advertencia de Sender, en 1962?
Nota redactada en julio del 2000
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25 enero 2007
Deslindando conceptos
... Bien es cierto que la mayoría de las personas, de la mayor parte de los países de la tierra, excluirá para su conducta personal como posibilidades de acción tanto el aborto como la eutanasia. Sin embargo, gran número de las personas que piensan así están dispuestas a tolerar esa conducta en otras personas, o, dicho con más exactitud, a rechazar una proscripción general por la sociedad y por el Estado de esos modos de comportamiento como discriminadora e intolerante.
De ello se deriva una situación enteramente nueva. La tolerancia ya no consiste aquí en resignarse a aceptar una práctica sobre cuya reprobabilidad existe un consenso general, pero a cuyos defensores se deja actuar para no poner en peligro valores superiores, sino que en cierto sentido se convierte en la aceptación de modos de comportamiento que para nosotros mismos nunca entrarían en consideración, pero que, sin embargo, deseamos conceder a otros como una alternativa de acción perfectamente legítima. Es claro que tal forma de “tolerancia” –en realidad es mucho más que mera tolerancia—no puede dejar de tener grandes consecuencias en el sistema jurídico, y también en el modo de pensar y de sentir de las personas, y por ello en las estructuras básicas psicosociales de toda una sociedad, pues no es tolerancia, sino, en último término, reconocimiento.
Martin Rhonheimer, Ética de la procreación
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De ello se deriva una situación enteramente nueva. La tolerancia ya no consiste aquí en resignarse a aceptar una práctica sobre cuya reprobabilidad existe un consenso general, pero a cuyos defensores se deja actuar para no poner en peligro valores superiores, sino que en cierto sentido se convierte en la aceptación de modos de comportamiento que para nosotros mismos nunca entrarían en consideración, pero que, sin embargo, deseamos conceder a otros como una alternativa de acción perfectamente legítima. Es claro que tal forma de “tolerancia” –en realidad es mucho más que mera tolerancia—no puede dejar de tener grandes consecuencias en el sistema jurídico, y también en el modo de pensar y de sentir de las personas, y por ello en las estructuras básicas psicosociales de toda una sociedad, pues no es tolerancia, sino, en último término, reconocimiento.
Martin Rhonheimer, Ética de la procreación
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24 enero 2007
¿Racismo en Alcorcón?
El País y Cristina López Schlichting han coincidido en mentar el pecado original de la corrección política para referirse a los sucesos de Alcorcón. ¿Racismo? Habría que vivir allí para dar una respuesta, y aun así sería difícil pronunciar un veredicto sin matices.
Es cierto que la LOGSE socialista ha venido esforzándose por acercar lo más posible al salvajismo a nuestros muchachos. Ahora mismo, el escolar medio carece de fundamentos intelectuales y espirituales para no apalear al prójimo cuando este se presenta bajo un aspecto indeseable o indeseado (igual que para no abortarlo, dicho sea de paso). Las ciudades están llenas de niñatos que, educados en la palabra tolerancia pero no en las bases morales que la sostienen, fomentan de modo frívolo posturas desdeñosas hacia los diferentes, ignorando incluso, en el caso de los hispanoamericanos, que son hechura nuestra.
Pero, por lo que sé, se trata de una banda mafiosa que impone su ley en Alcorcón y de unos vecinos que han llegado al límite del aguante. Ahí no hay racismo, porque da igual que el facineroso sea moreno, pálido o con tonos fucsia. Estamos ante un proceso casi químico: dada una ignominia habitual e impune, se produce una reacción violenta y de consecuencias imprevisibles. Llamar a eso racismo no es más que un modo, algo repulsivo, de afirmar la propia respetabilidad: "ellos son racistas; yo, que no vivo en Alcorcón y menos en esos barrios, soy el colmo de la corrección política". Agh.
Es cierto que la LOGSE socialista ha venido esforzándose por acercar lo más posible al salvajismo a nuestros muchachos. Ahora mismo, el escolar medio carece de fundamentos intelectuales y espirituales para no apalear al prójimo cuando este se presenta bajo un aspecto indeseable o indeseado (igual que para no abortarlo, dicho sea de paso). Las ciudades están llenas de niñatos que, educados en la palabra tolerancia pero no en las bases morales que la sostienen, fomentan de modo frívolo posturas desdeñosas hacia los diferentes, ignorando incluso, en el caso de los hispanoamericanos, que son hechura nuestra.
Pero, por lo que sé, se trata de una banda mafiosa que impone su ley en Alcorcón y de unos vecinos que han llegado al límite del aguante. Ahí no hay racismo, porque da igual que el facineroso sea moreno, pálido o con tonos fucsia. Estamos ante un proceso casi químico: dada una ignominia habitual e impune, se produce una reacción violenta y de consecuencias imprevisibles. Llamar a eso racismo no es más que un modo, algo repulsivo, de afirmar la propia respetabilidad: "ellos son racistas; yo, que no vivo en Alcorcón y menos en esos barrios, soy el colmo de la corrección política". Agh.
23 enero 2007
Carta sin tiempo
Sin tiempo, en efecto, porque el héroe que escribe esta larga misiva amorosa se mueve a través de él con más soltura que Bob Morane en su segunda época de agente espaciotemporal. Con más, sí: aquí todas las épocas están mezcladas, y nuestro hombre es al mismo tiempo Amadís, Garcilaso, el cautivo de Cervantes, Cervantes mismo... y un contemporáneo de Cole Porter o Ella Fitzgerald. Se trata de superar, es evidente, la barrera que el tiempo impone a la universalidad de ciertas creaciones literarias. Amadís podría haber escuchado una pieza de jazz cool mientras se reunía con Oriana, porque el hombre, y su sublimación en el héroe, es el mismo en todas las épocas. Bueno, al menos creo que por ahí van los tiros. Choca, sin embargo, que del siglo XX sólo coja esas melodías sensuales norteamericanas. Prieto debía de ser un fan. Debe de ser.
Por lo demás, la obra es muy de su tiempo (1975), quiero decir que se halla inmersa en ese modo de hacer que Jorge Llopis llama "forma embarullada", aludiendo jocosamente a esos experimentos narrativos tan de moda en la España del desarrollo. Hasta incluye dos fotos, inseparables de la novela, de antiguos tapices cuya alegoría se explica en el texto, y se permite fingir que Antonio Prieto no es más que el editor de una carta anónima, a la que pone notas y todo.
Nota redactada en abril de 2005. La novela fue editada por Magisterio Español y la compré de viejo. Me gusta leer cosas de esa época milagrosa en que todo se censuraba y todo se publicaba.
Por lo demás, la obra es muy de su tiempo (1975), quiero decir que se halla inmersa en ese modo de hacer que Jorge Llopis llama "forma embarullada", aludiendo jocosamente a esos experimentos narrativos tan de moda en la España del desarrollo. Hasta incluye dos fotos, inseparables de la novela, de antiguos tapices cuya alegoría se explica en el texto, y se permite fingir que Antonio Prieto no es más que el editor de una carta anónima, a la que pone notas y todo.
Nota redactada en abril de 2005. La novela fue editada por Magisterio Español y la compré de viejo. Me gusta leer cosas de esa época milagrosa en que todo se censuraba y todo se publicaba.
22 enero 2007
Alfonso X el Sabio
Los moros han de bivir entre los christianos guardando la su ley e non denostando la nuestra... Por buenas palabras e convenibles predicaciones deven trabajar los christianos de convertir a los moros, para fazerles creer la nuestra Fe e aduzirlos a ella, e non por fuerça nin por premia; ca, si voluntad de nuestro Señor fuesse de los aduzir a ella, e de gela fazer creer por fuerça, Él los apremiaría si quisiese, que ha acabado poderío de lo fazer; mas Él no se paga del servicio quel fazen los homes a miedo, mas de aquel que fazen de grado e sin premia ninguna.
(Ahora me gustaría leer una declaración semejante por parte de algún califa o rey de Taifas. Más que nada por creerme lo de la tolerancia andalusí y esas cosas).
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(Ahora me gustaría leer una declaración semejante por parte de algún califa o rey de Taifas. Más que nada por creerme lo de la tolerancia andalusí y esas cosas).
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20 enero 2007
Handicap
A una limitación, desventaja, lastre o escollo, el hablante esnob lo denomina handicap. Leyendo el último artículo del académico Pérez-Reverte (por lo demás muy oportuno y puesto en razón), se me ocurre que los cristianos tenemos un handicap de cara a la propaganda: perdonamos. El artículo en cuestión alude a la película Salvador, hagiografía de un anarquista ejecutado en el anterior régimen. El hecho de que no existan películas tituladas Maeztu, Las trece rosas del seminario o Barbastro (orgía criminal) da fe de que el artista cristiano tiende a olvidar las ofensas inferidas, mientras que el socialista, que vive para la venganza, lleva las de ganar a la hora de señalar culpables. Y eso que los personajes aludidos en esos títulos imaginarios poseerían la enorme ventaja de no haber matado nunca a su vez, lo que sí ocurre con el tal Salvador.
Handicap para la historia, pero no para la conciencia. Al cabo, perdonar siempre reporta una paz que no requiere procesos largos, duros y difíciles.
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Handicap para la historia, pero no para la conciencia. Al cabo, perdonar siempre reporta una paz que no requiere procesos largos, duros y difíciles.
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19 enero 2007
La armonía vital

Una reivindicación de la familia es el subtítulo de este ensayo y, si alguien pensaba en un plúmbeo alegato que nos recordara cuáles son, desde el punto de vista de la moral cristiana, las razones que hacen de la familia el fundamento de toda sociedad, ha patinado. No se trata de una encíclica papal (que tiene, lógicamente, su sitio) sino de la opinión lúcida y optimista de la presidenta-editora de Telva. Telva es una revista que, dicen, pierde lectoras porque se mueve en un espacio difícil: el dirigido a un tipo de mujer moderna en sus costumbres y conservadora en lo ideológico. Pero, si ese tipo de mujer es raro en España, peor para España. Consuela pensar que, simplemente, aquí estamos de ida de cierto tipo de feminismo cuando en otros lugares empiezan a estar de vuelta. Suele pasarnos.
Creo que no me equivoco si pienso que la idea central del ensayo es que la mujer no necesita imitar al hombre para reclamar sus derechos en el terreno profesional, sino, al contrario, potenciar lo específicamente femenino, singularmente su papel de esposa y madre, que acabará repercutiendo también de modo positivo en su trabajo extrafamiliar. Y me alegro de que Covadonga o´Shea, mujer de mundo donde las haya, abra camino para demostrar algo que estaba ente nuestros ojos sin que nadie quisiera verlo: que el feminismo radical e igualitario era, sencillamente, una trampa machista.
Nota redactada en agosto de 1999. Al parecer, Telva se mantiene sin novedad. Me alegro.
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18 enero 2007
Lo que aquí me interesa
es entender qué es el aborto. Con increíble frecuencia se enmascara su realidad con sus fines. Quiero decir que se intenta identificar el aborto con ciertos propósitos que parecen valiosos, convenientes o por lo menos aceptables: por ejemplo, la regulación de la población, el bienestar de los padres, la situación de la madre soltera, las dificultades económicas, la conveniencia de disponer de tiempo libre, la mejora de la raza. Se podría investigar en cada caso la veracidad o la justificación de esos mismos fines... Pero lo que quiero mostrar es que esos fines no son el aborto.
Lo correcto es decir: para esto (para conseguir esto o lo otro) se debe matar a tales personas. Esto es lo que se propone, lo que en tantos casos se hace en muchos países en la época en que vivimos. Esta es la significación antropológica de esa palabra tan traída y llevada, que se escribe más veces en un solo día que en cualquier otra época del año.
Julián Marías, Sobre el Cristianismo
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Lo correcto es decir: para esto (para conseguir esto o lo otro) se debe matar a tales personas. Esto es lo que se propone, lo que en tantos casos se hace en muchos países en la época en que vivimos. Esta es la significación antropológica de esa palabra tan traída y llevada, que se escribe más veces en un solo día que en cualquier otra época del año.
Julián Marías, Sobre el Cristianismo
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17 enero 2007
¿Se puede resucitar un pacto
traicionado por uno de los firmantes? ¿No supondría contumacia en el error por parte del otro firmante? Si es cierto que los socialistas hablaban con ETA mientras fingían ir de la mano de los populares, volver a contar con ellos supondría algo más que candidez. Por eso, las apelaciones al consenso y a la unidad de los demócratas están fuera de la realidad. Ahora mismo, la unidad de los demócratas no tiene otro sentido que reunirse en torno al PP. El PSOE se ha colocado voluntariamente al margen de los demócratas para transmutarse, una vez más, en GAL. Lo que hemos presenciado estos años no ha sido sino la alianza de un partido político con una banda terrorista contra otro partido político. Y no cabe que lo disimulen como una política equivocada. Salvo que decidamos seguir eternamente en el guindo.
16 enero 2007
La voluntad
José Martínez Ruiz no cambió tanto. Aunque fuese de joven un anarquista y de mayor diputado conservador, su visión de España (o sea, del mundo) fue siempre la de un resignado. Las ideas políticas de un escritor no son, al cabo, sino la punta del iceberg de su pensamiento, quiero decir una vaga imagen o proyección. Sí es cierto que con el tiempo Azorín fue aprendiendo a amar su circunstancia, como el minusválido que se encariña con el miembro enfermo. Aquí, en La voluntad, obra juvenil, todo presenta un matiz más tenebroso, a pesar del recreo en las descripciones. Su España parece estar siempre durmiendo la siesta, pero aquí además ronca. Y uno se queda con la desagradable sensación de que esa abulia que aparece como inevitable no sea más que una excusa para una vida que, de puro contemplativa, acaba siendo de zángano. A fuerza de clamar contra el inmovilismo, estos escritores del 98 acaban siendo los que menos se mueven. De todos modos, hay que alabar su lucidez cuando dice que estos reaccionarios le tienen un horror invencible al arte y a la vida; puede haber exageración en eso del horror invencible, pero esa es, en efecto, la clave de que el artista tienda a ser de izquierdas: el hombre de derechas es más dado a actividades de tipo práctico, es decir, las que no son vida, según los bohemios de la época*. No deja tampoco Azorín, sin embargo, de hacer notar el ambiente mezquino que reina entre los escritores.
[Nota redactada en junio del 2001. *Afortunadamente, mis amigos de la blogosfera son buen ejemplo de que algo está cambiando en esto.]
[Nota redactada en junio del 2001. *Afortunadamente, mis amigos de la blogosfera son buen ejemplo de que algo está cambiando en esto.]
15 enero 2007
Los historiadores del tercer milenio
que lleguen a descubrir una breve biografía de Napoleón salvada casualmente de una catástrofe atómica, si emplean los mismos métodos que se han seguido con Jesús, demostrarán que la epopeya napoleónica no es más que un mito. Una leyenda en la que los hombres del lejano siglo XIX han encarnado la idea preexistente del “Genial Caudillo”
Las expediciones en el desierto y entre las nieves, su nacimiento y muerte en una isla, su mismo nombre, su caída, su resurgimiento, su recaída bajo los golpes de la envidia y de la reacción, el exilio en medio del océano. “De todo esto resulta evidente que Napoleón nunca existió. Se trata del eterno mito del Emperador; acaso es la idea misma de Francia a la que un desconocido grupo de fanáticos patriotas ha dado un nombre, una existencia y empresas fantásticas a comienzos del siglo XIX”, dirán infinitos expertos. Es decir, los sucesores de esos especialistas que aplican ese método al problema de Jesús de Nazaret.
Jean Guitton, citado por Vittorio Messori en Hipótesis sobre Jesús.
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Las expediciones en el desierto y entre las nieves, su nacimiento y muerte en una isla, su mismo nombre, su caída, su resurgimiento, su recaída bajo los golpes de la envidia y de la reacción, el exilio en medio del océano. “De todo esto resulta evidente que Napoleón nunca existió. Se trata del eterno mito del Emperador; acaso es la idea misma de Francia a la que un desconocido grupo de fanáticos patriotas ha dado un nombre, una existencia y empresas fantásticas a comienzos del siglo XIX”, dirán infinitos expertos. Es decir, los sucesores de esos especialistas que aplican ese método al problema de Jesús de Nazaret.
Jean Guitton, citado por Vittorio Messori en Hipótesis sobre Jesús.
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14 enero 2007
No a la guerra, II
El no a la guerra le resultó al PSOE tan insólitamente rentable que ahora están volcados en la secuela: el no a la paz, puesto en boca del PP. Secuela más necesaria que nunca tras el 30-D, primer accidente de ese camino largo que han emprendido el GAL y la ETA.
El mensaje es burdo, cierto. PSOE quiere paz, PP quiere guerra. Nadie sería capaz de llegar a esa conclusión con su intelecto, por lerdo que sea. Pero es que el mensaje no se dirige a la razón, sino a esa zona del inconsciente donde apuntan los mensajes publicitarios, blanco de la propaganda subliminal, y que los estrategas del GAL conocen como nadie. Desde luego, mejor que sus oponentes.
El mensaje es burdo, cierto. PSOE quiere paz, PP quiere guerra. Nadie sería capaz de llegar a esa conclusión con su intelecto, por lerdo que sea. Pero es que el mensaje no se dirige a la razón, sino a esa zona del inconsciente donde apuntan los mensajes publicitarios, blanco de la propaganda subliminal, y que los estrategas del GAL conocen como nadie. Desde luego, mejor que sus oponentes.
12 enero 2007
La isla en el páramo
El número de octubre de Ínsula recopila artículos de y sobre Francisco Ayala, publicados desde la fundación de la revista en los años 40. Siempre ha presumido Ínsula de haber sido eso, una isla en el famoso páramo cultural del franquismo. El coordinador de este número, Luis García Montero, incide en ello, así como otros de los colaboradores. La pregunta es: si el régimen toleró Ínsula, ¿por qué no surgieron otras publicaciones críticas? Y, si Ínsula tenía patente de corso, ¿era realmente tan crítica como pretendía? Porque, que yo sepa, no se editaba en imprentas clandestinas ni se difundía oculta bajo las gabardinas: su propio tamaño era impropio para tal cosa. Antes al contrario, se publicó normalmente con las firmas más prestigiosas de la critica literaria.
Por otro lado, no se deja de aludir a la censura que padecieron las obras de Francisco Ayala durante el franquismo. Pero, mientras leo estas cosas, veo al margen las fichas de cada libro: De este mundo y del otro: Edhasa, Barcelona, 1963; El rapto: ediciones Alfaguara, 1965; De raptos, violaciones y otras inconveniencias (que, por cierto, trata de lo que indica su título): ediciones Alfaguara, 1966; El jardín de las delicias: editorial Seix-Barral, 1971. Además, en los textos se hace alusión a las reediciones españolas, en los 60 y 70, de obras como Los usurpadores o Muertes de perro, aparecidas primero, como es lógico, en la Argentina donde residía Ayala.
En fin, creo que más de un escritor soviético hubiera deseado para sí esa censura.
Por otro lado, no se deja de aludir a la censura que padecieron las obras de Francisco Ayala durante el franquismo. Pero, mientras leo estas cosas, veo al margen las fichas de cada libro: De este mundo y del otro: Edhasa, Barcelona, 1963; El rapto: ediciones Alfaguara, 1965; De raptos, violaciones y otras inconveniencias (que, por cierto, trata de lo que indica su título): ediciones Alfaguara, 1966; El jardín de las delicias: editorial Seix-Barral, 1971. Además, en los textos se hace alusión a las reediciones españolas, en los 60 y 70, de obras como Los usurpadores o Muertes de perro, aparecidas primero, como es lógico, en la Argentina donde residía Ayala.
En fin, creo que más de un escritor soviético hubiera deseado para sí esa censura.
11 enero 2007
La casa del orgullo
Hay espacios-límite, donde las leyes de convivencia usuales en una sociedad civilizada pierden su valor. Son los espacios donde Jack London gusta de situar sus relatos: los bosques nevados de Alaska o los mares del sur. Allí se despliega a su gusto el vitalismo pagano que era la filosofía de nuestro autor. O quizá fue al revés: el contacto con esos mundos (pues London fue uno de esos escritores aventureros, tal vez los más auténticos entre los escritores, cuya producción literaria brotaba directamente de lo vivido), quizá fue ese contacto, digo, el que le inspiró ese desprecio por las formas de vida civilizadas y su apego a la ley del más fuerte, cifrada en su personaje más famoso, el perro Buck.
En La casa del orgullo, colección de cuentos hawaiianos, volvemos a encontrarnos con esos titanes que juegan con la vida a la ruleta rusa, algunos ganando en toda la línea, como el chino Ah Shung, encarnación de lo que podríamos llamar titanismo capitalista; pero la mayoría sucumbiendo, unos por obra de la civilización y otros a manos de la bestia negra, un demonio al que no se le encuentra explicación y que no es sino la lepra, símbolo de cuyo triunfo es la isla-cárcel de Molokai. No sorprende que London sólo mencione una vez y de pasada al auténtico héroe de aquel lugar, el padre Damián. Está fuera de su cosmovisión. Y, sin embargo, el padre Damián fue quien, al final, venció a la bestia negra, aunque aparentemente fuera derotado por ella. Porque supo darle un sentido y utilizarla para catapultarse, a sí mismo y a sus feligreses, más allá de los límites del dolor.
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En La casa del orgullo, colección de cuentos hawaiianos, volvemos a encontrarnos con esos titanes que juegan con la vida a la ruleta rusa, algunos ganando en toda la línea, como el chino Ah Shung, encarnación de lo que podríamos llamar titanismo capitalista; pero la mayoría sucumbiendo, unos por obra de la civilización y otros a manos de la bestia negra, un demonio al que no se le encuentra explicación y que no es sino la lepra, símbolo de cuyo triunfo es la isla-cárcel de Molokai. No sorprende que London sólo mencione una vez y de pasada al auténtico héroe de aquel lugar, el padre Damián. Está fuera de su cosmovisión. Y, sin embargo, el padre Damián fue quien, al final, venció a la bestia negra, aunque aparentemente fuera derotado por ella. Porque supo darle un sentido y utilizarla para catapultarse, a sí mismo y a sus feligreses, más allá de los límites del dolor.
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10 enero 2007
Al-Andalus
Averroes sentía poco aprecio por los tradicionalistas, como los tradicionalistas sentían poco aprecio por él, y su actitud en esa materia condujo a la prohibición en la España islámica del estudio de la filosofía griega y la quema de obras filosóficas.
... [Maimónides] murió en El Cairo en 1204, tras tener que abandonar la España musulmana, que había dejado de ser favorable a los filósofos.
Frederick Copleston, Historia de la Filosofía
Conocí a una profe de Historia que repetía sin rebozo aquello de que los musulmanes fueron más tolerantes que los cristianos. No sé quién inventaría aquello, pero no cabe duda de que ha tenido éxito.
... [Maimónides] murió en El Cairo en 1204, tras tener que abandonar la España musulmana, que había dejado de ser favorable a los filósofos.
Frederick Copleston, Historia de la Filosofía
Conocí a una profe de Historia que repetía sin rebozo aquello de que los musulmanes fueron más tolerantes que los cristianos. No sé quién inventaría aquello, pero no cabe duda de que ha tenido éxito.
09 enero 2007
Decir que los que denunciamos el chalaneo con la ETA
nos alegramos de que haya atentados es tan inteligente como decir que quienes se oponen (por ejemplo) a Fidel Castro buscan la represión, quieren muertos. Ese es el lenguaje de los torturadores ("vosotros lo habéis querido") y el de los cobardes ("queréis que nos maten a todos"). La negociación es el más vil de los atentados. Lo único que puede alegrarnos en el crimen de Barajas es pensar que ETA se muestre frustrada. Triste consuelo frente a la realidad de una banda asesina reanimada por unos dirigentes indignos.
08 enero 2007
El proceso (de Kafka, ojo)
¿Qué puede decirse de original sobre una obra tan misteriosa como la de este hombre? Por lo menos, que me hubiera gustado conocerle personalmente. Aunque esto a veces decepciona. Ya se sabe que los escritores suelen ser más elocuentes en su obra que en sus palabras. En todo caso, mi impresión es la de una novela mucho más consistente que La metamorfosis, cuyo “argumento” me pareció no hacer más que alargar innecesariamente la situación inicial, resuelta quizá por Monterroso en una página. En un principio, El proceso parece una obra de estructura teatral, perfectamente representable como una de esas piezas que tanto abundaron en los 70 en España, de personajes esperpénticos y odiosos, como El tintero de Carlos Muñiz. Pero pronto adquiere mayores dimensiones: la inquietud y el agobio se irán apoderando del lector casi más que del protagonista, y es algo que hay que apuntar ocmo mérito del autor. Una inquietud que adquiere caracteres de pesadilla en algunos momentos, sobre todo en el penúltimo capítulo, cuando K. entra en la catedral, oscura y solitaria, y un cura pronuncia su nombre desde un púlpito deforme. La angustiosa parábola del centinela y el hombre que quiere traspasar la puerta de la ley acaba dejándole a uno sumido en meditaciones. Sorprende, por último, el tratamiento de lo erótico, reducido, con tremenda frialdad, a lo carnal. Ausencia de amor que está, quizá, en la raíz de la angustia del mundo kafkiano.
Nota redactada en mayo de 1999. Por entonces no imaginaba que siete años después protagonizaría la actualidad española otro proceso no menos kafkiano.
Hace poco vi la película de Orson Welles sobre El proceso. Tan de pesadilla como la novela. De lo mejor que he visto en adaptaciones cinematográficas... y no adaptaciones.
Nota redactada en mayo de 1999. Por entonces no imaginaba que siete años después protagonizaría la actualidad española otro proceso no menos kafkiano.
Hace poco vi la película de Orson Welles sobre El proceso. Tan de pesadilla como la novela. De lo mejor que he visto en adaptaciones cinematográficas... y no adaptaciones.
07 enero 2007
Tan libres que todo carece de sentido
En las democracias de los países occidentales no les enseñamos ya a los jóvenes a responsabilizarse de la sociedad, sino que la escuela enfatiza al contrario que se debe ser “tolerante”. Sin embargo, una sociedad no sobrevive si cada generación no asume y simultáneamente adapta y vuelve a crear sus valores. Los intelectuales del mundo occidental, incluyendo a los de EE UU, no han tenido un papel positivo durante el siglo XX, ya que se han destacado casi siempre por atacar la sociedad en vez de protegerla o desarrollarla.
Bloom (1987) señala, por ejemplo, que la tendencia multicultural actual va completamente en contra de las ideas generalmente aceptadas en los EE UU antes de la segunda guerra mundial. La educación ha sido fundamental en todas las democracias, porque todos los ciudadanos tienen derecho a influir en la dirección del país, pero si en lugar de formar y educar ciudadanos se dice que los jóvenes pueden elegir si ellos quieren ser formados o no, entonces estamos ante una nueva situación. Si los alumnos no necesitan aprender las materias escolares tradicionales, la consecuencia es que se encierran en un presente, un aquí y ahora, y que no van a poder entender su sociedad. Bloom subraya que una persona está ahora completamente libre y sola, puesto que ni su país, su religión, su escuela o su pareja sexual le exigen nada. Ya que todo se puede elegir, significa menos la elección y expresa a menudo puros caprichos. Nadie previó que EE UU iría en tan corto tiempo del cristianismo al relativismo y al nihilismo.
Inger Enkvist, La educación en peligro
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Bloom (1987) señala, por ejemplo, que la tendencia multicultural actual va completamente en contra de las ideas generalmente aceptadas en los EE UU antes de la segunda guerra mundial. La educación ha sido fundamental en todas las democracias, porque todos los ciudadanos tienen derecho a influir en la dirección del país, pero si en lugar de formar y educar ciudadanos se dice que los jóvenes pueden elegir si ellos quieren ser formados o no, entonces estamos ante una nueva situación. Si los alumnos no necesitan aprender las materias escolares tradicionales, la consecuencia es que se encierran en un presente, un aquí y ahora, y que no van a poder entender su sociedad. Bloom subraya que una persona está ahora completamente libre y sola, puesto que ni su país, su religión, su escuela o su pareja sexual le exigen nada. Ya que todo se puede elegir, significa menos la elección y expresa a menudo puros caprichos. Nadie previó que EE UU iría en tan corto tiempo del cristianismo al relativismo y al nihilismo.
Inger Enkvist, La educación en peligro
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01 enero 2007
31 diciembre 2006
El accidente
Sería ingenuo suponer que hechos como el de ayer van a suponer el final de la entente ETA-GAL. Zapatero ya advirtió que en el proceso habría accidentes. Pero, por supuesto, la culpa de los accidentes la tendrán quienes se oponen al proceso, la tendrá el PP. El proceso iba a ser largo, duro y difícil. O sea, que vamos a seguir como estábamos, pero con pasos graduales hacia la victoria del pueblo vasco, es decir, del socialismo separatista. Oh, vamos, el guión estaba ya trazado desde el 13 de marzo de 2004. Aznar culpable. ¿Por qué habría de ser diferente con la ETA que con los islamistas?
La vida no se divide en capítulos, como las novelas. Nada empieza ni acaba esta noche. De todos modos, feliz 2007 a todos los que paséis por aquí.
La vida no se divide en capítulos, como las novelas. Nada empieza ni acaba esta noche. De todos modos, feliz 2007 a todos los que paséis por aquí.
30 diciembre 2006
Juventud sin Dios
Son ya innumerables las novelas escritas sobre el nazismo alemán, ese fenómeno político tan sombrío como sorprendente para quienes pensaban, de las luces para acá, que las ideas sólo podían reportar progreso y felicidad. Muchas de esas novelas se quedan en la superficie de los horrores, pero son pocos los que realmente aportan claves para explicarse lo que sucedió. Odón von Horváth es contemporáneo de los grandes, de Kafka, de Musil, de Broch, de Mann, y su Juventud sin Dios puede reclamar un puesto junto a las obras esclarecedoras de todos ellos. El título puede mover a espanto, al hacernos pensar en un burdo reaccionario que nos recuerda los sermones de nuestras abuelas. Sin embargo, tanto los personajes como la trama de esta novela nos ayudan a penetrar en las razones profundas del fenómeno totalitario y nos alertan sobre la repetición posible de los horrores. Porque el título es, en efecto, claramente significativo de lo que va a transmitirnos el autor, pero con matices más sutiles de lo que esperábamos. Y además, cualquier profesional de la docencia, en el año de gracia de 2000, puede reconocer a sus alumnos en estos monstruitos sin alma que el protagonista anónimo tiene a su cargo. La novela está narrada con un estilo que podríamos llamar profético o nietzscheano, con frases cortas y lapidarias propias de quien sabe que está viviendo una crisis histórica de enorme magnitud, y su trama policíaca resulta insólita en una obra de estas características, pero es una trama al servicio de una intencionalidad más profunda, como ocurre en Crimen y castigo.
[Nota redactada en diciembre del 2000. La colección Austral había editado la novela por esas fechas.]
[Nota redactada en diciembre del 2000. La colección Austral había editado la novela por esas fechas.]
29 diciembre 2006
Y ahora en serio: sobre matanzas de inocentes
Pío XII era como prisionero de su silencio, pues estaba atormentado por la convicción de que una solemne protesta suya provocaría más reacciones despiadadas por parte de Hitler. Una eventual protesta pública suya hubiera sido el comienzo de la agonía de tantos rehenes inocentes en manos de los nazis. Pío XII probablemente recordó lo que había ocurrido unos meses antes, cuando la protesta de los obispos holandeses contra la crueldad de los nazis, expresada públicamente en su carta pastoral del 13 de enero de 1941, provocó la reacción de la Gestapo, que arrestó a 40 000 inocentes y los internó en campos de concentración. Pío XII, en aquella ocasión, había preparado una protesta pública contra Hitler, con el propósito de hacerla publicar en “L´Osservatore Romano”, pero los folios escritos en su mano fueron quemados por él mismo:
“Quiero quemar estos papeles. Es mi protesta contra la horrorosa persecución antijudía. Esta tarde tenía que haberse publicado en L´Osservatore Romano. Pero si la carta de los obispos holandeses costó 40 000 vidas humanas, mi protesta costaría 200 000. No puedo y no debo asumir esa responsabilidad. Por esto es mejor no hablar de forma oficial y hacer en silencio, como lo he hecho hasta ahora, todo lo que es humanamente posible para esa pobre gente”.
Giorgio Angelozzi-Gariboldi, Il Vaticano nella seconda guerra mondiale, citado por Gonzalo Redondo, Política, cultura y sociedad en la España de Franco, I.
“Quiero quemar estos papeles. Es mi protesta contra la horrorosa persecución antijudía. Esta tarde tenía que haberse publicado en L´Osservatore Romano. Pero si la carta de los obispos holandeses costó 40 000 vidas humanas, mi protesta costaría 200 000. No puedo y no debo asumir esa responsabilidad. Por esto es mejor no hablar de forma oficial y hacer en silencio, como lo he hecho hasta ahora, todo lo que es humanamente posible para esa pobre gente”.
Giorgio Angelozzi-Gariboldi, Il Vaticano nella seconda guerra mondiale, citado por Gonzalo Redondo, Política, cultura y sociedad en la España de Franco, I.
28 diciembre 2006
Mi predileto
No quiero ser menos que arp (no Hans, sino el de Compostela) y voy a proclamar también mi...
No fue fácil, pero pensé, y pensé, y luego pensé otra vez. And the winner is...
BLOG DEL AÑO 2006
No fue fácil, pero pensé, y pensé, y luego pensé otra vez. And the winner is...
27 diciembre 2006
Treinta relatos
Clarín es el de siempre, le dé la vena por lo histórico, simbólico, sentimental o fantástico. Pero quizá donde brille a más altura sea en la veta satírica. Y eso que en muchos de estos cuentos se nos muestra como el cristiano que decía ser, y para muestra véase el final de “El caballero de la mesa redonda”. Pero, por lo general, cuando se pone serio, por así decirlo, resulta dulzón, más anticuado. Es en su caricatura (bueno, más bien fotografía en alta definición, diría yo) de las vanidades humanas donde es más efectivo. Ese retrato implacable de la naturaleza caída se da hasta en sus amables cuentos de Navidad y de Reyes, por otra parte nada convencionales y muy sugerentes.
Ha sido atrevida Carolyn Richmond en su selección (Espasa-Calpe, 1983), al excluir cuentos tan famosos como “Adiós, Cordera” o “Pipá”. El primero siempre me pareció la apoteosis de la cursilada, y sin embargo ahí está, citado siempre como una de sus obras maestras, cuando en este volumen aparecen tantas joyas desconocidas.
Muy mal tenía que haber visto Clarín a los eclesiásticos de su tiempo, si un hombre de su agudeza mental y de su confesado cariño al catolicismo fue capaz de lanzar los dardos de La Regenta y de otros lugares, algunos recogidos aquí. Pero lo cierto es que si algo le sacaba de quicio eran los cientifismos de su época, que pretendían suplantar a la religión. El positivismo no ha tenido en España mejor crítico que don Leopoldo. Mucho más diría, pues cada cuento merece un comentario, pero me he impuesto un límite.
[Nota redactada en agosto del 2000. A día de hoy no entiendo por qué puse ese y eso que, pues lo de ser cristiano no es óbice para ser un buen satírico. Faltaría más.]
Ha sido atrevida Carolyn Richmond en su selección (Espasa-Calpe, 1983), al excluir cuentos tan famosos como “Adiós, Cordera” o “Pipá”. El primero siempre me pareció la apoteosis de la cursilada, y sin embargo ahí está, citado siempre como una de sus obras maestras, cuando en este volumen aparecen tantas joyas desconocidas.
Muy mal tenía que haber visto Clarín a los eclesiásticos de su tiempo, si un hombre de su agudeza mental y de su confesado cariño al catolicismo fue capaz de lanzar los dardos de La Regenta y de otros lugares, algunos recogidos aquí. Pero lo cierto es que si algo le sacaba de quicio eran los cientifismos de su época, que pretendían suplantar a la religión. El positivismo no ha tenido en España mejor crítico que don Leopoldo. Mucho más diría, pues cada cuento merece un comentario, pero me he impuesto un límite.
[Nota redactada en agosto del 2000. A día de hoy no entiendo por qué puse ese y eso que, pues lo de ser cristiano no es óbice para ser un buen satírico. Faltaría más.]
23 diciembre 2006
De Lope
Yo vengo de ver, Antón,
un niño en pobrezas tales,
que le di para pañales
las telas del corazón.
un niño en pobrezas tales,
que le di para pañales
las telas del corazón.
21 diciembre 2006
Vigo es Vivaldi
A José Ramón Ayllón no le importa ser reputado como un gran novelista, sino que le lea el mayor número de gente posible, porque tiene muchas cosas que decir; más que muchas cosas, muy importantes. Por eso no le importa repetir un esquema trilladísimo, como este del cuento humorístico-sentimental con adolescentes de protagonistas. Los que nos dedicamos a esto de enseñar (o de intentarlo) sabemos bien que a los jovencitos les gustan esa clase de relatos que hablan de ellos mismos y de las vicisitudes de su triple relación con profesores, familia y amigos. Y José Ramón ha dotado a sus jóvenes protagonistas de un señorío de sí mismos y de un don de gentes que son raros de encontrar en los adolescentes, incluso en los de ficción, pero que constituyen un modelo a seguir, un modelo más ejemplar que el detective Flanagan, por ejemplo, y que los chicos de Martín Casariego. Esa Paula que, insultada por el gallito de la tribu, le mira con conmiseración "perdonándole la vida" vale un potosí. Y ahí es nada el Borja Arregui, con qué elegancia defiende la pureza de lo suyo con Paula ante las zafias insinuaciones de un gorila. Por cierto, que me gustó su manera de noquearlo: cabezazo la nariz y patada en los xxxxxx, casi simultáneas, y el tío patas arriba. Pero también sabe reconocer una metedura de pata cuando se la hacen ver, como su madre en lo del Belén. En definitiva, quizá José Ramón no sea Sánchez Mazas, pero Pedrito de Andía estaba necesitando una actualización.
[Nota redactada en diciembre de 2000. Desconozco la fortuna editorial del libro en la actualidad]
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[Nota redactada en diciembre de 2000. Desconozco la fortuna editorial del libro en la actualidad]
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19 diciembre 2006
El declinar del sueño
El Padre Luciano al Greco, bajo la cúpula del Escorial.
¿Sabes lo que me recuerda la cúpula? La época en que los emperadores mataban a los cristianos. Hay coincidencias, ¿no te parece? Además, soy monje y este mundo, bajo sus aspectos más claros y más oscuros, más blandos o más violentos, no me inspira ninguna confianza. Nosotros hemos emprendido una labor de reconquista, no sólo de territorios sino también de almas, y estuvimos a punto de conseguirlo, a lo mejor lo estamos todavía y yo no tengo suficientes ojos para verlo, pero no creo que esto sea posible. A lo mejor el emperador de todos los hombres sea Cristo, ¿no te parece?, y quien trata de imitarlo o de sustituirlo ha de ser vencido tarde o temprano. Quiero que me acompañes un día a Madrid. Te enseñaré cosas y te haré temblar, pintor de almas que eres.
Vintila Horia, Un sepulcro en el cielo
¿Sabes lo que me recuerda la cúpula? La época en que los emperadores mataban a los cristianos. Hay coincidencias, ¿no te parece? Además, soy monje y este mundo, bajo sus aspectos más claros y más oscuros, más blandos o más violentos, no me inspira ninguna confianza. Nosotros hemos emprendido una labor de reconquista, no sólo de territorios sino también de almas, y estuvimos a punto de conseguirlo, a lo mejor lo estamos todavía y yo no tengo suficientes ojos para verlo, pero no creo que esto sea posible. A lo mejor el emperador de todos los hombres sea Cristo, ¿no te parece?, y quien trata de imitarlo o de sustituirlo ha de ser vencido tarde o temprano. Quiero que me acompañes un día a Madrid. Te enseñaré cosas y te haré temblar, pintor de almas que eres.
Vintila Horia, Un sepulcro en el cielo
14 diciembre 2006
España quijotesca
Veinte años más tarde [de España defendida, de Quevedo], la dura realidad era ya bien manifiesta. Un oscuro benedictino, fray Benito de Peñalosa, escribía la verdad más cierta sobre la exaltación extremosa con que España se consumía en su empeño, resignada a la miseria que acompañaba a su grandeza: Libro de las cinco excelencias del español que despueblan a España para su mayor potencia y dilatación (1629). Esas excelencias son: la religión propagada y defendida por todo el orbe, la gran abundancia de teólogos y legistas, las armas que han conquistado la mayor monarquía conocida por los hombres, la hidalguía que tiene mal distribuidos sus privilegios, y el oro americano gastado con prodigalidad. Efectivamente, España adolece de las propias excelencias, grande en su propósito y en sus hechos, pero insensible al propio daño, sin la necesaria flexibilidad para acomodarse a la evolución de los tiempos y de los pueblos, inconmovible en su apartamiento de todos.
Ramón Menéndez Pidal, Los españoles en la historia
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Ramón Menéndez Pidal, Los españoles en la historia
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13 diciembre 2006
Desagravio
Donde no hay vino no hay amor (Eurípides)
Un vaso de vino en el momento oportuno, vale más que todas las riquezas de la tierra (Gustav Mahler)
No hay cuestión ni pesadumbre/ que sepa amigo, nadar;/ todas se ahogan en vino, /todas se atascan en pan. (Quevedo)
Un vino es la más sana e higiénica de las bebidas. (Luis Pasteur)
El vino es una cosa maravillosamente apropiada para el hombre si, en tanto en la salud como en la enfermedad, se administra con tino y justa medida. (Hipócrates)
Viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino. (Pío Baroja)
El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho. Es amargo y útil como el consejo del filósofo, está permitido a la gente y prohibido a los imbéciles. Empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios. (Avicena)
El vino da brillantez a las campiñas, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza. (José Ortega y Gasset)
[El agravio, aquí]
Un vaso de vino en el momento oportuno, vale más que todas las riquezas de la tierra (Gustav Mahler)
No hay cuestión ni pesadumbre/ que sepa amigo, nadar;/ todas se ahogan en vino, /todas se atascan en pan. (Quevedo)
Un vino es la más sana e higiénica de las bebidas. (Luis Pasteur)
El vino es una cosa maravillosamente apropiada para el hombre si, en tanto en la salud como en la enfermedad, se administra con tino y justa medida. (Hipócrates)
Viva el buen vino, que es el gran camarada para el camino. (Pío Baroja)
El vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho. Es amargo y útil como el consejo del filósofo, está permitido a la gente y prohibido a los imbéciles. Empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios. (Avicena)
El vino da brillantez a las campiñas, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza. (José Ortega y Gasset)
[El agravio, aquí]
12 diciembre 2006
La úlcera

Pues, señor, es el caso que don Lucas, el indiano, vuelve a su pueblo a tomar pacífica posesión de la plaza. Sí, porque todos los pueblos tienen su plaza, y solo una, de indiano. Y ahora, ¿qué? Pues una vez que uno ha hecho ya su fortuna, que el sentido de su vida ya se ha colmado, ustedes me dirán qué pinta uno en este mundo. Y esa es la clave, me parece, de esta novela: el aburrimiento. Aquí Juan Antonio de Zunzunegui ha elegido el tratamiento humorístico del asunto, con un humor a tono (a Tono, je) con el que estilaban Mihura, Jardiel o Tono. Un humor ilógico, disparatado: travaillons sans raisoner; c´est le seul moyen de rendre la vie supportable, pone como lema, con palabras de Voltaire en el Cándido.
Lo que sorprende (y desagrada, a mí al menos) al lector es que el disparate empieza tarde. Durante la mayor parte de la narración lo que tenemos es un aire de comedia, sin mayores sorpresas. Pero en un momento dado la úlcera de don Lucas cobra vida y el indiano comienza a dialogar con ella y a tratarla como una mascota o incluso como a un nieto, en lo que es una sátira aguda de las vanidades humanas, pero que desconcierta porque no era ese el juego al que jugábamos hasta entonces. En todo caso, ya digo, está bien traída la sátira, tanto de ese aburrimiento que suele llegar en la edad tercera, que le dicen, como de la vanidad que le lleva a uno a presumir hasta de sus debilidades o sus males físicos. Pase, pues.
[Nota redactada en febrero de 2005. El libro puede encontrarse en cualquier feria del libro de ocasión, entre los remanentes de la vieja Austral, en buen estado.]
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11 diciembre 2006
Sin honores
La democracia chilena no rendirá honores oficiales a Pinochet. Normal. A un sicario no se le hacen homenajes. ¿Alguien imagina al PSOE dando la medalla al mérito policial a Amedo y Domínguez?
Primera cláusula: nosotros no te conocemos, tú no nos conoces.
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Primera cláusula: nosotros no te conocemos, tú no nos conoces.
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10 diciembre 2006
... las opiniones falsas
se asemejan a la moneda falsa que, acuñada al principio por grandes criminales, es consumida después por gentes honradas, que perpetúan el crimen sin saber lo que hacen.
De hecho, cuando leo una historia de la Filosofía, llegar a Comte, Marx y Nietzsche es como ver en postulados la atmósfera ideológica que uno ha respirado desde la infancia. Y no digo, líbreme Dios, que lo de Comte, Marx y Nietzsche sean simples "opiniones falsas", ni ellos criminales. Pero es lo que me sugirió la frase de Joseph de Maistre cuando la leí en Las veladas de San Petersburgo.
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De hecho, cuando leo una historia de la Filosofía, llegar a Comte, Marx y Nietzsche es como ver en postulados la atmósfera ideológica que uno ha respirado desde la infancia. Y no digo, líbreme Dios, que lo de Comte, Marx y Nietzsche sean simples "opiniones falsas", ni ellos criminales. Pero es lo que me sugirió la frase de Joseph de Maistre cuando la leí en Las veladas de San Petersburgo.
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08 diciembre 2006
Sorpresa
En Nuestro tiempo de octubre (el último hasta nuevo envío), Javier de Navascués cita, como los poetas españoles más interesantes del momento, a algunos de mis ilustres conocidos de la blogosfera: Enrique García-Máiquez (del que conocía la ocupación constante y virtuosa), Rocío Arana y Jesús Beades (cuya alta cualificación en este mester ignoraba). Tomo buena nota.
07 diciembre 2006
Tempranera iluminación navideña,
quizá en exceso; pero me gusta. El día en que tengamos una navidad a lo soviético (quizá llegue a verlo) la celebraré en la intimidad, con la alegría de siempre, pero me faltará algo. Me encantan esas luces que evocan la estrella de Belén y el coro de los ángeles, cantando su buena noticia; reconfortan los villancicos en las calles y sí, aunque yo no piense atracarme, quiero seguir viendo los turrones en los escaparates, las cestas y los jamones. Creo que los presentes que llevaron los pastores al Niño serían aún mejores, pero al menos estos nos recuerdan que si hay algo que celebrar en esta vida, llega cada 25 de diciembre y es la fiesta de nuestra esperanza. Que no se apague.
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05 diciembre 2006
Celibato vs. chalaneo
Pues, señor, dizque un cardenal (Hummes, de la congregación para el Clero) ha recordado algo que sabe todo cristiano, y es que el celibato sacerdotal "no es un dogma sino una norma disciplinar". Y he aquí que los medios laicistas van y lo traducen, con moral de victoria, en el sentido de que "la Iglesia podría replantearse el celibato". Ya saben, si la Iglesia quiere sobrevivir, no le queda más remedio que renunciar a semejante aberración. Pues no.
Lo último que necesita la Iglesia son sacerdotes que pongan condiciones a su entrega. Mi padre llamaba a eso chalaneo y, ciertamente, cuando uno responde a una llamada divina con un sí, pero, puedes estar seguro de que ni siquiera respetará los términos de ese contrato descafeinado. Lo que quiero decir es que no doy un duro por la fidelidad y la felicidad matrimonial de un cura que previamente ha retrocedido asustado ante otro compromiso no más exigente que el del matrimonio. En efecto, "es curioso cómo la gente suele admirarnos por la más ligera de nuestras cargas", decía el párroco norteamericano Leo J. Trese aludiendo al celibato. Y evocaba a una familia de feligreses suyos, feliz pero con el montón de problemas inherente a toda familia. Ciertamente, yo diría que la carga del celibato ni siquiera se nota cuando un sacerdote se entrega fielmente a todo el cúmulo de tareas que lleva aparejado su ministerio, sea este parroquia, capellanía o lo que fuere. Y porque la Iglesia sabe lo que comporta el estado matrimonial, a saber, un número no menos despreciable de obligaciones que requieren, asimismo, una entrega en cuerpo y alma, ha liberado a sus sacerdotes de esa servidumbre, gozosa servidumbre para quien está llamado a ella.
Envilece el matrimonio quien piense en él como un alivio en las noches solitarias. Es el sacerdote que tiene tiempo, demasiado tiempo para pensar en sí mismo el que se cuestiona su identidad sexual, mira a los niños con ojos enfermos o busca a Julieta en sectas coreanas. Y es el que emprende una vida marital pensando sólo en las satisfacciones de Venus el que más pronto naufragará. La felicidad viene, sin buscarla, de la fidelidad pétrea al propio camino, sin ponerle condiciones ni desear compensaciones, que vendrán por añadidura.
Lo último que necesita la Iglesia son sacerdotes que pongan condiciones a su entrega. Mi padre llamaba a eso chalaneo y, ciertamente, cuando uno responde a una llamada divina con un sí, pero, puedes estar seguro de que ni siquiera respetará los términos de ese contrato descafeinado. Lo que quiero decir es que no doy un duro por la fidelidad y la felicidad matrimonial de un cura que previamente ha retrocedido asustado ante otro compromiso no más exigente que el del matrimonio. En efecto, "es curioso cómo la gente suele admirarnos por la más ligera de nuestras cargas", decía el párroco norteamericano Leo J. Trese aludiendo al celibato. Y evocaba a una familia de feligreses suyos, feliz pero con el montón de problemas inherente a toda familia. Ciertamente, yo diría que la carga del celibato ni siquiera se nota cuando un sacerdote se entrega fielmente a todo el cúmulo de tareas que lleva aparejado su ministerio, sea este parroquia, capellanía o lo que fuere. Y porque la Iglesia sabe lo que comporta el estado matrimonial, a saber, un número no menos despreciable de obligaciones que requieren, asimismo, una entrega en cuerpo y alma, ha liberado a sus sacerdotes de esa servidumbre, gozosa servidumbre para quien está llamado a ella.
Envilece el matrimonio quien piense en él como un alivio en las noches solitarias. Es el sacerdote que tiene tiempo, demasiado tiempo para pensar en sí mismo el que se cuestiona su identidad sexual, mira a los niños con ojos enfermos o busca a Julieta en sectas coreanas. Y es el que emprende una vida marital pensando sólo en las satisfacciones de Venus el que más pronto naufragará. La felicidad viene, sin buscarla, de la fidelidad pétrea al propio camino, sin ponerle condiciones ni desear compensaciones, que vendrán por añadidura.
04 diciembre 2006
El viaje vertical
Un autor ampliamente superado por su tema: es la impresión con que terminé El viaje vertical, novela de uno de los (según la solapa) más prestigiosos autores de la España actual. La odisea intelectual-emocional del hombre que a los setenta y tantos años se ve sumido de repente en una situación totalmente nueva merecería un tratamiento mucho más sólido. En efecto, la idea es buena, tremendamente buena, pero se va de las manos a un Enrique Vila-Matas que es posmoderno, demasiado posmoderno, empleando esta palabra con sus connotaciones de superficialidad y de menosprecio del pensamiento. En definitiva, hay que tener algo en la cabeza para emprender una aventura de este calibre. A no ser que desde el principio Vila-Matas se lo haya planteado como una parodia, pero entonces, ¿a qué vienen esos solemnes lemas que salpican el relato? Y no, a pesar de los toques de humor, no es una parodia. Sí es cierto que el personaje de Federico Mayol mueve a compasión, con su afán de adquirir una cultura que le fue, según él, negada por la guerra y que, por lo que aquí vemos, sólo sirve para entablar discusiones aburridas y pedantes. Federico quiere emprender el viaje vertical para ser aquello que la guerra y la familia no le habían permitido ser, pero descubrirá que, al final, ese viaje solo sirve para aceptar el vacío, la nada. Para nada sirve la cultura, ni la familia, ni la política. Pero todo parece como el cruce de muchos planteamientos diversos que no llegan a resolverse.
03 diciembre 2006
Fantasías pedagógicas
Quien piense que son de ahora, vea lo que pretendía Joaquín Costa a fines del XIX:
En vez de geografía, recorrer la ciudad, la provincia, el país, el mundo entero; en vez de historia, ir a los escenarios donde se desarrollaron los hechos; en vez de laboratorio, la naturaleza. [La escuela] tiene que actuar al aire libre, tiene que aspirar la vida a raudales, difundiéndose como la sangre por todos los conductos y arterias de la vida social.
Era el Congreso Nacional Pedagógico de 1882. Un maestro madrileño, Ildefonso Fernández y Sánchez, dio la réplica pertinente: a leer no se aprende contemplando auroras boreales.
No está mal. Si alguna vez fundo un colegio, le pondré el nombre de este señor que no ha pasado a la historia, sin duda por no tener tiempo de imaginar cuentos de hadas.
Por cierto, lo cuenta José María Marco en Francisco Giner de los Ríos. Pedagogía y poder.
En vez de geografía, recorrer la ciudad, la provincia, el país, el mundo entero; en vez de historia, ir a los escenarios donde se desarrollaron los hechos; en vez de laboratorio, la naturaleza. [La escuela] tiene que actuar al aire libre, tiene que aspirar la vida a raudales, difundiéndose como la sangre por todos los conductos y arterias de la vida social.
Era el Congreso Nacional Pedagógico de 1882. Un maestro madrileño, Ildefonso Fernández y Sánchez, dio la réplica pertinente: a leer no se aprende contemplando auroras boreales.
No está mal. Si alguna vez fundo un colegio, le pondré el nombre de este señor que no ha pasado a la historia, sin duda por no tener tiempo de imaginar cuentos de hadas.
Por cierto, lo cuenta José María Marco en Francisco Giner de los Ríos. Pedagogía y poder.
01 diciembre 2006
Cuidado, César Vidal,
con los vapores del estrellato. Haces muy bien lanzando un libro con disco para divulgar tu música favorita (y mía), aprovechando el tirón del programa y tu bien labrado prestigio. Pero aparecer con esas pintas en la portada roza peligrosamente el vedettismo. Y no te va nada. Aquí un amigo.
30 noviembre 2006
Novelas a Marcia Leonarda

"Versos de amor, conceptos esparcidos..." Mientras el imperio se hundía Lope divagaba y los españoles se deleitaban con los hallazgos siempre luminosos de uno de los hombres que más a fondo habían exprimido su cabeza y su corazón. Marta le había pedido que escribiera una novela, es decir, una novela corta al estilo de las ejemplares de Cervantes. El genial sinvergüenza, por supuesto, no pudo negarse, y compuso "Las fortunas de Diana", bajo cuya prosa puede reconocerse con facilidad una de tantas comedias surgidas de su imaginación. A esta siguieron otras tres, siempre con lances de amor en su trama. En esto, en el amor, Lope tenía ideas más luminosas en la cabeza que éxitos en la vida, si hablamos en términos del buen amor. Véase: refiriéndose a Marcelo, marido burlado de "La prudente venganza", dice que "no era amoroso ni había estudiado el arte de agradar, como algunos que piensan que no importa y que todo se debe al nombre, no considerando que el casado ha de servir dos plazas, la de marido y la de galán, para cumplir con su obligación y tener segura la campaña". Todo un programa para los matrimonios de todos los tiempos. En esto, en efecto, le llevaba "más la razón que la inclinación"; con todo, "esto me hallé naturalmente y siempre me pareció justo". Por eso se lanzó a hacer de Quijote para liberar a una Marta malmaridada, cura y todo. ¡Qué Lope!
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29 noviembre 2006
Educación socialista
El chico escribe en diagonal, con letra basta, caligrafía ilegible. La estela temblorosa de la tiza va dejando palabras inventadas, unidas las unas a las otras como hermanos siameses, aberraciones gramaticales de todo tipo: alternancia de terminaciones verbales en ava y aba, pecados ortográficos y un desierto acentual absoluto. La pizarra se va llenando de monstruos blancos: malformaciones, deformidades, mutilaciones, arácnidos y sirenas léxicas, centauros, quimeras... ¿Qué hace este chaval en cuarto de ESO? ¿Cómo es posible que haya llegado a cuarto? Con la reforma, un curso es sólo una unidad de tiempo...
Toni Sala, Diario de un profesor en Secundaria
Toni Sala, Diario de un profesor en Secundaria
27 noviembre 2006
Garid vos, ay yermanelas
26 noviembre 2006
Relato con lluvia y otros cuentos
El primer cuento, "Relato con lluvia", tiene mucho de Aldecoa, lo que no es decir poco. Pero luego Elena Santiago va adquiriendo una personalidad propia. El entorno rural de la mayoría de estos relatos no le impide abordar con profundidad eso que llamamos las cuestiones últimas. Son cuentos de personaje, sí, de personaje casi siempre mujer, y de personalidad inquietante. No está ausente tampoco la fantasía, como en "Estoy naciendo arriba (y no quiero)", y la anécdota se diluye siempre en el océano de la psicología.
A pesar de la diversidad de enfoques, se diría una obra única. Los temas son siempre los mismos: la muerte, el cambio de situación vital, la soledad, la diferencia. Niñas distintas abundan, sí, en estos relatos, no sé hasta qué punto como rasgo autobiográfico, ni me importa; niñas con esos gustos extraños que tanto escandalizan a los mayores y que experimentan de modo distinto, o más intenso, eso que a todos nos es dado sentir. Los otros tres temas van con frecuencia asociados: la muerte es ese suceso que viene a introducir en los otros una nueva situación, con frecuencia abocada a la soledad. Esta, la soledad, adquiere caracteres patéticos en "Paca, mujer", donde el uso del lenguaje coloquial no hace sino aumentar nuestra compasión hacia el pobre suicida en ciernes. Pero a veces la soledad es elegida voluntariamente como liberación: "Ni título" es una pieza única en su desgarro.
En conjunto, nos hallamos ante un collage de almas en carne viva, que es lo que debe ser un buen libro de relatos.
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A pesar de la diversidad de enfoques, se diría una obra única. Los temas son siempre los mismos: la muerte, el cambio de situación vital, la soledad, la diferencia. Niñas distintas abundan, sí, en estos relatos, no sé hasta qué punto como rasgo autobiográfico, ni me importa; niñas con esos gustos extraños que tanto escandalizan a los mayores y que experimentan de modo distinto, o más intenso, eso que a todos nos es dado sentir. Los otros tres temas van con frecuencia asociados: la muerte es ese suceso que viene a introducir en los otros una nueva situación, con frecuencia abocada a la soledad. Esta, la soledad, adquiere caracteres patéticos en "Paca, mujer", donde el uso del lenguaje coloquial no hace sino aumentar nuestra compasión hacia el pobre suicida en ciernes. Pero a veces la soledad es elegida voluntariamente como liberación: "Ni título" es una pieza única en su desgarro.
En conjunto, nos hallamos ante un collage de almas en carne viva, que es lo que debe ser un buen libro de relatos.
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24 noviembre 2006
Enseñanza pública
Es curioso cómo nunca una asociación [de padres] de este tipo ha exigido unos mejores niveles de enseñanza o un mayor esfuerzo para conseguir una enseñanza de élite para sus hijos. Mientras tanto, una madre de alumno de 1º de primaria (alumnos de 7 años) se consiente en el año 1998 acudir a una reunión convocada por la profesora de su hijo para criticar públicamente a la maestra porque está enseñando a sumar sin utilizar los dedos, y juzga "una pasada de difícil" (cita literal) que les inicie en lo más básico del cálculo mental. Esta queja se oirá en el consejo escolar.
Mercedes Ruiz Paz, Los límites de la educación
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Mercedes Ruiz Paz, Los límites de la educación
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23 noviembre 2006
En su última novela,
Enrique de Diego parodia a Dan Brown y a lo que un personaje llama "teorías conspirativas". Conociendo lo que opina don Enrique del atentado por antonomasia, es fácil ver que la burla no alcanza sólo a las tesis delirantes del Código Da Vinci sino a sucesos de la vida española más reciente. Pero algo falla en los esquemas de nuestro novelista si realmente piensa que puede equipararse la colección de chorradas de Dan Marrone (como lo llama en su ficción) con una investigación digna de encomio en la que, lejos de hacer teorías, simplemente se han formulado preguntas, expresado dudas y constatado falsedades que el gobierno se obstina en no responder o en negar con contumacia.
22 noviembre 2006
Libro de caballerías
Se necesita disponer de una gran dosis de curiosidad literaria para no abandonar esta novela a las pocas páginas, y decirle al autor que se quede con algún deudo. Porque el jugueteo que lleva a cabo Juan Perucho con su lector no tiene precedente en mi experiencia. Un desconcertante caos temporal es el rasgo formal más llamativo de Libro de caballerías. El Faulkner, el Rulfo y muchos más nos habían acostumbrado a saltar ágilmente en el tiempo, pero tenían la deferencia de insertar espacios entre secuencia y secuencia, que nos ayudaban a cambiar la clavija. En cambio, el punto y aparte es lo único que separa aquí el viaje desde nuestro tiempo al mítico medievo y viceversa.Bueno, yo también lo habría hecho, si se me hubiera ocurrido. Se trata de simular que el tiempo es una dimensión tan asequible como el espacio, y que se puede dominar con igual facilidad. Y al fin y al cabo, ¿no se trata de un "libro de caballerías"? Estos se caracterizaban por sus despropósitos, y lo que hace Perucho es dar a esos despropósitos un alcance poético, fingiendo que el tiempo no es barrera. Rosaura es Blanca de Salona, Tomás Safont es caballero andante y play-boy moderno... Incluso se permite anticiparse al famoso "realismo mágico", con el chusco detalle de la chaqueta comida por las termitas. Qué razón tenía el predicador: ni siquiera García Márquez es nuevo bajo el sol.
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21 noviembre 2006
Lucrecia
a Melibea, cuando esta llora por haber perdido a Calisto, después de perder lo otro:
Señora, no rasgues tu cara ni meses tus cabellos. Ahora en placer, ahora en tristeza, ¿qué planeta hubo que tan presto contrarió su operación? ¿Qué poco corazón es éste? Levanta, por Dios, no seas hallada de tu padre en tan sospechoso lugar, que serás sentida. Señora, señora, ¿no me oyes? No te amortezcas, por Dios, ten esfuerzo para sufrir la pena, pues tuviste osadía para el placer.
Sabia y simpática sirvienta. De sobra sabe ella que para el placer no es menester osadía, si acaso descaro. Pero como modo amable de decir "purga tu descoco con la fortaleza de ánimo", es insuperable. Fernando de Rojas: vuelvan a él de vez en cuando.
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Señora, no rasgues tu cara ni meses tus cabellos. Ahora en placer, ahora en tristeza, ¿qué planeta hubo que tan presto contrarió su operación? ¿Qué poco corazón es éste? Levanta, por Dios, no seas hallada de tu padre en tan sospechoso lugar, que serás sentida. Señora, señora, ¿no me oyes? No te amortezcas, por Dios, ten esfuerzo para sufrir la pena, pues tuviste osadía para el placer.
Sabia y simpática sirvienta. De sobra sabe ella que para el placer no es menester osadía, si acaso descaro. Pero como modo amable de decir "purga tu descoco con la fortaleza de ánimo", es insuperable. Fernando de Rojas: vuelvan a él de vez en cuando.
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20 noviembre 2006
Un socialista ha llamado sinvergüenza
a Francisco José Alcaraz. Nada extraordinario. Viniendo de donde viene, es un elogio. Lo inquietante es cuando un criminal (o cómplice de criminales) te dice que eres un buen chico.
A Francisco José Alcaraz le mataron un hermano en aras de unos objetivos políticos. Objetivos que ahora los socialistas sirven con lacito a los matadores. ¿Sinvergüenzas...? Semejante conducta rebasa ampliamente la falta de vergüenza, para adentrarse en la filiación deshonrosa.
A Francisco José Alcaraz le mataron un hermano en aras de unos objetivos políticos. Objetivos que ahora los socialistas sirven con lacito a los matadores. ¿Sinvergüenzas...? Semejante conducta rebasa ampliamente la falta de vergüenza, para adentrarse en la filiación deshonrosa.
18 noviembre 2006
Los novios
Los novios deja traslucir, por debajo de su estilo no tan arcaicamente romántico como cabría esperar, una personalidad enormemente madura en lo religioso, lo que no deja de suponer un ingrediente grato en la lectura de una buena novela. Los lectores de hoy somos impacientes, y las setecientas páginas de apretado texto nos hacen suspirar por el final, pero no por cansancio, ciertamente, sino por interés en la peripecia de Renzo y Lucía, que es más espiritual que novelesca. Es grato, decía, oír reconocer a un novelista contemporáneo (el siglo XIX es contemporáneo) que no habría simulación de santidad si no existiese la santidad misma: "estas demostraciones [de devoción, de piedad]... la hipocresía no necesita mayor esfuerzo para hacerlas, que la bufonería para ridiculizarlas... Pero, ¿acaso dejan por eso de ser la expresión natural de un sentimiento virtuoso y sabio?"
Una de las mayores lecciones que se pueden extraer de la lectura de esta novela es que las edades anteriores a los Derechos Humanos fueron ciertamente bárbaras: lo que nos relata Manzoni sobre las condenas de brujas o la represión de los supuestos causantes de la peste espeluzna; pero que en ellas existieron los gérmenes de santidad que hicieron posibles los ulteriores progresos en humanidad. Es el cardenal Borromeo, uno de los santos de la novela, quien sufraga la dote de una joven a la que su padre quería meter monja, contra su voluntad, por no tener fortuna. Y es el que se enfrenta valientemente con su propia conciencia, como el innominado, quien es capaz del mayor bien.
Una de las mayores lecciones que se pueden extraer de la lectura de esta novela es que las edades anteriores a los Derechos Humanos fueron ciertamente bárbaras: lo que nos relata Manzoni sobre las condenas de brujas o la represión de los supuestos causantes de la peste espeluzna; pero que en ellas existieron los gérmenes de santidad que hicieron posibles los ulteriores progresos en humanidad. Es el cardenal Borromeo, uno de los santos de la novela, quien sufraga la dote de una joven a la que su padre quería meter monja, contra su voluntad, por no tener fortuna. Y es el que se enfrenta valientemente con su propia conciencia, como el innominado, quien es capaz del mayor bien.
16 noviembre 2006
Muchos esperamos el día
en que el famoso electorado de centro caiga en la cuenta de que el PSOE no es un partido democrático. El buen suceso parece siempre inminente y siempre demorado.
Cuando, en el último franquismo, la derecha decidió iniciar la transición a la democracia, renunció a conducir el frente ideológico y cultural y se lo sirvió en bandeja a la izquierda, la cual lo aceptó gustosa. Desde entonces, por obra de la efectiva propaganda socialista, políticos y votantes de derecha (cada vez más de centro) se fueron sumiendo en la convicción de que ellos eran unos advenedizos en materia de democracia, cuya titularidad pertenecía por derecho a la izquierda, por más que los hechos acreditasen todo lo contrario. Este es el origen de los tan mentados complejos, que persisten hasta hoy en capas profundísimas y que hacen tan arduo, para el famoso electorado de centro, admitir los sucesos de los últimos años tal como se presentan ante nuestros ojos.
Me decía José Javier Esparza que ZP tiene la ventaja de que no oculta sus cartas. En efecto, los hechos están ahí, para quien quiera verlos. Sólo con las palabras los socialistas siguen fingiendo, para ver cuánto es aún capaz de tragar el famoso electorado de centro.
Cuando, en el último franquismo, la derecha decidió iniciar la transición a la democracia, renunció a conducir el frente ideológico y cultural y se lo sirvió en bandeja a la izquierda, la cual lo aceptó gustosa. Desde entonces, por obra de la efectiva propaganda socialista, políticos y votantes de derecha (cada vez más de centro) se fueron sumiendo en la convicción de que ellos eran unos advenedizos en materia de democracia, cuya titularidad pertenecía por derecho a la izquierda, por más que los hechos acreditasen todo lo contrario. Este es el origen de los tan mentados complejos, que persisten hasta hoy en capas profundísimas y que hacen tan arduo, para el famoso electorado de centro, admitir los sucesos de los últimos años tal como se presentan ante nuestros ojos.
Me decía José Javier Esparza que ZP tiene la ventaja de que no oculta sus cartas. En efecto, los hechos están ahí, para quien quiera verlos. Sólo con las palabras los socialistas siguen fingiendo, para ver cuánto es aún capaz de tragar el famoso electorado de centro.
15 noviembre 2006
Enseñanza pública
... si hace años la inspección o la dirección del centro podían cuestionar al profesor cuyos alumnos a los seis años no leían, en la actualidad se hace sospechoso el profesor cuyos alumnos con seis años leen. (¡Qué habrá hecho! ¡Cómo les habrá forzado!)
Mercedes Ruiz Paz, Los límites de la educación
Mercedes Ruiz Paz, Los límites de la educación
13 noviembre 2006
Poemas escogidos
Hasta que no leí este libro no comprendí aquello que decía don José Miguel Ibáñez de la especial adecuación del inglés para la poesía. Es cierto: a pesar de su carácter monosilábico, que a simple vista le haría parecer un poco rígido, se muestra (al menos en los poemas de Keats) extraordinariamente moldeable, con gran capacidad para formar derivados y compuestos. Por lo demás, es una lengua eufónica donde las haya.
Los títulos de las odas de Keats podrían retraer a un lector actual, por tópicos: "a la melancolía", "al otoño", "a un ruiseñor"... Pero podrían haber llevado cualquier otro título, eso no importa: es poesía de buena ley. Y uno se creería hallar ante el típico motivo romántico de la naturaleza como reflejo del alma, si no fuera porque el propio Keats postulaba para el poeta justamente la capacidad negativa, o capacidad de olvidarse de sí mismo a la hora de componer. No obstante, la melancolía está ahi, causa o efecto, quién sabe, de la enfermedad que acabó con la vida del poeta, "tan temprano". My heart aches, me duele el corazón, comienza la "Oda a un ruiseñor", de modo significativo. Es una lástima que la falta de dominio de la lengua no me permita apreciar como es debido esta antología, sin duda realizada con buen criterio, ya que a pesar de su fama no incluye poemas como "Endymion" y otros, de mucho aliento pero de menor eficacia poética que sus Odas o sus Sonetos.
Por cierto, estoy hablando de la selección de Cátedra, colección Letras universales.
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Los títulos de las odas de Keats podrían retraer a un lector actual, por tópicos: "a la melancolía", "al otoño", "a un ruiseñor"... Pero podrían haber llevado cualquier otro título, eso no importa: es poesía de buena ley. Y uno se creería hallar ante el típico motivo romántico de la naturaleza como reflejo del alma, si no fuera porque el propio Keats postulaba para el poeta justamente la capacidad negativa, o capacidad de olvidarse de sí mismo a la hora de componer. No obstante, la melancolía está ahi, causa o efecto, quién sabe, de la enfermedad que acabó con la vida del poeta, "tan temprano". My heart aches, me duele el corazón, comienza la "Oda a un ruiseñor", de modo significativo. Es una lástima que la falta de dominio de la lengua no me permita apreciar como es debido esta antología, sin duda realizada con buen criterio, ya que a pesar de su fama no incluye poemas como "Endymion" y otros, de mucho aliento pero de menor eficacia poética que sus Odas o sus Sonetos.
Por cierto, estoy hablando de la selección de Cátedra, colección Letras universales.
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12 noviembre 2006
Totalitarismo permisivo
La inviabilidad ética y social del individualismo se traduce en ese difundido modelo que se podría llamar "totalitarismo permisivo", el cual implica una especie de división del territorio (correspondiente a la escisión entre objeto y sujeto) según la cual los poderes tecnoestructurales dominan todo el campo de lo público, en el que se subsume lo social, mientras que (a modo de compensación) se tolera que el individuo se disperse en la veleidad de sus placeres privados. Se entra así en lo que Vittorio Matthieu ha llamado "sociedad de irresponsabilidad ilimitada", modelo al que se está acercando peligrosamente nuestro país.
Alejandro Llano, "La verdad como pasión", en Nuestro tiempo, mayo de 2005
Alejandro Llano, "La verdad como pasión", en Nuestro tiempo, mayo de 2005
10 noviembre 2006
Allende la paranoia
Dice el portavoz del GAL que el Poder Judicial es de extrema derecha. Es algo así como decir que quien no está con ellos está contra ellos, lo que ya rebasa el terreno de la paranoia para entrar en el mesianismo, en efecto, Esparza.
Y, sin embargo, no deja de ser un modo de reconocer que la derecha no es más que la ausencia de ideología: la pura y simple aplicación de la justicia, con arreglo a valores universalmente reconocidos, esos que la izquierda se empeña en conculcar en virtud de extrañas composiciones mentales. Yo no habría tenido inconveniente en suscribir eso.
Y, sin embargo, no deja de ser un modo de reconocer que la derecha no es más que la ausencia de ideología: la pura y simple aplicación de la justicia, con arreglo a valores universalmente reconocidos, esos que la izquierda se empeña en conculcar en virtud de extrañas composiciones mentales. Yo no habría tenido inconveniente en suscribir eso.
09 noviembre 2006
El fin del exilio
El exilio vino a desviar, en Vintila Horia, una línea de escritor fantástico hacia otra dirección, más simbolista o intelectual. La editorial Criterio nos brindó, hace pocos años, algunas de las primeras piezas narrativas del rumano (Cuentos de juventud, se subtitula el libro), alguna de las cuales, como la que da título al volumen, fueron escritas después de la traumática experiencia que se convirtió en leit-motiv de su obra. Las demás podrían sin demasiada violencia caber bajo el manido rótulo del realismo mágico. No son, está claro, obras maestras, pero dejan ver ya al gran escritor que conocimos luego.
Hay ya una primera muestra de la fascinación por Don Juan que acompañó siempre a nuestro autor, en "La última noche de Don Juan". También encontramos al furibundo antirrevolucionario que siempre fue, en "La imposible muerte de Vladimir Noaptes", donde hallamos este lúcido párrafo:
¿La revolución? Un traje remendado nunca es nuevo. La humanidad de hoy no es sino una ropa vieja en cuyos codos cada revolución prendió su remiendo de colores, imaginándose haber renovado totalmente la inmortal vestimenta del mundo. ¡Ay, la horrible ropa remendada de la humanidad! ¿Nadie siente que ya es demasiado pequeña? Tan solo un hombre sin pasado puede destrozarla y tirarla, y tan solo yo voy a cortar otra a la medida de nuestros tiempos.
¿Otro iluso, pues? Quién sabe, pues aquí apunta también el simbolismo tan grato a nuestro autor.
Hay ya una primera muestra de la fascinación por Don Juan que acompañó siempre a nuestro autor, en "La última noche de Don Juan". También encontramos al furibundo antirrevolucionario que siempre fue, en "La imposible muerte de Vladimir Noaptes", donde hallamos este lúcido párrafo:
¿La revolución? Un traje remendado nunca es nuevo. La humanidad de hoy no es sino una ropa vieja en cuyos codos cada revolución prendió su remiendo de colores, imaginándose haber renovado totalmente la inmortal vestimenta del mundo. ¡Ay, la horrible ropa remendada de la humanidad! ¿Nadie siente que ya es demasiado pequeña? Tan solo un hombre sin pasado puede destrozarla y tirarla, y tan solo yo voy a cortar otra a la medida de nuestros tiempos.
¿Otro iluso, pues? Quién sabe, pues aquí apunta también el simbolismo tan grato a nuestro autor.
07 noviembre 2006
De otras hipocresías
Y yo, que he hablado tanto de la gente corrompida y sucia, que oculta sus miserias bajo el manto de la religión, yo me encontré ocultando las mías debajo de otra cosa: de mi mirada franca, de mis modales atrevidos de siempre...
Se diría la confesión de cualquier artista de los últimos siglos. Pero aún no ha caído esa breva, que yo sepa. Fue Carmen Laforet quien tuvo que inventar un personaje (Paulina, en La mujer nueva) para decir lo que tantos no osan.
Se diría la confesión de cualquier artista de los últimos siglos. Pero aún no ha caído esa breva, que yo sepa. Fue Carmen Laforet quien tuvo que inventar un personaje (Paulina, en La mujer nueva) para decir lo que tantos no osan.
¿Qué puede llevar a un socialista homosexual
(y homosexual militante) a simpatizar con el Islam? Es posible que el fenómeno admita sólo una explicación psicoanalítica. Que la inversión sexual esté más cercana al masoquismo de lo que pensamos (sobre todo si es cultivada) y exista ahí un componente de nostalgia de la humillación y el garrote.
Me recuerda lo que explicaba un amigo mío, hablando de la simpatía de las mujeres de izquierdas por el Islam y su repudio de la Iglesia. Según él, estaría presente lo que decía Maquiavelo cuando comparaba a la mujer con la fortuna:
... para dominarla hay que tratarla sin miramientos, demostrando la experiencia que sale vencedor de ella el que la fuerza y no el que la respeta. Como mujer, es siempre amiga de la juventud, porque los jóvenes son con ella poco considerados y muy audaces y vehementes.
Esa nostalgia del palo, que arrastraría a las feministas a las barbas de Arafat o de ben Laden, sería el envés de su rechazo del cristianismo, que proclama la dignidad de hombre y mujer frustrando así la realización de tales pulsiones. Feministas y gays se comportarían, según eso, como la mujer despechada que denuncia a su hombre acusándolo de hacer con otras lo que esperaba que hiciera con ella.
Yo siempre le he dicho que es un exagerado. Pero hasta hoy no he encontrado una explicación alternativa.
Me recuerda lo que explicaba un amigo mío, hablando de la simpatía de las mujeres de izquierdas por el Islam y su repudio de la Iglesia. Según él, estaría presente lo que decía Maquiavelo cuando comparaba a la mujer con la fortuna:
... para dominarla hay que tratarla sin miramientos, demostrando la experiencia que sale vencedor de ella el que la fuerza y no el que la respeta. Como mujer, es siempre amiga de la juventud, porque los jóvenes son con ella poco considerados y muy audaces y vehementes.
Esa nostalgia del palo, que arrastraría a las feministas a las barbas de Arafat o de ben Laden, sería el envés de su rechazo del cristianismo, que proclama la dignidad de hombre y mujer frustrando así la realización de tales pulsiones. Feministas y gays se comportarían, según eso, como la mujer despechada que denuncia a su hombre acusándolo de hacer con otras lo que esperaba que hiciera con ella.
Yo siempre le he dicho que es un exagerado. Pero hasta hoy no he encontrado una explicación alternativa.
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