13 julio 2026

Cuanto sé de mí

Me refiero, no a la compilación que publicó Hierro con el mismo título, sino al volumen así titulado aparecido en 1957. Comienza muy juanramonianamente, sugiriendo como su oficio el nombrar las cosas para poseerlas, aunque él insiste en lo perecedero de las cosas frente al anhelo de eternidad del de Moguer. Maneja bien los metros tradicionales y llama la atención su maestría con el eneasílabo, esa rareza. Divide su libro en cuatro partes encabezadas por versos de La vida es sueño, lo que debería ser una pista para el contenido de sus poemas, supongo. De ese contenido no puedo hablar más que de “Requiem”, quizá la más famosa de las piezas aquí contenidas, y lo digo porque lo he visto reproducido en otro sitio, ahora no recuerdo dónde. Creo que lo relacionaban con la poesía social. En todo caso, es un poema más existencial que otra cosa, el enésimo planto sobre el sinsentido de la muerte, partiendo de la de un ciudadano español fallecido en accidente en New Jersey.

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