18 marzo 2017

...pertenecía a esa categoría social,


no tiene por qué entenderse la de los menos cultos, compuesta por esos que siempre andan interrogando sobre el modo de obtener un libro; saben bien que unos zapatos se adquieren en una zapatería, y los alimentos en un colmado, pero los umbrales de su imaginación dejan fuera la posibilidad de dar con una librería y entrar en ella a comprar un libro.

En Muriel Spark, Merodeando con aviesa intención

El que esté libre de pecado...


08 marzo 2017

Tsk, tsk, Lutero...


Ubi non est mulier, ibi ingemiscit aeger, quia est nata ad ministrandum. (Conversaciones de sobremesa, negrita mía)

Anda que si lo dice un obispo en este año de gracia... Y, sin embargo, es cierto. La disposición a servir (al olvido de sí, a la entrega) forma parte de ese plus que Álvaro d´Ors atribuye a la mujer como ser humano (aquí la exquisita glosa de Enrique García Máiquez sobre la cuestión). Es parte de su patrimonio como potencial madre. El feminismo, al reducir el hecho diferencial femenino a la posibilidad de ser ministra por el sexo o a no ser nunca culpable de violencia de género, no hace sino amputar esa cualidad en cuyo ejercicio la mujer se realiza (por emplear un término algo desfasado) mejor que en un consejo de administración o en un comando de elite (y ello aparte de lo que de servicio puedan tener también estas actividades, claro).



(Y juro por Aragorn, hijo de Arathorn, heredero de Isildur, señor de los Dunedain, que esta reflexión me viene a la mente con independencia de que hoy Google celebre algo así como el día de la mujer o no sé qué)

__

06 marzo 2017

Imagen


Imagen es el primer libro vanguardista de Gerardo Diego y hoy es accesible en dos ediciones agotadas, pero relativamente fáciles de conseguir en Iberlibro o en alguna biblioteca. La primera es la de la editorial Aguilar, en su simpática colección de libros enanos Crisolín, donde se halla en solitario. La segunda es el volumen de Seix Barral Poesía de creación, que incluye todos los libros de Gerardo Diego que él etiquetó de este modo, es decir, los vanguardistas, y cuya primera edición es de 1974. El ejemplar que yo he utilizado es una reimpresión de 1980.

Imagen se compone de tres secciones tituladas "Evasión", "Imagen múltiple" y "Limbo". La que más grata me resulta es la primera, porque aún conserva ritmos tradicionales junto a un tono juguetón que es característico de todo el libro. Las otras dos resultan más inasequibles a mi paladar poco hecho a estos lenguajes. El título puede tener que ver con la disposición tipográfica de los versos, juguetona también, siempre de acá para allá, como en el famoso "Columpio".

__

03 marzo 2017

Un personaje de Chejov,


en el cuento "Luces":

...la gente fría, reconozcámoslo, no se preocupa de la castidad. Esa virtud solo la conocen las personas afectuosas, impulsivas y capaces de amar.

Me quedo con lo último, claro: ser poco afectuoso, o nada impulsivo (lo cual también es una virtud) no inhabilita a nadie para la castidad. Me alegra ver que la doctrina de la Iglesia en este punto, relacionando castidad y amor, no se queda sola. 



27 febrero 2017

¿No será cosa de preguntarse


si la centuria que agoniza [siglo XIX, por supuesto] ha transcurrido pugnando en vano por ajustar los hechos a una filosofía preconcebida, en lugar de derivar la filosofía de la sucesión aleccionadora de los hechos?

No le quedaba nada por ver a Ramiro de Maeztu ("El desarme", en Hacia otra España). La centuria siguiente convirtió la filosofía en ideología, y muchos intentaron embutir a los ciudadanos en esa camisa de fuerza con la complacencia de ellos en tantas ocasiones. Y en eso seguimos, aunque ahora con una ideología que no tiene nada que envidiar a los caprichos de Sigerico de Horría, el tiranuelo que inventó Víctor Mora para el Capitán Trueno, y que se empeñaba en que en su país todo se hiciera al revés.

Oigo con frecuencia que la famosa ideología de género tiene su raíz en el individualismo: que nadie intente coartarme con normas estúpidas cuyo origen es incierto y discutible. Vive a tu aire, pon las normas que te dé la gana que yo pongo las mías propias. Según eso, no estaríamos ante una ideología sino ante la exaltación de la libertad individual llevada al límite.

Algo hay, pero eso no explica por qué ellos buscan reprimir mediante leyes, y cuando no, mediante la coacción violenta, a quienes simplemente quieren expresar que tal vez ese modo de organizarse la vida no sea conveniente ni a los propios individuos ni a la sociedad. Quien dice que poner al burro mirando a la carreta no puede traer nada bueno, es reprimido como en el reino de Sigerico.

Estoy más bien con los que dicen que la IG no es más que otra vuelta de tuerca del marxismo: la historia de la humanidad no es sino la historia de la lucha de sexos, y el fin de esa historia es una sociedad sin géneros, o de géneros elegidos a discreción.

No hay vuelta de hoja: a día de hoy, o se es cristiano o se es totalitario. Solo Cristo revela al hombre al propio hombre, y fuera de él solo hay cadenas, pesadas como las de 1984 o dulces como las de Un mundo feliz. El demonio no se conforma con ser una opción entre otras: necesita imponerse. Y, para ello, la destrucción del matrimonio y de la familia es la mejor opción. Lo viene planeando con siglos de antelación. No tiene prisa.


25 febrero 2017

Adagio confidencial


No me extraña que todo el mundo diera de lado a Mercedes Salisachs, excepto sus numerosos lectores. Mira que ponerse a escribir sobre los problemas de los burgueses, con lo mal que lo estaba pasando el proletariado en la dictadura franquista. Y no es que hablara de su vida vacía e inútil, como los goytisolos o los garcía hortelanos, no. Es que se ponía a divagar sobre sus emociones, sus heridas íntimas, sus dudas, como si tuvieran alma, los puñeteros.

Bien, el caso es que el público respondía, y también parte de la crítica, puesto que Adagio confidencial fue finalista del Planeta, y dicen que el finalista es el bueno de verdad, porque el otro es un pasteleo. No sé; el caso es que respondían, como digo, a lo que en efecto es una novela redonda. Redonda por su construcción, por su desarrollo y su final perfecto, donde nadie come perdices porque esta vida es lo que es y no es más, pero tampoco nos quedamos con la típica sensación de vacío de la novela contemporánea más propiamente dicha.

"Me quedan siete horas de Germán de Alcántara", dice Marina con resignación. Siete horas que son las que median entre que llega su vuelo y parte el de Germán, el hombre de su vida que siempre vuelve para no quedarse. Pero de todo eso nos vamos enterando a lo largo de una confidencia dolorosa con algo de desahogo, similar a otras producciones de la época como Cinco horas con Mario o Prólogo a una muerte. Pero en este caso, yo diría que acertadamente, la autora no elige el monólogo continuo, sino un diálogo con el interlocutor (en este caso ni muerto ni sordo) y alternando además la confidencia directa de Marina con la voz narradora. El resultado es realmente sugestivo. Cierto que uno tiene a veces la dudosa sensación de estar disfrutando con una novela rosa, pero la calidad del producto aleja todo prejuicio.

__

11 febrero 2017

El asiento del conductor


¿Quién es Lise? Uno se va a quedar con las ganas de saberlo, y eso que Muriel Spark nos da toda clase de detalles sobre su aspecto y sobre sus actividades en el breve espacio de tiempo en que transcurre la historia. Realmente, esto parece un cuento camuflado de novela. Tiene las características del cuento pero no tiene su extensión, aunque se trate de una novela breve. Es la crónica de un momento decisivo en la vida de un personaje, pero sin que se nos revelen antecedentes ni consecuentes. Tal vez le hubiera gustado a Chejov.

Aunque narra en presente, Spark no tiene empacho en revelarnos el final de su personaje casi desde el principio, al estilo de la Crónica de una muerte anunciada del otro. Se diría, como allí, una crónica periodística, llena de datos pero con ausencia del mundo interior de los actores. Es lo que me enseñaron a llamar técnica behaviorista o conductista en la novela. Uno quiere saber, uno trata casi de gritar, diciendo no lo hagas, preguntando cuál es el problema, puedo yo ayudar, pero le será negado todo apoyo. Ella coge lo que dice serán las vacaciones de su vida, se compra el modelito más hortera que encuentra, hace todo lo posible por dejar pistas y camina con paso seguro hacia su ligue macabro. ¿Una parábola? ¿Un experimento narrativo? Me quedo tan perplejo como con Flannery O´Connor, a pesar de las diferencias.

__