19 abril 2019

Donde no hay perdón


Interesante esta observación de Joseph Ratzinger, y muy actual.

El hombre no puede soportar la pura y simple moral, no puede vivir de ella; se convierte para él en una “ley” que provoca el deseo de contradecirla y genera el pecado. Por eso donde el perdón, el verdadero perdón lleno de eficacia, no es reconocido y no se cree en él, hay que tratar la moral de tal modo que las condiciones de pecar no pueden nunca verificarse propiamente para el individuo. A grandes rasgos puede decirse que la actual discusión moral tiende a librar a los hombres de la culpa, haciendo que no se den nunca las condiciones de su posibilidad. Viene a la mente la mordaz frase de Pascal: Ecce patres, qui tollunt peccata mundi! He aquí a los padres que quitan el pecado del mundo.

(En La Iglesia, capítulo 5, 4)



12 abril 2019

Creatividad al poder


Este es básicamente un libro sobre lo que se mueve detrás de las películas de Hollywood. Parte de la premisa de que cualquier idea entra mejor a través de una historia. Un producto hollywoodiano es ante todo una obra de arte, y una obra que mueve dinero a espuertas para su confección, así como precisa de talentos nada comunes que han de armonizarse si se quiere conseguir algo eficaz. Pero también es un modo de hacer llegar a la sociedad ideas que de otro modo no habrían calado con la misma facilidad. Basta pensar en la abundancia de homosexuales entre los productores y agentes para entender lo que queremos decir.

Algo que llama la atención en un mundo tan celoso de la independencia individual y tan dado al “no dejes que te digan lo que tienes que hacer” es lo que cuenta Fumagalli con respecto al mailroom. Así es como se llama en la jerga del medio al departamento de los chicos para todo, esos que llevan el correo pero también sacan cafés y todo lo que se les ocurra a los jefes. Es allí donde se gestan los futuros grandes hombres de la industria cinematográfica, y lo hacen a base de horarios de trabajo abrumadores, propios realmente de esclavos, y eso durante años. El que quiere descollar en el medio sabe que prácticamente no tendrá vida durante una larga temporada, pero luego será él el que dicte a muchos otros lo que han de hacer, con modos de sátrapa oriental. Y lo gordo es que hay muchos candidatos para eso, como los había para ser la secretaria de Miranda Priestly, la ogresa de El diablo viste de Prada, auténtico espejo de este mundillo. Es claro que tal maquinaria de poder no se sostiene con pilares de plástico.

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24 marzo 2019

El "homófobo" en antena


José Javier Esparza da a Fernando Paz la oportunidad de explicarse en El gato al agua. Me parece muy bien, pero tal vez el modo sea mejorable. Da la impresión de que Esparza le está sometiendo a un test de ortodoxia.

Por ejemplo: “¿Tú entiendes que la homosexualidad es una tara?”

Tal como está el patio, esa pregunta es una trampa farisea. Se entiende que el pobre Paz se líe un poco.

De hecho, esa pregunta solo se puede responder a lo gallego:

“Para empezar, ¿qué es la sexualidad?

a) El hecho de que dos personas pueden hallar placer metiéndose y sacándose mutuamente cosas del cuerpo? O

b) El hecho biológico que divide a ciertos seres en dos sexos, masculino y femenino, complementarios y con vistas a la reproducción?

Si tu concepto de la sexualidad es a), entonces no hay nada que decir sobre la conducta homosexual. Sería, en efecto, tan normal como la heterosexual y, por tanto, tan lícita.

Pero si es b), como lo ha sido para todos los seres humanos desde que el mundo es mundo, entonces no se trata de que la homosexualidad sea una tara, una anomalía o un pecado: es, para empezar, una contradicción en los términos, posible de hecho por la complejidad de la psique humana. Pero entonces no puede negarse que quien siente atracción sexual hacia el propio sexo posee, cuando menos, una peculiaridad psíquica que, en no pocos casos, le lleva a ejercer esa sexualidad de modo antinatural, empleando cauces que biológicamente no están preparados para esa función. Que esa condición y esa conducta sean compatibles con el equilibrio mental y emocional y que sean encauzables por la vía del matrimonio deberían ser, por lo menos, cuestiones abiertas a discusión.

No se trata, por tanto, de que yo odie a tales personas o que las considere enfermas o viciosas. Ni pido tal derecho. Solo pido el derecho a entender la sexualidad del modo b), como todos los seres humanos desde que el mundo es mundo. Y es eso lo que se me está negando, contra todo derecho y contra toda razón.

No he terminado de ver el vídeo de El gato al agua. Espero que Paz salga airoso de la pregunta. Si no, para la próxima, le brindo esta reflexión.

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09 marzo 2019

El enano


No tiene nombre (solo una vez lo llaman Piccolino, pero puede ser un mote) y es una criatura amoral a quien no le importa matar. En todo caso es fácil compararlo con el intelectual nihilista contemporáneo. No es un bufón (le falta por completo el sentido del humor) pero está al servicio de príncipes, a los que juzga desde la altura de su inteligencia. Su enanismo le inscribe en una casta que sabe que solo puede ser solidaria de sí misma. Con todo, admira a su príncipe, que podría ser figura a su vez del político moderno, no menos amoral que su confidente.

La novela, en efecto, se sitúa en la Italia del Renacimiento, donde Maquiavelo pudo teorizar sobre lo que había visto (el príncipe “da la impresión de comprenderlo y dominarlo todo, o por lo menos de aspirar a ello... Pero es muy hipócrita... En cierto sentido es inaccesible”). El enano nos da un panorama de la vida en aquella corte, siempre desde su prisma escéptico e incapaz de comprender el amor... y de ejercerlo, pues los escarceos eróticos le producen solo asco. En cambio, ama la guerra y se enorgullece de pelear como el que mejor, mientras aborrece la corrupción por dinero. Pero no desdeña el recurso a la traición para sobreponerse al enemigo...

Novela, pues, de personaje a la vez que de ambientación histórica. Pär Lagerkvist convence. Un día de estos me cogeré el Barrabás, a ver qué tal.

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04 marzo 2019

Versos de amor, conceptos esparcidos...


Discuten en perfectas décimas sobre si es mayor el dolor de ver muerta a la amada o el de saberla en poder de otro. Doy la victoria a Celia:

Querer por solo querer
es el más perfecto amor,
y a este no ofende el dolor
de verla en otro poder.
Luego el galán que (por ver
que otro goza lo que amaba)
tanto su paciencia acaba
que muerta quisiera verla,
no la quiso por quererla,
sino por lo que esperaba.

(En Agustín Moreto, Industrias contra finezas. acto I, escena III)



02 marzo 2019

Pistas


José Miguel Ibáñez Langlois, “Le defroqué”, vv. 1-3:

Después de diez años de mediocre continencia
y de mediocre piedad
el Reverendo se enamoró de su secretaria...

Pongan monaguillo donde dice secretaria y no harán falta más pistas. Y nos ahorraremos cumbres, declaraciones, vademecums y retórica.

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23 febrero 2019

Checas de Madrid


Checas de Madrid es una imitación de Tirano Banderas, aplicada al terror rojo del 36. A Andrés Trapiello no le gusta: “Si el autor tenia alguna razón, la pierde desde la primera página a causa del repulsivo tono, literario y moral, de la obra”. Ah, claro, es que el esperpento está muy bien cuando el blanco son los militares y los burgueses, pero cuando se dirige contra los heroicos milicianos hay que sacar maneras de censor eclesiástico. De páginas como las de la novela de Tomás Borrás están llenas las novelas sesenteras españolas y las americanas del boom, que nunca parecieron tan repulsivas ni tan inmorales.

Por supuesto, falta la imitación del castellano de América, pero en lo demás la asimilación del esperpento de Valle es patente: las frases nominales, las metáforas grotescas, la animalización, la estética de la crueldad. Que el referente de todo ello sea una realidad histórica es lo que estremece. El método chekista, soviético, se halla perfectamente retratado, como sabemos por los que lo sufrieron en el este de Europa. Lo describe un personaje en el capítulo XIII, después de lo cual “...respiró, atusándose el peinado, charol también. El andaluz no caía de sus gracias: --¡Si me gustas es porque te haces la permanente con cuchara!”.

Los últimos capítulos se inclinan, sin embargo, al melodrama, cuando adquiere protagonismo una joven de derechas que se dedica a labores de espionaje, quizá homenaje a las chicas del Socorro Azul y en particular a Paz Unciti. Antes, el esperpento ha adquirido a veces caracteres propios de Tarantino, como en un pasaje en que unas milicianas, de noche, se hallan desorientadas acerca de la dirección en que debían ir para detener a un tipo.

--Me he hecho un lío... Mañana venimos.
--¿Mañana? ¿Y vamos a perder la noche?
Junto al farol ciego discutían...

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