17 julio 2018

Más sobre poetas prohibidos


Antonio Colinas, en Memorias del estanque (deliciosa lectura, por cierto), habla del curso 1961-62 en el colegio Luis de Góngora, de Córdoba.

Fue una educación prodigiosa: para empezar, despertarnos a las seis y media de la mañana y acostarnos en el internado escuchando música clásica; así que, en tres cursos sucesivos, nos entregaron básicamente la historia de la gran música; mis profesores, que me dieron a leer, en aquellos tiempos (¡en 1961, a los quince años!) a Alberti, a Neruda, a León Felipe, a Blas de Otero, a los poetas cordobeses del grupo Cántico. Y, por supuesto, a Antonio Machado y a Juan Ramón, que fueron los que más me turbaron.





10 julio 2018

Te conozco.


En el enlace a su blog puse aquello de “por eso tienes tan pocos”, que respondió Santa Teresa a aquella locución divina, “así trato yo a mis amigos”; así los trato, es decir, cargándolos con la cruz.

Ahora, por fin, Joaquín habrá podido escuchar del Padre aquellas palabras que siempre deseó para cuando llegara la hora, y con las que terminaba su libro:

--Te conozco. Entra. Puedes dejar la silla de ruedas en la puerta.





05 julio 2018

La señora Parkington


La chica del oeste tuvo la desgracia de perder a sus padres en la explosión de una mina, y la suerte de caer en gracia al mayor Parkington y casarse con él. Así ingresó en el gran mundo, porque aparte de militar Parkington es un emprendedor de éxito, el héroe moderno para quien se acuñó la expresión “vicios privados, virtudes públicas”: con corruptelas varias pero con audacia se convirtió en uno de esos benefactores de la nación que trajeron la prosperidad material a muchos.

El casorio le da también a Mrs. Parkington la posibilidad de desarrollar unas virtudes mundanas que acaban haciendo de ella la mujer admirada por todo su mediocre cortejo de parientes y amigos. Porque, en efecto, si a pesar de las infidelidades de Gus, su matrimonio fue feliz, ambos procrearon una tropa de infelices a los que había que socorrer a precios variables según la ocasión, pero con satisfacción por parte de Susie, que se sabe superior y destinada a echar una mano a los menesterosos de dinero o de estabilidad emocional. Gus y ella estaban muy por encima de ese mundo de apariencias y qué dirán.

Mucho antes de que Gus muriese, habían escogido otros mundos: él, uno alegre y disoluto poblado por personas declassées pero humanas; ella, uno regido por la belleza y la inteligencia. Lo que ambos escogieron no tenía nada que ver con el dinero. Lo que consiguieron no podía comprarse; lo habrían tenido igualmente si hubieran sido pobres. Habían escapado de la suprema vulgaridad, que estribaba en comprar cosas. (cap. 13)

Louis Bromfield narra la historia en contrapunto, alternando capítulos en que se nos da cuenta del pasado de la protagonista con otros en que esta se halla ya en la ancianidad, bisabuela rica y respetada. Aunque el relato se hace en tercera persona, Bromfield sigue sobre todo a la señora Parkington, de la que vamos viendo su progreso material y moral (en el sentido más burgués posible), hasta que logra

ver el mundo como un lugar maravilloso y fascinante en el que había tanto que gozar y conocer que las personas inteligentes jamás se desesperaban ni se sentían frustradas.(cap. 15)

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30 junio 2018

Herbert Marcuse hablaba de la "tolerancia represiva".


Quizá sea la más hipócrita de las represiones, porque se niega a sí misma a reconocerse como tal. Se trata de aquella represión ejercida por el adulto relativista que considera que toda opinión y toda impostura es legítima y que todos los puntos de vista tienen el mismo derecho a ser tenidos en cuenta, a saber: el del verdugo y el de la víctima, el del contaminador y el del contaminado, el de la propaganda y el de la educación, el de quien argumenta y el de quien opina... Este adulto, queriendo mostrarse abierto, conciliador y respetuoso, en el fondo lo que hace es educar contra el amor a al verdad y contra el respeto a los hechos.

Gregorio Luri, “La adolescencia: la cultura anfibia”, en El deber moral de serinteligente



22 junio 2018

¿Quién ha gestado el decreto antifranquista?


El nuevo gobierno de España quiere penalizar la apología del franquismo, y, con toda razón, claman al cielo los que sin ser franquistas estiman la libertad. Pero lo cierto es que tal penalización encuentra el campo abonado. A Franco y a su régimen no se les ha dado tregua desde que murió el titular, tanto por proclamación de sus vicios como por ocultación de sus virtudes. A derecha y a izquierda, desde hace muchos años, no se nombra a Franco sino para condenarlo, que es lo que el gobierno pretende ahora que se haga por ley. Si el franquismo tuvo virtudes, si el socialismo tiene un pasado tan execrable como el que pretenden atribuir al otro, ¿por qué eso se ha ocultado celosamente durante tanto tiempo? Lo que ahora se quiere imponer por decreto, hace mucho que existía por la vía de los hechos.

Un ejemplo de ayer: en la Tertulia de sabios que mantiene semanalmente Luis Herrero en Es Radio se habla de que la situación intelectual de las clases bajas en España era parecida en el siglo XVII y en torno a 1930. Un crítico bastante independiente como Fernando Rodríguez Lafuente añade que, de hecho, el analfabetismo en España no se erradicó prácticamente hasta la UCD. Como es difícil que en cinco años se planifiquen y se pongan en marcha todas las medidas necesarias para dicha erradicación, habrá que concluir que esa batalla se había dado y se había ganado mucho antes. Pero nadie dijo nada en ese sentido, ni Luis Herrero ni Luis Alberto de Cuenca, que eran los otros contertulios. Como ejemplo aislado no vale mucho, pero es sólo la muestra más reciente de un fenómeno que, insisto, hemos visto de modo cotidiano en esos sectores ideológicos que en el 36 se alinearon decididamente con la causa que capitaneó Franco. Les han entregado en bandeja la ley liberticida a quienes no tienen otro medio para hacerse pasar por los buenos, los listos y los guapos.



20 junio 2018

Verano en English Creek


Aunque hay trama, esta novela es más que nada un reportaje sobre la vida rural en Montana, en concreto en los años 30. Bueno, rural es casi toda la vida en Montana, ya que se trata de un estado que es casi todo bosque. Guardabosques es el padre de la familia protagonista; su hijo menor, que es el narrador, como suele decirse, despierta a la vida, y el otro ha decidido su camino en ella, un camino que no pasa por la universidad, lo cual es el origen del leve conflicto que se plantea. Leve para nosotros los lectores, claro.

Vemos cómo es la vida diaria, en verano por supuesto, de un guardabosques, y nos hacemos cargo también de cómo son otras actividades propias de aquel lugar, pues Jick (el chico menor) pasa unos días como vivandero, ayudando a un tal Stanley que tiene su papel emocional en la historia; le vemos también cavando una letrina y hay por ahí pastores de ovejas, animadores de rodeo y otras especies.

Es una existencia sencilla, con la dureza que se le supone, aunque los personajes se quejan lo justo. Y respecto a eso, durante la lectura me he preguntado qué novelista español podría compararse a este Ivan Doig, alguien que nos mostrase los trabajos y los días en el entorno rural de cualquier provincia sin que los personajes actúen como si les debieran algo. Y no lo encuentro, a no ser que me remonte a Pereda y su Montaña. A Ivan Doig se le lee al menos con la misma gratitud, o más, ya que el estilo es más cercano a nuestra sensibilidad, como suele decirse, y a pesar de la mayor lejanía de sus escenarios.

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10 junio 2018

Tomé de Burguillos responde a una ministra que dijo querer acabar con el amor "romántico"


Quien no sabe de amor, viva entre fieras;
quien no ha querido bien, fieras espante;
o si es Narciso, de sí mismo amante,
retrátese en las aguas lisonjeras.

Quien en las flores de su edad primeras
se niega a amor, no es hombre, que es diamante,
pues no lo puede ser el que, ignorante,
ni vio sus burlas, ni temió sus veras.

(Soneto 135 de las Rimas humanas y divinas del Licenciado Tomé de Burguillos, de Lope de Vega. Paso de los tercetos, que no hacen al caso.)