23 diciembre 2015

Es Navidad

Y todo tiene sentido.


15 diciembre 2015

Milladoiro: "Galicia no tempo"

La llamada música celta consiguió hacerse un sitio en el fenómeno de la música folk que estalló a partir de los 60, con tipos como Alan Stivell. Luego se hizo más comercial y rockera con Gwendal, que fueron quizá los que abrieron camino a multitud de grupos de todas las naciones celtas, como gustan decir algunos. Entre los gallegos, creo que con razón el más prestigioso fue Milladoiro. Discos como A Galicia de Maeloc o Galicia no país das maravillas suponen la integración en los circuitos comerciales de todo un patrimonio, no solo gallego, ya que allí se abrían a muestras de otras tradiciones célticas, como en el espléndido Valsvöda.

Sin embargo, la primera producción suya que me agencié fue Galicia no tempo, que era la banda sonora (sí, tenía banda sonora, como las películas) de la exposición homónima, un proyecto de la incipiente autonomía gallega, en la línea de Las edades del hombre pero en plan profano (creo que en Asturias se montó otra con el título de Astures). Este trabajo (el de Milladoiro) era inequívocamente celta y gallego pero se inclinaba ya a otra moda del momento como era la New Age. Es de gran calidad pero le falta, quizá, la frescura de los citados anteriormente. Era, sin embargo, la fórmula del momento (Galicia no tempo es de 1991): mezclar lo celta y lo new age, aprovechando la vena mística del celtismo, y constituyó la base de un grupo como Capercaillie, por ejemplo. Galicia no tempo consta de cuatro partes: As raíces, O camiño, O esplendor y O noso tempo, y como curiosidad diremos que incluye un fragmento en gregoriano del Codex Calixtinus.

__

06 diciembre 2015

Malvaloca

No fue Valle-Inclán el primero ni el único en poner acotaciones literarias en sus obras de teatro, aunque sí que abusó del procedimiento, y empleo este término sin matiz peyorativo, bendito abuso. Ese hombre habría sido capaz de poner metáforas en una escritura de propiedad. A lo que voy es a que los Quintero, que Valle quería fusilar, también hacen acotaciones literarias, y no hay más que ver la primera de esta Malvaloca, aunque no tan floridas y pintorescas como las del otro.

Bien, esto pasa en un asilo de ancianos llevado por monjas, y Malvaloca es la típica mujer deshonrada con corazón de oro. Y también la típica andaluza con sal a raudales. O sea, lo propio para llorar y reír, que es de lo que se trataba, claro. Cuando no había andalucistas, bien entendido: porque este tipo de personal es tan susceptible que habría sido capaz de denunciar la obra por el hecho de que los personajes más asentados no son andaluces mientras que estos son los que hacen las gracias, esos diálogos que sirven más que nada para aderezar una trama más bien simple. Esta se basa en un símil entre la protagonista y una campana, llamada la Golondrina por los residentes del asilo, antiguo convento. Ambas suspiran por una nueva vida, ya que la Golondrina está rota y no suena como en sus mejores tiempos. Un curioso toque costumbrista este, por cierto: los lugareños andan en rivalidades con sus campanas como si fueran Joselito y Belmonte. Bien, pues Malvaloca también sueña con una reparación (no a lo Celestina, Dios nos libre, sino moral o espiritual), porque su antiguo novio la abandonó después de. Y hete aquí que aparece por el asilo Leonardo, empresario de fundición. Se imaginan, ¿no?, pues eso.


__

04 diciembre 2015

"En España también hay muertes sospechosas en las campañas",


dice una, defendiendo a Venezuela al estilo y tú más. Pero es cierto. En algunas, hasta ciento noventa y dos muertes sospechosas. En otras, solo una.


29 noviembre 2015

Estoy harta de ser una tonta.


Carabel no ignoraba que cuando una mujer asegura estar harta de ser una tonta, es precisamente cuando se dispone a hacer una tontería.

En Wenceslao Fernández Flórez, El malvado Carabel

Llevado al plano colectivo, el debate podría ser interesantísimo.


27 noviembre 2015

Carl Mann: "In rockabilly country"


Después de reinventarse en 1980, Carl Mann trató de aprovechar el filón con este In rockabilly country. El resultado fue, desde mi punto de vista, muy bueno, pero quizá no tanto para las ventas. En Goher Shop ya estaba entre los baratos cuando salió (nada que ver esas quinientas y pico con las ochocientas que costaba por entonces el Gideon de Kenny Rogers, por ejemplo).

Muy bueno porque la colección de canciones, entre los dos estilos que insinúa el título, son excelentes y Carl Mann y su banda las interpretan bastante bien, salvando esa dichosa manía de ondular las notas finales. En las piezas rockeras la técnica es muy parecida a la de Sleepy Labeef, con una voz grave y solos de guitarra y piano alternando. En los lentos tiene más protagonismo la steel guitar.

Como en el disco anterior, la mitad más o menos son de cosecha propia y el resto versiones. Ramona queda mejor en su voz y su guitarra que en las de los Blue Diamonds o los Tres Paraguayos, tan empalagosos ellos. Y por muy Willie Nelson que sea, prefiero este Blue eyes crying in the rain al suyo. Hasta puede resistir la comparación con la Nitty Gritty Dirt Band en Sunny side of the mountain. Lamentablemente, menos de la mitad del repertorio está disponible por la cara, y en el mercado predomina abrumadoramente el Carl Mann de los 50, que encuentro menos atractivo.

__

22 noviembre 2015

Los renglones torcidos de Dios


Voy a ser poco original, porque no voy a hacer sino alabar una novela que se ha vendido como chuches y se ha leído, no me cabe duda, hasta el punto de merecer una edición conmemorativa, creo que a los treinta años, en el 2009.

De Torcuato Luca de Tena, desde Edad prohibida, siempre me espero lo mejor. Esta vez superó todas mis expectativas. Tal vez los problemas humanos que plantea se queden al nivel de lo psiquiátrico, de lo moral y de lo social, pero el modo de afrontar esos problemas y de mostrarnos la psicología, tal vez no muy compleja, de los personajes resulta deslumbrante. De hecho es una novela psicológica, social, ejemplar, policíaca, documental, todo ello en las dosis requeridas para satisfacer a un sector amplio de público sin quedarse en las banalidades de los bestsellers habituales.

Es un bestseller, sí, y de ello da fe, de entrada, el propio glamour de la protagonista, que se une luego a otros elementos como los anabolizantes didácticos, para emplear la expresión de David Viñas; los toques de horror y de sensualidad, desde luego el suspense e incluso los momentos de emoción aventurera. Pero, insisto, todo ello se halla medido con primor y nada resulta excesivo. Y el toque de genio, como suele suceder en este hombre, está en la estructura narrativa, aquí consistente en un habilísimo jugueteo con el lector acerca del carácter de la protagonista, que nos mantiene en un constante vaivén: ¿loca?, ¿cuerda?, hasta el mejor final feliz del último medio siglo (por no pillarme los dedos).

__

19 noviembre 2015

No somos Grecia... pero nos damos un aire.


          Si hubiera entrado usted en la academia de policía en la época en que yo estudiaba, le hubieran pedido un certificado de buena conducta, jovencito—le dice—. Después de la dictadura, el certificado de buena conducta quedó suprimido y sustituido por un certificado no oficial de convicciones progresistas. Zeologuis era especialista en la entrega de certificados de convicciones progresistas. Por eso subió tan rápido en el escalafón académico.

            —De acuerdo, pero ¿y el tribunal que debía evaluar la tesis? –pregunta Papadakis.

            —El tribunal ya había decidido aprobar esa tesis, de modo que ni se tomó la molestia de leerla. —Respira profundamente y se vuelve hacia mí—: En el mejor de los casos, Zeologuis era un académico mediocre, señor comisario. Su poder no derivaba de sus conocimientos de derecho. Provenía de los sindicatos y organizaciones estudiantiles, que le seguían y le apoyaban. En la Facultad de Derecho no sucedía nada que él no aprobara.

En Petros Márkaris, Pan, educación, libertad


17 noviembre 2015

Yo soy Juana de Arco. O Charles de Gaulle


Puede que lo que voy a decir parezca una salvajada, pero el hecho es que no me llaman nada esas demostraciones colectivas de consternación que suelen organizarse tras una masacre en suelo europeo o norteamericano. ¿Ahora nos desayunamos con el misterio de iniquidad? ¿Nunca ha matado la gente, por un montón de causas, unas más explicables, otras menos? No estoy justificando nada, simplemente constatando que el ser humano, a veces, comete maldades, y no puede uno comportarse como si eso fuera cosa de la famosa Edad Media.

La gente mata y es terrible, pero en lugar de horrorizarse como niñas bobas lo que procede es que quien tiene el monopolio de la violencia en los Estados de derecho persiga a los criminales, los cuelgue de los compañones en sentido real o figurado y tome rápidamente las medidas encaminadas a evitar una repetición del acto. Por supuesto, no deben faltar las honras fúnebres, públicas y privadas, a las víctimas. Pero tal vez sobren esas solemnes representaciones de un horror por lo demás efímero, sobre todo cuando, como suele suceder, se conciben como alternativa a la represión, que se entiende como  venganza, y las anima un sospechoso espíritu de equidistancia y de compunción por la parte que se supone que le tocaría a nuestra sociedad por haber hecho actuar de modo tan espantoso a esos muchachos a quienes han idealizado los libros escolares y la grotesca clerecía instalada en los centros de enseñanza.


14 noviembre 2015

Super Country Hits


Este es el primer volumen de la serie, y por eso no lleva ordinal; o no pensaban en una continuación o no quisieron pillarse los dedos. Lo mejor, desde mi punto de vista, es el Folsom Prison blues de Charley Pride, el único negro que triunfó en el country y normalmente con temas ajenos. Este de Johnny Cash lo interpreta a un ritmo más rápido y le queda bordado. De hecho lo que más me gustaba del Young love de Connie Smith era el final, porque daba paso a Folsom.

Hay un Riders in the sky instrumental (son los mejores) a cargo de unos Pridesmen que tal vez sean los músicos de Charley Pride, no sé. Y, si Dolly Parton se carga el In the ghetto de Elvis Presley, Hank Snow cuaja un estupendo Frankie and Johnny, pieza que también interpretó el Rey con fortuna regular. A Jim Reeves siempre es agradable escucharle (aquí con I love you because, también en el repertorio de Pelvis desde su mocedad). Lo demás, cosas discretas de gente famosa en esta escena: Jerry Reed, Waylon Jennings, Dottie West, Jimmy Dean, Charlie Rich y Skeeter Davis.

__

12 noviembre 2015

Sonata de primavera


Bradomín llega a uno de esos lugares frondosos con alguna que otra ruina y llenos de colores, olores y rumores. Se entrevista con marquesas y obispos y conoce a jovencitas tan etéreas como sensuales. Alguien se muere en la cama mientras suenan las fuentes y cantan las niñas. Nadie levanta la voz salvo, tal vez, en el momento supremo, en forma de chillido. Nadie corre, salvo quizá para acudir al grito, en el mismo momento. Todo el mundo siente nostalgia. Se goza la melancolía, se saborea a veces. La santidad es una estampa conventual a la que Bradomín sueña con añadir el toque maestro de la profanación elegante. De vez en cuando el contrapunto de lo carnavalesco, a lo Venecia, claro, no a lo Tierno Galván. Pero no está ahí la estilización del pecado, sino que ha de surgir en el escenario más místico, a ser posible brotando de la virtud misma, o de su apariencia. Y tal vez acabe pagando el inocente. Todo eso y muchos más tópicos es el Valle-Inclán de las Sonatas. Algo fácil de parodiar, quizá, pero le sirvió como rodaje para lo que después fue el esperpento, una especie de negativo de todo este mundo. Y en todo caso sigue siendo una delicia.

__

09 noviembre 2015

Psoadas


Sánchez esgrimió el divorcio como una conquista social, al atribuir la ley española a su propio partido, en una nueva muestra de esa tendencia del PSOE a considerar que ellos inauguraron la democracia. El divorcio, sin embargo, no es sino regresión a épocas de cabezas duras, según la conocida sentencia evangélica, y su regulación legal, tal como se viene practicando, un atentado del Estado contra la sociedad. En efecto, pues, si el matrimonio (y la familia, por tanto) es el pilar de la sociedad, establecer por ley la disolubilidad del primero es torpedear la línea de flotación de la segunda. Aunque una pareja pueda decidir no disolver su matrimonio, ante el Estado el suyo será siempre un matrimonio disoluble. Nadie tiene derecho a contraer, en estas circunstancias, un matrimonio indisoluble, aunque pueda mantenerlo indisoluto.

...

Y otra vez Franco. La consigna no ha variado: hay que seguir agitando el espantajo. Que lo saquen del Valle de los Caídos, es esta vez el pretexto. Y la misma trampa saducea de siempre: a ver, señores de la derecha, defínanse. Si acceden a condenar el franquismo, con el gesto que sea, reconocen que ellos eran los malos de la guerra y los socialistas los buenos; si no acceden, vean, señores: todo eso del centro reformista y tal y cual esconde al franquismo de siempre. ¿Se acabará con eso la crisis, el paro, la amenaza separatista...? Ca: todo eso importa relativamente. Lo esencial es que se quiten los otros de en medio. Hablamos de los que inauguraron la democracia, según Sánchez.


04 noviembre 2015

Algo que se suele olvidar

acerca de por qué el varón solía legislar a su favor.

A la sociedad natural de hombre y mujer le incumbe la preservación de la especie. Si esa unión presocial –antisocial a veces—no puede dejar de ser asociación puesto que un mínimum de connivencias tiene que haber entre los asociados, es evidente que la honestidad respecto al capital común es la primera base. Esto es lo que legisló el hombre desde el principio de los siglos, por la sencilla razón de que en cuanto a fidelidad en la administración era el hombre el que se encontraba en inferioridad de situación, el hombre es el que podía ser estafado; la mujer, no.

Rosa Chacel, "La mujer en el siglo XX. Comentario a un libro histórico". En Tiempo de historia, nº 67, 1980.

Por supuesto, cuando esa sociedad natural importa tanto como para ser pisoteada sin piedad, el hombre puede jugar a que repara viejas injusticias, con legislaciones igualitarias o positivamente discriminatorias.

                                                  

02 noviembre 2015

Crazy Cavan´n´The Rhythm Rockers: "Live at the Rainbow"


Había en las estanterías de Simago, impregnados de olor a palomitas, muchos casetes del sello Charlie, distribuidos aquí por Auvi, que solo esperaban el oído que supiera apreciarlos, el mío, claro. De hecho me divertí como un enano durante muchos años con el directo de estos tipos: doce ráfagas de sonido nervioso al servicio de ese vértigo que tanto demoniza Alfonso López Quintás como opuesto al éxtasis que toda buena música debe causar. A lo mejor tiene razón, pero no me preocupa.

Ya he hablado aquí de Crazy Cavan y su banda: rockabilly británico, con estética de teddy boy. Esta cinta fue mi primer contacto con ellos, primero y decisivo. En el escenario de este Rainbow sueltan versiones y cosas propias, como es habitual en toda banda de estas características. De las versiones, la más curiosa es la de Ol´Black Joe, por tratarse de una pieza del siglo XIX, de un tal Foster, un clásico del folklore norteamericano. Constituye el principio del fin del concierto, por decirlo así: un broche de oro que se continúa con una de las más conocidas piezas de su autoría, My little sister´s gotta motorbike (aquí junto con la anterior), en la que Cavan no se corta en hacer el burro imitando el sonido de la moto, que en la versión de estudio aparece sintetizado. Y culmina con Real gone lover, original de Fats Domino, dentro del cual incluyen la despedida, antes de que acabe la canción con un berrido, cosa que me resultaba emocionante, ya ve usted.

__

27 octubre 2015

Instrucciones para una ola de calor


Esta novela es la mejor relatio postsinodal que uno podría desear, al menos teniendo en cuenta los términos en que los medios han ido reflejando el acontecimiento; y es curioso que me haya sido dado leerla en coincidencia con él. Aquí hay unas familias, hay miserias y hay perdón. Miserias que aparecen como tales y perdón que no sale solo ni es decir que lo negro es blanco. Y, por encima de todo, la mirada amable de la narradora, sin desgarros, al estilo cervantino. Tal vez tenga razón Vicente Trelles (Aceprensa, solo para suscriptores) cuando dice que para estos personajes "la fe no es un motivo de consuelo sino de sufrimiento en la medida en que censura sus comportamientos tantas veces desordenados". Pero es la fe en la forma en que la entiende Gretta, la madre, como un conjunto de cosas que hay que hacer y que hay que evitar. Para eso no era necesaria la encarnación del Hijo de Dios. ¿Quiere decir eso que hay que hacer mangas y capirotes de dichas normas? Absit!, que diría san Pablo. Pero es que hay algo más que eso, en Gretta como en los demás: de hecho, es difícil no pensar que es esa fe, por oculta que se halle, la que lleva a un hombre a cuidar en la enfermedad al hermano que le adornó la cabeza el mismo día de su boda, o a una mujer con más hombres que la Samaritana a aceptar al bebé que viene cuando el padre y la madre se hallan en la peor situación imaginable para criarlo. Esa recepción de la vida (con el añadido de otra vida que se recupera: ¡oh, ese exquisito final!) aparece casi como la recompensa del perdón, y todo eso es más importante que la difícil solución de la situación de Robert y Gretta, y de Mónica y Peter, desde un punto de vista, digamos, canónico. En definitiva, yo atribuiría a esta novela una frase que me acabo de encontrar también en Aceprensa: "La misericordia es la respuesta de Dios al poder destructivo del pecado, no su banalización".

Por cierto, la autora es Maggie O´Farrell. Es el tipo de novela que hay que considerar en su conjunto, porque a ratos puede resultar, si no anodina, del montoncillo. Es de esos casos en que te felicitas de haber tenido paciencia.

__

24 octubre 2015

Cada vez que se difunde una imagen


de los asesinos islámicos ejerciendo de tales, nunca falta quien saca a relucir la Edad Media. Aparte de que la pena de muerte es muy anterior al siglo V y que siguió siendo una práctica habitual durante los siglos XVI y posteriores, es que el siglo XX rompió todas las marcas de salvajismo y lo hizo por mano de quienes pretendían sacarnos de las tinieblas medievales y conducirnos a un mundo de libertad e igualdad (la fraternidad dejó de predicarse muy pronto, supongo que por mero pudor), y no en desiertos lejanos y montañas remotas, sino en el Occidente civilizado. Es un tópico, lo sé, pero conviene recordar que ese tópico ha sido propiciado por los antecesores de los que hoy quieren eliminar la religión de la enseñanza y que jamás recuerdan a las brigadas del amanecer.


23 octubre 2015

Sabiduría práctica


--No, padre, de verdad que no. No le amo porque sea un buen partido.
--¿Por qué, entonces?
--Oh, vaya, porque siempre le he amado. Jamás se me dio tan bien regañar a otra persona, y ese es un punto a tener en cuenta en un marido.

En George Eliot, Middlemarch


21 octubre 2015

Cortes marlowianos. I


            --No olvidaré fácilmente su grosería –dijo entre dientes--. Nadie me había hablado nunca de ese modo.
            Me levanté y caminé rodeando el escritorio.
            --No piense mucho en ello. Podría acabar gustándole.

(La hermana pequeña, capítulo 7)


17 octubre 2015

Kenny Rogers: "Collection"

¿Una collection más de Kenny Rogers? Tal vez sí, pero este fue uno de esos casetes en que me acompañó la suerte, porque las canciones reunidas aquí son de las que más suenan a country, dentro  del repertorio del barbas. No están las veleidades crooner tipo Lady ni el country pop, más lo segundo que lo primero, que practicaba con la First Edition.

Algunas, sin embargo, procedían de aquella época, como Reuben James o Ruby don´t take your love to town. Tal vez más. Pero las versiones recogidas aquí son posteriores y, desde luego, mejores (son las que enlazo). Son las que abren cada cara, por cierto. Otra de mis preferidas era Green green grass of home, un clásico con el que tomé contacto por primera vez en su voz, con una letra de esas propicias para hacer llorar, sobre un tipo que sueña con su casa la noche antes de ser ejecutado. Y otra era Lucille, creo que también remozada: en ese caso creo que puedo decir que la Lucille de Waylon Jennings sería superior a Lucillle-Kenny-1 pero inferior a Lucille-Kenny-2, si ustedes me siguen.

Pero todas merecen mucho la pena, salvo la castaña pilonga titulada Sweet music man, donde se metió a compositor, oh vanidad, y el lento que aparece en The gambler, The king of Oak Street, una cosa hipnótica en el peor de los sentidos. Por cierto que The gambler no está. Eso es aparte.

__

13 octubre 2015

Los archivos de The Spirit, volumen 4


El enorme prestigio de Will Eisner entre los aficionados al cómic hace que su personaje más popular, Spirit, esté decentemente editado y pueda encontrarse con facilidad en español. No recuerdo ahora qué editorial publicó sus historias allá por el 80. Ahora es Norma quien recoge todo el material.

Ya expresé en otro lugar mis antiguos prejuicios contra esta serie: o jugamos al inspector Dan o jugamos al Zorro, pero un detective enmascarado, oh, no, de qué estamos hablando. Es ahora cuando veo su carácter paródico hasta cierto punto, y su afán de ir más allá del realismo. Con todo lo cual, sin embargo, refleja perfectamente la imaginería del género negro, tanto de la novelística como del cine, y si nos vamos a las producciones menores en vez de a Perdición o El sueño eterno, lo vemos mejor. En conclusión, es un gozo contemplar cada una de estas viñetas.

Ahora lo que me parece pecado es el haberlas coloreado. Es como colorear El gabinete del doctor Caligari. El ambiente tétrico que creaba el blanco y negro en aquella benemérita editorial, que causaba una depresión mezclada de no sé qué extraña nostalgia, queda aquí muy atenuado. A todo esto no sé si el original era en color o no. Pero hombre, va la editorial Mosquito y te prepara una Petra Chérie en blanco y negro, con lo que rebaja el encanto de las aventuras de la espía fatal tal como las vi en Bruguera, y a los de Norma se les ocurre colorear lo que tenía vocación de sombrío. En fin, es difícil tenerlo todo.

__

12 octubre 2015

Luis Alberto de Cuenca exhibió una de sus horas más bajas


 en una reciente entrevista radiofónica, curiosamente con motivo de un premio literario (otro).

 Para empezar, no supo definir a una mujer más que como maravillosa (alguien con quien acababan de hablar, creo, y de quien desconozco su relación con el poeta).

Luego recordó su preferencia por la línea clara en poesía: término inventado por él, según creo, y cosa que es fácil confirmar con la lectura de cualquiera de sus libros. No le gustan, explica, los enigmas y las complicaciones. Pero inmediatamente después se ponen a hablar de Machado y dice que don Antonio no es uno de sus referentes, sino más bien Juan Ramón y, de modo más cercano... Juan Eduardo Cirlot. Y uno se pasma: ¿es Cirlot ejemplo de línea clara en algo? Al menos lo que le conozco me resulta tan impenetrable como una película de Tarkovski.

Y para terminar, se define como escéptico. Lo cual tampoco es nada nuevo para quien le conozca, pero se podía haber quedado ahí. Lejos de ello, tal vez acuciado por el horror vacui ante el micrófono, se pone a repetir el tópico progre (¡él!, con tópicos progres) de que el escepticismo es lo que hace avanzar (no dijo en qué, simplemente avanzar), mientras que los que tienen creencias y dogmas son los que se estancan. Vamos, un pensamiento a la altura de cualquier famosete de temporada. Qué mal le está sentando la senectute. Estuvo más inspirado cuando compuso Caperucita Feroz.


05 octubre 2015

Para generosidad, la suya.


Si tengo algo de patriota, no es en el sentido de hacer mío todo lo bueno que se diga de los españoles, así que no me siento halagado por esto. Pero me gusta que lo diga un inglés. George Orwell, Homenaje a Cataluña:

Desafío a cualquiera a verse sumergido, como me ocurrió a mí, entre la clase obrera española y a no sentirse conmovido por su decencia esencial y, sobre todo, por su franqueza y generosidad. La generosidad de un español, en el sentido corriente de la palabra, a veces resulta casi embarazosa. Si uno le pide un cigarrillo, te obliga a aceptar todo el paquete. Y más allá de eso, existe generosidad en un sentido más profundo, una verdadera amplitud de espíritu que he encontrado una y otra vez en las circunstancias menos promisorias. (Capítulo 1)

Sorprende aún más teniendo en cuenta que esos españoles con los que se codeaba eran los asesinos del Frente Popular. Ya se ve que somos capaces de lo mejor y de lo peor. 


__


02 octubre 2015

Rocky Sharpe & The Replays: Let´s go


Tercera salida de Rocky Sharpe and The Replays. Ya no contaban con el factor sorpresa, pero lo cierto es que el repertorio difiere muy poco del que los aupó a la fama. Tal vez los singles no tenían la pegada de Rama Lama Ding Dong o Never: creo que se trató de Get a job (una pieza un tanto oscura, ciertamente) y Come on let´s go, tercera canción del malogrado Ritchie Valens, el de la Bamba y Donna, que poco antes habían grabado Matchbox. En todo caso, por lo que he podido observar, muchos de los temas aquí recogidos son de los que más han pasado a las compilaciones.

Siguen siendo temas de doo-wop pero en este caso hay muchos que proceden de territorios aledaños: ahí está el Never be anyone else but you que popularizó Ricky Nelson; una de Fats Domino, Whole lotta loving; algún que otro número swing como Love love love o Alright ok you win; y lo que para mí es la estrella del disco, que además lo cierra: un Too much monkey business que no reconocería Chuck Berry pero con unos arreglos de guitarra espectaculares. A tono con todo ello el grupo lucía en la portada unos atuendos más rocker, en lugar de las corbatas de Rama Lama y las chupas horterillas de Rock it to Mars. Un buen trabajo.

__

30 septiembre 2015

Vidas sombrías



En realidad lo que me he leído es la colección de cuentos de Alianza Editorial, dentro de la cual se incluyen los que Baroja publicó bajo el título de Vidas sombrías. Pero no hay indicación de cuáles son esos en concreto. Creo que de todos ellos voy a recordar sobre todo La dama de Urtubi, ese relato gótico sobre la noche de Walpurgis, al mismo tiempo tan realista y arraigado en la tierra del escritor: consigue darnos una imagen muy pegada a la tierra del fenómeno de la brujería, como explosión vital de instintos que se reprimen durante la vida normal en sociedad.

Por lo demás, los tonos son variados: costumbristas, líricos, fantásticos, simbólicos, a veces combinados. La compasión hacia los descartados, como diría el papa Francisco, se hace notar también aquí y allá, como en sus novelas: Hogar triste es el ejemplo más típico, y toma caracteres de profecía revolucionaria, algo tosca, en Nihil. Tenemos también alguno de esos personajes individualistas, anárquicos, al estilo del Tellagorri de Zalacaín, tan del gusto de Baroja; y otros pintorescos, como Lecochandegui o Elizabide el vagabundo, semejantes a tantos que pululan por aquella novela. Por cierto que la lengua vasca suena siempre en Baroja a un vitalismo felizmente lejano de las chabacanerías políticas a que la han condenado en las últimas décadas; y no es uno de los menores encantos de las narraciones barojianas.

__

19 septiembre 2015

La Santa Madre tendría que tipificar


un nuevo pecado: el que comete aquel que, cuando otro está utilizando un ordenador que comparten varios en la casa, se pone a pasear de acá para allá, perdiendo ostensiblemente su tiempo, pero sugiriendo nada veladamente que está esperando con impaciencia que te largues de allá. Pecado contra la caridad, por estresar al prójimo, y de hipocresía porque si le echas en cara su actitud negará descaradamente que tenga prisa por reemplazarte.

...

Lo del Toro de la Vega, como tantas otras cosas en el proverbial siglo XXI, ha alcanzado este año proporciones de manicomio. Nunca pensé que vería a tanta gente preocupada por un bicho con cuernos. Sobre todo porque muchos de esos plañideros no tendrían inconveniente en fumigar a una polilla (con lo lenta y angustiosa que es la muerte por insecticida) o aplastar una araña que se colara en su casa. Que se mueran los feos, que decía el otro.

...

Leo que Serrat se une a la izquierda radical catalana para reivindicar a Salvador Allende. Y recuerdo aquello de que quien no es revolucionario a los veinte no tiene corazón y quien no es conservador a los cuarenta no tiene cabeza. ¿Cuántos años hace que Serrat publicó aquel disco titulado Fa vint anys que tinc vint anys?... A ciertas edades se puede desbarrar por cualquier lado.


11 septiembre 2015

Tiempos y costumbres




Hugh McLeod analiza el decrecer de la práctica religiosa en el anglicanismo tras los años de la posguerra y lo relaciona con "los temas típicos del Cristianismo de los años 60", entre los cuales se hallan

... una visión crítica de la Iglesia (y de las instituciones en general); la insistencia en que la mejor práctica del Cristianismo se encontraba muchas veces fuera de la Iglesia; el rechazo del código moral legalista a favor de una ética de situación; la afirmación de que el verdadero lugar de los cristianos está entre los marginados, y la consecuente suspicacia ante cualquier clase de respetabilidad o de estatus reconocido; y el rechazo del dogma.

El párrafo es de su obra The religious crisis of the 1960s, y citado por Mary Eberstadt en Cómo el mundo occidental perdió realmente a Dios; la cual continúa:

En términos prácticos, estos cambios fueron calando, dando forma a nuevos énfasis, parecidos a los que emergían en los Estados Unidos; entre ellos, el estudiado abandono de imágenes tradicionales como la de Cristo Rey, la preferencia por la obra social por encima del ministerio tradicional, el uso de guitarras y otras músicas innovadoras en lugar de la tradicional, la aparición de libros de súper ventas que interpretan la ortodoxia religiosa y que argumentan que los marginados están más cerca de Dios que los creyentes tradicionales, y otros indicios de la ascendencia de un espíritu progresista en el Cristianismo protestante.

En el Cristianismo protestante también, nos vemos llevados a añadir. Todo esto nos suena, desde luego, aunque en el caso de la Iglesia católica tal tendencia fue contrarrestada a tiempo por unos papas excepcionales.

__


09 septiembre 2015

Dolly Parton, Linda Ronstadt y Emmylou Harris: "Trio"


A la altura de 1987 era difícil disputar a estas tres mujeres el trono de la música country. Aunque yo hubiera dicho que el dilema estaba entre Dolly y Emmylou, ya que Linda pertenecía tanto a este mundo como al del rock. En todo caso, era cuestión de tiempo que las reunieran para un trabajo conjunto, que supongo que engrosó bien los fondos de la Warner.

El disco es un primor, desde luego. Nada que ver con chapuzas como la del "cuarteto del millón de dólares" o la de los Highway Men. Para eso se queda uno en casa, si no fuera porque el famoso marketing suple. Aquí no se trata de que no sabes con qué canciones quedarte, sino que no hay por qué quedarse con unas y no con otras. Todas son excelentes de por sí, pero es que además el trío hace un trabajo de impresión. Curiosamente diría que la voz de Emmylou queda siempre muy en tercer plano, mientras que cuando una tiene que hacer de solista normalmente es la de Linda, por ejemplo en Hobo´s meditation, una pieza de Jimme Rodgers a la que llevan a alturas que su autor nunca soñó. Y es lo que hace que Telling me lies llegue a dar un poco en el rostro, porque la Ronstadt a veces chilla demasiado. Esta yo se la habría dado a Emmylou, pero en fin.

Aquí el álbum casi completo y aquí detalles.

__

06 septiembre 2015

Pan, educación, libertad


La primera novela que leo de Petros Márkaris es casi más interesante por lo que nos cuenta de la Grecia actual que por el caso policial en sí. Este tiene su gracia, pero es inseparable de las reflexiones sobre la historia política griega. Por otra parte, el estilo de Márkaris es tirando a mediocre, con mucho "se echó a reír" y cosas así, que me recuerdan los libros de los Hollister.

Desde luego, la historia griega reciente se parece mucho a la de España, a juzgar por lo que se deduce de aquí. La trama se sitúa en un futuro próximo en que el país ha vuelto al dracma, así como Italia y España han vuelto a sus monedas nacionales, abandonando el euro. Hay conflictos sociales a causa de los inmigrantes y diferencias generacionales muy acusadas, pues los mayores están de acuerdo en seguir en la órbita europea mientras que los jóvenes apuestan por desmarcarse de ella. Y hay tres muertes que se producen con una diferencia de días pero unidas por las circunstancias. Las víctimas pertenecen a la generación que hizo la transición desde el régimen de los coroneles y que se instaló luego en un cómodo clientelismo donde los certificados de convicciones progresistas sustituyeron a los de buena conducta, como dice sarcásticamente un personaje. Los asesinatos, cada uno rubricado por una de las palabras del título, se inscriben en el ambiente de rechazo que esa "generación de la Politécnica" ha acabado produciendo entre las siguientes.

Lo cual me hace pensar en los buenos motivos que tiene la izquierda española para no dejar de agitar el espantajo de Franco. Afortunadamente para ellos, las jóvenes generaciones españolas entran con facilidad a ese trapo y no tienen ni idea de quienes fueron Felipe González, Roldán, Juan Guerra o Mariano Rubio.

__

04 septiembre 2015

Los tres mártires



Los cuentos de Flannery O´Connor siempre me dejan perplejo,  y en concreto el más famoso, quizá, de todos ellos, Un hombre bueno es difícil de encontrar. La exégesis que asegura que la abuela, a punto de ser asesinada, está suplicando a su asesino por sí mismo, y no por ella, me resulta forzada. Tan inverosímil como la anécdota que cuenta Fabrice Hadjadj y que me recordó inevitablemente al crudelísimo cuento de la de Georgia:


Torturados los tres (mártires), el primero de ellos dio un grito, el segundo permaneció impasible y el tercero berreó hasta dejar sordos a los demás. El mismo día por la tarde, el verdugo torturador los visita en la celda. Le dice al primero: "Has gritado; ¿es que no te ha ayudado tu Dios? --Me ha ayudado" --respondió-- "para que sea un hombre de verdad. Si no me hubiera dolido, yo no hubiera gritado que me estabas haciendo daño, habría negado la ley de la sensibilidad que me dio mi creador y tú habrías podido creer que tus golpes no eran tan dolorosos. ¿Dónde habría estado el límite? ¿Con qué inconsciente brutalidad no habrías golpeado a los que viniesen tras de mí?"

El torturador se quedó un poco turbado. Se acercó al segundo: "Tú has permanecido impasible, todo lo contrario que tu compañero. ¿Qué tienes que decir?

--No soy yo quien permaneció impasible", respondió el segundo, "Cristo me concedió esa gracia. Te juro que yo soy un quejica. Anteayer estuve llorando porque tenía hemorroides. Era yo el que sufría. Hoy, Cristo vino a sufrir en mí. Nada es imposible para Dios".

El torturador estaba cada vez más molesto. Por él, los habría llevado de nuevo al potro, pero sabía que ya habían recibido una buena dosis: había que dejarlos que repusieran fuerzas, que volvieran a generar una superficie sensible para darles con fuerza unas vueltas de torno. Pensó, pues, reconfortarse con el tercero:

"Tú, pobrecito, no has salido tan bien parado como tus compadres. ¡Te has desgañitado como un cerdo al que sacrifican! ¡Todavía me silban los oídos! De vez en cuando gemías como una mujerzuela: "¡Ten piedad!" Y después me llamabas hermano para que yo aflojara el brazo: "¡Hermano mío, ten piedad! ¡Te lo ruego, ten piedad!""

Y el verdugo estallaba en una risa forzada.

"Hermano mío", respondió el tercero, "porque verdaderamente eres mi hermano: si he gritado, ha sido menos por mi carne que desgarrabas que por tu alma que yo te veía destruir. Yo lanzaba los gritos de tu propia conciencia. Me hacía eco de tu propio corazón: un cerdo al que sacrifican, como tú mismo dices, pero al que no quieres oír. Vuelvo a rogarte ahora por ese Dios al que desconoces, ¡ten piedad de ti!"

(En Tenga usted éxito en su muerte)


Hay que haber llegado a un grado más que eminente de santidad para eso, no cabe duda. Pero, bien pensado, el que da la gracia para no quejarse puede conceder la de tener los mismos sentimientos que Él tenía en la cruz.

__

26 agosto 2015

Crazy Cavan´n´The Rhythm Rockers: "Our own way of rockin´"


¿El rock incita a la violencia? Pues a lo mejor sí, y estos chicos no se molestaban en disimularlo, con ese puño envuelto en la cadena de bicicleta. Así golpeaba un personaje de James Hadley Chase, creo recordar.

Estos chicos son una de las bandas más representativas del revival rockabilly en Gran Bretaña, en la segunda mitad de los 70, y allí ese revival fue unido, no sé por qué, a la tribu urbana denominada Teddy Boys, por sus patillas y sus levitas que evocaban la época eduardiana (Teddy = Eduardito, por si eso). Un nombre que llegó a hacerse equivalente a gamberro, y a ustedes les dejo los chistes sobre la SGAE. Ellos mismos solían lucir apariencia de teddy y la alusión a los teddy y a la violencia callejera es frecuente en sus temas (aquí Teddy jive, por ejemplo).

Pero me gustaban y me gustan. De ellos solo tengo este álbum (casete) de estudio (el otro es live). Muy reconocible la voz mediocre pero efectiva de Cavan, que está realmente chiflado, y los solos de guitarra de Lyndon Needs. Y aunque casi nunca cambian de ritmo, no caen en la monotonía, tal vez porque tienen la costumbre de rocanrolizar (con perdón) canciones country, como Tennessee border, o del folklore americano más añejo, como Ol´ Black Joe. También interpretan con frecuencia a Fats Domino (Saturday nite), pero sus propios temas son también muy interesantes. Aquí figura uno de los más conocidos, My little sister´s gotta motorbike.

__

24 agosto 2015

El expediente 113


El expediente 113 es un folletín con todas las de la ley, en su variante polícíaca, que ha quedado como uno de los clásicos del género detectivesco. Hablo de lo que me ha permitido leer la editorial Bruguera, claro, que, como ya dije aquí, nos ha podado por nuestro bien toda la hojarasca que, "siguiendo la moda de su tiempo", había introducido Émile Gaboriau. Y dijeron que era costumbre en las ediciones modernas. Luego fui a la de Anaya y vi que no había tal, pues esta estaba completa.

En fin, la trama en este caso quebranta una de las normas que estableció S. S. Van Dine para el relato policíaco, y una de las que más se suele observar: que el crimen a investigar no debe ser inferior al asesinato. Aquí se trata de un robo, pero un robo que supone cárcel y descrédito para un joven y fiel empleado al que se acusa del delito. La estructura es clásica, con su descripción minuciosa del lugar de los hechos y de su posible cronología, seguida de las andanzas del detective. El cual no es de los de pura deducción, a lo Poirot o Philo Vance, sino además de acción, como corresponde a un buen folletín. Se trata del sin par Lecoq, que es asimismo un maestro del disfraz, cosa muy folletinesca también.

Y hay trama amorosa, en la que hallamos tanto a la doncella atribulada como a la muchacha de vida alegre que acaba siendo muy desgraciada. Y un pasado escabroso con hijo ilegítimo de por medio que se revela  como la clave de todo el asunto. ¿Y suplantaciones de personalidad? ¡También! Diría que no falta de nada si no fuera porque no sé lo que me han quitado.

__

23 agosto 2015

Matalascañas, Matapozuelos, Matarredonda,


Las Matas, Matallana, Mataporquera, Matarromera, Matagorda, Matalebreras, Matamoros, Matajudíos.

Mata: "Porción de terreno poblado de árboles de una misma especie" (DRAE)

Claro, ¿no? Matapozuelos, "mata de los pozuelos"; Matajudíos, "mata de  los judíos". Bien, pues ha llegado a tal punto el consumo de papel de fumar en este bendito país que un pueblo de Burgos llamado Castrillo Matajudíos ha decidido cambiar su nombre por Castrillo Mota de Judíos, sin duda por pensar que mata era del verbo matar y lo de matajudíos una muestra de la secular intolerancia etc. etc.

Mota... Oh, sí, Mota, don José: "La tontería no descansa, a ver si me comprendes". Hombre: como que hemos de ver a los de Las Matas cambiar su nombre para no incitar a la violencia de género...


21 agosto 2015

Avant-garde




Un hombre que consigue que el nombre de Ava Gardner suene a cuchufleta se merece un monumento. En mi casa, al menos, no se menciona a la bella sin que alguien añada: “avant garrrde”, recordando el gag de Daniel Rabinovich. “Por eso y muchas cosas más”, que decía el otro, por Terpsícore, por la achicoria, por el mapa de Italia, por el bolero de Ester, Manuel Darío o el cuñado de la estrella, debo recordarle aquí, sin intentar glosar su humor, que sería estropearlo, como lo es siempre explicar un chiste. Espero que haya tenido éxito en su muerte, ya que lo tuvo en vida haciéndonos a muchos un poco más felices.

__

20 agosto 2015

El partido de Lenin


La fuerza de los movimientos que aspiraban a realizar la revolución mundial residía en la forma comunista de organización, el "nuevo partido" de Lenin, una extraordinaria innovación de la ingeniería social del siglo XX comparable a la invención de las órdenes monásticas cristianas en la Edad Media, que hacía posible que incluso las organizaciones pequeñas hicieran gala de una extraordinaria eficacia, porque el partido obtenía de sus miembros grandes dosis de entrega y sacrificio, además de una disciplina militar y una concentración total en la tarea de llevar a buen puerto las decisiones del partido a cualquier precio. Esto causaba una fuerte impresión incluso a los observadores hostiles.

Eric Hobsbawn, Historia del siglo XX, cap. II, "La revolución mundial"

Es lo que me tranquiliza con respecto a los partidos radicales de hogaño. Lo de la "entrega y sacrificio" les suena a castellano antiguo.

__

18 agosto 2015

Vangelis: "El Greco"


Esta fue una de mis últimas adquisiciones en casete, y lo habré oído tres o cuatro veces, de modo que poco puedo decir de él. Para quien conozca la música de Vangelis, es fácil suponer su contenido. Sólo que aquí quizá se orienta más a lo tremendo, quiero decir que es menos melódico o juguetón que en otros trabajos, y trata de sugerir abismos metafísicos, a tono (se supone) con la espiritualidad de la pintura del Greco. Para ello recabó la colaboración de Montserrat Caballé, que se marca unas coloraturas acongojantes en uno de los movimientos. Sí, pues las pistas no tienen título sino que a la manera de las sinfonías se denominan movimiento uno, dos, tres..., eso sí, sin lo de alegretto, moderato y todo eso.

Es posible que se quedara en una obra demasiado pretenciosa. Desde luego, no añadió mucha gloria a Vangelis.

__

15 agosto 2015

La rubia de ojos negros


Con los primeros capítulos de esta novela me vino a la cabeza aquella ocurrencia de un personaje de Carlos Rojas: "Usted no puede ser mi marido; se le parece demasiado". Porque Benjamin Black ha conseguido una tan fiel imitación de las novelas de Raymond Chandler que solo cabe levantarse y aplaudir. Hasta tal punto que a ratos uno dice: ni siquiera Chandler puede ser tan fiel a sí mismo, son demasiados rasgos de estilo acumulados uno tras otro. El modo de dirigir la trama, su aparente complejidad, los diálogos, los símiles, los tipos (mujer fatal, empresario criminal, pariente frívolo, poli gruñón, esbirros tan crueles como idiotas, beldad inteligente en papel secundario), las situaciones, todo revela una lectura atenta y devota de las aventuras de Marlowe hecha por un escritor de talento.

Pero ese escritor tenía que dejar su sello. Puede ser intencionado o no, pero lo cierto es que lo único que no es Marlowe aquí es el propio Marlowe. Tiene su desencanto, su sarcasmo, su humor amargo y ese quijotismo que le lleva a no abandonar la partida aunque la paga no compense el riesgo. Pero nos cuenta demasiado de sí mismo. Al original lo veíamos sólo a través de sus réplicas cortantes y sus calificativos, y consideraba que nos importaban un bledo su pasado y sus sentimientos. Este se desliza con facilidad al autoanálisis, es un tipo inseguro y flojea con las mujeres. Está en manos de un literato que lo aproxima, sabiéndolo o no, al famoso héroe problemático de la novela contemporánea. Incluso cita a un poeta. Y todo eso me hace gritar: "¡tongo, tongo!", porque prefiero a mi héroe sin fisuras, pero no me impide continuar hasta el final con la fábula y disfrutar como un tonto.

__

13 agosto 2015

Sobresaltos gramaticales


Menos mal que nuestros alumnos no leen a Ramiro de Maeztu. Si no se nos iba al cuerno la teoría sobre los adjetivos calificativos y los clasificadores. Vas y les dices que los clasificadores no admiten anteposición: puedes decir el buen chico o la rosada aurora, pero no los internacionales vuelos ni la francesa prensa. Bien, pues va el de Vitoria y se pone:

... de todos los causantes de la cubana insurrección el más directo es el comercio.

Impónense los hombres más laboriosos, más dotados de administrativas aptitudes...

Y algún otro caso que no he recogido. Bueno, siempre queda el recurso de decir que su madre era inglesa y él pasó mucho tiempo por allá.

(Los ejemplos proceden de Hacia otra España, su libro primerizo)




11 agosto 2015

Si se considera sagrada la vida humana, hay que renunciar a la revolución.


Es una frase de Trotsky que Celestino, el protagonista de El caos y la noche, había repetido  con frecuencia. Y sigue meditando el narrador siguiendo la mente de Celestino (¿y la de Montherlant?):

Ni la caída de Franco, ni la conquista del mundo por el comunismo, ni la guerra general, ni la explosión del planeta bajo la bomba atómica, nada tenía la importancia de esto: que iba a morir, que no había esperanza  y que su muerte era inminente. Esa cosa de la que tanto se hablaba, de la que él había hablado tanto toda su vida, la que había sembrado hasta la saciedad sin un escrúpulo, a la que se había expuesto hasta la saciedad sin una vacilación, esa cosa estaba allí. Dejar de existir: la cosa más banal y la más increíble, la más inverosímil. Y superaba en importancia a todo cuanto existía en la realidad y en el pensamiento, no tenía proporción alguna con todo lo que existía y todo lo que se podía concebir: un desastre sin comparación con cosa alguna. Lo que parecía tan poco importante en su juventud y en su edad madura tenía ahora una importancia aterradora, era lo único que importaba.




10 agosto 2015

La guerra civile spagnola. Inni e canti fascisti e falangisti


Es curioso cómo salir al extranjero despierta la fiebre compradora. Puestos a comprar música, de lo poco que no podías encontrar en España eran estos Himnos y cantos fascistas y falangistas que avizoré en un paseo por Roma. El casete pertenecía a una colección titulada Documenti del nostro tempo y este volumen estaba dedicado a la intervención italiana en la guerra española. Son, en efecto, registros sonoros de la época, por lo que el sonido da de sí lo justo. La cinta mezcla el repertorio italiano con el español. En el primero encontramos rarezas tituladas Se Franco vogliamo seguire (que convierte al caudillo en condotiero), Avanti falangisti o Guadalajara (que resulta un tanto cómica teniendo en cuenta cómo terminó para los mussolinianos la batalla en la ciudad alcarreña). De lo español, aparte de clásicos como el Cara al sol o El novio de la muerte, me resultaban especialmente simpáticas la Canción de los almogávares (Desperta ferro) o Me gusta lo difícil. Pero también cuatro curiosas piezas, de título franciscano, firmadas por los mismos autores, Riego y Cuesta: Canción de la hermana lluvia, Canción de la hermana mañana, Canción del hermano fuego y Canción de la hermana noche. Evidentemente estaban destinadas a dar un poco de romanticismo a aquella sangría. Me conmovía especialmente la última, una especie de nana que imagino solía dar fin a una sesión de canciones junto al fuego (“…y ahora, camaradas, al sueño hay que llamar, que está la hermana noche por cielo, tierra y mar”…)

__

04 agosto 2015

Tenga usted éxito en su muerte



Fabrice Hadjadj incide aquí, con su estilo conceptista y desenfadado, en esa realidad que los europeos del siglo XXI han dejado de lado con perfecta irresponsabilidad: es más importante atender al bien morir que al bien vivir; de hecho, “tener éxito en la muerte” es lo que a la postre importa, pues la muerte es, como bien expresó Quevedo, lo único seguro de la vida. He hablado de desenfado, pero Hadjadj imprime también a su discurso un humor macabro al que el tema se presta, desde luego. Así lo vemos ya en el lema de la introducción, una “cancioncilla popular” aparentemente candorosa: “Así dan, dan, dan las pequeñas marionetas. Así dan, dan, dan tres vueltecitas y después se van…” Lo que viene a decir, de modo menos explícito, lo del villancico castellano: “La nochebuena se viene, la Nochebuena se va…”

Es sólo Cristo quien tiene el secreto del bien morir, pues es quien ha vencido a la muerte. Pero la ha vencido en la cruz, y por eso la cruz es una bendición: si el autor subtitula su obra Antimétodo para vivir es porque vivir según Cristo implica “perder la vida” por Él, según la frase evangélica. Cuando se nos educa para el éxito en sentido mundano, están haciendo con nosotros lo que el padre que malcría a sus hijos. Dios trata duro a sus amigos, como bien sabía santa Teresa, y una vida regalada no es el mejor aval para entrar en la eternidad. Por eso el cristiano es siempre mártir, de alguna manera, pero nunca buscará el suicidio: la contraposición entre ambas actitudes es quizá lo más interesante del volumen, que es puro sermón de la montaña, en el fondo, pero con el aderezo del ingenio verbal de un tipo que reflexiona y, desde luego, trata a Dios con confianza.

__

24 julio 2015

Hostilidad


Que un político socialista deje de acudir a Misa debería parecerme bastante normal. Que proclame a los cuatro vientos que va a dejar de acudir a una ceremonia religiosa en la que es tradicional la presencia de las autoridades civiles, con la endeble excusa de no mezclar lo político con lo religioso, es un desaire y una declaración de hostilidad a una parte de aquellos a quienes representa. Lo de menos es que se trate de un acto confesional. Nadie piensa que el político esté allí por una fe religiosa que puede o no albergar. Está en representación de una comunidad para un sector de la cual aquella ceremonia significa algo importante. Podemos ponernos dignos y decir que nos honra con su ausencia, pero la realidad es que con esa ausencia ha comenzado a perder legitimidad.


__

17 julio 2015

Oído, Carmena

Vicente Aleixandre a José Antonio Muñoz Rojas.

Madrid, 20-4-39, Año de la Victoria.
Querido José Antonio: ahí te mando esa postal para que te busque donde estés. Aquí me tienes en Madrid ya liberado y deseando saber de ti... Mi padre, mi hermana y yo vivimos los tres, cosa milagrosa. Tu amigo Vicente vive porque cuando los asesinos rojos fueron a casa a buscarme para matarme, yo no estaba en Madrid, sino en Miraflores...*

Hale, alcaldesa, ya le estás devolviendo su nombre a la calle Velintonia. ¿O es que le va a salvar el haber saludado con alegría a la República, o dicho dos obviedades sobre la democracia cuando le dieron el Nobel? Fuera del callejero este tipo al que el régimen hizo académico de la Lengua, cuyas obras eran elogiadas en la prensa literaria adicta, que pronunciaba conferencias por doquier durante dicho régimen y al que algunos tuvieron el desparpajo de llamar "exiliado interior". Lo que hay que hacer, se hace.

*Citado por Antonio Martín Puerta, El franquismo y los intelectuales

__

09 julio 2015

Kenny G: "The moment"


Supongo que este es el típico disco que los fanáticos del jazz (de los Parker, Coltrane, Miles, Baker) repudiarían como un entusiasta de Hermann Hesse, Kafka o Proust haría con Alberto Vázquez Figueroa. Yo tengo la suerte de no ser de esos y The moment me parece estupendo, aunque no se me ocurre relacionarlo con aquellos monstruos. ¿Música de sala de espera? Sí, y también de café de cuarentones, y de exposición quizá, ¿y qué?

El mejor corte, como se decía entonces, es el primero, el que da título al álbum (como se sigue diciendo). Luego alternan lentos y movidos (Getting on the step es también muy bueno), incluyendo una especie de himno titulado The champions´theme y dos canciones con letra (si no es redundancia), con la colaboración vocal de Toni Braxton (That somebody was you) y Babyface (Everytime I close my eyes). Todo my chic, tú.

__

08 julio 2015

Anfitrión


Con esta comedia de Plauto me ocurre lo que ya apunté hace tiempo con Medea: es como ver las figuras de las ánforas griegas, que tienen su interés como manifestación primitiva de la pintura, pero no causan la menor admiración (a mí, profano, quiero decir). Aquí tenemos al amigo Plauto burlándose de sus dioses, convertidos en cómicos de enredo: aprovechando sus superpoderes, se travisten de hombres corrientes para lograr favores venéreos, en este caso de la mujer de Anfitrión, que cree encontrar a su marido en Júpiter. Por supuesto, llega el verdadero Anfitrión y ya tenemos el enredo montado, que complica Mercurio travistiéndose del criado Sosia. Todo a mi parecer bastante convencional y que me hace añorar a Mihura y Jardiel. Pero será que me falta sentido histórico.

Lo más interesante es pensar en el itinerario semántico del nombre anfitrión, que ha dejado en el camino su connotación de cornudo para quedarse en "aquel que invita a otro a su casa" (!) y en el origen de la palabra sosias, que se refiere a una persona exactamente igual a otra y que sin duda arranca del personaje al que suplanta Mercurio.

__