10 julio 2018

Te conozco.


En el enlace a su blog puse aquello de “por eso tienes tan pocos”, que respondió Santa Teresa a aquella locución divina, “así trato yo a mis amigos”; así los trato, es decir, cargándolos con la cruz.

Ahora, por fin, Joaquín habrá podido escuchar del Padre aquellas palabras que siempre deseó para cuando llegara la hora, y con las que terminaba su libro:

--Te conozco. Entra. Puedes dejar la silla de ruedas en la puerta.





05 julio 2018

La señora Parkington


La chica del oeste tuvo la desgracia de perder a sus padres en la explosión de una mina, y la suerte de caer en gracia al mayor Parkington y casarse con él. Así ingresó en el gran mundo, porque aparte de militar Parkington es un emprendedor de éxito, el héroe moderno para quien se acuñó la expresión “vicios privados, virtudes públicas”: con corruptelas varias pero con audacia se convirtió en uno de esos benefactores de la nación que trajeron la prosperidad material a muchos.

El casorio le da también a Mrs. Parkington la posibilidad de desarrollar unas virtudes mundanas que acaban haciendo de ella la mujer admirada por todo su mediocre cortejo de parientes y amigos. Porque, en efecto, si a pesar de las infidelidades de Gus, su matrimonio fue feliz, ambos procrearon una tropa de infelices a los que había que socorrer a precios variables según la ocasión, pero con satisfacción por parte de Susie, que se sabe superior y destinada a echar una mano a los menesterosos de dinero o de estabilidad emocional. Gus y ella estaban muy por encima de ese mundo de apariencias y qué dirán.

Mucho antes de que Gus muriese, habían escogido otros mundos: él, uno alegre y disoluto poblado por personas declassées pero humanas; ella, uno regido por la belleza y la inteligencia. Lo que ambos escogieron no tenía nada que ver con el dinero. Lo que consiguieron no podía comprarse; lo habrían tenido igualmente si hubieran sido pobres. Habían escapado de la suprema vulgaridad, que estribaba en comprar cosas. (cap. 13)

Louis Bromfield narra la historia en contrapunto, alternando capítulos en que se nos da cuenta del pasado de la protagonista con otros en que esta se halla ya en la ancianidad, bisabuela rica y respetada. Aunque el relato se hace en tercera persona, Bromfield sigue sobre todo a la señora Parkington, de la que vamos viendo su progreso material y moral (en el sentido más burgués posible), hasta que logra

ver el mundo como un lugar maravilloso y fascinante en el que había tanto que gozar y conocer que las personas inteligentes jamás se desesperaban ni se sentían frustradas.(cap. 15)

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30 junio 2018

Herbert Marcuse hablaba de la "tolerancia represiva".


Quizá sea la más hipócrita de las represiones, porque se niega a sí misma a reconocerse como tal. Se trata de aquella represión ejercida por el adulto relativista que considera que toda opinión y toda impostura es legítima y que todos los puntos de vista tienen el mismo derecho a ser tenidos en cuenta, a saber: el del verdugo y el de la víctima, el del contaminador y el del contaminado, el de la propaganda y el de la educación, el de quien argumenta y el de quien opina... Este adulto, queriendo mostrarse abierto, conciliador y respetuoso, en el fondo lo que hace es educar contra el amor a al verdad y contra el respeto a los hechos.

Gregorio Luri, “La adolescencia: la cultura anfibia”, en El deber moral de serinteligente



22 junio 2018

¿Quién ha gestado el decreto antifranquista?


El nuevo gobierno de España quiere penalizar la apología del franquismo, y, con toda razón, claman al cielo los que sin ser franquistas estiman la libertad. Pero lo cierto es que tal penalización encuentra el campo abonado. A Franco y a su régimen no se les ha dado tregua desde que murió el titular, tanto por proclamación de sus vicios como por ocultación de sus virtudes. A derecha y a izquierda, desde hace muchos años, no se nombra a Franco sino para condenarlo, que es lo que el gobierno pretende ahora que se haga por ley. Si el franquismo tuvo virtudes, si el socialismo tiene un pasado tan execrable como el que pretenden atribuir al otro, ¿por qué eso se ha ocultado celosamente durante tanto tiempo? Lo que ahora se quiere imponer por decreto, hace mucho que existía por la vía de los hechos.

Un ejemplo de ayer: en la Tertulia de sabios que mantiene semanalmente Luis Herrero en Es Radio se habla de que la situación intelectual de las clases bajas en España era parecida en el siglo XVII y en torno a 1930. Un crítico bastante independiente como Fernando Rodríguez Lafuente añade que, de hecho, el analfabetismo en España no se erradicó prácticamente hasta la UCD. Como es difícil que en cinco años se planifiquen y se pongan en marcha todas las medidas necesarias para dicha erradicación, habrá que concluir que esa batalla se había dado y se había ganado mucho antes. Pero nadie dijo nada en ese sentido, ni Luis Herrero ni Luis Alberto de Cuenca, que eran los otros contertulios. Como ejemplo aislado no vale mucho, pero es sólo la muestra más reciente de un fenómeno que, insisto, hemos visto de modo cotidiano en esos sectores ideológicos que en el 36 se alinearon decididamente con la causa que capitaneó Franco. Les han entregado en bandeja la ley liberticida a quienes no tienen otro medio para hacerse pasar por los buenos, los listos y los guapos.



20 junio 2018

Verano en English Creek


Aunque hay trama, esta novela es más que nada un reportaje sobre la vida rural en Montana, en concreto en los años 30. Bueno, rural es casi toda la vida en Montana, ya que se trata de un estado que es casi todo bosque. Guardabosques es el padre de la familia protagonista; su hijo menor, que es el narrador, como suele decirse, despierta a la vida, y el otro ha decidido su camino en ella, un camino que no pasa por la universidad, lo cual es el origen del leve conflicto que se plantea. Leve para nosotros los lectores, claro.

Vemos cómo es la vida diaria, en verano por supuesto, de un guardabosques, y nos hacemos cargo también de cómo son otras actividades propias de aquel lugar, pues Jick (el chico menor) pasa unos días como vivandero, ayudando a un tal Stanley que tiene su papel emocional en la historia; le vemos también cavando una letrina y hay por ahí pastores de ovejas, animadores de rodeo y otras especies.

Es una existencia sencilla, con la dureza que se le supone, aunque los personajes se quejan lo justo. Y respecto a eso, durante la lectura me he preguntado qué novelista español podría compararse a este Ivan Doig, alguien que nos mostrase los trabajos y los días en el entorno rural de cualquier provincia sin que los personajes actúen como si les debieran algo. Y no lo encuentro, a no ser que me remonte a Pereda y su Montaña. A Ivan Doig se le lee al menos con la misma gratitud, o más, ya que el estilo es más cercano a nuestra sensibilidad, como suele decirse, y a pesar de la mayor lejanía de sus escenarios.

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10 junio 2018

Tomé de Burguillos responde a una ministra que dijo querer acabar con el amor "romántico"


Quien no sabe de amor, viva entre fieras;
quien no ha querido bien, fieras espante;
o si es Narciso, de sí mismo amante,
retrátese en las aguas lisonjeras.

Quien en las flores de su edad primeras
se niega a amor, no es hombre, que es diamante,
pues no lo puede ser el que, ignorante,
ni vio sus burlas, ni temió sus veras.

(Soneto 135 de las Rimas humanas y divinas del Licenciado Tomé de Burguillos, de Lope de Vega. Paso de los tercetos, que no hacen al caso.)



08 junio 2018

El topo


Ya no me acordaba de nada de la serie de televisión (Calderero, sastre...), y creo que entonces tampoco me enteré de mucho. Tiene su mérito adaptar una novela como esta a la pantalla. Lo cierto es que vas recibiendo noticia de diversas tramas: la operación Brujería, que tiene como protagonista a Merlín, un infiltrado de los ingleses en Rusia; la operación Testimonio, que fracasó cuando su ejecutor, Jim Prideaux, fue tiroteado por el enemigo; la deposición de Control como cabeza del Circus (servicios de inteligencia) y la ascensión de Alleline; el encargo recibido por Smiley, fuera ya de servicio, de investigar las revelaciones de un Ricky Tarr que afirma que hay un topo en el Circus... Y tienes que ser un auténtico lince para ir ligando todos esos hilos hasta poder contemplar el entramado y recibir el desenlace como una consecuencia lógica. Yo, desde luego, tengo la sensación de que se me han escapado algunos nudos, pero no sé ni cuáles.

No es apasionante, desde luego. Lo es más El espía que surgió del frío, por su estructura más lineal, quizá, o La chica del tambor por el componente aventurero. Hay capítulos y capítulos que son como un reportaje sobre el funcionamiento interno de los servicios secretos, tan conocido por Le Carré. No está mal traído ese elemento de distracción que son las escenas de Prideaux en su nuevo trabajo de profesor. Pero lo que le da interés es la nueva vuelta a la figura del espía doble, o triple, que parece trabajar para nosotros pero trabaja para ellos gracias a uno de nosotros que se ha pasado a ellos...

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26 mayo 2018

Libertad económica, capitalismo y ética cristiana


Martin Rhonheimer no intenta dar lecciones de economía, afortunadamente, pues en ese caso no le habría entendido nada. Su lenguaje es tan diáfano como de costumbre y su intención no es sino reivindicar el sistema capitalista como el más adecuado a la condición libre de la persona, algo así como había hecho anteriormente con la democracia liberal: “el ethos político de la modernidad es una conquista irrenunciable”, es la frase que recuerdo de esos trabajos, porque no dejaba de resultar chocante en un cura, dados los antecedentes. Y su defensa del capitalismo no puede ser más congruente con esa convicción.

En efecto, si nunca nadie en la Iglesia (que yo sepa) había apostado tan claramente por el sistema político consolidado tras la Segunda guerra mundial, aunque se hubiera aceptado de modo tácito, igualmente cabe decir que nunca se había visto teorizar de modo tan descarado sobre la congruencia del capitalismo con la ética cristiana. Como pone Rhonheimer de relieve, la doctrina social de la Iglesia era más bien desconfiada con ese sistema, y cargaba sobre el Estado la responsabilidad de la justicia social de modo que regulase los excesos (y defectos) del mercado libre. En uno de estos artículos, Rhonheimer revisa, con Hayek, el concepto de justicia social, para concluir que esa justicia la acaba logrando mejor la libertad económica que el intervencionismo estatal.

Se trata de un conjunto de diez artículos (o ensayos, si se quiere) publicados por Rhonheimer en diversos lugares y reunidos aquí, con un prefacio del autor, por el argentino Mario Silar (el apellido lleva en la s un circunflejo invertido que no encuentro en el teclado). El que figura, con buen criterio, como inicio lleva el provocador título de “El malvado capitalismo: la forma económica del dar”, y fue curiosamente primero solicitado y luego rechazado por una revista católica. Otros ponen de relieve que fue el cristianismo quien condujo a Europa a la modernidad política; alguno se dedica a relacionar el capitalismo con el principio de subsidiariedad, otros reflexionan sobre el pensamiento de Hayek y Mises en relación con el cristianismo y uno se dedica a analizar la encíclica Pacem in terris de Juan XXIII bajo esta perspectiva. Dos conclusiones pueden sacarse: la autonomía de la actividad empresarial, a la que no se puede pedir caridad (aunque el empresario como hombre no esté desligado de la moral) sino eficiencia; y la que sirve de epígrafe a las últimas páginas: el problema es la pobreza de las masas, no la desigualdad. O, como decía Silar en una presentación del libro, citando a Pedro Schwartz: “nunca me ha preocupado la desigualdad, porque no soy envidioso”.

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10 mayo 2018

Sin título

--¿Qué se siente al ser el único hombre que es feliz trabajando con su mujer?
--Uf... Esa pregunta es de un mal gusto...

Ya me cae mejor Javier Bardem.

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08 mayo 2018

La humildad es la verdad, II

Y debes tener presente, Mattie, que las personas fuertes se vuelven más fuertes, duras y encallecidas, y que, cuantos más años tienen, más confían en ellas los demás y más sabiduría adquieren, de modo que pueden afrontarlo casi todo y, como dice Janie, se las saben todas. –Apretó la mano de Mattie–. Sé que te preocupa que la deshonra del señor Amory pueda afectarme. Te diré algo que nunca diría a nadie más. Lo que le sucede al señor Amory no me afecta en absoluto. Es parte de una historia que he vivido desde hace mucho tiempo, una historia que apenas me afecta ni me conmueve. Es como un relato que estuviera leyendo..., algo que sucede muy lejos. No me afecta a mí, pero sí a la señora Stilham y a los chicos porque no saben cómo actuar ante eso, y yo no podría marcharme sabiendo que sufren. Necesitan alguien que les diga qué deben hacer, que los anime, que los ayude a ver las cosas con objetividad. ¿Entiendes lo que digo, Mattie? Estoy segura de que así es, porque también hay personas que recurren a ti. Si no fueses como eres, no le habrías dado a tu hermana dinero para que se viniera a Estados Unidos cuando su marido murió. No te habrías ofrecido a ayudar a tu prima Helga cuando tuvo problemas con el bebé. No cuidarías a una anciana como yo ni te preocuparías de si está fatigada o no. No irías todas las noches a la habitación de la cocinera para darle masajes en la espalda ni procurarías que ese galopín de Hicks esté libre los jueves, cuando su mujer va a visitar a su madre al manicomio. Claro que me entiendes. Y no importa que el cuerpo está cansado. Si nos traicionáramos a nosotras mismas, lo que habría no sería cansancio, sino destrucción. No podemos hacer nada. Dios no nos preguntó si queríamos esa responsabilidad. Simplemente nos la otorgó. ¿Verdad que lo entiendes, Mattie?

Susie Parkington, en Louis Bromfield, La señora Parkington



05 mayo 2018

Europa camina hacia la castidad.


Se pide cambiar el código penal para ampliar el concepto de violación, y hasta un ministro se siente obligado a decir que tal juez no estaba en sus cabales por no haber sido riguroso con unos presuntos. En las manifestaciones los únicos gritos que exigen muertes y mutilaciones sin suscitar escándalo son los que se profieren contra los agresores de mujeres. A este paso, nadie se atreverá ni a dar un pellizquito sin tener bien grabada en vídeo la sonrisa de satisfacción de la tipa, y aun así... Lo que digo: vamos en pendiente hacia la Ginebra calvinista. Cosas veredes.



28 abril 2018

La vuelta de Martín Fierro


Había leído la Ida en los años universitarios y una alusión del papa, en no sé qué ocasión, me metió la idea de que no estaría mal completar la lectura y emprender la Vuelta. No fue difícil, merced también a la estupenda introducción de Luis Sainz de Medrano (editorial Cátedra), recapitular los principales hechos de la primera parte, antes de que Martín Fierro cayera preso de los indios. Qué combate el suyo con el malvado pampa que maltrataba a la mujer y al niño. De cine. La sextilla inventada por Hernández resulta graciosa y eficaz y convierte la lectura en una delicia, sobre todo si haces, aunque sea en voz baja, esos diptongos de Sudamérica que aquí no lo son: asariados (“azareados”), cuerpiada (“cuerpeada”), el Criador... Y el encontrarte diptongaciones analógicas como ruempe o tiemple (rompe, temple), ah, eso ya es el nirvana.

En la curiosa estructura interna de esta Vuelta tenemos un inicio aventurero, unas narraciones que inciden en lo lírico y en lo moralizante y, al final, una payada. Es lo que más admiro de los gauchos, porque al parecer esto era real: esos combates poéticos entre gente ruda pero con talento para rimar... y sabiduría popular a espuertas. Me tengo que conformar con esta imitación literaria del Martín Fierro y con la fenomenal parodia de Les Luthiers, pero quién hubiera podido asistir a uno de esos combates reales.

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25 abril 2018

Relativismo


En La fe de nuestros padres, Valentí Puig cita a Roger Scruton:

El hombre que te dice que la verdad no existe te pide que no le creas. Así que no lo hagas.



22 abril 2018

La humildad es la verdad


Mira, Mattie, hace poco he descubierto algo. He tardado mucho tiempo en comprenderlo..., años. Es esto: Dios ha concedido fuerza e inteligencia a algunos. En cierto sentido, son los afortunados. La mayoría, en cambio, son necios, timoratos o eluden los problemas. Siempre acuden a los fuertes para descargar en ellos sus pesadumbres. He llegado a la conclusión de que debo de ser uno de los afortunados que pueden soportarlo casi todo. Es el precio que tengo que pagar por lo que Dios me ha dado... Y me ha dado mucho. No lo olvides... No importa lo que me haya sucedido en la vida. Si las personas como yo huyen, eluden su responsabilidad, y si eluden su responsabilidad les ocurre algo..., algo malo y destructivo. La fuerza las abandona. Si persisten en esa actitud, se destruyen a sí mismas porque hay una ley divina o natural que así lo establece. ¿No te das cuenta de que si huyera ahora... no habría descanso para mí? Sería desdichada siempre, porque pensaría en aquello de lo que había huido y me preocuparía lo que pudiera sucederles a Janie, a Jack, a la señora Stilham e incluso al señor Amory. Janie y Jack son demasiado jóvenes para saber cómo actuar si su padre fuera a la cárcel, y ni él ni la señora Stilham son lo bastante inteligentes para saber qué deben hacer. Ellos no tienen la culpa; Dios o la naturaleza no han sido generosos con ellos. Aunque yo no les diga lo que tienen que hacer, acudirán a mi como han hecho siempre ellos y otros muchos en cuanto se encuentran en un apuro. Porque hay una especie de ley que lo manda. No podemos hacer nada al respecto.

Susie Parkington, en Louis Bromfield, La señora Parkington, capítulo 9.



19 abril 2018

Huida

Buen documento en Radio Nacional sobre Zenobia Camprubí, mujer que debería estar ya en los altares.

En el Madrid rojo del 36 la vida de Juan Ramón estuvo en un hilo, una vez, una porque le confundieron con un fascista y siempre porque se le notaba su condición de señorito. Zenobia decidió que tenían que largarse. Dice una entrevistada, no recuerdo si de los herederos del poeta: “Yo no lo llamaría huida...”

Llamémoslo “discreta retirada”, pues.



14 abril 2018

El hombre eterno


El hombre eterno es un ensayo polémico, como es habitual en Chesterton, pero va mucho más allá. Sucede como en los viejos tratados de apologética, el de san Ireneo o el de Orígenes, que, concebidos como defensa de la fe frente a herejes o paganos, acaban siendo obras de referencia en la teología. La idea de Chesterton es tratar de mirar el cristianismo desde fuera para juzgarlo sin prejuicios, que es precisamente la actitud que no encuentra en los críticos de la fe. En estos suele advertirse una animosidad que están lejos de mostrar contra las religiones o las filosofías precristianas o ajenas a nuestro entorno. Si realmente el cristianismo no interpelase a su conciencia, su actitud debería ser muy otra. Por eso al autor, en la introducción, ruega “a dichos críticos que intenten hacer tanta justicia a los santos cristianos como si se tratara de sabios paganos”. De hecho, al él le “daría vergüenza decir acerca del lama del Tíbet estupideces tales como las que ellos dicen acerca del Papa, o tener tan poca comprensión con Juliano el Apóstata como la que ellos tienen con la Iglesia de Cristo”.

Sus dos partes configuran un tratado sobre el hombre viejo y el hombre nuevo, es decir, el hombre en su naturaleza y el hombre regenerado y elevado por Cristo. Lo que no es decir poco. De hecho, es decir todo un tratado de antropología, filosófica y teológica, sobre el que habrá que volver muchas veces. Pero es su perspectiva de polémica con el escepticismo moderno lo que le confiere su singularidad frente a las obras de teólogos contemporáneos. Ese tono polémico que le permite decir, por ejemplo, que “tras la llegada del cristianismo ningún pagano de nuestra civilización ha sido  capaz de ser realmente humano”, porque tras la era de gracia no hay vuelta atrás posible.

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12 abril 2018

Encarnación

Que hoy bajó Dios a la tierra,
es cierto, pero más cierto
es que, bajando a María,
bajó Dios a mejor cielo.

Sor Juana Inés de la Cruz, citado por Rosa Chacel en “Sor Juana Inés, poeta de la circunstancia”, recogido en Rebañaduras, selección de Moisés Mori.

(Habría sido estupendo ponerlo el lunes, que celebrábamos la Anunciación, pero topé con ello ayer.)



10 abril 2018

Oigo una tertulia de radio sobre Leni Riefenstahl.

El que lleva la voz cantante se deshace en elogios de su labor artística, de gran innovadora del lenguaje cinematográfico, con independencia de que hubiese servido a una causa como la del nacionalsocialismo.

Pero en la tertulia estaba Tartufo.

--Yo me admiro de esa capacidad de abstracción que tienes. Yo soy incapaz de tomar esas distancias, etc. etc.

Sí, están en todas partes. Aparentar virtud es para ellos una segunda piel. Pueden contar con que nunca serán reprobados porque les falta tiempo para afirmar su sintonía con lo que en cada tiempo se considera correcto, decente, democrático. Te harán quedar mal si pueden. Ojo. 



07 abril 2018

Igualdad


Veo en el periódico una imagen de la exposición “Vive la moto”, en el IFEMA. Cuento unos cincuenta hombres y unas seis mujeres, dos de ellas (probablemente de la organización) postureando en uno de los vehículos.

Va a ser que las entradas eran mucho más caras para ellas.

Evidentemente, aún queda mucho trecho por recorrer en el camino hacia la igualdad real.



05 abril 2018

El drama del humanismo ateo


Encuentro 2008, tercera edición. Esta es la que no deben coger si quieren leer este clásico de Henri de Lubac, a pesar de lo bonito de la cubierta. Lleno no solo de erratas, sino de fallos de puntuación, de tal modo que la mayor parte de las veces no sabes dónde acaba una cita y empieza a hablar de nuevo Lubac. Te deja además en francés ciertos títulos que leemos en español desde hace siglos, como Les frères Karamazov o Ainsi parlait Zarathoustra, entre otras lindezas. Si añadimos el tamaño enano de la letra, da gusto, ya digo.

Por lo demás, muy interesante, claro, aunque yo hubiera preferido que abultara menos la parte dedicada a Comte. Es la segunda, y abarca unas noventa páginas. La primera se dedica a Feuerbach, Nietzsche y Kierkegaard, y la tercera a Dostoievski. El “drama del humanismo ateo” es, básicamente, que precipitara al ser humano de nuevo en la incertidumbre y la nada, después de que el cristianismo le había dado una esperanza:

¡Se acabó el ciego destino! ¡Se acabó el fatum! El Dios trascendente, Dios amigo de los hombres, revelado en Jesús, abría a todos un camino que no se cerraría jamás. De ahí ese sentimiento de intensa alegría y de novedad radiante que se extiende por todos los primeros escritos cristianos. [...]

Pero si seguimos el curso de los siglos para llegar hasta los “tiempos modernos”, haremos un descubrimiento extraño. He ahí que ahora esta idea cristiana del hombre, que había sido recibida como una liberación, comienza a sentirse como un yugo. He ahí que este mismo Dios, en el que el hombre había aprendido a ver el sello de su propia grandeza, comienza a aparecérsele como un antagonista, como el adversario de su dignidad.


La parte dedicada a Dostoievski hila fino, tanto que recuerda a Moeller y sus famosos tomos. Sería muy conveniente releerse sus novelas antes de abordar esta parte, pero a ver quién es el majo.

Valioso también el prólogo de Valentí Puig, que, por cierto, aparece antes del índice, para redondear un fino trabajo de edición.

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02 abril 2018

John Steinbeck llamó “hombres de verdad”


 a los conquistadores españoles en sus Viajes con Charley, según Carlos Rodríguez Braun. Pues sí, amigo: los caballeros del rey Arturo existieron, aunque fueron los caballeros del rey Fernando (y luego del césar Carlos).

...

Busco en Google para averiguar cómo era exactamente eso de que si te manipulan una vez la culpa es del otro, pero si te manipulan dos veces la culpa es tuya, y me sale un montón de sitios sobre “cómo saber si te manipula tu pareja”, y tal. Internet suegra invasiva, internet vecina metomentodo. No seremos todos mayorcitos para saber cuándo alguien nos quiere y cuándo se aprovecha de nosotros. Señores, para eso existían unas cosas llamadas noviazgo y matrimonio, que os habéis cargado para sustituirlas por esa flatulencia llamada pareja, que es más cómoda para un poder inmoral. Pero encima me bloqueáis con vuestras monsergas el medio por antonomasia del siglo XXI. Me tenéis contento.

...

Las librerías están llenas últimamente de títulos sobre mujeres (reverencia) que se hicieron un nombre como científicas, políticas, filósofas... Pero no veo ninguno sobre hombres que consiguieron abrirse paso en el mundo del servicio doméstico, la puericultura, la enfermería o la pasarela. Aquí late una vez más un abominable clasismo, que considera unas ocupaciones más dignas que otras. Ese clasismo que está en el origen del actual feminismo y que las mujeres sin prejuicios nunca han padecido.





31 marzo 2018

Poemas menores (Gerardo Diego)

Es un pequeño volumen complementario del que Alianza Editorial sacó con el nombre de Poemas mayores, claro. Daniel Gil no arriesgó y optó por un rótulo de lo más clásico sobre fondo verde, con letras sombreadas.

Menores o mayores no alude aquí a la importancia, sino a la extensión. Cien versos es el límite que puso el propio autor, que firma el prólogo. Como de costumbre, paso por la parte vanguardista con la curiosidad con que miro las cosas del Patio Herreriano, pero lo que realmente merece la pena es la parte tradicional, si puede llamarse así, porque, claro, fácilmente te das cuenta de que aquello no lo firmaría Hernando de Acuña ni Fray Luis de León. Sorprende su dominio del verso: silvas libres, sonetos, tercetos sin encadenar, y creaciones muy personales. Le gusta hacer eneasílabos, cosa bastante difícil, e incluso se permite incluir el más famoso de todos los eneasílabos (juventud, divino tesoro) en el poema que canta sus bodas de oro con la poesía.

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29 marzo 2018

Por atracción


Leo J. Trese, Vasija de barro:

Aunque la familia Marks venga a las siete y media tendré tiempo de sobra para contestar una o dos cartas del montón de correspondencia descuidada. Los Marks nunca son puntuales; hay que tener en cuenta que son seis. Quieren entrar en la Iglesia católica todos juntos, en corporación, incluso la pequeña Doreen, de cuatro años, y el bebé, que tan pacíficamente duerme durante mis explicaciones del Credo.

Fue una feliz ocurrencia la que me animó a visitarles, hace tres meses. Philip, el padre, había venido a la puerta de la cocina a pedir por favor se le dejara telefonear al médico. Su esposa estaba enferma. El ama (el FBI de toda casa rectoral) comprendió, por su conversación, que no tenía trabajo y estaba mal de cuartos. Lo refirió en la cena, y cuando al día siguiente pasaba yo por la casa de Marks, entré a ofrecerme por si podía ayudarles en algo. Al no ser católicos se encontraban algo apurados ante la presencia del sacerdote. Pero al final todos salieron a despedirme hasta la puerta, después de haberme asegurado correctamente que ya ellos se apañarían.

Un mes más tarde, Sarah, una hija de trece años, vino a decirme que no estaba bautizada, que había dicho su madre que debería estarlo, y que si yo la bautizara... Le hice ver que la cosa no era tan sencilla: tendrían que dar sus padres el consentimiento y ella tendría que aprender el catecismo... Total, que dentro de seis semanas los Marks se reunirán alrededor de la pila bautismal para hacerse miembros del Cuerpo Místico de Cristo.



27 marzo 2018

Guardini, Rolling, Machado

Romano Guardini consigue explicar el purgatorio, sin nombrarlo, en la segunda parte de El tránsito a la eternidad. Es una doctrina realista, no cabe duda. Dios puede olvidar el pecado, pero se negaría a sí mismo si se limitara a hacer como que no ve el poso de imperfección que ha dejado en el alma. Reparar ese daño es costoso, pero “el amor no consumado tiene que consumarse retrospectivamente”. No es un castigo de Dios: Dios se limita a mirar con respeto a esa alma que ahora ve con sus ojos (los de Dios) y siente con Él, de modo que no se da resignación, sino cooperación voluntaria, por así decir. Y por ello (añade audazmente Guardini) está de más toda compasión, en el sentido en que la tendríamos por alguien a quien se hace sufrir, o que sufre sin culpa. Nada de compasión por la víctima, sino respeto por el santo.
...

Siendo un carca musical (¿cuánto hace que se llamaba a esto carroza?) es curioso que solo me llegue a gustar de los Rolling lo último que han hecho, esa obra bluesera titulada Blue and lonesome, que lleva siendo promocionada por Billboard desde que apareció, como es lógico, por otra parte. Creo que es la manera correcta de expresarlo: promocionar. Nada de que lleva meses en el top ten. En el top ten está quien quiere Billboard, o quien pague. Que ya nos afeitamos.

...

Me entero por Gerardo Diego de que el Colliure donde está enterrado Machado es un nombre catalán: de lliure, libre, y supongo que col, ¿”cerro”? Colibre, la llama él, en un poema de Cementerio civil dedicado a don Antonio:

Antonio el Bueno duerme allá en Colibre,
la Colibre que en Lope es española,
hoy es francesa
y siempre catalana.
Antonio el Bueno duerme
civilidad de religión cristiana,
oh patria de la muerte, oh puerto libre.

Así que Lope también la llamaba así, y era española. Uf, solo sé que no sé nada.


26 marzo 2018

Termino el visionado


de Pandora y el Holandés errante. Ava Gardner recortando contra un ocaso mediterráneo, con mirada soñadora. Cualquiera de esos primeros planos podría haber aparecido en la feria del libro antiguo que ha abierto puertas este fin de semana. Suelen decorar las casetas con ese tipo de pósters.

En el Diccionario del cine que publicó Rialp allá por el 90 dice que Ava Gardner no era tan mala actriz como han dicho, pero que necesitaba directores que montasen una película sobre ella, ya que se interpretaba estupendamente a sí misma. Es lo que hizo al parecer Albert Lewin en esta fantasía melodramática, con un Mario Cabré aportando comicidad involuntaria, aunque por fortuna su personaje es secundario. El otro atractivo de la película es el coche de carreras, tipo Le Mans, que maneja otro personaje. Estética clásica frente a estética futurista, je. La clásica es la Gardner, claro, que lleva sus modelitos como un peplum.





24 marzo 2018

Contra los herejes. Exposición y refutación de la falsa gnosis


Su lectura es difícil, no porque el estilo sea intrincado, sino justamente por cierta tosquedad de estilo, y a lo mejor también porque habla de cosas muy sabidas, pero que, claro, en el siglo II estaban en mantillas. En todo caso, se nota que este hombre conoce las Escrituras como la palma de su mano. Es ya un teólogo, puesto que no deja de apoyarse firmemente en ellas para hacer su apología.

Son cinco libros, y el primero es donde más puedes perderte, porque se trata de la exposición de las teorías gnósticas. Estos tipos habían construido un tinglado increíble de seres divinos y semidivinos entrelazados en un sistema complicadísimo. Mérito tiene Ireneo por habérselo estudiado tan minuciosamente. El pléroma llamaban a dicho sistema, y como digo las relaciones de paternidad, filiación y parentescos varios entre estos “eones”, que así los llaman, vienen a ser una especie de deconstrucción de la Revelación cristiana propia de un chef de nouvelle cuisine. Encima, claro, gnósticos había varios, y entre ellos diferencias doctrínales, con lo que la cosa se embrolla aún más.

San Ireneo rebate con paciencia y con ironía todas estas lucubraciones a la vez que expone la auténtica doctrina revelada. Son cinco libros, que me he merendado con no menos paciencia que él los ha escrito, por una disciplina tal vez absurda, pero que no voy a recomendar. Al fin y al cabo, por mucho que Voegelin diga que estamos en una era gnóstica, todo eso del pléroma ya no hay quien lo sostenga. Tal vez algún chiflado new age.

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14 marzo 2018

Impuestos ("pechos y gabelas")

...moderados, son nervios de su conservación [de la república], y, excesivos, su ruina.

Baltasar Gracián, en El político don Fernando el Católico


13 febrero 2018

Los derechos humanos y la novela del siglo XX


Vintila Horia expone en este ensayo (primero su tesis doctoral en Derecho) su característica idea acerca de los tiempos “buenos” y los tiempos “malos” en la historia de la humanidad. Y lo digo así, de modo tan simple, porque el autor me parece en esto demasiado simplista, en efecto. Desde que Cristo vino a revelarnos el misterio del ser humano, la humanidad ha oscilado entre épocas que se adherían a ese misterio y épocas que se apartaban de él. Entre las primeras, la Edad Media, el Barroco y el Romanticismo; entre las segundas, el Renacimiento, la Ilustración y el materialismo del XIX. Y es así que Vintila Horia asocia a unas y a otras de modo inseparable los rótulos que les correspondieron en la historia de la cultura, extendiendo, por ejemplo, el nombre de humanismo a la Ilustración y al socialismo. Y esto es lo que perjudica su visión del asunto, creo, porque de ese modo lo clásico, o neoclásico, aparece asociado sin más a los tiempos “oscuros”, lo que resulta, como poco, temerario.

La tesis del autor es que en la medida en que son proclamados los derechos humanos estos mismos derechos necesitan más defensa, y no por parte de quienes los proclaman. El hombre es “víctima de unos instrumentos forjados a su favor desde el Renacimiento hasta hoy y transformados con el tiempo en armas letales dirigidas contra su propio corazón” (página 21 de la edición de Emesa, creo que la única disponible). En el siglo XX, han sido los novelistas los que se han erigido en resistentes a favor del hombre y frente a los sistemas que supuestamente le iban a liberar. “El hombre ha sido divinizado, pero ha perdido sus derechos, es como un ídolo encerrado en un templo sin puertas ni ventanas. Un ídolo inoperante, al que dan vueltas como a un maniquí o como a un robot los que lo han reducido a estas proporciones y posibilidades. Su felicidad es la de Un mundo feliz, su libertad es la de 1984, su futuro es el de Nosotros, siendo su sabiduría la de El juego de los abalorios, elevada pero alejada de lo real , y su situación la de Heliópolis y de Las abejas de cristal.”

Por supuesto, el autor tiene en mente una cuidada selección de esa novelística, que es a la que dedica también su Introducción a laliteratura del siglo XX. Pero fue la idea expuesta en este libro, latente o patente en los artículos periodísticos que publicó en los 80, la que despertó mi curiosidad por la novela contemporánea cuando pensaba que era una colección de excentricidades propias de gente con un hervor de menos. No es poco mérito y por ello sigo manteniendo un altarcillo para Vintila aunque con la madurez sea capaz de matizar sus tesis y ponerle unos cuantos peros.

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01 febrero 2018

"Siembran cicuta y esperan ver crecer campos fecundos"

Espero que no se me olvide la frase. Hasta de Maquiavelo se pueden recoger sentencias aprovechables.

(Citado por Nicolae Steinhardt, Diario de la felicidad, Jilava, mayo-junio 1960)


25 enero 2018

Caza de machos

Tanto las leyes sobre la violencia de género como los delitos de odio no son más que un reverdecer de las cazas de brujas. Es juzgar intenciones: lo hizo por ser bruja, lo hizo por machismo, lo hizo por odio a los...

Según María Elvira Roca Barea, cuando se produjo un caso de histeria colectiva por brujería en la Navarra de 1610, se envió allá al inquisidor Alonso de Salazar, el cual concluyó: “No hubo brujos ni embrujados hasta que se empezó a hablar de ellos”. Con muy buen sentido (son palabras de la autora), “Salazar sostenía que el aspecto demoníaco de los hechos era irrelevante y que lo que había que juzgar eran los mismos hechos. Si alguien le tira un tiesto al prójimo y le abre la cabeza, este es el hecho positivo que hay que considerar. Si el autor o la víctima creen que esto ha sucedido por alguna intervención del demonio, el inquisidor no puede entrar a juzgar lo que uno u otro crea, sino el hecho en sí”. Y habla el instructor: “Búsquese siempre en los hechos cuerpo manifiesto de delito conforme a derecho y no se vaya a probar caso, muerte ni daño que no ha acontecido”

Pongan homofobia o machismo en lugar de intervención del demonio, e ideologías en lugar de histeria colectiva. Si los juristas de hogaño estuvieran a la altura de aquellos inquisidores, nos evitaríamos arbitrariedades que desdicen de un estado que presume de ser de derecho.



21 enero 2018

El velo pintado

Grata sorpresa: no me esperaba de Somerset Maugham una historia como esta, no porque hubiese leído algo de él, que no, sino por haber visto en la Wiki algunas cosas sobre su conducta privada. Que fuese amena sí, pues algo me sonaba de su éxito comercial; pero no que se tratase de un relato edificante.

Edificante es, al estilo de La mujer nueva de Carmen Laforet, aunque el carácter principal parte siendo una señorita frívola e irresponsable, al contrario que la de la novelista española: Kitty, que así la llaman (encima), se casa de modo bastante inconsciente con un tipo del que se cansa al poco tiempo y se echa otro andoba al que cree poco menos que el Guerrero del Antifaz. Siendo así que el marido, el bacteriólogo, es mucho mejor persona que el otro, o al menos a mí me parece el personaje más salvable de la novela, a pesar de que todos lo consideren un mediocre. Cuando descubre el adulterio, trama una maquiavélica muerte en vida para ella, pidiendo un traslado a un rincón remoto de la China para tratar una epidemia de cólera. Llegas a pensar que el tipo lo tiene todo pensado para que ella sepa lo que es la vida (y la muerte) y se haga una persona responsable. Pero parece ser que no. De hecho él llega a admitir que al principio esperaba que ella muriera. En todo caso, aquello le sirve de purgatorio también a él. Porque allí hay unas monjas que mantienen un hospital y que no abandonan a pesar de que van cayendo como moscas... Y ya se imaginan, pero no se preocupen, está muy bien contado.

Dice Alberto Fijo que en la película que hicieron hace poco han eliminado el elemento religioso. Pues se la han cargado. La va a ver su tía.


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19 enero 2018

URSS

De comerciante extranjero a diplomático novato:

No haga ninguna clase de preguntas, ¿comprende? Si sus paquetes llegan solo con la mitad de lo que hubieran debido contener, cállese. Si le roban, cállese. Si una noche le asaltan por la calle para quitarle su cartera, vuelva tranquilamente a su casa. Si alguien muere en su despacho, espere a que vayan a recoger el cadáver. Y tenga muy en cuenta que si su teléfono no funciona es porque no ha de funcionar.

En Georges Simenon, Los vecinos de enfrente, cap. 4



16 enero 2018

Mark Twain, la religión y la cosita

Hay un momento en que, si los ángeles pudieran burlarse, estallaría en el cielo una solemne carcajada por la insensatez en la que incurren los poderosos, los sensatos, los cultivados, ¡precisamente cuando se vuelven impíos!

Esta reflexión de Romano Guardini viene al pelo cuando acabo de leer algo sobre las sátiras de Mark Twain contra la religión, en un panfleto reseñado hace años por Luis Alberto de Cuenca, en el ABC. Como de costumbre, LAC se muestra entusiasmado con su reseñado (todavía estoy por leerle una crítica negativa), pero yo no pude menos de pensar que casi todos los argumentos contra la religión, por inteligentes que sean los que las hacen, superan en poco a aquel pariente mío que decía que, si Dios estaba en todas partes, ¿también estaba en la mierda?

En realidad, el que arremete de modo tan grosero contra la religión suele hablar bajo el influjo de las pasiones, sobre todo de una. Mark Twain lo demuestra cuando arguye que los hombres están locos por inventar un paraíso del que esté ausente la actividad sexual: como si a un tipo perdido en el desierto, dice, se la apareciera un genio que le ofreciera todo menos una cosa, y el tío excluyera precisamente el agua. ¿Ven a lo que me refiero?

Y sin embargo, los paraísos inventados por los hombres son los que de hecho están habitados por valquirias y huríes. Que el asuntillo sexual esté ausente del paraíso cristiano (porque va infinitamente más allá de nuestras pobres expectativas) no deja de ser una prueba de su carácter revelado, es decir, de su verdad. Pero anda.





12 enero 2018

Frankenstein o El moderno Prometeo

La novela de Mary Shelley comienza en una expedición al Ártico, y pronto se empiezan a superponer diversos planos narrativos: el doctor Frankenstein es subido a bordo de su barco por el primer narrador, y allí cuenta su abracadabrante historia. Más tarde el monstruo toma la palabra durante unas cuantas páginas... Ya vemos que la novela difiere bastante de la película de Boris Karloff, porque allí el monstruo no hablaba y de encuentros en el Ártico nanay. En realidad la mayor creación de la película fue la figura externa del monstruo, realmente horripilante, hasta que Michael Jackson le quitó el encanto al convertirse en su parodia. Por otra parte, las cuestiones morales que plantea Mary Shelley quedan menos explícitas en la versión fílmica, aunque puedan deducirse. Es a esas cuestiones morales, creo, a las que debe la fama la novela, que por lo demás queda reducida a un cuentecillo gótico bastante convencional, con sus excesos retóricos incluidos. La dudosa licitud de fabricar vida humana en un laboratorio, si ello fuera posible; el desamparo en que queda sumida la criatura, sin familia ni posibilidad de crearla; el rechazo provocado por el diferente cuando el diferente es bastante feo; la propia fealdad de la venganza...  y hasta qué punto el hombre es un monstruo de Frankenstein que justifica sus malas acciones por haber sido llamado a un mundo horrible que no buscó él (cuestión muy romántica por cierto). Todo eso está ahí y es más relevante, como digo, que la propia novela como creación literaria, algo así como lo que sucedía con aquella película titulada Matrix, puro festival pirotécnico que volvía a poner sobre el tapete, sin embargo, cuestiones eternas.


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10 enero 2018

"... viéndome con tantas faltas / que estoy preñado sospechas"

Me pregunto si este juego de palabras quevediano será el origen de la actual expresión “poner a parir”. Algo retorcido, pero no cabe descartarlo.


05 enero 2018

El prohibido

En Alfa y Omega, semanario religioso de ABC, sacan un reportaje sobre Federico García Lorca y empiezan diciendo que estuvo prohibido durante el franquismo. Yo entiendo que con miras evangelizadoras se quiera asumir el discurso dominante hasta donde sea posible (aunque no suele estar bien pagado). Pero otra cosa es faltar a la verdad, o decirla a medias. A no ser que se piense que el franquismo acabó en 1971, año en que la colección Austral de Espasa-Calpe empezó a publicar toda la producción poética y teatral de Lorca, consciente, supongo, de que los venerables pero vetustos tomitos de la editorial Losada, editados en Buenos Aires pero que circulaban por aquí con toda naturalidad, pedían un sustituto, así como el Bodas de sangre de Círculo de lectores de 1968, el Mariana Pineda/La zapatera prodigiosa/Bodas de sangre de Magisterio español también del 68, La casa de Bernarda Alba de Aymá, 1964, o, por supuesto, los mil ejemplares de la edición limitada e ilustrada del Diván del Tamarit con prólogo de Néstor Luján, de 1948.

Y a no ser, también, que a mi padre le fallara la memoria, que me extraña, cuando aseguraba que en la escuela (años 40) leían poemas de García Lorca y Alberti. Puede que se tratara de “El lagarto está llorando” del primero y de los poemas a la Virgen del segundo, de acuerdo. Pero ya se ve que no se los atribuían a José María Pemán...





Addenda, noviembre 2021: En esta conferencia Alberto Romero Ferrer expone cómo el teatro de Lorca se emitía habitualmente por radio en la posguerra, sin ocultar el nombre de su autor; cómo los cantaores como Lola Flores y otros incluían a Lorca en su repertorio con toda naturalidad y reivindicando su figura. Y nos habla del reestreno de Yerma y Bodas de Sangre en los primeros 60, de la mano Luis Escobar y Manuel Tamayo, ambos procedentes de Falange, y por cierto que a uno de esos reestrenos, no recuerdo cual, asistió la señora de Franco. Eso sí, el hombre se cura en salud y se preocupa de dejar claro que no quiere hablar bien del franquismo, válgame Dios, quiten ustedes...

Addenda, marzo de 2025: En la temporada 1949-1950 la compañía La Carátula, dirigida por José Gordón y José María de Quinto, ponía en escena entre otras obras, La casa de Bernarda AlbaFederico Carlos Sainz de Robles, de quien tomo el dato, añade por las mismas fechas: "La obra de García Lorca, para nosotros, es el más hermoso e impresionante drama del teatro español contemporáneo; todos sus valores son extraordinarios: el humano, el poético, el técnico, el expresivo". (Teatro español 1949-50, 3ª edición 1959, editorial Aguilar).
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03 enero 2018

Imperiofobia y leyenda negra

Empiezo con una pega para después cantar a gusto los loores de este libro: me mosquea que se tilde de fobia a las opiniones contrarias a las de uno: es de sabor totalitario. Reconozco que es más comercial imperiofobia que antiimperialismo, pero es importante dejar a salvo la opinión de quien está en contra de las políticas norteamericanas o de quien siente más simpatía por los galos o los germanos que por Julio César.

Dicho lo cual, qué placer prolongado durante semanas. Es casi lujurioso escuchar tantas cosas que debían haberse dicho hace tiempo, tan juntas y sin dar pausa. Como simpatizante de Carlos V frente a los comuneros, como quien siente gustirrinín con el final del soneto de Acuña, “un monarca, un imperio y una espada”, como admirador infantil de Alejandro Magno y gustador adulto de John Ford, me congratulo de que alguien venga reivindicando los imperios sin el menor rubor. Esto en cuanto a lo sentimental.

En cuanto a lo histórico, era hora de decir bien alto, con el talento de quien ha sabido vender unas cuantas ediciones y acaba de sacar una de luxe, que las revoluciones se han cargado a más científicos que la cristiandad; que la Inquisición estuvo, entre otras cosas, para evitar que las masas lincharan a las “brujas” como hicieron en otros lugares; que los jesuitas hicieron más por la dignidad humana que los ilustrados; que uno de ellos (de los jesuitas) habló de evolución de las especies antes que Darwin; que mientras los españoles hicieron a los indios súbditos de la corona, Montesquieu hablaba de la “servidumbre natural” de los indios y Voltaire de la falta de virilidad del hombre imberbe, o sea el indio; que el descubridor de la vacuna se habría muerto de asco si una expedición española para propagar su invento por América no le hubiera hecho famoso; que un converso al catolicismo no suele tener la pulsión irresistible de poner a caer de un burro a su antigua iglesia, exactamente al contrario que un católico que se pasa al protestantismo; que en Inglaterra no hizo falta inquisición para colgar del cuello a todo aquel que no compartía la fe de la reina, y fueron unos cuantos; que Donald Trump tendría una cara bastante parecida a la de Evo Morales si hubiera habido, en la famosa “conquista del Oeste”, un fray Antonio Montesinos que le espetara a Grant que se iba a ir al infierno si no tenía en cuenta que los cherokees y los navajos tenían un alma como la suya; y, como colofón, que las ideologías son como brújulas que uno se monta en el cerebro de tal modo que todo lo que entorpece su mecanismo es rechazado y destruido para que no nos indique otra dirección.

En fin: en poco tiempo hemos tenido una Natalia Sanmartín, una Alicia Rubio y ahora una María Elvira Roca Barea diciendo cosas que muchos piensan pero se empeñan en disimular, no vayan a creer por ahí que disienten del rebaño. Como esto siga así, va a haber que cambiar el símbolo anatómico que nos ha servido tradicionalmente para aludir al valor...

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28 diciembre 2017

El despertar de la señorita Prim

Nadie tan simpático a nuestro tiempo como el hereje. Por eso es audaz Natalia Sanmartín cuando llama al pueblo de su invención San Ireneo, nombre vinculado sin remedio a una obra titulada Contra los herejes. El despertar de la señorita Prim es una obra muy explícita pero las tesis no ahogan la narración ni hacen que pierda calidad como pieza novelística. Como tal, es una buena historia de amor. De amor humano y divino, por supuesto, y ya que digo esto aprovecho para señalar que la iniciativa de la parte divina está estupendamente puesta de relieve.

Cierto que es una de esas obras de las que resulta difícil juzgar a causa de tu simpatía por las cuestiones extraliterarias que plantea. ¿Hasta qué punto te gusta por sus virtudes literarias y hasta qué punto por decir lo que piensas que debería ser dicho en voz muy alta? En todo caso, insisto, pienso que aquí ese tipo de cuestiones están bien trabadas al hilo del relato, un relato de gran contención expresiva y sabiduría narrativa. En esa sabiduría incluyo el desenlace, en que todo está claro y nada está dicho.

¿Hay que ser de San Ireneo?, podría ser la pregunta. Esta especie de utopía sin Estado es la figura de algo que existe, claro, pero no en un lugar determinado, sino disuelto como la levadura en la masa, unas veces más activa, otras menos. Eso no significa que haya que comulgar con todos los aspectos de la vida en aquel lugar. Pienso por ejemplo en el rechazo a la escuela y la apuesta a favor de la educación en casa. Pero reúne las condiciones para que Prudencia Prim, mujer discreta en el sentido cervantino pero moldeada por los presupuestos ideológicos del siglo XXI, descubra que, al fin y al cabo, Dios contaba con ella. En ese sentido, El despertar de la señorita Prim, que tiene mucho de Chesterton y de los grandes conversos del pasado siglo, se alinea también con todas esas obras que, lejos de rendirse al absurdo, afirman que la Verdad te encontrará a poco que busques y digas sí en el momento adecuado.


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23 diciembre 2017

Puesto en práctica

En Los derechos humanos y la novela del siglo XX, Vintila Horia trae una frase lapidaria de Hegel que me hace gracia porque me recuerda la polémica sobre Eichmann y Kant: el jerarca nazi afirmaba haber seguido siempre una moral kantiana, y eso contrariaba bastante a Hannah Arendt, la pensadora que analizó la “banalidad del mal” a propósito del propio Eichmann.

La frase de Hegel es: “El terror es Kant puesto en práctica”.

En el libro de Vintila Horia no figura el contexto en que fue dicha, y el rumano se está refiriendo más bien a Descartes como origen de los campos de concentración y del “infierno son los otros” de Sartre, porque los otros no serían sino res extensa para quien siguiera la filosofía cartesiana de modo estricto. Pero no dejaría de ser una curiosa profecía y un argumento de autoridad para quien piense que, en efecto, Eichmann era un kantiano en acción. Aquí referencias a la polémica.




17 diciembre 2017

El juglar del Cid

El anónimo autor del Cantar de Mio Cid (que fuesen dos, como sostenía Pidal, no se contempla en esta amable fantasía) es imaginado por Joaquín Aguirre Bellver en su niñez, cuando despierta su vocación de juglar gracias, justamente, a don Rodrigo Díaz, de cuyo destierro es testigo el jovencito. El destino parece que no quiere separarlo de su tío Martín, un juglar enamorado de su profesión. La mutua compañía es grata para ambos pero Martín, un impenitente andador de caminos, siente que su modo de vida no es el más adecuado para un niño. Sin embargo, Gabriel intuye que no es casualidad que hayan confluido ambas circunstancias, el conocimiento del Cid y la eventual compañía de su tío, cuyo magisterio va asimilando día a día. Como suele decirse, Gabriel ha descubierto qué quiere ser de mayor.

La simpática figura de Martín y la viva pintura del modo de vida del juglar son los elementos más valiosos de este relato, sencillo y perfecto en su género. Conmueve la amargura del músico al tener que enajenar su vihuela, así como divierte la rivalidad entre colegas y nos recreamos contemplando la relación del juglar con los copleros. Es magnífica la apología que hace de su arte Martín, al principio de la historia (“Si no puedes ser rey, sé juglar”). Si me da por ahí me hago con la vieja edición de Doncel, que he puesto en la imagen; de momento me he conformado con la de Everest, colección "La torre y la flor".


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02 diciembre 2017

Papirotazos

Echo un vistazo a Breve historia de la literatura española, de Alberto de Frutos, bien tratada por Adolfo Torrecilla, de quien me fío. Me parece, más que breve, esquelética. Lo más apreciable es, como indicaba Torrecilla, el tono periodístico que le aporta amenidad. Veo que no sale del tópico al tratar la narrativa de posguerra, que no sería sino la crónica de una larvada oposición a la dictadura: La familia de Pascual Duarte y Nada son “sendos papirotazos a la novela triunfalista tutelada por el régimen”.

Confieso que a fecha de hoy todavía no sé cuáles son esas “novelas triunfalistas tuteladas por el régimen”. Lo que sé es que Nada recibió un premio instituido por una revista falangista en su primera convocatoria, y que la prensa del momento (prensa del régimen, por supuesto) habló de ella hasta el aburrimiento; que Camilo José Cela ejerció de censor para el famoso régimen y de conferenciante en instancias oficiales mientras iban apareciendo ediciones de un Pascual Duarte bastante bien recibido por la crítica. Se lo cuentan a Pasternak y a Solzhenitsyn y las carcajadas se oyen en Pernambuco. No te digo si además añades que La fiel infantería, novela triunfalista que exaltaba a los combatientes nacionales que “fecundaban la patria a tiros”, lejos de ser “tutelada por el régimen”, fue rechazada por la censura eclesiástica por “expresiones de sabor volteriano”.



P. D. Poco después de escrito esto, encuentro esta perla:

La falsificación, la impostura, comenzó con una circular enviada por Juan Aparicio, director general de Prensa, en 1942 o 1943, a todas las publicaciones periódicas del país, como era vox populi in litterarum orbe cuando yo llegué a Madrid en 1958... Dicha circular "aconsejaba" a los directores de los periódicos y revistas prestar especial atención y dar relevancia a los libros y a las noticias relativas al poeta José García Nieto, el comediógrafo Víctor Ruiz Iriarte y el novelista Camilo José Cela. Aquí nos interesa la novela. En la primera época de La Estafeta Literaria (cuarenta números entre 1944 y 1946), informa Martínez Cachero que Cela "aparece número tras número hasta 384 veces (para ser entrevistado, contestar a las preguntas de una encuesta, escribir una reseña, ser reseñado, ser objeto de examen por críticos o por médicos, etcétera)". Casi cuatrocientas referencias, en menos de cuatro años, en una sola publicación... ¡quincenal! Aunque otras no hubiesen sido tan "generosas"... E idéntica fuente protectora tuvo el excepcionalmente favorable trato que recibió La familia de Pascual Duarte por parte de una censura que por entonces era severísima. En este sentido, se pregunta el historiador citado: "¿Cómo fue que La familia de Pascual Duarte vivió sin traba censorial alguna casi doce meses de éxito?, ¿alguna mano poderosa se interesó eficazmente por una novela con violación, matricidio, asesinatos, prostitución y adulterios, aunque el protagonista termine su vida arrepentido y la relate para aviso y escarmiento de presuntos lectores?" Según Luis Ponce de León..., a quien cita Martínez Cachero, la obra fue efectivamente protegida, contra vientos y mareas, desde la Dirección General de Prensa.

(Manuel García Viñó, La novela española desde 1939: historia de una impostura, 44)

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