12 mayo 2014

Viciada de qué

Señora se encuentra en la calle al violador de su hija. Violador se cachondea. Señora compra gasolina y pega fuego a violador. Señora a la cárcel. Comentario de columnista: nuestra sociedad está "viciada de machismo".

Desde que denunciar el permisivismo te convierte en sospechoso de simpatizar con la Brigada político-social, parece que uno está obligado a utilizar este lenguaje idiota que no explica nada. Machismo. Hay que jorobarse.

Por qué no decir que el violador es uno más entre los beneficiados por esa desorientación ante el bien y el mal que es de lo que realmente está viciada nuestra sociedad. Legisladores y jueces no se creen su papel, y si no hay más violadores achicharrados es porque el estado permisivo pone más cuidado en reprimir al que se toma la justicia por su mano que al propio delincuente.

Por qué no decir también que, cuando se enseña que el sexo es una necesidad, equiparable a la comida o la bebida (y más publicitada, si cabe), no puede extrañar que haya quien se aplique el principio de que nadie tiene derecho a negarle el pan a un necesitado. No hay más violaciones porque las mujeres se lo han creído y se han vuelto complacientes en extremo. En el fondo, el violador es un tímido que no se atreve a pedir por Dios (es un decir) lo que le sería dado sin demasiado esfuerzo. Y aquí sí que concedo lo del machismo, pero de él son víctimas tanto las novias del momento (los casos de depresión en las chicas triplican los de los chicos) como las violadas. El permisivismo sexual está diseñado a la medida del egoísmo masculino.


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09 mayo 2014

Consideremos las siguientes paradojas...


-Poner el énfasis en el pensamiento crítico a la vez que se elimina el conocimiento reduce la capacidad del estudiante de pensar críticamente.

-Alabar a un niño constantemente para reafirmar su autoestima sin tener en cuenta su logro académico alimenta la autocomplacencia o el escepticismo, o ambos, y desemboca finalmente en un declive de la autoestima. 

-Prestar atención de modo significativo a un estudiante en una clase de veinte o cuarenta significa que el profesor acaba por abandonar a la mayoría de los niños la mayor parte del tiempo.

-Las tareas para casa, que han sido denominadas como "evolutivamente inapropiadas" han demostrado ser altamente apropiadas para millones de estudiantes en todo el mundo, mientras que los escasos conocimientos con los que se alimenta a los niños estadounidenses sí que es evolutivamente inapropiado (en dirección descendente) y encima a menudo les aburre. 

J. D. Hirsch, La educación que necesitamos.

Él lo llama paradojas, supongo que irónicamente. Cualquier educador que se guíe por la experiencia y no por construcciones mentales ex nihilo los llamaría principios elementales.

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03 mayo 2014

Matchbox (1979)

Uno tiene a veces la suerte de que el primer disco que oye dentro de un género determinado sea el mejor de ese género. Estoy convencido de que eso es lo que me sucedió en 1979 con este trabajo, poco después de haber oído que existía algo llamado rockabilly. El término lo escuché por primera vez en un programa de televisión de Ángel Casas, Musical Express creo que se llamaba, pero no recuerdo quién actuaba. Poco después veo en un anuncio de El gran musical: "El mejor rockabilly: Matchbox". El siguiente paso es la audición de Rockabilly rebel: tocado y hundido. Me compro el casete. Empieza por el citado RR, sigue por el que fue primer single, Buzz buzz a diddle it (una oscura pieza cincuentera de un tal Freddy Cannon), y continúa disparando: Seventeen, Tell me how... Estado de delirio hasta el final de Black slacks, el tema de un tal Bennett que Robert Gordon había grabado con éxito por esas mismas fechas.

No he vuelto a oír nada igual. Ni siquiera proveniente de los Estados Unidos, y eso que estamos hablando de un rock and roll con una tasa de country más elevada de lo habitual (rock + hillbilly). El grupo, británico, lo constituían unos músicos soberbios y bien avenidos, comandados sin duda por el guitarrista Steve Bloomfield, que conocía bien el country y sus aledaños y había grabado un disco en solitario (literalmente: lo tocaba todo) que puede disputarle los laureles al que estoy comentando. Él componía la mitad de este Matchbox (nombre del grupo y del disco, homenaje a Carl Perkins) y, francamente, uno podía pensar que cosas como Everybody needsa little love o Poor boy eran temas tradicionales. Graham Fenton, cantante, hacía lo posible por imitar a Gene Vincent y Buddy Holly pero eso yo entonces no lo sabía y me pareció eso que llaman muy auténtico, salvando ciertos ribetes de afeminamiento que no dejaban de irritarme (y presentes también en Gene y Buddy)

En fin, a ustedes todo esto les sonará como a mí cuando me cantan las glorias de Camarón, pero qué se le va a hacer. Misterios del paladar musical.


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30 abril 2014

La enfermedad del amor

El protagonista de esta novela es un alter ego de Antonio Prieto, un filólogo que ejerce de profesor universitario en diversas ciudades de Italia, y sufre esa enfermedad del amor que poetizaron los trovadores y los poetas petrarquistas, y de la que se burló cruelmente Fernando de Rojas en La Celestina. Este nuevo Calisto no paga con la muerte sino con la amnesia, y su enfermedad del amor está íntimamente relacionada con ese río Bíos, esa vida en sentido nietzscheano que consiste en una exaltación del instinto, en este caso no de la voluntad de poder sino del eros, rechazando toda moral a la que se ve como imposición extrínseca y mera represión.

La enfermedad de nuestro hombre tiene diversas crisis, con nombre de mujer: en el pasado, esa Letizia que le arrebató "un viento helado de junio", de naturaleza nunca revelada pero tal vez relacionada con los malvados moralistas y ese momento en que ella le dijo "no puedo seguir: tengo la sensación de que me estás utilizando"; y, en el presente, Brenda, la lasciva puella que compartía piso con él y su compañero saxofonista (que pone una especie de banda sonora a la novela) y que es asesinada: el sentido de este asesinato y la relación simbólica de Brenda con Letizia y con el propio protagonista constituye el mayor misterio de la novela, que no he sido capaz de descifrar. Prieto suele depararme estas frustraciones después de muy buenos ratos de lectura.


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26 abril 2014

Se murió el tema 10


De los autores que uno explica con cierta extensión en clase, Gabriel García Márquez era probablemente el único vivo. Ahora ya no lo es. Era el ídolo de los universitarios de mi generación y resulta difícil decir hasta qué punto eso se debía a la literatura o a la política. Personalmente me alejé de esos autores desde que vi en la televisión una serie basada en novelas hispanoamericanas del XX, llamada Escrito en América, una cosa realmente soporífera.

Creo que si pudiéramos acercarnos a la cara de los personajes de García Márquez descubriríamos que tienen ojos de muerto. Es un mundo peculiar, sí, un mundo mágico, sí, y sé que a mucha gente le fascina, pero a mí me produce cierto repeluzno. El coronel es una especie de Sísifo sin pedrusco, mirando cada día el buzón, y los demás parecen actuar a fuerza de reflejos, sin sangre en las venas y, desde luego, sin el hilo de esperanza que es el motor de la citada narración. Tal vez el colombiano tuviera de Juan Rulfo y de su Pedro Páramo mucho más de lo que se ha dicho. De todos modos, tampoco puedo opinar mucho habiendo terminado sólo el Coronel y la Crónica (por cierto: si Borges no hubiera tenido a Eduardo Mallea, tal vez podría haberle aplicado a García Márquez su famosa ironía sobre aquel: "qué lindos títulos pone; es una lástima que tenga la costumbre de adjuntarles un libro"). De otras obras suyas, como los Cien años y la Candida Eréndira, me produjeron rechazo, qué le vamos a hacer, las frecuentes incursiones en el asunto venéreo. En efecto, estos seres sin sangre parecen conservar sólo la que pone en marcha el chimbo, que dicen en Colombia. Gabriel García Márquez o cómo fornican los zombis. Pero ya digo, esto es mi opinión a día de hoy y puede cambiar si Dios me da vida, larga vida.

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22 abril 2014

Hombre de criterio


Me intrigaba esa expresión cuando empecé a leer Camino. Y más en cuanto que san Josemaría la vinculaba con "meterse por caminos de oración y de Amor". Si entonces hubiese estado leyendo Guerra y paz, me lo habría explicado perfectamente Tolstoi cuando describe al nuevo Pierre que ha descubierto a Dios.

En los asuntos prácticos, Pierre notaba ahora, de un modo imprevisto, que contaba con el punto de apoyo que antaño le faltaba. En otros tiempos cualquier cuestión de dinero, sobre todo las peticiones que, dada su enorme riqueza, le hacían con frecuencia, lo sumían en un mar de confusiones "¿Le doy o no? --se preguntaba--. Tengo mucho y ese hombre lo necesita. Pero aquel otro tiene más necesidad aún. ¿Quién lo necesita más? ¿Y si los dos me engañan?" Antes no encontraba solución a esas preguntas y daba a todos. La misma turbación le producía cualquier consejo sobre el modo de administrar sus bienes de fortuna.

Ahora, con gran asombro suyo, ya no encontraba en semejantes problemas dudas ni confusiones. Había ahora en él una especie de juez que, de acuerdo con determinadas leyes, ignoradas por él mismo, le dictaba lo que convenía hacer o no hacer.


Como antes, no sentía atracción por el dinero, pero sabía perfectamente lo que debía o no debía hacer con él. El primer caso práctico a resolver por ese juez fue el de un coronel francés prisionero, quien después de contarle con todo detalle sus proezas le pidió, casi exigiendo, cuatro mil francos para enviárselos a su mujer y a sus hijos. Pierre, sin esfuerzo alguno, se los negó, admirándose después de lo fácil y sencillo que resultaba hacerlo; en otros tiempos le habría parecido una dificultad invencible. Y al mismo tiempo que denegaba la petición del coronel, pensaba cómo hacer, antes de irse de Orel, para que el oficial italiano aceptase el dinero que evidentemente necesitaba.

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20 abril 2014

Flashbacks, volumen 2

Lo malo de comprar casetes en vez de discos era, entre otras cosas, que te perdías gran parte de la información: en los 70 no había internet. En este caso, la cinta no informaba de la marca del cochazo de la portada. Era una colección de la CFE que reunía cosas de los 50, primeros 60 tal vez; el nacimiento del rock and roll, vaya. Este volumen (no conozco los otros) traía muchas piezas de doo-wop, que servían para hacerte una idea de la cantidad de grupos que se dedicaron a este género en esos años. Desde luego, desde mi punto de vista, Rocky Sharpe & The Replays los mejoraron sensiblemente. Yo destacaría Walking along, de los Solitaires, y Remember then, de The Earls.

Algunas pistas eran francamente deleznables, como las de Don and Dewey. Lo de Koko Taylor (Wang dang doodle), sintiéndolo mucho, no me hacía ninguna gracia entonces, y ahora tampoco. Hay cosas simpáticas, como Last kiss de J. Frank Wilson, y curiosas como la versión original de ese Popotitos que bailaron nuestros padres en la voz de los Teen Tops y que atentó también Miguel Ríos. Se titula Bonie Moronie y su autor e intérprete es un rocker negro llamado Larry Williams.

Lo mejor son las piezas de Little Richard (Rip it up, Ready Teddy) y Bill Haley (R. O. C. K.), junto al Rudy´s rock del saxo de los Comets, Rudy Pompilli. Y han colado de rondón dos frenéticos números de rock and roll a cargo de Hank C. Burnette, rocker sueco muy posterior al resto de intérpretes, y que eran los que yo siempre esperaba al oír esta cinta.

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14 abril 2014

Las cloacas del 11-M


Este libro mal escrito y peor editado añade bastante poco a lo ya expuesto (mucho mejor) por José María de Pablo en La cuarta trama y por Luis del Pino en su larga serie de artículos sobre la cuestión: la mochila de Vallecas, el cachondeo de los explosivos, las mil caras del Chino, el numerito circense de la Kangoo, etc. Su única aportación relevante, en la última parte, es su propia tesis sobre las intenciones que movieron a ejecutar aquella salvajada y sobre sus autores. Según López Bru, se trató de dar un viraje a la política antiterrorista sin que forzosamente hubiera de cambiar el gobierno. El PP tenía previsto un atentado dirigido, a través de sus infiltrados en la ETA, que movería al electorado definitivamente en su favor. Pero las "cloacas malas" del Estado, es decir, miembros de las fuerzas de seguridad y de los servicios de inteligencia que militaban a favor de la entente con ETA, decidieron adelantarse y provocar una masacre: en cuanto se descubriera el pastel de los inflitrados, el gobierno se vería forzado a la negociación. El invento de los islamistas vino después, como mal menor para el gobierno (y por tanto para el sistema) cuando algo hizo pensar que el PP se avenía. Al perder este las elecciones continuó la farsa.

El autor repite mucho aquello de se non é vero é ben trovato, y la frase puede aplicarse a su propia teoría. Pero cuando le da por jugar a Dan Brown y sugerir que el Opus Dei estaba en la conjura para cambiar de signo la autoría del atentado, pierde credibilidad a chorros. Vamos, no es que pierda credibilidad, sino que no tienes más remedio que pensar que este tío es imbécil. Y eso juega claramente en su contra. Bueno, eso y los atentados que comete contra la lengua española, hasta el punto de que parece querer competir con el portero de La gran familia: alegoría por analogía, proverbial por asombroso, alter ego (quizá) por homólogo, uña y carne del por uña y carne con, editorial (de periódico) en femenino, prolijo por pródigo, indelebles sin venir a cuento... Sin hablar de las erratas y del continuo uso de la raya en lugar del guion. Un auténtico 11-M lingüístico, si decirlo no fuera falta de respeto a los muertos.

Para que mi opinión sobre él salga más fácilmente en Google, escribo su nombre completo: Ignacio López Bru.

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11 abril 2014

Esto nos ha pasado por la guerra de Irak.

En Las cloacas del 11-M, Ignacio López Bru dice que la COPE estuvo dividida aquellos días: mientras un sector (Apezarena, Villa) dio pronto pábulo a la tesis islamista, hubo otros (Jiménez Losantos, Cacho, Sánchez Vicente, López Schlichting) que nunca tragaron. De hecho, es este un libro ad usum delphini, siendo en este caso el delfín el entorno de Federico, por así decir, para el que hay jabón a cubos y que le ríen la gracia en la contraportada.

Pero las cosas no fueron así. Una de las pocas cosas que recuerdo de las que se dijeron en la radio al anochecer del día 11 es la frase que he puesto en el título, dicha por Jesús Cacho con tono de sentar cátedra y desengañar al personal. Oh, vamos, en aquellos días, la autoría islamista era algo tan deseado por unos y tan temido por otros que todo el mundo estaba emocionalmente preparado para aceptarla, desde que se le ocurrió a Otegui. Menos historias de héroes y villanos.

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09 abril 2014

Metanoia


Antes parecía una buena persona, pero desgraciada; por ello, la gente se alejaba de él aun sin darse cuenta. Ahora, su rostro estaba siempre iluminado por una sonrisa jubilosa y en sus ojos se transparentaba la simpatía por los hombres, la pregunta de si estaban todos tan a gusto como lo estaba él. Y los demás se encontraban siempre bien en su presencia.

Antes hablaba mucho; se acaloraba en las discusiones y escuchaba poco; ahora rara vez se apasionaba y sabía escuchar de tal manera que todos le confiaban de buen grado sus más íntimos secretos.

(Pierre, en Guerra y paz, después de esto)

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06 abril 2014

The Blues Brothers Complete

Los solos de guitarra del rockabilly me prepararon para apreciar el blues, pero sobre todo el blues blanco (por motivos estrictamente musicales, he de decir, por si acaso, que el Laico Oficio tiene oídos por doquier). Ahora mismo oigo una delicia de Robben Ford mientras tecleo. En la película The Blues Brothers hay números antológicos, como sabe cualquier aficionado. Hay que aguantar un poco los de soul, como el pesadísimo The old landmark de James Brown, pero en seguida llegan Minnie theMoocher y Sweet home Chicago, el primero a cargo de Cab Calloway, el segundo interpretado por los propios Brothers en la voz; ambas piezas me parecen lo mejor del disco, que imagino que no contiene sólo temas de la película. Es cierto que Minnie the Moocher gusta mucho más si ves a Calloway paseándose por el escenario con su smoking blanco.

Pos supuesto, sucede lo mismo con las piezas interpretadas por Jake y Elwood, por darles el nombre de la ficción. No me gusta lo que han hecho con Jailhouse Rock y con Flip flop and fly, pero en fin, es su estilo. En cambio quedan muy bien Shake a tail feather o Messin´ with the kid, junto a los popularizados Everybody needssomebody to love y Gimme some lovin´. Y hay cosas prescindibles, claro: es un doble LP o MC con diecisiete canciones.


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04 abril 2014

Esto no es todo

Quino es a la literatura lo que un buen viñetista de diario, Forges o Mingote por citar a los clásicos, es al periodismo de opinión. En una de esas ocasiones en que te toca hacer una lista de libros recomendados, por aquello del fomento de la lectura y tal, me dio por incluir uno de Quino, y alguien que lo compró se quedó consternado porque no había nada que leer. Espero que aprendiera a hacerlo.

Este volumen, si no es todo, es casi todo lo que no es Mafalda. Como artista de su tiempo, Quino es un escéptico que siente compasión por el ser humano a la par que se ríe de sus invenciones (como ese Dios que se carcajea con un tratado de física) y de sus convenciones, y pone en evidencia su debilidad: todo lo suyo es como la monumental maqueta del avión que, en una agencia de viajes, se viene al suelo por el descuido de un tipo que engancha su chaqueta.


Las viñetas (o tiras) van agrupadas por temas: el amor y su degeneración en rutina, la comodidad burguesa y su rechazo de todo idealismo, el mundo moderno con la incomunicación y masificación (a lo Kafka o a lo Ionesco) que conlleva; la guerra como lugar privilegiado para el absurdo, la chapuza nacional, los abusos del poder... Y siempre con un dibujo tan expresivo que produce, en ocasiones, un leve escalofrío añadido a la sonrisa.

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28 marzo 2014

¿Stop desahucios? Guardaos vuestra moral rancia.

El clamor no cesa: dan dinero a los bancos y echan de sus casas a la gente que no puede pagar. Y sorprende el clamor. Se está pidiendo que se aplique una virtud cristiana, y de hecho el obispo de San Sebastián recurrió a una parábola evangélica para explicarlo: aquel deudor a quien se le perdonó una suma exorbitante y no fue capaz de perdonar a su vez una cantidad ridícula que se le debía a él. Hablamos de misericordia. Pero, ah... estamos en un estado laico, ¿recuerdan? ¿Cómo era la cantinela? "Tú no puedes imponer tu moral eclesiástica a toda la sociedad". En la sociedad civil los contratos se cumplen, y punto. No pagas, te vas. Hablamos de la ley. El banco es imprescindible para el funcionamiento del sistema. Un señor arruinado no lo es.

Y habrá que decirle a ese obispo que sus palabras suponen una intromisión intolerable de la esfera religiosa en la vida pública y que las creencias deben quedar en el ámbito de lo estrictamente personal.


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25 marzo 2014

Interior intimo meo

Pierre Bezujov (Guerra y paz) vive una experiencia preagustiniana.

No podía tener un objetivo, porque ahora poseía la fe. No la fe en determinadas normas o palabras, ni la fe en unas ideas, sino la fe en un Dios vivo siempre presente. Hasta entonces lo había buscado en los objetivos que se planteaba, porque aquella búsqueda de un fin no era más que la búsqueda de Dios. Y de súbito, en el cautiverio, había conocido, sin necesidad de palabras ni de razonamientos sino por sentimiento directo, lo que su niñera le había dicho muchos años atrás: Dios está aquí, en todas partes. Pierre había aprendido que el Dios de Karatáiev era más grande, infinito e inconcebible que el Arquitecto del Universo reconocido por los masones. Y experimentaba el sentimiento de un hombre que ha encontrado de pronto bajo sus pies lo que había buscado durante mucho tiempo, mientras dirigía la vista a lo lejano. Durante su vida Pierre había mirado a un punto distante por encima de las cabezas de los hombres que lo rodeaban. Y ahora sabía que no era necesario fijar la vista allí, sino mirar sencillamente ante sí.

El siguiente paso es encontrarlo dentro de sí, más íntimo a él que él mismo. Si no lo dio, al menos encontró la paz, después de tanta guerra, no solo de sangre y fuego.

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24 marzo 2014

Shakin´ Stevens & Sunsets


Shakin´ Stevens era (es, creo que sigue en activo) uno de esos millones de fans de Elvis Presley que, como las moscas, no pueden estar equivocados. Se movía como él e incluso mejor, pero la voz dejaba que desear. A pesar de ello, fue uno de los protagonistas del revival rockabilly de los 70-80 en Gran Bretaña. Realmente, sus grabaciones de estudio no cedían en calidad a sus directos. Lo primero que le oí fue un Marie Marie (el original es de los Blasters, o sea de Dave Alvin) muy apañado, cuando ya actuaba solo. Después vino This ole house, versión rockera de lo de Rosemary Clooney, luego el álbum Shaky (ya había hecho suyo el hipocorístico que acuñaron sus seguidores) y luego, nada.

Pero antes se había hecho un hueco en esta escena con su grupo The Sunsets. Este album modesto con portada en blanco y negro reúne piezas realmente interesantes de las que destacaría las que abren cada cara: The spirit of Woodstock y That´s rock and roll. El resto son calcos del Rey, de Johnny Burnette y otros clásicos. Se atreve con Me and Bobby McGee y se deja oír, pero el I came out of the sky hace añorar a John Foggerty. En Big River boogie se calla y deja que su pianista rinda homenaje a un estándar originalmente titulado Swanee River. Return of the superstar es una tomadura de pelo pero se le perdona. 

Como curiosidad, mi casete venía con tres cubiertas.

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22 marzo 2014

¿Como en el 36? ¡Qué va!


Afortunadamente, esto no es el 36, suelen decir los comentaristas políticos cuando sucede algo que perturba la convivencia entre los españoles. Yo también he llegado a esa convicción leyendo esta tarde el correo. No estamos como en el 36, y por una simple razón que se expresa de modo proverbial: dos no riñen si uno no quiere.

Veamos: de Hazte Oír me comunican que gracias a mi firma, oh, los culpables de la profanación de una Misa del Gallo serán perseguidos legalmente. Y pasan a recordar los pormenores del suceso, señalando, quizá con la loable intención de resaltar la gravedad del caso, que "los fieles sintieron miedo".

Los fieles sintieron miedo...

No, no estamos en el 36.

Luego, una alerta de Google me lleva a una información según la cual, en la Universidad Complutense, unos ponentes pro vida fueron interrumpidos con gritos y amenazas de muerte por un grupo pro aborto. "Nos quitaron --dice una organizadora del acto-- el manifiesto y nos lo rompieron delante de nuestras narices"

Y yo, quieto.*

Esto no es el 36, qué va.

Ya sé que quien defiende sus ideas con argumentos se carga de razón y, en cambio, se desacredita quien sólo sabe recurrir al grito y la amenaza. En ese sentido, la causa pro vida no hace más que ganar puntos mientras el abortismo se está cubriendo de caca en cantidad.

Pero, hombre, ni una mala guantada...

Créanme, en la mayoría de estos casos no haría falta mucho más. Me han enseñado que para ser santo antes hay que ser hombre. Muchas veces quisiera que esto se hiciese realidad en su sentido más tosco. A ver si lo iban a tener más claro los del 36, tan preconciliares ellos. 

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*Es un modismo familiar. Procede de una anécdota sobre un tipo que, queriendo seguramente presumir de aplomo, contaba cómo le iban robando los productos de su huerta mientras él observaba a distancia. No recuerdo cómo acababa la cosa, pero por la sorna con que lo contaba mi padre, debía de ser que se lo acababan llevando todo... y yo, quieto.

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20 marzo 2014

El conde Lucanor


Nuestra Scheherezade, vaya por Dios, vino a ser un respetable varón, barbado o no, pero con el dedo admonitorio. Bien es cierto que este cuentacuentos no daba sus consejos sino a demanda. También es verdad que muchas de sus historias son tan árabes como las Mil y una Noches: los árabes no solo contaban historias de amor y fantasía a lo Aladino.

Y, bien mirado, se trata de uno de los libros más simpáticos de la Edad Media española. El conde y su consejero son lo que se dice unos buenazos y caen tanto más en gracia en cuanto se expresan en ese castellano del XIV, tan ingenuo a nuestra vista. Es como un humorista andaluz o argentino que resulta más chispeante a los foráneos por mor de su acento. Y uno no puede evitar sonreír de hecho muchas veces, como al ver a esos dos caballos que se llevaban muy mal, a los que deciden echarles a un león para conseguir que se entiendan; o al moro de la mujer antojadiza, a la que preparó un estanque con barro a base de azúcar, canela y clavo; y, por supuesto, al padre y al hijo con su burro, que nunca lo hacían bien, ya se montara el uno o el otro, los dos o ninguno.

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18 marzo 2014

Pero qué carcas eran estos genios, madre.

                                                

[Natasha] no comprendía en absoluto las discusiones y conversaciones referentes a los derechos de la mujer, a las relaciones entre cónyuges, sus libertades y recíprocas obligaciones, que entonces no fueron llamados problemas como ahora, aunque eran los mismos que en nuestra época.

Esas cuestiones, entonces como ahora, no  existían más que para personas que sólo ven en el matrimonio el placer que mutuamente se procuran los esposos, es decir, tan sólo el principio del matrimonio, y no toda su importancia, que radica en la familia.

Aquellos razonamientos y las cuestiones de hoy, parecidas a la pregunta de cómo conseguir el mayor placer comiendo, no existían de hecho, ni existen hoy para quienes piensan que la finalidad de la comida es alimentarse, y la finalidad del matrimonio es la familia.

Narrador, en Guerra y paz.


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08 marzo 2014

The Brothers Four: "Más éxitos folk"


Desconozco el título original, si es que lo hay (puede que el recopilatorio sea español). Entrando los 80 este cuarteto volvió a gozar de popularidad con las nuevas versiones que realizó de sus éxitos sesenteros. Greenfields & other gold (que imagino del 79) se subtituló aquí Doce clásicos del folk americano y esos clásicos sonaban, desde luego, a la perfección. Descubrir, más tarde, la versión sesentera de Greenfields y The green leaves of summer fue decepcionante: las voces eran ya magníficas pero cantaban como si les hubieran atiborrado de valium.
 
Esta secuela (1980) contenía, como indica su nombre, standards folk como This land is your land, que es lo primero que te enseñan siempre de Woody Guthrie; Shenandoah (un coro de ensueño), Scarlett ribbons, o Lemon tree; pero también cosas más recientes como el Don´t think twice de Bob Dylan o The most beautiful girl, una canción de Charlie Rich que ya excede los límites de lo folk pero que en sus voces no desentona del resto. Lo mismo hay que decir de Tie a yellow ribbon, y quizá digo lo mismo porque tengo en el subconsciente la versión de Los Mismos. Scotch and soda pertenece más bien al ámbito del swing, así como tal vez San Francisco Bay blues. El caso es que me gusta redactar estas notas sin buscar información y voy a hacer como si no existiera internet para comprobarlo.

Ellos eran los típicos amigotes universitarios que descubren que no cantan mal y se lanzan. Brothers es aquí adjetivo, así que de hermanos nanay. Su nombre es mucho menos conocido que Peter, Paul and Mary, pero les dan cien mil vueltas. El repertorio coincide en gran parte, de modo que les recomiendo que busquen al cuarteto más que al trío, si tienen curiosidad por lo que cantan los norteamericanos después de bien comer.

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05 marzo 2014

Vetos

Basta con admitir que algo amenaza la tranquilidad pública y todo acto resulta justificado. Todos los terribles excesos del Terror se cometieron con el pretexto de la tranquilidad pública. 

Narrador, en Guerra y paz, de León Tolstoi

 Que se lo digan a los decanos y rectores de las universidades españolas. ¿Cómo vetar a este incómodo personaje? Respuesta: Puede alterar el orden público.


02 marzo 2014

El rabí de Nazaret, hospedado en casa de Zaqueo

El jefe de publicanos es conocido por haberse enriquecido a base de fraudes y extorsiones

Así podrían haber titulado los de La Gaceta si hubieran vivido en la Judea del siglo I. Más o menos como hicieron el otro día con lo de "Marina Geli, invitada en un colegio del Opus Dei", titular al que seguía un currículum poco edificante de la señora en cuestión. 

Sí: Jesús podía haber llamado a Zaqueo chorizo y chupasangres, cuando aún estaba subido en el árbol, y todos se habrían divertido mucho. En lugar de eso, prefirió ofrecerle amistad y comprensión, con el resultado sabido. 

No creo que Eduardo García Serrano faltase a la propiedad lingüística cuando calificó a la Geli como lo hizo, pero sólo consiguió perder una bonita suma de euros. Las de La Vall conocerían o no el incidente con don Eduardo, pero sí que habían leído el Evangelio según san quien fuese, que no me acuerdo. Sin duda no fueron tan idiotas como para permitirle a la doña impartir una charla de educación sexual; en cambio, la doña tuvo la oportunidad de conocer más de cerca a unas personas que tal vez pudieran enseñarle algo a ella. 

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23 febrero 2014

La ventana alta


La leí bajo el título de La ventana siniestra, pero es un cambio que no tiene sentido ni siquiera desde el punto de vista comercial. No creo que high signifique "siniestro" ni en el Collins, que es lo más exhaustivo que conozco en diccionarios de inglés.

Pues The high window empieza también en una casona de gente pudiente, y esta vez a Marlowe lo recibe una señorona que bebe oporto, ambas descritas con la minuciosidad y la ironía que son marca del autor: "...todo lo que crecía estaba perfectamente quieto en el aire irrespirable que flota allí en lo que ellos suelen llamar un día lindo y fresco". Sucede que han robado una moneda valiosa, y la dama acusa a una pariente suya. Hay atractivas secundarias, sicarios malencarados, coches que nos siguen a distancia, empresarios gangsteriles, sobornos, personajes aparentemente marginales, policías que estorban y, por supuesto, más de una muerte violenta. La parafernalia habitual, vamos. La que resultaría tediosa en otras manos que no fueran las geniales de Chandler.

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20 febrero 2014

La última Gran Premier


Sí, bueno, a mí también me gustaban esos recopilatorios de los éxitos del año. Lo de "La gran Premier" reunía a varios sellos que aportaban sus títulos más vendedores. Esta colección creo que era del 81 y hoy probablemente sólo recordemos cosas como el Lady Writer de Dire Straits, Whatever you want de Status Quo y The gambler de Kenny Rogers. Pero, aunque sepultados en el olvido, no estaban nada mal dos lentos como Reunited, de un dúo llamado Peaches and Herb, y El Lute, de los ínclitos Boney M, recordados por toda mi generación. Estábamos en una coyuntura en que pegaban las baladas, como suele llamarse a estas canciones propias para bailar agarrados. El Lute: parece que los extranjeros se siguen pirrando por los amigos de lo ajeno españoles, como en tiempos del Tempranillo.

Angel eyes se salva por ser quienes son Roxy Music. Adriano Pappalardo aportaba la cuota italiana con un desgarrado Recomencemos (qué arranque más sobrecogedor, caramba). De los españoles, Dyango cantaba en perfecto castellano un clásico franchute como Ma vie, Rocío Jurado ejercía de hembra lorquiana en Como yo te amo y Camilo Sesto traía lo último de su personal repertorio, La culpa ha sido mía, pecado de ingenuidad, faltaría más, "creyendo que algún día serías tan solo para mí". El resto era un actor que se sumaba al fenómeno de los jovencitos con club de fans (Pedro Mari Sánchez), un John Paul Young que iniciaba su decadencia y un tipo que sacó tajada de su parecido con Travolta, al frente de un grupo llamado Goma de Mascar: para olvidar.

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17 febrero 2014

Tolstoi y Francisco


Caramba, qué coincidencia. Leo en la misma mañana esto:

--Vence en la batalla quien está firmemente decidido a ganarla. ¿Por qué perdimos la batalla de Austerlitz? Nuestras bajas eran casi iguales a las francesas; pero nos dijimos demasiado pronto que habíamos perdido la batalla y la perdimos; y nos lo dijimos porque allí ya no había motivo para luchar. Todos querían dejar lo antes posible el campo de batalla: "Hemos perdido, ¡huyamos, pues!" Si hubiésemos aguantado hasta la noche, Dios sabe qué habría ocurrido. (Andrei Bolkonski en Guerra y Paz)


...y esto:

Nadie puede emprender una lucha si de antemano no confía plenamente en el triunfo. El que comienza sin confiar perdió de antemano la mitad de la batalla y entierra sus talentos. Aun con la dolorosa conciencia de las propias fragilidades, hay que seguir adelante sin declararse vencidos... (Francisco, en Evangelii gaudium)

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13 febrero 2014

Una tal Vera, en "Guerra y paz"

Decía "nuestros tiempos" como suelen hacer las personas de pocos alcances, que creen conocer a fondo las características de una época y que suponen que las personas cambian con los años...

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11 febrero 2014

Muerte en la escuela

Lo que más recuerdo de esta novela es el anís lactescente siciliano, con el que se emborracharon los chiquillos que asesinaron a su maestra. Curiosidad morbosa que sólo quedó satisfecha treinta años después, cuando me encontré en Palermo con un anís de sesenta grados que, en efecto, deja un poso lechoso.

Giorgio Scerbanenco ha escrito más que el Tostado, pero con este título basta para hacerse una idea de su novelística. Pulsa unos resortes muy vistos pero siempre eficaces: crímenes horrendos, polis duros, delincuentes más duros todavía, una visión tétrica de la sociedad que permite que esos monstruos crezcan en su seno. Los asesinos son aquí un grupo de escolares a cual más desesperado, de trece a veinte años, manejados hábilmente por un monstruo adulto. Una gran parte de la novela la constituyen los interrogatorios a estos chicos. "En un interrogatorio, quien acostumbra a perder es el que interroga, porque --a menos que no recurra a la fuerza física-- el interrogado camina plácidamente sobre las mentiras e invenciones y la ley no puede hacerle nada". Este desamparo de la ley es otro resorte eficaz; pero en este caso, al contrario de lo que sucede con Mickey Spillane o con las películas de Charles Bronson, no tiene el contrapunto del duro que da su merecido a los malos, bordeando la ley.


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10 febrero 2014

Super Country Hits vol. 4


La RCA española tenía una etiqueta llamada Línea Tres que le servía, creo, para editar recopilaciones  y resucitar viejos éxitos. La serie Super Country Hits permitió abrir paso, tímidamente, a algunos artistas de ese género que no le sonaban a nadie en la España de los 70 (aunque es posible que el franquismo no tuviera nada que ver, esto entre nosotros y no lo vayan a decir por ahí). Estos discos/casetes lucían su correspondiente vaquero en la portada y los super hits no lo eran tanto, como pude comprobar con el tiempo. Creo que cogían al azar las canciones. Los intérpretes sí que eran superventas de la época, dentro del country, claro.

El número 4 me descubrió a un gran cantante llamado Charley Pride, que entonces yo no sabía que era negro, tal vez el único que se forró con el country. Había algunos habituales como Dolly Parton, Jim Reeves o Hank Snow; algún perfecto desconocido, aún hoy, para mí, como Dottsy o Steve Young; una de las ciento veinticinco mil versiones de I walk the line, a cargo de Skeeter Davis (una chica de temporada, supongo); una fea versión de High noon (o sea, "Solo ante el peligro") por el bienintencionado Hank Locklin... Y dos cosas de gran interés para el aficionado, cual es un Sweet dreams interpretado por su autor, Don Gibson (la canción ha tenido también covers a punta pala) y un Feudin´ banjos a cargo de Lester Flatt, supongo que anterior al arreglo de Deliverance.

La cinta sonaba un pelín mal.

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09 febrero 2014

Como sabe cualquiera que ha tenido una ideología,


no hay que hacer preguntas, sino simplemente buscar los datos que confirman las propias convicciones: eso es lo que implica tener una ideología.

Wendy Shalit, en Retorno al pudor.

Entendiendo ideología, claro, como un conjunto de consignas fáciles que uno asume como una fe y está dispuesto a lanzar a la cara de los otros, como viene sucediendo desde hace un siglo. Por eso quizá no sea lo mismo que convicciones, aunque aquí se identifique.
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07 febrero 2014

Versitos


Es curioso que las feministas, para defender el aborto, por menos de nada sacan a relucir sus caracteres sexuales primarios y secundarios, que justamente están diseñados para hacerlas madres. El otro día una, en el congreso, se puso a recitar unos versos diciendo que apelaría contra la ley pepera con todos los miembros de su cuerpo, enumerando: con los brazos, con las piernas, con las narices...; llegado el momento, hizo una pausa solemne y gritó: "¡con las tetas!" Pues vaya. Si eso no es dar argumentos al enemigo...

Es como lo de las otras, gritando: "¡sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios!" Con bigotes no rima, claro.

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05 febrero 2014

Retrato de humo

Esta es la historia de una fascinación que termina en perdición. Esto no es decir mucho, claro. Podría estar hablando de la Celestina, sin ir más lejos. Acotando más la cosa, diría que es un relato de suspense psicológico, a lo Patricia Highsmith. Danny April, de la agencia de cobros Clarence Moon, ve el retrato de una chica, la chica se llama Krassy Almauniski y a partir de entonces hace el papel de los ojos verdes de la leyenda becqueriana: oh, ven, ven, bésame y todo eso. Y como el tipo de la leyenda becqueriana, Danny siente que no hay otro objetivo en la vida más que hallar esos ojos, esa cara, aunque le cueste la vida y el alma. Todo en el contexto del Chicago de los años 40, así que no hay alma de por medio, claro. El hada mala es una lolita trepadora y el caballero un empleado mediocre. Igual que en La Celestina, ya que la saqué a relucir, toda virtud brilla por su ausencia y es la miseria la que campa por sus respetos.

Pero, como la Celestina, es también una historia ejemplar: he aquí a la mujer eterna cuando pierde todo escrúpulo y al hombre eterno cuando se vuelve tonto. Ballinger emplea una técnica de contrapunto, con la narración de las pesquisas de Danny por un lado y la vida azarosa y poco edificante de Krassy por otro. Como era de esperar, ambas confluyen, y zas.


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03 febrero 2014

Jean-Michel Jarre: "Equinoxe"


La música cósmica fascinaba a finales de los 70, y un servidor no fue ajeno a esa fascinación. Antes que el tecnopop de los Depeche Mode, Human League y demás, la tecnología al servicio de la música había producido obras mucho menos comerciales pero de superior calidad como fueron las de Vangelis, Tangerine Dream o, en España, Neuronium. Obras no concebidas para el bailoteo sino para el sueño, dicho en el mejor de los sentidos, aunque en sus peores momentos, lo admito, también podría aplicárseles el malo.

La música de Jean-Michel Jarre suponía un punto medio entre ambas modalidades, entre el ensueño sideral y el chundachunda cibernético. In medio virtus esta vez, porque se trata de productos de gran calidad, al menos los dos primeros, que son los que conozco en su integridad. Equinoxe consta de ocho partes, unidas por una pista de alguno de sus cacharros, es decir que no hay cortes entre ellas, salvo (servidumbre del vinilo y del casete) entre la cuarta y la quinta, por imperativo de las dos caras. Desconozco si en el CD esto se cambió. La parte quinta, escogida como single, se emitió hasta la saciedad como fondo de microespacios televisivos, pero, insisto, merece la pena escuchar la obra íntegra, desde el inicio (que se diría una aurora) hasta ese final redondo que recoge el tema del single pero ralentizado. Era, como todos los de su clase, para ser disfrutado en equipos monstruo y en habitación insonorizada, pero hube de conformarme, cochina miseria, con mi minicadena, que no estaba tan mal.

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30 enero 2014

Nihil novum

La casa del maestro aparecía vacía. El corredor y la clase, con las ventanas abiertas, conservaban la huella del tropel que habían albergado: el aire polvoriento flotaba sobre los pupitres dislocados de las filas. En una sola mirada, Teresa revisó todo el moblaje de la estancia. Los mapas, los instrumentos que poblaban la mesa del maestro, los objetos útiles todos ellos sólo para practicar la disciplina del estudio, se agrupaban revueltos, se sostenían mellados y tuertos, maltrechos por la tromba de juventud que rodaba sobre ellos todos los días. Alguna silla desfondada, algunos bancos cojos, un cristal cuya mitad inferior había sido sustituida por un pedazo de cartón, eran los despojos que se encontraban en aquel campo, donde el espíritu y la vida libraban su batalla cotidiana.   

En Teresa, de Rosa Chacel

Bueno, no deja de ser un consuelo que semejante panorama no sea propio sólo de la escuela pública, laica y gratuita, la de todos y todas, la de la evaluación continua, la de las programaciones didácticas, la de las adaptaciones curriculares.

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26 enero 2014

Los aventureros


Es curioso, pero mientras la palabra aventura tiene una connotación positiva, no sucede lo mismo con aventurero. Manu y Roland son de esos aventureros amorales que popularizó Alain Delon en el cine, y no desde luego unos amadises ni unos ivanhoes, sino unos nihilistas que sin embargo gozan de la simpatía de su creador aunque no sean la alegría de la huerta. De hecho, preside la novela un clima de tedio vital, de melancolía a veces, próximo a ese cine negro francés en el que también puso unos cuantos ladrillos José Giovanni. Falta una banda sonora de acordeón, quizá.

Giovanni saca aquí al escenario a otro clásico del negro francés, Auguste Le Breton (Rififi, El clan de los sicilianos), que pasa por ser antiguo amigo de Manu. Un pequeño homenaje, supongo. Nos lo presenta como otro tipo nada burgués, en realidad "un camorrista... Se arrastraba entre truhanes en general... hombres a quienes el rencor mantenía despiertos y cuyas bromas hacían que todo explotara, excepto la risa". Ese es el ambiente, aunque menos violento de lo que esas palabras hacen suponer. En realidad es una novela de perfil bajo en la acción, a la que parece que siempre se impone una abulia muy siglo XX.

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25 enero 2014

Robert Gordon with Link Wray


A finales de los 70 se produjo un revival* del rock de los 50, al amparo quizá del rockabilly británico, que conocía un auge notable por aquellas fechas. En ese contexto surge Robert Gordon, un cantante cuya voz podía imitar mejorando la del propio Elvis Presley, no digamos la de Carl Perkins o Warren Smith, por ejemplo, lo que contrastaba con su imagen un tanto friqui, con ese tupé rebelde que se le empina sin piedad. Su repertorio se componía de versiones de los 50 casi en exclusiva, aunque en  el LP Fresh Frish Special (que creo que fue su debut) incluía nada menos que un tema compuesto por Bruce Springsteen para él, Fire. Allí iba también una canción que ya en los 90 popularizó un anuncio de colonia, ese The way I walk, aunque lo que a mí más me gusta del disco es la versión de Red Cadillac and a black moustache, de Warren Smith, desde que la oí como fondo en una noticia cultural del telediario.

Supongo que en su éxito intervino también la colaboración del guitarrista Link Wray, leyenda de los 50, maestro de la distorsión y autor de un Rumble que, como anécdota, una emisora prohibió por incitar a la guerra entre bandas (era un instrumental: pero la verdad es que oído no les faltaba; no por nada incluyó Tarantino un breve pasaje en Pulp fiction). Wray intervino en Fresh Frish Special y lo hace en el disco que comento, por supuesto, ya que no lleva más título que ese.

Ambas caras arrancan con sendos éxitos de Billy Lee Riley, Red hot (original de Billy Emerson) y Flying saucers rock and roll. Robert Gordon opta por imitar lo más posible a Riley, con un matiz desgarrado que no hace aún sospechar sus facultades. Tan solo la guitarra de LW otorga un plus de calidad a la versión. Es en Summertime blues (Cochran) y Boppin´ the blues (Perkins) donde Gordon deja entrever de lo que es capaz con su garganta, pero hasta que no oímos Sweet surrender o Is this the way (esta compuesta por LW, por cierto) no descubrimos a un crooner con todas las de la ley, que hace presagiar los alardes de It´s only make believe, ya en su disco de consagración.


En fin, se trata de un disco variado en tono y estilos, con homenajes también a Gene Vincent (I sure miss you) y Johnny Burnette (The fool: tremendo Link Wray, por cierto). En España se editó después de Rock Billy Boogie (la antedicha consagración), como sucedió con Fresh Frish Special, que creo que no llegó a salir en casete.


*Bueno, podría haber dicho reviviscencia, memorial o revitalización, pero me daba la risa: es una batalla perdida.

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23 enero 2014

Mis casetes

Me acompañaron durante años por los parajes más apartados del territorio MEC. Ahora viven un plácido retiro como adornos en una estantería. Bien merecen que les dedique una etiqueta. 


22 enero 2014

Apaciguar al niño

Que nadie se engañe: el PP no tiene el menor deseo de sacar adelante su proyecto de ley de defensa del no nacido y por tanto de tumbar la actual ley del aborto. Todas las disidencias surgidas en su propio seno le han venido al ministro y a la dirección del partido como agua de mayo y no hace falta ser un conspiranoico para pensar que estaban preparadas de antemano, para crear ambiente de falta de oportunidad. Tal cúmulo de disidencias, encima de personas consideradas normales y sin historial proabortista, es sencillamente insólito en unas instituciones tan disciplinadas como los partidos políticos.

¿Por qué se ha metido el PP en ese lío?, preguntaba, con auténtica perplejidad, Carlos Herrera (hay que llamarlos por su nombre y no por el oficio, "decía un locutor de radio" y tal). Sí, ¿para qué meterse en líos? Qué importan las vidas de los que no se manifiestan? Con lo que tienes encima, e ir a preocuparte por unos seres humanos que no corean ripios estúpidos ni queman contenedores, y mucho menos reclaman soberanías.

Pues hombre, yo te lo digo: hay que cuidar todos los frentes. Convenía dar un caramelo a esos pejigueras de Atapuerca que paren monstruos y adoptan chinitos. No es rentable exasperar a gente que tiene la costumbre de utilizar todos los recursos legales para hacerse oír y que suelen votar PP. Ahora, una cosa es una cosa y otra muy distinta jugarse el prestigio de partido moderno y progresista que tanto nos está costando afianzar.

Así nos consideran, señores: unas almas cándidas a las que es fácil apaciguar con un caramelito. Así el niño se calla por un momento y mañana ya se verá.

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20 enero 2014

Después del Reich


Una "ley de memoria histórica" que tuviera como fin execrar la represión aliada es hoy impensable en Alemania, a pesar de que esa represión superó con creces los excesos de la de la posguerra española; al menos, si incluimos en la represión las vejaciones llevadas a cabo por los ejércitos soviéticos contra hombres y, sobre todo, mujeres que tuvieron la mala fortuna de cruzarse en su camino.

De hecho, como observa Giles Macdonogh, los alemanes recibieron con bastante docilidad el castigo impuesto por los vencedores, y se dejaron desnazificar con la cabeza gacha, en un mea culpa colectivo que para sí quisiera cualquier aspirante a asceta cristiano. Y eso que la desnazificación implicaba arrancar de raíz cualquier adhesión no sólo al nacionalsocialismo, sino al todo el imaginario histórico-legendario alemán, en un afán de cortar por lo sano que continúa hasta hoy.

El libro se subtitula Crimen y castigo en la posguerra alemana y, en efecto, Macdonogh nos muestra con profusión de datos cómo el castigo cruzó con bastante frecuencia la frontera del crimen, desde ese caos ("El caos" es el título, bien expresivo, de la primera parte) en que se había convertido Europa central en mayo de 1945. Fue un segundo holocausto del que apenas hay películas. Macdonogh deja que lo datos hablen por sí solos, sin apenas valoraciones, y desde luego sin dejar que las barbaridades de los vencedores atenúen un ápice las cometidas por los vencidos.

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18 enero 2014

Equilibrio


Ahora contemplo a una alumna. Cuando se da cuenta de que la estoy mirando, se pone nerviosa. No sabe qué hacer con la mirada. El bolígrafo le tiembla en la mano. ¿Ha estado copiando? ¿Tiene un papel bajo el folio, un papelito pequeño, lleno de letras minúsculas? No voy a comprobarlo. Nos debemos un respeto.

Alguna vez he descubierto a algún alumno copiando. Se ha puesto colorado, ha temblado como tiembla esta chica. Una vez, el papelito sobresalía como un insulto por debajo del folio. Todo era demasiado evidente, y fue como un combate entre el alumno tramposo y yo. El alumno se dio cuenta de que le había visto. Yo no podía permitírselo, y él lo sabía. Tensé el dolor entre nosotros, quise ser tan irrespetuoso como profesor como él lo había sido conmigo como alumno. No le dije nada. 

Toni Sala, Crónica de un profesor en Secundaria

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16 enero 2014

It

Hojeo una revista del corazón y veo que habla repetidamente de it-girls. Imagino que es una expresión de moda, pero acudo a la Wikipedia y me entero de que el término tiene casi noventa años, pues proviene de una película de 1927 titulada It, como el relato de Stephen King. Pero en este caso eso es algo positivo: una cualidad misteriosa que hace atractiva a una mujer.

Claro, en español no podemos calcar el término, porque nos saldría chica eso, y chicas ESO lo son todas en España en algún momento de su vida, y serlo no supone precisamente un toque de distinción.

Pero nosotros tenemos nuestra propia expresión para lo mismo. Lo que los americanos llaman it es, ni más ni menos, lo que llamó Feijoo (fray Benito Jerónimo) el no sé qué. Uno de sus artículos más famosos se titulaba así, y se refería a ese punto de belleza o de atractivo que poseen ciertas personas u obras de arte y que no sabemos explicar puesto que no reside en nada en concreto. Lo que, por cierto, sirvió a los eruditos para decir que ahí el sabio benedictino se apartaba del racionalismo de su tiempo y anticipaba el romanticismo. Psché.

Pero, en ese sentido, llamar it-girl a Sara Carbonero y congéneres sólo significa que el concepto se ha devaluado mucho a lo largo del siglo.


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15 enero 2014

El lápiz y otros cuentos

El lápiz es el que te manda el Sindicato (del crimen, claro) cuando te ha tachado de la lista, o sea, cuando puedes darte por muerto. Pero, como de costumbre, en este relato de Philip Marlowe nada es lo que parece. Lo escribió Chandler, según asegura en la nota preliminar, para dar una idea de los procedimientos del Equipo, como también se conocía a la mayor organización mafiosa de los USA. El resto de los cuentos que componen este volumen (Ediciones Orbis, 1985, que contiene también El largo adiós) están protagonizados por retazos de Marlowe, es decir, por personajes de cuyos caracteres (muy parecidos, todo hay que decirlo) acabaría sintetizando Chandler a su mítico detective. El procedimiento también sirve para los argumentos, puesto que, de acuerdo con el prologuista, la mayoría de estas tramas serían aprovechadas por el autor para componer La dama del lago.


Chandler asegura sentirse más a gusto en la novela. En todo caso, el relato breve no le queda nada mal. Tan sólo "Los chantajistas no matan" me parece algo fallido, por enrevesado, como si hubiera querido embutir una de sus novelas en pocas páginas. Pero siempre resultan un placer sus diálogos, tanto o más que las propias tramas.

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08 enero 2014

Cuentos filosóficos

Ningún problema con la filosofía de estos cuentos: es el título que el editor ha tenido a bien poner a una serie de glosas de Eugenio d´Ors. Al parecer, el prosista barcelonés llamaba glosas no sólo a pensamientos más o menos sentenciosos sino a relatos breves como estos. Como decía Cervantes de sus novelas, no habrá ninguno, si bien lo miras, del que no puedas sacar alguna lección. Pero de ahí a llamarlos filosóficos... Si acaso, filosofía de andar por casa, como la de Machado en sus proverbios, hay en alguna pieza, como "Cara o cruz", sobre el obrero que no aprendió a valorar el masaje por encima de la operación, y que tras sobrevivir a una ectasia gástrica murió de un tiro en una huelga.


Esta filosofía de andar por casa es más frecuente en las últimas secciones, "Historias de enfermos y viejos" y "Otras historias", que en las primeras, donde brilla la imaginación de don Eugenio a la hora de trazar semblanzas de tipos humanos, como en las "Historias de mujeres", o de hacer "un vers de dreit nien", un verso sobre casi nada, como Guillermo de Aquitania, en el "Libro de imágenes" (¡esas "viñetas del calendario"!). Sin olvidar el pinito modernista de "La copa del rey de Tule".

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