
13 abril 2008
12 abril 2008
Radislaw Klim, criptógrafo polaco

(En El libro del aire y de las sombras, para variar.)
-Si el cine o cualquier arte no tiene una base moral entonces da lo mismo que mires escenas sueltas o dibujos proyectados. Yo no digo cuál es la base moral, sólo que debe haber una. Por ejemplo, el hedonismo pagano es una base moral perfectamente aceptable para una obra de arte, como ocurre en Hollywood. El paraíso doméstico. El romance. No tiene por qué ser... ¿Cuál es la palabra? Cuando el malo siempre muere y el héroe se lleva a la chica...
-Melodrama.
-Eso es. Pero no nada.. No el diablo riéndose de nosotros, o no sólo eso.
-¿Por qué no? Si esa es la manera en que ves el mundo.
-Porque entonces el arte sofoca. El diablo no nos da nada, sólo toma y toma. Escucha, en Europa, en el siglo pasado, decidimos que no adoraríamos a Dios nunca más, en cambio adoraríamos a la nación, la raza, la historia, la clase trabajadora, lo que quieras, y como resultado de esto todo está totalmente arruinado. Así que ellos dijeron, me refiero a que los artistas dijeron, no creamos en nada más que en el arte. No creamos, es demasiado doloroso, nos traiciona, pero en el arte confiamos y lo comprendemos, así que al menos creamos en eso. Pero esto también traiciona. Y también es desagradecido para la propia vida.
-¿A qué te refieres?
...
-A este Polanski. Tuvo una vida horrible. Nació precisamente en el momento equivocado. Es judío, sus padres son llevados a los campos de exterminio, crece salvaje. Consigue el éxito gracias al trabajo duro y al talento y se casa con una mujer hermosa, y a ella la mata un loco. ¿Por qué va a creer otra cosa sino que el diablo gobierna este mundo? Pero yo nací un poco antes en la misma época, no judío pero, así y todo, la vida no era feliz tampoco para los polacos, los nazis creían que éramos casi tan malos como los judíos, y así que digo que si no era como Polanski, al menos, estarás de acuerdo, estaba en la misma clase. El padre asesinado por los nazis, la madre muerta en el alzamiento de 1944, yo estoy en la calle, un bebé a cargo de mi hermana, tiene doce años, mi primer recuerdo es de los cadáveres que queman, una pila de cadáveres en llamas y el olor. Cómo sobrevivimos no lo sé, toda una generación. Más tarde, debo añadir, como Polanski perdí a mi esposa, no a manos de un loco pero también torturada hasta la muerte, meses de sufrimiento. En aquel tiempo yo no estaba muy bien con las autoridades y era difícil conseguir morfina para ella. Bueno, no hablemos de esos problemas personales. Quiero decir, después de la guerra, de alguna manera, a pesar de los alemanes y los rusos, miramos en derredor y descubrimos que todavía había vida en nosotros. Aprendimos, hicimos el amor, tuvimos hijos. Polonia sobrevive, nuestra lengua vive, la gente escribe poesía. Varsovia es reconstruida, ladrillo a ladrillo, igual a como antes de la guerra. Miloscz gana el Nobel, Szymborska gana el Nobel, y uno de nosotros es Papa. ¿Quién se lo podría imaginar? Y cuando hacemos arte, este arte dice a menudo algo más que, oh, pobrecito de mí, cuánto he sufrido, el diablo es el que manda, la vida es una basura, no podemos hacer nada. A esto me refiero.
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-Si el cine o cualquier arte no tiene una base moral entonces da lo mismo que mires escenas sueltas o dibujos proyectados. Yo no digo cuál es la base moral, sólo que debe haber una. Por ejemplo, el hedonismo pagano es una base moral perfectamente aceptable para una obra de arte, como ocurre en Hollywood. El paraíso doméstico. El romance. No tiene por qué ser... ¿Cuál es la palabra? Cuando el malo siempre muere y el héroe se lleva a la chica...
-Melodrama.
-Eso es. Pero no nada.. No el diablo riéndose de nosotros, o no sólo eso.
-¿Por qué no? Si esa es la manera en que ves el mundo.
-Porque entonces el arte sofoca. El diablo no nos da nada, sólo toma y toma. Escucha, en Europa, en el siglo pasado, decidimos que no adoraríamos a Dios nunca más, en cambio adoraríamos a la nación, la raza, la historia, la clase trabajadora, lo que quieras, y como resultado de esto todo está totalmente arruinado. Así que ellos dijeron, me refiero a que los artistas dijeron, no creamos en nada más que en el arte. No creamos, es demasiado doloroso, nos traiciona, pero en el arte confiamos y lo comprendemos, así que al menos creamos en eso. Pero esto también traiciona. Y también es desagradecido para la propia vida.
-¿A qué te refieres?
...
-A este Polanski. Tuvo una vida horrible. Nació precisamente en el momento equivocado. Es judío, sus padres son llevados a los campos de exterminio, crece salvaje. Consigue el éxito gracias al trabajo duro y al talento y se casa con una mujer hermosa, y a ella la mata un loco. ¿Por qué va a creer otra cosa sino que el diablo gobierna este mundo? Pero yo nací un poco antes en la misma época, no judío pero, así y todo, la vida no era feliz tampoco para los polacos, los nazis creían que éramos casi tan malos como los judíos, y así que digo que si no era como Polanski, al menos, estarás de acuerdo, estaba en la misma clase. El padre asesinado por los nazis, la madre muerta en el alzamiento de 1944, yo estoy en la calle, un bebé a cargo de mi hermana, tiene doce años, mi primer recuerdo es de los cadáveres que queman, una pila de cadáveres en llamas y el olor. Cómo sobrevivimos no lo sé, toda una generación. Más tarde, debo añadir, como Polanski perdí a mi esposa, no a manos de un loco pero también torturada hasta la muerte, meses de sufrimiento. En aquel tiempo yo no estaba muy bien con las autoridades y era difícil conseguir morfina para ella. Bueno, no hablemos de esos problemas personales. Quiero decir, después de la guerra, de alguna manera, a pesar de los alemanes y los rusos, miramos en derredor y descubrimos que todavía había vida en nosotros. Aprendimos, hicimos el amor, tuvimos hijos. Polonia sobrevive, nuestra lengua vive, la gente escribe poesía. Varsovia es reconstruida, ladrillo a ladrillo, igual a como antes de la guerra. Miloscz gana el Nobel, Szymborska gana el Nobel, y uno de nosotros es Papa. ¿Quién se lo podría imaginar? Y cuando hacemos arte, este arte dice a menudo algo más que, oh, pobrecito de mí, cuánto he sufrido, el diablo es el que manda, la vida es una basura, no podemos hacer nada. A esto me refiero.
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11 abril 2008
Nunca se sabe

La cara de niña traviesa que exhibe Imma Monsó en la solapa de su primera novela no deja de ser un colofón apropiado. Porque después de habernos metido en unos abismos psicológico-existenciales de cuidado, el quiebro final -que nos revela quién es el auténtico narrador- le deja a uno de una pieza y con la cara de bobo de quien es víctima de una broma inesperada y de buen gusto. Es muy de nuestra época eso de no tomarse en serio las preguntas últimas al tiempo que se reconoce que están ahí. Sólo que en el caso de Imma Monsó eso no significa frivolidad sino, sencillamente, buen humor. El humor está, además, no sólo al final sino que recorre toda la obra. La trama está montada con sabiduría y es también un jugueteo con el lector: al terminar el segundo capítulo -son cinco- lo que parecía el tema principal desaparece del mapa del modo más desconcertante. Sabemos que, de un modo u otro, volverá a aparecer, pero el misterio de su ligazón con el resto de la historia es lo que mantiene el suspense. A partir de cierto momento, todo se va desvelando de modo inexorable, pero manteniendo el tono ligero y burlón en el fondo, propio de la persona sin principios que dice haber escrito la historia de Franz -y la suya- quizá manipulándola tanto como manipuló su vida. Pero, con semejante final, ¿quién sabe lo que es verdad y lo que no?
Nota redactada en agosto de 1999.
10 abril 2008
Esperemos que Rosa Díez
no se nos endiose. No parece el tipo de persona propensa a ello*, pero la foto de hoy en El Mundo recuerda a una diva o a una sacerdotisa. Lo que dijo del pacto de Estado por la Educación tiene sentido: acabaríamos con el baile de LOEs y LOCEs, pero es tan difícil cuando uno de los dos partidos tiene como norte irrenunciable el ideologizar a la sociedad en un sentido determinado...
Por lo demás, casi prefiero, en plan egoísta, que las autonomías conserven sus competencias. Viviendo en una gobernada por políticos normales, tengo esperanzas de que la cuestión educativa avance en la dirección razonable, a pesar de los complejos y los seguidismos progres. Es duro imaginar a toda España con una educación andaluza o catalana. Al contrario que Calvo Sotelo, prefiero una España rota a una España giliprogre.
Y Rosa Díez, si más sensata, es tan laicista, no lo olvidemos, como el propio jefe del ejecutivo.
*De hecho, cae espléndiamente a todo el mundo: no he encontrado en la red ni una sola caricatura de su persona.
Por lo demás, casi prefiero, en plan egoísta, que las autonomías conserven sus competencias. Viviendo en una gobernada por políticos normales, tengo esperanzas de que la cuestión educativa avance en la dirección razonable, a pesar de los complejos y los seguidismos progres. Es duro imaginar a toda España con una educación andaluza o catalana. Al contrario que Calvo Sotelo, prefiero una España rota a una España giliprogre.
Y Rosa Díez, si más sensata, es tan laicista, no lo olvidemos, como el propio jefe del ejecutivo.
*De hecho, cae espléndiamente a todo el mundo: no he encontrado en la red ni una sola caricatura de su persona.
08 abril 2008
Michael Gruber

Paul Mishkin, jesuita y antiguo mafioso, a su hermano Jake:
-Sí, persistes en creer que la lujuria es tu problema. La lujuria no es tu problema, hablando ex cátedra, y más o menos en una docena de años se habrá resuelto por sí misma. Después de todo, no es más que un pequeño pecado. No, tu problema es y siempre ha sido la pereza. La negativa a hacer cualquier trabajo espiritual. Siempre has asumido la responsabilidad de todas las cosas malas que han ocurrido en nuestra familia, incluida probablemente la Segunda Guerra Mundial, todo tú solito...
-Tú estabas en la cárcel.
-Sí, pero eso es irrelevante. Dios no estaba en la cárcel y tú no pediste ninguna ayuda en aquella dirección. No, tú lo asumiste todo y fracasaste, y nunca te perdonaste a ti mismo, así que crees que estás más allá de todo perdón, y eso te da el derecho de herir a todas las personas que te quieren porque, después de todo, el pobre Jake Mishkin está muy lejos de toda salvación, tan privado de cualquier esperanza del cielo, que aquel que lo quiera debe ser desilusionado y, por lo tanto, indigno de toda consideración. ¿Por qué me sonríes, imbécil? Porque has conseguido que diga lo mismo que siempre digo cuando vienes aquí, y ahora puedes olvidarlo de nuevo incluso sabiendo que es la verdad. Idiota. El pecado contra la esperanza. Sabes que algún día acabará por matarte.
06 abril 2008
Sueño una Europa del espíritu

Son pocas las sorpresas que depara esta recopilación de textos del cardenal Martini. La propia índole de dichos textos (conferencias, intervenciones en simposios) cierra el paso a la originalidad en cierto modo. El cardenal se limita a exponer la doctrina del Papa, con consideraciones muy generales, que serían compartidas por gente de muy diversa condición ideológica. Al menos, esa es la impresión que he sacado. De destacar alguna idea, sería esta: hace notar Martini, con referencia a la pérdida de la fe en nuestra sociedad, que nuestros coetáneos siguen buscando a la Iglesia en los momentos decisivos de la persona: el nacimiento y la muerte (y podríamos añadir. el matrimonio). Es como si la Iglesia fuese la instancia que mejor supiera explicar el por qué se nace, el por qué se muere. Dejando aparte que encuentren la respuesta satisfactoria que buscan, el hecho de acudir ya es significativo. La Iglesia sigue, pues, gozando de respeto y confianza a la hora de la verdad, por encima de los desdenes, de las reticencias que hacia ella se puedan expresar en la cotidianidad de la vida.
La huida de todo enfrentamiento y la búsqueda del diálogo son motivos centrales en los discursos de Martini, hasta el punto de proponer el destierro de todo proselitismo, lo que me parece exagerado, sin duda por no hablar el mismo lenguaje que Martini, que, por lo demás, deja claro que la Iglesia no ha renunciado a su vocación misionera.
Nota redactada en junio del 2001.
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02 abril 2008
Objetar y saber por qué se objeta

Elite: "pregunta a la señorita".
Directivos: "pregúntale a papá".
Empleados: "pregúntale a mamá".
Obreros: "pregúntale a tu profesor, para eso le pagan"
Campesinos: "tienes ojos, ¿no?"
En realidad, esta última respuesta podría utilizarse para zanjar cualquier discusión sobre "ideología de género" o sobre la equiparación de las uniones homosexuales al matrimonio. Un par de ojos, y un manual de anatomía humana para los más lerdos, es suficiente.
Y sin embargo no conviene empantanarse en este tipo de discusiones cuando uno defiende su derecho a objetar a Educación para la Ciudadanía. Yo no objeto porque piense que el matrimonio es determinada cosa. Objeto porque se trata de imponer una ideología, una ideología que contradice las convicciones más profundas de muchos ciudadanos, hasta el punto de que un millón de ellos se echaron a la calle, lo que implica, al menos, diez millones de disconformes. No se contradice una idea, por peregrina que sea, sino la intromisión del Estado en un derecho fundamental. Lo que está en juego, antes que la inteligencia, es la libertad.
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01 abril 2008
Cínico pero sincero

No soy creyente, pero tampoco soy ateo. Ni un agnóstico, una posición que considero absurda, y excesivamente timorata. Supongo que todavía soy católico, por más que no practico la fe. Como los demonios en el infierno, creo y tiemblo. Si la gente me pregunta, digo que es porque ciertas posiciones de la jerarquía o del Vaticano me son repugnantes, como si la Iglesia no fuese lo bastante buena para contener la gloria que es Jake Mishkin, pero esto no es verdad. Abandoné el culto para poder ser un demonio entre las mujeres. Sí, mi único pasatiempo caro.
(Jake Mishkin, narrador de El libro del aire y de las sombras, flamante novelón de Michael Gruber)
(Jake Mishkin, narrador de El libro del aire y de las sombras, flamante novelón de Michael Gruber)
Y se agradece esa sinceridad, tan inusual en el mundo de las letras. Se trata de un personaje, claro, pero revela a un autor consciente de lo que se oculta detrás de tantas teorías sobre los propios agnosticismos.
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31 marzo 2008
Antonio Azorín

Antonio Azorín parece un paso intermedio entre el anarquista de La voluntad y el conservador escéptico que acabará siendo el autor. Es una obra muy fragmentaria, pues una gran parte de sus capítulos fue publicada en la prensa con anterioridad. Pero es una técnica que sirve bien a los propósitos de Martínez Ruiz sobre la novela: la pretensión de los realistas de contar una vida en unas páginas se le revela ilusoria. No hay trama en la vida; sólo hay figuras, personas. Figuras como la de Antonio Azorín, "el mundo como representación", o la de Verdú, ese personaje existencialista que es trasunto de un tío del autor y que quizá por ello se nos aparece como el más auténtico de la novela, auténtico y conmovedor.
Uno de los grandes aciertos de la novela, o lo que sea, es aquella frase de que los libros de Nietzsche y de Schopenhauer son los libros de caballerías de hogaño. En efecto, desde esta altura, la filosofía de estos como de tantos otros autores de la edad contemporánea nos parece una bella ficción que hizo enloquecer a muchas mentes de los siglos pasados. Siempre dije que lo mejor que había producido el pensamiento de Nietzsche es literatura: Jack London, Conan, Bailando con lobos, etc. etc. El mono, el hombre y el superhombre: muy bonito pero muy falso. Y es un mérito de Azorín haberlo descubierto en fecha tan temprana (1903), teniendo en cuenta que hoy, cien años después, siguen saliendo quijotes.
Nota redactada en agosto del 2001
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29 marzo 2008
Nos pregunta don Enrique Monasterio

qué haremos si el Chikilicuatre gana el festival de Eurovisión. La indiferencia que dicho festival me produce da una idea bastante exacta de la noción de infinito. De que ese tipo vaya para allá sólo le agradezco a la providencia que haya sido tan expresiva como para hacerlo coincidir con la victoria del otro. Sólo digo lo que sentiré si queda en último lugar: que Europa aún puede ser una esperanza.
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27 marzo 2008
Los salvajes se matan unos a otros
y las naciones civilizadas, dice Fichte con visión de futuro, valiéndose del poder de la ley, de la unidad y de la cultura, continuarán exterminándose entre ellas. La cultura no sirve como freno a la violencia. Esta es una opinión que hubiera sido rechazada de forma unánime prácticamente por la totalidad del pensamiento del siglo XVIII (aunque hay algunas excepciones). Para este siglo, la cultura servía de freno a la violencia porque la cultura era conocimiento, y este nos alertaba acerca de la inconveniencia de la violencia.
Isaiah Berlin, Las raíces del Romanticismo.
Y creo que el prejuicio aún no ha muerto. De hecho, la veneración que a veces se tributa a los intelectuales como santos laicos tiene un origen similar. Y tal vez no sea ajeno a él la polémica desatada en Alemania por la novela Las benévolas, protagonizada por un oficial nazi amante de la música, la literatura y la filosofía, y tan despiadado en la aplicación de la solución final como el más descerebrado de sus sargentos.
24 marzo 2008
Oblomov

Tarda, pardiez, en arrancar Goncharov con la novela. Casi toda la primera parte, o sin casi, se dedica a mostrarnos lo terriblemente vago que es su protagonista. Será intencionado, digo yo, querrá que lo sintamos, aparte de leerlo. En verdad, se nos transmite la monotonía de la vida de Oblomov. Y es que claro, Oblomov es la figura de todo un especimen humano que habitó la tierra cuando la aristocracia había perdido su razón de ser y no sabía a qué dedicarse, ni tampoco quería hacer otra cosa que lo que había sido la vida de sus mayores. Esa que tan vivamente nos pinta el autor en el largo "sueño de Oblomov". Frente a él, el hombre activo, el emprendedor, el burgués tal vez, que se estrella contra una roca en sus intentos de sacar a su amigo del marasmo. Lo curioso es que si tratas de ver por quién toma partido Goncharov, no lograrás nada. Está claro, el oblomovismo sale mal parado, la vida desaprovechada del protagonista acaba causándonos pena. Pero, ¿está el autor totalmente con Shtolz cuando dice que es una vida perdida? Difícil aclararlo, porque también la crítica que realiza Oblomov a la sociedad mundana de su tiempo es ajustada en implacable.
Novela grande, sí, y no lo digo por el tamaño. De esas que te hacen ver que tú nunca serás un novelista. En concreto, resulta inconmensurable la crónica de los sentimientos entre Oblomov (Iliá Ilich) y Olga, entre Olga y Shtolz, entre Oblomov y Agafia. Asusta, de verdad.
Nota redactada en enero del 2006
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21 marzo 2008
Victoria

Repaso estos días la Vida de Cristo de Fray Justo Pérez de Urbel, la mejor de las que conozco (salvando, claro, los Evangelios), por su fondo y por su forma, documentada y de impecable estilo. Es también un buen libro de meditación sobre la Pasión:
El centurión hacía caracolear su bestia sobre las peñas y los arbustos. Grave y benigno se había mostrado durante aquellas horas. Había mantenido el orden y cumplido con su deber, no sin cierta inquietud interior. Aquel hombre le turbaba, como a su amo el procurador, aunque tenía la satisfacción de no haber sido cruel con Él. Cuando el Crucificado murmuró: "Tengo sed", hizo una señal a uno de los soldados, indicándole la cantimplora donde estaba la posca, una mixtura de agua y de vinagre que usaban los legionarios durante las horas de la vela. El soldado corrió, empapó una esponja en el líquido, la sujetó al asta de una lanza y la llevó a la boca de Jesús. Jesús, que poco antes había rechazado el vino con mirra, lo aceptó para que se cumpliesen las palabras ya citadas del real profeta. Pero la acción piadosa del legionario debió desagradar a algunos de los que antes habían recordado a Elías, pues intentaron disuadirle, diciendo: "Deja; veamos si viene Elías a salvarle." Inmediatamente añadió Jesús: "Todo está consumado." Todo estaba consumado. Había bebido el cáliz hasta las heces; la voluntad del Padre estaba cumplida; quedaba destruido el pecado; la víctima era perfecta, la satisfacción infinita. La alegría de la victoria ilumina al vencedor; ya no gime, ya no suspira. Recogiendo todas sus fuerzas, pronuncia estas palabras: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" E inclinando la cabeza expiró. Era la hora de nona, las tres de la tarde.
19 marzo 2008
Perlas

[Los Quintero y Arniches] llevan las tablas de castidad andaluzas...
Son los peligros de una chuleta excesivamente pequeña, digo yo. Porque el original decía que esos dramaturgos "llevan a las tablas el casticismo andaluz y madrileño, respectivamente"
¿Que no tiene sentido? Bueno, tengo comprobado que en los exámenes el sentido común desconecta automáticamente. Otra escribía que el tema de La casa de Bernarda Alba era "el exotismo femenino reprimido...". Claro, tanto hablar del exotismo en Rubén Darío... Lo extraño es que fallase la palabra erotismo, justamente.
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18 marzo 2008
Hay recreaciones históricas

que llevan a personajes del pasado formas contemporáneas de pensar y de sentir. Lo hizo conscientemente Buero Vallejo en Las Meninas, con Velázquez; lo hizo Antonio Gala en Anillos para una dama, con doña Jimena; lo hacen de modo mucho más torpe Ken Follett y sus imitadores. Y, a la hora de abordar estas obras, el lector tiene que ir prevenido para ese juego literario (o esa trampa, en el caso de los folletes).
No vi nada de eso en el Santa Juana de G. Bernard Shaw. Por eso me sorprende que su editor afirme que Juana de Arco "ataca al Estado feudal y a la Iglesia católica" y que el personaje le sirve a Shaw para encarnar "la lucha coyuntural del movimiento feminista". La historia pudo ser o no como la cuenta el dramaturgo británico, pero, desde luego, y gracias a Dios, su personaje dista mucho de ser una Simone de Beauvoir o una Victoria Kent. Otra cosa son las intenciones, y, de hecho, el propio Shaw hablaba de Juana como de una precursora de la Reforma. Pero eso tampoco está el el drama, a no ser que se confunda a la Iglesia católica con unos coyunturales (y corruptos) funcionarios eclesíásticos.
15 marzo 2008
La gran esperanza
Rafael García Serrano es aquí el mismo cacho de bestia que en su primera obra, aquel Eugenio. Si sus ideas políticas no cambiaron a lo largo de los años, lo mismo cabe decir de los juicios sumarísimos dirigidos a todo lo que le disgusta (o le gusta). Es un quijote que ve ruedas de molino donde a veces hay sencillas obleas, y se niega a comulgar con ellas, pero eso le otorga igual atractivo que el Quijote original. Y, desde luego, privado de todo lo demás, aún quedaría su prosa: ¡qué prosa, señores!, que hubiera dicho Carlos Bousoño, como en aquella ocasión memorable. Nunca un abuelo Cebolleta tuvo tanta gracia para contar batallitas.
Porque, en efecto, de batallitas se trata. Estamos ante un libro de memorias, y en Rafael García Serrano las memorias han de ser necesariamente de la guerra. La gran esperanza es para él, claro, la de la Falange, muerta ya para él en ese 83 en el que escribe, tiempo de viles traiciones para todos aquellos que guerrearon junto a Franco. El régimen surgido de la guerra no asesinó esa esperanza, a pesar de la unificación (de la que no se mostró partidario), pero sí lo hizo esa democracia que para él no es más que la victoria, a la larga, de los derrotados en el 39. Y el libro tiene sabor de elegía, "elegía por una esperanza", que diría Antonio Prieto, pero escrita no con tono nostálgico sino, como dice la contraportada, "desgarrado y peleón", "bronco y castizo".
Nota redactada en abril del 2007.
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14 marzo 2008
Es horrible:

He notado que siento repelús incluso al teclear el nombre del presidente del gobierno, y prefiero aludirlo mediante un circunloquio. Es posible que si busco ese nombre en este blog aparezca poquísimas veces.
Esta Semana Santa, al meditar el Vía Crucis, me vendrá bien pensar que no soy mejor que él. "Tirad, pero tirad sin odio", como decían los capellanes del Alcázar de Toledo.
13 marzo 2008
Jack Frusciante ha dejado el grupo

¿Dónde hay que buscar la razón del éxito de este libro? En apariencia, es una historia más de rebeldes sin causa, de un James Dean de los 90, más repulsivo en su aspecto y más desagradable en sus modales que el original; es también un relato de amor adolescente, nada que se aparte del material que inunda los estantes de las librerías vecinas de institutos. Más chocante es su éxito si pensamos en el exceso de licencias que se toma el autor con la escritura, llena de elipsis, alusiones a la cultura marginal y libertades sintácticas, todo lo cual, si en ocasiones resulta efectivo, las más veces se queda en pedantería poprock.
Creo adivinar, sin embargo, la clave: Brizzi ha manejado perfectamente el contraste. El ambiente de "kabreo social" en que se mueven Alex y sus amigos, su desencanto (hasta llegr al suicidio en el caso de Martino, una de las mejores páginas), la nada abismal de sus perspectivas vitales, está dibujado con una crudeza tan inusual en esta clase de libros, que sorprende la pureza del amor entre Alex y Aidi. La ausencia de todo componente venéreo en sus relaciones (insólita en el entorno de los protagonistas) es garantía de la autenticidad de sus sentimientos y el mejor acierto por parte de Brizzi. Qué pena de esa mancha descomunal, la anécdota de los seminaristas corriendo detrás de Aidi, que no se la creería ni Lucía Etxebarría y que desacredita toda una labor por otra parte muy estimable.
Nota redactada en septiembre de 1999.
12 marzo 2008
Del liberal al progre

Cristino, lo mismo que su mujer, tiene ideas modernas. Padre de seis hijas y un hijo, cree que las mujeres deben tener carrera y no depender de un marido -cualquier marido- para vivir.
Carmen de Zulueta, en Compañeros de paseo, capítulo sobre Dolores Cebrián de Besteiro.
Bueno, tal vez lo que deban tener las mujeres sea libertad para elegir lo uno o lo otro. Pero este pasaje me llamó la atención no por eso, sino por ese señor de ideas modernas que tenía siete hijos. Es lo que va del viejo liberal (o incluso socialista) al progre de hoy, más amigo de holgar que de retoñar.
11 marzo 2008
Al paso alegre de la PAZ
Mira por dónde Víctor Manuel casi podría volver a cantar el Cara al sol. Estos artistas orgánicos hicieron la gracieta con lo de las siglas de PAZ y se erigieron en apóstoles de la alegría (¡!), con lo que los versos aquellos de
volverán banderas victoriosas
al paso alegre de la PAZ...
les vienen al pelo en esta hora del triunfo, en el balcón del vencedor. Luego podrían sustituir las cinco por las trece rosas, que son los joseantonios de hogaño, ya que a ganar la guerra civil han venido.
(Dicho sea todo con el mayor de mis respetos a la Falange histórica, que no se merece estas comparaciones).
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volverán banderas victoriosas
al paso alegre de la PAZ...
les vienen al pelo en esta hora del triunfo, en el balcón del vencedor. Luego podrían sustituir las cinco por las trece rosas, que son los joseantonios de hogaño, ya que a ganar la guerra civil han venido.
(Dicho sea todo con el mayor de mis respetos a la Falange histórica, que no se merece estas comparaciones).
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10 marzo 2008
Escupiré sobre vuestra tumba
No, no voy a comentar la novela de Boris Vian con ese título. Es el eslogan que mejor habría convenido a la ejecutoria del psoe durante estos cuatro años y el que podría haber utilizado durante la campaña, de haber sido sincero. Las tumbas, claro, son las de los asesinados por ETA. En rigor, cada voto socialista es una deyección sobre esos muertos, en aras de quién sabe qué miedos o intereses.
Todos los periódicos mencionan hoy a un ganador. Ninguno habla del otro.
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Todos los periódicos mencionan hoy a un ganador. Ninguno habla del otro.
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08 marzo 2008
Pobre Isaías Carrasco.
Pobre peón sacrificado. Tal vez un día la familia de la víctima vea claro cuál fue el papel de su marido, su padre, en la historia de la entente GAL-ETA y maldigan a sus compañeros. Mientras tanto, los demás aguardamos el segundo y quizá definitivo embate del zapaterismo. Estamos preparados.
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05 marzo 2008
No,
no son iguales. Hay la diferencia que va de una secta destructiva a un gobierno normal. Lo dijo Alejandro Llano en su última columna: el 9 nos jugamos el que se nos imponga desde arriba un tipo de ser humano, una especie de hombre nuevo que sería para sus promotores el auténtico homo democraticus, pero que violenta gravemente el orden natural de las cosas. Muchos ven el advenimiento de esa plaga con ojos divertidos, como si se tratase de un numerito circense, pues al fin y al cabo el panis está más o menos asegurado, a pesar de la crisis. ¿Alguna vez han visto la televisión más de cinco segundos? Hay millones que la aguantan horas y horas, y esos son los que van a dar de nuevo el poder a la secta. Convenientemente adoctrinados durante treinta años (la Educación para la Ciudadanía no es más que la culminación de un proceso), perdonan sus errores setenta veces siete, en tanto que a los gobiernos normales no les pasan ni la primera mentira, aunque sea a todas luces prefabricada.
Los políticos normales pueden exhibir hechos, argumentos. Da igual. La secta controla las pantallas y los papeles. Los debates los ganan quien ellos deciden, incluso antes de que se celebren. Quien piense que en estas elecciones se la juega un partido contra otro partido, está en Babia. El envite es de mucha mayor trascendencia. Esta vez, más que nunca, hay que abatir nuestras discrepancias con los políticos normales. Son cuestiones de poco momento.
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Los políticos normales pueden exhibir hechos, argumentos. Da igual. La secta controla las pantallas y los papeles. Los debates los ganan quien ellos deciden, incluso antes de que se celebren. Quien piense que en estas elecciones se la juega un partido contra otro partido, está en Babia. El envite es de mucha mayor trascendencia. Esta vez, más que nunca, hay que abatir nuestras discrepancias con los políticos normales. Son cuestiones de poco momento.
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04 marzo 2008
El castor

En diversas prédicas he oído, como seguramente vosotros, el ejemplo de los combatientes que, para ir más aprisa, tiran la impedimenta. Se trata de mostrar que conviene ir desprendidos de las cosas materiales si uno quiere ir adelante en la vida espiritual. Me permito brindar otro ejemplo que me trae, casualmente, Sebastián de Covarrubias en su Tesoro de la lengua castellana o española, en la voz castor. Sobre este animal corría una fábula:
Quando se ve perseguido de los caçadores, alcançando por natural distinto le persiguen por los testículos, que son a propósito para ciertos remedios en medicina, se los corta, y con esto escapa la vida. Pero Sextio, diligentíssimo autor en verificar semejantes cosas, niega ser posible, porque este animal tiene los testículos pegados y assidos al espinazo y muy pequeños. Bien es verdad que entre las ingles tiene dos tumores, cada uno del tamaño de un huevo de ánsar, en medio de los quales está el miembro genital, y por esta causa están reputados comúnmente por testículos. Estos, que son a modo de bolsas, le embaraçan quando va huyendo, y por esso se los corta.
02 marzo 2008
La invención de Morel

Durante su desarrollo creí ver en esta novela la mejor parodia de la filosofía moderna: un hombre conviviendo con un grupo de gente que resulta ser una pura ficción, realidad virtual, fantasmas. Luego se ve que las intenciones de Bioy no van por ahí, sino que se trata de una meditación sobre la inmortalidad, o sobre la transmigración de las almas, desde el punto de vista de la tecnología. Pero es inevitable ver también ahí algo de parodia cuando lo leemos en este año 2000, con toda esa peña especulando sobre la inmortalidad a propósito de los clones y del genoma. En efecto, con una técnica y un estilo tremendamente borgianos (pero, ¿quién ha influido en quién, si esta novela es de 1940?), Bioy nos sugiere una inmortalidad con algo de vampírico, pero conseguida no a través de los colmillos de un pequeño demonio sino mediante una sofisticada máquina. Estas personas virtuales no ven al hombre "verdadero" que ha llegado a su isla, y la cuestión es si tienen alma, o si llegarán a adquirirla. Y es el amor, también aquí, el resorte que impulsa a nuestro hombre a querer esa extraña vida espectral: amor constante más allá de la muerte, aun a costa de no tener carne, sangre, corazón. Alguien nos había contado esto ya, sí, pero con vampiros. Con todo, me parece que, más que por sus parábolas o sus meditaciones sobre la inmortalidad, Bioy triunfa por su arte de contar, por su manera de crear suspense en torno a este hombre acosado, cuyos perseguidores no terminan de hacerse patentes.
Nota redactada en abril del 2000.
29 febrero 2008
La violencia contra mujeres es más frecuente en parejas no casadas,
informa Aceprensa. ¿Y cómo podría ser de otra manera? La famosa "liberación de la mujer" a quien liberó fue a los hombres, que quedaron exentos de los enojosos compromisos conyugales (así los llamaba, con tristeza lo constato, un tal Lázaro Carreter) y pudieron disponer de la mujer como de la moto o la tele. No olvidemos que los principales de esos compromisos eran los de "amar y respetar". Con la equiparación del amancebamiento al matrimonio, el egoísmo masculino dejó de verse obligado a rascarse el bolsillo para aquellos empleos instrumentales del sexo femenino. Alguno de esos miserables fue quien inventó el chiste de que "el amor es un invento de los catalanes para [fornicar] gratis". Ya lo han conseguido. Sólo que a veces se cansan de eso que los traductores de Shakespeare llaman indistintamente prostituta o querida, y entonces vienen los palos.
Para evitar pérdidas de tiempo, advierto que este blog no admite comentarios anónimos. De nada.
Para evitar pérdidas de tiempo, advierto que este blog no admite comentarios anónimos. De nada.
28 febrero 2008
¿Qué nos pueden enseñar los libros que no esté en la vida?,

dice Azorín en La voluntad. Como argumento para no leer es pésimo, claro. Tiene valor porque lo dice alguien que estuvo leyendo libros hasta que se cayó de viejo. Creo que lo anoté porque me recordaba mucho a otras reflexiones similares con las que me había topado poco antes. Es ese, si no me equivoco, el tema central de El juego de los abalorios de Hermann Hesse, y me chocó, poco antes, encontrarlo en un cuento de Clarín, tal vez el titulado Vario, no recuerdo. Vitalismo puro, hastío de la ciencia y de la cultura. Un motivo muy propio del primer tercio de siglo, tan pródigo en obras de arte como vacío de orientaciones.
27 febrero 2008
Helena o el mar del verano

Esta breve narración vio la luz en 1952 con no mucha fortuna,y la reedita ahora El Acantilado con unas elogiosísimas notas críticas en la contraportada. Me parece hiperbólico decir que es "uno de los diez libros más importantes de la narrativa española del siglo XX", sobre todo porque gran parte de su contenido queda a ras de tierra, limitado a unos recuerdos infantiles narrados infantilmente y a la altura de lo peor de Delibes y de Jiménez Lozano: "por la tarde la playa estaba llena de sol color naranja y había nubes blancas y olía a tortilla de patata". ¡Vade retro!
Por fortuna, levanta el vuelo. La última parte es una égloga exquisita donde este nuevo Pedrito de Andía canta sus sueños de amor adolescente con fraseología griega, o latina. Este sueño de amor viene a ser la réplica a los escrúpulos morales que le carcomen en la primera parte, otra de las cumbres de la narración. El joven que había visto en la religión sólo un mundo de preceptos dificilísimos de cumplir y la amenaza constante del infierno lo olvidará todo cuando se sepa amado por Helena: de nuevo el amor "que mueve el sol y las demás estrellas" viene a solucionar una visión estrecha del mayor de los misterios. Y el verano está ahí como acompañamiento de esa plenitud. En realidad, el mayor atractivo de la prosa de Ayesta está en haber recreado el verano al modo en que lo ve un niño: una recuperación de la infancia que a todos nos gustaría experimentar alguna vez.
Nota redactada en julio del 2001. El autor es Julián Ayesta.
26 febrero 2008
Llamarse Alejops
supone, al menos, una invitación al riesgo. Claro que Alejops tiene 19 años y, si no vive peligrosamente ahora, ¿cuándo lo va a hacer? Ha tenido el buen gusto de dedicarme una estatuilla bloguera a sabiendas de que no iba a cumplir con las reglas establecidas, y eso emociona un montón. Como se ve en el último vídeo que inserta, eso de ser "100% cristiano" va camino de ser la más arriesgada de las piruetas. Ríanse, ríanse, que no está tan lejos de la realidad.
La decadencia de la mentira

Tarde o temprano tenía Oscar Wilde que dar rienda suelta a su sentir en cuestión de estética, y lo hizo a su manera: con brillantez, con desenfado, y artísticamente. La decadencia de la mentira inaugura nada menos que el "ensayo dentro del ensayo", por decirlo de algún modo y en paralelo con lo del teatro dentro del teatro, y tal. El caso es que, en ochenta y dos sencillas páginas, nos expone un diálogo entre Vivian y Cyril en que el primero hace partícipe al segundo de que ha escrito un ensayo con el título antedicho. Mientras conversan, Vivian lee fragmentos del artículo y comentan sus implicaciones. Wilde, por boca de su personaje, defiende la tesis de que la vida imita al arte y no al revés. Todo su parlamento rezuma el hastío propio de los modernistas ante la vida y la existencia vulgar y cotidiana. Su rechazo al realismo es rechazo de esa existencia y refugio en el arte como un mundo superior. En una ocasión llega a utilizar el término romanticismo para esta actitud, pero tampoco es un romanticismo en estado puro, pues la naturaleza no le interesa. Ante un asombrado Cyril, Vivian llega a sostener que la naturaleza también imita al arte: las nieblas, las sombras de los árboles en los ríos, no existieron hasta que no las vieron los impresionistas. El auténtico creador es, pues, el mentiroso, el que se evade de lo real. "Vamos a contar mentiras", pues. Tampoco podía Wilde encontrar mejor manera de mostrar sus opiniones que escandalizando a los moralistas.
Nota redactada en julio del 2001.
22 febrero 2008
"Me gusta su carácter, no sus ideas",

dice Basil Ransom de Verena Tarrant en Las bostonianas. Qué difícil es encontrar alguna gracia en alguien que se proclama fan del presidente del gobierno. Y sin embargo hay que intentarlo, so pena de acabar convertidos en otra especie de sectarios: Miguel Bosé no tiene ninguna gracia, lo sé, ni cuando se vestía de torero ni cuando se desviste de cosa rara. Otros, como el Víctor Manuel y el Serrat, dejaron de tenerla hace tiempo. Pero Isabel Coixet ha hecho alguna película que no está mal (Cosas que nunca te dije: es la única que conozco) y otras que al parecer no desmerecen. La Velasco, qué vamos a explicar. El Sabina es tan patético personalmente como ingenioso en sus trovas...
Qué queréis. Ninguno de ellos le llega al tobillo a Heidegger, Jung, Karajan, cuántos genios más que pudieron, en su día, hacerse una fotito junto a Hitler, tal vez llevándose el dedo al bigote. Respiraban en un clima ideológico que arrancó más de cien años antes y en el que vivían también muchos alemanes que quizá no votaron a los nazis. El zapaterismo es el fruto cuajado de unos presupuestos de los que participan muchos votantes del PP, sin saberlo; la plasmación política de todo lo que se ha escuchado en las escuelas, proclamado en la calle, difundido por la pantalla... desde hace varias décadas. ¿Demasiado zafio? Bueno, tal vez Spencer no concibió los campos de exterminio ni Marcuse los basureros de fetos, pero la cadena de causas y efectos es implacable.
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Altea, tómate algo
Altea me concede uno de esos premios que los blogueros reparten de vez en cuando. Aunque sea impolítico, no voy a seguir la norma de conceder a mi vez el premio a otros cinco colegas, porque me parece más impolítico aún preterir a unos en favor de otros, entre tan excelentes bitácoras como pueblan esta galaxia en que nos movemos de modo habitual. Lean, de todos modos, Con las botas puestas y no perderán el tiempo. Tiene la combinación justa de agudeza, mala leche y ternura para encantar a cualquier visitante sin prejuicios.
20 febrero 2008
Educación socialista (continúa del 15-II-08)

El fraude de las calificaciones finales es múltiple: Fraude al alumno, al que se priva de la necesaria y terapéutica repetición del curso y materias que desconoce, al que se niega la toma de conciencia de su edad (estamos hablando de personas de entre quince y dieciocho años) y responsabilidad y en el que se refuerza el anclaje en el victimismo y la pereza. Fraude a sus compañeros de clase, a los que tal ejemplo y compañía roban tiempo lectivo y anulan la intención de estudio. Fraude a la familia, por las mismas razones que al alumno y porque se la sumerge también en la verbología de globalizaciones, compensaciones y áreas que escamotea la nítida percepción del nivel real de su hijo. Fraude a la sociedad en su conjunto por la participación en el engaño populista colectivo y por la malversación del presupuesto. En el profesorado, al fraude se suman el abuso y la humillación que inevitablemente representa someterse a prácticas de estupidez denigrante y pésimos efectos, las cuales sin embargo son aplaudidas por un sector docente cuyos imperativos son las consignas de defensa de la Reforma, el temor a la escasez de alumnos y una alergia incontrolable a cuanto implique saber y mérito individual.
Sobrecoge en estas juntas de calificación el ambiente de falta de libertad, el interminable alargamiento de las sesiones, la pesadez de un trabajo que, en contraste con la atmósfera agradable y operativa de tareas similares en el sistema anterior, ha perdido ahora cuanto de gratificante tenía. Algunos protestan por la obvia inutilidad del rito, por el absurdo que con sus formas en el acta avalan, pero nadie se castiga a sí mismo con posturas honestas que no harían sino acarrearle sinsabores, enfrentamientos estériles y veladas represalias. No: ante el zurriago burocrático que sobre él se cierne, el profesor sale del paso con los cuatro tópicos de la hipocresía habitual y consiente en los mayores despropósitos. Ya ha pagado el diezmo a los que medran a su costa. El regusto humillante se olvida pronto. También la sumisión al equipo pedagógico, a sus portavoces logse. Incluso se pretende no advertir que jamás hubo tales niveles de imposición y represión, ni en los años ochenta ni en el franquismo. Nunca la condición de funcionario había significado "no podemos decir nada", afirmación que ahora se oye en los claustros. Existía, por el contrario, un animado ambiente de discusión o rechazo. Ha descendido el gran silencio de la protesta inútil y el consentimiento forzoso, el miedo a los que en un tiempo se presentaron como defensores de la libertad.
Mercedes Rosúa, El archipiélago Orwell
(Rigurosamente auténtico. Añadir que a quien ocasionalmente discrepa se le ríen las gracias, si las expresa con zumba, o se le mira con ceño reprobador si lo hace en plan adusto. Y nunca se le sigue el hilo. Tan solo en los centros en que ni el orientador ni la mayoría del profesorado comulga con el ideario logsiano, como es hogaño el de quien suscribe, se consigue algo parecido a la normalidad.)
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19 febrero 2008
Cartas a un cura escéptico en materia de arte moderno

José María Valverde fue catedrático de Estética, pero su labor en este campo es mucho menos conocida que la que llevó a cabo como poeta y como crítico. La editorial Trotta emprendió hace unos años la publicación de sus obras completas, en las que figuran rarezas como estas Cartas de 1959. Es una obra breve que en gran parte viene a ser una muestra de su pensamiento en torno al arte y la belleza, expresado sin las rigideces que impone la cátedra, como si fuera un escrito informal, las cartas a un amigo.
Uno espera, antes de abordar la lectura, que el cura al que se dirigen estas cartas sea un ceñudo consevador que mira el arte de nuestro tiempo con señorial desdén, y que Valverde va a reconvenirle haciendo una apología de dicho arte. No es así. El cura en cuestión -imaginario o no: en todo caso, Valverde no nos revela su nombre- todavía no lo es, sino que va a ser ordenado en breve. Y el autor no realiza una defensa cerrada de lo moderno frente a lo antiguo. En primer lugar, hay que decir que se refiere sobre todo al arte sacro y, lejos de un esteticismo superficial y pedante, subordina el arte a la finalidad que se persigue con un templo: que ayude a rezar, a elevar el alma a Dios. Devuelve, pues, al arte su función ancilar, así como piensa que ha llegado el momento de que la pintura recupere la armonía perdida con la arquitectura.
Nota redactada en julio de 2003.
16 febrero 2008
Sí, pero...

Pues sí, este tipo de carteles o pegatas tiene su gracia. Pero preferiría que no pasaran del círculo de amiguetes. Difundirlos a mansalva es no saber cómo funciona la propaganda. El brazo político del GAL sí que lo sabe y se sentiría encantado con su difusión. Ellos saben, digo, que la propaganda se dirige más al subconsciente que a la inteligencia (la mayoría de sus votantes tiene muy poca), más a lo subliminal que a lo racional. La imagen es mil veces más eficaz que el mensaje verbal, y hay mucha gente que no mira las letras. Y ahí, como siempre, el brazo político del GAL da sopas con honda a la derecha. ¿Alguien ha pensado que los socialistas pueden ganar por los méritos de su política? Pero mirad los carteles de la precampaña, por favor. Ahí tenéis a Rajoy con el modelito de siempre, rectángulo blanco con el careto en el tercio izquierdo y el eslogan en el resto del espacio. Mirad la cara de pardillo ante el photomaton que tiene don Mariano, y decid si eso puede competir con el diseño sociata, mucho más en sintonía con la creatividad comercial que lo rodea, fondo negro con el ZP en plan dinámico y optimista tras no se sabe cuántos intentos de captar el mejor ángulo de su cara de sapo. La simple comparación resulta ofensiva. Así que, muchachos, a cambiar de estrategia. Poned el mismo eslogan pero en el rectángulo blanco y con uno de los muchos lados tontos de la jeta del presidente por accidente, ja, y ganaréis en eficacia lo que se pierda en vis paródica. De nada.
15 febrero 2008
Educación socialista

Su profesor lo está infinitamente más [indefenso]. Para atarle, y bien atarle, lejos ya de los toscos métodos de la antigua censura, existen los hilos de la telaraña normativa segregada por los graves zánganos de la nomenklatura. Como la democracia es inversamente proporcional al número de consejos, asociaciones y equipos directivos oficiales, cualquier protesta produce una simple vibración de la tela, pronto apagada por el zumbido sentencioso del depositario de las consignas, el cual está siempre pendiente a bajar, tablas de la Ley en mano, de su Sinaí. La Reforma Educativa española ofrece, en este sentido, un plantel de burócratas innumerable. El volumen de papel generado es paralelo a la estulticia pretenciosa del contenido, que proporciona, sin embargo, fluido nutricio a su clero elaborador. El informe, por poner un ejemplo, que debe acompañar a cada materia suspensa de 4º de la ESO está redactado, no como guía de estudio (el estudiante sabe perfectamente cuál es el programa de cada asignatura y su desconocimiento de él; en numerosos casos ni siquiera se ha molestado en examinarse), sino como alegato de excusa por no haber aprobado al alumno. Naturalmente su falta de esfuerzo, capacidad, mérito, conocimientos, no impide que éste promocione y titule, que pase al curso siguiente en cumplida e irremediable ignorancia del anterior. El pliego de descargo por el que el profesor intenta hacerse perdonar por la sociedad su baja calificación no se resume, naturalmente, en las insobornables cifras y siglas de perfecta comprensión para cualquiera. Por supuesto -prodigios de la neolengua- han desaparecido los ceros y MD (muy deficiente); el INS (insuficiente) recubre piadoso tanto al que no se ha dignado hacer ni un examen y ha mostrado la participación intelectual de una silla como al que, sin aprobar, procuró escribir unas líneas y obtuvo un 3. El informe comporta valoraciones para las que se supone al profesor de Matemáticas o Lengua dotado de la bíblica percepción de la desnudez de las almas. Debe juzgar, según reza la normativa, en qué medida este ocupante de un espacio en el aula ha logrado Conocer y valorar en el grado adecuado los contenidos correspondientes a cada área en los siguientes aspectos: medio físico, desarrollo científico y tecnológico, patrimonio cultural y su conservación, funcionamiento del propio cuerpo, funcionamiento de las sociedades. Desarrollar normas sociales de comportamiento con actitudes de solidaridad, respeto y tolerancia ante las diferencias de sexo, ideológicas, religiosas, sociales y raciales. Etc., etc. Está claro que el equipo redactor logse cobra por líneas, carece de sentido del ridículo y muestra una incontrolada fruición catequística de cuño posmoderno.
Mercedes Rosúa, El archipiélago Orwell
(Créanme: la descripción es objetiva y exacta. Continuará.)
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14 febrero 2008
La novela de don Sandalio, jugador de ajedrez

En sus últimos años don Miguel no podía ya dejar de dar vueltas a sus obsesiones sobre la vida, a su religiosidad trágica. La palabra novela incluida en el título está ahí con toda la intención: no hay nada novelesco aquí, porque el propio autor-narrador se encarga, encima, de evitarlo. ¿Por qué muere el hijo de don Sandalio? No quiero saberlo. ¿Por qué meten en la cárcel a don Sandalio? No me importa. Ya hay suficiente novela, nos dice el corresponsal (la forma es epistolar) con la propia presencia de don Sandalio en esta vida. "No quiero problemas de ajedrez. Son suficientes los que presenta la propia partida". No se preocupa Unamuno, pues, lo más mínimo, de disimular los símbolos. La propia partida, la propia vida es ya suficiente problema. Don Sandalio experimentaba de modo intenso su vida, no llenándola de sucesos, sino sufriéndola, aguzando al máximo su conciencia de estar vivo, su conciencia trágica. Eso es, para Unamuno, mover con soltura las piezas del tablero, ejecutar la partida como una pieza musical. Y es don Sandalio quien despierta esa conciencia trágica en el narrador su contrincante, que ya estaba preparado para ello por su temperamento: veía, como dos personajes de Flaubert, la tontería humana y no la podía tolerar. Tontería que, por supuesto, en Unamuno equivale a despreocupación. Qué pena que cayera en la tentación de explicarnos la parábola, en el prólogo y en el epílogo. ¿Tan tontos nos cree?
Nota redactda en junio de 1999.
13 febrero 2008
El medievo de susto,

12 febrero 2008
Edgar Neville a G. Fdez. de la Mora

Curiosos nuestros compatriotas, y pintorescas sus maneras de entender los mensajes. Cuando alguien lanza a nuestro aire frases como esta ¡El español debe ser medio monje, medio soldado! el que la recoge en serio, sin reírse y dándose por aludido, ni se mete fraile ni se alista en el ejército, pero obliga a la portera a ir a misa.
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11 febrero 2008
El espacio del profesor

Parece increíble, pero hemos llegado a un punto en que es necesario un libro para explicar que un colegio, un instituto, es un lugar donde se estudia y no donde se juega. Alicia de San José es psicóloga y ha tratado a muchos profesores que se sienten (textualmente) como payasos en el aula, tratando de captar la atención y el interés de sus alumnos y sacrificando la explicación de materias en aras de la motivación y el entretenimiento. Sí, se trata de un nuevo libro en defensa de la función básica del profesor, que es enseñar, transmitir conocimientos, y no "diseñar situaciones de enseñanza-aprendizaje", según la terminología de los pedagogos. El énfasis puesto en los procedimientos y las actitudes ha llevado a muchos profesores a descuidar la formación en su propia materia, siendo esta indispensable, como recuerda Alicia de San José, para una enseñanza eficaz.
Hay una falacia que consiste en pensar que algo sólo tiene interés cuando va asociado al entretenimiento o la diversión. Sin embargo, para interesarse por algo hace falta tener algunas nociones previas sobre ello. Si eliminamos lo que se llama, en la jerga pedagogista, contenidos conceptuales, malamente podrá el alumno sentir interés por nada. Pensar, además, que el alumno sólo es capaz de entrar a lo que le entretiene o divierte, es tener en muy poco a los alumnos. El profesor ha de recuperar el espacio perdido, sí. Y es bueno que empiece a colaborar, sin temores, en esa recuperación.
Nota redactada en mayo del 2003.
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09 febrero 2008
A vueltas con la nota
Es cierto que la ya famosa nota de los obispos descalifica por igual a los dos partidos mayoritarios, pues ninguno de ellos va a defender con resolución la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Ocurre, sin embargo, que uno de los dos partidos vive para esos atentados contra el ser humano, hace de ellos su norma programática, mientras que el otro se limita a consentir y dejar pasar. Esto puede dejar perplejo a quien aún no haya caído en la cuenta de que la defensa de la vida va a venir desde abajo, de instancias diferentes a los partidos. La opción de voto habrá de ir dirigida hacia aquel que se muestre más receptivo a tales instancias sociales. Ellos, por sí mismos, no van a tomar una iniciativa que tope de frente con las sensibilidades, reales o supuestas, de la calle.
08 febrero 2008
Olive Chancellor

Espero con toda el alma que no te cases nunca... Ya sabes lo que pienso: que hay una nobleza en el hecho de sacrificar algo por un bien común. Los sacerdotes -cuando eran verdaderos sacerdotes- nunca se casaban, y lo que tú y yo pretendemos realizar nos exige algo semejante al sacerdocio.
(En Henry James, Las bostonianas)
Mira por dónde hasta las feministas son capaces de comprenderlo, cuando quieren.
07 febrero 2008
Ancho mar de los Sargazos

No se menciona para nada el mar de los Sargazos en esta novela, así que me quedo sin saber si se trata del que rodea a las Antillas francesas, y entonces no es el Caribe. Consultaremos un atlas. Ha sido una nueva experiencia leer una novela ambientada en estos pagos, de cuyas vicisitudes no tenía noticia. Y me hubiera gustado no saber de antemano que se trataba de una recreación de la loca de Thornfield, de Jane Eyre, para irlo descubriendo poco a poco; así, el final habría sido más impactante.
La impresión que deja este relato es la de una visión borrosa. El estilo es exquisito, muy inglés en lo comedido y elegante; pero me da la sensación de no haber captado muchos soreentendidos en la relación entre Rochester y Antoinette, y en lo que se refiere a Christophine, la misteriosa criada martiniqueña. Hay algo de magia en el ambiente, a tono con las prácticas vudú de aquellas tierras, y el destino de Antoinette parece marcado como por una maldición. Christophine tiene sobre ella una rara influencia, un extraño afán de posesión, que tiene sin duda mucho que ver con el fracaso del matrimonio. Pero Rochester admite también cierto egoísmo en su comportamiento. Todo ello, unido al triste destino de la madre, puede explicar la locura, pero nos damos cuenta de que en cierto modo todo el mundo daba ya por abocada a la locura a Antoinette, y ella, de carácter débil, no pudo sobreponerse a la presión. Todo el mundo ha jugado con ella hasta el punto de atrofiarle la personalidad. Es una víctima de una serie de intereses y de ambiciones, y si es otra cosa, lo siento (repito), no he podido verlo.
Nota redactada en octubre del 2000. Por cierto: la autora es Jean Rhys.
05 febrero 2008
Juventud morbosa

Esta esquividad para toda obligación explica, en parte, el fenómeno, entre ridículo y escandaloso, de que se haya hecho en nuestros días una plataforma de la "juventud" como tal. Quizá no ofrezca nuestro tiempo rasgo más grotesco. Las gentes, cómicamente, se declaran "jóvenes" porque han oído que el joven tiene más derechos que obligaciones, ya que puede demorar el cumplimiento de éstas hasta las calendas griegas de la madurez. Siempre el joven, como tal, se ha considerado eximido de hacer o haber hecho ya hazañas. Siempre ha vivido de crédito. Esto se halla en la naturaleza de lo humano. Era como un falso derecho, entre irónico y tierno, que los no jóvenes concedían a los mozos. Pero es estupefaciente que ahora lo tomen éstos como un derecho efectivo, precisamente para atribuirse todos los demás que pertenecen sólo a quien haya hecho ya algo.
José Ortega y Gasset, La rebelión de las masas (1930)
02 febrero 2008
No es extraño que el entorno del GAL
acuse a los obispos de hacer política. Para los socialistas, la política es ideología. Uno puede dejar la economía, la sanidad y la seguridad ciudadana hechas unos zorros, pero si ha conseguido que los sarasas jueguen a papá y mamá y que una pueda abortar en Urgencias se creen estadistas de primera. Justamente lo que los obispos censuran al gobierno (cuando lo censuran, que no es ahora) es que no haga política. Que sustituya la política por los experimentos antropológicos. La Iglesia sabe muy bien que la política es para los políticos. Lo que quieren es que se limiten a ella.
29 enero 2008
La desheredada

La desheredada es un alarde, y por eso me gusta. Es un alarde de técnica narrativa. También de técnicas narrativas, pero no lo he dicho porque no es un simple acumular de monólogos interiores, estilos indirectos libres y demás zarandajas. Galdós sabe bien cuándo conviene cambiar el punto de vista, pasar al diálogo teatral, intercalar un discurso..., sorprendiéndonos continuamente sin abandonar el centro de atención, la figura, la Isidora Rufete que es su argumento central.
Porque La desheredada es también un señor novelón del XIX, un drama apabullante, en este caso un drama de personaje: de cómo Isidora Rufete se busca la ruina consciente y tenazmente por su esclavitud a una pasión. Isidora es víctima de su manía de grandeza. Estamos ante una anoréxica del clasismo. Hay un cierto condicionamiento social, no cabe duda, y quizá por ello se ha hablado de novela naturalista. Las mismas manías sociales que llevan hoy a la enfermedad y a la muerte a esas chicas obsesionadas con la delgadez ocasionen la perdición de Isidora. Esta es incapaz de renunciar a su espejismo de creerse hija natural de una aristócrata y heredera de su fortuna, y por conseguir ese reconocimiento es capaz de amancebarse y humillarse hasta lo indecible sin darse cuenta. El aparente desenfado del narrador no hace sino resaltar más (y es otro mérito) la tragedia de esta existencia, lo patético de esta autodestrucción.
Nota redactada en abril del 2007.
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28 enero 2008
Cosmopolitismo y universalidad

Según su expresión [de Eugenio Montes], un mismo denominador común identifica ambos conceptos: la generalidad. Ahora bien, mientras que lo cosmopolita es solamente general, lo universal es general y local; y esta característica es la que hace a su juicio que una obra literaria o artística de valor universal pueda ser gustada con plenitud de entusiasmo, tanto en su medio nativo, por virtud de las cualidades locales que posee, como en un medio exótico, merced al valor de amplia universalidad que irradia.
Guillermo de Torre, Literaturas europeas de vanguardia.
Interesante distingo que puede aplicarse desde la Divina Comedia o el Quijote hasta Faulkner o la Generación del 98.
25 enero 2008
Búscate otro perro
Casualidades de la vida. Cambio de Kiss FM a Onda Cero dejando con la palabra en la boca a Joaquín Sabina, que cantaba aquello de "ahora es demasiado tarde, princesa..." Y en el informativo de las dos y media sale la vicepresidenta del gobierno colgándose medallas por lo de la ilegalización de ANV y tal. La canción aún me sonaba en la cabeza, muy oportunamente...
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23 enero 2008
Leyendo el último pedrusco de Ken Follett

(alguien tiene que hacerlo) me viene a la cabeza la propaganda nazi, que con medios más bien modestos consiguió crear en las masas un clima de odio hacia el judío y hacerlo responsable de todos los males. No disponían de best-sellers, ni de series televisivas, ni de un regimiento de profesores adictos. Todos estos medios existen hoy, y entre todos han conseguido presentar a la Iglesia católica como un parásito que absorbe nuestras ansias de felicidad. Hoy la Iglesia es, en la conciencia europea, y sean o no conscientes los consumidores de kenfolletes y danbrownes, lo que los judíos en la Alemania de los años 30. Sólo falta saber cuándo se decretará la solución final.
22 enero 2008
Los orígenes de la Guerra Civil Española

Ya era hora, hombre. La izquierda ha estado viviendo del cuento desde que empezó la transición: la democracia, las libertades y tal. Un cuerno. Si ha habido un enemigo de la democracia antes de Franco, ese fue el PSOE.
La II República española nos aparece, después de un libro como este, como un régimen de compromiso entre fuerzas que realmente sólo aspiraban a imponerse de modo más o menos totalitario. Se soportaban, pero nada más. Pero no podía pedirse a unos partidos marxistas, como el PSOE o el PCE, que no tratasen de ir más allá. La República era para ellos un eslabón necesario, pero transitorio, hacia la dictadura del proletariado.
Y Pío Moa no exagera la nota en la valoración de los hechos, lo que constituye uno de los mejores avales de este libro. Aquí se exponen, mayormente, hechos, hechos desnudos, aunque presentados por una pluma que conoce su oficio.
Quiero decir que el libro está lejos de la aridez. En realidad, su estructura es un modelo de buen hacer estilístico. En lugar de seguir un orden lineal, Pío Moa nos presenta, en una primera parte, el relato de la insurrección armada del 34; en la segunda parte, la gestación política de la revuelta; y en la tercera, los preparativos militares.
"En el momento actual los que se llaman liberales son los retrasados... Un joven puede ser comunista, fascista, cualquier cosa, menos tener ideas liberales." Sólo estas palabras del novelista César Arconada, citadas por Moa, servirían para explicarlo todo.
Nota redactada en abril del 2002.
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21 enero 2008
Los judíos, Pío XII y la leyenda negra

Lo que no está en los medios de difusión no existe. Si la televisión o los periódicos de mayor tirada lanzan la especie de que Pío XII hizo oídos sordos al clamor de los judíos, la memoria de Pío XII ya puede verse condenada a la reprobación general. Y, sin embargo, existen testimonios como este de Antonio Gaspari (Testimonio se llama justamente la colección de la editorial Planeta donde aparece) que deberían ser leídos por todos aquellos a quienes la pereza impide escudriñar la verdad, aunque luego sean diligentes para sumarse al coro de los difamadores. Es una historia tan vieja como el mundo.
Y aún el libro de Gaspari ha podido ser editado en el sello más prestigioso de España. Hay muchos otros testimonios que se han de ver relegados a editoriales minoritarias, a pesar del tesoro de información que contienen, simplemente porque los grandes editores han decidido que aquello "no vende" (porque ellos no quieren, claro).
En fin: aunque uno no conociera los nombres y los datos concretos, era fácil imaginar que habría habido una multitud de católicos consecuentes que, obedeciendo al mandato nuevo y a la proclama de Pablo: "ya no hay judío ni griego", se lanzasen, con riesgo de sus vidas, a defender a los hebreos vilmente perseguidos por uno de los totalitarismos de nuestro tiempo. Pero reconforta comprobarlo con los nombres y apellidos que nos ofrece Gaspari y que ayudan a situar en su lugar al tal Schindler, convertido hay por el lobby judío en el único héroe de aquel drama.
Nota redactada en mayo del 2000.
18 enero 2008
Dice Manuel Chaves
que llamar ultraderechista al PP no es un insulto.
Por supuesto. Sólo faltaba que en un país democrático y tal y tal las ideologías fueran insultos.
No es un insulto. Es una táctica.
Y una táctica eficaz, no tanto de cara al electorado popular como al propio partido: porque bien sabe el brazo político del GAL que muchos en el PP siguen viendo a la izquierda como la depositaria de la legitimidad democrática, y a ellos mismos como advenedizos que necesitan demostrar periódicamente su despego del franquismo. Cualquier acusación de ultraderecha o similar halla eco en estas almas, que se mostrarán dispuestas a enmendar lo que de extremista pueda haber en su ejecutoria. Los famosos viajes al centro no tienen otro origen.
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Por supuesto. Sólo faltaba que en un país democrático y tal y tal las ideologías fueran insultos.
No es un insulto. Es una táctica.
Y una táctica eficaz, no tanto de cara al electorado popular como al propio partido: porque bien sabe el brazo político del GAL que muchos en el PP siguen viendo a la izquierda como la depositaria de la legitimidad democrática, y a ellos mismos como advenedizos que necesitan demostrar periódicamente su despego del franquismo. Cualquier acusación de ultraderecha o similar halla eco en estas almas, que se mostrarán dispuestas a enmendar lo que de extremista pueda haber en su ejecutoria. Los famosos viajes al centro no tienen otro origen.
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16 enero 2008
La casa de Bernarda Alba

La dialéctica es falsa, claro. Represión/liberación de instintos: el eros es más complejo que eso. Por ello me reafirmo en que La casa de Bernarda Alba ha de ser leída desde una perspectiva freudiana. Será difícil, creo, encontrar un drama que ilustre mejor las teorías del vienés sobre la neurosis como resultado de pisotear la libido y todo eso. Es posible, además, conociendo la dimensión didáctica que Lorca daba al teatro, que la obra haya sido concebida con el fin de divulgar esas tesis. Hay otras obras freudianas, como la Viridiana de Buñuel o La residencia de Narciso Ibáñez Serrador, pero no tan explícitas en su concepción.
Sin embargo, La casa de Bernarda Alba se avalora por su carácter trágico. El genio de Lorca para la tragedia se pone aquí de manifiesto como en sus otras dos obras mayores, y no necesita, como en estas, recurrir a imágenes sorprendentes sino que le basta con el lenguaje popular y su rica fraseología para dar a la obra una expresividad apabullante: "así te va con esos humos", "la noche quiere compaña", "salía fuego de la tierra". Igualmente resulta llamativa la parquedad de medios de orden escénico y de gestualidad: con silencios, con un bastón, con cuatro paredes encaladas, Lorca consigue que se masque la tensión. Sin olvidar la presencia imponente de ese personaje que nunca aparece, Pepe el Romano, el varón (el macho), dueño de las almas (de las libidos) de todas.
Nota redactada en julio del 2007.
15 enero 2008
El escape libre de las motos

no es sino la continuación del berreo por otros medios. El adolescente consentido (hijo solo tal vez, o al menos deseado junto con su hermanita y en detrimento de quién sabe cuántos) se prolonga en su cacharrete, y los acelerones que le prodiga tienen algo de las caricias de la niña a su muñeca, aunque mucho más caros, y sin el componente maternal; más bien con algo de rabieta de rey de la casa en crisis de autoestima.
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14 enero 2008
Viaje al fin de la noche

Largo se me ha hecho este viaje, proclamo. Y penoso. Como hacer un viaje de verdad junto a un amargado que no supiera tener la boca cerrada. Bardamu, el protagonista, es el modelo más acabado del artista posmoderno, o tardomoderno, sumido en el absurdo. ¿Dije Bardamu? Más bien Céline, pues su criatura no es un artista. Bien, en todo caso, hallamos en esta oscura y larga noche el pesimismo existencial en una de sus expresiones más brutales. Creo que lo más cercano que tenemos en español es Baroja, tanto por la visión del mundo como por el estilo cortante y desgarrado.
Lo más terrible es que todo lo que nos expresa Céline en esta obra de 1931, o por ahí, se ha banalizado a la altura de 2006. Su desprecio del heroísmo, de amor al prójimo, de toda razón para vivir que no sea la de la satisfacción momentánea está al cabo de la calle, lo que hace temer que hemos alcanzado el punto más negro de la noche (el cabo de la noche, que sería la traducción más exacta) ya no en mentes selectas, sino al nivel de la masa.
Sin embargo, Céline no deja de ser eso, una mente selecta. Y por eso deja asomar, al final de la novela, un resquicio para el amor como ultima ratio. Con su compañero moribundo en los brazos, Bardamu le besa, convencido de que "en esos casos, es lo único que puede hacerse sin temor a equivocarse".
Nota redactada en noviembre de 2006
13 enero 2008
Z se retrata

en el titular de El Mundo: "busqué la paz con ETA pero preparé a la vez la confrontación con ETA".
Como los gangs de Chicago, propiamente: es mejor para todos la paz; pero si quieren guerra, la tendrán.
Habrá que repetirlo: Un presidente del gobierno no tiene que buscar "la paz con ETA", sino la derrota y la disolución de ETA. Otra cosa es ponerse al nivel de una banda de criminales, y es lo que lleva haciendo el PSOE desde hace tiempo, ante la mirada complacida de los bien adiestrados votantes.
11 enero 2008
La cabalgata de las vanidades

No se podía apenas caminar por la ciudad el 5 de enero. ¿El motivo? Venían los reyes magos de oriente. Yo recuerdo que los progres de la primera hora abominaban de lo que suponía, según ellos, un engaño a los niños, un trauma de dimensiones impredecibles. Y aquí los tenemos sumándose a la ceremonia del consumo, estresándose y estresando a los dependientes, que se ganaron el sueldo como nunca entre la voraz avalancha de seres humanos convertidos en indefinibles entes compradores. [...]
10 enero 2008
¿Por qué pienso en Z?

... Después de tomar de este modo uno tras otro a cada individuo en sus poderosas manos y de moldearlo a su gusto, el soberano extiende sus brazos sobre la sociedad entera; cubre su superficie con una malla de pequeñas reglas complicadas, minuciosas y uniformes, entre las que ni los espíritus más originales ni las almas más vigorosas son capaces de abrirse paso para emerger de la masa; no destruye las voluntades, las ablanda, las doblega y las dirige; rara vez obliga a obrar, se opone constantemente a que se obre; no mata, impide nacer; no tiraniza, pero mortifica, reprime, enerva, apaga, embrutece y reduce al cabo a toda la nación a un rebaño de animales tímidos e industriosos cuyo patrón es el gobierno.
Alexis de Tocqueville, La democracia en América, II, parte IV, cap. VI: "Qué tipo de despotismo amanaza a las naciones democráticas")
09 enero 2008
Las confesiones de un pequeño filósofo

En este tercer volumen de su trilogía inicial, Azorín ya se ha convertido en un contemplativo. Lejos queda el ímpetu revolucionario y atrás queda la simple abulia. Y la contemplación se convierte aquí en una proustiana recuperación del pasado. Las "confesiones" son más bien las memorias, la evocación, morosa y placentera, como siempre en Azorín. Memoria de la infancia, añoranza sin sensualidad.
El colegio lo domina todo. Un colegio de los Escolapios, donde el joven Azorín estudió interno. "Yo me quedaba solo en la escuela". Nunca ha gustado mucho de la compañía Azorín. Su mejor literatura proviene de ratos de soledad, de los ratos de contemplación. "Y durante una hora este maestro feroz me hacía deletrear con una insistencia bárbara." Y hacía surgir los primeros llantos del hombre Azorín. Llantos que alternan con la resignación que se impondrá mucho más tarde. Los momentos de alegría llegan a través de algunas personas, personas providenciales que suministran opio, que suministran olvido. Sin movernos un paso, encontramos junto a ellas a hombres que no se engañan, oprimidos por el "dolorido sentir". Con todo, "todos los días le llevaban del pueblo unos periódicos... Y estas hojas diarias eran como una lucecita, como un débil lazo de amor que aun los hombres que más abominan de los hombres conservan".
La vida en el colegio era la vida, sin más. La vida como la música de un acordeón, tal como la vio Baroja. Melodía monótona y vulgar que tiene, sin embargo, "un encanto solemne".
Nota redactada en abril del 2003.
07 enero 2008
De vuelta al mundanal ruido,

veo que el 08 comienza con una rabieta socialista por la concentración del día 30, acompañada del escozor por los datos económicos, lo que puede hacerles perder los papeles.
¡Hey, que me habéis hecho daño, idiotas!, parece decir el gobierno Z, como a un tipo pesado al que no hay más remedio que soportar y que se ha pasado un pelín. El propio Z dice que "le producen una discrepancia seria" los discursos de los cardenales, arreglando con la cursilada del día lo que iba a ser una expresión de pura rabia. No sé desde cuando la discrepancia "se produce", como se produce la urticaria. Pero, en todo caso, tranquilícese el jefe del ejecutivo porque eso de la discrepancia es normal. Eso que llaman democracia se asienta, justamente, en hacer normal la discrepancia. Es lo que ejercían los concentrados del día 30, sin un autobús roto, sin una palabra más alta que otra, con la mejor de las sonrisas en la boca.
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