
poblado por nobles abusones, clérigos fanáticos y labradores amedrentados, ha gozado de gran fortuna en el folklore, por más que no deje de ser una caricatura. En los últimos años ha habido una voluntad de recuperación de ese mundo por parte de los autores de
best-sellers. Ha sido singularmente
Ken Follett quien, tras forrarse con un mamotreto llamado
Los pilares de la tierra, convocó a un tropel de imitadores entre los que se cuenta nuestro triunfador
Ildefonso Falcones. Ahora, Follett vuelve a la carga con una (dicen) continuación de aquel éxito al que titula, con parecida ambición,
Un mundo sin fin.