27 octubre 2015

Instrucciones para una ola de calor


Esta novela es la mejor relatio postsinodal que uno podría desear, al menos teniendo en cuenta los términos en que los medios han ido reflejando el acontecimiento; y es curioso que me haya sido dado leerla en coincidencia con él. Aquí hay unas familias, hay miserias y hay perdón. Miserias que aparecen como tales y perdón que no sale solo ni es decir que lo negro es blanco. Y, por encima de todo, la mirada amable de la narradora, sin desgarros, al estilo cervantino. Tal vez tenga razón Vicente Trelles (Aceprensa, solo para suscriptores) cuando dice que para estos personajes "la fe no es un motivo de consuelo sino de sufrimiento en la medida en que censura sus comportamientos tantas veces desordenados". Pero es la fe en la forma en que la entiende Gretta, la madre, como un conjunto de cosas que hay que hacer y que hay que evitar. Para eso no era necesaria la encarnación del Hijo de Dios. ¿Quiere decir eso que hay que hacer mangas y capirotes de dichas normas? Absit!, que diría san Pablo. Pero es que hay algo más que eso, en Gretta como en los demás: de hecho, es difícil no pensar que es esa fe, por oculta que se halle, la que lleva a un hombre a cuidar en la enfermedad al hermano que le adornó la cabeza el mismo día de su boda, o a una mujer con más hombres que la Samaritana a aceptar al bebé que viene cuando el padre y la madre se hallan en la peor situación imaginable para criarlo. Esa recepción de la vida (con el añadido de otra vida que se recupera: ¡oh, ese exquisito final!) aparece casi como la recompensa del perdón, y todo eso es más importante que la difícil solución de la situación de Robert y Gretta, y de Mónica y Peter, desde un punto de vista, digamos, canónico. En definitiva, yo atribuiría a esta novela una frase que me acabo de encontrar también en Aceprensa: "La misericordia es la respuesta de Dios al poder destructivo del pecado, no su banalización".

Por cierto, la autora es Maggie O´Farrell. Es el tipo de novela que hay que considerar en su conjunto, porque a ratos puede resultar, si no anodina, del montoncillo. Es de esos casos en que te felicitas de haber tenido paciencia.

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24 octubre 2015

Cada vez que se difunde una imagen


de los asesinos islámicos ejerciendo de tales, nunca falta quien saca a relucir la Edad Media. Aparte de que la pena de muerte es muy anterior al siglo V y que siguió siendo una práctica habitual durante los siglos XVI y posteriores, es que el siglo XX rompió todas las marcas de salvajismo y lo hizo por mano de quienes pretendían sacarnos de las tinieblas medievales y conducirnos a un mundo de libertad e igualdad (la fraternidad dejó de predicarse muy pronto, supongo que por mero pudor), y no en desiertos lejanos y montañas remotas, sino en el Occidente civilizado. Es un tópico, lo sé, pero conviene recordar que ese tópico ha sido propiciado por los antecesores de los que hoy quieren eliminar la religión de la enseñanza y que jamás recuerdan a las brigadas del amanecer.


23 octubre 2015

Sabiduría práctica


--No, padre, de verdad que no. No le amo porque sea un buen partido.
--¿Por qué, entonces?
--Oh, vaya, porque siempre le he amado. Jamás se me dio tan bien regañar a otra persona, y ese es un punto a tener en cuenta en un marido.

En George Eliot, Middlemarch


21 octubre 2015

Cortes marlowianos. I


            --No olvidaré fácilmente su grosería –dijo entre dientes--. Nadie me había hablado nunca de ese modo.
            Me levanté y caminé rodeando el escritorio.
            --No piense mucho en ello. Podría acabar gustándole.

(La hermana pequeña, capítulo 7)


17 octubre 2015

Kenny Rogers: "Collection"

¿Una collection más de Kenny Rogers? Tal vez sí, pero este fue uno de esos casetes en que me acompañó la suerte, porque las canciones reunidas aquí son de las que más suenan a country, dentro  del repertorio del barbas. No están las veleidades crooner tipo Lady ni el country pop, más lo segundo que lo primero, que practicaba con la First Edition.

Algunas, sin embargo, procedían de aquella época, como Reuben James o Ruby don´t take your love to town. Tal vez más. Pero las versiones recogidas aquí son posteriores y, desde luego, mejores (son las que enlazo). Son las que abren cada cara, por cierto. Otra de mis preferidas era Green green grass of home, un clásico con el que tomé contacto por primera vez en su voz, con una letra de esas propicias para hacer llorar, sobre un tipo que sueña con su casa la noche antes de ser ejecutado. Y otra era Lucille, creo que también remozada: en ese caso creo que puedo decir que la Lucille de Waylon Jennings sería superior a Lucillle-Kenny-1 pero inferior a Lucille-Kenny-2, si ustedes me siguen.

Pero todas merecen mucho la pena, salvo la castaña pilonga titulada Sweet music man, donde se metió a compositor, oh vanidad, y el lento que aparece en The gambler, The king of Oak Street, una cosa hipnótica en el peor de los sentidos. Por cierto que The gambler no está. Eso es aparte.

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13 octubre 2015

Los archivos de The Spirit, volumen 4


El enorme prestigio de Will Eisner entre los aficionados al cómic hace que su personaje más popular, Spirit, esté decentemente editado y pueda encontrarse con facilidad en español. No recuerdo ahora qué editorial publicó sus historias allá por el 80. Ahora es Norma quien recoge todo el material.

Ya expresé en otro lugar mis antiguos prejuicios contra esta serie: o jugamos al inspector Dan o jugamos al Zorro, pero un detective enmascarado, oh, no, de qué estamos hablando. Es ahora cuando veo su carácter paródico hasta cierto punto, y su afán de ir más allá del realismo. Con todo lo cual, sin embargo, refleja perfectamente la imaginería del género negro, tanto de la novelística como del cine, y si nos vamos a las producciones menores en vez de a Perdición o El sueño eterno, lo vemos mejor. En conclusión, es un gozo contemplar cada una de estas viñetas.

Ahora lo que me parece pecado es el haberlas coloreado. Es como colorear El gabinete del doctor Caligari. El ambiente tétrico que creaba el blanco y negro en aquella benemérita editorial, que causaba una depresión mezclada de no sé qué extraña nostalgia, queda aquí muy atenuado. A todo esto no sé si el original era en color o no. Pero hombre, va la editorial Mosquito y te prepara una Petra Chérie en blanco y negro, con lo que rebaja el encanto de las aventuras de la espía fatal tal como las vi en Bruguera, y a los de Norma se les ocurre colorear lo que tenía vocación de sombrío. En fin, es difícil tenerlo todo.

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12 octubre 2015

Luis Alberto de Cuenca exhibió una de sus horas más bajas


 en una reciente entrevista radiofónica, curiosamente con motivo de un premio literario (otro).

 Para empezar, no supo definir a una mujer más que como maravillosa (alguien con quien acababan de hablar, creo, y de quien desconozco su relación con el poeta).

Luego recordó su preferencia por la línea clara en poesía: término inventado por él, según creo, y cosa que es fácil confirmar con la lectura de cualquiera de sus libros. No le gustan, explica, los enigmas y las complicaciones. Pero inmediatamente después se ponen a hablar de Machado y dice que don Antonio no es uno de sus referentes, sino más bien Juan Ramón y, de modo más cercano... Juan Eduardo Cirlot. Y uno se pasma: ¿es Cirlot ejemplo de línea clara en algo? Al menos lo que le conozco me resulta tan impenetrable como una película de Tarkovski.

Y para terminar, se define como escéptico. Lo cual tampoco es nada nuevo para quien le conozca, pero se podía haber quedado ahí. Lejos de ello, tal vez acuciado por el horror vacui ante el micrófono, se pone a repetir el tópico progre (¡él!, con tópicos progres) de que el escepticismo es lo que hace avanzar (no dijo en qué, simplemente avanzar), mientras que los que tienen creencias y dogmas son los que se estancan. Vamos, un pensamiento a la altura de cualquier famosete de temporada. Qué mal le está sentando la senectute. Estuvo más inspirado cuando compuso Caperucita Feroz.


05 octubre 2015

Para generosidad, la suya.


Si tengo algo de patriota, no es en el sentido de hacer mío todo lo bueno que se diga de los españoles, así que no me siento halagado por esto. Pero me gusta que lo diga un inglés. George Orwell, Homenaje a Cataluña:

Desafío a cualquiera a verse sumergido, como me ocurrió a mí, entre la clase obrera española y a no sentirse conmovido por su decencia esencial y, sobre todo, por su franqueza y generosidad. La generosidad de un español, en el sentido corriente de la palabra, a veces resulta casi embarazosa. Si uno le pide un cigarrillo, te obliga a aceptar todo el paquete. Y más allá de eso, existe generosidad en un sentido más profundo, una verdadera amplitud de espíritu que he encontrado una y otra vez en las circunstancias menos promisorias. (Capítulo 1)

Sorprende aún más teniendo en cuenta que esos españoles con los que se codeaba eran los asesinos del Frente Popular. Ya se ve que somos capaces de lo mejor y de lo peor. 


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02 octubre 2015

Rocky Sharpe & The Replays: Let´s go


Tercera salida de Rocky Sharpe and The Replays. Ya no contaban con el factor sorpresa, pero lo cierto es que el repertorio difiere muy poco del que los aupó a la fama. Tal vez los singles no tenían la pegada de Rama Lama Ding Dong o Never: creo que se trató de Get a job (una pieza un tanto oscura, ciertamente) y Come on let´s go, tercera canción del malogrado Ritchie Valens, el de la Bamba y Donna, que poco antes habían grabado Matchbox. En todo caso, por lo que he podido observar, muchos de los temas aquí recogidos son de los que más han pasado a las compilaciones.

Siguen siendo temas de doo-wop pero en este caso hay muchos que proceden de territorios aledaños: ahí está el Never be anyone else but you que popularizó Ricky Nelson; una de Fats Domino, Whole lotta loving; algún que otro número swing como Love love love o Alright ok you win; y lo que para mí es la estrella del disco, que además lo cierra: un Too much monkey business que no reconocería Chuck Berry pero con unos arreglos de guitarra espectaculares. A tono con todo ello el grupo lucía en la portada unos atuendos más rocker, en lugar de las corbatas de Rama Lama y las chupas horterillas de Rock it to Mars. Un buen trabajo.

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30 septiembre 2015

Vidas sombrías



En realidad lo que me he leído es la colección de cuentos de Alianza Editorial, dentro de la cual se incluyen los que Baroja publicó bajo el título de Vidas sombrías. Pero no hay indicación de cuáles son esos en concreto. Creo que de todos ellos voy a recordar sobre todo La dama de Urtubi, ese relato gótico sobre la noche de Walpurgis, al mismo tiempo tan realista y arraigado en la tierra del escritor: consigue darnos una imagen muy pegada a la tierra del fenómeno de la brujería, como explosión vital de instintos que se reprimen durante la vida normal en sociedad.

Por lo demás, los tonos son variados: costumbristas, líricos, fantásticos, simbólicos, a veces combinados. La compasión hacia los descartados, como diría el papa Francisco, se hace notar también aquí y allá, como en sus novelas: Hogar triste es el ejemplo más típico, y toma caracteres de profecía revolucionaria, algo tosca, en Nihil. Tenemos también alguno de esos personajes individualistas, anárquicos, al estilo del Tellagorri de Zalacaín, tan del gusto de Baroja; y otros pintorescos, como Lecochandegui o Elizabide el vagabundo, semejantes a tantos que pululan por aquella novela. Por cierto que la lengua vasca suena siempre en Baroja a un vitalismo felizmente lejano de las chabacanerías políticas a que la han condenado en las últimas décadas; y no es uno de los menores encantos de las narraciones barojianas.

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19 septiembre 2015

La Santa Madre tendría que tipificar


un nuevo pecado: el que comete aquel que, cuando otro está utilizando un ordenador que comparten varios en la casa, se pone a pasear de acá para allá, perdiendo ostensiblemente su tiempo, pero sugiriendo nada veladamente que está esperando con impaciencia que te largues de allá. Pecado contra la caridad, por estresar al prójimo, y de hipocresía porque si le echas en cara su actitud negará descaradamente que tenga prisa por reemplazarte.

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Lo del Toro de la Vega, como tantas otras cosas en el proverbial siglo XXI, ha alcanzado este año proporciones de manicomio. Nunca pensé que vería a tanta gente preocupada por un bicho con cuernos. Sobre todo porque muchos de esos plañideros no tendrían inconveniente en fumigar a una polilla (con lo lenta y angustiosa que es la muerte por insecticida) o aplastar una araña que se colara en su casa. Que se mueran los feos, que decía el otro.

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Leo que Serrat se une a la izquierda radical catalana para reivindicar a Salvador Allende. Y recuerdo aquello de que quien no es revolucionario a los veinte no tiene corazón y quien no es conservador a los cuarenta no tiene cabeza. ¿Cuántos años hace que Serrat publicó aquel disco titulado Fa vint anys que tinc vint anys?... A ciertas edades se puede desbarrar por cualquier lado.


11 septiembre 2015

Tiempos y costumbres




Hugh McLeod analiza el decrecer de la práctica religiosa en el anglicanismo tras los años de la posguerra y lo relaciona con "los temas típicos del Cristianismo de los años 60", entre los cuales se hallan

... una visión crítica de la Iglesia (y de las instituciones en general); la insistencia en que la mejor práctica del Cristianismo se encontraba muchas veces fuera de la Iglesia; el rechazo del código moral legalista a favor de una ética de situación; la afirmación de que el verdadero lugar de los cristianos está entre los marginados, y la consecuente suspicacia ante cualquier clase de respetabilidad o de estatus reconocido; y el rechazo del dogma.

El párrafo es de su obra The religious crisis of the 1960s, y citado por Mary Eberstadt en Cómo el mundo occidental perdió realmente a Dios; la cual continúa:

En términos prácticos, estos cambios fueron calando, dando forma a nuevos énfasis, parecidos a los que emergían en los Estados Unidos; entre ellos, el estudiado abandono de imágenes tradicionales como la de Cristo Rey, la preferencia por la obra social por encima del ministerio tradicional, el uso de guitarras y otras músicas innovadoras en lugar de la tradicional, la aparición de libros de súper ventas que interpretan la ortodoxia religiosa y que argumentan que los marginados están más cerca de Dios que los creyentes tradicionales, y otros indicios de la ascendencia de un espíritu progresista en el Cristianismo protestante.

En el Cristianismo protestante también, nos vemos llevados a añadir. Todo esto nos suena, desde luego, aunque en el caso de la Iglesia católica tal tendencia fue contrarrestada a tiempo por unos papas excepcionales.

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09 septiembre 2015

Dolly Parton, Linda Ronstadt y Emmylou Harris: "Trio"


A la altura de 1987 era difícil disputar a estas tres mujeres el trono de la música country. Aunque yo hubiera dicho que el dilema estaba entre Dolly y Emmylou, ya que Linda pertenecía tanto a este mundo como al del rock. En todo caso, era cuestión de tiempo que las reunieran para un trabajo conjunto, que supongo que engrosó bien los fondos de la Warner.

El disco es un primor, desde luego. Nada que ver con chapuzas como la del "cuarteto del millón de dólares" o la de los Highway Men. Para eso se queda uno en casa, si no fuera porque el famoso marketing suple. Aquí no se trata de que no sabes con qué canciones quedarte, sino que no hay por qué quedarse con unas y no con otras. Todas son excelentes de por sí, pero es que además el trío hace un trabajo de impresión. Curiosamente diría que la voz de Emmylou queda siempre muy en tercer plano, mientras que cuando una tiene que hacer de solista normalmente es la de Linda, por ejemplo en Hobo´s meditation, una pieza de Jimme Rodgers a la que llevan a alturas que su autor nunca soñó. Y es lo que hace que Telling me lies llegue a dar un poco en el rostro, porque la Ronstadt a veces chilla demasiado. Esta yo se la habría dado a Emmylou, pero en fin.

Aquí el álbum casi completo y aquí detalles.

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06 septiembre 2015

Pan, educación, libertad


La primera novela que leo de Petros Márkaris es casi más interesante por lo que nos cuenta de la Grecia actual que por el caso policial en sí. Este tiene su gracia, pero es inseparable de las reflexiones sobre la historia política griega. Por otra parte, el estilo de Márkaris es tirando a mediocre, con mucho "se echó a reír" y cosas así, que me recuerdan los libros de los Hollister.

Desde luego, la historia griega reciente se parece mucho a la de España, a juzgar por lo que se deduce de aquí. La trama se sitúa en un futuro próximo en que el país ha vuelto al dracma, así como Italia y España han vuelto a sus monedas nacionales, abandonando el euro. Hay conflictos sociales a causa de los inmigrantes y diferencias generacionales muy acusadas, pues los mayores están de acuerdo en seguir en la órbita europea mientras que los jóvenes apuestan por desmarcarse de ella. Y hay tres muertes que se producen con una diferencia de días pero unidas por las circunstancias. Las víctimas pertenecen a la generación que hizo la transición desde el régimen de los coroneles y que se instaló luego en un cómodo clientelismo donde los certificados de convicciones progresistas sustituyeron a los de buena conducta, como dice sarcásticamente un personaje. Los asesinatos, cada uno rubricado por una de las palabras del título, se inscriben en el ambiente de rechazo que esa "generación de la Politécnica" ha acabado produciendo entre las siguientes.

Lo cual me hace pensar en los buenos motivos que tiene la izquierda española para no dejar de agitar el espantajo de Franco. Afortunadamente para ellos, las jóvenes generaciones españolas entran con facilidad a ese trapo y no tienen ni idea de quienes fueron Felipe González, Roldán, Juan Guerra o Mariano Rubio.

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04 septiembre 2015

Los tres mártires



Los cuentos de Flannery O´Connor siempre me dejan perplejo,  y en concreto el más famoso, quizá, de todos ellos, Un hombre bueno es difícil de encontrar. La exégesis que asegura que la abuela, a punto de ser asesinada, está suplicando a su asesino por sí mismo, y no por ella, me resulta forzada. Tan inverosímil como la anécdota que cuenta Fabrice Hadjadj y que me recordó inevitablemente al crudelísimo cuento de la de Georgia:


Torturados los tres (mártires), el primero de ellos dio un grito, el segundo permaneció impasible y el tercero berreó hasta dejar sordos a los demás. El mismo día por la tarde, el verdugo torturador los visita en la celda. Le dice al primero: "Has gritado; ¿es que no te ha ayudado tu Dios? --Me ha ayudado" --respondió-- "para que sea un hombre de verdad. Si no me hubiera dolido, yo no hubiera gritado que me estabas haciendo daño, habría negado la ley de la sensibilidad que me dio mi creador y tú habrías podido creer que tus golpes no eran tan dolorosos. ¿Dónde habría estado el límite? ¿Con qué inconsciente brutalidad no habrías golpeado a los que viniesen tras de mí?"

El torturador se quedó un poco turbado. Se acercó al segundo: "Tú has permanecido impasible, todo lo contrario que tu compañero. ¿Qué tienes que decir?

--No soy yo quien permaneció impasible", respondió el segundo, "Cristo me concedió esa gracia. Te juro que yo soy un quejica. Anteayer estuve llorando porque tenía hemorroides. Era yo el que sufría. Hoy, Cristo vino a sufrir en mí. Nada es imposible para Dios".

El torturador estaba cada vez más molesto. Por él, los habría llevado de nuevo al potro, pero sabía que ya habían recibido una buena dosis: había que dejarlos que repusieran fuerzas, que volvieran a generar una superficie sensible para darles con fuerza unas vueltas de torno. Pensó, pues, reconfortarse con el tercero:

"Tú, pobrecito, no has salido tan bien parado como tus compadres. ¡Te has desgañitado como un cerdo al que sacrifican! ¡Todavía me silban los oídos! De vez en cuando gemías como una mujerzuela: "¡Ten piedad!" Y después me llamabas hermano para que yo aflojara el brazo: "¡Hermano mío, ten piedad! ¡Te lo ruego, ten piedad!""

Y el verdugo estallaba en una risa forzada.

"Hermano mío", respondió el tercero, "porque verdaderamente eres mi hermano: si he gritado, ha sido menos por mi carne que desgarrabas que por tu alma que yo te veía destruir. Yo lanzaba los gritos de tu propia conciencia. Me hacía eco de tu propio corazón: un cerdo al que sacrifican, como tú mismo dices, pero al que no quieres oír. Vuelvo a rogarte ahora por ese Dios al que desconoces, ¡ten piedad de ti!"

(En Tenga usted éxito en su muerte)


Hay que haber llegado a un grado más que eminente de santidad para eso, no cabe duda. Pero, bien pensado, el que da la gracia para no quejarse puede conceder la de tener los mismos sentimientos que Él tenía en la cruz.

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26 agosto 2015

Crazy Cavan´n´The Rhythm Rockers: "Our own way of rockin´"


¿El rock incita a la violencia? Pues a lo mejor sí, y estos chicos no se molestaban en disimularlo, con ese puño envuelto en la cadena de bicicleta. Así golpeaba un personaje de James Hadley Chase, creo recordar.

Estos chicos son una de las bandas más representativas del revival rockabilly en Gran Bretaña, en la segunda mitad de los 70, y allí ese revival fue unido, no sé por qué, a la tribu urbana denominada Teddy Boys, por sus patillas y sus levitas que evocaban la época eduardiana (Teddy = Eduardito, por si eso). Un nombre que llegó a hacerse equivalente a gamberro, y a ustedes les dejo los chistes sobre la SGAE. Ellos mismos solían lucir apariencia de teddy y la alusión a los teddy y a la violencia callejera es frecuente en sus temas (aquí Teddy jive, por ejemplo).

Pero me gustaban y me gustan. De ellos solo tengo este álbum (casete) de estudio (el otro es live). Muy reconocible la voz mediocre pero efectiva de Cavan, que está realmente chiflado, y los solos de guitarra de Lyndon Needs. Y aunque casi nunca cambian de ritmo, no caen en la monotonía, tal vez porque tienen la costumbre de rocanrolizar (con perdón) canciones country, como Tennessee border, o del folklore americano más añejo, como Ol´ Black Joe. También interpretan con frecuencia a Fats Domino (Saturday nite), pero sus propios temas son también muy interesantes. Aquí figura uno de los más conocidos, My little sister´s gotta motorbike.

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24 agosto 2015

El expediente 113


El expediente 113 es un folletín con todas las de la ley, en su variante polícíaca, que ha quedado como uno de los clásicos del género detectivesco. Hablo de lo que me ha permitido leer la editorial Bruguera, claro, que, como ya dije aquí, nos ha podado por nuestro bien toda la hojarasca que, "siguiendo la moda de su tiempo", había introducido Émile Gaboriau. Y dijeron que era costumbre en las ediciones modernas. Luego fui a la de Anaya y vi que no había tal, pues esta estaba completa.

En fin, la trama en este caso quebranta una de las normas que estableció S. S. Van Dine para el relato policíaco, y una de las que más se suele observar: que el crimen a investigar no debe ser inferior al asesinato. Aquí se trata de un robo, pero un robo que supone cárcel y descrédito para un joven y fiel empleado al que se acusa del delito. La estructura es clásica, con su descripción minuciosa del lugar de los hechos y de su posible cronología, seguida de las andanzas del detective. El cual no es de los de pura deducción, a lo Poirot o Philo Vance, sino además de acción, como corresponde a un buen folletín. Se trata del sin par Lecoq, que es asimismo un maestro del disfraz, cosa muy folletinesca también.

Y hay trama amorosa, en la que hallamos tanto a la doncella atribulada como a la muchacha de vida alegre que acaba siendo muy desgraciada. Y un pasado escabroso con hijo ilegítimo de por medio que se revela  como la clave de todo el asunto. ¿Y suplantaciones de personalidad? ¡También! Diría que no falta de nada si no fuera porque no sé lo que me han quitado.

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23 agosto 2015

Matalascañas, Matapozuelos, Matarredonda,


Las Matas, Matallana, Mataporquera, Matarromera, Matagorda, Matalebreras, Matamoros, Matajudíos.

Mata: "Porción de terreno poblado de árboles de una misma especie" (DRAE)

Claro, ¿no? Matapozuelos, "mata de los pozuelos"; Matajudíos, "mata de  los judíos". Bien, pues ha llegado a tal punto el consumo de papel de fumar en este bendito país que un pueblo de Burgos llamado Castrillo Matajudíos ha decidido cambiar su nombre por Castrillo Mota de Judíos, sin duda por pensar que mata era del verbo matar y lo de matajudíos una muestra de la secular intolerancia etc. etc.

Mota... Oh, sí, Mota, don José: "La tontería no descansa, a ver si me comprendes". Hombre: como que hemos de ver a los de Las Matas cambiar su nombre para no incitar a la violencia de género...


21 agosto 2015

Avant-garde




Un hombre que consigue que el nombre de Ava Gardner suene a cuchufleta se merece un monumento. En mi casa, al menos, no se menciona a la bella sin que alguien añada: “avant garrrde”, recordando el gag de Daniel Rabinovich. “Por eso y muchas cosas más”, que decía el otro, por Terpsícore, por la achicoria, por el mapa de Italia, por el bolero de Ester, Manuel Darío o el cuñado de la estrella, debo recordarle aquí, sin intentar glosar su humor, que sería estropearlo, como lo es siempre explicar un chiste. Espero que haya tenido éxito en su muerte, ya que lo tuvo en vida haciéndonos a muchos un poco más felices.

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20 agosto 2015

El partido de Lenin


La fuerza de los movimientos que aspiraban a realizar la revolución mundial residía en la forma comunista de organización, el "nuevo partido" de Lenin, una extraordinaria innovación de la ingeniería social del siglo XX comparable a la invención de las órdenes monásticas cristianas en la Edad Media, que hacía posible que incluso las organizaciones pequeñas hicieran gala de una extraordinaria eficacia, porque el partido obtenía de sus miembros grandes dosis de entrega y sacrificio, además de una disciplina militar y una concentración total en la tarea de llevar a buen puerto las decisiones del partido a cualquier precio. Esto causaba una fuerte impresión incluso a los observadores hostiles.

Eric Hobsbawn, Historia del siglo XX, cap. II, "La revolución mundial"

Es lo que me tranquiliza con respecto a los partidos radicales de hogaño. Lo de la "entrega y sacrificio" les suena a castellano antiguo.

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