24 enero 2024

Varia

Siguiente conferencia del profesor Iglesias Feijoo: la narrativa esperpéntica de Valle. Podemos pensar, en efecto, que la corte de Isabel II no era de la devoción del carlista que se deja ver en las Sonatas y las primeras novelas. El problema es que, al tiempo que ridiculiza el régimen liberal, cae en el más ramplón antiespañolismo, esa endofobia que denunciaba el otro día José Javier Esparza y que está metida en el tuétano del mundo académico español. No tienen nada mejor esos profesores para ofrecer de lectura a los futuros bachilleres que Luces de bohemia, por ejemplo, donde la asunción de la leyenda negra es explícita y descarada.

Por el programa que Fernando Díaz Villanueva dedica al Sahara me entero de que lo de Polisario es un acrónimo: Frente por la liberación del Sa[…] y Río de Oro. No cogí al oído cómo se llamaba esa otra parte que junto con Río de Oro formaba la antigua provincia española. Ingeniosos, los chicos. Toda la vida preguntándome por el origen de ese que parecía un adjetivo y no.

Sobre el Sahara como provincia: me hubiera encantado que siguiera en nuestro poder. Claro que habría opinado otra cosa si me lo llegan a dar como destino profesional… Pero oh, esos coches con la matrícula SH…

Tu quoque, fili… Et tu, Brute… Mi admirado viñetista Nieto se descuelga con un “el otro día bendije a un cuarteto de cuerda, sin preguntarles por su repertorio” … Que no es lo mismo, Nieto, caramba. Se bendice (= se ensalza, se loa, se exalta, se honra, se encumbra) a una sociedad cuando sus fines son beneméritos, loables, honrados, es decir, acordes con la voluntad de Dios. Bendecir a una banda de ladrones, al personal de un prostíbulo o al equipo quirúrgico de un abortorio es bendecir el latrocinio, el fornicio o el aborto, por más que te quieras engañar diciendo que no bendices al vosotros sino al tú + tú + tú, o que es una bendición pero pequeña. La ingesta de ruedas de molino está desaconsejada por todos los endocrinólogos.



19 enero 2024

Norte y sur

Margaret ha de dejar su casa de Heldale (sur de Inglaterra, al parecer) cuando su padre, pastor anglicano, presa de unas dudas que no se aclaran mucho, decide abandonar su empleo y marchar al norte, a Milton. Allí el concienzudo clérigo se dedica a dar clases particulares, entre otros al joven señor Thornton, industrial de la zona. Entre Margaret y los Thornton se cruzan conversaciones en torno a la incipiente cuestión obrera y la diferencia entre los modos de vida del norte y el sur. Cuando Thornton contrata irlandeses como esquiroles, los obreros están a punto de lincharlo, pero Margaret, con sus armas de mujer, salva la situación, a costa de una pedrada en la cabeza. A partir de aquí se acentúan los tintes melodramáticos, con la enfermedad y muerte de la señora Hale (la madre de Margaret) y la llegada de Frederick, el hermano mayor, exiliado en España a causa de un motín que protagonizó. La historia de amor está latente, y Elizabeth Gaskell la va desarrollando con buena mano: Thornton está como un cencerro por la damisela pero en ella, que juega a la pastora Marcela (rechazó también a otro pretendiente) hay un amor-odio cuya primera parte permanece oculta salvo para el señor Bell y para el lector avisado. Además hay un malentendido provocado involuntariamente por Frederick, a quien Thornton cree enamorado de Margaret. Paralelamente se desarrolla el conflicto social, protagonizado por Thornton por una parte y por otra por el señor Higgins y el señor Boucher, trabajadores que mantienen posturas diversas ante la huelga que está teniendo lugar: más ponderado Higgins y más exaltado Boucher. Margaret actúa como una especie de ángel mediador entre todos.

La última parte, tras la muerte del padre, se mueve entre la suave nostalgia del sur y los pequeños roces de Margaret con sus parientes, en una muestra más de su recio carácter. Y entonces vuelve él.

Una novela, pues, con ingredientes de folletín: amor, lágrimas, conflictos de clase, pero llevada por una mano que sabe para qué sirve una pluma, y con un buen carácter protagonista. Uno de esos novelones decimonónicos que se cierran, como diría Bécquer, “con una suave sonrisa de satisfacción”.

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18 enero 2024

La beata y la píldora

La de Pablo Pérez López en la Asociación Argumenta, de León, es una de esas conferencias que te proporcionan una visión clara del mundo que estás viviendo. Aunque la mayor parte de los datos me resulten conocidos, la coherencia de la exposición y la fluidez expresiva da como resultado una pieza que merece la pena escuchar de la cruz a la fecha. Me resultan muy aleccionadores, en concreto, los minutos que dedica a la Humanae vitae y su contexto, y sobre todo esa conversación de De Gaulle con el ministro Peyrefitte acerca de la píldora anticonceptiva.

¿La píldora? ¡Jamás! ¡Mi gobierno nunca presentará un proyecto de ley como ese! No se puede reducir a la mujer a una máquina de hacer el amor. Iría usted contra lo más precioso que tiene la mujer, la fecundidad. Está hecha para tener hijos. ¡Si se tolera la píldora, no se sostendrá ya nada!, ¡el sexo lo invadirá todo! Introducir la píldora, eso es sacrificar los bienes a largo plazo por unas pocas satisfacciones inmediatas. ¡No vamos a sacrificar Francia a la carne!

Sin embargo, acuciado por unos consejeros dignos de mejor causa, el general consultó el asunto con su mujer, “la Bigote”, la beata, la cual le dio el visto bueno a la dichosa píldora: su director espiritual era partidario.

 

Atención, primeros ministros de países donde aún existe el matrimonio: si les plantean la cuestión del matrimonio homosexual, no se les ocurra consultar con sus directores espirituales.



14 enero 2024

Varia

Luis Iglesias Feijoo diserta sobre Valle-Inclán en un ciclo de conferencias de cuya fecha no me acuerdo. Alguna resulta inaudible por el bajo volumen. El orador pone el acento en la nostalgia de Valle por un mundo feudal que alcanzó a ver de niño y que terminó con la llegada del industrialismo y el liberalismo. Según Iglesias, Valle mantuvo siempre esa postura de adhesión a lo tradicional, visible en la primera parte de su producción, pero en la segunda parte, a partir de Divinas palabras, nos muestra el envés de esa ideología, si así puede llamarse, con el rechazo visceral de lo moderno. ¿Fue su apuesta última por el fascismo y el comunismo un modo de empujar lo que había (“si algo está cayendo, empújalo”, dijo Nietzsche) para sepultarlo junto con lo tradicional? Esperaremos a las últimas conferencias.

No puedo con los comunicadores de la derecha cuando aún dan muestras de esperanza de que este tinglado caiga en breve. El martes, Dieter Brandau hablaba de nerviosismo en el PSOE y del primer batacazo de la legislatura, a propósito de los decretos que se votaban el miércoles. Que no, hombre: lasciate ogni speranza. ¿Es que no habéis tenido bastantes muestras? A este tipo le acompaña la suerte como a la criatura diabólica que es, y no es que vaya a ceder en todo, es que todo lo tiene cedido de antemano. No es que se humillen ante los separatistas, es que son la misma cosa. Quieren ser la misma cosa, al menos. Todos ellos han venido para ganar la guerra civil, y están arrogándose la representación del viejo Frente Popular, porque no tienen otra idea en la cabeza. Los desastres colaterales no son más que una consecuencia de esa obsesión alocada.

No suelo estar muy de acuerdo con Jesús Gonzalez Maestro, pero hay que reconocer que te lo pasas como un enano con sus críticas literarias. Acabo de oír la charla que dedica a la inactualidad de los cuentos de Cortázar. Según él, ya nadie se interesa por esa obra porque el psicoanálisis (que es “un cuento que interpreta otros cuentos”) ha pasado de moda hace tiempo: si en la segunda mitad del siglo XX eras poco menos que tonto si no lo conocías  y lo apreciabas, ahora ha sido sustituido por ideologías como el woke, más disparatadas si cabe, desde las cuales es imposible apreciar “Casa tomada” u otras piezas del argentino. Lo cierto es que a mí esos cuentos me parecen bastante estimables, pero me encanta oír este tipo de desmitificaciones: te hacen sentir más cómodo si dices que prefieres Galdós a Proust, o Luca de Tena a Sánchez Ferlosio.

 


04 enero 2024

Galería de espejos sin fondo

Este volumen, que data de los años 60, creo, recoge una serie de artículos que fueron publicados por Perucho en alguna parte que no se detalla, al menos en esta edición kiosquera de Orbis. Podría decirse que es una especie de “paisaje con figuras”, como la serie de Antonio Gala, siendo aquí las figuras unas reales y otras de ficción. De ficción son las que pueblan la primera parte, titulada precisamente “Las figuras”: una señorita de la buena sociedad barcelonesa de fin de siglo (XIX); un sabio aristócrata francés del XVIII; un conde teósofo de Bohemia; un irlandés combatiente en la guerra española de la independencia; o el caballero bizantino Kosmas, cuya vida ampliará luego en una novela, entre otros. “La huella en el espejo” comprende visiones impresionistas, a lo Azorín, de lugares reales, sobre todo de Cataluña y Aragón, pero con una incursión en el sur de Francia, con Toulouse-Lautrec de invitado. La tercera sección, “Los testigos del tiempo”, la constituyen semblanzas muy personales de personajes como Azorín, Álvaro Cunqueiro, Carles Riba o Joan Miró. La última la dedica a “Los vampiros” y es un monográfico, por así decir, sobre tales seres.

En conjunto, fantasía y realidad dándose la mano en un muestrario de las aficiones del autor.

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02 enero 2024

La filosofía se ha vuelto loca (y III)

Por otro lado, la proyección de nuestra propia naturaleza sobre los animales lo único que consigue es que perdamos el respeto por su propio modo de ser: el torero, el cazador, el visitante de un zoo conocen y respetan a los animales, mientras que las actitudes sentimentaloides

nos impiden estar atentos a lo que es diferente de lo humano, a lo que precisamente nada tiene que ver con lo humano.

El animalismo, en fin, emparenta con las teorías de género al ser incapaz de apreciar las diferencias: “esta incapacidad de concebir la diferencia tiene que ver con otra que no quiere admitir que existen de forma natural hombres y mujeres, que son en general diferentes”. De hecho, añado yo, la famosa “atención a la diversidad” de que tanto se habla en la enseñanza no es más que una atención a la diversidad… para negarla, puesto que se trata de dar cosas iguales a personas diferentes, negando que haya estudiantes con capacidades más altas que otros.

Desconozco el origen del término bioética, pero el hecho es que Braunstein lo aplica a los profesores que hicieron causa de la eutanasia, mientras que hoy, como sabemos, la Bioética es una especialidad, con cátedra y todo, de la que se ocupan más bien los defensores de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. El hecho de que hayan podido ampararse bajo la bandera de la ética cosas como la eutanasia, el aborto voluntario o incluso el infanticidio, horroriza con razón a nuestro hombre:

¿Qué ha sido de la ética para que tales profesores existan? ¿No será acaso su vida la que no merece la pena? ¿En que se ha convertido nuestra sociedad, que se permite semejante profesorado?

Podríamos aplicarlo a la política también, claro. Quienes promueven aberraciones desde el parlamento rara vez las ven con buenos ojos cuando se producen en su propio entorno familiar. Igualmente, “se reconoce fácilmente al militante proeutanasia porque él está pletórico de salud”.  Por otro lado, es fácil pontificar sobre el derecho a la vida cuando eres tú el que dice qué vidas son dignas de vivirse. Como concluye jocosamente Braunstein,

Si se piensa que la vida de una persona humana no puede ser protegida más que cuando esa persona es consciente y ha entendido lo que es la vida y la muerte, ciertamente Singer y sus fieles merecerían la muerte sin tardanza, de manera ética, eso sí.

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01 enero 2024

La filosofía se ha vuelto loca (II)

Por lo que respecta al animalismo, Braunstein hace notar que la imagen que estos doctrinarios tienen del animal es de todo punto ilusorio porque no entienden que su mundo es radicalmente otro con respecto al del ser humano. El animalista no le deja al animal comportarse como tal sino que le fuerza a entrar en los moldes del ser humano:

Para empezar, ¿en nombre de qué el señor Sunstein o su ex esposa… se arrogarían el derecho a convertirse en intérpretes de los animales? ¿Cuál de ellos ha nombrado a estos señores sus representantes en lugar de a adiestradores, cazadores o incluso a empleados de mataderos que viven día tras día con ellos y los conocen infinitamente mejor que unos profesores universitarios anglosajones que proyectan su miseria afectiva en su pobrecito perrito? [negrita mía].

Estos doctrinarios se esfuerzan en establecer que no hay diferencia esencial entre el “animal humano” y otras especies. La ciencia parece que vino en su ayuda cuando reveló que el hombre comparte con el irracional hasta el 99% del material genético. Un uso particular de las teorías de Darwin les sirve también como base. Con razón el médico Raymond Tallis, citado por Braunstein, observa que

es muy paradójico que sean dos de los descubrimientos más geniales de la inteligencia humana, la teoría darwiniana de la evolución y las neurociencias, los que se utilizan habitualmente para demostrar que el hombre no es más que una bestia.

Nada impide, sin embargo, que ese 1% que diferencia el material genético del hombre del del animal no represente una diferencia esencial. Y nuestra propia preocupación por los animales no deja de ser un síntoma de esa diferencia, ya que, como indica otro autor citado por Braunstein,

…si bien ciertamente somos animales como los demás, somos también animales con la capacidad de establecer reglas, sobre todo la de no estar sometidos únicamente a la “ley de la selva”.

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23 diciembre 2023

La filosofía se ha vuelto loca (I)

Este profesor Braunstein, para mí desconocido, hace una buena crítica de las principales demencias que se han apoderado de occidente, a menudo etiquetadas como woke, queer o memeces así. En concreto, pasa revista al transexualismo, el animalismo y la eutanasia. Hace una exposición sintética y amena de las principales obras que han dado origen a cada cosa (¡qué paciencia, Dios bendito!) y su crítica, visible, no necesita explayarse demasiado, porque esta casta se pone en ridículo a sí misma.

Los calificativos que emplea Braunstein para referirse a las teorías del profesor Singer, para el cual sería más ético matar a un ser humano discapacitado que a un cerdo o a un perro en perfecto estado de salud, son inequívocos: aterrador, inhumanidad, brutalidad, repugnante… Por eso no me explico que el mismo Braunstein parezca mostrarse de acuerdo con la legalización del aborto. Sí, por más que al autor le parezca un desatino, Singer es coherente cuando concibe el infanticidio como una secuencia lógica del aborto voluntario. ¿Qué nuevo estatus adquiere el ser humano tras el parto que no tuviera antes del parto? Si se es tan respetuoso con la vida humana y tan lúcido con respecto a la condición animal de los animales como lo es el profesor Braunstein, hay que estar por coherencia en contra del aborto provocado.

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20 diciembre 2023

Boisdeffre

Desde Nietzsche, busca Europa un quinto evangelio. Ya exalte los alimentos terrestres o comunique su propia náusea, la literatura actual [mediados del XX] solo tiene una certeza: sabe que Dios ha muerto, y se esfuerza en reemplazarlo por el hombre. ¿Cómo no ver en esta inmensa empresa el signo de una decepción y de una espera trágicas?

“Albert Camus o la experiencia trágica”, Metamorfosis de la literatura vol. III

 

La literatura contemporánea, hemos hecho notar, es, por esencia, destructora –del orden social, de las instituciones, de las ideas sobre las que vivimos--, para desembocar en el mismo proceso humano. Dios ha muerto, la ciudad de los fines se desploma, la ciencia resulta impotente para dar la felicidad a la humanidad, la tortura resucita… El mundo deja de ser esa vasta finalidad aseguradora cuyo centro y medida era el hombre. Convencido de que ha sido creado para nada, que está de más, el escritor solo puede rebelarse ya contra su condición. La literatura se convierte en una enorme empresa de demolición. Pero no basta con destruir, sería necesario reconstruir. Aquí se evidencia la carencia de toda una literatura, precisamente de una literatura cuyas pretensiones metafísicas parecían perfectamente definidas.

“La literatura, recreación de un mundo”, id.

 

Porque hemos perdido la medida del hombre tenemos la tendencia a creer que solo es grande en la desmesura. Pero el hombre es grande cuando lleva a su más alto nivel posible su capacidad de destino, no cuando encarna su ocaso o su locura. Otros creyeron que el hombre no podía realizarse más que en un destino fuera de serie; los comunistas exaltaron la historia de Prometeo. Saint-Éxupery se limitaba a resumir el humanismo en esta frase (de Guillaumet, creo): “Lo que he realizado, ningún animal podría haberlo hecho”. Malraux, más orgulloso, profería: “He negado cuanto pedía en mí la bestia interior, y he llegado a ser hombre sin el concurso de los dioses”.

                                                                                                                                                                   Id.



15 diciembre 2023

Metamorfosis de la literatura, III

Pierre de Boisdeffre dedica este tercer volumen de su obra a Cocteau, Anouilh, Sartre y Camus, para terminar con un ensayo sobre la literatura de hoy (es decir, mediados del siglo XX). De Cocteau nos muestra con tintes positivos el cine y algo la poesía, mientras que minusvalora sus novelas y su teatro (en general). De Anouilh me quedo con una anécdota de su vida, que es que el primer mobiliario con que contó tras su boda fue prestado de un escenario para una de sus obras y cómo, desde esa situación de inopia inicial, fue escalando en éxito y popularidad gracias a su entrega al arte de Talía. De los capítulos dedicados a Sartre concluyo que se trata de un filósofo que hace novelas, o teatro, con el lastre que eso supone para la narrativa o el arte escénico. No he leído nada de este tipo, pero, por los análisis de Boisdeffre, parece que la más interesante de sus obras de teatro podría ser El diablo y el buen Dios, de la que se puede sacar incluso una lección cristiana: que la santidad no es una apuesta personal que se gana o se pierde a base de esforzarse por ser bueno, sin reconocerse pecador ni implorar la gracia divina.

Se extiende bastante Boisdeffre con el Sartre político, que siempre estuvo a la izquierda pero que empezó con una postura crítica hacia la Unión soviética para pasar luego a considerar que todo ataque al comunismo suponía dar un cable al capitalismo, con lo cual, si estabas del lado bueno de la historia, es decir, a la izquierda, no podías emitir ninguna crítica al comunismo aunque estuviese fundada. Este modo de pensar llegó a calar en la clase intelectual de la segunda mitad de siglo, y era lo que denunciaba George Orwell en el prólogo a Rebelión en la granja, que tuvo problemas para ser aceptada por los editores británicos. Como consecuencia lógica, Sartre acabó aceptando el marxismo y al Partido comunista francés como mesías de la clase obrera.

A Camus lo mira con bastante simpatía, como corresponde a un tipo intelectualmente honrado y amigo de tomar partido por el ser humano allá donde piensa que mejor se sostiene esta lucha, y eso a pesar de su desorientación existencial, que le lleva a diseñar a un Meursault, el extranjero, el hombre que habla de sí mismo como si fuera cualquier otro y que mira sus circunstancias como quien ve llover. Boisdeffre disecciona su moral con bastante sutileza, hasta el punto de que me resulta difícil seguirle. Dice preferir sus últimas producciones, sobre todo El mito de Sísifo y los cuentos de El exilio y el reino.

De los microensayos incluidos en los apéndices, el más claro en sus argumentos me parece “La literatura, recreación de un mundo”, del que tomo algunas notas que otro día estamparé aquí.

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10 diciembre 2023

Recupero el programa

que Helena Farré Vallejo dedicó hace dos años a Natalia Sanmartín Fenollera. Es un programa (o podcast, si se quiere) dedicado a las lecturas, no a la obra, de los entrevistados. Por eso, hasta ahora, no me ha entusiasmado. Demasiados tópicos de esos que hacen de la lectura, sin más, una experiencia trascendente o poco menos. La Sanmartín no cae en esos tópicos, pero también hubiera preferido que se hablara de su obra. Hace un involuntario épater le bourgeois cuando dice que lee mucho en el móvil, lo que provoca una exclamación de escándalo en la entrevistadora, pero su argumentario es impecable: llevas las lecturas a todas partes, no tienes problemas de manejo con los libros gordos y, si no te interesa mucho el título, no tienes por qué tenerlo ocupando un lugar en tus estantes. Eso sí, los realmente buenos, por duplicado.

Ya que doña Natalia recomendaba Mujercitas, me lo puse a la cola. Es curiosa la manera que tienen en Wikipedia (no solo allí, claro) de estropearte a la gente. Loise May Alcott fue sufragista y abolicionista. No me parece mal, pero se diría que para algunos una mujer es totalmente despreciable si no anda zascandileando en política. Imagino que tendría muchas otras virtudes la autora de una obra tan encantadora si nos atenemos a las películas que se han hecho sobre ella.

Al tanto, “podcast” de The Objective (¿cuándo nos enteraremos de que tenemos una lengua capaz de expresar los más sutiles conceptos?) nos informa de que el gobierno solo ha “ejecutado” el 20% de los famosos “fondos europeos” en lo previsto para este año. Se salvan los ministerios de Hacienda (que para algo son los especialistas en pelas) y de Igualdad, que se ha gastado el 80%. Eh, para que luego digáis de Irene Montero, bromea la periodista. Bueno, mira, tratándose de ese ministerio, lo malo es precisamente que se gaste los cuartos. Yo hubiera preferido que fuesen tan gandules como el resto. Pero ya se ve cuáles son las prioridades del gobierno.




04 diciembre 2023

El otoño de la Edad Media

Siento no conocer tanto sobre esta época del otoño medieval (siglos XIV y XV) para saber si el famoso ensayo de Huizinga ha quedado anticuado o si sigue conservando su valor. Imagino que lo conserva en lo fundamental y que se le podrían hacer objeciones y matices de todo tipo. Es una obra estimable por lo que abarca. Son veintidós capítulos que nos hablan de psicología, sociedad, valores, religión, arte… Solo cabe lamentar que se limite a Francia y los Países Bajos, cuya historia y literatura me es bastante desconocida en esos tiempos. Nombres como Deschamps o Chastellain en literatura, Juan Sin Miedo o Carlos el Temerario en historia, me dicen más bien poco. Sí que me es dado reconocer, en algunas de las costumbres comentadas aquí, ciertos versos de Jorge Manrique: los paramentos y cimeras, los bordados, todo eso que no fue más que “rocíos de los prados”, casa bien con lo que nos cuenta Huizinga sobre la afición al lujo, a veces hasta lo estrafalario, que animaba a la gente pudiente de la época. Por otro lado, la desvalorización de la vida terrena junto a la visión terrorífica de la muerte evoca con facilidad el contraste entre las Coplas manriqueñas y el Libro de buen amor, por ejemplo. En cuanto a las danzas de la muerte, en castellano tenemos una de las mejores, a decir de los críticos. En fin, la estilización del amor y el ideal caballeresco los tenemos representados en la novela sentimental y caballeresca de la época.

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29 noviembre 2023

Varia

Al parecer, han desafinado lo suyo al tocar el himno en la apertura de la legislatura. Hay quien se ha enfadado por ello: ¡una más del sanchismo! Hombre, a mí me parece lo más adecuado: justicia poética, que le dicen.

Creo que quienes instan a Felipe VI a tomar posición contra el gobierno desconocen que, aparte de ser el rey, es el marido de Letizia. Una semejante toma de posición haría peligrar el trono, que es lo último que quiere la que “no iba a estar toda la vida presentando telediarios”. No, el ser una reina en el exilio no va con ella. Y no creo que la conciencia patriótica de Felipe pase por encima de la seguridad de su matrimonio.

Para mí que el ejército de asesores del presidente del gobierno tiene como labor prioritaria hacer ofertas que no puedan rechazar… Si no, no se explica cómo a este hombre todo se le allana con tanta facilidad. Ahora, Casero: el tipo que se equivocó al votar la reforma laboral era, si hacemos caso a la Audiencia de turno, un prevaricador de cuidado. Se equivocó…



26 noviembre 2023

Varia

Me pasé por la sede del PSOE, en Valladolid, por primera vez desde que empezaron las movilizaciones. Poca gente pero animosa, y no tan sosa como suelen ser los de derechas para estos asuntos. Gritos primarios, a veces groseros, pero constantes. De no ser el más soso de todos habría gritado “No tienes hxxxxx, Pucela no tienes hxxxxx”, con la música de Guantanamera, como es habitual, a ver si la gente se animaba, porque era un poco grimoso ver tan poca gente.

Cinco violadores magrebíes recibirán un curso de educación sexual, por malos. Oh, tiempos en que semejante expresión, “recibir un curso de educación sexual”, sería sin lugar a dudas un eufemismo para sugerir una buena somanta con varas de avellano, incluso con un principio de empalamiento. Aunque, si les dieran a elegir, me pregunto yo con qué se quedarían. Al menos, yo sé qué pingüe tendría que ser la compensación que me ofrecieran si por lo que fuere me rogasen la asistencia a un curso de esos.

“Se habla mucho de amnistía e independencia, pero se debería hablar más de precios” y otras cosas, se pone Feijoo. Di “violencia de género” en lugar de amnistía e independencia y verás lo que te cae. De qué querrá que se hable, nuestro aguerrido líder de la oposición. Creo que un día de estos bloquearé todas las notificaciones sobre el PP. No tengo el hígado para bromas.



22 noviembre 2023

Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel

Ha sido sorprendente, porque, no conociendo nada del teatro de los Machado, más que la Lola, no esperaba encontrarme con un pastiche del teatro áureo, y menos con un pastiche tan perfecto. Unos versos impecables, unas réplicas llenas de ingenio y un buen calco, sin exagerar la nota, del español de aquel momento, te hacen creer, por momentos, que estás leyendo a Lope o a Tirso. Solo no cuadra encontrarte con un acto cuarto. Y, ahora que lo pienso, falta el gracioso. Hay un criado muy agudo, Gil Blas, pero tan serio como el resto del reparto.

Julianillo Valcárcel es un bastardo del conde-duque de Olivares, llamado en realidad Enrique, a quien su padre colma de prebendas que a él le traen sin cuidado. Su drama es el de su amor por la dama Leonor: drama porque él ya está casado (lo han casado) con una Juana. Y Leonor, que le corresponde, sabe también que lo suyo no puede llegar a buen término. Hay una desavenencia al final del acto segundo, cuando Julián piensa que ella se entiende con un tal don Abel. Pero vuelven a entenderse, hasta el punto de recurrir Leonor al disfraz de hombre (otro tópico del teatro barroco). Pero a Leonor le entra la responsabilidad y a Enrique la calentura.

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16 noviembre 2023

Hay un momento en el Don Juan

de Torrente Ballester en que los diablos se hacen cruces (o lo que se hagan los diablos) de que Dios, al crear al hombre, haya caído una vez más en la debilidad de hacerle libre, con el riesgo que eso conlleva, como bien sabían ellos. La historia de la humanidad, al final, no es más que un combate entre el bien y el mal, donde el bien parece llevar las de perder, tantas veces, por eso mismo: porque no puede renunciar a la libertad, sino a costa de dejar de ser bien. En el pasado reciente de España, la izquierda se viene atribuyendo el haber sido el artífice de la democracia, a la que los franquistas (las derechas) no tuvieron más remedio que avenirse. Lo difunden por interés, claro, pero tengo la impresión de que han acabado creyéndoselo porque les resulta sumamente difícil aceptar que el régimen anterior tuviese la debilidad de volver a admitirles al juego político, cuando tenían todo atado y bien atado. Y atado y bien atado habría seguido si no fuera por la creencia en la libertad de la mayor parte de las personalidades que configuraban el régimen. Desde la ley de reforma política para acá, tal como se ve desde la atalaya del 2023, no hay sino una obscena carcajada de triunfo de la izquierda, subsecuente a la gran perplejidad que les causa la dicha debilidad del rival, al que no aspira sino a anular políticamente. Como la libertad humana para los demonios, las libertades políticas y civiles no son, para socialistas y adláteres, más que ocasión para “la gran venganza”, en expresión de Jesús Lainz.



14 noviembre 2023

Judas

 no trató de justificarse con argumentos pueriles.

Bien es cierto que tampoco tenía un proyecto político que realizar a toda costa. 

De todos modos, unas cuantas cuerdas de cáñamo salvarían aún la dignidad de algunos de los 179.



06 noviembre 2023

El otro

El Otro es un tipo convencido de no ser él mismo sino su hermano gemelo, que yace muerto en una dependencia de la casa donde tiene lugar la acción. Las esposas de los gemelos también están obsesionadas con amar al Otro, hasta el punto de que nunca sabemos si Cosme es marido de Laura y Damián de Damiana o viceversa. La confusión de identidades es total. Al margen del conflicto, pero padeciéndolo, están el Ama (de cría de ambos gemelos), el hermano de Laura, Enrique, y el psiquiatra don Juan.

Desde luego, el drama pide parodia desde el minuto uno, como hoy dicen. Ha de haber maneras más inteligentes, creo, de plantear el problema de la identidad, si es que es un problema desde el punto de vista filosófico, que no lo sé. Si La ternura del hombreinvisible me pareció un exceso, este disparate de Unamuno, que sin duda conoció Carlos Rojas y está en la base de su novela, roza peligrosamente el diálogo de besugos, pero sin la gracia de los de Armando Matías Guiu ni de las comedias de Jardiel. Y si soy un ignorante por decir que Unamuno escribía disparates, pues sea.

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05 noviembre 2023

Tarancón al paredón

Forma parte de una colección que lanzó Ricardo de la Cierva allá por los 90, titulada “Episodios históricos de España”. No son novela, como los de don Benito, sino divulgación histórica. Este se dedica al año 1974, un año decisivo, como recalca el autor, porque en él se jugaba el destino del régimen y de España, por supuesto. La partida era entre el llamado búnker y los llamados aperturistas. Aquéllos, partidarios de continuar con el Estado de las Leyes Fundamentales; estos, trabajando para mover las cosas de modo que acabáramos pareciéndonos a una democracia estilo occidental. Franco, por la edad y la enfermedad, era cada vez más una sombra de sí mismo. El asesinato de Carrero, además, le había dado, si no la puntilla, el rejón de muerte. Estas luchas políticas hacen que en España nadie haga demasiado caso a la crisis internacional desatada por el asunto del petróleo el año anterior.

Vemos sucederse episodios como el discurso de Arias Navarro el 12 de febrero (el del famoso “espíritu”), el caso Añoveros (obispo al que se podría aplicar ese calificativo grosero, muy utilizado hoy, derivado del verbo tocar), el artículo de Girón llamando a cerrar filas contra el cambio (el gironazo), el atentado de la calle del Correo, la asunción interina de la jefatura del Estado por Juan Carlos o la amenaza de Marruecos al Sahara, junto a otros sucesos más chuscos, que el autor, que escribe aquí mejor que en otros libros que le conozco, utiliza como salsilla.

De la Cierva, que parte en buena medida de sus propios recuerdos como cargo destacado en el ministerio de Información y Turismo, concede protagonismo en su relato a aquellas personas a las que conoció más de cerca, como el ministro Pío Cabanillas, que acabó destituido por demasiado aperturista; o el médico de Franco, Vicente Gil, más bien cercano al búnker, que gozaba de la ventaja que puede suponerse a la hora de influir en el Caudillo. El título habla de la importancia que concede al autor a la jerarquía eclesiástica en la transición, y en concreto al cardenal arzobispo de Madrid, bestia negra, ciertamente, para los del búnker. Pero en este volumen no pasa de protagonizar, pasivamente, esas amenazas que no pasaron de ripios.

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02 noviembre 2023

LOMLOE

Un cuento contado por un idiota, lleno de esdrújulos y polisílabos, y que nada significa.

Más que ley Celaá, habría que llamarla ley Macbeth.