11 septiembre 2026

Todo lo que pueda tener

de contradictoria la figura de la Pardo Bazán, se explica muy fácilmente cuando se considera que su crítica negativa se asienta siempre sobre una raíz primitiva de afirmación. “Poda, pero no mata”, dice su lema. Así se comprenderá la antinomia de una condesa liberal, que ponía en solfa a la mala aristocracia, precisamente porque ella y otros lo eran buenos, y creía en una aristocracia selecta; de una católica que escribía a veces cuentos anticlericales de curas trabucaires, justo porque creía en la dignidad del sacerdocio y ella misma era dama de la Orden Tercera.

Si aún hoy para unos era atrevida y para otros reaccionaria, la explicación hay que buscarla en su valentía y sinceridad para criticar los defectos de sus propias creencias, y a la vez para aceptar los ataques.

En Carmen Bravo-Villasante, Vida y obra de Emilia Pardo-Bazán