04 septiembre 2026

Vida y obra de Emilia Pardo-Bazán

Una biografía con la amenidad de la mejor novela, lo que es de agradecer. Nos presenta a una Emilia Pardo-Bazán muy resolutiva, a la vez que con un victimismo que hoy nos resulta bastante familiar, aunque no siempre justificado: publicó lo que quiso, escandalizó cuanto le vino en gana y se murió pensando que no fue académica por ser mujer, lo que, cierto o no, consuela bastante. Es cierto que tuvo que tuvo que elegir entre su matrimonio y su vocación literaria, y eligió ésta: no se puede juzgar a nadie por no ser un héroe, sobre todo cuando el marido, apabullado por los prejuicios de sus amigotes, te viene con las ínfulas de “tú no escribes más”.

Carmen Bravo-Villasante analiza la obra de doña Emilia al hilo de su peripecia vital. Sus libros, sobre todo los primeros, levantaron la correspondiente polvareda en un momento en que el Naturalismo se identificaba con la depravación, bien que el suyo fuese un naturalismo “sólo en lo formal”. Pero el temperamento de nuestra autora, dado a la polémica, no sufría por ello. Lo que se hubieran reído sus enemigos si llegan a conocer sus cartas amorosas a Galdós, que su biógrafa nos transcribe aquí sin pudor. Lo digo no porque sean subidas de tono, que no lo son, sino, al contrario, por su insufrible cursilería. Lo que es capaz de hacer Eros con una mujerona de su talla...

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