14 abril 2011
El diario de la felicidad
Pero el cristianismo fue también la puerta hacia la felicidad y la alegría, para las cuales su alma estaba también preparada: alguien que llama bughi mambo rag a las conversaciones de fondo en la celda tiene que ser necesariamente un optimista incorregible. Este bughi mambo rag (una especie de etiqueta de blog) puede parecer superfluo, pero muestra cómo no sólo él, sino la mayor parte de los presos estaban dispuestos a dar un sentido a su permanencia allí.
Una especie de blog es, en efecto, este libro, donde las vivencias de la cárcel se alternan, de modo caótico, con hechos de su vida anterior y posterior a ella (antes de 1960 y después de 1964) y con abundantes y agudísimas reflexiones sobre sus lecturas, a las que sabe dar, por cierto, una interpretación cristiana que es el segundo elemento más sorprendente de este libro sin desperdicio.
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12 mayo 2016
Proyectos de pasado
05 marzo 2016
De Goethe al momento político
05 diciembre 2013
El señor presidente
07 febrero 2026
Steinhardt, de nuevo
Releo parcialmente el Diario de la felicidad. Anoto unas cuantas cositas.
Miles de demonios me
corroen cuando veo que se confunde el cristianismo con la estupidez, con una
especie de beatería boba y cobarde, una bondieuserie (es la expresión de tante
Alice), como si la finalidad del cristianismo consistiera en que las fuerzas del
mal se burlen del mundo y hagan posible la injusticia, puesto que, por definición,
el cristianismo estaría condenado a la ceguera y a la paraplejia.
…
Después de haber conocido
a Cristo te es difícil pecar, te da una vergüenza terrible.
[Aquí cabría matizar que conocer a Cristo no es simplemente tener nociones de religión cristiana sino
estar acostumbrado al trato con Jesucristo).
…
De la frase de Arthur
Miller [“Ninguna píldora puede volvernos inocentes”] se deduce también que la felicidad y la tranquilidad no las podemos crear nosotros solos, por vía material --y que
nos vienen dadas desde arriba--.
Una prueba más de la
existencia de Dios.
12 agosto 2014
Asociados al Novio
06 septiembre 2023
En defensa del fervor
…en 1949 declaró en el proceso de David Rousset que en la Unión
Soviética sí que había campos de concentración y lo hizo delante de los
fanáticos comunistas franceses que lo acusaban de ser un agente de Goebbels.
Sencillamente,
había conservado la libertad de un niño eterno, al igual que el sentido
del humor de un eterno adolescente. El sufrimiento lo fascinaba, pero también
le gustaba reír; el talante religioso no mata el sentido del humor, sino que lo
cultiva y desarrolla.
Algún otro amigo muerto es también objeto de semblanza, como
Zbigniew Herbert o Czeslaw Milosz: del segundo tenía
noticia, del primero no. El resto son meditaciones relacionadas con el arte, la literatura y las ciudades de Europa, a
las que su prosa brillante consigue comunicar interés. Incluyendo la pregunta
del millón:
¿Por qué Brecht se puso al servicio de Stalin? ¿Y por qué Neruda sentía
admiración por aquel mismo déspota? ¿Por qué Gottfried Benn confió durante unos
meses en Hitler? ¿Por qué los poetas franceses dieron crédito a los estructuralistas?
[…] ¿Por qué hay tantos poetas mediocres, cuya vulgaridad resulta desesperante?
¿Por qué los poetas contemporáneos –centenares y miles– se conforman con la
tibieza espiritual, con sainetes irónicos nimios y artesanales, y con un
nihilismo elegante y a veces casi simpático?
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20 febrero 2026
Más Steinhardt
…la fe en Dios me parece, en el pleno sentido de la palabra, el hecho más realista que puede existir: es la aceptación de la realidad y el abandono de las ilusiones. Por eso pide humildad; por eso la iglesia [sic] pone tanto énfasis en la humildad: no hay nada más difícil que renunciar a las fantasías. (Diario, p. 148)
…
…el consejo que lord Chesterfield le dio a su hijo: oirás muchos discursos bellos en la Cámara de
los Comunes, algunos te harán cambiar de opinión, pero que ninguno cambie tu
voto. (Diario, p. 153)
[Por supuesto, quien dice “oirás muchos discursos bellos en
la Cámara… dice “leerás muchas informaciones bien contrastadas en los
periódicos”]
…
Monseñor Hélder Câmara, arzobispo de la ciudad de Recife (también llamada Pernambuco), el cura
“rojo”.
Se le aplica Mateo 24,
23-24:
“Entonces, si alguno
os dice: ‘Mira, el Mesías está aquí o allí’, no lo creáis. Porque surgirán
falsos mesías y falsos profetas y harán grandes señales y prodigios con el
propósito de engañar, si fuera posible, aun a los mismos elegidos”.
Creo que este alto
prelado con la flor roja en el ojal es culpable de ese pecado de cuya
existencia estoy plenamente convencido: el pecado de la estupidez. (Diario, p. 566)
09 junio 2023
No lo sabía
José Ramón Ayllón diserta sobre Etty Hillesum, Edith Stein y Natalia Ginzburg. Autoras de grandes virtudes humanas. Dice de la Ginzburg que su comunismo fue de tipo romántico, o algo así. Lo sería. Pero me resulta difícil concebir cómo una persona de la calidad que nos muestra aquí el conferenciante puede abrazar esa ideología con ingenuidad. Sobre todo una persona que se ha visto envuelta en las convulsiones de aquellos años. Por aquel entonces (segunda guerra mundial) estaba bien claro lo que significaba el comunismo. Y, como vio bien Nicolae Steinhardt, decir “no lo sabía” no es una excusa válida. No le aplicaré las duras palabras que siguen, tal vez por aquello de C. S. Lewis de que el diablo manda los errores a pares, para que queriendo escapar de uno caigamos de lleno en el otro.
30 junio 2016
La gran verdad
26 octubre 2011
Tres fenómenos (¿o uno solo?)

En su Diario (París, 1937) Nicolae Steinhardt recuerda las reflexiones de su amigo Manole sobre "tres fenómenos de nuestro tiempo: la invasión vertical de los bárbaros (la expresión es de Rathenau), el reino de los imbéciles, la traición de los hombres honrados."
El primero: no es una invasión de bárbaros de otros continentes, sino de sinvergüenzas, una invasión de abajo a arriba. Estos bárbaros ocupan los cargos directivos.
El segundo: los estúpidos y los incultos han llegado al poder -en el sentido más categórico- y, a pesar de todas las leyes económicas y de todas las reglas políticas, hacen majaderías,, como idiotas que son.
El tercero: en lugar de oponerse, la gente honrada adopta expectativas benévolas, hacen como que no ven y como que no oyen; en resumidas cuentas, son unos traidores. No cumplen con su deber. Los imparciales y los ingenuos toman nota y callan. Son los más culpables.
No vayan a pensar que hay aquí alguna alusión de actualidad. Este tipo de pensamientos, por desgracia, no necesitan que suceda algo determinado para ser traídos a cuento.
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10 noviembre 2011
Nuestro siglo nos ofrece espectáculos tan sensacionales
O sea, por si no han seguido el hilo del razonamiento, tal cosa es posible, aunque se nieguen a creerlo quienes han vivido bajo la férula del socialismo (que es el otro nombre del totalitarismo). En España, los nacidos antes de 1970 guardamos la memoria de un "régimen no parlamentario de gente honrada y de una sociedad normal", aunque lleven décadas intentando borrarla.
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21 febrero 2012
Si Dios no existe

Este pensamiento da idea de lo que es la espiritualidad eslava frente a la occidental, aunque la suscriban un francés y un rumano.
... el jesuita Auguste Valensin enuncia lo esencial cuando admite que, por muy imposible que sea, no se arrepentiría de haber tenido fe aunque en el lecho de muerte se le mostrara con una evidencia irrefutable que se ha engañado, que no existe la vida futura y que ni siquiera existe Dios; por el contrario, se sentiría honrado de haber creído cosas como estas, puesto que, si el universo es estúpido y digno de desprecio, tanto peor para el universo; no se ha equivocado el que piensa que existe Dios, sino que el error es de Dios por no existir. ¡Para qué hablar más! No logro encontrar nada fuera o por encima del credo que formuló Dostoyevski y que presenta de una manera simple: creo que no existe nada más bello, más profundo, más seductor, más razonable, más varonil y más perfecto que Cristo; es más, si alguien me demostrara que Cristo está fuera de la verdad y que, de hecho, la verdad está fuera de Cristo, entonces yo preferiría quedarme con Cristo, antes que con la verdad.
(Nicolae Steinhardt, El diario de la felicidad)
Lo que es un modo de argumentar en contra del pesimismo popular que suele decir: demasiado bonito para ser cierto. En el caso de Cristo, es demasiado bonito para ser falso.
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16 junio 2011
Otra de Steinhardt

Gide: la moral lo aburre; es buena sólo para los seres que desean relajarse. ¡De ninguna manera! La moral no es ligera ni aburrida. Henri Massis: el mal es banal, el desorden es banal, lo excepcional son las cosas buenas, las virtudes. La renuncia y la pereza son monótonas. El esfuerzo crea novedades interesantes. Siempre sabemos de antemano cómo reaccionarán los fariseos; sólo Cristo es imprevisible.
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18 febrero 2011
Perdón

El hombre, si razona en calidad de cristiano y quiere portarse conforme a la doctrina cristiana, puede -y debe- no tomar en consideración las injusticias que se han cometido en su contra, los insultos recibidos como individuo. Pero si ocupa una función de responsabilidad o está al frente de asuntos públicos no tiene derecho a invocar el principio del perdón para mantenerse distante y frío ante el mal y dejar a los inocentes a merced de los miserables [...] El rebaño quiere al pastor porque lo guarda y arriesga su vida por él.
Nicolae Steinhardt, El diario de la felicidad
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01 febrero 2018
"Siembran cicuta y esperan ver crecer campos fecundos"
(Citado por Nicolae Steinhardt, Diario de la felicidad, Jilava, mayo-junio 1960)
07 junio 2012
Ray Bradbury
El propio Bradbury ya se encargó de decir que si de verdad quería evitarse que la gente leyera libros, sería mejor quitarles las ganas que andar quemando bibliotecas. En eso están, e incluso puede que con ese procedimiento acaben también con los hombres-libro, porque nadie creerá necesario salvar la literatura mediante la memoria. Lo de los hombres-libro dejó de ser ciencia-ficción en el espacio concentracionario soviético, tal como nos informa Nicolae Steinhardt en su diario. Resulta emocionante oírle contar cómo los presos se narraban unos a otros las mejores obras del siglo, allí donde no podían tener acceso a ellas; ni intra ni extramuros. El siglo XX ha confirmado con su realidad las peores alucinaciones de sus fabuladores.
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14 abril 2013
Roncar "comme il faut"
16 junio 2012
Publicanos y fariseos
Tal vez suceda que hay dos tipos de pecadores: los que no han conocido el Bien y los que, habiendo sido interpelados por Él, lo han rechazado. Estos, me parece, son los más contumaces odiadores.
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