19 marzo 2026

Cuentos de humor y de horror

Son breves piezas en las que predomina el humor sobre el horror, que, cuando existe, se concreta en la narración de sucesos macabros y violentos como si se tratase de narrar una comida familiar: es decir, humor negro, más que horror. Un humor británico a carta cabal, donde cada diálogo se recubre de una exquisitez de té con pastas, con circunloquios que disimulan la tirantez, la agresividad o el desgarro.

Me gustaría que la cocinera aprendiera a preparar el curry o que tuviera el buen tino de no intentarlo.

La señora Momeby apretó contra sí al Erik genuino, como si temiera que su terrible vecina, por resentimiento, pudiera transformarlo en un acuario de peces dorados.

Lo que más se asemejaba a su ideal de un sedante nervioso era un music-hall atestado donde una ruidosa orquesta brindara una interpretación exuberante de 1812 [después de asistir a una serie de sucesos alucinantes en una granja].

…en cierta ocasión se había comido cuatro manzanas verdes en el jardín botánico, de modo que se le atribuía en general un ingenio bastante áspero. Las malas lenguas murmuraban que dormía en una hamaca y que entendía los poemas de Yeats, pero su familia negaba ambas acusaciones.

Y así. La lectura resulta deliciosa, aunque algunos finales te dejen de un aire, hasta que los pillas. Pasa a veces con los chistes.  

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