16 marzo 2026

La transición de cristal

No se habla del cristal en parte alguna de este libro, salvo en el título. Cabe deducir que dicha transición estuvo amenazada siempre de destrucción, que era sumamente frágil, opinión en la cual, desde luego, Pío Moa no está solo. Se trata de una crónica de los hechos, más que de un análisis politológico. No está ausente, sin embargo, la opinión. Moa nos habla de tres diseños para la transición: el de Manuel Fraga, el de TorcuatoFernández Miranda y el de Adolfo Suárez. Este último, en rigor, no fue sino una enmienda al segundo, ya que Suárez fue un instrumento de Fernández Miranda que le salió díscolo. El autor se muestra partidario del diseño de Torcuato (así suele conocérsele). En efecto, éste suponía (de la ley a la ley) la legitimación histórica del franquismo, ya que de una ley fundamental del régimen salió la ley para la reforma política aprobada en 1976. Suárez, en cambio, se empeñó en conceder la legitimidad a las izquierdas, con la palabra y con los hechos, y así hemos podido llegar a donde hoy estamos. El plan Fraga, por su parte, le parece al autor que prolongaba demasiado las viejas instituciones.

Un dato que me llama la atención (ya no recordaba, si alguna vez me interesó, el juego de alianzas en la vida parlamentaria de aquellos años) es que UCD, capitaneada por Suárez, se negara en redondo a pactar con Alianza Popular, siempre con el objetivo de captar votos en la izquierda y con la desdichada idea aquella de que “ustedes (la izquierda) tienen la legitimidad”. Me recuerda, claro, los asquitos del PP hacia Vox. Si me hicieran la manida pregunta vargasllosiana, ¿en qué momento se jostidió España?, probablemente contestara que en el momento en que a Suárez se le ocurrió aquella enormidad.

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