24 mayo 2023

Salambó

Salambó es una vasta colección de cromos sobre la guerra de los mercenarios cartagineses, con una sencilla trama que tiene a la princesa como motivo decorativo. Cromos, digo, de soldados, armas, batallas y espectáculo histórico a lo Cecil B. de Mille. “Hoy nadie la lee”, decía José María Valverde. Yo he tenido la paciencia de hacerlo porque Flaubert es Flaubert, y además porque uno de los tebeos que más me fascinaron de pequeño se ambientaba, en parte, en aquel escenario, con los sacrificios al dios Moloch de fondo: La tumba etrusca, uno de los episodios de la colección Alix, de Jacques Martin, de feliz memoria.

Flaubert narra en tercera persona con aliento de historiador clásico. Su princesa Salambó está pidiendo una morenaza del Hollywood clásico, tipo Jane Russell o Ava Gardner (desconozco si se ha llevado al cine). De hecho, en la danza con la pitón, Flaubert tuvo una intuición hollywoodiana que podría haber hecho sombra a Gilda si alguien lo hubiera llevado con talento a la pantalla.

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20 mayo 2023

Vetera et nova

Ni siquiera había mirado el índice de la Antología de prosistas españoles de Menéndez Pidal, cuando lo compré en Re-read. Pensé que se limitaría a autores antiguos (medievales, alguno del Siglo de Oro) y poco conocidos. No. La verdad es que es un libro que vendría muy bien en la enseñanza media, para los alumnos, ya que recoge unos textos fundamentales, desde Alfonso X hasta Jovellanos, incluyendo el Quijote y el Lazarillo. Fragmentos, claro. Habría que reeditarlo. Disponer de todo eso en un solo tomo facilitaría el conocimiento de los autores y la curiosidad por conocer las obras íntegras.

Inmensa conferencia del padre Olivera Ravasi en una iglesia de Florida, en español. Nada nuevo, pero qué oratoria la de este hombre, al que más que nada había oído entrevistando a otros en su canal. Y qué atrevimiento. ¿Qué hacemos las que estamos imbuidas de feminismo sin habernos dado cuenta?, va y pregunta una. Y el padre diciéndole, por vía indirecta, que se case y sea madre cuanto antes, que ya se le pasarán todo tipo de manías, y le recomienda el Cásate y sé sumisa de la otra, que no me acuerdo de la autora.

Tendré que pillar un día de estos ese Salvaje de corazón. Promete.

Y lo único, alguien tendrá que decirle al padre Olivera que la v y la b suenan igual en español.

Parece ser que llaman clickbait a esos titulares que te prometen una noticia sabrosona que luego se queda en una bobada. Ahora todo tiene nombre en pitinglis. El caso es que yo estaba picando en esos clickbait como un salmonete, a veces entre sorbo y sorbo de café, y casi siempre me quedo con la miel en los labios a causa de la falta de cobertura en el bar. Bueno, mi informador sobre todo esto es Fernando Díaz Villanueva, en un programa dedicado a la caída del imperio Vice Media, cuya existencia ni conocía. Un servidor de noticias idiotas, al parecer, de esas que llaman virales (bueno, no todos los nombres son en pitinglis), y, por supuesto, destinado a la juventud, que es quien más idioteces consume. El programa de FDV, en cambio, derrocha sentido común.



17 mayo 2023

Doña Inés

Doña Inés (que no es la de Zorrilla) llega a Segovia como para olvidar un pasado que nunca se nos revela. Encuentra una Segovia azoriniana, lo que es decir que se encuentra a sí misma, melancólica, meditativa, en ese limbo ajeno al cambio que son los espacios de Azorín. Soñadora doña Inés, sin embargo (podría ser la de Zorrilla), es vulnerable a un nombre: Diego el de Garcellán, poeta. Y (no sabemos con qué voluntad de autodestrucción) se deja besar por él a la puerta de una iglesia, lo que provoca una tolvanera en el limbo (tolvanera es el título de un capítulo). Es el destierro de hecho: doña Inés termina su peripecia vital en Argentina, como promotora de un colegio para pobres.

Historia pobre donde las haya, servida con una técnica innovadora donde las haya, aunque esto solo unos vargasllosas y unos julianmarías que pululan o pululaban por ahí se lo reconocen. La trama cediendo ante los otros elementos novelísticos, como quería Ortega. Julián Marías, en concreto, que la tenía como su novela favorita de Azorín, habla de una novela cinematográfica por excelencia, y lo explica en esta interesante conferencia. Cada capítulo, para Marías, es un plano cinematográfico: unos planos que se encadenan, como en el cine, no por contigüidad de cosas materiales, sino por contigüidad vital: el barrio de Segovia, Madrid; el retrato de doña Inés; la habitación; la carta...

Hay comentarios totalmente desenfocados que arruinan una obra; otros que te la iluminan totalmente. Así esto último con la conferencia de don Julián sobre Doña Inés. Oh, internet…

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13 mayo 2023

Esa censura franquista

Mercedes Monmany, Por las fronteras de Europa:

[Boris] Vian solo conocería el éxito con la publicación, y el escándalo inmediato y mayúsculo, que se produjo tras su novela policíaca, Escupiré sobre vuestras tumbas. Firmada con el nombre de un supuesto escritor americano, Vernon Sullivan, con copiosas raciones de violencia y sexo, por ella sería condenado en 1950.

Por ultraje a las buenas costumbres, en concreto. Cien mil francos. Por eso hablo de censura franquista, a ver si me entienden…



 

12 mayo 2023

Sínodo de los obispos y +

El padre Santiago Martín no quiere meterse con las madres sinodales: la Iglesia se renueva sin cesar y siempre que ha introducido alguna innovación ha habido gente que se ha echado las manos a la cabeza y que dónde vamos a ir a parar. Pero esto de meter laicos y laicas en los sínodos no cruza la frontera de lo que es de fe o lo que es de moral, y vamos, que no pasa nada.

Tal vez.

Pasar, no. De hecho, supongo que los laicos y laicas que tengan voz y voto en los sínodos tendrán una formación teológica y moral acorde con su responsabilidad. Pero me queda otra… Esos avances que el padre Santiago enumera (creación del diaconado, del monacato, de las órdenes mendicantes… y tantas otras cosas de menor relieve) han respondido a necesidades reales de la Iglesia. Pero de esto, ¿había realmente necesidad? ¿Va más allá de una concesión al mundo (en el mal sentido) que presiona por un igualitarismo estéril, cuando no venenoso, y habla de una incorporación de la mujer a la Iglesia como si se tratase de un nuevo sufragismo?

No me voy a echar las manos a la cabeza. Pero tampoco puedo decir que me resulte simpático, de entrada.



01 mayo 2023

La abolición del hombre

Lo que llamamos “ley natural” halla su formulación en casi todas las culturas, normalmente formando un todo con la religión y, a veces, con diferencias debidas a los intereses de la sociedad, que a veces se alejan de esa ley para cruzar el límite de la dignidad humana, como es el caso de la esclavitud, tan mimada incluso, ay, en sociedades cristianas.

De una de esas culturas toma C. S. Lewis, en La abolición del hombre, el término Tao para denominar, lo más abreviadamente posible, supongo, a esa ley natural o a algo más extenso que puede incluir el sentido común, la recta razón… En este sentido,

lo que pretenden los nuevos sistemas o (como ahora se llaman) “ideologías”, consisten en aspectos del propio Tao, tergiversados y sacados de contexto y, posteriormente, sublimados hasta la locura en su aislamiento, aun debiendo al Tao, y solo a él, la validez que poseen,

lo que sigue haciéndolas atractivas, a pesar de todo, para una buena masa de gente. Por eso,

la rebelión de las nuevas ideologías contra el Tao es la rebelión de las ramas contra el árbol: si los rebeldes pudieran vencer se encontrarían con que se han destruido a sí mismos.

¿Estamos hoy en la batalla final, en que el hombre occidental va a ser exterminado por la locura de estas ramas rebeldes, o va a resurgir de la mano de alguna reacción inesperada? En todo caso, no me digan que no hay profetas.

Se ha trabajado mucho, en los últimos tiempos, por desarraigar en los hombres esos principios que, como reconocía el Nuevo Testamento, están inscritos en el corazón de los paganos. Por eso, no sé hasta qué punto se puede sostener hoy lo que dice Lewis acerca de que el Tao es inatacable desde fuera y que, por tanto,

siempre que se desafía a un precepto de la moral tradicional a mostrar su validez como si recayera sobre él el peso de la prueba, habremos elegido la postura errónea.

Es preciso, quizá, mostrar que el peso de la prueba recae sobre ellos, pero también ha llegado el momento en que, como decía GKC, hay que coger la espada (de la dialéctica, de momento) para defender que el pasto es verde. Y que el pasto es verde quiere decir que tenemos una naturaleza que no nos hemos dado, y que decir que uno es un rododendro cuando es una persona, no es más que un deseo desquiciado que se vuelve contra él:

Cuando todo el que dice “Es bueno” es menospreciado, prevalece el que dice “Yo quiero”,

para desgracia suya y de toda la humanidad. Por eso, la disyuntiva es clara:

somos espíritus racionales obligados a obedecer por siempre los valores absolutos del Tao, o bien somos mera materia a amasar y moldear según las apetencias de los amos, quienes, por hipótesis, no tienen otro motivo que sus impulsos “naturales”.

C. S. Lewis termina La abolición del hombre con un apéndice formado por citas de autores pertenecientes a diversas culturas que enuncian ad su modo distintos principios del Tao. Me voy a quedar con esto de Cicerón:

La naturaleza y la razón mandan que nada de mal gusto, nada afeminado, nada lascivo sea hecho o pensado (De officiis, I.IV)

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26 abril 2023

Vivir sin mentiras

En el siglo XX, el totalitarismo era aún una novedad, y se sentía.

Era como si una inmensa fuerza empezara a aplastarle a uno, algo que iba penetrando en el cráneo, golpeaba el cerebro por dentro, le aterroriza a uno y llegaba casi a persuadirle que era de noche cuando era de día. Al final, el Partido anunciaría que dos y dos son cinco y habría que creerlo. Era inevitable que llegara algún día al dos y dos son cinco. La lógica de su posición lo exigía. Su filosofía negaba no solo la validez de la experiencia, sino que existiera la realidad externa. La mayor de las herejías era el sentido común.

El nuevo totalitarismo lleva la ventaja de que se edifica sobre una humanidad a la que la suma de dos y dos le trae al fresco, al menos si su discusión le ha de dificultar el disfrute de su aperitivo y sus vacaciones. Tal como vio Huxley, semejante control sobre la humanidad solo puede sostenerse largo tiempo si la humanidad está satisfecha en sus cortas aspiraciones.

Creo que era Enzensberger el que hablaba de “enemigos de la humanidad” refiriéndose a los grandes autócratas o a los líderes de grandes grupos terroristas. Hoy solo cabe pensar que los enemigos de la humanidad se han multiplicado y han ocupado los centros de decisión, donde han hecho bandera de lo irracional y de lo contranatural, por puro odio a quien sostiene la causa de la dignidad y de la naturaleza humanas. Sí, pues

puedes renunciar a la responsabilidad moral de ser honesto a consecuencia de un idealismo descarriado. También puedes renunciar a ella por odiar a los demás más de lo que amas la verdad.

Nadie de esos que decretan leyes desquiciadas y antihumanas puede alegar seriamente un “idealismo descarriado”, por más que lo hagan y lo llamen cínicamente progresismo. El único motor es el odio a quien está dispuesto a transitar por las vías de esa responsabilidad y esa honestidad, o al menos las reconoce.

Rod Dreher habla de una “cultura pretotalitaria”. Me pregunto su aún puede usarse el pre en unas naciones que te obligan a aceptar, bajo pena de miseria, que la sodomía es normal y que no hay sexo natural, y donde la depravación instituida va a asaltar por decreto las bibliotecas, las pantallas y las aulas.

¿Qué nos queda? La fe (“La religión, base de la resistencia”, capítulo VIII), la familia (“Las familias son células de resistencia”, capítulo VII) y la cultura (“El cultivo de la memoria cultural”, capítulo VI), y es esto último lo que me llama la atención, porque habitualmente se descuida cuando hablamos de regeneración. Y es que

una persona aislada de la historia es una persona prácticamente impotente frente al poder.

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20 abril 2023

Un cuento de Navidad para Le Barroux

Crecer es volverse escéptico, ponerse de vuelta de cada vez más cosas y desconfiar. Por eso si no nos hacemos como niños… El niño tiene un ataque de adultez cuando se muere su madre, lo que es muy normal, claro, y comienza a pedir a Dios una señal que le convenza de que existe y de que es verdad toda aquella historia que mamá le contaba sobre la redención. Bueno, la señal se la pide a la Virgen que hay en el jardín, junto a la cual su abuela reza siempre el rosario. [destripe] Y una mañana de nochebuena la abuela les pide a los nietos que lo recen junto a ella, como hacían con mamá, pero esta vez completo, con misterios y letanía. Y la señal llega, dulce como de la mano de la Virgen pero segura y eficaz. [fin del destripe]

Es un cuento, o al menos reviste la apariencia de un cuento infantil de navidad; por eso hay puesta del árbol, conversaciones ingenuas, pero todo ello dirigido con mano segura por quien sólo escribe cuando tiene algo que decir y sabe cómo decirlo; que sabe manejar la elipsis y cortar a tiempo, como en El despertar de la señorita Prim.

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17 abril 2023

Los pasos contados, I

Aunque se lee con gusto, el primer volumen de las memorias de Vizcaíno Casas no es tan interesante como los siguientes. Normal: su infancia y juventud interesan lo justo, salvo en lo que concierne a la guerra civil. Supongo que para él supuso un ejercicio de catarsis el contar cómo tuvo que desengañar a su padre en lo que respecta al negocio familiar, que no quiso continuar. Al pobre hombre le clavó “un puñal en el corazón”… En fin, es el drama de tantas y tantas familias. Por lo demás, lo animado de la narración hace que lamentes no haberte dedicado al periodismo cultural, que Vizcaíno ejerció desde bastante joven. Con respecto a su otra faceta, la de abogado, habla menos, pues las memorias acaban, creo recordar, sin que nuestro hombre haya terminado la carrera, aunque seguimos paso a paso su brillante historial, lleno de matrículas de honor que iba presentando con orgullo a sus señores padres, como para resarcirles de la puñalada. Lo que destaca es la tremenda capacidad de trabajo de este hombre, ya que además de simultanear el estudio con el periodismo, le daba tiempo a escribir y estrenar alguna obra de teatro.

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15 abril 2023

La verdadera vida de Sebastian Knight

Cervantes cabalga de nuevo en este relato donde se nos presenta como verdadera la figura de un ente de ficción a través de un narrador también inventado. Solo que este ente de ficción se parece mucho a alguien llamado Vladimir Nabokov, lo que hace que el procedimiento literario resulte irónico. El Cide Hamete Benengeli de Sebastian Knight es su propio hermano, y teje la historia al estilo de Ciudadano Kane, recogiendo testimonios de unos y de otros, aparte de los suyos propios. Al final, la visión del personaje resulta intencionadamente difuminada, lo que no deja de ser un ejercicio de escepticismo respecto a toda biografía, más teniendo en cuenta que esta se nos presenta como la alternativa a otra llena de falsas y perversas atribuciones. Son también las reglas cervantinas del juego.

Pero también hay de Borges, aquí. En concreto, en ese seductor ejercicio de reseñar libros irreales, los libros de Knight. Hasta qué punto tienen su correlato en otros de Nabokov, no sé, pues habría que conocer mejor su obra. [destripe] Muy borgiano es también el final, donde se produce una identificación entre el biógrafo y su biografiado [fin del destripe].

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11 abril 2023

Tontería antifranquista de turno

Luis Alberto de Cuenca dialoga con el director, o algo así, de la casa museo de Azorín. Hablan del escritor, del periodista, del hombre, del político… Y hablando del político, no sale ni por asomo la adhesión de Azorín a Franco. Se quedan en Maura y, del Azorín de la posguerra, el director de marras va y habla de su… “exilio interior”: ya saben, esa cómica etiqueta que ha hecho fortuna para designar a todos aquellos a quienes no les dio la gana abandonar España tras la guerra y que, en su mayor parte, como el propio Azorín, publicaron, conferenciaron, fueron aplaudidos e incluso se sentaron en la Real Academia.

Pero el amigo Cuenca va en su auxilio cuando dice que podríamos considerar a Azorín como miembro de la… “tercera España”. Otra etiqueta muy útil, ciertamente, para quitar importancia al apoyo dado a los sublevados por este o aquel e insinuar que en realidad no estaban con nadie.

En ese sentido, resulta muy expresivo lo de Lorenzo Villalonga: “Tuvimos que elegir entre ser rojos y azules. No éramos rojos, así que fuimos azules”. Lo que no deja de venir en mi apoyo cuando digo que la derecha no es más que la parte no marcada de la polaridad política. Fue azul, simplemente, el que quiso que le dejaran vivir en paz.



09 abril 2023

El doctor Centeno

El doctor Centeno se halla dividido en dos tomos, muy razonablemente, puesto que en cada uno de ellos Felipe Centeno, que da nombre a la novela, sirve a un amo diferente.  Digo amo, y es que es fácil comparar a Felipe con Lazarillo de Tormes. Se trata de un mozo pobre que llega a Madrid con lo puesto y se hace cargo de él un clérigo, Pedro Polo, personaje torvo que trata de instruir a su pupilo sin procurar evitar que los vaivenes de su ánimo (de Polo) reviertan en el educando. Al final, como el de Maqueda, lo echa a la calle, pero no por haberlo pillado in fraganti, como aquél, sino por haber sido él mismo sorprendido por el chico en lugar inapropiado, aunque maldito lo que Felipe podía concluir de aquello.

De la calle lo rescata el señorito Alejandro Miquis, un pródigo al que podríamos comparar con el escudero del Lazarillo, ya que es el propio Felipe el que va a tener que intentar alimentar al manirroto cuando éste se halle sin blanca, mendigando a propios y extraños. [destripe] Miquis enfermará de muerte en un bochinche al que le dirige su amante cuando es expulsado de la pensión de doña Virginia [fin del destripe].

Aunque es Centeno el que da nombre a la novela, los dos protagonistas reales son, me parece, Pedro Polo y Alejandro Miquis. El drama de Polo solo se nos desvelará en la siguiente novela, Tormento, y Miquis queda como un retrato acabado de uno de los tipos que poblaban la España de aquellos años. De hecho, sin Centeno podríamos haber tenido dos novelas. Por cierto, lo de doctor es una ironía, no recuerdo si de Polo o de Miquis y sus amigos, ya que Felipe había llegado a Madrid con pretensiones de ser médico.

Galdós a su altura de siempre, aquí un poco desestructurado, por aquello de las dos novelas; pero con una mayor voluntad de estilo, si cabe, que en otras. Aquí prodiga un rasgo que no es tan frecuente en otras novelas, que es la eliminación del artículo en muchas descripciones. No he subrayado los ejemplos.

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04 abril 2023

Cirlot

Mi interés por Juan-Eduardo Cirlot (siempre lo escribió así, con guion, a la francesa) creo que arranca del primer ejemplar de Ínsula que compré, y lo hice sin saber que se trataba de un monográfico: lo de empezar a comprar Ínsula era fruto de un propósito de estar al día en lo que se refiere a crítica literaria.

Solo conocía ese nombre por una breve mención en los manuales, creo que lo ponían como ejemplo de un surrealismo tardío, que hacía juego con el postismo de Ory. Ínsula me reveló a un tipo inclasificable dentro de las corrientes de su tiempo (un insular, vaya), interesado por lo espiritual sin ser cristiano a derechas, con perdón1; amigo de ese medievalismo esotérico y esa mística que quiere enlazar con lo pagano buscando raíces comunes. De hecho coleccionaba espadas (quién tuviera espacio y dinero para hacer lo propio) y (de esto me enteré mucho después) llegó a coquetear con CEDADE, más por la vertiente esotérica del nacionalsocialismo que por el racismo positivista que está también en su base. También por estética, como el carlismo de Bradomín.

Aunque, a propósito de estética, hay que decir que la de Cirlot solo en cuanto a motivos medievales, mágicos, etc. coincide con la del nacionalsocialismo. Cirlot cultivaba un vanguardismo que podemos llamar surrealista2 solo en un sentido amplio. Sus poemas son crípticos, basados con frecuencia en un juego de sonidos y de signos que quiere ser simbólico. Por otra parte, se mostraba afín, en estética y personalmente, a Tapies y a su grupo Dau al set. Todo ello lo aleja del clasicismo que era una de las marcas de los totalitarismos contemporáneos (y a mí me deja frustrado, todo hay que decirlo, pues soy enemigo de las adivinanzas en literatura)

En cuanto a la biografía de Antonio Rivero Taravillo, creo que es un buen trabajo, al menos desde el punto de vista literario, ya que no puedo juzgar de la exactitud de los datos biográficos del personaje.

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1Aunque alguna vez declaró su voluntad de ortodoxia:

…nada más lejos de mi intención que el hacer algo heterodoxo ni que atente lo más mínimo, no ya contra el sentimiento cristiano de la existencia, sino concretamente contra el dogma de nuestra Santa Iglesia Católica y Romana. (Rivero, capítulo IV, p. 53)

2A propósito de un encuentro con André Breton, Cirlot rompe una lanza por los surrealistas contra los existencialistas:

El existencialismo vulgar requiere solamente una superficial declaración de ateísmo, despeinarse, usar pantalones si se es chica, y poner cara trágica en todos los casos. (Rivero, capítulo VI, p. 84)

 

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31 marzo 2023

Cuando los dioses nacían en Extremadura

Rafael García Serrano publica Cuando los dioses nacían en Extremadura en 1949, y no creo que por aquella época hubiera muchos otros ejemplos de obras similares, puesto que no sé si llamarla reportaje novelado, crónica novelada o novela acronicada… Falta, para ser pura novela, una trama privada; reportaje no sé si puede ser sin acompañamiento de documentación, por más que las palabras de Bernal Díaz salpiquen el relato; crónica quizá, como las de este, pero sin haber sido testigo de los hechos... En fin, es una obra bastante original, que quizá cabría dentro de lo que se llamó después el nuevo periodismo, aunque con una historia sucedida hace cuatro siglos.

Otra peculiaridad es que García Serrano nos supone ya documentados sobre la conquista de México, puesto que se permite abundantes elipsis, de modo que, si te falta esa documentación, por momentos te pierdes en las evoluciones de Cortés y sus muchachos. No es novela, dije, pero sí que hay mucha invención, sobre todo en lo que se refiere al modo de sentir de los soldados, sobre los que el autor proyecta su propio entusiasmo por la guerra y su desprecio por todas las penalidades que esta trae consigo. García Serrano es el antivictimista por esencia. No pasa nada, y si pasa qué importa. Ni que decir tiene que este retrato forzosamente ha de ser cercano a la realidad, pues de otro modo no se entiende semejante empresa como la de la conquista.

Este ardor guerrero le lleva al narrador a justificar absolutamente todo de los españoles, hasta las tintas más negras. Hubo una matanza en Cholula, ¿y qué? Los guerreros necesitan estas cosas de vez en cuando. Son unos donjuanes impenitentes…, ¿qué van a hacer, si son españoles?, y así. También asume las leyendas, como la quema de las naves, y si no fue así, peor para la realidad. Eran dioses, no solo para los indígenas, también para el cronista.

Y este híbrido de reportaje, novela y crónica, ¿funciona? No estoy seguro. Creo que el estilo de García Serrano, recio y florido a la vez, va mejor en una pura novela como Plaza del Castillo o en un artículo de los suyos que aquí. Pero quizá la lectura se hubiera hecho más grata con un tipo de letra más grande que el que se gasta la edición australiana. Una pena no haber tenido a mano la mucho más bonita de Homo Legens, hoy vendida a precio de oro.

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28 marzo 2023

A moro muerto

 Titular de El Confidencial:

“La española que pudo ser Marie Curie si el franquismo no lo hubiera impedido”

Para empezar, uno se pregunta cómo se puede ser Marie Curie después de Marie Curie. Bueno. Se refieren a Piedad de la Cierva (1913-2007), a la que supuestamente se le negó una cátedra por ser mujer.

El hecho es que, si hubiera vivido en Inglaterra, en Cambridge ni siquiera habría podido acceder al título (se matriculó en Murcia en 1928, “gracias a la dictadura de Primo de Rivera”, según la lógica de El Confidencial, aunque ya desde 1910, por real decreto, las mujeres tenían libre acceso a la Universidad en España), ya que tal cosa no fue posible hasta 1947, y si se descuida tampoco en Oxford (pleno acceso a la mujer: 1920). Así que, sustituyendo términos equivalentes, se habría podido decir: “La mujer que pudo ser Marie Curie si la monarquía parlamentaria no lo hubiera impedido”.

Con algunos, todos los sinónimos de idiota que posee el español no bastan para calificarlos.



27 marzo 2023

De corazón y alma

Es un epistolario entre Carmen Laforet y Elena Fortún que abarca de 1947 a 1952. Ambas simpatizaron en seguida, al parecer, y aunque en la primera carta Elena aún llama a Carmen de usted, pronto aparece el tú. Hay de convencional todo lo que uno quiera, como los cumplidos: tú, la primera escritora española, tú, mi maestra y casi mi hermana, etc., pero no cabe duda de que el afecto que se profesaban era auténtico. La descarga de glucosa imagino que era normal en el trato entre dos amigas de la época, aunque hoy llegue a resultar empalagoso, sobre todo por parte de Laforet: queridísima, pienso en ti todos los días, te quiero muchísimo, etc. Hombre, Elena Fortún lo necesitaba, porque la mayor parte de este tiempo transcurre durante la enfermedad que la llevó a la muerte y que fue terrible (al parecer un cáncer de pulmón, aunque no se lo dijeron): ponen los pelos de punta sus detalles sobre los dolores que le causaba.

Hablan sobre sus familias y sus amistades (Carmen Conde está especialmente presente), como es natural, pero nos interesan más, por supuesto, las noticias sobre los libros que leen y escriben. Resulta interesante, sobre todo, el despego con que habla Carmen de su segunda novela, La isla y los demonios, que tiene en proceso de escritura durante estos años. Escribe, dice, casi por necesidad, pero no la convence nada el resultado. Curiosamente, la crítica estuvo de acuerdo. Yo no puedo decir nada porque aún no la he leído. Con estos antecedentes, apetece poco, sobre todo teniendo en cuenta que es más bien voluminosa.

La fe cristiana las sostiene a ambas, a Elena en su enfermedad y a Carmen en su inseguridad palpable. Aunque no le gustan los libros místicos y prefiere la sublimidad del Evangelio, Carmen nos da noticia también de algunos libros de autores cristianos que sí le dicen algo, como La destinación del hombre de Berdiaev. Además, en estas fechas sucede ese deslumbramiento paulino del que da fe, en parte, en La mujer nueva, y que aquí relata en primera persona:

Dios me ha cogido por los cabellos y me ha sumergido en su misma Esencia. Ya no es que no haya dificultad para creer, para entender lo inexpresable… Es que no se puede no creer en ello.

[…]

La Virgen y los santos y los dogmas todos de la Iglesia se acercan a uno, están dentro de uno. No puedo desear otra cosa en la vida que el que los que yo quiero tengan esta sensación infinita… y todos, todos los hombres, Elena. ¡Si la pudieran tener!

Fue la deportista Lilí Álvarez, según manifiesta la propia Laforet, quien tuvo que ver en ese acercamiento a la fe, previo al golpe de gracia. Interesante personaje, del que sería bueno saber más. A ver si un Juan Manuel de Prada o algún otro, en vez de torrarnos con gimnastas lesbianas, nos ofrecen algún acercamiento biográfico a esta figura.

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23 marzo 2023

Los desorientados

Adam recibe una llamada: su “antiguo amigo” Mouraz está a punto de morir y quiere verle, presumiblemente para hacer las paces. Pero Adam llega tarde y cuando aterriza en su país natal su amigo ha muerto. Hay que decir que ese país natal es, evidentemente, el Líbano, aunque el autor nunca lo cita ¿por un extraño pudor?, y que Adam vive emigrado en París. Amin Maalouf maneja sabiamente la narración y mediante conversaciones y apuntes del propio Adam nos vamos haciendo cargo de los datos de la historia. Érase un grupo de amigos que vivieron la guerra del Líbano desde su posición más o menos izquierdista, propia de la edad juvenil, y que, como cabía esperar, siguieron trayectorias diversas en lo profesional, en lo personal y en lo ideológico: un empresario de éxito, un monje cristiano, un islamista radical, un homosexual superviviente de su tedium vitae, la “liberada” propietaria de un hotel donde se alojará Adam... La muerte de Mouraz es ocasión para que a Adam se le ocurra convocar una reunión de los viejos amigos. Esta tendrá lugar con más facilidad de lo que Adam pesaba [destripe] aunque se verá frustrada por un absurdo accidente, de difícil explicación en el conjunto de la novela, aunque quizá venga a ser una cifra de lo absurdo de toda existencia, tal como la viven estos “desorientados”… [fin del destripe]

El título es interpretativo, por supuesto, aunque a mí no se me habría ocurrido ese adjetivo (desorientados) para el conjunto de los personajes; al menos no se les ve más desorientados que cualquier otro bípedo de nuestra época. Tal vez hay en todos ellos una cierta búsqueda, y un intento de asidero a un ideal que puede ser religioso en algún caso, económico en otro o, en el caso de Adam, ético, ya que la causa de su ruptura con Mouraz es que este se había dejado llevar por la corrupción ambiente para ascender en sus aspiraciones políticas. En todo caso, la novela aspira a ser una panorámica del Líbano de las últimas décadas, con mucho, quizá (no sé casi nada del autor) de autobiografía. Adolfo Torrecilla realiza en su blog un buen acercamiento a la novela.

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20 marzo 2023

La libertad, ¿para qué? (y IV)

La última conferencia, “Nuestros amigos los santos”, resulta tan anticipadora como las anteriores. Se refiere Bernanos a la cuestión del sufrimiento y dice que la inteligencia es más cruel que la naturaleza, pues “no tendrá piedad, no solo de los elementos sospechosos de producir menos de lo que consumen, sino también de todo el que no piense de acuerdo con la monstruosa conciencia colectiva…” Se cuida de aclarar que se refiere a “esa forma degradada de la inteligencia que se llama la técnica”, y una técnica, podríamos añadir, manejada por los que han expulsado a Dios como fundamento. Estos, continúa el autor, lo que hacen es rechazar el sufrimiento que no causan ellos en su afán de rediseñar el mundo.

¿Cuántos otros no buscan en su rebelión contra el sufrimiento sino una justificación más o menos disimulada de su indiferencia y de su egoísmo para con los que sufren [piénsese, de nuevo, en la eutanasia]? ¿Cómo se explica, si no, que precisamente los hombres que aceptan con más humildad, sin comprenderlo, ese escándalo permanente del sufrimiento y de la miseria, sean casi siempre los que se entregan con mayor dedicación y ternura a los miserables y a los que sufren…?

Los santos se enfrentan al misterio del dolor con todos los resortes de su alma, no solo con la inteligencia. Son capaces de oír a Dios que les dice:

“Perdóname. Un día tú sabrás, comprenderás, me darás gracias. Pero ahora lo que espero de ti es tu perdón. Perdóname.”

(Aquí Bernanos se muestra en extremo audaz, pasando del Dios que perdona, ya de por sí sublime, a un Dios que pide perdón. No sabríamos qué tendría que decir la Congregación para la Doctrina de la Fe, pero en todo caso entra dentro de la lógica del amor de Dios, que rompe todo límite: una vez más, “el amor tiene esas cosas”)

Estos santos son la Iglesia invisible formada por los que auténticamente están en comunión con Cristo. Pero para nada esta Iglesia invisible se opone, ni quiere ella estar al margen, de la Iglesia visible, aquella que a veces nos da tantos pesares. De hecho, es curioso que

…los más cualificados para escandalizarse de los defectos, de las deformaciones o hasta de las deformidades de la Iglesia –quiero decir los santos– sean precisamente los que jamás se lamentan.

Cuanto más lejos nos hallamos de la santidad, tanto más incapaces somos de ver más allá de los defectos. El santo no es un superhombre, sino aquel que trata de acercarse lo más posible al perfecto hombre, es decir, Jesucristo. Y no es casual, supongo, que los editores hayan reservado esta conferencia para el final. Después de tantas advertencias sobre los nubarrones totalitarios, se ofrece la solución.

Los moralistas consideran a menudo la santidad como un lujo. Pues bien, es una necesidad […] La hora de los santos es siempre.

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16 marzo 2023

La libertad, ¿para qué? (III)

En la tercera conferencia, “El espíritu europeo y el mundo de las máquinas”, Bernanos sigue advirtiendo de la amenaza totalitaria.

Cuando los impostores hablan de liberar a la masa, mienten. No basta con escribir que la esclavizan, la prostituyen. La prostituyen con sus fanáticos y a estos mismos fanáticos se han guardado bien de darles una creencia, pero sí algunas ideas simples, elementales, tan violentas como imágenes sexuales.

Empezando por la mujer, claro (escribo esto a poco de las deleznables parrandas del 8 de marzo), que es como hay que empezar si quieres corromper a radice una sociedad. Serán ideas simples y elementales (y desquiciadas) pero se imponen con la fuerza del poder y suponen un test de servilismo que hasta ahora está dando excelentes resultados. Hasta las cátedras más venerables se hacen eco de la retórica subnormal de unas ministras florero o, más bien, ministras pancarta, mientras se amenaza con la miseria a quienes osan esgrimir la razón, la naturaleza o la historia.

Es la última (hasta ahora) degeneración de la ideología, la cual, como tantas veces se ha dicho, es una degeneración de la filosofía. No se trata de unas ocurrencias de gente ignorante.

Para que tales seres aparezcan en el mundo, no bastaba con un mundo injusto, era necesario que la noción de o justo y de lo injusto estuviese profundamente degradada, y tal degradación fue el trabajo de los intelectuales.

Si alguien no entiende el porqué del empeño en hacer del animal una criatura con derechos, equiparándolo al ser humano, quizá este libro le dé también una pista.

En cuanto el hombre no es considerado, con un consentimiento general, más que como una cosa entre las demás cosas –tan irresponsable de los altos y bajos de lo que antes se llamaba su vida moral como una moneda de las variaciones de cambio–, el clima de la civilización se vuelve excesivamente favorable al nacimiento y a la multiplicación del animal totalitario.

Tal como advertía Martin Rhonheimer (bueno, y como es fácil intuir) la equiparación del animal al hombre no esconde sino un intento de degradar a este a la condición animal: así se explica la eutanasia, entre otras cosas. Como decía el otro, ¿acaso no matan a los caballos? Y, para esto, el hombre es el mejor cómplice, pues

no se entiende nada del hombre si se le considera naturalmente orgulloso de lo que le distingue, o parece distinguirle de los animales. El hombre medio no está en modo alguno orgulloso de su alma, no desea más que negarla, la niega con un consuelo inmenso, como se despierta de un sueño terrible.

No en vano la ausencia de alma, y por tanto la ausencia de libertad, supone la ausencia de responsabilidad. Por ello,

lejos de ser la consoladora ilusión de los simples, de los ignorantes, la creencia en la libertad, en la responsabilidad del hombre, es a lo largo de los milenios la tradición de las élites; es el espíritu de civilización, la civilización misma transmitida por los genios.

Eso hasta que las élites declinaron esa función. Esa es la verdadera y radical traición de los intelectuales. La masa estaba esperándola:

Hubiese sido capaz de leer de lejos en los labios la sentencia que estaba esperando, que iba a descargarla de su conciencia. El hombre no es libre, ¡qué alegría! Y el sabio es tan poco libre como el ignorante, el prudente como el loco, ¡qué alivio! La igualdad gana de golpe, de un golpe decisivo, todo lo que pierde la libertad…

Con todo, la complicidad de la masa no se habría logrado tan fácilmente sin otro factor cual es la propaganda. Constante, tenaz, sin prisa, sin pausa.

…esta empresa universal de atontamiento cuyo desarrollo gigantesco, bajo el nombre de propaganda, logrará tarde o temprano [ya lo ha hecho] tratar la opinión tan fácilmente, y con técnicas tan seguras como cualquier otra materia prima…

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09 marzo 2023

La libertad, ¿para qué? (II)

La segunda de las conferencias es la que da título al volumen. Libertad, dice Bernanos, es la palabra más prostituida en todas las lenguas. En nombre de ella se ha destruido demasiado, y lo menos que podemos esperar es que esa destrucción sirva para algo. El totalitarismo, dice siempre acecha, y el monopolio de la economía es el escenario más propicio para su avance, ya que “puede ser hoy todavía más o menos difícil el pasar de una dictadura política a la dictadura económica, pero el pasar de la segunda a la primera no es más que un juego de niños”. Otro monstruo el acecho: la igualdad. “La democracia significa mucho menos libertad que igualdad”, y “de cada victoria de la igualdad, todo ciudadano podía sacar algunas ventajas y una cierta satisfacción de su amor propio, pero el beneficio real no iba sino al Estado… Los regímenes totalitarios son los más igualitarios de todos. La igualdad total en la servidumbre total”. El progreso, otro que tal: si el Estado toma las riendas del progreso y se dispone a arreglar la vida a sus ciudadanos, entonces,

La libertad, ¿para qué? ¿Para qué, imbéciles? Dejadme un poco de tiempo, trabajad duro, y en seguida me ocuparé de vosotros por entero, os aseguraré contra toda clase de riesgos (excepto el de la pérdida de la libertad, claro), os casaré, educaré a vuestros hijos, ¿qué más podéis pedir? La libertad, ¿para qué? Ya que soy yo el que tomaré el trabajo de pensar por vosotros, podría ser muy bien libre en lugar vuestro.

Nos parece oír hablar a los diseñadores de ciudades quince minutos, a los ministerios celestinescos, a las secretarías de menús ecológicos o los ayuntamientos que acotan ciudades. “Está claro que quedan por todas partes focos de infección totalitarios en el mundo”, observa Bernanos. Más que quedar, empezaban a prender. “¿Está hecha esta civilización para el hombre, o pretende hacer al hombre para ella, a su imagen y semejanza…?” Pregunta retórica, claro. Por cierto, no se priva Bernanos de hacer tampoco aquí profesión de su ya acreditado chauvinismo, al referirse a Francia como “la más alta y pura expresión histórica” de la “tradición universal”. En fin…

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06 marzo 2023

La libertad, ¿para qué? (I)

Se trata de un cuarteto de conferencias que Bernanos pronunció en los años de posguerra, imbuido de un afán profético, avisando de los males que podría traer la nueva situación. En la primera de ellas, "Francia ante el mundo del mañana", nos sorprende con una exhibición del famoso chauvinismo francés. Nos habla, por ejemplo, de un presunto espíritu de la nación, que él identifica con su historia: “Para reconocer a Francia hay que verla en su historia, es decir, en su espíritu”. Está reprochando a algunos franceses que sean incapaces de reconocer a su patria en el estado actual:

…pero sucede que ya no se ve en ella misma. ¡No importa!... Un pueblo no se juzga por la masa. La masa francesa que en 1940 renunció a la guerra es la misma que la que hoy está tentada de renunciar al Imperio, es decir, al honor, las cargas y el riesgo del imperio.

Parece que estuviera hablando un franquista, ¿eh?... Bueno, ya se ve que muchas de las cosas que se juzgan franquistas son más normales de lo que se piensa. No le importa tampoco ser supremacista en lo que respecta a las virtudes: “lo que esperan de nosotros es que estemos [los franceses, se entiende] por encima de la media, digámoslo claro: que seamos superiores a ellos”. No es malo ser superior, de hecho

el más determinado de los imbéciles, siempre que corra riesgo de reventar, verá muy bien, momentáneamente al menos, que su médico sea netamente superior, no le encontrará nunca bastante superior.

Eso sí, nobleza obliga:

No tienen miedo [los demás] en absoluto de nuestro prestigio. Su temor es, por el contrario, que habiendo perdido la conciencia de ese prestigio y de los derechos que este confiere, hemos perdido al mismo tiempo la conciencia de los deberes que implica.

Seguiremos.

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02 marzo 2023

Agonía

 Pregunta de examen de Primero de Bachillerato:

--Indica los versos donde se pone de manifiesto la prudencia del Cid.

Pregunta de alumno de Primero de Bachillerato: 

--¿Qué es la prudencia?





01 marzo 2023

Los derechos humanos

El dominico Ramón Hernández hace una antología de textos de Francisco de Vitoria sobre lo que dice el título, aunque en sentido amplio. Así, tenemos textos sobre el hombre en sí mismo y en relación con los otros hombres; la familia, la sociedad civil, el poder (su razón de ser y sus límites), el derecho y las leyes, el dominio y la propiedad, el poder eclesiástico, la comunidad internacional, la guerra y la colonización. Tan exhaustiva relación nos da una idea del saber abarcado por este jurista al que últimamente se está reivindicando, junto con sus compañeros de la Escuela de Salamanca (Suárez, Mariana…). Pero lo que sorprende son sus planteamientos sobre los límites del poder, sobre la libertad de religión y de pensamiento y de lo que hoy llamaríamos autonomía de las realidades terrenas, en una época en que se supone que todo eso solo sería concebible si lo trajera un yanqui desde el futuro…. Por supuesto, una cosa es lo que dijera Vitoria y otra lo que se practicara, pero lo cierto es que no tuvo el menor problema, que yo sepa, con las autoridades políticas por hacer este tipo de asertos, como se supone que debería haber tenido, de dar por buenos, claro, los esquemas sobre el oscurantismo del siglo de oro español. Me explico:

Todo el poder del rey viene de la república, que es libre desde el principio. El poder del rey es el mismo que el de la república.

Entre los paganos hay legítimos gobernantes… Los príncipes cristianos, seculares o eclesiásticos, no pueden privar de ese poder a los príncipes infieles, si no han recibido de ellos alguna injuria que no sea la infidelidad.

Los infieles no deben ser coaccionados para que reciban nuestra fe.

La diversidad de religión no es causa justa para una guerra.

La libertad es más útil que cualquier otro bien privado.

El fin de la república y de la potestad secular es solo algo temporal, como la pacífica situación y convivencia de los ciudadanos.

Esto es necesario para la paz: que en lo que respecta al bien común el parecer de la mayoría prevalezca y domine.

Y así. Ramón Hernández ha puesto al frente del libro, como autor, a Vitoria, pero ocupan casi más espacio sus presentaciones y comentarios que los textos de fray Francisco. Aun así, no sobran esos comentarios, porque vienen a ser como un compendio del pensamiento de Vitoria que ahorra una lectura exhaustiva de este o prepara para ella.

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26 febrero 2023

Nazarín

Esto es un sacerdote como la progresía manda, harapiento, mansurrón, pobre de solemnidad. Las arpías le quieren, lo que quiere decir que le tienen lástima; se rinden a él algunos dimas y le sacuden a modo algunos gestas. La pregunta es: ¿pensaba Galdós que todos los curas debían ser así, o simplemente ha creado un ejemplo peculiar de caridad, como la Benina de Misericordia o la Leré de Angel Guerra pero más estrambótico? De hecho, es una novela llena de preguntas, como dicen que debe ser una novela, esto es, que suscite preguntas más que dar respuestas. Por ejemplo, cuestión es si es viable este tipo de sacerdote secular con carisma eremítico, o si estamos ante una vocación particular e intransferible. O si se ganarían más almas para Dios con este ejemplo chillón de pobreza y mansedumbre que dedicando tiempo a la predicación y a la administración de sacramentos. ¿Hizo una lectura correcta Buñuel cuando lo transformó en un esperpento, alguien que solo consigue crear conflicto cuando busca la paz y el bien? Esa posibilidad está a cada vuelta del camino de la historia de Nazarín, pero lo cierto es que nunca se realiza en la novela. Estamos más bien ante un ejemplo sincero de cristianismo, de una forma de vivir el cristianismo, llamativa, por supuesto, pero sincera si atendemos a las respuestas de este padre Nazario, llenas de piedad e inteligencia. En ese sentido, lo que dije al principio es exagerado. Sí, puede que Nazarín responda como concepto a ese muñeco algo tontaina que dije que gusta a los progres; pero no como carácter. Creo que Galdós era tan artista que, aun queriendo hacer un figurón de ese tipo (que no sé si quería), le salió un personaje redondo. No así a Buñuel.

Más pegas se le pueden poner a Nazarín, como por ejemplo ese dudosa prudencia que supone andar acompañado por dos mujeres, con el riesgo añadido del escándalo farisaico. Pero ya digo que el genio de Galdós tapa todo lo demás. Aun así, le veo más seguro en la veta naturalista que en la “espiritualista”. No era ningún Dostoievski.

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20 febrero 2023

No hubo gentes tan bárbaras

que pensasen que al hombre le estaba vedado el uso de las cosas.

Ah, fray Francisco de Vitoria*…, bárbaros quizá no, pero civilizados…

 

*En Los derechos humanos, selección de textos de Ramón Hernández, O. P.



17 febrero 2023

La democracia liberal

exige, además de valores básicos compartidos, una amplia clase media, cierto nivel de renta y de educación. Y esto sería lo que lograse el franquismo en un largo esfuerzo.*

Y eso es lo que el socialismo trata de destruir con todo su afán. ¿Inepcia? ¡Ca! Total voluntariedad. ¿Se entiende por qué ese empeño en envilecer la figura de Franco?

*Pio Moa, Los mitos del franquismo, capítulo 11.



15 febrero 2023

Relación topográfica

José Jiménez Lozano nos crea un microcosmos, con su particular estilo naïf, presentado como lo que dice el título, es decir, una especie de informe sobre el relieve de una ciudad de su invención, aunque, naturalmente, la narración se explaya luego más allá de lo puramente topográfico. A poco que avance uno en la lectura se da cuenta de que los paisanos de esta ciudad representan personajes históricos, de modo que la ciudad se convierte en una especie de aleph borgiano donde está representada toda la cultura europea en sus aportaciones más relevantes. Así, el señor Fidias, maestro de albañiles y marmolista experto; don Carlos, sociólogo y economista; el profesor Aristóteles, que mantiene largas conversaciones con su chófer Martín y a quien ponen melancólico sus dudas sobre el ser, melancolías para las que no tiene cura el doctor Segismundo… Encontramos allí partidos políticos que vienen a ser una suma de los que en el mundo han sido, o figuras del pasado como estrategos o sátrapas, o lugares como el ágora o el gobierno civil, con actividades como ir a la escuela, escuchar a la banda de música, comprar y vender, tiempos y lugares reunidos en una curiosa armonía, la armonía de un ambiente provinciano donde no hay lugar para grandes discordias. ¿Utopía? En todo caso, una sin planificación social. En fin, otra de las originalidades de don Pepe, que en gloria esté.

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14 febrero 2023

Frase sapiencial

del Calendario del Corazón de Jesús (vulgo Taco):

Las mujeres tienen que llenarse de valentía para alcanzar sus sueños dormidos. ALICE WALKER.

No, no voy a comentar lo de los sueños dormidos. Solo me pregunto si se refiere a la suma de los sueños de cada mujer individual o a lo que unas cuantas han decidido que deben ser los sueños de las mujeres como colectivo.

La frase del Taco venía precedida, en tiempos, del epígrafe Un minuto de filosofía. Supongo que lo quitaron porque ocupaba demasiado espacio. En todo caso, ahora tendría que llamarse Un minuto de cursilería.



11 febrero 2023

Caridad

Santa Teresa, Camino de perfección, capítulo 11, 7:

Y aquí se demuestra el amor al saber sufrir esas faltas y no espantarse de ellas. Así espero que lo hagan conmigo cuando yo las tenga y no me dé cuenta de ellas –y deben ser muchas–. Debe encomendarla mucho a Dios y tratar de lograr en sí misma la perfección en la virtud contraria a la falta que ve en la hermana; de esta manera ella entenderá mejor su error que con cualquier reproche o castigo.



10 febrero 2023

Javier Aranguren nos habla sobre el heroísmo

a partir de los héroes del cómic, de los héroes de su infancia, claro, que es la mía. Y realiza una interesante comparación entre dos personajes medievales: el Capitán Trueno y el Príncipe Valiente. Se fija en algo que yo he explicado muchas veces para hacer ver la diferencia entre la novela moderna y las historias antiguas de aventuras: que el Capitán Trueno, por ejemplo, no cambia nunca, permanece igual a sí mismo en vestimenta, edad, compañías y estado civil, y también en preocupaciones, que no parecen ser sino el modo de derrocar a un tirano y el que sus amigos no sufran daño por parte de los malos. Pero apunta también algo en que yo no solía reparar, y es que el Capitán Trueno no tiene pasado, ni feudo (¿de dónde es capitán?, ¿quiénes son sus vasallos…?), ni oficio, salvo deshacer entuertos (¿de qué vive este hombre?, ¿de qué viven sus amigos?), ni siquiera nombre.

Para Aranguren, esto muestra que el Capitán es solo una idea, como las ideas platónicas, la idea de heroísmo. Mientras que el Príncipe es el héroe real, con su circunstancia, con sus defectos, con sus dudas. En efecto, Val tiene un origen, cambia de indumentos, hay una trayectoria vital, tiene momentos bajos, se casa, tiene hijos.

Hay posibilidad de heroísmo en la vida cotidiana, concluye Aranguren. Podemos emular al Príncipe Valiente aunque nuestros vikingos y nuestros caballeros felones sean la enfermedad, Hacienda o los hijos adolescentes (los ejemplos son míos).

Mucha gente sigue pensando con sensatez en España. Pero uno se la juega también en detalles insignificantes, esas pequeñas zorras que destrozan las viñas. Pequeñeces que muestran que copiamos los esquemas del enemigo.

Me hago mirar de vez en cuando mi piel excesivamente fina, pero no puedo evitar que me salte la alarma cuando Aranguren, por ejemplo, se refiere “al matrimonio, a la pareja…”

¿Era necesario añadir esto último? ¿Es inevitable asumir la igualdad entre ambas formas de convivencia?

Otra: respondiendo a una estúpida pregunta sobre si la mediocridad del Capitán Trueno refleja la de la vida española de la época (lo que hace una soberana injusticia a los españoles que levantaron un país desde la más terrible postración y parece sugerir que ahora gozamos de altos niveles de cultura o de ética), Aranguren alude de pasada a Roberto Alcázar y a eso que se dijo de que era el vivo retrato de José Antonio (que ya es echarle imaginación, teniendo en cuenta la simplicidad del trazo de estas historietas), para dejar caer: “…tiene una pinta de falangista, el pobre…” ¿Por qué el pobre, por favor? ¿Habría dicho igual “tiene una pinta de miliciano socialista, el pobre”? Me pregunto cuántos ladrillos han puesto en ese constructo totalitario de la “memoria democrática” los del lado derecho, a base de asumir el discurso socialista. Oigo a Aranguren decirme que él no es de ningún lado, e incluso que de ser, sería del lado izquierdo. Claro. Solo que me temo que esas etiquetas no somos ni él ni yo los que las repartimos.



04 febrero 2023

Voces que te han cantado

Paulina Crusat ha reunido en este volumen los poemas religiosos que más le impresionan. Poca representación española, a mi ver, y de esta más en lengua levantina que castellana. Pero, de los muchos poetas extranjeros que aparecen, me complace ver gente que yo tenía catalogada como más o menos atea (William Blake, Paul Verlaine, Goethe) o simplemente indiferente a lo religioso (Emily Dickinson, Rilke). Algo parecido puedo decir de Carles Riba, Josep Carner o Josep Vicent Foix, cuya adscripción catalanista me llevaba, por inercia, a suponerles “del otro lado” en todos los aspectos. Me ha supuesto también, este libro, el descubrimiento de algunos poetas cristianos que desconocía del todo. Es el caso de Francis Thompson, curioso personaje, a juzgar por lo poco que he indagado sobre él, pero cuyo poema El lebrel celestial (The hound of Heaven) es lo más impresionante que recoge el libro, a excepción de los “clásicos”, claro: un alma perseguida por Cristo, que le va susurrando palabras que minan poco a poco su ánimo de huida:

                …Todo traiciona a aquel que me traiciona a Mí…

                …No huye tanto el temor como el amor persigue…

                …A quien no me da asilo, nada asilo será…

                …A quien no me contenta, ¿quién le contentará?...

                …¡Mira!, todo te huye porque tú huyes de Mí…

                Cuando el alma se siente hundida en el abandono, Él le tiende su mano: “¿Mi noche, acaso era la sombra de Su Mano, tan tiernamente abierta?”

                Hay otros descubrimientos aquí, nombres en los que habrá que profundizar: Marie Noël (que me entero que está en proceso de beatificación), Robert W. Buchanan, “Michael Field” (“nom de plume” de dos mujeres, al parecer), Mary Elizabeth Coleridge, y otros. Están los conversos del siglo XX (Claudel, Peguy, Chesterton) y, tal como apunté, están los “clásicos”: junto a algunos salmos de la Biblia, el Stabat Mater de Todi, los himnos eucarísticos de santo Tomás y el “No me mueve, mi Dios, para quererte”. No hay mención alguna a la traducción. Si es de la propia Crusat, hay que decir que ha realizado una labor de filigrana: uno no deja de advertir que está leyendo poesía de la mejor ley. No he mencionado, por cierto, que los poemas están en español y en el idioma original, de modo que es fácil, en los idiomas que uno más o menos conoce, cotejar ambas versiones.

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01 febrero 2023

Mira, para que no te encuentren el número de teléfono,

apúntalo así… Y Aurelia escribió en su carnet: Cigarros, 6. Taxi, 2. Extras, 3. Aperitivos, 5.

(En La Nardo, Ramón Gómez de la Serna, capítulo 27)

Es buena idea. No se me había ocurrido.