13 mayo 2026

En el artículo “España y Europa”,

publicado en el número 1 de Punta Europa (enero 1956), Christopher Dawson incidía en el complejo de inferioridad de los españoles en cuanto a su historia y su cultura, partiendo de una realidad: lo poco que los extranjeros se ocupan de España.

...mientras la política española ha despertado siempre profundo interés y controversia, la historia de España ha sido extrañamente abandonada por la mayoría de los que han escrito sobre cultura europea [...] [Estos], salvo alguna rara excepción, como Ranke en el pasado o Curtius actualmente, han mostrado una extraordinaria falta de interés y, con frecuencia, una sorprendente ignorancia sobre cuál haya sido la contribución de España a la herencia común de la cultura occidental o sobre la luz que la evolución de España pueda arrojar sobre el proceso de la evolución europea.

Tenga esto o no que ver, lo cierto es que los españoles pasaron mucho tiempo (quizá hasta hoy mismo) cuestionando su europeidad, cuando no, añado por mi cuenta, problematizándose a sí mismos por esa razón.

No hay nación que haya prestado mayor atención a sus relaciones con Europa, al problema de cómo conciliar su propia y característica tradición nacional con la línea general de la cultura europea. Esto ha ocurrido particularmente en los últimos 50 o 60 años, desde 1898, en cuando que la generación del 98 fue profunda y casi morbosamente consciente de la divergencia entre España y Europa, y de la necesidad de una nueva síntesis que asegurase las características esenciales de la cultura española, poniendo fin a la vez al aislamiento en que se había hallado España durante el siglo XVIII y buena parte del XIX.

Si es que ese aislamiento fue real, como vienen dudando, y ya es hora, muchos revisionistas de nuestro siglo. Lo curioso es que

En el Norte, la idea de Europa se asocia a la idea de tradición y especialmente a la idea de Cristiandad como unidad supranacional. En España, por el contrario, el concepto de Europa ha adquirido un carácter antitradicional. Se asocia con innovación e introducción de nuevas formas de vida y de ideas revolucionarias y subversivas.