10 mayo 2026

Enemigos

“El Señor no nos pide no tener enemigos, sino amarlos”, dice el cardenal Sarah. San Josemaría, sin embargo, nos exhortaba a tener sólo amigos, “de la izquierda y de la derecha”; se refería, claro, a no tener enemigos personales. En ese sentido, amar a los enemigos es lo mismo que no tenerlos. Sarah se refiere a los que son enemigos nuestros por serlo de la Iglesia: esos no podemos ignorarlos, pero

la fortaleza cristiana tiene que infundir en nosotros el coraje para enfrentarnos sin miedo a las sonrisas desdeñosas de los biempensantes, de los medios y de las supuestas élites. Debemos recuperar la audacia de hacer frente a la inquisición secularista que expide certificados de buena conducta y estigmatiza desde lo alto de la autoridad que se ha conferido a sí misma.

(En Se hace tarde y anochece, capítulo 17)