01 febrero 2026

Inmaduros

 Vaya usted poniendo cruces:

…hay algunos parámetros que pueden ayudar a distinguir a una persona con posibles rasgos de inmadurez: suele tomar las decisiones en función de su estado de ánimo, le cuesta ir a contracorriente, su humor es voluble, es muy susceptible, suele ser esclavo… de la opinión de los demás, tolera mal las frustraciones y tiende a culpar a los otros de sus fracasos, tiene reacciones caprichosas que no se corresponden con su edad, es impaciente, no sabe fijarse metas ni aplazar la recompensa, le cuesta renunciar a sus deseos inmediatos, tiende a ser el centro de atención, etcétera.

J. Mª Contreras, en Amor humano y vida cristiana, libro electrónico.



31 enero 2026

Este tipo de hombre cristiano

…que, si bien había respondido a las exigencias de la sociedad medieval, no respondía ya a las de la sociedad actual y se revelaba ineficaz. De ahí que la sociedad moderna tuviera que crear el tipo de hombre que necesitaba fuera del cristianismo.

(En El rostro del Resucitado, de Marie-Joseph Le Guillou, capítulo décimo segundo [sic])

De acuerdo con el hecho, pero no con las causas. Dice que esto fue así porque los siglos XVI y XVII se apartaron de la senda de Santo Tomás y volvieron a un agustinismo decadente. ¿Fueron “agustinistas decadentes” Melchor Cano, Domingo de Soto, Francisco Suárez y demás?



28 enero 2026

Sobre la vitalidad

Interesante esta precisión de Ángel Sánchez Rivero:

Cuando se llama antivital a una moral como la cristiana –lo mismo se podría decir del budismo o del estoicismo—es que se habla de una vitalidad puramente animal o de animales. No es extraño que Nietzsche hablase con delectación de la famosa bestia rubia. Pero esta vitalidad no es la humana. La vitalidad humana es la posibilidad de un estado de ánimo afirmativo, positivo, en el seno de una conciencia penetrante del destino humano […]. Lo humano es la expectativa, la anticipación. El hombre es movido no sólo por el instinto puro, sino también por su imaginación racional, puesta en ejercicio por el instinto. Es imposible volver al puro instinto.

(Citado por Gonzalo Sobejano, Nietzsche en España)



24 enero 2026

Así empezó...

José Ignacio Escobar, marqués de Valdeiglesias, formaba en el grupo de Acción española, que nunca aceptó la república como forma de gobierno y se mostró partidario de cualquier acto de fuerza para derribarla. En ese sentido, se oponía a la CEDA y a su posibilismo, y no deja de manifestarlo así el autor, que en su libro repudia siempre como colaboracionistas a Gil-Robles y los suyos. Era un sector monárquico tradicionalista que solo se diferenciaba del carlismo en la cuestión dinástica, pues eran partidarios de Alfonso XIII y don Juan. Como tales, apoyaron el Alzamiento en la esperanza de que restauraría la monarquía, como así fue, aunque luego ésta se orientara por otros derroteros. Don José Ignacio permaneció como procurador en Cortes hasta la reforma política, a la que votó negativamente, y su fidelidad a Franco, al contrario que Sáinz Rodríguez y algún otro de su grupo, no conoció fisuras.

El Así empezó de su libro es engañoso, puesto que nos cuenta no solo en comienzo de la guerra, sino todo su transcurso, siempre, por supuesto, desde su intervención en ella. Realizó gestiones en Berlín para conseguir armamento para Mola, fue capitán de requetés y se ocupó de la propaganda con escritos como el que nos cuela casi entero el su libro y recabando la colaboración de figuras intelectuales del momento simpatizantes con la causa. Dedica un amplio capítulo a la unificación de Falange y requetés en FET y de las JONS, de la que se muestra partidario, aunque le decepcionara la postergación que, según él, sufrió su propio grupo dentro del movimiento: hay que decir que, ahí, todos se sintieron postergados, pero era el predio a pagar por no echar a perder el movimiento a base de luchas partidistas. Llama la atención también el espacio que dedica a las andanzas de Agapito García Atadell, el socialista que asesinó y rapiñó en su propio beneficio hasta que, en trance de ejecución, manifestó un ejemplar arrepentimiento: “Muero como católico”, escribió a Indalecio Prieto. Los martirios empezaban a dar frutos…

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21 enero 2026

Iglesia y poder en España

Sin abusar de las dicotomías al uso (conservadores/progresistas…), Serrano Oceja ofrece una visión muy periodística del tema, relacionando, por ejemplo, la transición política con una cierta transición eclesial, que la Iglesia habría realizado previamente a la otra para acomodarse a las directrices del Vaticano II; o hablando del mayo (del 68) de la Iglesia, para significar los movimientos más o menos rebeldes que por entonces comenzaron a producirse. No es un reproche, al contrario: se agradece, por parte del profano, que nos vaya guiando un poco por la selva del mundo clerical, distinguiendo en el episcopado cordadas o constelaciones (las metáforas son del autor) que van siendo creadas en un momento dado en torno a una personalidad descollante: don Marcelo, Tarancón, Suquía

Aunque dedica más espacio a la primera parte del título (Iglesia, esto es, jerarquía eclesiástica) que a la segunda (el poder), el libro se ciñe a lo anunciado, de un modo no diré superficial (pues al fin y al cabo es un escrito más bien divulgativo), pero sí objetivo (cosa bastante difícil en esta materia) y sin estridencias ni sensacionalismos. Quizá sepa a poco a quienes hemos vivido justamente en ese período (“del Vaticano II a nuestros días”), sobre todo a medida que se acerca al 2000, que es el límite que se marca el autor. Para jóvenes interesados en el tema (pocos, pero los hay) es un título recomendable.

Algunas cositas que me han llamado la atención:

 

Querer lo que se debe, hacer lo que se puede. [Era la “divisa política de Alejandro Pidal y Mon, ministro de Fomento con Alfonso XII]

…reclama unas exigencias de perfección que estarían más justificadas si fueran acompañadas de una actitud igualmente exigente de perfección propia. [Rector de la Pontificia, refiriéndose a los alumnos en 1969, tiempo de rebeldías estudiantiles]

Suele ocurrir que, en la historia de la Iglesia en España, cuando hay un suceso no aclarado, se le atribuya la responsabilidad al Opus Dei.

Lo que no puedo admitir es que quienes antes se quejaban de las relaciones entre la Iglesia y el régimen del generalísimo, se pasen ahora la vida en reuniones ocultas de obispos, vicarios, protovicarios, teólogos y moralistas, con ministros, subsecretarios, directores generales y expertos de la política para lograr también consensos y pactos, a espaldas de otros obispos de los sacerdotes y del pueblo católico. [D. Marcelo González al nuncio Dadaglio]

Seleccionar mejor a los futuros obispos. Es muy necesario, Santo Padre. Más fieles en la doctrina, en la disciplina, en las exigencias de la vida sobrenatural. ¿Por qué ha de haber una oposición sistemática a que sea nombrado obispo algún sacerdote del Opus Dei, cuando en el orden religioso están haciendo una labor espléndida? No pertenezco a esta Asociación, pero les conozco y les estimo. [De nuevo D. Marcelo, a Juan Pablo II]

Dedicado también [monseñor Omella] a acompañar a personas con heridas por su experiencia de Iglesia, en particular a la defensa de los exmiembros [sic] del Opus Dei

compleja digestión del Concilio. [Expresión afortunada del autor, referida a la “época de la confusión"].

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11 enero 2026

La alegoría del amor

Se trata de una serie de estudios unidos por el tema común de la alegoría y no solo acerca del amor. C. S. Lewis analiza pormenorizadamente el Roman de la Rose, los poemas de Chaucer, de Spenser (La reina de las hadas) y otros autores menos conocidos por aquí. Por supuesto, de autores españoles ni pum. ¿Mena, Santillana, Arciqué?, ¿de qué me está usted hablando, sir? Emprendí ilusionado su lectura pensando que se trataba de una tesis acerca del amor cortés, quizá relacionada con su teoría sobre “los cuatro amores”, pero no. El amor cortés está presente a lo largo de toda la obra y el capítulo primero se dedica a los trovadores, pero no avanza nada nuevo en torno al tema. Solo enfatiza que el amor (eros) llegó a convertirse en una religión alternativa en una sociedad donde el matrimonio se contraía por interés. El resto de los capítulos, insisto, es de una minuciosidad extrema y supone en el interlocutor un conocimiento más que superficial del tema tratado. El estilo es como el traje de un gentleman, pulido, discreto, impecable, muchas veces cercano a la ironía sin incurrir en ella. Lo que, desde luego, hace que los gañanes perdamos mucho en la lectura.

08 enero 2026

Bloc de otoño

Es un libro que contiene poemas escritos entre 2013 y 2017. La tónica es la de otros libros de LuisAlberto de Cuenca, en lo poco que le conozco: culturalismo, culto a Eros, visión desdramatizada e irónica de la vida. También, como de costumbre, poemas breves, muchos inspirados en los clásicos (Variación sobre un tema de Catulo, de Alcmán, de Safo…). Alusiones frecuentes a la vida cotidiana, cierto prosaísmo que, si lo miras bien, no es tal pues se halla servido en perfectas formas clásicas (endecasílabos, alejandrinos). Como ilustración, valga una recopilación de primeras palabras, sin referencia a límite de verso.

Desde que tú te fuiste, ya no pace en hartura el ganado, nunca llueve, la tierra no da frutos.

De las mitologías que inventaron los hombres para embrollar las cosas, prefiero la germánica.

Tiene Rusia el añejo sabor de la madera del inhóspito bosque del medievo.

Soñé con Paco Rico la pasada noche, precisamente la de Reyes.

Eres un tipo que anda siempre poniendo pegas al destino, echando un pulso a los fantasmas, a las brujas y a los vampiros.

Me es imposible concebir el mundo si no es con tu dibujo, con tu trazo, con la magia de tu imaginación.

Mi alma es un libro abierto para ti.

Otra vez ese niño insoportable, Eros, me apunta con su flecha y da en el blanco.

Cinco gatos en casa y tres maridos a tus espaldas: un buen historial.

Pronto olvidarás todo. Pronto te olvidarán. Nuestra materia prima es el olvido.

Me parece que el tiempo que no paso contigo se mide solo en evos.

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