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12 abril 2013

Historia de dos ciudades


No se defendió mal Dickens fuera del proletariado inglés. De hecho, pienso que esta es una de las mejores novelas históricas de todo tiempo y lugar. No es una historia de dos ciudades, sino una historia en dos ciudades (A tale in two cities), y aquí sí que creo que habría sido pertinente la traducción del artículo a. París y Londres, en los tiempos de la Revolución francesa, son el escenario de los hechos. Así como uno nunca entenderá la Edad media, ni ninguna otra época, a base de tragarse los ladrillos de mala pasta que enguarran las estanterías de novedades, es fácil hacerse una idea de las circunstancias que rodearon la gran revolución leyendo a Dickens. Pero se trata también de una gran novela de caracteres y de una excelente trama de acción.

¿Fuera del proletariado inglés, dije? En todo caso, el autor no se desembaraza del todo de esos caracteres que le han dado fama: criaturas indefensas maltratadas por brutos de esos a los que un juez habría quitado hoy la custodia de sus hijos y alejado de sus mujeres. Todos tratados, también, con la mezcla de humor y melodrama que es otra de sus marcas.

Esta edición de Bruguera que he utilizado (¡lo que le debemos a Bruguera!) va provista de unas exhaustivas notas de Salustiano Masó que no sólo aclaran los datos históricos y da cuenta de las peculiaridades del lenguaje dickensiano que se pierden en la traducción, sino que se permite ciertas ironías. Por ejemplo: "... llegó a hablarse de 12 000 víctimas en las polémicas contra la Revolución. Comparado con los terrores de los tiempos modernos, en la Rusia comunista y China, en la Alemania nazi y en la Cuba castrista, el terror francés fue obra de unos aficionados."

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