Aun
suponiendo que la palabra e idea de Dios fueran las trampas máximas de la
historia humana, habría que preguntarse de dónde nacen tan permanente error o
engaño. Es también lugar apto para percibir, identificar y descifrar las
posibles huellas, signos, palabras de Dios en la historia, y no menos lugar
apto para analizar toda cultura, arte, pensamiento y humanidad nacidos de la fe
en Dios. Y al pensar tanta gracia, pensar también la inhumanidad que resulta
con su posible o real degradación.
Olegario González de Cardedal, "La escuela: ¿lugar propio para Dios?", en Educación y educadores.