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15 enero 2009

Yo también soy Montserrat Nebrera

La cual, por cierto, no se burló de las hablas andaluzas sino del idiolecto de Magdalena Álvarez. Que, es verdad, resulta clavadito a muchas parodias de Gomaespuma.

Y también soy el alcalde de Villalón

El cual no dijo que esté muy bien pegar a las mujeres, sino que un hombre puede perder la cabeza ante una infidelidad de su consorte. Lo cual entra perfectamente en el catálogo de las obviedades y nutre de argumentos a la literatura, el cine y la televisión.

Ambos víctimas de esa historia de la derecha que sintetizábamos en la cita de Dostoievski, en la entrada anterior. Ajusticiados como sospechosos de no ofrendar el preceptivo incienso a los ídolos erigidos por la izquierda.

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